Capítulo 15. Reclamo.

La comida con Rosalie se extendió. Platicamos de todo, menos de lo mío con Natsuki. Todo era demasiado confuso para mí y no estaba preparada para contarlo en voz alta.

La última vez que lo hice, fue con mi mejor amigo Reito. Y él de plano pensó que yo había comenzado a perder la cordura. Y nada me indica que así no sea. Porque Natsuki pone siempre mi mundo de cabeza.

Salimos del restaurante después de un largo rato. Subimos sus maletas a mi auto y a petición de Rosalie la llevé al hospital a ver a su hermana.

El tiempo pasó despacio pero ya se estaba terminando el día. El sol comenzaba a bajar dando paso al crepúsculo.

Cuando salimos del hospital nos fuimos a mi casa.

Bajamos las maletas y nos dirigimos a la entrada.

Ya vine – Hablé lo suficientemente alto para que la mucama me escuchara, requería de su apoyo para llevar las maletas de mi invitada.

Natsuki estaba sentada en el sillón y me miraba con el entrecejo fruncido.

¿Shizuru, puedo pasar a tu cuarto de baño? – Me preguntó la rubia desviando mi mirada de esos esmeralda hacia los suyos azules.

Claro.

Gracias – Rosalie conocía el camino, hace mucho tiempo que estuvo en mi casa, pero no fue una vez, nada mas… fueron varias.

Natsuki miraba las maletas que habíamos dejado en la entrada y por una milésima de segundo sus ojos se enfocaron en los míos.

Se veía claramente molesta por el equipaje. No creo que Natsuki sea tan ingenua. Seguramente ella ya deducía que entre Rosalie y yo paso algo, quizá piense que aún pasa.

Necesitaba aclarar esto con ella.

Natsuki regresó la mirada a la tv enseguida. Compuso esa expresión tan familiar de que nada le importa, aunque claramente esta vez era una fachada. Sus expresiones eran muy transparentes. Para mí era un libro abierto en esos momentos.

Sentía la tensión en el ambiente. Así que mejor me fui por Fumi la mucama, para que me ayudara con las cosas.

Pero tan pronto regresamos. Me sentí débil. Natsuki definitivamente se había portado muy linda conmigo estos días.

Pensé inevitablemente que se sentía despechada por haber rechazado su invitación al cine, fue tan dulce, y ahora estaba tan molesta.

Natsuki ¿ya comiste? ¿quieres comer? – Quebré el silencio.

Natsuki era sensible con la comida, pensé que de esa manera podía aligerar la tensión que se había producido entre nosotras. Por lo menos esperaba escuchar una respuesta positiva de su parte. Que disminuyera su molestia.

Yo… ¿Eh…?– Y al parecer lo estaba logrando. Natsuki había suavizado el semblante. Me miró fijamente a los ojos y se puso de pie. Respiró profundo.

Shizuru… –Rosalie regresó en el peor momento.

En cuanto llegó, Natsuki se puso tensa. Su mirada se endureció, apretó los labios y frunció el entrecejo.

Caminó hacia nosotras y pasó justo al lado rápidamente y se dirigió a su cuarto.

¿Pasó algo? – Inquirió con curiosidad la rubia – ¿Interrumpí? – Me preguntó leyéndome el pensamiento– ¿Esa era Natsuki verdad?

Si…

mmm

Rosie, le pedí a la mucama que llevara tus cosas a mi cuarto, ¿Por qué no… vas y te pones cómoda?

¿Vendrás?

No, yo… te dejaré el cuarto para que estés más cómoda…

¿Te irás con ella verdad? – Me dijo en tono pícaro – Mira que jugar con las gemelas, Shizuru…– Rossie negó con la cabeza. Su expresión era reprobatoria, pero su tono de voz curioso, pervertido.

Fufufu… – Se me escapó la risa. Visto desde afuera, este juego con las gemelas si era muy pervertido y la mirada de Rossie no ayudaba.

Que no te culpo, esa es la fantasía de muchas personas, ¿Pero… no vez mal estar con las dos?

Hasta mañana Rossie…

Con esa frase, la rubia supo que no quería hablar más ya.

Comencé a caminar por el pasillo, hasta la habitación de la peliazul. Toqué la puerta y no esperé a que Natsuki la abriera. La conocía perfectamente y sabía que no me abriría. Yo debía de entrar para encararla y quizá, tampoco quisiera hablarme. Pero no me sacaría de su habitación y esta vez no me retiraría.

Me sentía culpable por haberla dejado así y ahora le explicaría todo. Porque no quería un malentendido con ella y echar abajo todo el progreso que habíamos tenido estos días.

La peliazul caminaba de un lado al otro de la habitación. Se veía molesta, tenía los puños cerrados y respiraba agitada.

¿Natsuki, podemos hablar? –Le pregunté nerviosa.

¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con tu amiguita? –Me dijo en tono brusco, muy brusco.

Natsuki jamás me había hablado así. Sentí una punzada en el corazón.

¡Ara! ¿Natsuki, qué te pasa? –Le pregunté dolida.

La peliazul se detuvo de su marcha y me encaró.

¡No! ¿Qué te pasa a ti, Shizuru? – Natsuki se veía furiosa y sentida.

¿No sé de qué me hablas? –Su actitud me tenía muy confundida.

¡No te hagas! ¿Qué pretendes invitándola aquí? – Me reclamó.

Así que, si esta celosa.

No sabía si eso era una buena o mala señal. Nunca la había visto así. Y no tenia por que sentir celos, yo ya le he dicho que la amo, tantas veces.

Natsuki, ella me pidió un favor.

¿Compartir las sabanas no? ¡Qué caritativa!… –Me gritó furiosa

¿¡Qué!? – Jamás me había esperado una reacción así de Natsuki. Me sentía entre ofendida, molesta y excitada también.

¡Shizuru, es obvio que tú le gustas! – Me dijo perdiendo la paciencia.

¡Lo sé!

¿Qué? –Natsuki me miró molesta– ¿Lo sabes?– Quizás se imaginaba que lo iba a negar, no tenía nada que negar, ni que ocultar – ¿Lo sabes y todavía la invitas a que se quede en tu habitación? – Natsuki estaba claramente molesta.

Me miró con una expresión de absoluta frustración en la cara.

Estaba a solo un palmo de mí, mis rodillas flaquearon, miré sus labios.

No tienes de que estar celosa Natsuki… En verdad que no…

Tome aire, quería aclarar las cosas.

Natsuki… –Alcance a decir pero ella explotó.

¡No, Shizuru!

Acto seguido sus manos me jalaron a ella por la cintura con brusquedad. Sus labios se imprimieron en los míos con fuerza.

Fue un beso violento y brusco, que me derritió completita.

Durante unos segundos no logré reaccionar. Natsuki me besaba como loca y me costó salir de ese estado de shock. Mis labios siguieron el ritmo como pudieron.

Mmm– ¡Que delicia!

Jamás me imaginé, que Natsuki me reclamaría de este modo.

No supe cómo, pero mis brazos ya la tenían sujeta por el cuello y me deleitaba con ese intenso beso. Natsuki besaba como las diosas y yo solo me dejé hacer por sus labios y su lengua que marcaban territorio con cada movimiento de manera certera.

De pronto estaba sobre el muro. Natsuki me había acorralado. Me tenía sometida y mi excitación iba en aumento.

Me había cargado y mis piernas ahora rodeaban su cadera. Solté un gemido, que se ahogó ya que su lengua estaba en lo más profundo de mi boca.

Tantas veces soñé con un momento así. Con que Natsuki me sometiera, me dominara. Me hiciera sentir que me quería solo para ella. Justo como estaba pasando.

Justo en este momento nacía más de ella, que de mí.

Era tan posesiva.

Me estaba volviendo loca de placer.

Ya no me podía contener.

Sus manos jugueteaban en mi espalda, estremeciéndome, sus manos se habían filtrado debajo de mi blusa y sus caricias eran muy pasionales, demandantes de mi piel.

¡Oh, Natsuki!

Soy solo tuya.

Por siempre.

No podía moverme, la peliazul me tenía sometida a ella con su cuerpo, pero si por mi fuera no escaparía jamás de esta escena, de su lado, de las sensaciones que Natsuki me estaba despertando que iban más allá del deseo y la excitación.

¿Nat, no lo entiendes? No iré a ningún lado… y tú tampoco…

Te deseo…

¡TE AMO!

¿No lo sientes?

El ruido de una puerta abriéndose me distrajo un segundo.

Abrí los ojos y miré hacia el lugar de donde provenía el sonido.

El baño se abrió dando paso a mi amada Natsuki, que estaba pálida. Era la genuina, yo estaba con… ¿"Kruger"? ¿Era un clon? Me preguntaba sin dejar de besarla. Quería disfrutarla… los últimos segundos…

¿Qué diablos… pasa? – La escuche decir.

Mis pies aterrizaron en el suelo, Natsuki se desvanecía lentamente. Su cuerpo dejo de aprisionarme. Solo un montón de luces quedaron brillando delante de mí, antes de introducirse en el cuerpo de Natsuki que me miraba aterrada desde el cuarto de baño.

Continuará…


N/A: No sé cuando, pero si… continuará jaja espero sus reviews