Capitulo 5. Calidez
Al llegar a casa me invadió el pánico al verla, corrí a mi habitación y le cerré la puerta en la cara. Pensaba y pensaba cual era la mejor forma de enfrentarme a ella, me sentía arrepentida y avergonzada por mi comportamiento. ¿Cómo podría mirarla a los ojos después de lo que había hecho?
¡Qué bestia soy!, la trate de un modo muy vulgar, no puedo creer que estuve a punto de hacerlo. Me reprendía pero por otro lado me sentía plena, como si una parte de mi se alegrara de haber roto esa barrera entre nosotras. No es la forma correcta, pensé nuevamente mientras me retorcía con nerviosismo en el futon.
No podía dormir, tenía tanta hambre que mejor me levante para ir a la cocina. Sin más demora abrí el refrigerador y lo miré un largo rato.
En mi cabeza no había otra imagen que la de Shizuru. Suspire. No debía cometer nuevamente ese error, no es así como quiero que pase, deseo que si pasa sea de una linda manera, más bien romántica. Creo que Shizuru no se lo merece de otra forma, al menos en un principio.
Si pudiera empezar de nuevo me gustaría que las cosas fueran diferentes. ¡Oh cielos! ¿Te estás escuchando Kuga? Me dijo una vocecilla en mi cabeza que espabile con facilidad.
Nuevamente mi estomago me sacó del trance y ahora si comencé a mirar los alimentos con atención, hasta que escuche el sonido de la puerta. Por un momento mi corazón se detuvo al verla en la entrada de la estancia.
Extrañamente ahora me sentía muy tranquila y segura, así que la invite a pasar. La castaña entró despacio. De alguna manera quería compensar mis arrebatos, así que le ofrecí una silla y tras preguntarle si quería acompañarme con un bocadillo me apresure a prepárarlos.
Deseaba enmendar mi error, demostrarle que podía ser inocente y cálida, así como ella siempre lo era conmigo. Aunque solo fuera esta noche quería demostrarle que para mi ella era más que un deseo, esto aunque no me atrevía a admitirlo era amor. Un amor fuerte y sincero cayendo en lo infantil, disfrazado de amistad, pero era sin dudas un amor real.
Casi nunca lo decía con palabras, pero con mis acciones intentaba demostrarlo, quería asegurarme de que ella fuera consciente de que no la abandonaría.
No solo era por enmendar mi error. Esa noche en particular, tenía un fuerte deseo de demostrarle lo importante que era para mí tenerla a mi lado, lo valiosa que era una sola de sus sonrisas, lo agradecida que estaba de que Shizuru fuera incondicional y la necesidad de demostrarle que yo también lo era.
Comimos en silencio. A veces no se necesitan palabras para transmitir los sentimientos, solamente sentir la respiración de la otra persona y expresar con la tuya todos tus deseos.
– ¿Qué? – Me animé a preguntarle después de un momento.
– Nada… nada… – Respondió disimulando una sonrisa.
– Dime… – Supliqué al verla tan triste.
– Natsuki… hacía mucho tiempo que no comíamos juntas, es lindo… – Es verdad, la vida se pasa en un respiro y si uno no aprovecha los pequeños momentos para compartir estos no regresan.
– Si. No habíamos podido ¿verdad? – Le dije intentando consolarla.
Shizuru soltó un par de lágrimas que me partieron el corazón. Recogí su llanto muy suavemente, haciendo una caricia a su mejilla.
Me moría por abrasarla. Finalmente me arme de valor y entonces me levanté de asiento, sin demorar la rodee con mis brazos de manera protectora. Shizuru permaneció muy dócil entre mis brazos, respondiendo al contacto.
Aún no quiero que termine la noche.
– No llores… ¿Qué tienes?
– Nada, solo un poco de nostalgia.
Me quedé un rato más así con ella.
– Todavía no tengo sueño… pensaba subir un rato a la azotea ¿Quieres venir?
No sabía si Shizuru aceptaría, ya era muy noche, pero aun quería hablar con ella. Afortunadamente la castaña aceptó. La tomé de la mano y la guié escalera arriba, le pedí que esperara un momento en lo que entraba al cuarto.
Mi reflejo descansaba en la cama. Con sigilo agarré un par de chamarras.
Sabía que por nuestra conexión, mi verdadero yo estaba viviendo esta sensación, pero el hechizo la mantenía en la cama.
– Hasta que cumpla mi propósito esta noche, no interfieras – Le dije en un susurro y salí de ahí cerrando la puerta tras de mí.
Le ofrecí una chamarra a Shizuru y le ayude a ponérsela con cuidado. Sin más demora subimos a la azotea. Hacia buen tiempo, la noche parecía perfecta, llena de estrellas. Pero los mejores destellos que tenia a mi alcance eran sus ojos, que me miraban con un amor desbordado, casi incontenible.
Le sonreí, sin temor a nada, esta noche estaba dispuesta a ser sincera, a ser yo misma si las barreras que normalmente me paralizan. Platicábamos cálidamente a la luz de la luna, me costaba mucho contenerme al estar a su lado. Es verdad que no soy muy afecta a demostrar lo que siento pero a veces solo quisiera abrasarla y no hacer nada más que eso.
Esa noche pudimos hablar como antes, sin reservas. Shizuru me escuchaba atenta y me miraba con detalle, me daba a impresión de que para ella solo existía yo y algo en mi corazón se alegro y se estrujo al mismo tiempo.
¿Desde hace cuanto me amas Shizuru? Me pregunte en silencio cuando su mano encontró la mía, sentí revoloteos en la barriga, eran muy claros mis sentimientos y aún así me preguntaba ¿Por qué lo seguía negando?
Sujete su mano respondiendo a su caricia en el fondo tenía un poco de miedo de responderle y que algo saliera mal.
No estaba segura del rumbo que tendría mi vida, y lo último que quería era hacerle una falsa ilusión conmigo y herirla por que Shizuru era demasiado importante para mí.
Las rupturas ocurren todo el tiempo. Personas que un día se amaban con pasión, al día siguiente pueden pasearse como perfectos desconocidos y si te vi ni me acuerdo.
Ese quizá era mi mayor temor con ella, perderla era algo que no soportaba ni en la imaginación.
– ¿Estás bien Nat?
– Si, ¿Por qué?
– No lo sé, te quedaste muy pensativa
Estando así esta noche me sentí como una tonta. No quería callar por más tiempo, cada segundo era un momento perdido.
– La verdad no estoy bien – Le dije expresándole mis sentimientos con respecto a sus fans, actualmente todavía la seguían muchas mujeres y hombres en el trabajo, y realmente sentía temor de que considerara alguna de esas propuestas
– Shizuru tu siempre tenias muchos fans, incluso todavía tienes ¿verdad?
– Ara, ara… ¿Natsuki no me digas que estas celosa?
– Pues si… tengo celos Shizuru – Le respondí con dificultad
– ¿Tu celosa? Ara, pero si Natsuki también era muy popular, había quienes te seguían solo que tú no les hacías caso, estoy segura que en la oficina al menos un par de personas andan detrás de ti.
– No me refiero a eso… – Eso ni siquiera me importaba – Tú eres muy amable con tus fans… – solté finalmente.
– ¿Eh?
– Me hace sentir insegura ¿sabes?… siento que alguien puede alejarte de mí – Creo que jamás en mi vida había sido tan sincera, tenía miedo de escuchar la respuesta que me daría
– Natsuki… ¿No es enserio verdad? Tú eres lo más importante para mí, siempre lo has sido… desde que te conocí…
– ¿En verdad? – Le pregunte atragantándome con la saliva
– ¡Por supuesto! Natsuki ¿Cómo puedes dudarlo…? – Me lo dijo como si fuera algo obvio, no negare que me sentí tranquila y aliviada
– Me alegro… todo este tiempo estuve preocupada… casi no lo digo pero… – Tome una bocanada de aire para decirle finalmente – te quiero Shizuru, te quiero mucho…
– Yo también te quiero Natsuki…
Después de eso hubo un silencio incomodo, me debatía entre si dar el siguiente paso o esperar a ver qué hacia la castaña pero esta solo se quedo en silencio así que desvié el tema hacia uno menos relevante como la vida de oficina y así continuamos con la plática un rato más.
Mire sus ojos en la oscuridad de la noche y una ola de nostalgia me invadió. Me preguntaba cómo se había sentido Shizuru todo este tiempo.
Shizuru se me insinuaba constantemente, pero no se había animado nunca a hacer algo, se veía resignada y dolida, pero seguía a mi lado, siempre tenía una sonrisa para mí.
Yo lo único que quería era sanar esa herida. Pero no sabía cómo hacerlo.
– Natsuki… ¿puedo pedirte algo?
– ¿Qué cosa Shizuru?
– ¿Podrías cantarme una canción? –Reí nerviosa.
– ¿Enserio? – La castaña afirmo con la cabeza, tenía un brillo en sus ojos – Bueno, si quieres… aunque tiene mucho que no canto… estoy fuera de forma… y a capela no bueno…
– Me gustaría escucharte
Suspiré, porque no negaré que esa petición era bochornosa, pero esta noche quería complacerla.
Así que cante esa melodía que compuse en el colegio, esa que le dedique. Pero supe que no era la más adecuada a medida que avanzaba. Eso es algo característico de mi, siempre termino saboteándome.
Shizuru parecía decepcionada, esa canción fue perfecta hace unos años decía exactamente como me sentía, pero ahora no estaba segura de querer solamente una amistad.
Me preguntaba como seria el ahora si hubiera tenido algo con ella. ¿Habríamos sido felices?, ¿Podría Shizuru ser feliz a mi lado?, ¿Podría darle todo aquello que ha soñado?, ¿En verdad soy yo eso que tanto desea?, ¿Qué es en sí lo que quiero?, ¿Qué es lo que Shizuru espera de mi? Todas preguntas sin respuestas.
Mi tiempo se agotaba, Shizuru se esforzaba por permanecer despierta y aun así me escuchaba con atención.
Solté su mano para abrazarla, que era lo que en verdad quería desde que subimos aquí.
La castaña se refugió en mi regazo y yo la abrasé ayudándola a que se acomodara entre mis brazos. La canción ya casi terminaba. Shizuru tenía los ojos cerrados y yo me moría por darle un beso antes de que terminara la noche.
– Es un sueño... – Me repetí hacia mis adentros – Todo esto fue un sueño...
Mire hacia el techo de la habitación, con el corazón latiendo desaforado. Me incorpore y rápidamente me dirigí hacia la azotea.
Subí con sigilo y comprobé que en efecto no era un sueño.
No me atreví a mover ni un musculo. Shizuru me miraba adormilada y yo estaba tan cerca de sus labios que era imposible detenerlos de ese arribo. Cerre los ojos y saboreé ese delicado beso.
¿Qué estoy haciendo? Pensé inevitablemente, pero una parte de mi se sentía en las nubes.
Shizuru me había respondido el beso, de la forma más suave que jamás me habría podido imaginar.
Mi corazón se quedo suspendido al sentirme envuelta entre tanto amor, fue un sentimiento que me inundo por completo, y que al mismo tiempo me lleno de culpa.
Shizuru sin lugar a dudas me amaba y me lo transmitió todo con ese contacto.
Tras terminar el beso me miro preocupada.
Le regresé una sonrisa llena de ternura y ella me sonrió desbordando alegría.
Me sentí desarmada. ¿Cómo interrumpir esa escena?
Me recargué sobre el muro y sin querer tiré un traste. Shizuru me miro desde el otro lado de la azotea, al igual que mi romántico clon.
Me sentí avergonzada. Mi clon se desvanecía y yo que tenia las emociones revueltas me apresuré a ir a mi cuarto.
– ¡Natsuki! – Me gritó Shizuru y me dio alcance cuando estaba entrando en la habitación.
Sostuvo la puerta y la miré de frente. Sentí el rostro acalorado. – Espera… hablemos… – Me dijo agitada por el trote.
– Tsk… – ¿Qué debía decir ahora?
– ¿Qué está pasando? – Me preguntó confundida.
– No se – Respondí hecha un mar de confusión
– Ara, pero…
– Ya casi amanece… – La interrumpí –Ve a dormir…
Todavía sentía fresco el beso de hace un momento, pero me sentía aterrada.
Shizuru dio un paso para entrar en el cuarto y mi cuerpo retrocedió en automático. No sabía si abrasarla o correr, no sabía como debía reaccionar. Simplemente no sabía que estaba pasándome.
– Que duermas bien– Me dijo Shizuru arrepentida, cerró la puerta del cuarto tras de sí y se encaminó hacia su dormitorio.
– ¡Tsk! – Sin dudas la había decepcionado.
N/A: Gracias por seguir mi historia. Espero que el POV de Natsuki les haya aclarado algunas dudas… ¿Hasta ahora qué es lo que más les ha gustado de esta historia? Muy pronto seguiré con más ShizNat… No se pierdan el siguiente capítulo… no saben lo que se avecina fufufu… ¡Hasta pronto! 3
