Reconociendo los sentimientos.
Nos encontramos en el ya conocido campamento mental de Lincoln, y observamos como el albino y el guardián menor se encontraban entrenando ahora en el nuevo elemento, el rayo.
—¿En serio crees que pueda usar los rayos? —Pregunta con emoción Lincoln a Alejandro que a la par ambos se encontraban uno enfrente del otro y el guardián menor le guiaba con movientes suaves y calmados, como si fuese una mezcla entre una preparación antes de hacer yoga y el Thai-Chi.
Alex asiente con la cabeza. —Sí, una vez que te hayas acostumbrado en hacer estos movimientos, el propio rayo seguirá a la dirección que tú quieras, por eso mismo lo que tienes que hacer es crear un camino desde la punta de tus dedos apuntando hacia arriba, en diagonal para ser específico. —Explicaba Alex a su vez hacia los movimientos usando solamente los dedos índice y medio. —Después usa tu otra mano para guiar la energía del rayo desde la mano que lo recibe, pásalo por el hombro y luego hacia el estómago, nuestro estómago es la fuente de energía para todas las personas, hasta he escuchado que lo llaman 'El mar de Chi', sea lo que signifique eso, y desde el estómago, rediriges de nuevo hacia arriba tal como lo recibes, sacando el otro brazo hacia afuera. —Terminando de explicar y de demostrar los movimientos, Alejandro se acerca a Lincoln y se agacha para estar a la altura de Lincoln. —El paso al estómago es la parte más importante que hay que realizar, por ningún motivo dejes que tu mano pase por tu corazón o, aunque sea, cercas de allí, no importa que no sientas dolor por mi pasiva, ni siquiera César sabría que tanto sería el daño que recibirías.
Ya ha perdido la cuenta Lincoln las veces que escucho siempre las mismas advertencias de Alex cada vez que practicaban, pero en la tercera vez que se quejó, ya entendió él porque, al ver en la ya conocida sala de cine, las prácticas fallidas de otro compañero anterior del guardián menor, en como al querer aprender rápido los rayos, este al final terminaba en una explosión al expulsar el rayo, que bien, no le volaba la mano, pero si la dejaba bastante lesionada haciéndolo reposar por meses, ya con eso dejaba mal una mano, el albino ya no quiso imaginarse lo que pasaría si eso le llegase al corazón.
Con ello, estuvieron realizaron los mismos movimientos hasta que el niño lo supiese ya por instinto, algo que no era tan diferente su enseñanza sobre el Haki y también recordado que ambas partes de los entrenamientos eran afectados por sus emociones, más concretamente con la ira; para el rayo se necesita tener una mente serena y calmada para que haya un flujo estable en la transacción de energía entre ambos brazos, si llegase uno en dudar tan solo un momento, se encontrarían con dicha explosión, y si dejas que tu enojo te domine, aumentara también la fuerza de dicha explosión al fallar, por otra parte, con el Haki, más especifico con el de armadura…
En medio del entrenamiento de Haki de armadura. César observó desde una distancia segura mientras revisaba y recapitulaba los sellos que tenía consigo, buscando algo que le ayudase a Lincoln en sus futuros encuentros… 'conyugales' y prevenir las consecuencias al hacerlo con alguien de la misma familia, encontrándose ahora en una semi-pila de rollos totalmente desenrollados que ha descartado hasta el momento, ahora veía que el niño podía cubrir de Haki en todo su dedo índice sin dejar hueco alguno, y a César tuvo una idea que quiso probar con Lincoln y saber su reacción.
—Creo que es una pérdida de tiempo. —Comento despreocupadamente César llamando la atención del albino, desconcentrándolo, perdiendo así, la coloración de su dedo.
—¿A-A qué te refieres? —Pregunta dudoso Lincoln a su hermano mayor al no entender a lo que se refería.
—Digo que… has hecho muy bien en aceptar a Leni como tu novia, pero… ¿hasta cuándo? —Termina César con una pregunta que tenso a Lincoln. —¿Cuándo durará esa mentira que le dijisteis a Leni sobre casarte con ella?, ¿eh?
Aun lado de Lincoln, Alejandro escuchaba todo lo que su hermano está diciendo, pero no hacía nada para detenerlo porque sabía lo que él trata de hacer, así que, simplemente espero en silencio y vio a Lincoln esperando qué tipo de reacción tendría, y tal vez algo 'divertido' pasaría.
—Ya sabemos que la cabeza de aire había pasado por un mal rato, pero… ¿qué nos asegura, que lo que nos cuenta sea verdad?, tan solo recuerda cómo se puso ella al ver las cosas de Lucy pensando que eran arañas. —El guardián mayor escucho a Lincoln decir algo, pero decidió ignorarlo. —Pero eso si no te lo niego niño, esos beneficios~… si yo estuviera en tu lugar no te imaginas lo que le haría a ese gran par de té- —Antes de que César terminase de hablar, inmediatamente sé tele-transporto. —¡Cállate! —Y donde antes había una pequeña pila de rollos desenvueltos, ahora ya no había nada, dado que Lincoln fue el causante de ello, desde que comenzó a escuchar en como César hablaba así de Leni, algo muy dentro de Lincoln se encendió y se acercó al guardián mayor de a poco donde estaba y simplemente estallo; justo cuando Lincoln tuvo a César frente a frente, sin pensárselo dos veces, lo golpeo, pero en vez de que su puño conectase con el guardián, este simplemente cayó y por inercia, el golpe se dio en el suelo haciendo que todos los rollos se destruyeran y los restos se dispersaran por el lugar.
—Uf… casi… —Se burlaba César ahora estando a un lado de un agitado Lincoln.
Al verlo a un lado suyo, el albino, nuevamente arremete en contra de él, pero en vez de usar el sello para teletransportarse, el hermano mayor simplemente esquivaba los golpes y sonrió lo que vio, los dos brazos de Lincoln ahora se encontraban cubiertos por un color negro brilloso, característico del Haki armadura, llegando hasta los codos.
—¡Deja de reírte de ella! —Grito Lincoln malinterpretando la sonrisa de César.
—Whoa… —Esquivo César, otro golpe. "Ok, ya comprobé mi teoría", pensó el guardián mayor viendo que la situación está comenzando a escalar, para mal. —¡Alex!, échame una mano.
—¿Por qué?, se ve que lo estás manejando MUY bien. —Cometa Alejandro sonriendo levemente, claramente disfrutando de la vista, pero esa sonrisa se borraría cuando sintió a su hermano ahora detrás de sí, sabiendo muy bien lo que trata de hacer, volverlo en su escudo de carne, viendo que ya no tenía salida, suspira Alejandro. —Está bien…
…
—¡Suéltame! —Lincoln le gritaba a Alex que lo liberase al ser sometido en una llave donde el guardián menor sujetaba al niño por su espalda, pero en la agitación del momento, César toma el brazo derecho del chico y se lo pone enfrente de él, haciendo que al fin Lincoln se detenga al no creer lo que sus ojos veían. —¿Yo-Yo hice eso? —Preguntaba el albino más para sí mismo, al ver que todo su brazo derecho hasta el codo se encontraba cubierto por el característico negro brillante del Haki de armadura, pero al calmarse, todo rastro de esa coloración se desvaneció.
—De nada, por lo visto tu Haki está ligado en tu lado emocional, eso sí que es un gran descubrimiento. —Explicaba César que, a su vez, le indicaba a su hermano que ya soltase al albino.
Este al ser liberado de aquella llave, simplemente Lincoln camino hacia César con la mirada baja.
Ambos guardianes, sabiendo que Lincoln iba a gritarle al mayor por lo que estado diciendo, decidieron esperarlo y no hacer nada, pero, en cambio, Alejandro se estaba conteniendo en no reír al ver un 'poco' el futuro por su Haki de observación de lo que Lincoln está a punto de hacerle a César.
Y no se contuvo Alex al reírse hasta el punto de caer por el suelo al ver como Lincoln pateo a César justo en la entrepierna sin resentimiento alguno.
—Arghh… Ok… me… lo… merecía… —Decía el guardián mayor retorciéndose de dolor que Lincoln le ha brindado.
—Pa-Para la-la próxima vez no hagas eso… —Hablo Lincoln de manera entrecortada.
Al escuchar eso, los dos guardianes detuvieron de hacer lo que hacían, dejaron de reírse o de quejarse del dolor, y miraron como Lincoln comenzaba a llorar.
De forma inmediata y; para César, como pudo soporto el dolor; trataron de consolarlo, averiguando que, al escucharlo, Lincoln se había sentido no solo herido, sino también traicionado al escuchar cómo le hablaba así de Leni y tratando de decir que ella era una pérdida de tiempo, ya que fue el propio César que había propuesto en que fuera y cuidase a la rubia siendo él, el novio de ella.
—¿Y qué sentisteis aparte de… todo eso?, quitando obviamente la ira. —Pregunta Alex ahora encontrándose los tres recostados en el pasto del campo viendo el cielo nocturno.
Meditando un poco, Lincoln le responde. —No sé realmente como decirlo, pero… no quería que César siguiera diciendo esas cosas malas sobre Leni… —Termina el albino de manera apagada, como si quisiese continua, pero duda de si decirlo o no.
—¿Y?… —Pregunta el guardián mayor, alentando para que el chico continuase.
—Sentí… como si algo dentro de mí se encendiese. —Trataba de explicar lo mejor que podía Lincoln ante ese nuevo sentimiento que le había invadido.
—Como de un interruptor se tratase, ¿no? —Le complementa César sabiendo ya de lo que sentía Lincoln, mientras que el albino soltó un sonido para confirmarlo.
Alejandro entendió un poco eso, recordando a su anterior compañero teniendo ese sentimiento… —Como si quisieras proteger tu tesoro… tu familia. —Sin notarlo, el propio Alex hablo en voz alta, haciendo que Lincoln se levantase de inmediato para verlo.
—¡Sí!, eso es, ¿sabes lo que es? —Pregunta Lincoln al guardián menor, esperando una respuesta, cosa que le fue dada, pero por el mayor de ellos.
—A eso se le llama amor, Lincoln. —Comento César de manera relajada, con los ojos cerrados, posando sus brazos detrás de su cabeza y sonrió levemente ante la posible reacción que tendrá Lincoln al escucharlo, y sí que acertó. Después de escuchar lo que le dijo César, el silencio cubrió rápidamente el ambiente, dejando a un mudo Lincoln totalmente rojo ante lo dicho por el guardián mayor.
Abriendo un ojo, César ve al chico. —Oye, relájate, no debes de sentir pena, por eso, al contrario, lo que sientes por Leni es real.
—Así que… con que proteger a los que son importante para mí… ¿eh?... como… mi familia, mi hogar y a Leni… —Murmuraba Lincoln mientras descansaba después de practicar con Alejandro sobre los rayos.
*Clap*…
*Clap*…
*Clap*…
Se escuchaba un ritmo lento de aplausos que hizo que Lincoln mirase a la fuente del sonido y vio a César de nueva cuenta encima de una pila de pergaminos.
—Pasasteis. —Simplemente, dijo eso el guardián mayor.
—¿Pase? —Pregunta Lincoln al no comprender a se refiere César.
—¿Por qué merece la pena luchar?... —Pregunta César en un tono de redundancia.
Al escuchar aquella pregunta, los ojos de Lincoln se abrieron notablemente que a su vez que; mentalmente hablando; se palmeaba la cara, el chico se había olvidado de aquel acertijo, ya sin demora, hizo memoria el peliblanco para tratar de repetir lo que dijo. —¿Para proteger… a los que son importantes para mí?
—Exacto. —Responde César, alegrando enormemente a Lincoln, pero esa felicidad le fue cortada al escuchar lo siguiente. —Pero… antes de entrenarte en como pelear, primero que nada, tienes que saber manejarte MUY bien con los primeros dos tipos de Haki y más que nada, debes de tener un mejor manejo de tus… 'explosiones de ira'. —Le explico César a Lincoln las condiciones que debe cumplir, terminando al final dando unas 'comillas' con sus dedos, cosa que hizo a Lincoln dejase de mirar al guardián mayor, algo apenado por eso último.
No solo por haber atacado a César en aquel entonces, sino también, una vez, cuando Lincoln se quedó esperando a Leni en la entrada de la secundaria, ya que las demás hermanas, le habían dicho que tenían cosas que hacer después de clases, y cuando se disponían en irse, un chico deportista; por la chaqueta que llevaba consigo; azoto el trasero de Leni terminando con un silbido provocador, llamando la atención de todos los demás estudiantes por el sonido que se produjo el golpe, haciendo que la hermana mayor quedase paralizada y con las mejillas rojas al no saber cómo reaccionar ante ello, cosa que Lincoln no pensaba dejarlo pasar, cerrando sus manos en puños, y justo cuando, dentro de esos puños, su Haki de armadura comenzaba a cubrir las puntas de los dedos, hasta que, un golpe en la cabeza lo detuvo, cortesía de Alejandro que salió de Lincoln, diciéndole que se calmase, cosa que ignoraría el peliblanco, pero se detuvo al sentir las manos de Leni sobre las suyas diciéndole que fuesen ya a casa, como si aquel golpe que recibió nunca haya pasado, pero Lincoln lo podía sentir y ver lo que le pasa Leni, con sus manos sintió como temblaban las de su hermana y mantenía una mirada agachada, donde por la baja estatura del albino, podía ver que contenía sus lágrimas indicando que si le dolió, y nuevamente, el guardián menor lo detuvo diciéndole, "Tranquilo Enano… Yo me encargo", donde el peliblanco vio a Alejandro acercándose al tipo que le hizo eso a Leni, esperando cercas del asfalto para que lo recogiesen, ignorando a otras dos chicas pidiéndole que se disculpase por lo que le hizo a la rubia, y Lincoln vio que se trataban de Jackie y Mandee, en cambio, continuo viendo las acciones de Alex, encontrándose ahora detrás de ese idiota, pero no hizo nada, o eso creyó, al ver que pasaba un camión de basura donde se encontraban las cuatro personas; cuatro, por la perspectiva de Lincoln y nada más el albino fue el único testigo que presencio lo siguiente.
Al pasar el camión de basura cercas de los tres estudiantes, Alejandro tomo sutilmente la mochila y la ropa del tipo, sin que nadie lo notase e hizo que se enganchasen de forma inmediata al vehículo, dejando que el atleta perdiese dichas pertenencias y revelase, aparte de quedarse desnudo, se revelara que llevaba ropa interior de 'La Princesa Poni', cosa que hizo que todos se silenciaran y las amigas de Leni retrocedieron del tipo, mirándolo de forma despectiva al ver que se trataba de… 'otro tipo raro', dándoles malos recuerdos por lo que pasaron al estar ayudando a Leni con su regalo, acabo de casi nada, estallaron las risas, siendo estos, los estudiantes de secundaria los autores de dicho ruido y haciendo que el tipo donde antes se mofaba por lo que le ha hecho a la rubia, ahora se cubría como podía y corrió fuera del lugar llorando. Ver eso, dejo bastante satisfecho a Lincoln, pero también algo pensativo, al entender por qué Lucy había comenzado a llorar sobre que su hermano mayor le haya descubierto su rosado secreto.
—E-Eso fue… —Trataba Lincoln en encontrar una excusa sobre él porque iba a usar su poder en contra de alguien con toda esa gente alrededor y plena luz del día.
—Tranquilo, al final el tipo recibió lo que se merecía. —Interrumpe Alejandro al chico sacudiendo su cabello para que no se preocupara por eso, recordando que ese tipo ahora no lo dejan en paz por sus gustos por los ponis.
—Y, además, niégame que no te gusto el 'masaje' que le distes a Leni, después de eso. —Comenta César con una sonrisa de picardía.
Al escuchar eso, Lincoln agacha la mirada para ocultar su sonrojo, pero le fue inútil dado que sus orejas lo delataron al verse colorado también, al recordar, cuando llegaron a casa después de ver tan hilarante momento, y de despedirse de las amigas de Leni; cosa que ambas chicas le cayeron bien a Lincoln por lo lindo que era, comparándolo con un conejito; aprovechando que Lori tampoco se encontraba, entraron a la habitación de las mayores y Leni le pidió a Lincoln si le podía poner algo de ungüento en donde la habían golpeado, perplejo ante tal petición sabiendo bien en lo que eso implicaba, aun así, el albino fue por ello al baño y al regresar, casi se le cae el frasco al ver a Leni recostada en su cama bocabajo con su vestido recogido hacia arriba y sin ropa interior que le cubriese dejando al descubierto su hinchable trasero en plena vista, falta decir que, para Lincoln, le fue difícil mantener la compostura cuando se acercaba a la rubia, pero todo eso se esfumó al ver la mejilla derecha del trasero de la rubia aun marcada en rojo, contrastando con la piel blanca de la rubia haciendo saber a Lincoln de lo fuerte que le habían azotado, ya sin dudarlo, el albino aplica algo de ungüento en sus manos y con sumo cuidado comienza aplicarlo en el lado derecho de las posaderas de Leni, que por inercia, la chica temblase por el contacto, cosa que Lincoln ignoro, concentrándose plenamente en aplicarlo en toda la mejilla, encerrándose de nueva cuenta en su propio mundo, tal como lo hizo con su hermana Lori en su momento cuando ella se encontraba herida en su pecho, excepto algo que paso por alto Lincoln, y eso era el silencio total de Leni, encontrándose esta, sofocando sus 'quejidos' en contra de una almohada, dado que ella no quería mostrarle al albino que es una niña pequeña y no se quejaría por el dolor, o eso creyó, cuando su cerebro hizo un cortocircuito al sentir en como Lincoln comenzaba a masajearle por la zona lastimada donde en vez de dolor, la rubia le llenaba una sensación placentera~... que la hizo jadear y colorarse de tal forma como si estuviese enferma y, aun así, lo resistía muy bien, hasta que esa resistencia se rompió…
Por un descuido de Lincoln, hizo que su mano derecha, resbalase, cayendo de pleno en la grieta de ambas mejillas del suave trasero de Leni. Inmediatamente, el chico retira su mano, apenado por lo que hizo, quiso disculparse, pero no recibió respuesta alguna de parte de Leni, se levanta, yendo a verle el rostro y se encuentra que estaba dormida, haciéndole sentir aliviado, aunque sea un poco, rápidamente, sin perder tiempo, el chico se limpia las manos de la pomada con una ropa sucia suya que trajo consigo junto con el ungüento, mientras estaba en ello, encontró las bragas de Leni, y como pudo logro volvérselas a poner, terminando bajándole el vestido como debería ser, todo sin que la hermana mayor se despierte, salvo por un pequeño susto que le dio la rubia al llamar a Lincoln entre sueños.
—Creo que ya es fue suficiente por hoy. —Dice César viendo que Lincoln ya tuvo bastante entrenamiento por parte Alejandro.
Al abrir los ojos, lo primero que ve Lincoln es a Leni dormida sobre él, para variar… sonrojándose en el acto al sentir nuevamente un sentimiento ya familiar para el chico; estaba teniendo una erección, y una bastante molesta.
Todo comenzó desde que masajeo el trasero de su novia y recordar lo cálido que se sentía tener su mano entre ambas mejillas no ayudaba mucho que digamos, pese a que César le haya dicho como aliviarse, no ha podido tener nada de privacidad para sí mismo y no se atrevería en hacerlo en presencia de Leni porque lo decidió por sí mismo, hasta que ella diga que se sienta lista, no va a cruzar esa línea, pero viendo con detenimiento a la rubia, ve que se encuentra vestida por completo, dada por las fiestas de navideñas que tuvieron ayer y con la boca manchada por el pastel de chocolate que comieron anoche, recordando la guerra campal que se desató entre las hermanas por dicho postre; recuerdo que le hizo recorrer un pequeño escalofrío al albino al no estar aún acostumbrado al cambio de 180 grados que sufren las chicas cuando se les presenta su dulce favorito, salvo Lori, después de acabarse su plato, se fue directamente a su habitación justo cuando el Sr. Lynn había traído el pastel de chocolate, solo Rita sabia sobre el 'porque' del nuevo comportamiento de Lori.
Pero todo eso, es pasado de lado, cuando el chico sintió que algo se movía al otro lado suyo y se percata que no solo eran Lisa y Lucy; donde ambas también tienen la boca manchada de chocolate; siendo la pelinegra la que se movía entre sueños, sino que también todos habían pasado toda la velada de noche-buena dormidos en el sofá abrigado por una gruesa manta.
—Leni… Leni… —Susurraba Lincoln a su novia para que se levantasen para que así poder al menos llevar a las menores a sus camas y para así pensar otras cosas para que su erección se calmase.
—¿Uh?... —Responde muy apenas una somnolienta Leni hasta que vio a Lincoln. —Feliz Navidad conejito… —Aun con sueño, Leni le saluda en voz baja para después darle un beso de buenos días algo descuidado, manchándolo también de chocolate los labios del albino dejándole saborear un poco aquel dulce y choco latoso gesto de la rubia, eso encendió aún más a Lincoln, pero inmediatamente se quedó sudando frío al recordar donde se encontraban ahora, cuando se separaron del beso, Lincoln miro por los lados rápidamente, verificando que nadie; aparte de las menores que dormían en el sofá; los hayan visto, cosa que no fue así, haciéndolo suspirar de alivio, o eso creyó el albino, dado que por la posición de Lucy no se le veía el rubor de sus mejillas al ver como Leni expresaba su amor sin titubear, cosa que la pelinegra le envidiaba por completo, dado que la pequeña le faltaba eso, valor, incluso por toda la convivencia compartida con Lincoln, no se sentía segura de sí misma cuando se trata de hablar sobre sus sentimientos, y cree que al confesarse, podría perder aquella buena relación que tiene con su hermano, ciertamente esas novelas que lee la pelinegra, donde los amantes pese compartir lazos sanguíneos y contra todo pronóstico, se vuelven uno por toda la eternidad, lo hacen parecer como si fuese lo más fácil del mundo; tampoco puede negar Lucy lo bien que se siente tener la 'herramienta' de su hermano empujando a una de sus piernas, añadiendo otra preocupación a Lucy, si por cómo reacciona Lincoln con el cuerpo de Leni, ¿responderá de la misma manera con ella?
Ya después de separarse, al fin de su hermana mayor, se dispuso en poner a las menores a sus respectivas camas, dejando a Leni en el sofá, bien abrigada con la manta. Habiendo hecho eso, el albino se disponía en ir al baño para darse una ducha fría, para ver si así, como le habían dicho el guardián mayor, le ayudarían en bajarle esa calentura que lleva consigo, pero justo cuando iba a tomar el pomo de la puerta.
*POW*
La puerta es abierta súbitamente, golpeando a Lincoln en el acto y por estar pensando en su… 'predicamento', se cae de espaldas hacia el suelo, por consecuencia, se escuchó el sonido del golpe, y cuando Lincoln estaba a punto de reincorporarse, ve que era Lori la que abrió la puerta del baño.
…
Lori
…
¿Por qué?...
Después de desahogarme con Leni al contarme de lo que le había sucedido a mi caja de recuerdos y tesoros, salí fuera de la casa; sé que ya no están mis cosas en la basura por todo el tiempo que ha pasado, pero en realidad fui al garaje para ver si tal vez, mamá consiguió ver las cosas que llevaba dentro y las guardo en el garaje, porque en serio… aparte de nuestro intercambio de regalos que nos hace hacer nuestros padres entre nosotros, no sé qué darle a Lincoln.
Al final, no encontré ni un indicio de que mamá o alguien de la familia haya salvado las horquillas para el cabello, incluso me conformaba sin su estuche, me pase toda la semana buscando ya no en el garaje, sino tanto el sótano como el ático, pero nada, y ya sin darme cuenta, me encontraba de camino al centro comercial en busca de un regalo para el intercambio, pero al revisar quien me había tocado, mis ánimos disminuyeron al ver que no era Lincoln, sino… Luna, ya dentro del centro comercial, veo que a Luan fue a quien le había tocado a ella en darle un regalo a nuestro hermano, cuando fui con ella para pedirle que me cambiase los nombre, simplemente… acepto, olvidándose completamente sobre a quién le había tocado, diciéndome que le toco a Lisa en vez de a Lincoln, pese a que lo estoy viendo claramente que le toco a él al verlo papel con el nombre de nuestro hermano, pero en fin... al menos logre hacer el intercambio.
Al llegar la Navidad, creo que fui la más ansiosa, no en abrir los regalos, sino en cómo reaccionara Lincoln con mi regalo, solamente pude conseguirle un juego de pijama de Ace Savvy y una camisa roja con el logo de su superhéroe favorito en el centro de la misma. Aún me seguiré preguntando en cómo es que Lincoln habrá conseguido en tener esas horquillas para el cabello, incluso juntando mis ahorros; aunque no sea mucho, dado que tuve que reponer las cosas que rompí en mi habitación, dejándome casi nada y con el dinero que me dieron para el intercambio, simplemente no me llagaba para comprarle algo similar a Lincoln por lo costoso que eran, lo más barato que pude encontrar en el centro comercial rondaban los $ 250 dólares, y con el tiempo en mi contra solo pude conseguirle… ropa, asegurándome que fuese de sus gustos, pero ese pensamiento fue muy optimista de mi parte al ver a Lincoln tomar regalo envuelto en papel de regalo de color naranja con un moño blanco y cuando vio mi tarjeta se tomó su tiempo en observarlo para después dejarlo a un lado para seguir con otro regalo.
—Ahh… —Suspire después lavarme la cara en el fregadero del baño al sentirme decaída. —Al parecer aún sigue resentido conmigo. —Me dije a mi misma a la par que abría la puerta del baño.
*POW*
—¿?
Giré mi cabeza al origen de aquel golpe, viendo que fue por la puerta, me moví fuera del baño para ver que fue. "Oh… no…", bien hecho Lori, eres buena apartando la gente de ti, y cuando quieres estar con ellas las golpeas con la puerta.
—¡Lincoln! Perdón no sabía que estabas esperando, yo… —Me trataba de explicar que a la vez me acercaba a Lincoln para ayudarlo a levantarlo, pero mis palabras se quedaron atrapadas en mi boca al sentir como mi hermano golpeaba mi mano bruscamente y mirándome con desprecio.
…
Normal
…
—Eh… Lori… ¿estás bien? —Le pregunta Lincoln a Lori, extrañándose al ver a su hermana que se había quedado estática mirándolo parada a un lado de la puerta.
—¿Uh?... Eh… —Responde Lori, reaccionando al fin la mayor, viendo que aquel rechazo de Lincoln nunca paso. —No… no es nada. —Antes de que la rubia bajase su mirada, se percata de algo cuando Lincoln se levanta del suelo. —¿Te-Te gusto la camiseta? —No sabiendo cómo decirlo, pero al ver a su hermano llevando la camisa roja que le había comprado, soltó esa pregunta, expectante al escuchar la opinión del albino por la prenda.
Tomado por sorpresa ante la repentina pregunta, se mira rápidamente la camiseta—Eh… sí, me gusto bastante. —Sonrió levemente Lincoln, recordando que al menos acertó; parcialmente; sobre lo que había dentro del regalo, dado que ha estado usado su Haki de observación en sus regalos tratando de adivinar las cosas le habían regalado sin necesidad de abrirlos, pese a que el propio Alejandro le había dicho que ese Haki no sirve como si fuesen rayos X, ya que el mismo lo había intentado, pero Lincoln pudo recordar una de las explicaciones sobre el propio Haki de observación. 'Te permite escuchar la voz de las cosas.', y en base con esa declaración, Lincoln estuvo practicando con los regalos sin abrirlos y al parecer si tuvo razón; solo con un regalo; siendo el de Lori, el que pudo saber, intuyendo que era algo relacionado con Ace Savvy, pero no supo exactamente el que.
En cuanto con Lori, al escuchar a Lincoln que le gusto su regalo, no puedo evitar sonreír para sí misma y cuando vio que miraba su camisa sonriendo levemente, eso le lleno de calidez a la rubia.
—Lori, ¿estás bien?... te ves… roja… —Trato Lincoln explicarle a Lori en cómo se veía su rostro.
—¿? —Mirando con duda a su hermano por lo dicho, la rubia se lleva una mano a su cara, al sentir que efectivamente su rostro estaba caliente, pero antes de que comience soñar despierta se percata de Lincoln y lo único que alcanza a decir fue… —Ya está libre el baño, adiós. —Se despide rápidamente Lori y sale corriendo a su habitación, dejando a un Lincoln bastante confundido de lo que acaba de pasar, pero mejor decidió pasarlo y se metió al baño a darse una muy necesaria ducha fría antes que una de sus hermanas le ganen en usarlo.
Mientras en el paisaje mental, César se sorprendió al ver tal reacción de Lori asegurándole esta vez que no solo 'algo' debió pasarle a su relación con Bobby, sumándole los hechos al ver que tiraba sus cosas ya desechas, incluyendo el teléfono; ¡EL TELÉFONO!, por dios; quizás no sepa el guardián mayor que habrá pasado con entre ambos adolescentes, pero sumando aquella reciente acción de la mayor de los hermanos a la ecuación… está más que claro, que la vieja Lori volvió para regresar con su conejito.
Ya en la habitación, Lori se encontraba en su tocador, con la cabeza descansando en la mesa por encima de sus brazos cruzados. Al llegar a su cuarto fue a verse en el espejo de su tocador y efectivamente, se encontraba sonrojada y con los ojos más… animados, dejándola como está ahora.
En este momento, Lori se encuentra en un entrecruzamiento sobre sus sentimientos, primero, aquel entonces su pequeño hermano Lincoln, pese a auto-despreciarse por su apariencia a él no le importo nada de esa mierda, al contrario, le dijo sus varios puntos buenos de ella hasta el punto en darle un cumplido por sus pechos, al recordar eso último encendió nuevamente la cabeza de Lori tiñendo hasta sus orejas de rojo, pero como llego la vergüenza, se fue, al recordar también a la 'razón' en el que tuvo que dejar ir a Lincoln, esa niña latina del hospital, al verlos en el cuarto, haciendo 'eso', pese ser menores que ella, y a Lincoln viendo como estaba dado su primer beso, eso realmente le quito color a su vida volviéndolo monótona, o eso creyó la rubia al presenciar el segundo acontecimiento de su joven vida. Roberto o mejor conocido por los más cercanos como Bobby. Aquella vez que le salvo con esas chicas fue un acontecimiento que nunca olvidaría, si no fuese que todo eso vivido haya sido falso, pero como Lori hubiese pensado que todo se había originado por un maldito reto entre los chicos, llegando así al tercer y último punto que hizo recapacitar a Lori sobre sus acciones.
No encontramos tres días después de que Lori le haya contado a su mamá lo acontecido en el parque e incluso después de que pasara dos días en esa revelación, se encontraron por coincidencia, ambos adolescentes donde Lori no le dio oportunidad de Roberto a explicarse diciéndole que terminaron para después irse y no volver a verlo.
Dejándonos ahora a muy altas horas de la noche a Rita consolando a su hija que se encontraba recostada en su regazo, ambas en el sofá de la sala.
—Mamá, ¿Cómo supiste que papá era tu verdadero amor? —Interroga Lori con una peculiar pregunta a su madre levantándose de su regazo para verla.
Ya no sorprendida por esa pregunta, Rita le responde. —Cariño… esas cosas no se pueden saber, solo puedes confiar en lo que te dice el corazón, tener fe y saltar. —Extiende Rita su mano para acariciar la cabellera de su hija mayor. —Tienes que hacerlo, así es todo en la vida. No llegamos a este mundo para tener vidas perfectas… —Se separa la madre para mirarle nuevamente a su hija. —Para nunca sufrir y nunca cometer errores… Estamos aquí para lanzarnos de cabeza a este loco mundo. Y los golpes y rasguños que nos damos en el camino, significa que estamos viviendo. —Finalizo Rita dándole un bese en la frente a Lori. —Ya es algo tarde. Ve a dormir.
—Ah… —Suspira Lori recargando su espalda en el respaldo de su silla mirando el techo de su habitación. —Creo que tienes algo de razón mamá… y… daré ese salto de fe. —Comenta Lori para sí misma mientras una leve sonrisa se muestra en su rostro, mientras en su cabeza está maquinando una forma de volver en acercarse a su conejito.
Y Listo.
Debo informarles de lo que resta de este mes en adelante bajare el ritmo de la actualización de la historia dado que volveré con mis clases eligiendo materias, y todo lo demás, por eso mismo le pido que sean pacientes con la historia, y me alegra saber por los comentarios que le esté gustando la historia.
Panda Fuera.
