Capitulo 14. Celos.
Caminé a paso veloz, pero a medida que avanzaba también crecía una enorme decepción adentro de mí. Shizuru no me perseguía, la había preferido a ella.
A pesar de todas las cosas que me había dicho, del supuesto amor que me tenía, ella no estaba aquí conmigo.
Solté una patada al aire. Maldije por lo bajo y subí a mi motocicleta para ir de vuelta a casa.
Conducía a una velocidad muy rápida.
"¡Oye! ¿Quieres morir?"– Me riño una voz interna al pasarme por alto un semáforo.
Mi mano se relajó y disminuí la velocidad, aparque la moto en un parque.
¡Agr! ¿Qué clase de sensación es esta?
Sentía molestia, furia, miedo, inseguridad, unos enormes deseos de golpear algo, de correr sin rumbo fijo, de abrazarla, de alejarla de todos, de ella… ¡Tsk!
Volví a subir a mi moto. Traté de serenarme, pero no dejaba de repasar en mi mente como le pedí a Shizuru que saliera conmigo y la prefirió a ella.
A todo esto, ¿Quién era esa Rosalie? ¿De dónde había salido? ¿Por qué yo no la conocía? y ¿qué otras cosas no sabía de Shizuru?
Finalmente llegué a casa. Aún furiosa, azoté la puerta y pase al salón pisando fuerte. Mis pensamientos no me dejaban en paz. Una ola de celos me estaba consumiendo.
– ¡Tsk! ¡Ya basta! ¡Quiero dejar de pensar en eso! ¿Por qué me importa tanto? ¡Rayos! ¿Qué me sucede?– Solté a nadie en particular – ¿A mí que me importa lo que esté haciendo Shizuru en estos momentos, allá con esa tipa? Shizuru ya está grande y sabe lo que hace ¡Fin!
Toda la tarde estuve bastante inquieta. Subí a mi cuarto a hacer ejercicio. Necesitaba sacar toda la furia que crecía en mi interior, no podía más con toda esta energía.
Al paso de las horas ya había agotado casi toda mi energía pero mi mente desafortunadamente seguía inquieta y mis emociones muy revueltas. Decidí tomar una ducha, con agua tibia, para ver si de ese modo podía serenarme y funcionó a medias.
Tras eso, bajé a buscar a Shizuru, pero la susodicha aún no había regresado. Me sentía muy ansiosa.
Pasé al salón y me senté en el sillón. Tomé el control remoto y prendí la televisión.
Así estuve casi una hora pasando los canales distraídamente, sin prestar la más mínima atención porque mi cabeza seguía en lo mismo hasta que la puerta se abrió.
Acto seguido, escuché como entraba la castaña con compañía. Miré de reojo y el verla tan sonriente hizo que mi cabeza se calentara más.
– Ya vine – Dijo Shizuru en voz alta.
– ¿Shizuru, puedo pasar a tu cuarto de baño?
– Claro, Rossie.
– Gracias – Contestó y se fue enseguida.
La susodicha conocía perfectamente el camino y al parecer la casa también y no dudo que la habitación de Shizuru. ¡Agr!
Miré por encima del hombro las maletas que ahora se encontraban en el suelo y tan pronto mis ojos se encontraron con los de Shizuru regresé la mirada a la tv.
Esperé pacientemente a que Shizuru me hablara pero en lugar de eso, se fue a buscar a la mucama. Fumi san llegó al salón junto con la castaña y esta le pidió que llevara esas maletas a su habitación.
Un león rugió en mi interior al darme cuenta que Shizuru había hospedado a esa chica. Y lo peor de todo ¡En su habitación!
Me imaginé a esa intrusa así de empalagosa como es, a solas con Shizuru en la habitación de esta última y me sentí furiosa.
¿Por qué Shizuru me está haciendo esto?
– Natsuki ¿ya comiste? ¿Quieres comer?– La ojirubí me sacó un instante de mis pensamientos.
– Yo… ¿Eh…? –Respiré profundo porque no quería soltarle todos los reclamos.
¿Acaso piensa invitarme a comer con ellas?
– Shizuru… – Rosalie la llamó mientras se acercaba y comencé a sentir esa sensación típica de cuando una parte de mi se partía, así que me apresuré a irme cuanto antes a mi habitación, antes de regar involuntariamente la sangre de esa modelito por toda la estancia. Me sentía furiosa.
Cerré la puerta, para aislar los sonidos del exterior, no soportaba escuchar la voz de su invitada. Como me lamenté de que no estuviera mi clon, seguramente le habríamos hecho pasar una velada interesante.
Después de un buen rato pasé al sanitario a lavarme el rostro. Tenía las emociones revueltas. Una parte de mí estaba haciendo una zanja en la habitación. Caminaba de un lado a otro. En mi mente Shizuru estaba con esa chica y a mí me carcomían los celos y la incertidumbre de pensar que ellas pasarían la noche juntas.
Sí, me sentía furiosa.
¿Por qué Shizuru la invito a quedarse con ella? Y justo ahora que nuestra situación comenzaba a aclararse– Me hacia ruido una voz dentro de mi cabeza.
Me sentía decepcionada, yo estaba segura de que la noche pasada estuvimos bien. Era la primera vez que dormíamos juntas, bueno aunque técnicamente Shizuru durmió con uno de mis clones que a fin de cuentas fui yo… ó por lo menos una parte de mí, más viva. Esa que he intentado sepultar.
Nunca me ha gustado ser insegura, pero lo soy y sobre todo cuando se trata de Shizuru, pensé inevitablemente ya que no soportaba perderla.
Pero Shizuru la había elegido a ella, en mis narices y no le importó nada de lo que habíamos vivido en los últimos días. ¡Nada! ¡Tsk!.
No podía parar de pensar en todos los reclamos que me gustaría hacerle. No podía dejar de imaginarme cientos de escenas de lo que podría decirle a Shizuru.
Como volver al comedor, entonces ella estaría ahí con su acompañante.
Podría decirle simplemente:
–¿Shizuru, puedo hablar contigo?
–¿Qué ocurre Natsuki?
– ¿Quién es ella?
– Es alguien con quien estoy saliendo, Natsuki
– ¿Qué? ¿Por qué yo no…sabía? ¿Por qué no… me lo habías contado?
– Bueno, es que… no hemos tenido mucho tiempo… últimamente para hablar…
¡NO! No, no, no y no… Espabilé. Shizuru no está saliendo con nadie, yo lo sabría…
¿Y cómo estás tan segura, Kuga? Después de todo, hay una chica en la casa… – Me dijo la vocesilla de mi interior.
–¡Tsk! ¿Quieres callarte? ¡No ayudas!
Ok, pensemos en otro escenario– Me dijo de pronto.
La puerta se abriría y la castaña entraría a la habitación.
– ¿Natsuki, podemos hablar?
– ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con tu amiguita?– Le preguntaría molesta.
– ¡Ara! ¿Natsuki, qué te pasa?
– ¡No! ¿Qué te pasa a ti, Shizuru? – Lo soltaría finalmente, el reclamo que había querido hacerle en todo el día.
– ¿No sé de qué me hablas?
– ¡No te hagas! ¿Qué pretendes invitándola aquí?
– Natsuki, ella me pidió un favor.
– Si claro, compartir las sabanas ¿No? ¡Qué caritativa! – Le diría con ironía.
Ya no soportaba más todo esto. Me sentía abrumada con esta idea, comenzaba a verlo todo como en una película…
– ¿¡Qué!?
– ¡Shizuru, es obvio que tú le gustas!– Le reclamé perdiendo el control.
– ¡Lo sé! – Me dijo molesta.
– ¿Qué? ¿Lo sabes? – No le podía creer a Shizuru, lo estaba admitiendo – ¿Lo sabes y todavía la invitas a que se quede en tu habitación? – Le dije muy indignada acercándome a ella.
– Natsuki… – Shizuru se quedó paralizada.
– ¡No Shizuru! – Exploté y la tomé por la cintura. La acerqué a mí con brusquedad. Y junté mis labios con los suyos con desesperación.
Quería imprimirme en ellos, dejarle mi huella, mi marca personal. Apreté mis labios a los suyos y los froté mientras la iba arrinconando sobre el muro.
Sus labios eran muy suaves y dóciles. Comencé a tronarlos con los míos muy rápido. Shizuru comenzó a responderme, separando sus labios dejando el paso libre a mi lengua que se moría por entrar a su boca y someter a su lengua.
Los besos ahora eran muy cálidos y húmedos. Violentos y rápidos. Su lengua me sabía deliciosa y respondía a la mía con fuerza.
Sus brazos me apretaban a su cuerpo. Me sentí tan bien.
Ojalá esa tipa pudiera vernos, pensé mientras nos besábamos.
Shizuru no tenía escapatoria, no la dejaría irse con ella. Se quedaría aquí conmigo toda la noche.
Y es que ya no podía controlar los celos que sentí durante todo el día.
Ahora solo quería reclamarla, quería con desesperación que Shizuru se quedara conmigo, que sus labios fueran solo míos y que sus ojos me miraran solo a mí.
La cargué y me abrazó la cadera con sus piernas apretándome.
–Mmm – La escuché gemir de placer al apretarse contra mi vientre, sus piernas me abrazaban con fuerza y sus manos revolvían mis cabellos alborotándome, excitándome más de lo que ya estaba.
Hay que ver la forma en cómo Shizuru respondía a mis besos, su abraso que me hacia aprisionarla más y más contra el muro. Y yo me sentía cada vez más complacida con la respuesta que me daba.
Era un beso rápido, intenso y profundo, pasional, delicioso… que me estaba incitando a hacer algo más…
¿Qué tanto hiciste con ella toda la tarde, Shizuru? ¿Ella te gusta? De nuevo comencé a rumiar.
Ella, fue mi pensamiento recurrente del día, por qué no podía solo sacarla de mi cabeza. Tenía ganas de preguntarle: ¿Acaso… pasó algo entre ustedes?
¿Y estás segura que quieres escuchar esa respuesta Kuga? – Me dijo una voz en mi interior.
– No, no quiero…
Ya debo despertar, no puedo seguir con estas fantasías.
Me sequé el rostro.
Me miré al espejo e inhalé una buena bocanada de aire. Tenía que prepararme para lo que sin dudas sucedería esta noche entre Shizuru y esa tipa.
Salí del baño para darme que cuenta que frente a mí, mi clon estaba devorándose a Shizuru.
Me quedé ahí mirando la escena unos segundos. Shizuru me miró sorprendida desde el otro lado de la habitación, pero no dejó de besarme.
– ¿Qué diablos… pasa?– Dije en vos alta.
Mi clon satisfecha, muy sonriente se desvaneció transformándose en pequeñas luces.
Cuando las luces entraron a mi cuerpo recibí una oleada de placer. Me encerré en el baño y comencé a sentir demasiado placer, un placer que me inundaba.
Sus labios, sus besos, su cuerpo, mis manos adentrándose en su blusa, acariciando su espalda. Su cálida lengua, sus manos revolviendo mis cabellos, sus piernas rodeando mi cintura apretándose a mi vientre, al igual que sus labios devorándome.
¿¡Qué carajos está pasándome!?
Continuará…
N/A: ¿Y bien? ¿Qué les pareció este cap? ¿Confundido/as? Díganme que si jaja… ¡Pronto nos veremos con el que sigue!
