Capítulo 10. Rechazo

Por la mañana, la marea había bajado entre nosotras. No negaré que fue un poco incomodo despertar esa mañana en su habitación y más después de lo que paso en la noche. Lo cierto es que siento lo que hacen cada uno de mis clones como si fuera yo misma.

Fingí que no estaba enterada, es más, cuando desperté Shizuru ni siquiera estaba en mi futon. Ya se había levantado. De hecho no me doy cuenta en qué momento sucede, solo sé que de pronto me siento libre para acercarme a ella y demostrar lo que me pasa.

Buenos días, Natsuki.

Buenos días, Shizuru –Contesté espabilando el sueño. Me sentía muy rara, como si una moledora me hubiera pasado por encima.

Te traje el desayuno – Shizuru traía una bandeja en la mano.

Gracias Shizuru, no te hubieras molestado –Me sentía avergonzada. Shizuru siempre tenía estos lindos detalles conmigo.

No es molestia para nada, Natsuki – Shizuru me dedicó una dulce sonrisa y se sentó a mi lado. Su cercanía en este momento me hacía sentir tranquila y apacible.

¡Ramen! ¡Qué rico! – A Shizuru le quedaba delicioso.

Y aquí hay mayonesa para ti.

Gracias, Shizuru –Le respondí dócilmente.

Shizuru generalmente tiene este tipo de detalles conmigo y últimamente la he sentido más dulce que nunca, pero sé que detrás de esa sonrisa hay una tristeza que se esconde.

No hablamos de lo que paso en la noche, no hablamos de hecho, solo le agradecí la comida y comimos juntas. Shizuru me miraba constantemente. Estaba demasiado al pendiente de mi.

Yo me sentía, ¿cómo decirlo? Vulnerable, ahora que Shizuru conocía mis secretos. Pero todavía no estaba lista para enfrentarla, por lo menos no de manera directa. Aunque no negaré que después de lo que pasó, me sentí más conectada a ella.

Hubo un par de miradas discretas por parte de ella, miradas que yo le regresaba, debido a que no sabía que decirle.

La abrupta vibración de su teléfono la sobresalto. Se levantó para contestarlo y con rapidez salió de la habitación.

Como por impulso me levanté y me acerqué a la puerta. Ese comportamiento no era para nada normal. ¿Por qué salirse a contestar? Era la primera vez que pasaba. Shizuru generalmente contestaba las llamadas frente a mí.

¿Qué será eso que no quiere qué escuche?

Fufufu, no te preocupes. Te escucho… ¿Esta tarde? Pues sí, no tengo ningún plan para hoy.

Escuché con discreción.

Si, está bien, ¿en dónde?... ¡Ara! lo bueno que está aquí a la vuelta… – ¿Shizuru tendrá una cita? ¿Con quién habla? – Ara, ara… ¿en dónde andas?

¿Y quieres que te vaya a recoger? – Respondió con un tono juguetón de esos que usa conmigo cuando me coquetea y sentí un gruñido en mi interior– Fufufu… ok, ok, iré… ok, adiós.

Me apresuré a regresar a mi lugar y casi enseguida entró Shizuru al cuarto. A penas alcancé a sentarme.

La castaña se veía nerviosa y yo seguía molesta por lo que había acabado de escuchar.

¿Todo bien Shizuru?

Si, Natsuki. ¿Por qué preguntas?

Es que es muy raro que te hayas salido a atender una llamada – Se me salió el reclamo de mis labios, sin poderlo contener. Como si fuera una voz ajena a la mía.

Ah, no es nada importante.

Quería seguir reclamando pero logré enredarme la lengua y creo que solo puse una mueca. A pesar de todo, logré mantenerme callada y terminarme la comida, que estaba deliciosa por cierto. Aunque mi humor ya no volvió a ser el mismo.

¿A quién le estaba coqueteando Shizuru? ¿Con quién iba a salir? Y ¿Por qué no me decía nada? No pude responderme ninguna de esas preguntas por Shizuru y eso me estaba poniendo algo irritada.

La mañana siguió de manera tranquila, aunque había cierta tensión en el ambiente, sobretodo de mi parte. Shizuru se veía solo un poco nerviosa pero ya no comenté nada.

A eso de medio día, Shizuru comenzó a arreglarse y yo también me fui a mi habitación a cambiarme. Shizuru iba a salir y yo no estaba muy segura de querer que eso pasara.

Más tarde nos encontramos en la sala. Shizuru se veía bastante atractiva. Estaba acomodando las cosas en una cartera nueva que acababa de comprar y que hacia juego con la hermosa gabardina vino que le lucía muy bien.

¡Vaya, Shizuru! Te vez… muy bien –Le comenté nerviosa. Eso sólo es escapó de mis labios.

La castaña me miró sorprendida, con un rubor involuntario brotándole en las mejillas.

Ookini Natsuki, fufufu. Tú también te vez muy bien.

Shizuru, me preguntaba si tú…–Dudé un momento si debía hacerlo.

¿Si? –Me preguntó con curiosidad.

No quería. No quería que se fuera con otra persona…

¿Si te gustaría ir al cine conmigo…? – Solté.

¿Hoy?– Me dijo sorprendida.

Sí, claro… Es que, hay una película que tiene poco que se estrenó y me llama la atención, ¿te gustaría ir conmigo? Podríamos ir de una vez… – Le dije tanteando terreno.

¡Ara! Natsuki. Es que… justo ahora no podría. Verás, lo que pasa, es que… voy de salida…

¡Ah! Veo…– Vaya, Shizuru me había rechazado. Ella nunca había hecho eso. Me sentía decepcionada.

Si, es que… Tengo un asunto y no sé cuánto tiempo me vaya a demorar… – Se disculpo nerviosa.

Ah ya… Bueno –A decir verdad, no me esperaba esa respuesta. Estaba segura que Shizuru iba a aceptar venir conmigo – No, no te preocupes…

Bajé la mirada, me sentía confundida. Es que Shizuru nunca me había rechazado. Pero yo también ya sabía que tenía una cita. Una que al parecer era más importante que estar conmigo.

Shizuru definitivamente ya se cansó de mí. Pensé irremediablemente.

Natsuki… –Volvió a hablarme la castaña y alce la vista para mirarla. Me sentí ilusionada de que hubiera cambiado de opinión– pero sí, claro que me gustaría ir contigo, podríamos. Podría ser por la noche ¿qué te parece?

Esa respuesta me devolvió algo de esperanza. Al parecer Shizuru no estaba tan harta de mi, su respuesta fue dulce y sin embargo no era lo que quería. Yo quería que se quedara conmigo y dejara esa otra cita de lado.

No. Es que, ya por la noche no está esa película… Ya solo está por la tarde… – Le dije, todavía intentando convencerla de quedarse a mi lado.

Hay Natsuki…– Shizuru titubeo. Miró hacia la puerta y luego hacia mí.

Era claro que ese asunto de Shizuru era importante, me sentí mal por hacerle eso. Debía abandonar este reto de una vez.

No, Shizuru, despreocúpate… Ya iremos otro día…Tú tienes asuntos que atender, por lo que veo… – Me giré decepcionada y me alejé.

Shizuru me detuvo del brazo.

Natsuki…– Shizuru me giró suavemente y cuando nuestras miradas se encontraron sentí calor en el rostro. Shizuru estaba sonrojada, trague saliva. Por un segundo pareció que Shizuru quería besarme pero ella misma me soltó suavemente– En verdad, quiero ir contigo, es solo que…

No te preocupes… ya iremos luego… – La interrumpí.

¿Mañana? – Me miró suplicante, eso me provocó una ligera sonrisa.

Si… mañana – Me giré y subí a mi cuarto. Sin soltar la idea de la otra cita de Shizuru.

Al poco rato, vi a Shizuru subirse a su auto.

Como por impulso, tomé las llaves de mi moto y salí detrás de ella.

.

FIN…


N/A: …de capitulo… jajaja ¿Y qué creen que pase ahora? Déjenlo en los comentarios.

Por cierto… estoy pensando en hacer un Omake, tiene siglos que no hago, ¿Les gustaría?

¡Gracias por leer y por seguir mi pequeña historia! Les mando un fuerte abrazo.

¡Cuídense mucho!