Bueno, hola gente solo estaré diciendo que ya me vi la película de The Loud House (recién logre que me dieran para la suscripción para el Netflix (:´v)), pero en fin la película en sí que fue entretenida y muy inspiradora para este capítulo y para los futuros de esta historia.

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Para Naruto ootsutsuki of juubi:

Tome en cuenta tu comentario, y ciertamente se medió confunde, así que, lo dejare de la siguiente manera:

Oye Alex, ¿te acuerdas de…. —César le pregunta su hermano menor.

No me lo recuerdes. —Advirtió Alejandro.

Alex, ¿sabes si… —Lincoln trata de preguntar hasta que…

No. —Responde de inmediato Alejandro, sabiendo la insistencia del niño sobre aprender cómo usar el haki.

Recuerda Lincoln eso es hasta que tengas 9 años. —Le recordó César a su protegido.

—Niños a comer. —Avisa Rita a pie de las escaleras.

—Ya vamos. —Responden los niños.

Pues así quedaría, sé que pedias los pensamientos, pero si siempre pongo al final de un pensamiento a quien le pertenece y al estar releyendo los capítulos he visto que son los diálogos que se confunden.

Y estaré haciendo estos mismos cambios en los capítulos anteriores por si ven que se les notifica de algo de esta historia (ya que no se como funciona realmente las notificaciones de esta pagina.)

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Disfruten del capítulo :D


Cambios y realidad


Ya ha pasado una semana desde la 'intoxicación' que sufrió Lincoln y ahora lo vemos en ropa interior leyendo un comic de Ace Snavvy tomándose un día libre, después de que despertó por segunda vez, en aquel día, noto que ya no se sentía tan mal, pero si débil debido a que no había desayunado correctamente, cuando el albino pregunto a sus guardianes sobre la razón, lo atribuyeron todo al efecto de haber usado los clones para realizar el sello de teletransportación.

Queriendo practicar más aquel sello, César lo detuvo en el acto, diciéndole o más bien, recordándole que ya no le enseñara más, nada de sellos ni poderes de fuego, desanimando al niño, creyendo que por haber fallado una vez ya no lo piensa seguir entrenando, o eso creía, ya que después de que le llegaran esos pensamientos, el guardián mayor le contó que en realidad era porque su cuerpo aún es muy joven para ello o a palabras de Alex, él sigue siendo un bebé para aprenderlo como es debido. Ese comentario realmente molesto a Lincoln, y antes de reclamarle escucha un quejido de dolor del propio guardián menor, internamente agradeció a César sobre ello.

Sobre el porqué se encuentra el albino en calzoncillos, básicamente, desde que se quemó su primer juego de ropa a comienzos de su práctica de controlar su temperatura corporal, decidió hacerlo al desnudo, pero mejor se retractó, cuando Lucy entro a su habitación sin avisar viéndolo simplemente en ropa interior casi en medio de quitárselo también, dando como excusa que de esa manera se sentía más cómodo en leer sus comics, y así, algo que comenzó siendo una excusa termino ahora en un hábito para Lincoln.

A pesar de que se encuentra intrigado con este nuevo número de su comic, aun se le viene el recuerdo cuando intento realizar el 'Trueno volador' nuevamente pese las protestas de César.


Ya te lo he dicho, tu cuerpo aún no está listo para ese sello. —Trato de razonar el guardián mayor con el albino ya encontrándose en el patio trasero en plena tarde.

¿Y? Es como lo dijo Alex, él es el bote, tú la vela y yo tengo el timón. —Eso último lo digo señalándose así mismo. —Así que se hará como yo lo diga.

Ese tipo de 'visión' del niño le provoco un leve tic en el ojo izquierdo a César. —¿Se lo tenías que explicar de esa forma?, ¿verdad? —Se lo comento en forma de grito César a su hermano que ahora se encontraba afuera con Lincoln con tal socorrerlo si algo pasaba, el guardián menor solo giro a otro lado su cabeza ignorando la pregunta de su hermano mayor.

Con todas esas advertencias ya dichas, el niño continúo realizando aquella habilidad, pero igualmente, como las primeras veces, el resultado fue lo mismo.

Te lo dije.

Fue lo último que escucho Lincoln antes que una de las gemelas lo viese en el patio y dejara por sentado, por ahora, este sello.


¿Estás seguro en ocultarle la verdad de la falla? —Pregunto con cautela Alejandro a su hermano.

Sí, es tal como dices, se merece este año de descanso. —Reafirmo el guardián mayor.

Ante esas dudas alguien toca la puerta de Lincoln, cosa muy extraña, ya que al parecer nadie le importaba hacer eso.

—¿Quién es? —Pregunta Lincoln primero porque no se ha escuchado nada por el otro lado de la puerta.

—Soy yo, ¿me ayudas con algo? —Lincoln rápidamente reconoce la voz, era una de las gemelas, Lana.

Aun con la duda, el albino se levanta de su cama y abre la puerta, encontrándose con la curiosa visión de su pequeña hermana menor sosteniendo una caja de cartón no pesada, pero si le superaba en tamaño por la forma que le tapa los ojos a la niña.

—Eh… Lana, ¿qué llevas en la- —Y justo un ladrido le responde la pregunta a Lincoln.

Lana moviéndose a un lado sonriendo nerviosamente trata de explicarle, pero Lincoln se le adelanta. —Pasa. —Le abre la puerta por completo para que pase su hermana.

Con una sonrisa rápidamente la pequeña rubia se adentra a la habitación de su hermano mayor y deja la caja en el suelo. —Mira. —Llama Lana que a su vez abre la caja mostrando un pequeño cachorro color blanco con orejas algo grandes y decaídas, pero lo más notorio era una leve coloración negra rodeando el ojo izquierdo del can.

Para Lincoln no le extrañaba que su hermana trajera otro animal; desde que Lana aprendió a caminar y donde que tiene memoria el albino, su hermana ha tenido cierta fijación por los animales hasta el punto de querer una mascota, pero siempre sus padres se negaban dando la misma respuesta de siempre, 'no hay espacio', por el simple hecho de que no hay tiempo para cuidar mascotas.

—Lana… Sabes que-

—Lo sé, pero en serio este perrito no es como los otros, no tiene otro lugar a donde ir, solo tiene esta caja, y no pienso dejar que papá se lo lleve a la perrera.

Ciertamente, la niña ha sido lista, no solo trajo el perro con su hermano sabiendo que le ayudaría, sino que lo trajo en este día en específico, porque toda la familia se fue a apoyar el partido de soccer de Lynn, dejando en la casa Lincoln, Lana y Lori, la mayor se quedó simplemente para poder hablar en paz con su novio por teléfono.

Y tal cual como creyó la pequeña, Lincoln accedió con un suspiro. —Bien, al menos sabes en donde se va a quedar eh… —Por un momento el albino se detuvo viendo que la nueva 'mascota' sin nombre, pero rápidamente Lana arregla eso.

—Charles —Responde la pequeña.

Por la tarde, ambos hermanos colocaron la caja donde vino el perrito al otro lado de la cerca del patio trasero de la casa y juntando viejos cobertores del ático crearon una cama improvisada para el cachorro.

—¿Estás seguro de que no le pasara nada? —Pregunto Lana con duda y temor con la idea dejar afuera Charles, deseaba bastante que el cachorro durmiese con ella en la cama, pero conociendo como es papá se llevaría al perro.

—Tranquila, estará bien, él ya tiene comida y agua. —Señalando los tazones con dichos contenidos y una pequeña bolsa de comida de mascotas llamada 'Charles' al lado. "Por supuesto", pensó de manera irónica Lincoln sobre el nombre del cachorro.

Así paso otra semana, y en el transcurso de la misma, para sorpresa de los hermanos, Charles nunca se había quejado en ningún momento para que fuese descubierto, y respondía a los llamados de Lana, curiosamente se había vuelto algo apegado con Lincoln, simplemente lo atribuyeron que era porque él traía la comida para el perro, bueno hasta que…

¿Mmm? ¿Alex?, ¿a dónde fuisteis? —Con un claro tono de cansancio, Lincoln le pregunta al guardián menor que recién ni pasaba las 5 a.m.

Fui solo a recuperar esto. —Alejandro mostró la consola 3D's.

Al escuchar, medio ver eso, rápidamente Lincoln se desploma en su almohada regresando a su siesta.

Alejandro suelta un suspiro y regresa al paisaje mental del niño, pero ese alivio se esfumaría de inmediato al ver a su hermano sentado en la fogata mirándolo con esa 'mirada'; una mirada que el propio Alex le recrimina que es idéntica que lanza su madre cuando hacen algo, sea malo o no, cosa que niega el guardián mayor que hace.

¿Y bien?, ¿qué hicisteis realmente? —Pregunto de manera seria César; solamente se lo dejaba pasar esos escapes a su hermano para que sea más sólida la mentira que le están diciendo a Lincoln sobre 'que aún es muy pequeño para realizar ciertas cosas' pero ha estado comenzado a demorar más de lo que le gustaría, así que decidió confrontar a su hermano menor sobre este asunto.

No fue grande su sorpresa, considerando como es Alejandro, al parecer, cuando todos se encontraban dormidos, Alex salía y se dirigía directamente con el cachorro para jugar con él, hasta el punto que el propio cachorro se dormía.

"Bueno, no me extrañaba eso, considerando su afinidad con los perros y yo con los gatos…", recordando César el actuar de su hermano menor con los caninos y el mismo con los felinos.

Pero lo que realmente le prestó atención, era eso mismo, que su hermano jugase con Charles si lo que dijo es correcto, entonces eso significa que los animales pueden notarlos.

"Al parecer ese cuento de que los animales pueden notar presencias si eran ciertas", se rio para sí mismo César ante tal pensamiento. "Pero… ¿también aplicaría eso para los bebés?", y con ello, una nueva duda le surgió al guardián mayor.


—¡NO! —Fue lo que grito Lana repetidas veces a su papá que se encontraba cargando a Charles en su caja; quizás el padre no le dio gracia que el propio perro arruinara la barbacoa de la familia, pero quien hubiese previsto que llegase una ardilla cercas de la mesa en el jardín y desataría el caos del día tirando todo hasta la propia carne.

—Por favor, papá, no te lo lleves. —Rogaba Lana entre lágrimas a su papá.

—Lo siento Lana, pero este animal arruino el ritual de todo un Loud y eso no se perdona. —Hablo con bastante severidad el Sr. Lynn.

Recién había llegado Lincoln al patio tras escuchar el escándalo que se había creado y alcanzó a escuchar eso último de parte de su papá viendo como este tenía a Charles en la caja con la intención de llevarlo a la perrera.

Ah, por favor, nada más es simplemente una parrillada. —Comento César.

Sí, solamente recoge lo caído y lo vuelves a cocinar, ya el propio calor hará el resto en limpiarlo. —También comento a su manera Alejandro.

"Creo que esa no es la manera de 'limpiarlo' exactamente", pensó César ante lo dicho por Alex.

Viendo Lincoln en como lloraba su hermana menor a mares, recordando como de feliz se encontraba ella pasando el tiempo con el can, así que, decidió entrometerse en el asunto.

—Papá. —Hablo Lincoln en un tono fuerte para llamar la atención a su padre, logrando que se detuviera en su andar para escucharlo. —D-De hecho, yo... yo fui quien lo trajo a la casa y le pedí a Lana ayuda sobre cómo cuidarlo.

Eso ciertamente sorprendió tanto al padre como a la madre, esta última, vino rápido afuera al escuchar a Lana llorar.

Ambos padres se habían preocupado sobre su hijo, notando que interactuaba menos no solo con sus hermanas, sino que toda su familia general, pero al escuchar que en realidad había estado pasando tiempo en cuidar al perro, cosa que demostraba hasta cierto nivel de responsabilidad.

—Y, además, Charles podría ser un buen perro guardián… o al menos en avisarnos si algo pasa. —Argumento el albino para que se quedase el cachorro.


Ahora vemos que toda la familia alistándose para ir a dormir.

—Y así, el príncipe y la princesa juntos lograron derrotar a la malvada bruja. El fin. —Termina de contar Lincoln un cuento a Lola que ya se encontraba dormida, acercándose a la pequeña para retirarle la tira de la cabeza para colocarla en la mesita de noche, dándose la vuelta se encuentra con una graciosa vista de la otra gemela, se veía a Lana dormida abrazando al pequeño Charles ambos durmiendo al pie de la cama, con una leve risa, el albino comenzó a mover a Lana donde tiene que ir.

Ciertamente con aquel último argumento convenció a sus padres, más a Rita que el propio Lynn, pero después de un pequeño 'debate' en privado, el padre de los Loud accedió también. La pequeña, aun entre lágrimas, se había ido corriendo hacia Lincoln para abrazarlo y agradecerle repetidas veces por la ayuda.

"Bueno… eso se sintió… bien", pensó en retrospectiva Lincoln sobre sus acciones. Algo que debe de hacer un hermano mayor. "Quizás… estas 'vacaciones' no sean tan malas como creí.", concluyo el albino terminando de arropar a Lana y colocar a Charles a un lado de esta.

Tal como ayudo a Lana; Lincoln comenzó hacer lo mismo por sus hermanas.

A Luan le ha ayudado sobre cuando y donde hacer ciertos tipos de chistes, también uno que otro consejo en como implementar al Sr. Cocos en sus números.

Con las gemelas iguales le dio su tiempo, jugo a la hora del té con Lola, paso el otro tiempo con Lana jugando con Charles en el lodo, y si ambas hermanas querían, los tres jugaban la princesa en la torre, siendo la princesa Lola, Lincoln el caballero, y Lana el dragón.

Después, ayudo a su hermana Lynn en su práctica de soccer siendo el portero, con las indicaciones de Alex pudo atrapar la pelota sin problemas, viendo eso, la castaña decidió en aumentar el nivel, golpeando con más fuerza la pelota y nuevamente su hermanito le sorprendió, por un momento… si bien pudo alcanzar el balón, pero la propia fuerza de la pelota se llevó al albino dentro de la portería marcando el gol de todos modos.

Luego fue con Lucy, con ella… bueno, aparte de gustarle la lluvia, el frío y en general los climas grises y escribir poemas; su hermana menor comenzó a tener gustos por los vampiros, zombis y monstruos, entre otros, pero hay otro interés que difiere a todo lo anterior ya mencionado.

Cuando Lincoln entro a la habitación de Lynn y Lucy, encontró a esta última escribiendo algo en su cama, al estar tan absorta en ello no noto la presencia de su hermano mayor, y para el albino haciendo que su curiosidad lo guiase se acercó a la pelinegra hasta el punto de ver que se encontraba dibujándose así misma montada en un unicornio rosa, cosa que aparte de ser irónico viniendo de Lucy, también le parecía tierno para Lincoln.

Pero todo fue interrumpido por el sobre salto de la hermana menor volteándose rápidamente queriendo ocultar su dibujo, pero por inercia empujo un libro que cayó cercas de Lincoln viendo el nombre de este.

Princesa Poni: La verdadera historia conmovedora de un hermoso potro que cambia el mundo con su sentido equino. —Alejandro lee el título absurdamente largo de aquel libro rosa.

Cuando aquel libro fue tomado por el albino, rápidamente la hermana menor asumió una posición, colocándose bocabajo, enterrando su rostro en su almohada, Lincoln al escuchar los pequeños sollozos cerro la habitación detrás de sí, y nos encontramos a Lincoln tratando de calmar a la pelinegra.

—Ya, ya, no pienso decirle a nadie. —Trataba Lincoln en reconfortar a su hermana Lucy, que se encontraba sollozando aun ocultando su rostro en su almohada.

—Shemm ian mmm… —Habla Lucy aun teniendo la almohada tapando su rostro.

Evitando querer reírse ante ese gesto, Lincoln comienza hablarle en un tono un tanto condescendiente mientras le acariciaba suavemente la cabeza de la menor. —¿Qué?, no te puedo escuchar.

Al escuchar eso, Lucy se separa un poco de la almohada solo soltando un susurro, pero por la cercanía, Lincoln la escucho claramente. —Todos se reirán de mí. —Volvió a su posición original, no sin antes de separarse de nuevo. —Y tú también. —Regresando al cojín.

Al terminar de decir eso, Lincoln solamente podía escuchar los hipos de angustia de su hermana menor, y después poso su mirada nuevamente en aquel libro rosa.

Comenzó Lincoln a leer el libro donde se encontraba una marca páginas de un unicornio azul desde la primera hoja que se mostraba. —Y Nightmare Moon se encontraba libre de su encarcelamiento en la luna, prometiendo cubrir al mundo en la noche eterna y para después la princesa… —Se detuvo el albino al ver a Lucy ya separada de aquella almohada enfrente de él, a pesar de que llevaba un claro rastro de llanto, se encontraba algo expectante sobre la lectura.

Desde entonces, cuando Lynn se encontraba haciendo prácticas en la escuela o cuando todos se encontraban haciendo sus respectivas actividades, Lincoln leía el libro de la Princesa Poni junto a Lucy en una de sus habitaciones o en uno de los lugares favoritos de la pelinegra, siendo el ático.

Cuando llego a preguntar a Leni si necesitaba ayuda, ella en vez de responderle chillo de emoción y prácticamente lo llevo volando a la habitación que compartía con Lori.

—Que bien Linky, ¿sabes?, he tenido varias cosas en mente para… —Comenzó Leni hablar sobre sus diseños, mientras con el propio Lincoln sonreía ante la felicidad que desprendía su hermana mayor que a su vez es tomado como modelo para la ropa para chicos, el albino al ver las prendas, se sorprendió de cuanto la rubia había mejorado en la creación de ropa desde aquella vez en su cumpleaños que le había regalo esas prendas naranjas, cosa que comenzó a usar en forma de hábito ese color en particular.

Con Luna no se molestó en ayudarla viendo o más bien escuchaba en como conversaba por teléfono con una amiga, sorprendiendo a Lincoln al escuchar que su hermana mayor consiguiese formar una banda, pero por cómo iba la llamada recién se hizo el grupo.

Los padres se sorprendieron que nuevamente, de su hijo volviese a interactuar así con sus hermanas, el Sr. Lynn se sentía orgullo en como su hijo cuidaba de las menores y Rita sonreía de manera nostálgica en como Leni probaba nueva ropa con Lincoln.

Y con Lori; ella se encontraba en su propio mundo, desde que dio ese par de collares a Bobby como regalo de cumpleaños, y este mismo le agradeciera con un beso, ellos se habían vuelto más apegado entre sí, curiosamente, cuando se trataba de ir a una de sus casas, el otro sugeriría ir otro lugar como el parque, o a Juegos y Comida Gus, para unos les parecía sospechoso sobre ese tipo de comportamiento, pero para ambos enamorados hablaron al respecto sobre ello, y al parecer se encuentran en la misma situación, que si sus padres se llegasen a enterar de su relación, podrían llegar a ser un 'poco' quisquillosos con la pareja del otro.

Pero no toda felicidad no duraría como creería nuestro protagonista.


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9:13 p.m.

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Lincoln recién salía del baño ya preparado para ir al baño hasta que recordó que en la nevera había guardado su pudin de chocolate entre los vegetales, bajo con sumo cuidado con tal de no alertar a sus hermanas, llegando a su dulce objetivo, comenzó a consumirlo, pero este pequeño momento de gloria se vería interrumpida con un particular sonido que el propio albino conoce bien, eran sollozos.

Al principio creyó que escucho mal o algo así, pero el sonido comenzó aumentar de nivel. Así que, al salir de la cocina noto atreves de la puerta de sus padres aún tenían las luces encendidas, y al acercarse a la puerta lo confirmo, esos lamentos provenían de allí junto con unos murmullos; con una mezcla de preocupación y de curiosidad, Lincoln pego su oreja como pudo para poder escuchar lo que decían sus padres.

—Ya, cariño estará bien, por como hablo tu papá, diría que lo está tomando bien. —Se escucha el Sr. Lynn con un tono reconfortante consolando a su pareja, pero al parecer Rita no se lo tomo tan bien lo dicho por su esposo al escuchar no solo un movimiento brusco, sino también gritos, los primeros que escucha Lincoln que no sea por haber roto algo.

—¡BIEN!, ¡COMO PUEDES DECIR QUE ESTÁ BIEN!, a uno no le llama su papá por teléfono en plena noche, diciéndote. 'Hola, Rita, no se lo digas a los niños sobre esto, pero, estoy muriendo, podrías…venir…. Ma-mañana', tan *hic* tra-tranquila… *hic* mente —Antes de terminar de 'interpretar' a su propio padre, la angustiada Rita no pudo más, y nuevamente comenzó a romper en llanto, correspondiendo otra vez el abrazo de Lynn, pero este triste momento fue interrumpido por un curioso ruido metálico tocando fuera de su habitación.

Ambos preocupados que unos de los niños los hayan escuchado, fueron abrir la puerta del dormitorio, encontrándose nada más que nadie, o eso creyó Rita al pisar algo, cuando se percató del sonido que hizo su pie, miro hacia abajo apartando el mismo viendo que era un envase de pudin de chocolate a medio terminar junto con una cuchara, solo ver eso hizo que abriese los ojos sabiendo de quién le pertenecía dicho postre.

—Aquí está el problema, la puerta se había abierto por la lluvia, y yo que creí que la había cerrado con llave. —Comento el Sr. Lynn, observando brevemente la lluvia, comenzaba a tomar fuerza para después cerrar la puerta principal, pero le fue impedido por su esposa que había salido corriendo pese la propia lluvia, cosa que le extraño, pero lo que escucho por parte de Rita le heló la piel pese a que Lynn no se encontraba fuera de la casa.

—¡LINCOLN!


—No, no, no… —Susurra Lincoln repetidas veces para después lanzar un grito al cielo con tal de despertar de esta 'pesadilla'. —¡No puede ser! —Grita entre lágrimas el albino restándole importancia la tormenta que cae sobre él.

ño… / Lin….

Desde que escucho los gritos de su madre sobre la condición del abuelo, todo el cerebro de Lincoln tuvo un corto circuito hasta que escucho la caída de su cuchara con el que estaba comiendo su pudin, con ese sonido metálico, resulto más como un disparo de salida para el niño, abrió la puerta principal con las llaves que se encontraban justo al lado de la puerta, para después correr, correr directamente a la casa de retiro.

Linc… / orro…

A pesar de que se encontraba a altas horas de la noche y con una tormenta donde muchos les dificultaría, no solo ver, sino que también tan solo caminar en ella, pero con tal de ver si lo que dijo su mamá era cierto, entonces…

¡MALDITO ENANO!, ¡PARA YA!

—¿Eh…?

Aquel grito, hecho por Alex, hizo que Lincoln regresase a la realidad, y en cámara lenta veía que se encontraba en un cruce de camino, pero eso es lo de menos, lo que era realmente preocupante es de aquellos faros del vehículo que se acercaban peligrosamente hacia él, prácticamente como un venado atemorizado, simplemente se quedó mirando, paralizado ante la situación, y lo último que pudo ver fue aquella luz… y después nada…

¡Lincoln! Responde. —Hablaron ambos guardianes a la vez.

Haciendo que esta vez, con éxito, el niño reaccionase de nuevo, viéndose que efectivamente aún se encontraba en la banqueta antes de cruzar aquel cruce y por instinto, giro su mirada por donde debería haber ido el auto, y sus ojos se abrieron de sorpresa al percatarse que efectivamente acaba de pasar aquel vehículo.

Oye… ¿cómo te encuentras? —Pregunta un preocupado César, que, aunque no lo parezca, el silencio que brindaba el albino ya tenía su considerable tiempo hasta que el guardián menor lo rompió.

Uf… por poco. —Suspira Alejandro con alivio.

¿Co-Com- —Tratando de formular la pregunta, Lincoln después de escuchar aquello, pero fue interrumpido.

De nada, y- —Respondía Alex con un tono suficiencia, o así lo intento al ser interrumpido por su hermano, que lo tomo del cuello de su camiseta y lo miro seriamente a los ojos, y con esa simple mirada sabía lo que quería, explicaciones.

Pero en vez de hablar sobre ello, el guardián menor solo dijo lo siguiente. —Hey Lincoln, mira a tu derecha.

Lincoln se encontraba mirando por donde fue aquel auto, aun asimilando el posible accidente que le iba a ocurrir, pero con el pedido de Alex paso su mirada de izquierda hacia la derecha encontrándose con su propia mano levantada.

Hola. —Hablo Alex en forma de burla mientras agitaba la mano, la mano del propio Lincoln.

Ambos, tanto César como Lincoln, se sorprendieron ante este nuevo acontecimiento.

"¿Cómo es que tú? ...", se preguntaba César "¿cómo lo hizo?, si Alejandro aún no ha obtenido suficiente experiencia como guardián", y antes que los dos pidieran una explicación, Alex le recuerda a su hermano mayor. —Me dijisteis que ya no saliera del enano, ¿verdad? —Se justificó Alejandro al haber detenido al albino en cruzar la calle.

Con un suspiro dado por César, mejor decidió dejar de lado las acciones de su hermano menor, por el momento, y enfoco su atención con el niño.

El pobre, realmente no supo cómo abordar sobre esta noticia que escucho de parte de sus padres, y por instinto decidió ir directamente hacia la casa de retiro para saber si mentía Pops sobre su condición, para el guardián mayor este escenario nunca se le había pasado por su mente.

Agh…—Se queja César mientras se rascaba su cabeza con irritación, "en fin…", pensó el mayor de los guardianes. —Ya regrésale el control. —Pide César a su hermano.

Lincoln aún se encontraba procesando de lo que acababa de ver sus ojos, ver como se movía su mano sin siquiera quererlo, pero todo eso fue interrumpido por una pregunta hecha por el guardián mayor en tono de burla. —¿Y bien?, ¿vamos a ir a ver al viejo?, o ¿qué?

Pe-Pero… ¿no están… —Hablo Lincoln con duda.

Enojados contigo? —Completo César la duda de Lincoln. —Para nada, es como dijisteis antes; es cierto, tienes el 'timón', tú decides que hacer, pero que no se te olvide esto, nosotros estamos aquí para cuidarte y no te pase nada, pero por favor, no hagas locuras como estás de nuevo, ¿de acuerdo? —Le aclaro el guardián mayor a su protegido.

Guau… Vaya forma de colgarte a costa de otros. —Hablo Alejandro con sarcasmo a su hermano recordándole que él mismo hizo que Lincoln se detuviese lo justo ante que se accidentara con el auto, pero el guardián mayor decide ignorarlo.

Ante las palabras dichas por César, Lincoln no supo cómo responder, se sentía… feliz… sintiendo que se aligeraba un poco aquel peso inexistente haciendo que cayese de rodillas, pero justo cuando comenzaba a lagrimear, César le hace recordar.

Por cierto, cachorro, caliéntate un poco, ¿no?

Extrañándose el albino sobre a lo que se refería su guardián, pero inmediatamente sintió no solo un escalofrío sino también la pesadez de la tormenta que caía sobre él.

El niño paso desapercibido el clima actual gracias a la adrenalina que se encontraba bombeando en su sistema desde aquel percance automovilístico.

Inmediatamente, el niño comenzó a desprender vapor de su cuerpo, comenzando a secar su piel del frío clima, en cuanto la ropa, se mantenía semi húmeda entre la tormenta y del calor que desprendía.

Ya con la situación más calmada y con la mente despejada, el albino mira a su alrededor percatándose sobre un 'pequeño' problema, se había perdido, desconociendo por completo el lugar gracias a la poca visibilidad que daba no solo la oscuridad de la noche, sino también por la propia tormenta.

—Emm… chicos…


Ha, ha, ha, en serio, hicisteis todo eso y sin saber bien el camino… eso… eso es- — Después de indicarle el camino para la casa de retiro, Alejandro no pudo terminar lo dicho por lo gracioso e irónico por el asunto haciendo que el propio Lincoln se sonrojase por la vergüenza; el peliblanco esperando que César terminase con las burlas del guardián menor, pero en vez de eso, simplemente escucho: 'Al menos así sabrás pensar antes de actuar'. Al menos eso fue lo que escucho Lincoln, pero después de 30 minutos de burlas continuas se escuchó un golpe rápido y sórdido callando así al guardián menor, ahora solo hablaba para indicar la dirección.

Así paso el tiempo, entre atajos en los caminos y demás, Lincoln llego a su destino, la casa de retiro de Royal Woods, y tomo la 'ruta secreta' que le enseño su abuelo para entrar, pero era más bien usada para sus escapadas del viejo veterano cosa que dejo de lado tras conocer a su pareja.

Ya dentro del edificio, Lincoln paso entre la oscuridad como un ninja ante los guardias o eso quiso creer el niño, dado que por la tormenta de afuera hizo que la vigilancia fuese nula prácticamente porque, quien estaría merodeando con este clima y hasta en esta hora, solamente sería este intruso albino.

Cuando Lincoln llego a la puerta de Albert y estaba a punto de tocar el picaporte de la misma, inmediatamente se abrió dicha puerta mostrando al veterano con un impermeable transparente junto con un paraguas negro indicando que planeaba salir fuera de la casa de retiro.

—¡Lincoln! —Exclamo Albert sin importándole en donde se encontraba y directamente fue abrazar a su nieto.

Lincoln, al sentir dicho gesto, se sintió tan… aliviado; tanto que no noto que comenzó a llorar, hasta el punto que su visión se volvía borrosa por las lágrimas.

"Entonces… lo que dijo mamá…", con aquel pensamiento, Lincoln rápidamente abre los ojos secándose las lágrimas rápidamente y alza la mirada hacia un angustiado Albert.

—Pops, ¿en serio te vas a morir? —Pregunta el albino con suma tristeza.

Ambos peliblancos se encontraban ahora en la habitación de Albert, en un ambiente donde uno podría decirse entre tenso e incómodo dado que el abuelo esperaba contarle esto a su hija ya para mañana, pero después de que Lincoln le explicase que escucho todo a escondidas, simplemente con esa información alivio enormemente al veterano abrazando nuevamente a Lincoln pidiéndole que no vuelva, hacer eso, para después, contándole, que seguramente después de la partida de Lincoln hacia el asilo, le llamo su hija claramente llorando con la voz entre-cortada, cosa que no podía entender Albert lo que quería decir hasta que su yerno tomo el teléfono y le explico la situación.

Para Lincoln ver así a su abuelo, tan relajado y despreocupado, hizo que temblase levemente, cosa que noto el viejo.

—Lincoln, ¿estas- —Pregunto Albert hasta que fue interrumpido por un abrazo de Lincoln, pero lo que realmente le sorprendió fue el explosivo reclamo del nieto.

—¡¿Por qué?! ¡Porque te encuentras tan relajado! ¿Acaso no tienes miedo? —Siguió recriminando a su abuelo aun el rostro ocultado en la barriga del susodicho.

Escuchando eso de parte del pequeño, en vez de preocupar al veterano, simplemente sonrió, sonrió con nostalgia.

"Realmente sacaste eso de Rita, ¿eh?", pensó Albert al recordar a su hija cuando se despedía de ella después de alistarse a los Marines, a su vez acariciaba la blanca cabellera del niño.

—Linc-

—¡No, no, no! —Antes que Albert le hablase, Lincoln comenzó despotricar a su manera, cosa que comenzó a preocupar a su abuelo, queriendo tranquilizarlo cuanto antes por todo el escándalo que está armando, pero sucedió algo que el propio Albert creyó que ya no pudiese volviese a ver.

¡Ya cállate de una vez! ¡Maldito llorón! —Grita Alejandro sorprendiendo a Lincoln levantando nuevamente la mirada, o más bien siendo levantada por este último por su ahora camiseta seca desde el cuello de la prenda.

Dime enano… si ese viejo se va de este mun- —Fue interrumpido Alejandro por Lincoln, que ahora habla fuera de sus pensamientos.

—Cállate, no lo digas.

Linc- —Trato de continuar dando el mismo resultado.

—¡Vete! ¡Déjame solo!

No puedo… —El guardián menor suavizo el agarre que tenía sobre Lincoln, cosa que aprovecho el niño para morderlo en el brazo derecho de Alex.

¡Oye! ¡Eso duele! —Terminando de decir eso, inmediatamente Alejandro regresa a tomar el control de la situación colocando su mano izquierda sobre el cuello del niño, dejando suspendido sobre la cama de Albert al infante. —¿Acaso no lo entiendes? Sé que es doloroso, pero tienes que aceptar ese hecho. —Lo que no sabía Alex, es que, al dar esas palabras, aumentaba la fuerza en el agarre sobre el niño, cosa que comienza sentirlo. —No pienses en lo que has perdido; piensa en lo que Aún tienes. —Termina Alejandro ahora mirando a Lincoln cara a cara mirándose fijamente a los ojos, pero este último se quedó mirando al vacío.

Dímelo. —Presiono el guardián menor.

"Alex… ¿lo hablas por tu compañero?… o ¿por ti?", es lo que pensó César recordando cuando el hermano de fuego de aquel mundo le pidió al guardián mayor que salvara al hermano con el sobrero de campesino sin importar el costo, incluyendo la propia vida del usuario de fuego, tomando así el control de su protegido de aquel entonces, y por ende salvando la vida de ambos hermanos menores. Ya cuando se reencontraron tiempo después, Alex le echó en cara sobre el porqué se 'entrometió' en donde no le llamaban, pero César se inmutaba ante esos reclamos, solamente entre cerro los ojos reconociendo esa mirada, era de alguien quien no conocía nada sobre las guerras hasta que la misma te estallase en toda la maldita cara.

"Si supieras, lo que uno tiene que soportar, Alex", comento César para sus adentros sacudiendo a la vez su cabeza hasta que escucho algo de parte del albino menor.

—ena… —Susurra Lincoln.

Un murmullo se escuchó de parte del niño atrayendo la atención a los tres presentes en la habitación, sorprendiendo nuevamente las lágrimas que derramaba ahora en silencio haciendo que Alejandro finalmente lo suelte y lentamente Lincoln comenzó cayendo hasta quedar sentado en la cama de Albert.

—Mis hermanas, Leni, Lucy, Lana, Lola, Luan, Lynn, Luna, Lisa, Lori, mis papás, aún los tengo.

Recuerdos de sus hermanas y de sus padres le invadieron a Lincoln, conviviendo, riendo, y ante dichas menciones, tanto Alejandro como Albert sonrieron levemente, el niño lo entendió.

No es por arruinar el momento Alex, pero… mira detrás de ti. —Comento César a su hermano.

Extrañado por el aviso que le dio su hermano mayor, siguió su consejo y recién se dio cuenta de que se había olvidado por completo del viejo veterano, pero rápidamente se tranquilizó porque… él es invisible salvo para el niño, olvidando por completo el recién trato que le dio al albino; o eso creyó…

Alejandro veía que claramente Albert lo miraba fijamente a ÉL. Para confirmarlo se movió lentamente de izquierda a derecha, y Albert le seguía con los ojos a las respectivas direcciones que se movía. Queriendo pasar de este incómodo momento, el guardián menor se movió a un lado, entendiendo ante el gesto, Albert va con su nieto a consolarlo.

Cuando pasaba eso, nadie en la habitación noto que la puerta se encontraba entre abierta, mostrándose un par de ojos que atestiguo todo aquello, o al menos escucho, ya que la mayor parte del tiempo desde su posición solamente vio la espalda ancha del viejo, pero antes de asimilar lo escuchado, apareció una mano sujetando su hombro izquierdo, sobresaltando a la persona en cuestión, pero en un movimiento rápido se cubrió la boca con ambas manos para impedir que saliese cualquier tipo de ruido, cuando miro por su hombro se relajó, al ver que era una conocida.

—Taylor, cariño, ¿estas… —Hablo Myrtle con un tono y rostro de preocupación hacia la niña sobre este delicado tema.

—Si tía, estoy… bien. —Responde Taylor mirando hacia un lado con obvia intención de evitar tocar el tema sobre Albert.

Viendo la intención de la niña, Myrtle decide hablar sobre otra cosa un tanto dulce. —Mejor vamos a mi habitación, tu hermanito se está preocupando por ti. —Termina la señora extendiéndole la mano a Taylor.

Con esa mención acepto la mano de su tía y fueron a dicha habitación.

Regresando con ambos albinos.

—Oye, Lincoln. —Le llamo Albert a su nieto que se encontraba en su propio mundo atrayendo así su mirada. —Quieres ver 'La mordida'. —Comento el viejo con una sonrisa.

Con esa frase, prácticamente hizo que el pequeño albino le brillasen los ojos, ya que 'La mordida' era uno de las historias favoritas que contaba su abuelo, tratándose de una mordida de un tiburón real que le quito considerable parte de su carne de su pierna derecha, pero dada la ubicación de dicha herida que se encontraba un poco más abajo de sus glúteos, cosa necesita quitarse los pantalones, recordando Lincoln en como su madre se negó absolutamente cuando iba a hacerlo en la sala de la casa a pesar de que Albert había mencionado que esta vez había traído consigo un bañador.

Ya cuando el abuelo se retiró los pantalones dejando al descubierto dicha herida y Lincoln lo vio, toda expectativa se fue en picada, no por lo 'gráfico' que se veía la herida, sino que la propia expectativa se convirtió en dudas al ver en vez de una 'herida de batalla' se encontró con una pierna más que normal, bueno exceptuando esas extrañas 'Marcas' que indicaba Albert donde supuestamente se encontraba 'La mordida'.

Chicos eso… ¿qué son? … —Pregunta Lincoln a sus hermanos sobre dichas marcas.

Esos no son… —Trata de recordar César dichas marcas, como si ya las había visto antes.

Runas escocesas. —Responde Alejandro repitiendo lo dicho por su hermano haciendo que Lincoln, y Albert, intrigado que alguien supiese que son, viesen a Alex, cosa que sorprendió al albino y sus guardianes. —Emm… ¿me puedes escuchar? —Pregunta Alejandro nuevamente sorprendido, ya que no solamente Albert lo podía ver, sino que también escuchar lo que decía.

Como respuesta, el veterano solo contesta. —¿Por qué no te presentas primero? —Pregunto de una manera extrañamente familiar, comenzando así presentándose Alejandro, olvidando por completo sobre lo raro que alguien aparte de su protegido pudiese notarlo, hasta que Lincoln saca ese mismo tema.

—Pops, ¿cómo es que- —Trata de formular una pregunta Lincoln hasta que el abuelo…

—Puedo verlo? —Complementará dicha pregunta. —Bueno chico, diría que esta no es la primera vez que veo algo como esto. —Menciono Albert mientras se levantaba e iba por su viejo baúl que se encontraba en el suelo a pie de su cama y entre sus cosas saca un marco algo polvoriento, por como Albert lo limpia un poco para enseñárselo a Lincoln, al verlo, el niño se sorprende porque, pese a que la foto se encontraba en una tonalidad café y blanco en vez del tradicional blanco y negro, se vio a sí mismo y a… ¿Lucy?

Albert se ríe ante la obvia reacción de su nieto y mejor responde a sus dudas. —Por si te preguntas este de aquí. —Señala al Lincoln de la foto. —Es tu viejo, y esta de aquí es…

¡La vieja bruja! —Responde Alejandro como si recordase algo dejando sorprendidos a Lincoln, César, y en cuanto Albert se petrificó ante tal odiado 'título' que aquella mujer.

—¿Co-Como le llamasteis a Harriet? —Pregunto con algo de temor el veterano.


Y listo.

Cabe recalcar que se presentó Taylor en la HISTORIA no ante Lincoln.

¿Qué les pareció estas revelaciones?

¿Ya vieron por donde va mi "inspiración" sobre la película?

¿Y por qué Albert se está muriendo?

Sobre por qué Lincoln está pasando por eso… fue más una vivencia mía a los 6 años donde también falleció alguien de mi familia, muy cercano y de ahí otros sucesos que mentalmente madurara más rápido sobre la vida y las consecuencias de nuestros actos si es que no lo pensamos con anticipación.

Talvez en un futuro ponga cuales fueron los campañeros de César y Alejandro

Bueno comenten que les pareció este capítulo.

Panda Fuera.