Sí, no están alucinando, 3 capítulos de una, todo por haber llegado a los 100 votos de esta historia en Wattpad. Por eso mismo si me apoyan en esa plataforma estaré realizando este tipo de "especiales".


Choque y Revelación.


—Mmm… —Con un quejido, Lincoln abre su ojo, extrañando eso mismo, siendo que abrió solamente el izquierdo, el albino se toca su ojo derecho, concretamente cercas de su parpado inferior subiendo lentamente a su ojo hasta que sintió un escozor, se detuvo, no le dolía realmente, pero era su instinto de auto-preservación diciéndole que tuviese cuidado en tocarse ese ojo agachando su vista y se percata en el lugar donde se encuentra, está en la enfermería de la escuela al ver su entorno y teniendo una cortina funcionando como una pared hacia las otra cama.

—Est-Esto… ¿es un mal sueño? —Esta pregunta se dijo así mismo Lincoln, creyendo que aquello último que vio en la cafetería fuese otra persona recostándose nuevamente en la cama donde se encontraba.

No, no lo es. —Responde César asegurándole que se encontraba en la realidad.

Esa mexicana sí que te tiro al piso con ese golpe. —Confirmo Alejandro a la autora de esto, sorprendiendo al guardián menor sobre ese mismo hecho, que alguien pudo derribar al chico pese a su 'pasiva', bueno; si fuese el propio Alex que recibiese el golpe, obviamente no lo derribarían así; pero es una historia diferente si es otra persona y más si un niño se tratase, al recibir dicho golpe contundente en el ojo, provocándole dolor al niño.

Nuevamente, dicho malestar comenzó a emerger en Lincoln al escuchar las palabras de sus hermanos haciéndole sentir un creciente ardor en su ojo lesionado por las lágrimas que comenzaron a sobresalir, no es simplemente dolor físico que sintió el niño al recibir el golpe de Ronnie Anne, sino que también una gran opresión en su pecho comenzó a sentir el albino, colocando su antebrazo por encima de su visión y una considerable cantidad de lágrimas comenzaron a caer de manera silenciosa mientras Lincoln se mordía su labio inferior para omitir cualquier clase de ruido.

Pero lo que no noto Lincoln al encontrarse en esa posición sollozando, es que hubo alguien quien presencio todo, desde su despertar, de la mirada vacía que tenía su ojo bueno; Patti miro de forma empática al peliblanco que seguía llorando en silencio estando en el punto ciego del niño.

Después de un tiempo, llega esta vez el Sr. Lynn a la enfermería algo agitado dado que en su oficina le notificaron que su hijo se encontraba inconsciente en la escuela, con eso fue suficiente para que vaya de inmediato; fue grande su alivio al ver a Lincoln despierto conversando alegremente con otro niño de tez morena haciendo destacar un par anteojos, ambos niños percatándose de su presencia, el otro niño se presenta como Clyde devolviendo el saludo el padre para después posa su mirada a su hijo, más en concreto, a su rostro, sorprendiéndose al ver que el ojo derecho del niño tenía un notable color púrpura obligando dicho ojo quedarse cerrado; queriendo una explicación sobre quien le hizo, pero el Sr. Lynn se lo guardo al ver como en el ojo bueno de Lincoln; el izquierdo; se encontraba enrojecido y húmedo, indicando que recién este había llorado, cosa que el padre no había visto eso de él, desde que tuvo es pesadilla al ver aquella película de terror cuando tenía 4 años, con suspiro contenido, Sr. Lynn le pregunto a Lincoln si podía levantarse, cosa que afirmo el albino haciendo tal acción para luego retirarse de la enfermería y de la escuela en general.

En el trayecto, el Sr. Lynn conducía un auto prestado por la compañía, mientras que Lincoln simplemente posaba su vista a través de la ventana del vehículo en la parte trasera, recordando lo que le había dicho Clyde mientras se encontraba inconsciente.


Clyde se encontraba en la enfermería observando como la enfermera Patti atendía a su amigo, recién recostado por el entrenador Pacowski que se encontraba igualmente almorzando en la cafetería, hasta que alguien interrumpe en la enfermería siendo María, la madre de Ronalda, claramente furiosa llevando a rastras a su hija junto con ella para que viese las consecuencias sus acciones, deteniéndose observando al albino inconsciente.

—No te vayas a ir… —Advirtió la morena mayor a su hija mientras ambas se acercaban a la cama. —¿Cómo se encuentra? —Pregunta María con preocupación a Patti sobre la condición del niño.

Con un suspiro, Patti vuelve su vista hacia la mujer que pregunto viendo a otra enfermera. —¿Podrías ayudarme? Me vendría bien una segunda opinión. —Pidió la enfermera escolar a María, extrañando a la mencionada, preguntándose por qué.

—Su amigo —Señala Patti con un movimiento de cabeza a Clyde. —Dijo que, al caer, lo primero que impacto contra el suelo fue la parte posterior de su cuello, pero… nada… no he encontrado nada.

Al escuchar eso, inmediatamente María fue a revisar dicha zona, y cuando poso sus manos con sumo cuidado por detrás del cuello de Lincoln igualmente se extrañó, al examinar la nuca con sus dedos no había inflamación ni un indicio que los discos de la columna hayan sufrido algún tipo de daño o que se hayan desplazado.

Aun con la inquietud en su interior, María saca un bloc de notas de su bolso para anotar algo para después arrancar la hoja y se lo entrega a Patti. —Dele esto a uno de sus padres que se presente. —Entrego la madre de Ronalda la hoja a Patti, está al leerla, se tranquiliza insistiendo con la cabeza.

Al ver la confirmación, la Cassagrande se da la vuelta para encontrarse ningún rastro de su hija, pero en vez de enojarse, suelta un suspiro de cansancio para después retirarse.

Pero lo que vio todo fue el propio Clyde, al escuchar sobre el impacto en el cuello de Lincoln, Ronnie Anne espero hasta que su madre se acercase a la cama para retirarse, sin una pizca de remordimiento en su rostro, al ver eso, el afroamericano supo que esa niña no era de fiar.


Se negaba Lincoln en creer eso último; ¿Ronnie Anne no se arrepiente de lo que hizo?, imposible.

—Ya llegamos campeón. —Habla el Sr. Lynn volteado hacia atrás viendo que su hijo le regresaba, la miraba sorprendiéndose, preguntándose a qué se refería, volviendo a ver afuera percatándose que se encontraba en el hospital de Royal Wood al salir de auto, el albino nota que su padre mira una hoja, ya algo arrugada, concluyendo el niño que es la misma que dejo María.


—Ahh… —Suelta Lincoln un gran suspiro en su cama. Después de que su papá entregase la nota a una de las recepcionistas del hospital, de inmediato los pasaron a un consultorio después de una revisión completa a Lincoln, lo pasaron a la sección de rayos X, y después de unos minutos, llego al consultorio que les habían asignado, al final, su padre no sabía sobre el golpe en el cuello, nada más creyó que toda la revisión fue como compensación por la madre de quien lesiono a su hijo al escuchar que esto es pagado por alguien más.

Falta decir que Lincoln ya sabía que fue Alejandro quien lo cubrió en contra de la caída, pero dejo que la cosa siguiesen como están; hasta llego a decirle a César que no lo curase el ojo con tal de no volver a la escuela, pero en secreto, el guardián mayor solamente sano internamente la zona afectada, dejando la coloración del ojo intacta.

—¿Qué pasa Lucy? —Pregunta con desgana el albino acostado en su cama mirando a la pared.

A Lucy ya no le sorprende que su hermano mayor sepa que se le acerca, de hecho eso le alegra sabiendo que Lincoln si la nota a diferencia de su familia que literalmente tiene que asustarlos para que sepan que está ahí.

Al ver a Lincoln decaído, la pelinegra nota que estuvo llorando al ver movimiento de los brazos de su hermano a su cabeza tratando de desaparecer sus lágrimas, Lucy sabia porque se encontraba así gracias que a través de la ventilación escucho a su padre una parte de ello, creyó que él sonreiría cuando entrara con tal de verse fuerte, pero tal como le susurro su bisabuela, no está llorando por haber sido golpeado, sino que alguien cercano a él lo traiciono.

Al no escuchar respuesta de Lucy, Lincoln iba a darse la vuelta hasta que un libro rosa apareció en su visión. —Por favor… —Musito la pelinegra apoyando la cabeza en la espalda de su hermano.

Con un suspiro interno se levantó de la cama y por primera vez cerro con seguro su habitación para después acostarse en la cama e hizo que su hermana menor se acostase encima de él para leer el capítulo donde habían dejado.


Al fin, vacaciones de verano, sin clases, sin deberes, todo se veía bien si no fuese por la ola de calor que azotaba en toda la ciudad; mientras que en la casa Loud no estaba tan bien que digamos, después cuando todos se despertaron se encontraban sudando, extrañados con eso, el Sr. Lynn fue a revisar la causa encontrándose que el aire acondicionado se ha averiado.

Pese a que eso hizo que los niños temieran lo peor, Rita calmo la situación colgando el teléfono de la casa, notificando que alguien de su trabajo vendrá a echarles una mano, pero sería dentro de una semana, haciendo que resuene de nueva cuenta los quejidos de los niños, eso hasta que escucharon a alguien haciendo ruido a en la cocina.

Todos a excepción del Sr. Lynn y Lana que se quedaron atrás tratando de reparar el aire acondicionado pese las negativas de Rita, las demás al entrar a la cocina vieron que era Lincoln cambiado en su ropa habitual, desayunando su cereal favorito, todo normal, si no fuese que hoy está a 91 °F; 33 °C; sin ninguna gota de sudor exudando en el niño.

—¿A dónde vas Lincoln? —Pregunta Lana viendo que no solo estaba cambiado, sino que se encontraba arriba de la mesa, su mochila.

—Iré a la casa de Clyde a jugar videojuegos, ya se lo dije a mamá ayer en la noche. — Termina el niño de desayunar para después tomar sus cosas e irse a la casa de su amigo.

En el trayecto, Lincoln trataba de suprimir su risa sobre como lo miraban su familia al verlo que no sudaba nada, dado que gracias a su control de su calor corporal llegando al punto que ignora el calor del ambiente.

César sonreía ante el buen humor de su protegido, después del incidente con Ronnie, las cosas cambiaron bastante. Desde la escuela, ahora Lincoln no solo debe de lidiar con Chandler y sus secuaces, sino de Ronnie Anne, con los chicos ha podido despistarlos con sus clones dejándolos en ciertos lugares y al doblar una esquina estos mismos clones desaparecían, pero con la latina es una historia diferente cada vez que la niña iba a hacerle algo; el niño ignoraba cada advertencia que Alex le daba, desde golpes; algunos dejándoles marcas; comida lanzada hacia él o hasta despojo de ropa que realizaba la latina; por ello siempre traía un cambio de ropa extra en sus sellos de almacenamiento; cosa que canso al guardián menor y decidió ya no hablarle ni avisarle sobre las acciones de la morena. María se disculpaba con Rita sobre el comportamiento de su hija, cuando se supo quién ha estado molestando a Lincoln, pero siempre la enfermera evadía sobre las razones de dicho comportamiento de la pequeña.

Pero no todo ha sido tan malo para el albino.

En general, con la relación de sus hermanas ha seguido aumentando, ayudándoles con lo que puede o jugando con ellas, pero en especial a dos hermanas en particular.

El 'miedo desconocido' que tenía Leni en dormir con Lincoln había desaparecido y ahora de vez en cuando o casi siempre se dormía en la cama de su hermano menor, las veces que no ha podido han sido impedidas por Lori para que estudiase sus respectivos exámenes.

Con Lucy prácticamente ha estado siempre durmiendo con su hermano mayor pese a que el mismo albino no lo supiese, esperando que todos en la casa se acostaran se colaba en la cama de este, incluso si Leni se encontraba también, pero cuando escuchaba que Lori se la llevaba; le pedía a su hermano que leyesen ahora no solo sobre otros volúmenes de 'La Princesa Poni' sino también un nuevo libro que intrigo a Lincoln, siendo este un libro sobre poemas más concretamente sobre la noche o de la Luna.

Y gracias a Clyde, y unos que otro de sus gustos, conoció a Liam, Zach, Rusty, cada uno con una personalidad particular.

—Hola, Lincoln pasa, Clyde se encuentra en su habitación. —Lo recibe Howard McBride uno de los padres de su mejor amigo.

—Gracias, Sr. McBride. —Agradece el albino pasando a la residencia.

—Hola, Lincoln. —Saludaba el otro padre de Clyde cargando dos transportadoras de mascotas conteniendo a dos gatos. —Howard y yo iremos al veterinario para la revisión mensual de Cleopatra y Nefertiti, llámenos si sucede algo, ¿de acuerdo? —Anuncio, el moreno mayor que estaba recogiendo otras cosas para salir.

Si, los padres de Clyde son tal cual como se escuchó, 'padres', dos hombres unidos por matrimonio, algo raro, pero no imposible que ocurra, explico César lo mejor que pudo a su protegido cuando fueron por primera vez a la casa de Clyde, al principio el albino quedó confuso creyendo que Howard era el tío o vecino de su amigo hasta que el mismo se los presento.

Los McBride mayores se sorprenden ante la compresión del niño, ante la falta de preguntas ya acostumbradas cuando alguien nuevo conoce a la familia o dan esa mirada 'incómoda' cuando comprenden la situación, para después ya no hablase con Clyde; ellos simplemente sonrieron de que al fin su hijo haya conseguido un verdadero amigo.


Después de dos semanas con el aire acondicionado, ya arreglado, toda la familia Loud se encontraba haciendo cada quien sus asuntos, Lincoln recién salía del baño, pero se detiene al escuchar ruido en la habitación de las mayores, al acercarse vio que se trataba de Lori que está organizando sus palos y demás artículos de golf para colocarlos en su bolsa de dicho deporte que se encontraba a un lado de la cama.

—Lori… ¿necesitas ayuda? —Pregunta de manera dudosa Lincoln.

Ante aquellas palabras rompen el tren de pensamiento de la hermana mayor, se da la vuelta encontrándose con el albino. —Claro, Linc. —Responde Lori, alegrando sumamente al niño.

En medio de la lectura nocturna, Lucy nota que su hermano desde el comienzo se encontraba de muy buen humor, cosa que le pica la curiosidad la pelinegra. —¿Paso algo bueno?

Con esa pregunta, Lincoln responde que será el cadi de Lori, siendo este como una especie de ayudante para el golfista en turno y sería en nada menos que en el primer juego oficial de Lori, pese ser uno amistoso que se daría en una semana pasando el medio día.

—Y espero que yo- —Se corta Lincoln al notar peso extra en su pecho, al bajar la mirada se encuentra con su hermana menor sumamente dormida. —Buenas noches, Lucy.


—¡¿Cómo que ya no soy tu cadi?! —Pregunta con suma sorpresa Lincoln.

Cuando llego el día del juego, muy temprano se había levantado el niño emocionado que al fin pasaría algo de tiempo con su hermana mayor o eso creyó…

—Lo siento, pero surgió algo de último momento. —Hablo de forma desinteresada no por tomar en menos a Lincoln, sino que en la última vez que fue a practicar en el campo de golf, vio en la lista de participantes de su primer juego encontró cierto nombre, Carol Pingrey; al leer dichoso nombre, hizo que todos sus planes cambiasen por completo, comenzando en cambiar su cadi, todo eso mientras comenzaba empacar sus cosas para el juego.

Pero por las constantes insistencias de Lincoln en saber por qué no lo quería como cadi, sino que ni tampoco quiere llevarlo a dicho juego, colmando así la paciencia de Lori.

—¡Ya cállate! —Grita Lori girándose para ver a su hermano saltando por el arrepentido arrebato de la rubia, mientras miraba que su hermana se le acercaba hacia él haciendo retroceder al pequeño. —¿Acaso tienes idea de lo importante… que es esto para mí?... al fin podre decirle a la cara de esa perra de Pingrey sobre esos tratos que tuve que aguantar, cosa que tú… —Señala la rubia con el dedo índice a su hermano menor. —Jamás entenderías.

Tú no tienes idea… —Comenta César con reproche ante lo dicho por la rubia.

—Pe-Pero… —Tartamudeando, Lincoln trataba de tomar la palabra.

—¡Pero nada! —Suspira Lori de frustración mientras se frotaba el puente de su nariz con sus dos dedos. —Y era por esto que le pedí a mi novio que fuese el cadi. —Lo dijo más para sí misma la rubia, pero por estar atareada no se percató que lo dijo en voz alta cerrando de un portazo la puerta de su habitación golpeando levemente la nariz del niño.

Con lágrimas corriendo por su rostro, corre Lincoln hacia su habitación igualmente cerrándola abruptamente; como las disputas entre hermanos era lo habitual en la casa Loud nadie tomo en serio esos azotes de puertas.

"¿Por qué?, ¿por qué?, si me prometiste que iba a ir contigo", se dijo así mismo Lincoln, que a su vez se desahogaba con su almohada en contra de su rostro, doliéndole aún más que ya tenía su reemplazo, siendo este el novio de Lori, ¿quién quiera que fuese?; el pequeño se hubiera quedado así todo el día si no fuese al escuchar toques a su dormitorio.

—¿Lincoln, estás ahí? —Pregunta Luan.

Lincoln, al escuchar a la castaña preguntar sobre él, rápidamente elimina todo rastro de haber llorado. —Pasa.

Al entrar, Luan se extraña al ver la cabeza de Lincoln siendo cubierta por una almohada. —¿Lucy? —Pregunta la comediante asumiendo que es algo de falta de sueño.

—Mmm… —Es el sonido de afirmación que dio el albino. Hubo un momento en que Lucy fue 'descubierta' por Luna y Luan al ver a Lucy y a Leni durmiendo con Lincoln, pero al ver un libro en el regazo del peliblanco simplemente sonrieron y se retiraron, interpretando a su manera la razón de estar de las últimas hermanas.

—¿Y por qué has venido? —Pregunta Lincoln dejando libre su boca para hablar.

—Ah… cierto. —Recuerda Luan la razón de haber venido en primer lugar, comenzando a sonrojarse levemente pregunta de manera incómoda. —¿Me puedes ayudar con una cosa?


—¿Estás seguro de esto, Lincoln? —Pregunta con duda Luan al ver el par de horquillas para cabello de plata y zafiro en su respectivo estuche.

—Claro. —Afirmo Lincoln a su hermana cerrando el estuche.

Aquella ayuda que pidió Luan a su hermano fue en encontrar un regalo de cumpleaños para una amiga que se estará celebrando el día de hoy, cosa que se olvidó por el completo tanto el día como el regalo en sí.

Le tomo un momento para el albino en pensar en algo hasta que su hermana digo un nombre.

—¿Quién? —Pregunta Lincoln.

—Ma-Maggie… —Responde como puede creyendo que no la escuchaba.

Al escuchar dicho nombre, Lincoln le pide a su hermana como es ella, al escuchar dicha descripción, simplemente se levantó por completo de la cama y comenzó a buscar entre su ropero hasta que lo encontró las horquillas que había recogido de la basura, pero en realidad los tenía aguardado en su sello donde guarda su mesada.

Al parecer, Luan pregunta sobre aquel objeto, confirmando que la propia hermana ya no recuerda de donde vino en primer lugar dicho estuche.

—Aquí está. —Le presenta Lincoln a su hermana, el estuche ahora envuelto en papel de regalo con diseño de cielo nocturno estrellado, y como si le estuviese leyendo la mente, comenta el albino con una sonrisa. —Y créeme, le va a encantar.

Respondiendo igualmente con una sonrisa, Luan lo abraza. —Gracias, gracias, gracias. —Repetía la castaña, su agradecimiento a su hermanito.

Lincoln igual abraza a Luan con más entusiasmo de lo usual, después de todo, aquel abrazo era exactamente lo que necesitaba el albino después de que Lori le haya hecho pasar un mal rato al haberlo reemplazado de último minuto por su supuesto novio. "Espero que a Maggie no se enoje por regresarle su regalo…", fueron los pensamientos de Lincoln mientras seguía abrazando a su hermana dando una mirada abatida sobre lo poco que significo ese regalo para Lori.


—¡Feliz cumpleaños! —Vitorearon los padres de Maggie mientras los amigos 'peculiares' de su hija aplaudían de una manera 'irónica' celebrando el cumpleaños número 10 de su hija, finalizando con una foto hecha por la madre pelirroja de una cansada Maggie.

—Bien, hora de abrir los regalos. —Anuncio, el padre de la pelinegra.

Para los padres de la niña, al ver los regalos que fueron abiertos por la cumpleañera fueron 'algo' si se podría decir de cierta manera, dado que su hija comenzó a tener ciertos gustos por lo negro y de temas sombríos que pudieron notar entre los regalos de sus amigos, hasta que…

—¿Mmm?... —Maggie se queda mirando a un regalo en particular, ver aquel pequeño obsequio envuelto en papel de regalo de noche estrellada mirándolo como si de un déjà vu se tratase, pero lo simulo bastante bien para que nadie notase en su interés de dicho objeto, así que, espero que cada uno entregase su regalo hasta que llego el dueño o en este caso la dueña del obsequio que le llamo la atención. "Ah… entre todos, tenía que ser ella…", suspira internamente Maggie al ver de quien se trataba, la fastidiosa de Luan; desde que se cruzaron en el club de teatro, ella ha estado molestándola intentando hacerla reír, y en uno de esos intentos paso su peor pesadilla, conoció a su mamá cuando estaba hablando justo sobre su cumpleaños invitándola también al evento. "Si es una broma suya… no me contendré", pensó la pelinegra bajando sus expectativas sobre el regalo.

—Fe-Feliz cumpleaños, Maggie. —Dijo Luan ofreciendo su regalo a la notable malhumorada niña.

Soltando un pesado suspiro de fastidio, recibió el regalo en sus manos, para después abrirlo, ya esperando lo que sea viniendo de ella. —Si… lo que sé-. —Se corta la propia cumpleañera congelándose cuando desenvolvió el regalo y abrió el estuche, encontrándose con sus inconfundibles horquillas de plata con diseño de flor e incrustación de zafiro que están en el centro de las flores.

—Cariño. —Hablo la mamá de Maggie sacándola de su mundo.

—¿Eh? —Ahora reaccionando la pelinegra, se percata que todos la miraban. —Emm… si, gracias… Luan. —Agradeció Maggie a Luan mirando a otro lado, sonrojándose levemente dada por la vergüenza al quedarse paralizada en la vista de todos, pero por su pálida piel era notable la coloración.

Con ese simple gesto que hizo Maggie igualmente hizo que se sonrojara Luan. "Linda…", fue lo único que pudo pensar la comediante.

Pero la propia anfitriona tenía otros pensamientos. "¿Cómo?, ¿cómo es que ella los tenía?, no importa, lo importante es que ella, lo más seguro lo conoce, para ello; Ah… Maldita sea, tendré que ser su amiga…".


Listo.

Panda fuera.