Capítulo 12. Imprudencia.
¿No sé qué hago aquí? En verdad ¡No se qué hago aquí! Me repetía una y otra vez al tiempo que me ocultaba detrás de un masetero del área de comidas de la enorme terminal.
"Solo estoy cuidándola" Dijo una vocecilla en mi cabeza.
"Aunque Shizuru es una mujer mayor, puede cuidarse a sí misma, esto es completamente innecesario" me repitió mi parte racional.
"Pero, no está por demás que cuide sus espaldas" Intenté convencerme nuevamente.
"Estas celosa" Esa era la verdad.
Justo ahora que me sentía más cerca de Shizuru, ahora que había disipado varios de mis fantasmas, pasa esto.
Me asomé entre los arbustos para mirar unos metros más allá. La castaña se había acercado para recibir a una chica muy bella. Alta, rubia y de muy buenas proporciones. Lucía un corto vestido azul, con un escote sugerente que se veía desde donde yo estaba.
La susodicha que no se molestó siquiera en disimular lo mucho que le gustaba la castaña, la abrazó empalagosamente. Y comenzó a caerme mal desde ese instante.
Shizuru le sonrió encantada, intercambiaron palabras y se dejó llevar por ella hasta un restaurante.
Las seguí discretamente y llegué a una de las ventanas del restaurante. Me asomé con disimulo al interior.
Ambas fueron a sentarse en una de las mesas desocupadas. La mesera les entregó la carta y ambas ordenaron.
Tan pronto se fue la mesera, ambas chicas comenzaron una plática en donde intercambiaban puras risitas.
Algo en mi interior rugía, una enorme bestia estaba intentando salir pero respiré profundo.
"No debería estar aquí…"
Espiarla no me hacía sentir bien, pero después de aquella llamada telefónica no pude evitarlo, necesitaba saber lo que estaba pasando.
Shizuru hablaba tranquila, pero algo en su tono de voz no me gustó para nada, sentí como si me estuviera ocultando algo. Quizás algo que pudiera lastimarme.
Además, que tipo de asuntos harían que Shizuru no pudiera mantener una conversación telefónica en mi presencia. ¿Por qué hablar fuera de la habitación?
¿Es que acaso no lo quieres ver Kuga? Shizuru está teniendo una cita.
No, no puede ser. Shizuru no sale con nadie. ¿Yo lo sabría, no?
¿Quién era esa chica que le estaba tomando la mano a Shizuru?
Sentí un pensó en el estomago y una opresión en el pecho.
Un tremendo impulso de lanzarme hacia ellas y darle un empujón a esa rubia crecía en mi interior. Esa sensación se me desbordaba a cada segundo, pero mi mano se mantenía aferrada a la manija de la puerta.
¡Tsk!
Escuché una voz tan familiar a mi lado que me dijo en tono molesto:
– ¡Le está tomando la mano!– Como leyendo mi mente y luego su mano se aferró a mi hombro.
– ¡Si, ya lo vi! – Le contesté enfadada y me giré para mirarla.
En esos momentos sentí que palidecía. ¡Era yo! ¡Me había desprendido nuevamente y lo peor era que ni siquiera me había dado cuenta!
– ¡Oye! ¿Qué crees que haces? – La sorprendí enseguida tomándola por el brazo.
La puerta se moneo de lado a lado, por la brusquedad en como la había soltado para detener a mi otro yo.
– ¿Qué no es obvio? ¡Voy a separarlas!– Me respondió con el entrecejo fruncido mi "yo" imprudente y acto seguido se soltó de mi agarre con brusquedad y dando un empujoón a la puerta entro restaurante.
Alcancé a detenerla sujetándola nuevamente.
– ¡Olvídalo! ¡No vas a hacer nada de eso!
– ¡Esa tipa puede quitarnos a nuestra Shizuru! – Me respondió molesta y me dio un buen empujón.
– ¡Shh! ¡No es nuestra Shizuru! – Le dije nerviosa.
Era difícil contradecirme cuando estaba completamente de acuerdo conmigo. Pero aun así no iba a dejarla ir a hacer una escena.
Forcejeamos un momento hasta que mi clon soltó un "Tsk" repentinamente al mirar sobre mi hombro. Y vi a través de sus ojos lo que sucedía, por un segundo tuve la visión de mi clon.
Perdí el control al ver como esa chica tomaba la mano de Shizuru entre las suyas.
Fue solo un segundo de distracción en lo que me giré. Solo un segundo, pero ya era tarde. Mi clon se había esfumado.
Regresé la mirada hacia el lugar que estaba Shizuru y sentí que palidecía al ver como mi clon se abría paso hasta esa mesa.
No lo negaré, por un lado quería detenerla, pero también quería ver lo que ocurriría. Aunque conociéndome no sería algo bueno. Siempre he tenido unos impulsos muy locos. Siempre he tenido una parte demasiado impulsiva e imprudente en mi interior, pero no se queda más que en ideas, pensamientos que siempre logro reprimir.
–Esto parece divertido– Mí clon tomó una silla y se sentó entre ambas, en el lateral de la mesa cuadrada.
– ¡Natsuki! – Soltó Shizuru sobresaltada.
Me apresuré para detenerme, abriéndome paso en el restaurante. Pero una mesera me intercepto.
–Bienvenida, ¿gusta una mesa? – Me preguntó con amabilidad la mesera que me había interceptado.
–No, yo… – Mientras tanto mi maleducado clon le preguntaba a Shizuru; – ¿Qué estas bebiendo Shizuru?
– ¿Ara? – Soltó Shizuru nerviosa.
– ¿Me invitas? – Mí atrabancado y maleducado clon tomó la taza de Shizuru, atravesándose escandalosamente, lo que provocó que estas se soltaran de las manos.
No negaré que una parte de mí sonrió. Sentí una enorme satisfacción de eso. Muy dentro de mí cantaba victoria.
– Señorita, ¿Se encuentra bien? – Me preguntó la mesera sobresaltándome.
–Yo, si estoy bien… no quiero una mesa, voy a reunirme con unas amigas… con permiso – Le dije a la mesera y me abrí paso para llegar a la mesa –¡Oye! ¡Kruger!– Le hablé a mi clon el primer nombre que se me ocurrió – ¡Ya vámonos! – Shizuru se sobresaltó con mi llegada.
– ¿¡NatsukI!? – Dijo Shizuru al verme aparecer, se veía supremamente confundida
–Ajaja… Shizuru otra vez nos confundiste… lo siento… mi gemela Kruger es un tanto irrespetuosa… lamento haberlas molest… ¡Hay! – Grité al recibir un pisotón de mi malcriado clon.
–Pero si no molestamos, ¿verdad Shizuru?– Le preguntó mi clon, aún con el entrecejo fruncido. Mientras hacia un esfuerzo por librarse de mi agarre.
– ¿Eh? – Soltó Shizuru confundida. Nos miraba a ambas sin dar crédito a lo que estaba pasando.
–Claro que molestamos, Kruger… ya vamo…nos– Comenzamos a forcejear, pero mi clon era más fuerte que yo– ¡Vámonos! – Le insistí.
– ¡Quiero quedarme! – Me desafío la muy…
–No molestan Natsuki– Me respondió Shizuru muy confundida, su amiga sin embargo, si parecía molesta por la interrupción
– ¡Gracias, sabía que no molestábamos! ¿Y no vas a presentarnos a tu amiga? – Preguntó mi clon, haciendo énfasis en la última palabra.
–Si claro. Ella es Rosalie, es modelo… Rosalie, ellas son Natsuki y su gemela Kruger… – Comentó Shizuru siguiéndome el juego mientras yo sentía que me moría de vergüenza.
Mi clon no estaba molestándose en disimular nuestros celos, todo lo contrario estaba redonda, casi trabada en el asiento, con las extremidades y el rostro bastante rígidos y el entrecejo fruncido. Podía sentir la tensión en mi cuerpo.
–Mucho gusto Rosalie– Mi clon le extendió la mano y le dio un apretón bien duro. La pobre se quejo lastimosamente. Y yo tosí para evitar que la risa saliera de mi boca, no pude contener el impulso de apretarle la mano.
– ¿Por qué no te sientas Natsuki? – Me invitó Shizuru con nerviosismo, señalándome el otro lugar desocupado de la mesa.
–No. Ya tenemos que irnos ¿verdad Kruger?…– Le dije a mi clon que fulminaba con la mirada a la rubia.
Dios, era terrible ver mis propias expresiones. ¿Tan evidente soy?
–No seas aguafiestas. ¡Acabamos de llegar! Siéntate y pide algo.
No sabía qué clase de magia era esta. Pero sin lugar a dudas estos eran mis instintos. Esas cosas que a veces pasan por mi mente y que siempre logro reprimir.
Solo tenía que reprimir esto. Le lance una mirada fulminante. Mi clon me encaró.
Reprímete, hazlo.
Comencé a sentir que recuperaba el control de la situación. Era una sensación extraña, como si mi clon se hiciera más pequeña.
– ¡Kruger nos vamos! – La jalé por la ropa. Finalmente mi clon coopero, aunque de mala gana.
–Bien… – Me dijo muy molesta, luego le lanzó una última mirada a la acompañante de Shizuru, y fue como ver a través de sus ojos.
Era guapa, su rostro era fino, su cabello muy brillante y traía un escote muy amplio, casi podía verle todo. Y pensar que eso lo hacía para provocar a la castaña hizo que me hirviera la sangre. Me sentía molesta y a la vez decepcionada con Shizuru.
–Adiós… –Le dijo a Shizuru y también la miré desde sus ojos. Me sentía molesta y dolida. Como me ocultó que tendría una cita. ¿Porque me hablaba tanto de amor y luego resulta que salía con otra persona?
– Nos vemos luego Shizuru…– Dije determinante y arrastré a mi clon un tanto, hasta salir del restaurante.
Shizuru me miraba confundida a lo lejos.
– ¿Por qué hiciste eso? – Me reclamó mi clon, que seguía luchando débilmente contra mi voluntad impuesta. La había reprimido.
– ¿¡Te volviste loca!? – Le reclamé a mi clon cuando estuvimos lo suficientemente lejos de ellas y a solas – ¡Eso no se hace!– Me fulminó con la mirada
– Tú no ibas a hacer nada – Comenzó a desvanecerse mientras me miraba con el entrecejo fruncido – Por lo menos logré mi objetivo… – Me dijo antes de desaparecer.
– ¿Cuál objetivo? ¿Quedar como unas tontas? ¿Ser imprudentes con Shizuru? – Gruñí de impotencia –Tsk
Solo me alejé de ahí, ni siquiera mire hacia atrás.
Ya no quería ver que hacia Shizuru, solo quería irme lejos.
Me sentía fatal.
Shizuru si tenía una cita.
¡Y yo soy una idiota!
¡Finalmente lo lograste Kuga! Lograste que Shizuru se fuera con alguien más… – Me susurró esa voz molesta desde mi interior.
N/A: Y bien… ¿Qué les pareció?
Agradezco infinitamente su paciencia. El leer sus reviews y saber que aún siguen aquí acompañándome en este proceso de escritura es muy motivador.
Infinitas gracias por tomarse el tiempo de pasar un tiempo conmigo y mis historias.
Les mando un abrazo a la distancia y cuídense mucho. ¡Hasta pronto!
