Hola todos de nuevo.

Este capítulo es de los más largo que haya escrito, y personalmente cuando vi el número de palabra que escribí solamente para este capítulo quede como en plan.

"Vieron eso, porque no pienso repetirlo."

En fin, solo para terminar y que se aclaren unas cosas, aquí están las edades de los hermanos Loud´s de mi historia hasta el momento:

Lisa - 7 Meses

Lola y Lana - 2 años

Lucy - 4 años

Lincoln - 7 años

Lynn - 9 años

Luan - 10 años

Luna - 11 años

Leni - 12 años

Lori - 13 años

Así que para los que esperaban un lemon, lemon como tal, pues les digo que por el momento solo serán momentos de subido de tono o situaciones similares que se encontraron Lori y Leni, y al ser menores, es OBVIO que los pondría en esta clasificación.

Bueno, disfruten del capítulo.


Explicaciones y el castigo de Luan


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Sábado, 11:19 p.m.

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En el cuarto de hospital de Lincoln se encontraban ambos niños viendo su maratón de dibujos animados, ahora ambos cubiertos por la sabana desde la cabeza hasta los pies.

—Pues hoy… El mundo es nuestro, sí~. —Cantaba César junto con el tema de apertura de la serie hasta que todo se oscureció. —¿Eh? Alex, ¿qué paso?

—Ya se durmieron. —Respondió Alejandro comenzando en quitar dos bolsas de papas y dos gaseosas, esas últimas lo había conseguido Ronnie Anne en una expendedora cercana, encontrándose la basura esparcida por la cama.

Después de enfriarse la situación con la niña latina; el guardián menor se preguntaba a sí mismo, ¿cómo pudo arropar al albino?

Si al principio pasaba las cosas como si de un fantasma se tratase, dando así que retrocediera sobre sus propios pasos hasta dar con la respuesta; "Haki", tenía Haki de armadura en su mano derecha cuando quiso proteger a Lincoln y por la rapidez que se desarrolló todo lo ocurrido, se le olvidó quitarse el recubrimiento cuando sintió que venía la enfermera, así que, desde el punto de vista de Alex, lo entendió; siempre y cuando cubría con Haki de armadura, podía tocar las cosas a su alrededor.

—De casualidad, ¿sabes cómo regreso? Y ni pienses en ponerme a ejercitar. —Alejandro pidió consejo a su hermano mayor sobre en como regresar dentro de Lincoln.

—¿Por qué no tratas de meditar? Eso te sirvió sobre el Haki de observación, ¿no? —Fue el consejo que le brindo César a su hermano, "espero que si funcione porque si no…", es lo que pensó el guardián mayor ahora con total desconocimiento si lo propuesto llegase a funcionar.

—Oye, César, ¿ya me dirás sobre lo que está pasando? —Interrogo Lincoln a su guardián apenas llegando para sentarse en la fogata de su paisaje mental.

César, al ver que el niño ya había llegado, decidió continuar ya sin su hermano. —Bien, ¿con qué quieres comenzar?

—¿Cómo es que pude tocar o más bien… lastimar a Alex?

Sabiendo que esa sería una de las primeras preguntas que comenzaría Lincoln; César decidió responderle desde su experiencia. —Sinceramente, cachorro, tuvisteis suerte. —Vio que Lincoln lo miraba con rostro de duda. —Me refiero que muy pocos de nuestros anteriores compañeros no solo no eran capaces de golpearnos, sino que tampoco podían ni escucharnos hasta que tuvieran cierta edad.

—Entonces… ¿cómo hasta cuando seria eso? —Pregunto el albino ahora con curiosidad sobre esta nueva información.

—Bueno… —César se puso su mano derecha debajo de su mentón para pensar. —Creo que entre 15 – 21 años, pero recordándolo mejor, Alejandro menciono algo que le toco a uno de 10 años.

Eso realmente sorprendió a Lincoln, al saber que es él es el compañero más joven que hayan tenido los hermanos lo hizo sentir… bien.

—Bueno, ¿siguiente pregunta? —Hablo el guardián mayor interrumpiendo los pensamientos de Lincoln.

—O si, ¿cómo eso es que Alejandro puedo tocar la sabana y arroparme?

Eso si, no sabía cómo responderle al niño dado que no tenía nada con que hacer referencia hasta que fue salvado de último momento.

—De hecho, creo saber la respuesta. —Aquella voz hizo que ambos giraran su mirada en un punto en concreto, viendo a un Alejandro notablemente frustrado. —Y, por cierto, no pienso "salir" si es que tengo que meditar cada vez que quiera regresar, ¿entendieron?

—Pero, al menos, ¿sabes en como salisteis en primer lugar? —Pregunta Lincoln ante ese hecho.

Tomándolo desprevenido con aquella pregunta, dejando a Alejandro a pensar, solamente agito su cabeza rápidamente como queriendo olvidar eso, por el momento. —Como sea, sobre el cómo puedo tomar cosas es muy fácil, Haki.

Así paso el tiempo, Alex contándole a ambos en como llego la conclusión de que si tenía partes de su cuerpo, recubrimiento de Haki podía interactuar de cierta forma con las cosas de afuera; cabe recalcar que cuando quiso regresar dentro del paisaje mental, estuvo concentrándose tanto que le hizo recordar cómo si fuese el entrenamiento de Haki del viejo maestro de su anterior colega; cosa que lo agobio tanto que deseo no volver a pasar por ello.

—Pero como lo dijisteis tú mismo, "es cuestión de practicar", ¿no? —Le recordó sus propias palabras César a su hermano, disfrutando del disgusto que mostraba Alejandro al estar contando esa parte de su hallazgo.

Antes de que escuchara un reclamo del guardián menor, César semi-grita recordando algo. —¡Cierto! —Gira rápidamente su cabeza para ver cara a cara a Lincoln.

—Cachorro, sé que te cure de tus lesiones, pero por favor, por lo que más quieras, no le digas a nadie que ya te has curado, ¿te quedo claro? —Declaro de manera seria ante esto.

Estas palabras le tomo de manera desprevenida a Lincoln —Pero… ¿Por qué? —Pregunto con duda. —De esa forma puedo hacer que Luan ya no se sienta mal.

Suspira César ante el razonamiento del niño, aunque esperado. —Sé que tienes buenas intenciones con eso Lincoln, pero piensa esto por un solo momento, si al menos alguien de tu familia lo llegase a saber y por una casualidad lo hablan sin querer fuera de la casa, cosas muy malas pueden pasarte.

—¿Qué cosas? —Pregunto con curiosidad ahora sabiendo que este asunto es serio en como el guardián mayor lo miraba, no lo veía así, salvo por su práctica en hacer los clones.

—Como por ejem-

—Que unas personas te lleven lejos de casa, te hagan experimentos como si fueses como ese monstruo de Frankenstein, y al final terminen cortándote en pedazos, guardándolos en frascos en conserva como si fuesen pepinillos. —Hablo Alejandro como si no fuese la gran cosa sin percatarse de la falta de color que ahora lleva el niño ante lo dicho, hasta podría decirse que le ganaría a su hermana Lucy en eso.

Mientras con César simplemente tenía cerrado sus ojos mientras se frotaba el puente de su nariz con el dedo índice y pulgar. Susurrando para sí mismo—Mal – di - to imbécil, y yo creyendo que habías mejorado, aunque sea un poco. —Para después pasa por detrás de su hermano menor para comenzar a gritar. —¡¿Acaso sabes lo que significa la sutileza?! —Con esa declaración le fue acompañado una buena patada a la entrepierna de Alejandro, como era de esperarse, aulló de dolor al recibir tal castigo.

—Uf… Pero… que te- —Hablando de manera entrecortada, Alex queriendo una explicación.

Cosa que lo consiguió gracias a que su hermano lo tomo debajo su mentón y le hizo ver el estado que se encontraba el niño. — Oh…

Acabo de un tiempo mientras que el Alex se recuperaba del dolor; César logro traer de vuelta a Lincoln en sí, chasqueando los dedos enfrente del niño.

Al despertar, primero Alejandro se disculpó con el albino sobre lo dicho anteriormente, para luego pasarse con César hablándole con calma y de forma que el albino pueda entender sobre las consecuencias en usar y contar sus poderes ante los demás.

—Entonces… si dejo que alguien más sepa sobre mis poderes, ¿puede pasarme como con Ace Savvy? —Pregunto Lincoln después de que le explicaran con calma sobre las consecuencias que implicaría en exponerse dándole como ejemplo sobre un número en específico del comic favorito de Lincoln.

Donde se trataba sobre la identidad de Ace Savvy, que al momento de ser descubierto de manera pública su identidad, por un descuido suyo, toda la vida de aquel héroe se le vino abajo, comenzando que todas las personas no solo lo buscaban a él por cualquier motivo, desde autógrafos, ofertas de publicidad, hasta le dieron la oportunidad de ser contratado por el propio gobierno, y eso sin contar los constantes acosos a su persona, evitando que viva tranquilamente su vida como civil, pero la gota que derramo el vaso para ese héroe fue que sus archienemigos no tardaron en unir los puntos y dar también con la identidad de su compañero Jack "Un solo ojo" y de la familia de Ace, estos últimos fueron el principal blanco de ataque de los villanos, perdiendo así a su madre y hermano mayor en medio de la trifulca que hubo entre los héroes y villanos.

Lincoln trago un nudo inexistente de su garganta al recordarse sobre ese evento. —Pe-Pero al menos todo se resolvió, ¿no? —Haciéndoles recordar a los hermanos que todo se resolvió cuando un viejo colega de Ace Savvy, le ayudo en regresar en el tiempo y evitar que su identidad secreta sea revelada, arreglando así todas las consecuencias de ello.

—Eh… cachorro, nosotros no podemos regresar en el tiempo. —Aclaro César también recordando en donde se basaba el albino sus afirmaciones.

Ante esas palabras, Lincoln se quedó sin argumentos.

—¿Ahora lo entiendes, Lincoln? No habrá segundas oportunidades, si puedes hablarlo de cierta forma sobre tus poderes, pero SOLAMENTE a las personas que sapas que no hablaran de más sobre ello. —César le hablo de manera solemne a Lincoln.

Después de esa revelación, Alejandro, ya más recuperado de aquel golpe bajo, decide cambiar de tema para aligerar el ambiente.

—Así que… ¿cuándo será la boda? —Pregunto Alejandro, dejando con dudas a su hermano mayor como su protegido, preguntándose sobre a qué se refería.

—Tú. —Alex mueve un poco su cabeza en dirección a Lincoln. —Y Ronnie Anne.

Ya comprendiendo a lo que se refiere Alex, Lincoln comenzó a colorarse ante dicha implicación. —N-no somos así, y además recién la conocí.

—Si~, claro~. —Se siguió burlando el guardián menor ante la reacción de Lincoln, acompañándolo con una buena carcajada.

Sabiendo lo que quería conseguir su hermano, César con una sonrisa dejo seguir con sus burlas.

Ya habiendo pasado algo de tiempo, y con las cosas más calmadas, vemos a Lincoln algo más relajado con la "broma" de Alex pasando el rato lazando pequeñas rocas en el lago que se encontraba cerca de la fogata.

Mientras que ambos guardianes observaban a Lincoln, un escalofrío recorrió a César.

—¿Y a ti qué te pasa? —Pregunto Alejandro al notar como se movía su hermano.

—Podrías, por favor, en revisar… ¿qué está pasando afuera? Pero con tu Haki. —Menciono lo último recordando la negativa de volver a salir de su hermano menor.

Suspirando como si hubiese contenido su propio aliento, responde Alejandro. —Está bien, pero solo porque lo pedisteis por favor. —Aclaro Alex para pasarse en cerrar sus ojos.

César comenzó a ver el rostro de Alejandro como si se tratase de una radio o de una televisión esperando cualquier tipo de mensaje, y cuando vio cierto rastro de inconformidad en la cara de su hermano, pregunto. —¿Y bien? ¿Qué vistes o sentiste?

—Emm… no sé, si esto sea o muy bueno o muy malo, pero creo que tenemos que despertar al chico. —Hablo el guardián menor con bastante duda en hablarlo.


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Lunes, 09:45 a.m.

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—¿María?… Buenos… ¿días? —La última palabra que pronuncio Lincoln lo dejo en el aire, al percatarse que su mamá y sus hermanas se encontraban en la misma habitación.

Estas últimas lo miraban de forma extraña, bueno a excepción de Leni que se miraba feliz.

—¿Qué?, ¿qué pasa? —Pregunta el albino ante las miradas, pero la que respondió a sus dudas fue su compañera de cuarto que se encontraba despertándose.

—Yawn…~ —Bosteza Ronnie que a la par se frotaba los ojos para mejorar su visión.

Pero todo tipo de somnolencia que llevaba la niña latina encima se esfumó al ver a quienes se encontraban, en especial una en específico.

—Buenos… días… mamá. — Con ver el estado de su madre la niña se puso algo nerviosa, Ronnie al tratar de reincorporarse por accidente tropieza sobre sí misma y cae sobre la pierna enyesada de Lincoln.

Al ver esto, las Loud y María miraron con temor a Lincoln sobre su estado, y como si se tratase de una coreografía, todos, incluyendo a Ronnie ya estando de pie a lado del albino; posaron sus miradas hacia un Lincoln que se encontraba con sus labios contraídos evitando así dar un quejido de dolor.

—De-Descuida… Ronnie… no es… nada. —Hablo de manera entrecortada Lincoln ante el dolor.

Rita sintiendo un déjà vu sobre sus hijas, mejor decidió ser la primera en tomar la palabra.

—Bueno, María, ya debes estar cansada por lo que has hecho toda la noche, ¿no es así? —Le hablaba a la enfermera que a la par la susodicha tomaba a su hija captando el mensaje.

—Y no tienes ni idea emm… Rita. —Gracias que la madre de Lincoln le susurrara su nombre, continuaron conversando haciendo que todos los niños, incluyendo las hermanas Loud, rodaran sus ojos como queriendo decir 'Aquí vamos de nuevo'.

—Fue un gusto, María. —Comenzó a despedirse Rita de María ahora encontrándose ambas fuera de la habitación de Lincoln.

—Igualmente, Rita, quizás para otra ocasión pasemos a tomar algo. —Concluyo la enfermera para retirarse, pero en el camino noto que su hija no la acompañaba, solo basto con ver detrás de sí misma y ver como Ronnie Anne se había quedado aun parada enfrente de Rita mirando hacia el piso.

—Pe-Per-Perdón por lastimar a su hijo. —Hablo de manera rápida, pero lo suficiente para entender el mensaje, y cuando dijo eso, Ronnie solamente dio media vuelta y corrió hacia su madre que se encontraba en el ascensor.

Eso, tomo a Rita desprevenida, pero decidió dejarlo pasar, "niños…", intuyo la matriarca de los Loud.

Al momento cuando Rita entro de nuevo a la habitación de su hijo, se encontró con una vista un tanto curiosa.

Se veía a Luna acomodando la pierna derecha de Lincoln que se encontraba enyesada encima de unas mantas extras que encontró en un anaquel cercano, a Leni poniendo el nombre de toda la familia en dicha pierna, ya que Lincoln les dijo a sus hermanas que ese yeso solo le iba a tomar 20 días para que se lo retiren, así que, la segunda mayor dejo el brazo izquierdo de su hermanito para cuando regresen a casa, los demás puedan poner algo por ellos mismo, y con Lori, se le veía, en como ella misma alimentaba a Lincoln de los macarrones que cenaron ayer, pero los calentó antes llegar y los trago consigo junto con las cosas traídas por su madre, en cuanto con el propio Lincoln.

—Lori, ¿sabes que puedo comer por mí mismo?, ¿verdad?, aún tengo mi brazo bueno. —Lincoln levanta su brazo derecho para refutar ante lo dicho.

—Déjalas que te mimen un poco Lincoln, no sabes cuánto esperaron tus hermanas para verte. —Hablo Rita riéndose levemente ante la cara de 'ayuda' que le hacía su hijo para que interviniera en su predicamento.

Je, je, je; sí, tranquilo Lincoln, deja que hagan lo que quieran para que sea más creíble, y además, fuisteis muy listo en fingir ese dolor cuando Ronnie cayó sobre ti. —Le hablo César recordándole que debe mantener las apariencias sobre su condición.

Suspira Lincoln ante lo dicho, tomándole la palabra a su guardián que a la par abría la boca para recibir otra cucharada de macarrones, haciéndole saber a Lori que ya no protestaría. —Y en realidad no estaba fingiendo, sino que al caer Ronnie, uno de sus pies golpeo mis kiwis…

Después de aclarar ese pequeño detalle hubo silencio de parte de ambos hermanos hasta que Alejandro lo rompió —Auch…

Terminando con el desayuno, gracias de parte de su hermana mayor; Lincoln les pregunta a las chicas sobre lo que ha estado pasado en la casa en su ausencia.

Había algo de duda en los rostros de las hermanas y de la madre, excepto Leni, ante lo dicho por el varón, antes que una de ellas hablase, llega la recepcionista que anteriormente atendió a Rita.

—Lamento interrumpir Sra. Loud, pero, ¿puede ayudarnos en aclarar algunos asuntos sobre el seguro de Lincoln?, al parecer el sistema no registra ciertos datos. —Comento Julie con un portapapeles en la mano.

Al escuchar eso Rita rodó los ojos sobre si, al pensar que su esposo haya omitido algo en el registro, bueno quien lo culparía dada la situación, así que, junto con la recepcionista, la madre fue guiada al pasillo para que pudiese llenar los formularios necesarios, dejando a los niños en la habitación.

Los hermanos al presenciar la conversación, el albino siguió insistiendo intuyendo que tiene algo relacionado con Luan.

—Sabes… Luan aún se siente mal por lo que te hizo pasar, aunque Leni y yo la tratamos de levantarle los ánimos, hasta mamá y papá no han dicho nada sobre que iban a hacer con ella. —Sorprendentemente, esta vez es Lori quien confiesa un poco la situación que se está viviendo en casa.

Con esa revelación siguió un silencio incómodo en la habitación, creyendo las hermanas que su hermanito se encontraba aun procesando ante lo dicho.

Pero en realidad es otra.

Chicos, ¿conocen una forma de animar a Luan? —Hablo Lincoln para sus hermanos con un notable tono decaído al escuchar cómo se encontraba la comediante de la familia.

Dentro del paisaje mental del niño se encontraba César tapándole la boca a Alejandro, al ver como el hermano menor comenzó abrir su boca para proponer algo, rápidamente el mayor intervino.

Ni lo pienses, ni creas que se me haya olvidado en como resulto TU último plan, así que, solo esperaremos hasta que lleguemos a la casa y que el cachorro 'castigue' a Luan. ¿Fui claro? —Declaro César a su hermano que se abstuviese en hablar.

Emm… ¿Chicos? —Volvió a preguntar el albino al no recibir respuesta.

Perdón cachorro, estábamos pensando, pero creo que aún no tenemos algo para animarla. —Se excusó César con el niño.

Al escuchar que se encontraban indecisos sus guardianes ante el dilema, Lincoln opto en seguir con su plan original para cuando regresen a casa.

Las hermanas, al percatarse que Lincoln aún se encontraba callado, Luna comenzó hablarle.

—Lincoln, ¿vas a…? —Pero antes de que terminase de hablar, se abren las puertas de la habitación por parte de Rita cortando así el tema de Luan, Luna conociendo como su madre evitaba hablar sobre el 'castigo' de la comediante quería indagar más, pero decidió dejarlo por sentado el tema.

Rita pregunta sobre qué sucedía al entrar a la habitación toda silenciosa.

—Nada mamá, no te preocupes. —Aclaro el propio Lincoln. —Por cierto… esto significa que, ¿se me adelantaron las vacaciones de primavera? —De manera risueña declaro el pequeño ante la idea tener prácticamente 1 mes de vacaciones.

Ante lo dicho por el albino, alivio de buena manera a sus hermanas e hizo sonreír levemente a su madre ante las ocurrencias de su hijo.

Y así paso la estadía de las Loud's en la habitación del hospital, con las hermanas contando lo que han hecho hasta el momento a su hermano, para pasarse con su madre diciéndole que el tema de las vacaciones lo hablaría mañana, lunes en la escuela, las niñas tomando en cuenta que de igual manera como en casa, su madre omitió hablar sobre su hermana Luan.

Paso el tiempo, ahora siendo lunes por la tarde, encontramos a Lincoln jugando Animal Crossing: New Leaf, a pesar estando jugando con su consola de manera incómoda con el yeso interponiéndose en el manejo de la consola, en realidad se encuentra en un conflicto personal, feliz porque su mamá vino a visitarlo para decirle que efectivamente podrá pasar lo que queda de escuela en casa, pero con la condición que entregase los trabajos de clases pendientes al volver de las vacaciones, y mediante de un compañero de su grupo se le estaría proporcionando esas tareas.

Cosa que le viene perfecto al albino, dándole así algo de 'tiempo' sobre pensar en cómo animar a Luan, que simplemente solo tiene eso, el tiempo y la meta, pero… él... ¿cómo lo haría?, eso ya es otra historia.

Todo ese pensamiento fue interrumpido cuando se abrió la puerta de su habitación, esperando que fuese la enfermera que le atendió esta mañana, pero para su grata sorpresa se trataba de Ronnie Anne que con solo ver que llevaba su mochila indicaba que vino justo después que terminase la escuela.

—Hola, Lincoln, ¿cómo va tú… pierna? —Se presenta la latina ante el albino preguntando sobre el estado de su pierna derecha, recordando en cómo se 'despidió' de él la última vez.

—Bien, y no te preocupes por aquello, no me paso nada. —Hablo Lincoln sabiendo a qué se refería la morena. —Y, por cierto, ¿por qué estás aquí?

—¿Qué? ¿Acaso por tener ahora esas lesiones, crees que te librasteis de la escuela? —Le cuestiona la niña en forma de burla que a la par saca algo de sus útiles escolares.

"Con que por eso mamá trago mi mochila de la escuela.", pensó el albino al recordar de las cosas que le trago Rita en la mañana. —Así que eras tú 'el compañero' que hablo mamá.

Entre el tiempo que Lincoln escribía las notas de Ronnie a su cuaderno, la niña le cuenta que su familia recién se había mudado a Royal Woods y que hoy fue su primer día de escuela y como la madre de Lincoln la vio en su grupo para notificar sobre la ausencia del albino en las clases, así que le pidió a la niña si le podía ayudar con los apuntes, cosa que la latina acepta de manera rápida.

—Wow… por lo que veo no necesitas de mi ayuda. —Comenta Ronnie al ver en como Lincoln responde sobre unas preguntas que la niña no le paso las respuestas solo para tomarle el pelo, pero se sorprendió que las contestase sin ver el libro o sus apuntes.

—Bueno, cuando uno se aburre hasta de los videojuegos solo le queda a uno leer, ¿no? —Se justifica Lincoln con lo aburrido que se encuentra estando aquí, pero en realidad era que aparte de estar aburrido decidió que por las altas horas de noche se dispuso a estudiar y por su buena suerte sus padres le mandaron una lámpara para por si tenía miedo a la oscuridad, pero lo que nadie sabe es que el albino ya había superado ese miedo desde que aprendió a controlar mejor a invocar sus clones, y hablando de ellos Lincoln invoco algunos desde su paisaje mental, usando a dos para que estudiasen los libros de su escuela.


Comienza un nuevo día siendo este martes, llegando al hospital entra el padre de nuestro protagonista rápidamente porque se le notificó desde su trabajo en las oficinas que su hijo al no padecer ninguna incapacidad interna lo darían de alta y por ende podían llevárselo a casa.

—Bueno Lincoln, ¿listo para irnos? —Le habla el Sr. Lynn a su hijo sobre el visto bueno de que puede regresar a casa.

—Claro, pero… —Mirándose los yesos. —¿Me ayudas en cambiarme?

Así pasaron la siguiente hora vistiendo a Lincoln, cosa que fue sencillo con la camisa y la ropa interior, pero sobre los pantalones.

—Descuida, que ahora si vine preparado. —El Sr. Lynn se aseguró de traer unos pantaloncillos cortos justos para que pueda ponerse el albino junto con el yeso.

Ya estado vestido el niño con su cabestrillo en su brazo izquierdo, espero que su papá le diese una muleta para que pudiese andar, pero se sorprendió que lo comenzara a cargar y llevarlo fuera de la habitación siendo el propio Sr. Lynn cargando todas las cosas de su hijo, al momento de salir del cuarto, Lincoln entendió el por qué no se le proporcionó una muleta, era que tenía adelante suya una silla de ruedas.

Como si el propio padre leyese, la mente del albino responde. —Tranquilo Lincoln, solo serán como 2 semanas, hasta que te recuperes de tu pierna, ¿de acuerdo?

—Bien… —Respondió con desgana. "A pesar de que ni la necesito", pensó Lincoln.


—Ahh… —Suspira un Lincoln que se encontraba recostado en la ya familiar pradera junto con sus hermanos recordando cuando llego a la casa ruidosa.

Desde que llego a casa no había nadie para recibirlo, dado que recién eran las 11:00 a.m. todas sus hermanas se encontraban aún en la escuela y ni hablar de su mamá, solamente se encontró a su abuelo cuidando a Lisa preguntándole como se encontraba, respondiéndole que todo está bien que ni siquiera le molesta tener esto en él, refiriéndose a los yesos que lleva consigo.

Después de ponerse un poco al día, su abuelo le ayuda en subirlo hasta su alcoba, mientras que el Sr. Lynn le dice a su hijo que más tarde subirá con sus cosas.

—Dime Pops, ¿qué tan malo es? —En el momento que se recuesta Lincoln en su cama, comienza a preguntar a su abuelo sobre cómo se encuentran sus hermanas realmente.

—Para comenzar hijo, todo ha sido tranquilo, por así decirlo, pero las niñas, exceptuando a Lori y a Leni, aún no parecen querer perdonar a Luan; por supuesto lo entendería, pero creo que el que tus padres no le hayan castigado aun haya provocado eso. —Explico el veterano a su nieto en cómo se vivió el desayuno en aquel domingo y continuo así hasta el día de hoy, siendo martes.

Desde ese momento Lincoln solamente le dijo a su abuelo que solamente dormiría un poco, cosa que entendió Albert y se retiró de la habitación.

Y de nuevo regresamos con un Lincoln reflexionando sobre la refrescante hierba de la pradera y sus guardianes lo miraban desde la distancia sentada aun en la fogata.

—Por favor, solo escucha lo que tengo que decir, sé muy bien que la cague y en lo grande, pero al menos escucha la idea. —Hablo por… no se sabe cuánto Alejandro, pero desde el hospital César ha estado ignorando o cortándole las palabras a su hermano menor, dado en como resulto 'el plan' de Alex ciertamente ha estado con cautela con escucharlo.

Pero siendo realista el propio, el hermano mayor tampoco tenía ni idea en como animar a Luan, lo único que sabía de la castaña era que las bromas son de las pocas o únicas cosas que la animaban, y ya, no tiene más.

—Pero oye, las risas no faltaron. —Lo hablo César para sí mismo, recordando cómo paso Lincoln en su estadía en el hospital con Ronnie Anne.

—¡Eso es! —Grito Lincoln encontrándose ahora junto con sus guardianes, tan fuerte fue el grito que tomo a sus hermanos con la guardia baja haciéndoles saltar sobre sí mismos, eso, y tomando el hecho que se encontraban en sus propios mundos pensando un plan para la comediante en desgracia.

—¿Puedes repetir lo último que dijisteis? —Pregunto el albino al guardián mayor.

Aun con la sorpresa inicial que le causo el albino, responde César con extrañeza. —Solo dije: "Pero oye, las risas no faltaron". —Cito por segunda vez, sin entender la idea que se le ocurrió el niño.

Como si Lincoln supiese lo que están pensando ambos hermanos, les pregunta. —Chicos, ¿acaso han escuchado antes a Luan contar algún chiste?

Silencio.

Solo silencio es quedaba en el grupo después de aquella pregunta que soltó el niño, hasta qué.

*SLAP*

Lincoln y Alex giraron sus cabezas para ver como César se golpeó así mismo con su palma derecha directamente a la frente, arrastrando esa misma mano para que tapase sus ojos y dejando una clara marca roja del golpe, indicando la fuerza con la que tuvo que darse.

"Por qué no me había dado cuenta antes, ah… cierto", razono César para sí mismo en haber omitido aquel comportamiento de Luan, la niña simplemente no hacia sus típicos juegos de palabras cada dos por tres; ella solamente se concentraba en hacer bromas como lanzar pasteles, globos de agua o en cambiar ciertas cosas por otras, pero lo chistes en sí, nada, no había dicho ninguno.

Y no se había percatado de ese pequeño detalle, sino que fuese tan despistado al haberse sumergido por completo en entrenar a Lincoln.

—Y tengo una idea. —Interrumpió Lincoln los pensamientos de César.

—Yo-

—Yo te ayudo. —Interrumpe Alejandro a su hermano.

—¿Sabes contar chistes? —Pregunta el albino a Alejandro.

Y como respuesta, el guardián menor se acerca al niño con una sonrisa rodeándolo con uno de sus brazos sobre el cuello del albino para alejarse del oído de César, y lo único audible que podía detectar el guardián mayor fueron unos míseros murmullos, con de vez en cuando, unas miradas furtivas de Alejandro, diciéndole claramente a César, 'Te – ga – ne'.

Después de la "junta" que tuvo Lincoln con Alex, despierta el albino en su habitación, percatándose en su mesita de noche que tan solo eran las 12:09 p.m.

—Bien, aún hay tiempo. —Murmuro Lincoln, al ver mejor su habitación, noto que su papá ya subió sus cosas dejándolos a un lado de la cama por si las ocupase sin la necesidad de levantarse.

"Aunque eso ya no sea el caso", pensó el albino para después de inicio con la primera fase de su plan llamado 'Operación Talía', nombre sugerido por el propio Alejandro.

—¡Pops! —Lincoln lanzo un grito, alertando tanto el abuelo como el padre, siendo este el último en entrar a la habitación del albino.

—¿Qué pasa Lincoln?, ¿Te duele algo? —Pregunto con preocupación el Sr. Lynn.

—De hecho… necesito que también este Pops, es sobre Luan —Al mencionar a su hermana, el Sr. Lynn entendió que el 'castigo' de su hija está a punto de comenzar.


—¿Estás seguro de esto Lincoln? —Pregunto Albert ayudando a su nieto empujando la silla de ruedas viendo un estante en específico del centro comercial, no tan seguro sobre el 'plan' de su nieto.

—Oh no… tú-tú no… —Comento con sumo temor César al ver por dónde va el plan de Lincoln como de su hermano.

—Claro que sí. / Claro que sí. —Respondieron de manera unánime Lincoln y Alejandro.

Pasando al mostrador, la cajera se extrañó sobre el artículo que iban a adquirir, pero simplemente encogió los hombros y siguió haciendo su trabajo.


En la casa Loud, como si ya fuese ensayado antes, cuando el reloj de la sala marco las 3:00 p.m., la avalancha de las hermanas, más la madre con las gemelas caminando con más calma, entraron a la residencia; en el momento que Rita le notificó a su hija Lori que ya habían traído a Lincoln a casa, no se esperó que todas las niñas se encontraban con ella y por ello nos encontramos ante esta reacción en cadena.

—¿Dónde está Linky? —Preguntaron las dos hermanas mayores, listas para consentir a su hermanito.

—Ya quiero firmar su brazo. —Hablo Lynn Jr. con cierto entusiasmo, ya que firmaría en un yeso que no sea de su compañera Paula.

—Le contaré uno de mis libros. —Comenta Lucy.

Y así, poco a poco comenzó aumentar el volumen de las hermanas hasta que el propio Albert interrumpió con una corneta de aire que ayudo bastante en calmar la situación, encogiendo un poco a las niñas del miedo por el sonido.

—Ya está Rita, niñas escuchen lo que tengan que decir sus padres. —Hablo el veterano como en forma de señal para que saliese Rita de su habitación mientras esperaba junto con Lisa en brazos. —Y también hablo de ti, Luan. —Termina diciendo el veterano notando como la castaña se pasaba de largo y comenzaba a subir hacia su habitación.

Después de esa aclaración, las niñas se tranquilizaron y para que el abuelo no volviese a usar su corneta de aire, escucharon lo que tienen que decir sus padres, y Luan simplemente prefirió quedarse sentada en los primeros escalones de la planta baja para escuchar, y junto con ella la acompañaba Albert, para asegurarse que la niña escuche.

—Bueno, niñas, como sabrán, la razón por la que no han escuchado sobre un castigo para su hermana, es que, en realidad, fue idea Lincoln en que no lo hiciéramos. —Anuncio el Sr. Lynn.

Quedarse sorprendidos fue poco para las niñas al saber que su propio hermano haya pedido eso a Luan, incluso la propia susodicha no daba crédito lo que escuchaba.

—¡¿Es en serio?! Yo rompo la ventana de Sr. Quejón y me quitan mi equipo deportivo hasta nuevo aviso. —Despotricaba Lynn Jr. sobre la disparidad sobre los castigos. —Y luego a ella. —Señala a Luan que a su vez baja la mirada al ser señalada —¡No le van a hacer nada!, ESO Es, es… —Cuando comenzó a aumentar la intensidad de sus quejas fue callada ante la mirada de Albert, que a su vez 'amenazaba' en utilizar su corneta de aire enfrente de ella y sumándole también una mirada de reproche de parte de sus padres, ya sin remedio alguno, opto en regresar donde están las demás.

Viendo que volvió la tranquilidad, decidió Rita en continuar con lo que decía su esposo.

—Bien, como decía su padre, es cierto que su hermano pidió que Luan no fuese castigada como tal, sino que le dejáramos que él mismo la castigase. —Ante lo dicho la madre se rio para sí misma, si el anuncio del Sr. Lynn sorprendió a sus hijas, ahora con lo que había dicho no tenía precio lo que miraba.

Todas las niñas no sabían cómo reaccionar, bueno excepto por dos de ellas, Luna ya sabía de antemano sobre el castigo, pero aún desconoce sobre de que se trataría precisamente ese castigo.

Y con Luan, simplemente esas palabras no la hicieron sentir aliviada, para empezar, desde que sus padres habían regresado del hospital le extraño que no haya recibido ningún tipo de reprimenda por lo que ha hecho.

"Así que, de eso se trataba, eh…", concluyo Luan al pensar que sus padres dejasen el 'honor' de castigar al propio albino de la familia, como forma de vengarse.

Queriendo estar más metida en su monólogo interno, Luan fue sacada a la realidad al notar que su abuelo comenzaba a moverse.

—Ok, niñas, si quieren saber lo que le espera Luan, ¿por qué no se lo preguntan directamente a Lincoln? Después de todo, él ya se encuentra en su habitación. —Comento Albert sobre ese hecho que hizo que las niñas recordaran por qué habían venido tan rápido a casa, y así, una nueva estampida volvió en aparecer rumbo a la habitación del albino, y de última estancia Luan caminaba con desgana queriendo terminar con esto rápido.

—Bueno, ya es hora que regrese, ya que tengo algo importante que hacer. —Anuncio Albert a los padres de los niños.

—Cómo prepararte para tu noche de baile con Myrtle en la casa de retiro —Dijo Rita, y acierta al ver como su padre se congela justo cuando toma la perilla de la puerta principal.

—¿Co-cómo? —Cuestiona sorprendido el veterano al ser descubierto por su propia hija.

Simplemente, Rita señala al bolsillo trasero de su padre en como un folleto sobresalía indicando dicho evento.

—Uf… —Suspira el Sr. Lynn de alivio, que en un principio temió por el 'sexto sentido' de su esposa, pero simplemente fue por el descuido de su suegro.


Dejando de lado la parte de los adultos, vayamos directamente a la alcoba de nuestro protagonista, encontrándose con un silencio pesado de las hermanas Loud simplemente mirando la puerta del único hermano varón de la familia.

—Y… ¿quién va a tocar? —El silencio lo rompe Lynn Jr. diciendo lo obvio, y viendo que ninguna de sus hermanas hablaba, decidió ser ella misma en hacerlo.

—¿Estás loca? No sabemos si está dormido. —Interrumpe Luna las acciones de su hermana menor.

—¡Oye! —Molesta responde la deportista, agitando más la situación, esto hubiera pasado a mayores si cierta rubia no hubiese dado el primer paso.

—¡Bienvenido de vuelta, Linky! —Saluda una feliz Leni a su hermanito tendido en cama.

Las demás niñas al percatarse de lo rápido que entro la segunda mayor, todas se olvidaron de la tensión del momento hasta la propia Luan, conociendo como de despistada puede llegar a ser Leni, temieron que la propia hermana agravara la condición de Lincoln, todas sin reparo entraron a la habitación del albino.

Pero a contrario de lo que creían, se encontraron a una Leni haciéndole un dibujo en el yeso del brazo izquierdo de Lincoln.

—Hola todas. —Saluda Lincoln como si no estuviese enyesado en lo absoluto.

Al menos, el descuido de Leni ayudo esta vez, haciendo que todas las niñas hablasen con Lincoln sobre lo que han estado haciendo en la casa o en la escuela, eso último de parte de las menores, Lola, Lana y Lucy.

Pero Lincoln noto de inmediato a una que no solo deseaba hablar, sino que se trataba de ocultar ante la vista del protagonista.

—Luan. —Al escuchar aquel nombre, hubo silencio y todas las miradas se dirigieron a la castaña.

La mencionada no emitió ni un tipo de sonido y solo respondió con un ademán con la mano en forma de saludo.

Creo que es mejor que comiences. —Comenta Alex, viendo que esto podría ir para otra dirección si no ejecutaban su plan a tiempo.

Escuchando ese consejo, Lincoln aclara su garganta para llamar la atención de sus hermanas, lográndolo.

—Bueno... creo que por lo que he escuchado, nuestros papás ya les dijeron sobre lo que tengo que decirle a Luan. —Vio Lincoln en como todas asentían con la cabeza.

—Bien Luan, ven. —El albino dirigió su palabra a la castaña aun muda que se acercara.

Cosa que hizo muy apenas.

—Para empezar: cero bromas pesadas, solo saldrás cuando sea para la escuela o trabajos escolares y… —Paro momentáneamente Lincoln 'buscando' que más castigarle.

Para el lado de las hermanas decidieron permanecer en silencio porque, justo lo que impuso el albino, es exactamente lo que está haciendo Luan, ya que sé autocastigo al no escuchar nada de parte de sus padres, así que mejor optaron que Lincoln siguiese con dar 'sentencia' a Luan, pero en realidad Lincoln dijo esos castigos solo para añadir, y como aún no sabe eso sobre castigar a alguien, simplemente dice lo que ha escuchado de Ronnie Anne y en la cafetería de la escuela sobre como los castigan en casa.

—Y también me ayudarás en todo lo que necesite hasta que mi pierna esté curada, ¿he sido claro? —Eso último, sí que tomo por sorpresa, no solo para Luan sino para las demás.

—Nooo… Yo quería ser la que te cuide. —Protesta Leni haciendo un pequeño puchero ante la noticia.

—Lo siento Leni, pero así Luan podrá reparar el daño que causo. —Hablo Lincoln de manera solemne con lo dicho.

—¡Lo ven! A Luan casi ni la tocan, pero a mí… —De nuevo explota Lynn Jr. al sentirse estafada con el castigo de Luan, y en respuesta a eso, Lori la toma de un brazo y comienza a llevársela.

—Sí, sí, sí, creo que es mejor regresemos a nuestras habitaciones. —Todas escucharon a Lori y comenzaron a abandonar la alcoba del albino, ya que algunas tienen tareas que hacer. —Excepto tu Luan.

—¿Eh? —Haciendo el primer sonido que escucha Lincoln de parte de su hermana. —¿Por qué?

—¿Qué no escuchaste al lisiado? Te quedarás como su enfermera. —Grita Lynn Jr. ante lo obvio.

—Bueno, ya la escuchaste, si tienes algo de tarea será mejor lleves tus cosas con Lincoln por si vaya a querer algo. —Recomendó Lori sobre lo que tiene que hacer Luan.

—Pero…

*PAM*

Antes de poder abogar, todas las puertas se cerraron al unísono, dejando a la comediante sola en el pasillo.

El silencio que se vivía en el cuarto de Lincoln podría describirse como incómodo por parte Luan, hasta que el propio albino decidió romperlo.

—Oye Luan, ¿cómo te ha ido? —Comenzó Lincoln a preguntar a su hermana sobre su día para romper el hielo.

Está al encontrándose sentada en el piso de espalda apoyándose con la cama de nuestro protagonista, da simplemente un encogimiento de hombros.

"Bueno… ahora o nunca", piensa Lincoln mientras se toma un respiro, dándose fuerza para que comience la primera fase de la 'Operación Talía', saca una bolsa de compras que había ocultado en su cama y comienza a desenvolverlo.

Todo ese sonido como si alguien estuviese desempaquetando algo llamo mucho la curiosidad de Luan, pero por la culpa que la carcome, no tiene la fuerza siquiera de mirarle la cara a su hermano, a pesar de que pudo convencer a sus padres que todo estaba bien con ella, no queriendo que se preocupasen más con lo que están con Lincoln.

—Hola, pequeña. —Hablo de repente una voz "desconocida".

—¿Eh? —Por tercera vez en el día, Luan es sacada de esos deprimentes pensamientos por alguien, pero esta vez es alguien un tanto peculiar.

Alzando la mirada y volteando su cabeza detrás de sí misma, Luan se encuentra con una ¿marioneta?

Al verlo bien, la 'piel' del muñeco es de un color durazno pálido, de ojos cafés, con el cabello pelirrojo y con las mejillas ligeramente sonrojadas, vistiendo la parte superior con un traje de color azul cielo, unos pantaloncillos azul marino oscuros, y de calzado, lleva unos mocasines de color amarillo, que curiosamente es el mismo color que tiene su sobrero con un pequeño corbatín de color rojo brillante.

—¿Cómo te llamas? —Pregunta nuevamente la marioneta ante la anonadada Luan.

Ya que, al ver bien, se veía claramente que era su hermano Lincoln que maneja al muñeco de ventrílocuo, pero no abría los labios el propio albino para hablar en ningún momento.

—Perdona pequeña, pero pregunte tu nombre, ¿cómo te llamas? —Volvió a insistir el muñeco.

—Lu-Luan —Contesta como puede la castaña.

—Hola, Luan, puedes llamarme Sr. Cocos. —Se presenta el muñeco mientras hace una reverencia.

Luan sonrió levemente ante la actuación del pequeño, pero rápidamente cuando salió esa sonrisa desapareció y volvió a sentarse al pie de la cama tratando de ignorarlo, pero eso no pasó desapercibido para el albino.

—He escuchado por ahí que alguien ha perdido su sonrisa.

—…

—Sabes que, te contaré un chiste. —Comento el Sr. Cocos y ya sin importar la confirmación de la castaña, continua.

—¿Qué sube, pero no se mueve?

—…

—Las escaleras, no espera, ese era una adivinanza, donde deje mi material de apoyo. —Comento con 'nerviosismo' el Sr. Cocos, al percatarse de su error y comenzó hacer sonidos como si estuviese buscando algo.

Aunque no hubo reacción de Luan para el punto de vista del albino, pero en realidad la castaña se encontraba frunciendo sus labios con tal de no reír; quizás el chiste no le haya dado gracia, pero al errar una adivinanza por un chiste eso sí que no la espero.

—Aquí va otro, una vez vi un gato con un solo ojo, y te preguntarás, ¿por qué está así? Bueno, es que en realidad me había tapado el otro, je, je, je.

Esta vez Lincoln lo noto, aunque fuese algo leve, vio cómo su hermana comenzó a temblar tratándose de contenerse por segunda vez su risa.

—Fiuuu… publico difícil, ¿eh? —Comento el Sr. Cocos con un silbido. —Bueno que así sea, sacaré la artillería pesada.

Eso llamo la atención a Luan inconscientemente, espero expectante lo que tenía que decir el Sr. Cocos.

—¿Qué dijo un caracol cuando bajaba sobre una tortuga?

—¿Qué? —Interroga Luan ahora atrapada con la presentación del hombrecito de madera.

—¡Wooouuuhhhh! —Responde el Sr. Cocos con sus bracitos alzándolos hacia arriba.

—Ha, ha, ha —Rompe de risa Luan sosteniendo su estómago y dejando caer su cabeza sobre la orilla de la cama.

—Esa es la Luan que quería ver —"Hablo" al fin el albino al ver como se reía su hermana, haciendo que la misma se sonroje al ser atrapada.

—¿Sabes? No necesariamente uno tiene que estar siempre triste. —Comento Lincoln.

—Pe-Pero yo te lastimé si no fuese por-

—Eso ya no importa. —Responde el albino agitando levemente su cabeza para que su hermana olvidase eso. —Al final, no salisteis herida, ¿no? Pues eso es lo único que importa. —Finaliza el niño con una pequeña, pero adorable sonrisa de conformidad que lleno una pequeña calidez el pecho de Luan.

—ue…

—¿Eh? —Extrañado reacciona Lincoln ante ese sonido que hizo su hermana.

Y antes que preguntase sobre qué estaba diciendo, Luan lo sorprende al subirse a la cama, encontrándose ahora ella por encima del albino, poniendo sus manos una en cada lado de la cabeza de Lincoln, chocando sus miradas entre sí.

Todo tipo de palabras murieron para Lincoln, al ver en como en el rostro de su hermana se encontraba un abundante camino de lágrimas que ahora mismo comenzó a gotear sobre el niño.

—Dije, ¿por qué?, ¡¿por qué eres tan amable conmigo?!, ¿sabes? He estado esperando que en el momento que nos viéramos, me gritaras de lo loca que estaba al poner una maldita nevera como si eso fuese gracioso o hasta me conformaba con que me golpearas y me odiaras. —En medio de los reclamos, Luan comienza dar indicios de hipo por el llanto. —No *hip*, no es... eso —Fijando su mirada al Sr. Cocos —Hacerme reír. —Finaliza entre jadeos como si todo lo que tuviese 'guardado' fuese ya liberado.

Luan se sentía tan confusa ahora mismo y ni mucho menos ver bien con todas esas lágrimas empañando su visión, y ciertamente no ayudaba en la posición que se encontraba, ya que, sin sus manos, no podía quitarse de ese escozor que provenían de sus ojos.

En el momento que la castaña cerrase sus ojos en un intento de apaciguar su incomodidad que sentía en sus cuencas. Sintió una pequeña y suave mano ayudándola a limpiar ese río salado de tristeza conocido como lágrimas.

Al abrir nuevamente sus ojos, Luan se percata de que su hermanito le está ayudando en secar esas últimas gotas saladas aun con esa sonrisa amable con su brazo bueno.

—¿Ya te sientes mejor? —Pregunto Lincoln.

"¿Por qué?... ¿Por qué eres así? Se supone que yo sea la mayor y tú el menor, no al revés", pensó ahora avergonzada la castaña al mostrarle este tipo de comportamiento a su hermanito. "¿Eh? ¿Qué es lo que…?", eso fueron los últimos pensamientos al ver su visión algo borrosa para después pasarse a la oscuridad total.

Lincoln se sorprendió bastante al ver que Luan se desplomaba sobre encima de sí, lo bueno la caída no fue tanto, pero el niño entro en pánico ante este desconocido evento.

Chicos, ¿están seguros de que Luan no le golpeo la nevera? —Pregunto Lincoln con un tono algo nervioso ante el bienestar de la castaña.

No cachorro, eso lo que ves ahí, es lo que pasa cuando una persona se le quita un GRAN peso de encima. De seguro ella aún seguía culpándose por lo que paso contigo, que ni siquiera pudo dormir bien. —Al escuchar ese último, Lincoln vio detenidamente los ojos de Luan, y efectivamente, sus ojos tenía marcas de ojeras no tan notorias, pero la dan peso sobre lo que comento César.

Y ahora, al escucharte decir todo aquello, añadiéndole también su desahogo, se quedó sin nada de fuerzas que simplemente cayó rendida ante el sueño. —Finalizo César en explicarle a su protegido ante lo acontecido aliviando de buena manera al albino que no fuese nada grave.

Con todo aclarado, como pudo, Lincoln aparta a Luan a su costado derecho para comenzar preparase para dormir, arropando a ambos entre las mantas y para apagar la luz, sale un clon de Lincoln debajo de la cama para hacer dicha acción, si no antes de eso se asegura de quitar el sello de silencio que se encontraba en la puerta colocada entre varias calcomanías.

—Buenas noches, Luan. —Se despide Lincoln dándole un beso en la frente a su hermana para después indicarle a su clon que apague la luz, y así de por terminado el día de hoy junto con la primera fase del plan del niño.


Listo, termine este capítulo.

Realmente me sorprende de haber superado mi record personal anterior de 5,000 palabras a 7,800 palabras, simplemente me quede atrapado en seguir escribiendo este capítulo, no quería cortarle o dividir en dos o algo así, y al despistarme de cuanto he escrito significa que voy por buen camino.

Para los que se preguntan "¿Cómo rayos salió el clon?", a mis lectores, literalmente era el clon que estaba dándole voz a Sr. Cocos, pero con un tono ligeramente ronco para simulase ser alguien 'adulto'.

Al parecer Alejandro pudo medio remedirse al haber ayudado con el plan de Lincoln, acosta de cierto trauma de César (Cosa que quizás se explique en el siguiente capítulo o tal vez no).

Y, por cierto, sobre la "Operación Talía", proviene de las máscaras del teatro donde se muestra una estando feliz y otra estando triste, la primera representa a Talía "La musa de comedia" y la segunda a Melpomene "La musa de la tragedia", solo de un dato que recordé estando investigando otros temas.

Panda Fuera.