Capítulo 9. Distracción.

Desperté con Natsuki aún entre mis brazos. La peliazul dormía profundamente y yo me sentía muy confundida.

Por un lado quería seguir a su lado por siempre. No dejarla ir jamás. Y por el otro lado quería alejarme antes de sentir nuevamente el dolor de su rechazo, de verla partir, de sentirla poniendo distancia otra vez.

Me sentía triste de recordar las palabras que me dijo la noche anterior.

Su mejor amiga.

Natsuki, si tan solo pudieras sentir cuanto te amo.

¡No te imaginas cuanto te amo, Kuga Natsuki!

Con todo el dolor de mi corazón me levanté y me alejé de ella.

Amarla significaba respetar su decisión, sus deseos antes que los míos. Mi amor sobrepasaba ese límite. Haría lo que fuera por ella. Por su felicidad. Incluso ser eternamente su mejor amiga.

Necesitaba distraerme, por mi bien y el de Natsuki. Si las cosas siguen así podría cometer una locura; algo de lo que sé que me arrepentiría toda la vida.

Yo ya había perdido a Natsuki una vez.

En el instituto una chica logro alejarme de ella. Su nombre era Tomoe. Era parte del grupo de chicas con las que me juntaba y que me seguían a todas partes por mi reputación como presidenta del consejo estudiantil.

Yo le gustaba y quería estar conmigo a toda costa. Pero jamás le respondí, solo podía pensar en Natsuki, aunque ese era mi secreto mejor guardado. Eso creía.

Era joven e ingenua.

Un día, Natsuki tomaba una siesta en la enfermería de la escuela y se me hizo fácil darle un beso. Pensé que estaba sola. Ese fue mi error.

Tan sólo quería darle un beso. Uno solo. Y amarla en secreto el resto de mi vida. Tuve la oportunidad y aproveché. Fue la peor falta que pude haber cometido.

Tomoe estaba ahí, siguiéndome en secreto, acosándome. Lo vio todo desde la ventana y por despecho le contó a la peliazul lo sucedido, lo hizo delante de mí que fue lo peor de todo.

Le supliqué que parara con la mirada, estaba incapaz de decir nada. No podía creer que Tomoe estuviera haciéndome aquello. Pero ella siguió hablando y yo solo veía a Natsuki horrorizandose.

Al final hice lo único que pude hacer, la abofeteé. Tomoe salió llorando y Natsuki supo en ese momento que todo lo que ella dijo, era verdad.

Tomoe había logrado alejarme de ella.

Perdí a mí Natsuki ese día. Traicioné su confianza. Eso fue lo peor, que no fue con su consentimiento. Actué egoístamente movida por mis propios deseos, por ese amor impuro, aprovechado. Le arrebaté su inocencia, su libertad de decidir. Lo arruiné todo y no lo supe hasta después.

Cuando Natsuki se enteró solo vi en sus ojos un gran temor. Ya no había rastro de cariño hacia mí. Me miraba como si yo fuera una extraña. A pesar de todo lo que habíamos vivido. Si acaso existía alguna oportunidad de tener algo con ella yo misma la había extinguido con ese simple acto.

Intenté explicarle, pero la peliazul que en ese momento estaba comprendiendo la realidad, horrorizada me alejó de ella.

En ese momento sentí que me moría. La había perdido. A la persona que más amaba. Fue muy difícil para mí no poder acercarme a ella. Me sentía tan sola. A pesar de estar siempre rodeada de personas, solo con Natsuki me sentía verdaderamente viva y ya no quería verme.

Sentía el corazón destrozado. Fueron días muy difíciles. Solo podía llorar. No quería ver a nadie y no tenia ánimos para nada. Ni siquiera podía imaginarme el ver a Natsuki a la cara, después de que esta me hubiera gritado que no tenía derecho de engañarla y mucho menos de besarla.

No había nada que pudiera hacer. Solo aceptar con todo el dolor de mi corazón los reclamos de la peliazul y darle cuando menos su distancia. Así que me aleje definitivamente de ella.

Pensé que después de todo el escándalo no le quedarían ganas de verme, pero me sorprendió tiempo después en el festival escolar.

Después de llamar mi atención con una canción hablamos a solas. Donde lo único que pude hacer fue pedirle perdón bañada en lágrimas y jurarle que eso no se volvería a repetir. Le confesé que me había enamorado de ella. Pero que sabía que no tendría oportunidad y que me esforzaría por dejar todo eso en el pasado, para que pudiera continuar nuestra amistad.

Lentamente fue sanando esa herida y aunque las cosas no fueron igual, conseguimos seguir juntas aunque con nuestras respectivas reservas. Yo no volví a hablar de amor con Natsuki, hasta mucho tiempo después.

Intenté vanamente sacarla de mi corazón por mucho tiempo. Salí con otras personas pero ninguna me llenaba y finalmente desistí.

Yo no quería remplazarla. No quería tampoco pasar el resto de mi vida con una persona a la que no amaba. Lo único que quería era velar por su felicidad y estar siempre para ella. En el fondo siempre soñé con poder tener una oportunidad de demostrarle mi amor y vivir felices para siempre, como en los cuentos.

Espabile todas las ideas que se arremolinaban en mi cabeza. No quería preocuparme más. Debía tener paciencia, mucha. Y esperar a que Natsuki se aclarara. Cruzaba los dedos por tener una respuesta favorable.

Sin más demora, bajé a preparar el desayuno para las dos. Pensé en prepararle un delicioso ramen con mayonesa a Natsuki para alegrar su mañana. Sabía lo mucho que le gustaba ese platillo.

A mitad del proceso mi teléfono sonó, me entró una llamada de un número que no tenía registrado.

¿Hola?

¿Shizuru?

¿Quién habla?

Soy yo, Rosalie

¿Ara, ara?

No me digas que ya no te acuerdas de mí –Preguntó en tono pícaro.

Fufufu ¿Y ese milagro que me llamas?

Rosalie fue una chica con la que tuve unos queveres hace tiempo, en un desesperado intento de borrar los sentimientos que tenia por Natsuki.

Yo siempre pienso en ti. Y recuerdo aquellas noches, ¿tú no?

Fufufu, si claro…

La verdad es que sexualmente hablando, Rosalie y yo habíamos congeniado bastante, a excepción de cuando quería usar su látigo. Ella tenía una atracción muy fuerte por el sadomasoquismo, cosa que realmente no encajaba conmigo.

Al final solo tuvimos algunos encuentros casuales, nunca hubo realmente nada serio entre nosotras. Tenía ya bastantes años que no nos veíamos. Por su trabajo comenzó a viajar y luego comenzó con una relación seria y ahí termino todo.

Shizuru, necesito pedirte un favor muy grande.

¡Ara! ¿Y eso?, ¿en qué me vas a embarcar, Rosalie?

Espera, me está entrando una llamada. ¿Te puedo marcar en un momento?

Sí, claro. Toma tu tiempo.

Gracias.

Continúe preparando el desayuno para las dos y una vez estuvo listo lo subí a la habitación. La peliazul ya se había despertado y estaba recostada, todavía con carita de adormilada.

Buenos días, Natsuki.

Buenos días, Shizuru –Me contestó con pereza y yo no pude evitar sonreír, es tan adorable.

Te traje el desayuno.

Gracias Shizuru, no te hubieras molestado.

No es molestia para nada, Natsuki.

¡Ramen! ¡Qué rico! –Sabía que se emocionaría. Me sentí complacida de conocer tan bien sus gustos.

Y aquí hay mayonesa para ti.

Gracias Shizuru –Natsuki tenía una sonrisa genuina.

Me alegré tanto de verla sonreír y disfrutar de la comida.

Anoche, Natsuki estuvo llorando y la verdad esperaba que me comentara algo al respecto. Pero nada sucedía, y yo me moría por saber que había pasado, pero sobre todo por saber si recordaba el beso que me había dado.

Y que de recordarlo me daban ganas de buscar otro. Sentí como comenzaba a sonrojarme. Natsuki me había dado muy buenos besos estos días. La peliazul me miro un momento y yo disimulé las ganas que tenia de demostrarle amor y me limite a comer.

Comíamos en silencio y me sobresalté al escuchar la vibración de mi teléfono. Me apresuré a contestar.

Ya se me había olvidado la llamada que Rosalie me iba a hacer.

¿Hola?

Shizuru, perdóname.

La mirada de Natsuki me puso nerviosa, así que me levanté y me salí de la habitación para poder hablar más tranquila.

Fufufu no te preocupes. Te escucho.

Shizuru, te decía que necesito un gran, gran favor; –Puntualizó– Pero antes de decírtelo, me gustaría invitarte a comer. ¿Estas libre por la tarde?

¿Esta tarde?– Dudé.

Por un momento pensé en Natsuki. Pero ella siempre salía por la tarde en sus días de descanso y últimamente había estado tan evasiva conmigo. Más aún después de todo lo que había pasado. Sentía que no debía presionarla. Lo mejor era eso. Darle un poco de espacio y hacer planes también, para no enloquecer de esperarla nuevamente toda la tarde.

Shizuru, no te molestaría si no fuera tan importante –Apuntó.

Pues sí. No tengo ningún plan para hoy –Respondí después de un momento.

¡Perfecto! ¿Te parece que te vea hoy a las 3:00?

Sí, está bien ¿En dónde?

En la terminal del aeropuerto.

¡Ara! Lo bueno que está aquí a la vuelta.

Por favor Shizuru, mira que voy a llegar a Japón en un par de horas.

Ara, ara… ¿En dónde andas?

Ya te contaré al rato.

¿Y quieres que te vaya a recoger? – Le dije en doble sentido conteniendo la risa.

Jaja… graciosa…

Fufufu

¿Vendrás, verdad? Porque solo cuento contigo.

Fufufu… ok, ok, iré…

¡Gracias, nena! Entonces, nos vemos más tarde.

Ok, Adiós.

Cuando colgué la llamada y volví a entrar a la habitación, noté a Natsuki diferente. Tenía una expresión seria. De pronto, me sentí como si estuviera haciendo algo malo.

¿Todo bien Shizuru? –Me preguntó de repente.

Si, Natsuki. ¿Por qué preguntas? –Le respondí algo nerviosa. Natsuki me miraba profundamente. Recargo su barbilla sobre su mano y frunció el entrecejo.

Es que, es muy raro que te hayas salido a atender una llamada –Afirmó en tono de reclamo. Los labios de Natsuki destellaron con un brillo plateado.

Ah, no es nada importante –Contesté distraída poniendo más atención en sus labios, pero ya no había quedado rastro de ese brillo.

Natsuki hizo una mueca y luego de eso permaneció seria. Dios no puedo estar alucinando tantas cosas. Juro que vi un brillo en sus deliciosos y apetitosos labios.

Los siguientes minutos comimos en silencio, no quise presionarla con alguna plática innecesaria.

Natsuki se veía de mal humor. Quizá se sentía molesta por lo que había pasado la noche anterior, pero ya no quise indagar. Solo la miré de reojo de tanto en tanto, para ver si al final lograba decirme algo pero nada pasó.

Me sentí decepcionada, pero lo disimulé lo mejor que pude. Lleve los trastes a la cocina y regresé. Natsuki jugaba con su portátil y no parecía querer iniciar una conversación.

Entré al baño a tomar una ducha y cuando salí Natsuki ya no se encontraba en la habitación. Supuse que había ido a su habitación a alistarse para salir también, al igual que lo ha hecho estos días.

Comencé a alistarme para salir. Necesitaba hacerlo.

Tenía que distraerme con urgencia y creo que Rosalie se me apareció en el momento adecuado.


N/A: Es cortito, pero espero que este capítulo haya sido de su agrado. ¡Hasta muy pronto!