Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.

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Sasuke echó la cabeza hacia atrás, sin prestar atención a los gritos de su padre, que se paseaba de un lado a otro en su despacho. Volvería a escucharlo cuando tuviera un argumento real que no fuera simplemente lo mucho que no soportaba a Hiashi Hyūga.

No era algo en lo que Sasuke pensara cuando hizo este plan. Las dos familias siempre habían sido rivales. La historia se remontaba tan atrás que nadie estaba seguro de lo que comenzó ese odio. Incluso podría remontarse a antes de los registros escritos.

Pero Fugaku Uchiha y Hiashi Hyūga tenían una vieja enemistad personal, y eso solo empeoraba las relaciones. A su padre no le molestó que anunciara una relación sin decírselo primero. Ni siquiera le molestaba que fuera alguien de la familia Hyūga. Estaba molesto porque Sasuke había elegido a la hija de Hiashi.

Claro que era problemático tener una pareja de una empresa rival, sobre todo si estaba tan arriba en la jerarquía, pero cuando se trataba de la hija de tu peor enemigo... Tal vez su padre lo repudiara y pudiera librarse de la empresa.

¿Fugaku alguna vez pensó en poner una diana con el rostro de Hiashi en su despacho? Quizá Sasuke debería regalarle una para Navidad. Probablemente, había una empresa que hiciera eso. Si no la había, podría comenzarla él.

—E Itachi está muy preocupado por lo que esto va a significar para tu ascenso como director —Fugaku finalmente resopló, frotándose las sienes.

Bueno, por fin habían llegado a ese punto.

—Me importa una mierda lo que él piense.

—Es una preocupación válida —espetó Fugaku—. Aunque un poco tarde. Es un problema tanto si sigues saliendo con ella como si no.

—Ves, ya lo dijiste, es demasiado tarde —Sasuke se encogió de hombros.

—Tómate esto en serio —ladró Fugaku. Era difícil hacerlo cuando esto se parecía mucho a la vez que lo atraparon volviendo a hurtadillas después de ir a ver una película de clasificación R con Naruto durante la escuela, su padre estaba más molesto porque el gore que fueron a ver era un remake de una película que a él le gustaba, que por haberse saltado las clases.

—Ya está —Sasuke agitó los brazos—. Hinata y yo hablamos de ello. Sabíamos los riesgos de hacerlo público.

Fugaku le echó una mirada que le dijo que él vio a través de su mierda.

—De alguna manera dudo que fuera su decisión anunciarlo sobre un escenario en un lugar lleno de reporteros.

Sasuke giró la cabeza hacia un lado.

—A ella le gustaba la idea de que esto saliera a la luz de una vez. Hinata quiere que el alboroto de la prensa se acabe pronto.

—¿Sabes lo que vas a hacer con respecto a que ella sea la heredera de Hiashi? —preguntó Fugaku con un gesto frustrado.

—Síp —respondió Sasuke.

—¿Te gustaría darme más detalles? —Fugaku estaba perdiendo la paciencia.

—Nop —Sasuke pudo ver cómo el vapor empezaba a salir de la cabeza de su padre—. ¿Quieres ponerme al mando? Tienes que lidiar con lo que se me ocurra —no iba a dejar que Hinata se viera obligada a dimitir, aunque eso beneficiara a Hiashi para tener una moneda de cambio—. Estoy lidiando con ello.

Fugaku se pellizcó el puente de la nariz.

—Creo que esa terquedad la has heredado de tu madre.

—¿En serio? Ella cree que yo lo heredé de ti —Sasuke se levantó.

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—¿Todavía? —consultó Sasuke con la boca llena.

Hinata le dio una servilleta.

—Se niega a hablar. Incluso le gritó a Hanabi-chan por intentar incitarlo a hablar de ello. Mi padre nunca había actuado así. No lo entiendo. Supongo que solo espera que yo no sea más su problema.

—Al menos mi padre estaba un poco enojado —Sasuke terminó su comida, y se sentó apoyando la mano en la hierba, notando que Hinata apenas había comido. Estaba preocupada por el artículo que había salido—. Deja de mirar eso.

—Es importante saber cuál es la opinión de la gente —Hinata le informó.

Sasuke alcanzó su teléfono.

—Ya sabes cuál es esa opinión.

Hinata se acercó el teléfono al pecho.

—Un artículo bien redactado puede influir en la opinión pública.

—Sé que no te enseñaron a obsesionarte con las críticas online —Sasuke resopló mientras Hinata sostenía el teléfono sobre su cabeza para ocultárselo. Se iba a arrepentir de eso.

Hinata se echó hacia atrás cuando Sasuke la alcanzó.

—Las empresas tienen una oficina de relaciones públicas para eso. Pero nosotros no somos una compañía.

Sasuke la empujó lo suficiente como para que Hinata cayera hacia atrás. Él puso el brazo por detrás mientras ambos caían y sonrió con suficiencia al verla sonrojada. Hinata sabía que lo había hecho a propósito, pero aun así se sentía avergonzada.

Sasuke le apartó el teléfono de las manos, llevándolo fuera de su alcance.

—Me da igual la opinión pública.

Hinata estiró la mano en vano. No podía elevarse lo suficiente con él sujetándola. Resopló y lo miró con tedio.

—Por eso necesitas a alguien que se preocupe.

El teléfono de Hinata empezó a sonar e hizo otro esfuerzo por alcanzarlo. Apenas llegó a tocar el borde.

—No hemos terminado de hablar —Sasuke le apartó el teléfono.

Hinata lo miró con el rostro extremadamente rojo, al principio estaba encima de él, y luego debajo. Tardó un momento en poner una expresión de enfado, lo que significaba que estaba perdiendo ante su coqueteo.

—¿Hinata-sama?

Ambos se congelaron, al darse cuenta de que ella había respondido a la llamada. Tal vez Sasuke debería haberse dado cuenta de que el teléfono había dejado de sonar, pero Hinata tampoco lo hizo.

Hinata se impulsó para sentarse encima de él y tomar el teléfono. Sasuke la sujetó de la pierna para que no pudiera huir del todo. Ella sonrió al teléfono por un momento.

—Un momento, Neji-san —antes de llevárselo al pecho y decir—. ¡Es una videollamada!

—Mejor que no se entere entonces —susurró Sasuke con una sonrisa.

Hinata puso una expresión que nunca antes había visto. Estaba realmente molesta. A lo mejor esta broma había sido demasiado. Se tomó un momento para volver a poner rostro de felicidad.

—Perdona. No esperaba que llamaras hoy.

—Hinata-sama. ¿Por qué hay artículos sobre ti y Sasuke Uchiha? —preguntó Neji al otro lado de la línea.

Hinata palideció. Bien. Esto ya no tenía gracia. Sasuke la soltó. Hinata lo ignoro para centrarse en la llamada. Volvió a pasarse la mano por el cabello mientras intentaba pensar en una buena respuesta.

—Siento no habértelo dicho.

—¿Me lo estás diciendo de verdad? —Neji ladró en la otra línea.

—¿Siempre te habla así? —murmuró Sasuke.

Hinata lo miró ceñuda y le hizo un gesto con la mano para que se marchara y así pudiera hablar a solas. Sasuke se levantó con un suspiro y dio un paseo por la zona, esperando a que ella terminara. Hinata se acurrucó sobre sus rodillas, sosteniendo el teléfono mientras hablaba.

Era un poco molesto verla recibir gritos de alguien que ni siquiera era su padre.

Sasuke quería aparecer detrás de ella y hacer enojar a Neji, pero sabía que Neji y Hinata eran muy unidos, y también que ella querría manejar esto sola.

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Hinata suspiró con tristeza, mirando al cielo, observando los aviones que pasaban por encima. Uno por uno. Como si Neji no se hubiera ido hace días.

Sabes, pensé que te alegrarías de ver marcharse a quien intentó partirte la cara —Sasuke abrió una golosina y se la dio.

Hinata lo miró mientras la agarraba.

Ya sabes por qué hizo eso.

Sasuke se encogió de hombros.

Solo intentaba que te fuese más fácil no echarle de menos. Sigue siendo un poco imbécil contigo.

Neji-san es duro conmigo porque es la única persona que cree en mí —Hinata se metió la golosina en la boca, haciendo un chasquido al pasarla entre sus dientes y su mejilla.

Sasuke miró al cielo con ella. La azotea de la escuela no había cambiado con los años. Se iba a sentir raro no esconderse aquí arriba con ella al final de su último año. Tal vez encontrarían otro techo en la universidad.

Me sorprende que a tu sobreprotector caballero de brillante armadura se le ocurriera irse al extranjero sin ti.

No tuvo elección —Hinata se llevó el caramelo a la boca y apoyó la barbilla en las piernas—. Si fuera más desconfiada, pensaría que mi padre lo hizo solo para separarnos.

Yo soy más desconfiado. Probablemente, esa sea la razón —Sasuke estuvo de acuerdo.

Hinata cerró los ojos mientras otro avión pasaba por encima.

Va a ser raro vivir sin él.

Sasuke lo sabía. Nadie la seguiría a todas partes como un guardaespaldas. No más peleas con algún valiente que intentara darle un regalo de San Valentín. Ni más miradas incómodas hacia Neji para ver su reacción cuando se enterara de que ella había pasado su almuerzo aquí con él.

Sasuke no podía decir que estaba molesto por eso.

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Hinata colgó el teléfono y se cruzó de brazos. Aquello podría haber ido mejor. Sasuke se sentó a su lado. Por suerte, sabía que no debía alterarla. Un crujido la hizo mirar por debajo del brazo y ver que le acercaba una golosina.

¿En serio?

Hinata abrió la boca para aceptarla y se apoyó en él.

—¿Amenazó con tomar el primer avión de vuelta para darme una paliza? —Sasuke no puso su brazo alrededor de ella, solo dejó que apoyara la cabeza en él para que se sintiera cómoda. Al menos sabía cuándo cesar el coqueteo.

—Sí, quería volver —admitió Hinata—. Lo convencí para que se quedara hasta el final del semestre. Cree que esto no estaría pasando si no hubiera hecho ese magíster internacional. Lo cual me hace sentir fatal, porque se enfadó mucho cuando me dijo que quería irse para cursarlo.

—Bueno, que sea mejor hermano que Itachi no significa que no pueda ser un imbécil —ofreció Sasuke.

Hinata gimoteó.

—Ahora mismo no quiero bromas.

Sasuke apoyó la cabeza en la de ella.

—Lo siento.

—Debería habérselo dicho antes de que salieran los artículos. No sé en qué estaba pensando. No dejaba de pensar en ello cada vez que me llamaba, pero la semana pasada no hablamos porque tenía un proyecto grupal, y pensé que, si le enviaba un mensaje de texto, ignoraría su trabajo escolar para entrar en pánico —divagó Hinata.

Sasuke suspiró. Hinata estaba agradecida de que él no intentara convencerla de lo contrario, porque no había nada que pudiera decir que la hiciera cambiar de opinión, y Sasuke realmente no podía decir nada bueno sobre Neji, ni siquiera intencionalmente.

—No le enviaremos la invitación para la boda justo antes de sus exámenes —Hinata se echó hacia atrás e hizo un mohín.

—Vamos. Es un poco gracioso —pinchó Sasuke, tirando del palito de la golosina.

Hinata lo sujetó entre los dientes. Bien. Quizá era un poco divertido.

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Notas: Y la bomba exploto y ahora todos saben de la relación entre Sasuke y Hinata.

Naoko Ichigo