Capitulo 8. Vacío
Sentí ese vacío en mi pecho, el mismo que siento cada que estoy lejos de ella. Era soledad, una que me consumía el alma. Tenía un temor genuino de estar sola. Hoy más grande que nunca. Siempre lucho con este sentimiento, pero hoy lo sentía más fuerte.
Shizuru suspiró se giro en la cama. A pesar de que era casi un metro la distancia que nos separaba la sentía tan lejana. Las grandes murallas que levantaba para protegerme al mismo tiempo me destruían.
¿Por qué siempre termino luchando contra corriente? Yo en realidad no quiero estar sola. Y sin embargo, aquí estoy más sola que nunca.
Nosotras estamos en el mismo cuarto y aún así las murallas que he puesto nos siguen separando. Esto duele. No quiero estar más así, me duele el corazón. Demasiado.
Me levanté conteniendo el llanto, con un nudo en la garganta. Me costó mover mi cuerpo, pero finalmente logré acercarme a ella. La castaña parecía dormida, me debatí un momento y después de unos segundos las palabras solo salieron de mi boca.
– Shizuru… ¿está bien si duermo contigo? – No esperaba una respuesta y sin embargo Shizuru me contestó entre sueños.
– Si Natsuki… – Shizuru me hizo espacio
Me recosté junto a ella, la distancia que nos separaba era poco menos de medio metro. Shizuru tenía sus ojos cerrados y una expresión apacible y relajada.
La contemple en silencio, sintiendo como una emoción crecía adentro de mi. ¿Tristeza, nostalgia, pena? No sabía definir exactamente cual o qué era lo que sentía. Solo tenía algo muy claro. "No sé qué haría si te perdiera Shizuru"
Sin quererlo, me imagine lo solitaria que sería mi vida sin ella. Sentí una gran desesperación. Quería… necesitaba… estar más con ella, más cerca.
Esta noche me moría por abrasarla, por estar mucho más cerca de ella y por besarla también. Pero tenía miedo, un miedo paralizante a que algo saliera mal.
Me regañe a mí misma, tratando de parar el llanto que se desbordaba en mis mejillas. No pude contenerlo más. ¿Qué te pasa Kuga? Traté de ahogar el sentimiento pero en lugar de eso se me escapó un quejido de dolor, desde lo más profundo.
Shizuru escuchó mis sollozos y se levantó preocupada.
– ¿Ara?
Una fuerza surgió de mi interior. Algo que me movió a abrazarla y me obligó a refugiarme en su regazo. Quise contener, ocultar mis sentimientos, pero justo cuando estaba cubrirme el rostro, Shizuru me sujetó la muñeca.
– ¿Qué pasa Natsuki?– Me preguntó con voz dulce y tierna.
No quería guardarlo más, ya no podía soportar esta soledad. Tras mirar sus intensos ojos rubíes la abrasé y llore con más fuerza. Por más que quise, simplemente no pude contenerme. La caja de pandora estaba abriéndose en mi interior.
– Perdóname Shizuru… - Susurre con dificultad por el nudo que tenía en la garganta.
– ¿Por qué te disculpas Nat? – Me preguntó confundida
– Por ser tan egoísta…
Siempre he sido egoísta. Todo se trata de mí. Nunca he podido corresponder tus sentimientos y aún así… has seguido a mi lado Shizuru.
Pensé pero las palabras no lograron salir de mis labios.
– Ara, Natsuki no es egoísta, es una linda niña. – Me contestó con dulzura, una muy propia de ella. Shizuru era muy tierna, muy amorosa conmigo.
– Una muy inmadura… ¿Puedes perdonarme? – Shizuru me rodeo con sus brazos y yo sólo deje que salieran todos esos sentimientos que había estado acumulando desde hace tanto.
Durante unos segundos que me parecieron eternos solo hubo silencio. A pesar de que le había pedido perdón, ella no me respondía, no me decía nada. El miedo creció en mi interior, sentía un temblor en mi cuerpo, un frío que me recorría.
Sus cálidos labios se posaron suave y dulcemente sobre mi frente.
- Listo, perdonada… ahora duerme. – Soltó en un ligero susurro.
– Shizuru… tengo miedo… – Me aferre a su cuerpo. Shizuru me respondió con más ternura que nunca, y eso me provocó más miedo. Es que no quería perderla. No quería encariñarme más de la cuenta. No soportaría otra pérdida significativa en mi vida. Ya no quería amar, no quería simplemente sufrir.
– ¿De qué Natsuki?– Me preguntaba Shizuru mientras me acercaba a su regazo en un tierno y envolvente abrazo muy cálido que me transmitía seguridad y alivio. Un abrazo al cual me aferre con fuerza, cómo si mi vida dependiera de ello.
– De que me dejes… - Solté finalmente.
Shizuru tú eres todo lo que tengo, eres la única persona que realmente me importa. Porque tú estuviste conmigo en mis mejores y peores momentos. Siempre para mí.
– Ara, pero yo jamás te voy a dejar, así que no tengas miedo - Lo sabía, que me amaba. Que no me dejaría. Nunca lo había hecho. Pero y si traspasara ese límite y algo saliera mal. Si Shizuru se diera cuenta de que realmente no soy lo que esperaba…
¿Y si se iba?
Shizuru hacia lindas caricias a mis cabellos y me sujetaba por la espalda, trataba de tranquilizarme.
– ¿Lo prometes? – Pegunté con temor.
La castaña se alejo unos centímetros para mirar mi rostro.
– Natsuki…- Shizuru me miro con una preocupación genuina en su mirada- Es más fácil que tú me dejes a mí, que yo a ti… yo simplemente no podría.
– Yo tampoco podría… - Lloraba y no podía controlar ya esas emociones - eres muy importante para mi… eres mi mejor amiga… – Dije y enseguida me arrepentí. Esa no era la frase que yo quería decir, pero salió de mis labios en automático. Sin pensar.
Nuevamente luchando contra corriente de mis verdaderos sentimientos.
La mirada de Shizuru se ensombreció pero me sonrió amablemente y algo adentro de mi corazón se quebró.
–Shizuru no quise decir eso- Quise corregirme, pero algo me ataba nuevamente. Una energía que no podía controlar.
Shizuru suspiró, pero había una clara tristeza en su mirada. ¿Decepción?
– No te preocupes Natsuki- Aún así me habló con ternura.
– Shizuru, tú eres más que una amiga para mi… – Solté arrepentida, con las lagrimas en los ojos
– Ya… shh…– Posó uno de sus delicados dedos sobre mis labios silenciándome - no digas nada – Susurró y enseguida me abrazó con suavidad.
– Shizuru… te quiero…– Respondí débilmente, correspondiendo a su abrazo.
El llanto era imparable, pero Shizuru estaba siendo muy linda conmigo. Entre sus brazos podía percibir el calor que emanaba su cuerpo. Mi corazón latía con fuerza.
Poco a poco, muy lentamente, el llanto fue cediendo igual que la soledad de mi pecho.
Ese vacío se fue llenando de Shizuru.
Se sentía bien, muy bien estar con ella.
Al parecer Shizuru no tenía la más mínima intención de alejarme de su regazo, pero yo tampoco quería alejarme.
Ignoro cuanto tiempo estuvimos así abrasadas, sin dudas era un abraso reconfortante, cálido, tierno, lleno de un amor, como ningún otro.
Me estiré y tomé un poco de papel para limpiarme la nariz y los ojos. Shizuru me esperó y en cuanto me acosté me rodeo nuevamente con sus brazos, protegiéndome.
Sentía el cuerpo tembloroso, el temor me invadía con tan solo pensar en volver al mismo hoyo negro, a la misma soledad.
Me alcé para mirarla. La cubrí todavía más con las cobijas.
Con mi nariz, roce la suya.
Sentía la respiración entrecortada, Shizuru todavía me tenía abrazada, pero no demostraba intención de querer hacer nada más. Yo, sin embargo, sentía esa necesidad de besarla y algo me detenía... el mismo miedo de echarlo todo a perder, pero otra parte peleaba.
Con el corazón latiéndome en la garganta, roce sus labios y luego los apreté con los míos.
Shizuru permaneció ahí muy quieta, pero sus manos se aferraron a mi espalda y muy lentamente, después tras unos segundos de insistir finalmente respondió a mi beso.
Fue un suave beso que calmó mi corazón, que me decía claramente "Aquí estoy, y no me iré". Comencé a preguntarme si esto no era un sueño. No quería despertar…
Me sentía atrapada y vulnerable, cómo una tortuga sin caparazón. Cómo cuando alguien revela un secreto prohibido.
Tan dulce y lindo contacto. No quería abrir los ojos, no quería que terminase nuca, y no quería afrontar lo que pasaría después.
Un relámpago cruzo el cielo.
Abrí los ojos para encontrarme en la habitación de Shizuru. Nuevamente sola. Ya no sabía si era sueño o realidad.
Giré en el futon y me abrasé el cuerpo sin poder contener el llanto.
¿Qué está pasándome?
Escuche movimiento en la habitación y al instante me cubrí la cabeza con las cobijas y me acerqué a la pared.
Tsk, de nuevo esta sensación de vacío, la misma que tengo desde que perdí a mi madre y me quedé sola.
Me cubrí. No quería que Shizuru me viera así, pero de pronto me descubrió y se metió en el futon conmigo.
Me inundo ese aroma a flores de Shizuru cuando se acercó a mí por la espalda para abrazarme.
El llanto paro de inmediato, se sentía tan bien su compañía, su calor, su dulzura.
Después de un momento, me giré y la castaña me acercó a su regazo.
Durante unos segundos me dejé llevar por el sonido de los latidos de su corazón, la suavidad de su piel, la dulzura de su aroma y la calidez que su cuerpo emanaba.
Ahí a su lado me sentí llena y protegida. Me quedé muy dócil entre sus brazos y sin percatarme me quedé profundamente dormida.
N/A: ¡Gracias por seguir aquí! Enserio muchas gracias por sus comentarios, por los ánimos y me alegra que les esté gustando la historia, espero igual este capítulo sea de su agrado… trataré de subir el que sigue muy pronto. Abrazo para todas y todos ustedes. ¡Espero sus reviews!
