Capítulo 13. Reencuentro.
Miré el reloj. Tenía media hora exacta para llegar y todavía estaba debatiéndome con la idea de regresar por Natsuki. Esa mirada de decepción que traía. Y el llanto de anoche, todo me tenía muy confundida.
No me esperaba que Natsuki hiciera planes para salir conmigo hoy. Últimamente está evitándome por las tardes. Desde que todo esto comenzó.
Prendí la radio y traté de despejar la mente. De enfocar en lo que estaba haciendo. No quería entrar en piloto automático al conducir porque eso podría causarme un accidente.
Estos días mi mundo había girado alrededor de Natsuki, toda mi energía estaba en ella. Había olvidado el trabajo, mis responsabilidades y todo lo demás, porque como siempre, ella había vuelto a poner mi mundo de cabeza.
Natsuki no podía tomar el control de mi vida y hacer lo que le diera la gana ¿No?
Y tenía que asumir y aunque me reprendía por eso, no podía evitarlo.
Puse atención al camino, y conduje por media hora. Hasta que finalmente llegué, 5 minutos antes de que dieran las 3.
Mi teléfono volvió a sonar. Era Rosalie. Le contesté y sin más seguí sus instrucciones para dar con el lugar donde ella estaba.
Al verme se emocionó y se lanzo a mis brazos. Me dio un abrazo largo al cual respondí.
Cuando finalmente me soltó, me dijo:
–Vaya vaya... pero si estás igualita, el tiempo no te ha pasado. Sigues igual de guapa a cómo te recuerdo.
– Ara, yo esperaba que dijeras que me puse más guapa– Le respondí jugando.
–Jajaja, más ya no se puede. Bueno, tal vez con otra ropa... más ya sabes, no es que este mal Shizuru, pero ese modelito es muy recatado– Me dijo sujetando los extremos de mi gabardina – Parece que vienes a una cita de negocios...
– ¿Y acaso venía a una fiesta?
–Necesitas cambiar de outfit de vez en cuando... ¿Qué tal un vestidito?
– ¿Viste el pronóstico del clima? La que va a sufrir con ese vestido eres tú.
–No tuve tiempo de ver el clima. Por cierto te vez muy bien con el cabello recogido.
–Y tú... Te dejaste crecer el cabello.
– ¿Te gusta? Es la última moda en Europa.
–Ara, se te ve muy bien.
Nos tomamos unos segundos más en notar todos nuestros cambios y luego Rosalie sugirió ir a un restaurante, así que nos encaminamos. El lugar era muy lindo y moderno.
La mesera no llevó enseguida a una mesa cuadrada. Me senté y Rosalie tomó la silla que estaba frente a mí.
La mesera nos ofreció la carta y espero paciente.
– Todo se ve delicioso, no crees Shizuru.
– Aja.
– ¿Qué se te antoja?
– Yo creo que algo ligero– Le respondí y miré a la mesera – Una ensalada especial por favor y un té verde
– Para mí un sushi de salmón y un té de frutas– Pidió Rosalie
– Como ustedes gusten, en seguida regreso con sus platillos – Respondió la mesera y tras una reverencia se retiró.
Rosalie y yo nos miramos. Tenía mucho tiempo que no nos veíamos. Ahora Rosalie se veía más madura. Aunque, sus ojos azules todavía proyectaban esa picardía.
–Y cuéntame, ¿Qué te has hecho, qué ha sido de ti en estos 4 años de no vernos?
– Fufufu, pues no mucho, en realidad.
– Sigues trabajando en tu empresa.
– Si, continúo haciendo marketing para diferentes empresas. Ya tengo a casi 100 empleados trabajando conmigo, últimamente solo me he dedicado a supervisar. No me ha ido nada mal. En estos dos últimos años nos hemos hecho de unos clientes muy convenientes para el negocio.
– Como me alegra, eres una mujer muy determinada con tus metas.
– ¿Y qué hay de ti?
– Bueno, yo sigo en lo mismo también. El modelaje definitivamente es lo mío. ¡Ah! – Suspiró– quisiera no envejecer nunca. Sé que todo esto es temporal.
– Aún eres muy joven Rosie, para eso todavía te falta mucho.
La mesera llegó con nuestras bebidas y nos ofreció el servicio.
– Bueno Rosie, y ya me vas a contar. ¿Cuál es el motivo de esta reunión?
La rubia me tomó la mano con suavidad. Y yo me temí que quisiera intentar algo conmigo. Hasta ahora hubo mucho coqueteo de su parte.
– ¿Que favor necesitas de mi? – Le pregunté curiosa, de Rosalie podía esperarme casi cualquier cosa.
–Hay Shizuru, es que me da mucha pena, enserio… –Ella envolvió mi mano con las dos suyas. Su mirada se cristalizó. Su semblante había cambiado de pronto.
Estuvimos un momento en silencio. Rossie estaba escogiendo las palabras que me diría y yo trataba de descifrarla, cuando de pronto escuché una voz conocida justo a mi lado.
– Esto parece divertido…
– ¡Natsuki! – La ojiverde tomó una silla y se sentó justo entre nosotras dos, mirándonos alternadamente.
Y yo sentí un fuerte impulso de justificarme, pero no sabía que decirle.
Natsuki me miró molesta y la misma mirada le lanzó a mi acompañante.
Me sentí nerviosa, como nunca antes.
– ¿Qué estas bebiendo Shizuru?– Pregunto Natsuki, atravesándose en la mesa, provocando que Rosalie me soltara la mano – ¿Me invitas?
Natsuki le dio un pequeño trago a la taza y la regreso de forma brusca a la mesa, mientras hizo eso le dirigió una mirada hostil a la rubia.
– ¿Ara?
¿Qué se supone que debía decir ahora? "Natsuki te rechace porque tenía una cita con Rosalie, una amante del pasado con la que salí para intentar olvidarte".
Ni siquiera sabía cuáles eran las intenciones de Rosalie, pero Natsuki me miraba molesta como pidiéndome una explicación.
Natsuki estaba molesta, lo veía tan claro como el agua. La conocía perfectamente, cada una de sus facciones y sin embargo estas, eran tan nuevas para mí.
– ¡Oye, Kruger! ¡Ya vámonos! – Una segunda voz tan conocida como la primera me sobresaltó de mi lugar.
– ¡¿Natsuki?! –Una segunda peliazul había llegado junto a mí.
¿Qué está pasando? ¿Acaso mi té tenía alguna droga?
No puede ser para empezar, que Natsuki esté aquí, que se haya comportado de aquella manera tan imprudente y grosera. Que sean dos y juntas. Además no es de noche, Natsuki no está dormida como para haberse partido ¿Qué está pasando?
– Ajaja… Shizuru otra vez nos confundiste… lo siento… –Me dijo lanzándome una mirada de disculpas– Mi gemela Kruger es un tanto irrespetuosa…– ¿Gemela? ¿Se refiere a…?– Lamento haberlas molest… ¡Hay! – La primera Natsuki que estaba sentada le soltó un pisotón a la segunda interrumpiéndola en su discurso de disculpas.
A todo esto Rosalie no había dicho nada, solo miraba confundida la escena.
– Pero no molestamos, ¿verdad Shizuru? – Me preguntó la primera, aún se le notaba la molestia en la cara.
La segunda Natsuki comenzó a jalarla de la ropa en un vano intento por llevarse la de ahí, aunque sin mucho éxito, puesto que la primera no quería moverse
– ¿Eh? – Fue lo único que pude decir, todavía estaba intentando creer que no era todo una alucinación mía, producto de la enorme culpa que sentía por haber cancelado a Natsuki.
– Claro que molestamos, Kruger… ya vámo… –Le decía la segunda a la primera, forcejeando. Pero esta seguía muy aferrada a la silla–…nos ¡Vámonos!
– ¡Quiero quedarme! – Le dijo la primera, zafándose de su agarre con brusquedad.
La segunda Natsuki le lanzó una mirada asesina y ambas se miraron fríamente unos segundos.
– No molestan, Natsuki – Le hablé tranquila a la segunda, no quería que siguieran peleando.
Algunas personas de otras mesas comenzaban a mirarnos y mucho me temía que fueran a sacarnos del restaurante.
Pero sobretodo me sentía inquieta por esa conducta de Natsuki y por esa idea de que estaba molestando, no era así para nada. Natsuki me gustaba, muchísimo, jamás me molestaría su presencia, pero este comportamiento, me inquietaba mucho.
– ¡Gracias, sabía que no molestábamos! ¿Y no vas a presentarnos a tu amiga?– Sonreí de lado, noté claramente como Natsuki resalto la palabra "amiga", pero también noté algo en su voz, algo único… ¿Celos? No, Natsuki no podía estar teniendo celos. ¿Ella no era así?
Ya que al parecer esto no era una ilusión mía, decidí presentar a ambas Natsukis, siguiéndole el juego a la segunda, que todavía estaba de pie y me miraba abochornada.
– Si claro, ella es Rosalie, es modelo… Rosalie, ellas son Natsuki y su gemela Kruger…
La segunda Natsuki compuso una sonrisa forzada, una que pude interpretar como un intento de Natsuki por ser educada.
Natsuki no es muy dada a hacer amistades. Le incomodan las reuniones sociales. Platicar con nuevas personas no es de sus cosas favoritas, pero ella siempre componía esa sonrisa por educación, aunque no es natural. Y hoy menos, algo había en Natsuki que no había visto antes.
– Mucho gusto Rosalie.
La primera Natsuki le extendió una mano a la rubia, pero no fue para nada un saludo cordial. Si no más bien tenía una mirada intimidante, una mirada que hasta a mí me cohibió.
Escuché un leve quejido de Rosalie. Se sobaba la mano, al parecer el clón la había lastimado con ese saludo.
– ¿Por qué no te sientas Natsuki? –Le pregunté a la segunda que todavía seguía de pie y al igual que yo miraba la escena un poco tensa. Esa era la Natsuki que yo conocía…
Y la otra, un clón.
– No. Ya tenemos que irnos ¿verdad Kruger? – Natsuki le hablaba a su clón con dureza.
Rosalie me miró confundida y yo le lancé una mirada que le pedía paciencia, que al parecer ella comprendió, porque solo se quedó en su lugar muy quieta y luego miró a las gemelas con intriga.
– No seas aguafiestas. ¡Acabamos de llegar! Siéntate y pide algo – Le respondió frunciendo el entrecejo.
Reprimí una risita que quería salir de mi interior. ¿Natsuki enserio estaba celosa? Una parte de mí se sentía emocionada y la otra contrariada. Un millón de dudas me sacudían.
Ambas Natsukis comenzaron un duelo de miradas, pero finalmente la más dominante fue mí Natsuki que le dijo con severidad:
– ¡Kruger, nos vamos! – La tomó de ropa y la obligo a pararse.
–Bien– Dijo finalmente.
"Kruger" se levantó sin dejar de mirar feo a Natsuki y luego le dirigió una mirada a Rosalie, no pude evitar notar como la barrio con ojos, en sus ojos era muy notoria la molestia. Y luego me dirigió una mirada a mí, pero más allá, más profundo de ese sentimiento la veía… ¿sentida? ¿Dolida?
–Adiós.
– Nos vemos luego Shizuru…– Dijo Natsuki sin más, sin siquiera mirarme.
Natsuki estaba muy seria. No le quitaba los ojos de encima a "Kruger" y a jalones se la llevó de ahí.
Yo seguí a ambas con la mirada, todavía muy confundida.
– ¿Qué fue todo eso? –Me preguntó Rosalie sacándome del trance – ¿Quiénes son ellas?
– Es una larga historia…
Me giré nuevamente buscando a las chicas de cabello cobalto, pero estas ya no estaban fuera del restaurante, ya se habían ido.
– Tú y esa Kruger, ¿tienen algo verdad?
– ¿Ara? Fufufu ¿Por qué lo dices?
– Porque acabo de presenciar una clásica escena de celos.
– ¿Celos?
Le pregunté emocionada, conteniendo una sonrisa que se quería asomar de mis labios. Rosalie no era ninguna tonta, y escuchar esa afirmación de su parte me daba algo de esperanzas.
– Si, ¿sales con ella?
–No.
– ¿Me tomas por tonta? Vi como la mirabas.
–Ross, esto es complicado.
–Te gusta… se te nota que estas babeando por ella.
– ¡Sí! pero no hay nada entre nosotras.
– Entonces saliste con la gemela con ¿Natsuki, se llama? – El color se me subió al rostro.
– No, tampoco salgo con ella.
– Con ambas, eres una enferma Fujino…
– ¡Ara! Fufufu. No Ross, no es lo que crees– Esto era muy complicado de explicar– ¿Podemos cambiar de tema? ¿Qué favor necesitas?
– Ah no, no me vas a cambiar el tema.
– De todas formas no me creerías…
–Como sea esa Kruger no te conviene, esos celos son enfermizos… Natsuki todavía se me hace más prudente, es muy guapa.
– Ara ara… – Le lance una mirada de advertencia, ese es mi territorio.
– A juzgar por lo que vi, las dos quieren contigo. ¿Pero tú elegiste a Kruger verdad? Hubieras elegido a Natsuki. Son idénticas por fuera pero esa Kruger está loca. ¿Viste como me apretó la mano? Casi me rompe un hueso, ¿No corro peligro de estar aquí contigo?
– Rossie, fufu deja de imaginar cosas y no, no te va a pasar nada. Por favor entremos en materia, ¿Qué querías decirme?
– OK, te diré. Pero luego retomaremos este tema ¡eh!
– Si, si… ya dime.
– Mira, me da mucha pena molestarte. En mi trabajo no me ha ido mal, pero he tenido algunos problemas personales últimamente, me separe definitivamente de mi ex; mis padres están pasando por un mal momento y les acabo de hacer un préstamo; mi hermana esta en el hospital y encima no me han pagado.
– ¿Necesitas dinero? – Le pregunté y bebí un poco de té.
– No es eso, ya no quiero pedir prestado… No quiero más deudas, estoy terminando de pagar unas. Más bien necesito un lugar donde quedarme.
– ¿Ara?
– Será un par de días, lo que queda del fin de semana. Tengo mi boleto a Francia, salgo pasado mañana – La rubia me mostró el tíquet.
– ¿Y querías compartir mi cama en estos días de soledad?– Le dije a juego.
– Si – Me echó una mirada traviesa con una sonrisa de medio lado – Aunque si estas en un compromiso… lo cual veo con estas gemelas… pues no, aunque insisto que eres una enferma.
– Fufufu, no soy una enferma.
– ¿Tendrás alguna habitación en tu mansión?
La miré, Rosalie se veía desesperada.
– ¿Solo era eso? ¿Querías que te hospedara?
– Estoy desesperada. Pensaba pagarte con cuerpo, incluso no traje mi látigo para no tener tentaciones, sé que no te gusta ese juego.
– Ara, no bueno… fufufu– No negaré que me estaba divirtiendo con eso.
– Pero en vista de que no estás del todo disponible, te pagaré. Tú sabes que por mi tipo de trabajo se demoran mis pagos 90 días después de cada evento, así que estoy en la espera de esos pagos. En una semana me harán un depósito y lo verás reflejado en tu cuenta.
–Rossie… verás. Es que, no es que no quiera, pero justo ahora, no tengo habitaciones disponibles.
– ¿No me vas a dar asilo? Sé que tienes una cama King size, Fujino Shizuru –Me habló con seriedad haciendo que parte de la ensalada que comía se me atorara en la garganta por la risa– Cabemos perfectamente, incluso tu cuarto es frio y podría darte un poco de calor con este pronóstico del clima.
–Ok, ok… Te dejaré mi habitación. Solo un par de días Rossie, y por el pago despreocúpate. Deposítame en cuanto puedas.
Años atrás sin duda me habría aprovechado de esta situación de mi amiga, pero ahora son otras épocas y en lo único que podía pensar era en estar cerca de Natsuki.
– También te puedo pagar con cuerpo.
– Ara, fufufu, no lo creo necesario, pero te agradezco la oferta.
– ¿Ahora sí, ya me vas a decir con quien de las gemelas estas saliendo?
– Olvídate de eso…
Miré hacia la salida del restaurante esperando ver al amor de mi vida, pero la peliazul se había ido desde hace ya un buen rato.
Natsuki, te extraño.
¿Qué estarás haciendo?
¿A dónde te fuiste?
N/A: Espero les haya gustado este pequeño capítulo. ¡Muchas gracias por seguir aquí!
Aprovecho para decirles, felices fiestas y muchas bendiciones para ustedes mis queridos lectores, deseo tengan un lindo cierre de año en compañía de sus seres queridos y tengan un prospero año nuevo. Les mando un cálido abrazo. ¡Cuídense mucho!
