Espero que les guste este capítulo / especial navideño.
Antes de tiempo
Especial de navidad
—Momento, ¿no era esto un jardín de niños? —Pregunta Alejandro ante la niña.
—Creo que es por eso —Comento Lincoln mirando un agujero en la malla que dividía a los del jardín de infantes con los de primaria.
…
Perséfone
…
Creí en ser la única en este lugar, ya que nadie quiere estar en la zona de los "bebés"; realmente no sé por qué, pero algo dentro de mí quiso probar suerte al entrar a una sala en el juego y talvez, solo talvez poder conocer a alguien, no importa quién sea con tal de compartir algo en común; pero nunca creí que se conectaría otro jugador tan rápido en la sala y mucho menos que ese alguien estuviera literalmente a lado de mí. Oh… porque tuve que llamarlo Percy, se supone que este lugar no era conocido por nadie, pero qué equivocada estuve.
¿Mmm? ¿Lincoln? Qué curioso nombré y más curioso es ese cabello tan blanco como la nieve misma. Simplemente con que alguien me haya dirigido la palabra a voluntad me dejo paralizada, ya que todos me evitan solo por haber crecido más rápido que los demás, comenzando así en que hablen mentiras sobre mí, no sabía cómo actuar en esta situación, pero algo desconocido me dio la fuerza para responder.
—Pe-Perséfone.
…
Normal
…
"Momento, esto es muy pronto para que ella aparezca; ok esto o bien complica el plan o nos lo facilitara; por como es el niño no será un problema, espero…", pensó César con extrañeza sobre este encuentro.
—¿Me puedo sentar? —Preguntó Lincoln señalando el lado de la niña que solamente asintió.
—Y, ¿qué tipo de arma te gusta usar?, la mía es la katana, con ella puedes hacer muchos ataques hasta cortar la cola del monstruo más rápido. —El albino comenzó a hacer movimientos imitando los ataques, incluyendo los sonidos.
Eso ayudó de alguna manera en calmar a Perséfone y a su vez pudo sacarle una pequeña sonrisa. —Diría que puedo manejarme bien con la ballesta rápida, son tan variados en munición se refiere.
El receso pasó en un parpadeo para ellos hablando todo lo relacionado sobre el juego, haciendo misiones, juntando recursos, tanto así que fue que la pelinegra olvidara por completo de su timidez hasta que sonó la campana.
—Entonces, ¿nos vemos a la misma hora? —Preguntó Lincoln a la pelinegra.
—¿Eh? ¿Misma hora?, ¿no se supone que hacen eso los amigos? —Perséfone interrogó de manera confusa.
El albino se extrañó por la duda de la chica —¿Pero no somos amigos ya?
La niña quería aclarar este asunto, pero los dos vieron que, por poco, ellos estaban siendo los únicos que quedaban en el patio.
Lincoln miró a los alrededores y dijo, —Hay que darnos prisa —Sale corriendo hacia el edificio mientras agitaba su brazo en señal de despedida —Te veo mañana Perséfone.
Igualmente, Perséfone después de ver aquello se apresuró en pasar por la valla y justo cuando cruzó las puertas de su escuela susurró unas palabras para alentarla un poco. — ¿Amigos? Mi primer… amigo…
Así pasó los siguientes meses sin nada que destacar, según para el albino.
Nuestro protagonista seguía siendo el hermano desinteresado que ayudaba a su familia en lo que podía, aunque extrañamente las mayores de sus hermanas, Lori y Leni, se han vuelto más cariñosas como por ejemplo al comienzo una se turnaba con quien se dormía con su hermanito llegando al punto en que ahora las dos duermen en la misma cama gracias a que aún tiene "su hábito" de irse a dormir con las demás hermanas.
En cuanto a las hermanas ya mencionadas. Desde aquel incidente cada una ha sentido cierto afecto hacia su conejito.
Para Leni, de una manera inocente "aceptó" el hecho de que quiere ser mamá, pero solo de los hijos de Lincoln, cosa que se prometió así misma que cuando sea el momento se lo diría ella misma, por el momento ha estado practicando en dar pecho con el propio Lincoln estando dormido.
Por otro lado, Lori aún se convencía así misma que hacia todo aquello para que su hermana Leni no le haga nada malo a su hermanito, pero cuando comenzó estar a solas con él, su propia curiosidad la "traicionó" y replicó lo que vio en aquella noche.
Se quitó su blusa azul de manera que todo su torso estuviera expuesto y acercó al albino guiándolo hacia su pecho, cuando Lincoln comenzó a succionar de él, algo instintivo nació en Lori y comenzó verlo un poco diferente, pero con ello algo más.
Bueno, sin contar que ahora tiene una nueva amiga, una que no vendría siendo sus hermanas y algo mayor.
Otro punto que destacar sería con sus guardianes.
Pudo dominar los sellos tanto en memorizar algunos dibujos como para guardar las cosas entre otros usos, al principio fue frustrante que no pasara nada, pero después de 2 semanas (en sus tiempos libres) de intentos consiguió guardar una bola de papel (como práctica) con una bola de humo como efecto haciéndolo desaparecer, pero lo malo y lo que realmente le tomó un mes entero de puro fastidio para el niño, era tener que traerlo de vuelta, no había problema si fuese de uno en uno, pero si había más de una cosa dentro de un sello simplemente no podía sacar el objeto que realmente quería, con el simple hecho de haber logrado la primera parte tomo toda su voluntad para regresar las cosas para conseguir aquello.
Con respecto con su nueva amiga Perséfone. Solamente se podían verse en aquel árbol del patio de la escuela debido a que sus horarios personales chocaban haciendo imposible de verse fuera de la zona escolar. Pero eso no era un impedimento para que se divirtieran, como jugando al Monster Hunter, hablar sobre sus cosas y demás. La pelinegra se sentía sumamente feliz de tener no solo su primer amigo sino también alguien con quien hablar sobre cualquier tema.
Ahora nos ubicamos nuevamente en la escuela, más precisamente en el último día para las vacaciones navideñas. Vemos a Lincoln y a Perséfone parados en el mismo árbol con sus respectivas ropas de invierno.
—¡Feliz Navidad! —Habló Lincoln sacando un regalo de su mochila.
—¿Para mí?… pero… yo no te traje nada. —Con melancolía responde la pelinegra mirando el suelo con los ojos abatidos.
—No te preocupes por eso. —El albino acerca el regalo debajo de su cabeza para que lo viese. —Vamos ábrelo. —Insistió el chico.
La niña al ver el rostro de ilusión que tiene su amigo no hizo más que aceptar su pedido y comenzar abrirlo. Grande fue su sorpresa de encontrarse con una bufanda de color morado.
—Lo hice yo mismo. —El niño se frota su nuca —Bueno, mi hermana mayor me ayudo en hacerlo, se me olvido preguntar tu color favorito, así que tome como referencia el color de tu 3D's, y mira. —Lincoln toma la orilla de la bufanda mostrándole una letra bordada en manuscrito de color negro. —Ves "P" de Perséfone. —Viendo que no respondía. —Emm… ¿Te-te gusta?
Para que su amigo no la vea llorar, Perséfone, de manera rápida y repentina, levanta al pequeño y lo abraza agradeciéndole derramando lágrimas silenciosamente.
—Me encanta, gracias, gracias…
…
Perséfone
…
Este es el mejor regalo que me podrían dar, nada de dinero ni felicitaciones vacías; sé que papá está haciendo lo mejor de sí y no lo culpo, pero esa mujer… ella solo me toma como una inquilina en SU casa, sé que papá me pide que me lleve bien con ella, pero simplemente no puedo, ella no es mi mamá, he estado soportándola desde sus insultos hasta… sus maltratos, pero ahora no solo tengo a mi papá para aguantar esto, sino también a este copito de nieve.
…
Normal
…
Ya más calmada, Perséfone baja un poco la cabeza mirando a Lincoln con tristeza. —Es una lástima que tenga que pasar las fiestas con mis tíos, pero te prometo que regresando también te daré un regalo. —Viendo que iba a hablar Lincoln. —Y no tomaré el "no es necesario" como respuesta.
El chico ya resignado miro hacía a un lado accediendo. —Está bien.
El momento fue interrumpido por la campana de la escuela y antes de que volvieran a sus respectivos salones, Perséfone sorprendió al pequeño con un beso en la mejilla.
—Perdón si me tarde, pero, ¡Feliz Navidad! También Lincoln. —La pelinegra sale corriendo hacia la valla y en el camino se encontraba bastante sonrojada.
"¡No puedo creer lo que acabo de hacer!", gritó internamente ante el beso que le dio al albino.
En cambio, con Lincoln, solo se limitó sonriéndole en cómo se comportó; prácticamente recordó a sus hermanas más unas pares en específico.
—Sí que le gusto el regalo. —Comenzó también a correr de vuelta a su salón.
Vacaciones de Navidad, que niño no le gusta esta temporada, no hay escuela, puedes jugar con la nieve hasta aburrirse (o hasta enfermarse) bueno, pero para The Loud House significa: "compra de regalos de última hora" (Por parte de los padres), así que para entretener a los niños decidieron que aparte de comprar los regalos se les dará 20-15 dólares para que compren un regalo para un hermano en específico cosa que se arregló en la casa quedando ya de este modo.
Leni – Lynn
Luan – Luna
Lori – Lincoln
Sobre Lucy, sus padres ya tienen cubierta su parte. Con eso, aclarado se dividieron de la siguiente manera, el Sr. Lynn se quedó con Lana, Leni, Luan y Lori. Con parte de Rita seria Lola, Lynn Jr., Luna y Lincoln.
—¿Tienen alguna idea sobre que regalarle a tu hermana? —Pregunto Alejandro.
—Lo que sé, es que desde el año pasado ha estado pidiendo en tener su propio celular, pero… —Comento Lincoln mirando el dinero que le dieron, resultando ser $20 dólares. —Como pueden ver, dudo que nos alcance para eso. —Termino suspirando nuestro albino.
—Así que solo queda improvisar. —Comento César.
Pasando ya el tiempo desde que entraron al centro comercial, han estado desde las 9 a.m., cada hermana y hasta su madre seguían con lo suyo.
Por otra parte, nuestro albino comenzó a preocuparse en no encontrar un regalo para Lori, tanto así que sin darse cuenta se separó de su familia, ya cuando se dio cuenta de ello comenzó entrar en pánico, a sentirse más ansioso hasta que escucho al guardián menor para calmarlo.
—Tranquilo enano, sé dónde están o ¿acaso se te olvido lo que soy capaz?
El albino ya más calmado se golpeó mentalmente la cara al olvidarse de ese otro "poder" que posee el hermano menor.
Suspiro de alivio nuestro protagonista. —Gracias, en serio, entonces… ¿por qué no más tarde me enseñas como hacer eso? Ya aprendí sobre los sellos de guardado y en dibujar lo demás, así que, ya estoy listo para otra lección contigo, ¿no les parece? —Lincoln pregunto en un intento persuadir a sus guardianes.
—Lincoln, ¿en serio se te olvido? Los primeros 3 años estarás practicando conmigo y ya los otros 3 años serán con Alex, solamente sé paciente, ¿de acuerdo? —Hablo César recordándole al niño sobre lo hablado en el cine.
"Más que nada porque creo que la parte de mi hermano se tendrá que hacer en vacaciones y fines de semana.", recordando César como es su hermano cuando pone a alguien a entrenar.
En medio de la conversación que tenía Cesar con el pequeño para calmar su impaciencia, vio a su hermano haciéndole señas para que viniese a charlar con él.
—¿Qué pasa? —Interrogo César.
—Hay problemas. —Respondió Alejandro con una mirada seria.
—¿De qué tipos de problemas estás hablando?... —Pregunto el mayor ahora con intriga por la mirada de su hermano.
Mientras los hermanos hablaban, no se percataron de lo que pasaba con su compañero.
Lincoln ahora más tranquilo al saber que si pierde puede contar con Alex para qué lo guie con su familia, mientras seguía buscando a los alrededores que regalarle a Lori. Vio mediante el reflejo de una vitrina a una niña pelinegra como a la edad de Luan o menos, que miraba de un lado a otro; sabiendo bien que se había perdido no hace nada, así que decidió en ayudarle en lo que pudiese, y mientras se acercaba vio que la niña era pelinegra de piel algo pálida como su hermanita Lucy, estaba vestida con unos pantalones de color negro junto con un abrigo de color azul opaco, una gorra haciendo juego con el pantalón y un par de características que le hacían destacar a la pequeña serían sus dos coletas que bajaban detrás de su cabeza y la falta de un diente en la parte de frontal superior de su boca.
—Hola. —Saludo Lincoln de manera amable viendo que la niña devolvió el saludo calmándose un poco se acerca a ella y le habla en voz baja. —¿Estás perdida?
La niña solo se limitó a sentir en silencio, un poco apenada, ¿tan obvia se veía?, ¿peliblanco?, ¿será teñido? Eso y otras dudas rondaban por la mente de la pelinegra hasta que escucho de nuevo al niño.
—Mi nombre es Lincoln, ¿y el tuyo?
Con un poco de sobresalto al salir de su "mundo" responde la niña. —Ma-Maggi, ¿tú también te perdiste?
El albino inclina un poco su cabeza al querer explicar su situación. —Yo no lo diría de esa forma, pero al menos sé dónde está mi familia, así que no tengo de qué preocuparme; ¿y qué hacías para separarte? Yo lo hice porque estaba buscando un regalo para mi hermana mayor. —Comenzó a rascarse un poco su mejilla. —Aunque no he tenido nada de suerte con eso.
—Yo también estoy buscando un regalo. —Hablo Maggi de una manera más enérgica, pero al percatarse de eso la niña bajo la mirada con pena por haber "explotado" de esa manera, pero poco duro eso al escuchar una leve risa. —N-no te rías. —Musito la pelinegra.
—Je, je, je perdón, pero, ¿qué te parece si buscamos nuestros regalos juntos? Y así quizás encontremos a tu familia, ¿qué me dices?, ¿vienes? —Propuso el albino que a su vez extendía su mano esperando su respuesta.
La pelinegra al ver aquel gesto dudo un poco, pero, que más podía hacer y quizás sea cierto, podría encontrar rápidamente su familia de esa forma, y a su vez encontrar un regalo. Así que simplemente tomo la mano del albino y se pusieron a buscar por sus respectivos presentes.
—¿Y para quién es el regalo? —Lincoln le pregunto a Maggi en un intento conversar con ella y hacer que la búsqueda sea más llevadera.
—Es para mi mamá y es más que nada para hacerla feliz porque la he visto triste últimamente y no ha sido la misma por así decirlo, pero creo que estoy igual que tú, aún no sé qué comprarle. —Termino Maggi hablando con desgana.
Lincoln al ver el estado de Maggi decidió sacarle más conversación para subirle el ánimo o como mínimo que se distraiga. —Ok, comencemos desde el principio, ¿Cuánto tienes? Yo $ 20 dólares, ¿y tú?
Maggi, dudosa, se acerca a Lincoln y le susurra. —Contándolo bien con mis ahorros tengo $ 80 dólares.
El albino solo reacciona al abrir sus ojos con notoriedad. —Wow… bueno, eso ya es algo.
Ambos niños siguieron en su búsqueda en encontrar un buen regalo para sus respectivos destinatarios.
Lincoln seguía caminando de local a local hasta que se percató que era el único que caminaba; miro hacia atrás como 3 locales detrás de él, y vio a Maggi que se había quedado mirando en la vitrina de una tienda y cuando se acerca a ella se da cuenta de que era una ¿joyería? Pero lo dudaba por el aspecto de la tienda porque a simple vista parece una tienda de antigüedades, pero también muestran joyería como anillos, gargantillas, pendientes y collares, eso último es lo que estaba mirando la pelinegra posando su mirada a un collar de cadena delgada de plata con una pequeña medalla de un ángel y después vio a la niña debatiendo entre el collar y con el dinero en sus manos.
—¿Aún no te decides? —Pregunto Lincoln a la pelinegra a la par que caminaba hacia ella con calma, ya tomando por hecho que no podría conseguirle un buen regalo para Lori.
Tomada por sorpresa, Maggi comienza a tartamudear. —N-no e-es eso, es que… —Señalo el cartel del precio del collar siendo el coste de $ 100 dólares —Creo que no me alcanza… —Hablo con una sonrisa nerviosa y con una clara evidencia de querer llorar en como contenía las lágrimas.
Lincoln, al verla en tal estado, se sentía… mal, a pesar de que recién se conocen no le gusta ver que las niñas muestren ese tipo de cara. Bueno, tomarías ese tipo de actitud si solo convives mayormente con hermanas, así que, sin pensárselo, saca su dinero y se lo ofrece a Maggi. —Toma. —Dándole sus $ 20 dólares a Maggi. —Creo que tú los necesitas más que yo.
Aun tratando de procesar las palabras dichas por Lincoln, Maggi respondió como pudo. — Pe-Pero, ¿qué hay del regalo de tu hermana?
Lincoln simplemente se encoge de hombros. —Nah, yo mismo me arreglaré eso, aun así, dudaba en poder comprarle un celular, que, de hecho, era eso lo que ella quería, pero veré qué más puedo hacer, y no tomaré un "no" como respuesta. —Eso último lo dijo sonriendo al recordar el mismo trato que le dio su amiga Perséfone.
La pelinegra ya ni que decir no tomo el dinero que se le ofrecía, sino que tomo la muñeca del albino para traerlo hacia ella y darle un gran abrazo que sin darse cuenta o por la emoción del momento lo levanto girándose sobre sí misma agradeciéndoles. —Gracias, gracias, muchísimas gracias, Lincoln.
Cuando esas emociones se calmaron, la pelinegra rápidamente baja a Lincoln y miro a su alrededor percatándose que había gente viéndolos, quedándose paralizada sin saber qué hacer o decir.
Después Lincoln guio a su manera a Maggi hacia el local, todo observado y escuchado por los dueños del mismo local, siendo estos una vieja pareja de matrimonio que se les notaba el paso del tiempo haciéndoles ilusión a sus tiempos de juventud al ver la interacción que tuvieron esos pequeños. La niña se recompuso al ver que estaba cerca del mostrador ya con dinero en mano hablo algo nerviosa.
—Emm… me-me gustaría comprar ese collar de plata. —Señalo Maggi, el susodicho objeto que está exhibiéndose. —Por favor…
Y antes que el marido le contestase, la esposa tomo la palabra primero.
—Claro pequeña, espera aquí. —La dueña del local fue yendo por el collar mientras tarareaba una calmada melodía.
Mientras que el esposo del establecimiento veía a su mujer tan feliz que mejor opto en dejarle todo a ella, mientras que él iría en la trastienda a realizar el inventario o como su esposa le gusta llamarlo irse a dormir / escapar del trabajo.
Después la esposa regreso con el collar con la caja abierta. —Aquí tienes. —Enseñándole el collar para luego volverlo a colocar en su caja. —¿Quieres que te lo envuelva? —Viendo algo de duda en los pequeños. —Descuiden, por ser época navideña no cobraré por eso.
Con esa duda despejada, Maggi respondió. —Gracias, ¿puedo elegir el tipo de papel?
—Claro, el que gustes. —Respondió la dueña con una sonrisa mostrándole unos cuantos tipos de envoltorio.
Así se pasó el tiempo, a Lincoln le sorprendió lo amable que está siendo la señora.
—Oye, ¿Estás seguro de esto?, ¿qué hay del regalo de Lori? —Hablo Alejandro interrumpiendo los pensamientos del albino.
—Como dije antes, encontraré una manera. —Respondió Lincoln algo inseguro ante su propia declaración.
—Eres demasiado amable, ¿lo sabías? —Comenta Alex en forma de reprimenda hacia el pequeño.
El albino iba a aclararle ciertas cosas hasta que fue llamado por la pelinegra con unas cosas en sus manos.
—Oye Maggi, ¿qué es eso? —Pregunto Lincoln con cierta duda ante dos piezas de ¿joyería?
—Se llaman horquillas, ¿te gustan? —Pregunto la pelinegra por la opinión del niño.
Lincoln miro con más detalle esas "horquillas", no tenían color, pero lo que le llamo la atención fue en el extremo de la punta del par, tenía la forma de una flor con 3 pétalos en la parte superior y en el centro de la misma había una pequeña piedra azul igual en cada una del par. —Sí, son lindas, pero, ya no tenemos dinero para- —Fue interrumpido por Maggi.
—Descuida. —Hablo mientras dejaba caer sus coletas haciendo entender que eran suyas. —Son mías, y le pregunté a Mary si también me los podía envolver para que se lo regales a tu hermana.
—¿Mary? — Pregunto Lincoln con duda.
—Esa seria yo pequeño, y déjame decirte que tienes una amiguita muy amable. — Hablo la dueña del local refiriéndose al gesto que hacia la pelinegra hacia el niño. —Por eso, aparte de envolvértelo, lo pondré en un estuche para que se aguarden bien.
— Wow… pues arreglado el asunto, ¿no? —Comento César.
"A la mierda con todo, si esto es así, sin un maldito patrón, que pase que tenga que pasar.", pensó con frustración el guardián mayor.
Lincoln, ignorando el comentario de César, pregunto ante el detalle de Maggi. —Pero, ¿estas seguras en dármelos a mí?
—Tómalo como agradecimiento por el collar o un intercambio de ello. —Respondió la pelinegra en forma solemne.
Con un suspiro de derrota, Lincoln decidió aceptarlo —Lo tomaré, más como intercambio, pero, ¿crees que le guste?
—Definitivamente, y, además, por como hablabas de tu hermana, es alguien importante, ¿no? —Respondió Maggi al recordar en como Lincoln hablaba sobre su hermana mayor
—Sí, tienes razón —Respondió el chico.
Mary al mirar la interacción de los niños soltó un suspiro leve, "Ahh… Elamor joven". —Bueno, niños, aquí tienen sus regalos. —A Maggi le entrega su regalo con el envoltorio del mismo azul opaco de su abrigo con franjas negras, mientras que el albino le entrega el suyo envuelto con diseño de cielo nocturno estrellado. —Es mejor que regresen con sus familias que de seguro estarán preocupados por ustedes —Solo escucho como dijeron "Cierto / Es verdad" hasta que les hablo una última vez justo antes de que cruzaran la puerta —Y, por cierto, ¡Feliz Navidad, niños!
—¡Feliz Navidad, Mary! —Respondieron igualmente los dos niños a la vez.
Estando ya caminando por el centro comercial, la pelinegra se detiene abruptamente sorprendiendo a Lincoln.
—¿Qué pasa? —pregunta Lincoln.
—Yo… aún no sé dónde está mi mamá… —Recordó Maggi en la situación que se encontraba después de pasar un buen momento en el local.
El albino no sabía cómo ayudarla, solo le quedaba preguntar a sus guardianes hasta que ambos niños escucharon un grito; era una mujer adulta, algo morena, con unas pecas en el rostro y con el cabello estilo semi-afro ¿pelirroja?, ¿castaño?, el chico no era bueno con los colores.
— ¡Maggi!, ¡Maggi! ¡¿Dónde estás?! —Habla entre gritos con urgencia a su alrededor.
De igual manera, la pelinegra grita para que fuese escuchada. —¡Mamá! ¡Aquí! — Agitaba su brazo para que la notara más fácilmente.
Y sí que funciono, porque ni pensándolo 2 veces la madre preocupada fue directo hacia ella y la abrazo.
—¡Maggi!, ¿Dónde has estado jovencita?, ¿sabes lo preocupada que estuve? —Interrogo la madre con angustia a su hija.
Mirando hacia abajo mientras suspira pesadamente para responder. —Lo sé, mamá…
—Bueno, espero que tengas una buena razón por haberte ido así. —Hablo la madre para que al menos una excusa sobre su desaparición.
—De hecho, mamá, si, si lo hay. —Maggi le muestra la caja de regalo a su madre. —Estaba buscando un regalo para ti, pero… —Sonrió de manera nerviosa la pelinegra. —Me perdí, pero fue gracias a él que … —Señala a un lugar vacío. —¿Eh? ¿Dónde está? —Miraba en todas las direcciones.
Mientras la niña se preguntaba sobre el paradero del pequeño, el mencionado se encontraba corriendo con el regalo guardado por debajo de su chaqueta.
—¿Hablas en serio? —Pregunto Lincoln a Alex.
—Si, al parecer, ya terminaron sus cosas y solo es cuestión de tiempo para que se vayan, por cierto, ya te pasaste, regresa y gira la izquierda. —Alejandro le corrigió la dirección; y fiel a su palabra e indicaciones, Lincoln vio a toda su familia ya con sus compras en mano, cuando se acercó queriendo aparentar como si no hubiera pasado nada, y por fortuna lo logro… un poco.
—Hey, hermanito, ¿dónde has estado? —Pregunta Luna con cierta preocupación.
— Emm... perdón. —Mostraba el regalo que llevaba. —Tarde para que envolvieran mi regalo porque había bastante gente esperando lo mismo. —Logra inventar una excusa por su ausencia.
Luna suspira de alivio aceptando lo dicho por su hermanito, se acerca al albino y comienza acaricia su blanca cabellera. —Está bien, Linc al menos te quedaste en un solo lugar, todas estuvimos ocupadas por los regalos, pero por favor, solo que para la próxima avisa a alguna de nosotras ¿ok?
Lincoln afirmo con la cabeza, ya con eso arreglado se dirigieron con la familia para regresar a casa.
—Menos mal que el cachorro actuara antes que le avisáramos, y por cierto gracias por el aviso. —Hablo con cierto alivio César agradeciendo a Alejandro.
—Ni que lo digas, ¿cómo es que alguien se le ocurre pensar secuestrar a menores en plenas fiestas? Acaso no conocen lo que es la tregua de navidad. —Replico con fastidio el menor de los guardianes; en el momento que sintió al tipo con esas intenciones apuntando a esa tal, Maggi rápidamente llamo a César sobre que se debe de hacer, pero gracias al destino o fortuna de los menores, se conocieron y así inconscientemente evitaron un evento prácticamente irreversible para la pequeña Maggi.
Ya pasaron 3 días desde las compras y ahora nuestro albino se encontraba en su habitación releyendo sus comics, o bueno, lo simulaba porque en realidad está hablando con sus compañeros sobre el siguiente poder que le van a enseñar.
—¿Me están diciendo que puedo tener poderes de fuego y rayos? —Pregunto Lincoln con emoción.
César miró a su hermano menor con el ceño fruncido. "Tenías que abrir la boca, ¿no es así?", mejor responde ante la duda del pequeño —Sí y no. Verás, yo te voy enseñar sobre el fuego y después los rayos será con Alejandro. Pero en realidad no sabemos qué TANTO poder de fuego y rayos tienes realmente, así que lo único que queda es practicar.
—¿Cómo que no saben si tengo o no ese poder? ¿Y cómo vamos a saberlo? — Lincoln pregunta ahora dudoso si tiene o no esos poderes.
Con calma, César comienza a explicarle. —Primero no te preocupes de eso, solo hay que practicar, pero no esperes algo genial o grande. Para comenzar puede ser que no te quemes por el fuego o agua caliente o como esta temporada, salir afuera en la nieve sin la necesidad de todo ese abrigo. Y sobre en donde comenzar, eso es fácil, afuera en el patio trasero.
Con eso, dicho, nuestro protagonista se esmeró en conseguir, al menos por el momento, poder derretir una bola nieve que tenía siempre en la mano; su familia solo veía al segundo varón de la familia en como jugaba en la nieve juntando montones en un solo lugar.
Así pasaron los días, donde por su terquedad infantil casi le cuesta su mano izquierda por exponerse tanto al frío. Pero por fortuna del pequeño, al creer que podría haber perdido su mano, en un intento desesperado deseo con todas sus fuerzas que llegase ese poder o al menos lo suficiente para no perder su mano, no quería gritar, no porque no hubiese alguien en la casa, sino para no preocupar a nadie, bueno ese ha sido su "lógica", y de nuevo sorprendió a los hermanos, más sobre lo rápido que lo logro, bueno eso se debe sobre a la gran imaginación que tienen los niños a la edad de 5 años.
Lincoln al ver que su mano pálida (más pálida de lo normal) comenzaba recuperar su color habitual, a diferencia de sus guardianes, su sorpresa duro poco, porque quería aprovechar si podía derretir la nieve antes de que esto se le acabase y dicho hecho lo logro, aunque apenas duro ese calor porque se le quedó un tercio de la bola de nieve en su mano.
— Bueno, a eso SI le llamo un avance. —Hablo César con su hermano. —Ok, niño con eso ya es suficiente, mejor regresa a casa porque ya casi nada es navidad. —El mayor de los guardianes le recordó a Lincoln dándole un descanso en las prácticas.
25 de diciembre
Navidad, el día esperado para muchos niños por el simple hecho de recibir y abrir regalos.
Y precisamente podemos ver eso en la casa Loud como los niños buscan sus regalos y los padres repartiéndolos.
—Me sorprendisteis Lori. —Llamando la atención a la mayor de los hermanos que miraba con duda a su padre. —Me refiero en que pudisteis controlar tu impulso sobre el papel de regalo.
Tomada con sorpresa, responde como puede. —Emm… si… es que ahora que somos más y soy la mayor, debo de dar el ejemplo, ¿no?
Después de decir aquello se dirigió al árbol navideño para buscar más regalos suyos, dado que como su cumpleaños era en 21 de diciembre, sus padres acordaron en que ella recibiría doble regalo de parte de ellos.
Pero la verdadera razón de moverse era para ocultar su creciente sonrojo al recordar porque "se contuvo" en abrir los regalos, y es que, justo en noche-buena, en el momento en colarse en la habitación de su hermanito, se congeló al ver cierta escena comprometedora al ver tanto Leni como Lincoln abrazados entre sí, pero con el ligero detalle en donde ambos estaban en ropa interior y sin cubrirse con las mantas.
Lori comenzó agitar fuertemente a su hermana. —¡LENI! —Viendo que su hermana abría sus ojos, comenzó hablar palabra por palabra. —Me-puedes-decir, ¿cómo es que están los dos en ropa interior?
—¿Eh? —Leni responde con algo de baba —Oh… Lori ven, siente a Linky. —Leni toma la mano de Lori. —Cuando llegue ya estaba en ropa interior, así que, quería arroparlo, pero cuando lo toque se sentía tan calentito que me quede dormida con él.
Lori no era capaz de separarse de su hermana, en serio, en donde sacaba toda esa fuerza. En el momento en que toco el brazo del albino curiosamente se sintió cálido, no caliente como si tuviese fiebre, que rápidamente lo descarto al no ver nada malo con el pequeño, pero esa calidez le atraía. No supo cómo, si fue por voluntad propia o por culpa de Leni, pero ahora se encontraba en la misma posición que ella a lado contrario del albino e igualmente se encontraba en ropa interior abrazándolo.
Rápidamente, la hermana mayor esfumo esos recuerdos al escuchar que la llamaban.
—¿Lori? ¿Lori? —Lincoln la llamaba mientras movía su mano enfrente de su rostro.
—Eh… ¿Qué sucede Lincoln? —Regresando a la realidad, volteo su vista para ver a su hermanito.
—En realidad, a mí me toco en darte un regalo en el intercambio, así que, ¡Feliz navidad! Hermana. —Lincoln le entrega un regalo que tenía guardado detrás de sí mismo.
La mayor de los hermanos recibió el regalo con una sonrisa cálida por el gesto y por lo adorable que se veía su hermanito en el momento de entregarle el regalo.
Ya sin demora comenzó abrirlo ante la mirada de las hermanas, ya que los padres fueron por más regalos que guardaron por temor en que Lori los abriese, y lo que vio, fue una caja o estuche pequeño forrado por una tela suave de color azul marino oscuro, ya al abrirlo tanto ella como las hermanas se sorprendieron ante la vista de unas hermosas, par de horquillas de plata con un diseño de flor en donde su centro se encontraba un pequeño zafiro en cada una.
Lori tratando de ocultar su asombro. —Di-Dime Lincoln, ¿en dónde conseguisteis esto? —Le preguntaba a su hermano mientras dejaba las horquillas junto con su respectiva caja en donde están sus cosas.
— Bueno…
Así comenzó el relato del albino, en cómo se separó de las demás en busca de un regalo, cuando conoció una nueva amiga que, igual que nuestro protagonista, se perdió al buscar lo mismo, un regalo, contándolo todo hasta el final.
—Y realmente me sorprendió que Mary me ayudara en envolverlo. —Finalizo el albino con su relato.
Todas no creían lo que contó el pequeño, pero con algo de verdad de parte de Luna al no encontrarlo en su momento, así que, cuando iban a preguntar sobre esa "nueva amiga" llegaron los padres con más regalos que rápidamente hicieron que las niñas olvidaran el interrogatorio.
—Bien Lori, este es para ti. —El Sr. Lynn le entrega a su hija mayor un regalo de tamaño pequeño —Sé que te gustara este regalo.
Lori esperando lo que sea simplemente lo abrió y- — ¡SIII! —rápidamente fue corriendo para abrazar a su padre para agradecerle de manera enérgica —Gracias, gracias, gracias.
La razón de ese estallido de emociones fue debido a que Lori al fin consiguió tener su primer celular, siendo este un Samsung Galaxy S.
—Te lo has ganado cariño, demostrasteis ser una buena hermana mayor al tomar esa decisión por Lincoln. —Hablo Rita ante las acciones de la hija mayor.
Lincoln solamente se sentía feliz al ver a su hermana tener lo que ella había querido, hasta hubo un momento en donde se preguntó si se veía igual que ella cuando recibió su 3D's. Así, sin incidentes (sin implicar al número de emergencias) continuo el feliz momento familiar para los Loud.
Más de 5 mil palabras nuevo récord personal. :D
No se que le pasa a mi familia. Una semana antes de las fiestas TODOS enfermos y ahora prácticamente siendo noche buena y navidad. Ahora YO al final salí enfermo pero PEOR. Por lo bueno escribí esto antes de enfermarme. Hasta Enero entonces, adiós.
