Desliz y descubrimiento


*Ruido*

Sale una mano fuera de una cama apagando la alarma del despertador logrando conseguir nuevamente el silencio en la habitación y entre las mantas sale una Lori totalmente despeinada, aun con los restos de soñolencia en su rostro, la chica se levanta y toma su celular y ver el día que esta.

—Ya paso un día, ¿eh? —Murmura Lori al ver en su teléfono indicándole que hoy es lunes, el día después de haber arrojado el collar que tenía a juego de su ex. Tomando sus cosas, la rubia se dirigió al baño para prepararse.

Ya saliendo del baño y cediéndole el lugar a Leni, Lori fue rumbo a su habitación cubriéndose con dos toallas: Una enrollada en su cuerpo y otra sobre su cabeza. Ya vestida, se sienta en su tocador para secarse el cabello, antes deteniéndose para ver su reflejo en el espejo.

—Bien, Lori... lo arruinaste. Querías alejarte de tu hermano para no destruir a la familia, pero al final… ¿quién salió destruida?… —Murmulla esa última pregunta más para sí misma, recordándose como fue ella la que empujó a sus hermanos a tener una relación; pero la pregunta, aparentemente 'inofensiva' por parte de Leni, realmente le hizo mella a su mente.

—Ah… —Suspira la rubia de cansancio con el mero hecho de siquiera pensarlo. —No puedo creer que vaya aceptar en compartir a Lincoln —Terminó en voz alta.

—¡Yey!

Se sobresalta Lori al escuchar un grito de alegría, sintiendo, a su vez, como Leni la abraza afectivamente justo después de haberse duchado; siendo una de las evidencias lo empapada que está la rubia menor.

Las toallas se desataron del cuerpo de esta, dejándola desnuda. De esa forma abrazó su hermana mayor, levantándola del asiento del tocador, dejando a Lori sin saber cómo responder. Furiosa ante el despiste de la desnudez de su hermana menor, o avergonzada de que, tal vez, ella la haya escuchado conversar con su reflejo.


Realmente ella hizo un buen 'numerito' contigo, ¿eh? —Dijo César en voz alta al revisar el contenido del grimorio viendo que ciertas hojas se encontraban rasgadas o bien le faltaban de una que otra página en su interior. —De seguro que, por la frustración de no entender bien su contenido, se le habrá olvidado Harriet en acariciar su lomo y la criatura, al intentar morderla este se comió parte de las hojas o quizás también… ¿sea algún intento de borrar su contenido a los indeseados? —Dedujo el guardián mayor al ver las fauces de la criatura que se localizaban en el borde frontal del manuscrito y entre sus colmillos se encontraban aun restos de pedazos de papel. "Por lo menos no te destruyo a ti.", se tranquilizó César al ver que no solo el contenido del libro era de puros hechizo o encantamientos, sino también de alquimia, y una receta en particular, hizo que Alex casi lo revelase enfrente de la pelinegra siendo su hermano mayor quien se lo impidió al taparle la boca.

Al menos sabes, ¿cómo o porque la receta de hacer una Viver Card está mal en esta parte? —Pregunta Alex observando también el interior del libro sobre el hombro de su hermano señalando que la parte esencial de dicho objeto es un pedazo de uña para que funcione e indique la posición del dueño que dio la uña, pero a cambio el libro esta cambiado, por una exorbitante cantidad de sangre, cosa que no les cuadra a los dos guardianes.

Eso… —Lleva César su mano derecha a su barbilla con tal tratar de pensar una explicación aquello. —No lo sé… quizás solo sea para despistar. Nada más.

¿Y por qué no lo probamos ahora? —Comento Alejandro. Ganándose una mirada de extrañeza por parte de su hermano, esperando que no se refiriese con respecto en usar sangre. —Con la colección de uñas que tiene Lana. Aunque creo que solo tiene la de ella, de su gemela y creo que sus papás también.

Por un momento César iba preguntarle a Alex sobre como rayos sabia sobre eso en específico hasta recordar que fue al estar mucho tiempo con Charles jugando y como Lana jugaba con el perro y Lincoln en la habitación de las gemelas que tal vez el guardián menor lo haya podido ver en algún momento.

Bueno… al menos es un inicio, pero solo tomaras lo necesario para hacer las primeras pruebas, practicarlo y cuando no haya nadie en casa, ¿entendido? —Advirtió César a su hermano menor.


Regresando de la escuela, Lori suelta su mochila donde puede al entrar a su habitación, bastante cansada, más de lo usual. Se lanza hacia su cama y se queda boca arriba, siendo Leni la razón de ello. A diferencia de su hermana mayor, la menor entró con una evidente felicidad. Ambas estarían saliendo con Lincoln, pero eso no impidió que la rubia menor casi revelase ese dato en la escuela cuando las dos hermanas lo hablaron en el baño de la escuela. La hermana mayor tuvo una vista de águila sobre su hermana, evitando otro desliz como ese, descuidando algunas de sus clases del día.

—No tienes idea de lo mucho que vamos a pasarlo bien, Lori. Lincoln ha sido muy lindo conmigo desde que salimos. Incluso hizo un lindo picnic en una de nuestras citas. —Habló con emoción Leni, sentándose al borde de la cama de su hermana.

Al escuchar eso, Lori levantó la cabeza ante ese nuevo dato que escuchó por parte de su compañera de cuarto. Decidiendo que ahora era el momento para que la mayor de los Loud hiciera 'algo' al respecto y, en consecuencia, que Lincoln le diera una explicación más clara de lo que ha estado haciendo con Leni.


Así que, una vez caída la noche, cuando toda la familia estaba dormida, Lori entró a la habitación de Lincoln y encendió la luz, despertando a su hermano.

—Eh... ¿Lori? ¿Qué haces? —Pregunta Lincoln, cansado.

—Oh, no es nada. Solo vine por una cosa que Leni me dijo que olvidó en tu cuarto. —Dijo Lori de manera relajada. Estando vestida con una camisa de tirantes blanca para hombre lo suficientemente larga para casi considerarse como un vestido, pero en realidad era muy corta la prenda, ya que, ella misma lo había recortado, haciéndole que no ocultara casi nada de su retaguardia si realizaba… 'ciertas acciones'.

Ella cerró la puerta de la habitación, y estuvo agachándose por toda la habitación del peliblanco para 'buscar' sea lo que Leni hubiese perdido, mientras estaba en ello, Lori mostraba a su vez sus bragas de azul celeste. Lincoln se encontraba hipnotizado por su trasero o más bien en un debate interno con sus hermanos.

Eh... Chicos. —Llamó Lincoln buscando ayuda, pensando que Lori podría encontrar algo que delatase su relación con Leni, lo cual realmente lo ponía nervioso.

Debe de ser una prueba. —Respondió primero Alejandro antes que el guardián mayor, estando Alex igual de confuso que Lincoln, excepto César. El hermano mayor sabía por lo menos un poco lo que intentaba hacer la rubia mayor, sintiendo algo de lástima por la chica debido a su desconfianza de sí misma en intentar dar los primeros pasos, pero, aun así, a César le parecía algo… extraño.

En un principio, era Lori quien tomo la iniciativa aquella noche al darle a Lincoln su primera mamada. Luego, el albino le correspondió con la misma moneda, degustando el coño de la rubia, para después ignorar a su hermano por una semana entera, llevándose a Leni a quien sabe dónde. Esto terminó nuevamente con la rubia llamándole la atención, a su manera, por supuesto dándole algo de efectivo extra cuando fueron al evento con Lucy. Todo esto provocó que Lincoln desviara su mirada, sin saber qué hacer a continuación.

Luego de un rato de disimular, Lori voltea su vista sobre su hombro derecho para saber si su 'plan' funcionó con Lincoln, si él iba en serio con Leni o resultase ser como aquellos otros chicos. Aun así, lo que realmente no quería admitir la mayor es que esta acción lo hizo más que meramente por puro impulso de sus celos. Esto fue desencadenado tras escuchar a su compañera de habitación hablar sobre cómo hace tiempo el peliblanco había preparado 4 citas para la rubia menor, una por semana.

Pero lo que obtuvo Lori fue a un Lincoln distrayéndose, leyendo uno de sus cómics mientras aún estaba recostado en su cama.

Lori sonrió un poco al saber que su conejito no era como otros. Sin embargo, al mismo tiempo, ese desinterés fue la gota que colmó el vaso, lo que provocó que dentro de Lori aumentase su desconfianza. Mientras ella aún estaba agachada, comenzó a hablar como si no hubiera visto el actuar de su hermano. —Y... ¿disfrutas de la vista, hermanito?

—¿Nnm? —Expreso Lincoln, ignorando lo que intentaba hacer su hermana mayor sin darse cuenta del efecto que estaba provocando en ella. Sin embargo, él empezó a sudar nerviosamente, preocupado por la reacción que tendría Lori ante su elección de actuar, y aún más si ella se daba cuenta de que la había estado mirando. No obstante, la reacción de la chica fue inesperada.

Aunque claramente, una parte de Lori estaba un poco molesta por la falta de atención hacia ella, ya que su cuerpo antes era mirado como si fuera un pedazo de carne. Pero ahora, Lori solo quiere tener ese tipo de atención por parte de Lincoln.

—Ah... —se quejó Lori mientras se levantaba por completo, captando la atención del albino por un momento, para luego él volver a 'continuar' con su historieta.

—Lincoln... —Su hermana le llamó para que le prestase atención, notando que su llamado sí funcionó, aunque solo en un cincuenta por ciento de lo esperado. Sin embargo, no pudo evitar que cierta parte de ella saliera a relucir. —Dime, ¿cuál de las dos tiene un lindo trasero, Leni o yo?

Tomado con la guardia baja, Lincoln se sorprendió por la nueva pregunta lanzada por la rubia como una bola curva. —Esto... yo...

—Y no trates de ocultarlo... Leni ya me lo contó todo desde ayer. —Interrumpió Lori ante cualquier tipo de excusa que el albino trataba de formular, revelando la información en un tono serio que para Lincoln sonó más como uno acusatorio.

Aquello último hizo sentir a Lincoln cómo su sangre le abandonaba el rostro al saber que se encontraba acorralado al escuchar a Lori, quien sabía de su relación con Leni.

¿Alguna vez has cometido algo muy malo que te haga desear volver al pasado para poder evitarlo, incluso sabiendo que eso es imposible? Eso es lo que inundó la mente de la hermana mayor cuando se dio cuenta de su equivocación.

"Oh... Mierda...", maldijo Lori internamente al darse cuenta de su error. En principio, había pensado en hablar casualmente con Lincoln y, entre la conversación y unas cuantas bromas ligeras, confirmar la relación entre él y Leni. Pero en su lugar, dejó escapar que lo mejor de ella saliese e hiciese este embrollo, creyendo que Lincoln tenía cierta preferencia. Incluso la chica contuvo su frustración de no golpearse la frente con la palma de su mano, no ahora.

—N-No yo-yo no quise... —Lori trató de arreglar lo que había dicho, pero sus palabras se detuvieron de repente al darse cuenta del estado de su hermano.

El chico solo se quedó en su propio lugar, encogiendo la cabeza entre sus hombros como si esperara un regaño por parte de su hermana mayor, un golpe o quizás ambos. Pero lo que hizo que el pecho de Lori se contrajera fue el miedo reflejado en el rostro del peliblanco.

Los celos iniciales de la rubia se apaciguaron al ver el estado de Lincoln y pasaron a un segundo plano. Lori extendió su mano para alcanzar la cabeza del chico y tratar de calmarlo, pero al entrar en contacto, Lincoln solo movió un poco la cabeza, aún con los ojos cerrados.

Viendo las consecuencias de sus palabras, Lori se dio cuenta de que había asustado bastante a su hermano, al punto que él no le dirigía la mirada y su cuerpo temblaba ligeramente bajo su mano. Aunque solo habían pasado unos pocos segundos, fue suficiente para que la hermana mayor reflexionara sobre su comportamiento. Sabía que cuando se trataba de temas sobre amor y sentimientos, su cabeza se volvía un caos, especialmente después de haber terminado con su primer novio. Pero también recordó su terrible comportamiento hacia su familia, especialmente hacia Lincoln.

—Boop… — Lori picó a Lincoln en uno de sus costados, cerca de las costillas, emitiendo un pequeño sonido para intentar animarlo después del incómodo momento que habían tenido.

—… — Aun así, el peliblanco simplemente se sorprendió por la nueva acción de su hermana, pero no emitió ni un sonido, mucho menos miró la pequeña sonrisa que se estaba dibujando en el rostro de Lori al notar que ciertamente había tenido un poco de efecto sobre él.

—Boop…

—Je…

La rubia continuaba de esa forma, y su hermano la ignoraba. Pero al poco tiempo...

—¡JA, JA, JA! — Lincoln se reía a carcajadas mientras yacía boca arriba en su cama, con Lori encima de él, haciéndole cosquillas en el torso con ambas manos. Sin embargo, las patadas al aire que daba Lincoln hicieron que su entrepierna rozara con una de las rodillas de su hermana, deteniendo el roce en seco al sentir algo muy familiar para los dos.

Esto hizo que Lincoln finalmente abriera los ojos, mostrando sorpresa en su expresión, antes de dirigir su mirada hacia su entrepierna. Se sonrojó profundamente al ver que tenía una erección que sobresalía ligeramente de los pantalones de su pijama. Momentáneamente distraído por esto, se había olvidado de Lori, quien también estaba sonrojada y miraba el pene de Lincoln. Sin embargo, este momento fue breve, ya que el albino rápidamente se cubrió con ambas manos y desvió la mirada con vergüenza.

Pero lo que tomó por sorpresa al chico fue sentir una de las manos de su hermana sobre las suyas y la otra siendo depositada en un costado de su blanca cabellera, frotando suavemente su frente con el pulgar de ella.

—¿Pu-Puedo?... —Las palabras de Lori se entre tropiezan al preguntar, con una expresión apacible, pero sin perder su rubor.

Sin necesidad de escuchar una respuesta de Lincoln, la rubia sintió cómo él aflojaba su agarre de su entrepierna. Al darse cuenta de eso, Lori se inclinó y lo besó en la frente en señal de agradecimiento. Luego deslizó suavemente su mano debajo de la ropa del albino, pasando por su ropa interior y sintiendo el calor de su pene erecto. Empezó a acariciarlo lentamente, disfrutando de la sensación de su rigidez bajo su tacto.

—¿Se siente bien, Linky~? — Lori preguntó suavemente, con una voz melodiosa, mientras bombeaba el miembro del albino hacia arriba y hacia abajo constantemente. Luego movió su mano un poco más abajo y tomó sus tiernos testículos, masajeándolos suavemente con la palma de su mano.

—Hah… Aah… Sí —responde Lincoln entrecortadamente, con un rubor en su rostro, extendiéndose hasta sus orejas.

Al ver que ella lo estaba complaciendo y obteniendo una respuesta positiva, Lori no pudo resistirse a subir la apuesta. Con la otra mano, agarró el borde de los pantalones de pijama naranja de Lincoln, deteniéndose por un momento y esperando escuchar alguna objeción. Al no escuchar nada de eso, ella lo tomó como luz verde para despojarlo de su pantalón y ropa interior.

Lincoln podía escuchar su corazón latiendo sin descanso, como si el latido rítmico hiciera eco en su oído.

No podía creer que los hechos de la semana pasada se estén repitiendo, con las manos de Lori acariciando su miembro. Incapaz de reprimir su placer, deja escapar suaves suspiros y gemidos ocasionales, lo que solo alentó aún más a Lori a seguir con ello. Mientras continuaba bombeándolo, sus labios descendieron a sus testículos, envolviéndolos en suaves y cálidos besos. En esa posición, las fosas nasales de Lori estaban perfectamente posicionadas para capturar un nuevo aroma, pero a su vez embriagador, que emanaba de su saco. Con un toque de curiosidad, la rubia vaciló momentáneamente antes de separar sus labios levemente, moviendo tentativamente la lengua al exterior para probar un sabor un tanto peculiar que dominaba su esencia; aunque el toque salado fue teñido en su degustación.

—Mmm… —Suprimiendo otro gemido, Lincoln colocó ambas manos sobre la melena rubia de su hermana.

El chico sabía que ahora estaba solo en 'esto'. Por ello, cuando Lori preguntó sobre querer continuar, este le dio vía libre a ella con la idea de que tal vez, solo tal vez después de pasar el tiempo con Lori, quizás tendría Lincoln la oportunidad de tener una charla un tanto más… amena.

—¡!

Una sensación eléctrica recorre por el cuerpo del chico, provocando que su pelvis se mueva y tiemble ligeramente, dirigiendo esos movimientos hacia la cálida boca de Lori. Reconociendo esa sensación, Lincoln hace todo lo posible para resistir un poco más que la vez anterior. Sin embargo, justo cuando creía que estaba a punto de rendirse...

—Mhm-

"Eh...", Lincoln emite un pequeño gemido que se interrumpe al dejar de sentir la boca cálida y la lengua de Lori en su miembro, lo que hace que dirija su mirada hacia la rubia. Observando que ella aún sostiene su erección suavemente con una de sus manos.

—Perdón... —Comienza Lori, disculpándose sutilmente por dejarse llevar por el momento.

—Pero creo que lo mejor sería continuarlo por donde lo… dejamos~

Con aquella última insinuación, Lori suelta el pene de Lincoln y se separa ligeramente de él. Tomando el dobladillo de su camisa de tirantes, levanta su prenda para despojarse de ella y la lanza contra la puerta.

Sin poder evitarlo, la rubia escucha los constantes latidos de su corazón. En cualquier momento, podría sentir que dicho órgano vital se le escaparía del cuerpo. En lugar de aparentar estar serena en esta íntima situación, su cuerpo le traiciona. Su rubor se ha estado extendiéndose por sus mejillas, alcanzando incluso a sus orejas.

Pero, en cambio, solo una palabra estaba ahora flotando en la mente de Lincoln.

"Linda…".

Al tener a su hermana mayor semidesnuda de la cintura para arriba, algo a lo que ya se había acostumbrado gracias a los momentos compartidos con Leni, lo que realmente inmovilizó al chico fue al ver el nuevo tipo de rostro sonrojado de Lori. Aquel gesto reveló una faceta desconocida de ella, brindando a Lincoln una nueva perspectiva de su hermana. Sin embargo, la voz de Lori lo sacó de su propio mundo.

—¿Eh?... ¿Qué?... —Responde Lincoln en un tono de desorientación al captar, al fin, las palabras de su hermana.

Sin poder evitarlo, Lori suelta una risa suave ante el desconcierto del peliblanco, lo que le llena de satisfacción y orgullo. Al lograr ese tipo de reacción con su cuerpo, resultándole gratificante, aunque en realidad el chico se había enfocado más en otra parte de ella en particular.

Decidiendo esto, Lori opta por seguir guiando la situación.

Lincoln, sin recibir aún palabra alguna por parte de Lori, se ve sorprendido al verla acercarse a él a gatas. El chico se esperaba cualquier cosa, excepto aquello…

Lori pasó de largo de Lincoln por un momento y se recostó en la cama del albino, descansando sobre su espalda. De esta manera, hizo que el chico al fin comprendiera a qué se refería ella con 'continuar donde lo habían dejado'. Lincoln pudo ver cómo su hermana sostenía sus pechos con ambas manos y los separaba ligeramente, dejando algo visible la parte media de su tórax.

Gracias a las luces que aún estaban encendidas en la habitación, Lincoln tenía una visibilidad total del cuerpo de Lori, sin perderse ningún detalle. Desde su tersa piel blanca del vientre hasta la parte superior de su cuerpo, donde se encontraban nuevamente los senos de la mayor. Sin poder evitar compararlos con los de Leni por un momento, pero antes de seguir pensando en eso, su hermana mayor tiró de su muñeca derecha, lo suficiente como para hacer tropezar a Lincoln y caer sobre el cálido cuerpo de Lori.

—¿Y bien?… —Insinuó Lori en un tono de voz melodioso, mientras volvía a tomar el miembro de Lincoln. —¿Piensas dejar desamparada a tu her-ma-na ma-yor~?

*Glup*

Se escuchó claramente un audible 'trago' por parte de Lincoln, que fue oído por ambos hermanos. Lo siguiente que sucedió fue que el chico subió y se posicionó sobre el cuerpo de Lori. Sin embargo, las respiraciones irregulares de la rubia dejaron en claro al albino lo expectante que ella también lo está. Pero en realidad...

"Oh Dios, oh Dios, oh Dios", repetía internamente Lori sin poder creer lo que había dicho. Su vergüenza iniciaba a salir a flote, provocando esas respiraciones irregulares y haciendo que sus senos se movieran sutilmente, junto con una sonrisa semi-tortuosa debido a los nervios, lo que fácilmente podría confundirse con expectación. Por un momento, la rubia pensó que tal vez estaba apresurando las cosas, pero algo la hizo cambiar de opinión.

—¡!

Fue en ese momento en que sintió una calidez entre sus pechos. Lori bajó la mirada un poco y sus mejillas se ruborizaron intensamente, provocando que, si alguien hubiera visto sus ojos, habría notado que estaban hechos en una espiral. Estando su hermano frotando su polla en contra de su cuerpo.

Para Lincoln, el simple contacto con la tibia piel de Lori provocó una reconfortante sensación que invadió su mente, haciéndolo mover instintivamente sus caderas.

En un momento de vacilación, ella lo miró, pero endureció su corazón al sentirse mucho mejor de lo que nunca había sentido antes. Sabía que no era momento de detenerse y que quería seguir adelante con esto. Así que, con el corazón alegre y palpitando rápidamente, Lori comenzó a cubrir el miembro del peliblanco con sus pechos.

Él emitió un pequeño gemido en su garganta, lo cual ella encontró sorprendentemente adorable, y la rubia lo miró con una sonrisa burlona. Lo observó de forma extasiada mientras continuaba ajustando su agarre en su tierna carne. Le ofreció al chico una buena vista de esos dos frutos, que prometían ser prominentes en el futuro, pese la falta de maduración de ellos. Además, ella admiraba el lindo cuerpo de Lincoln y sus reacciones esporádicas.

Justo cuando vio esa exquisita carne apretándolo, su polla se contrajo de emoción y ella sonrió al verlo. Luego, movió ligeramente sus pálidas tetas, colocando sus manos por encima de sus pechos cubriendo también ambos pezones. Pareciese como si la rubia estuviera tragando la entrepierna de Lincoln en el estrecho espacio entre sus pechos, lo cual la hizo reír cuando él empezó a gemir de placer repentinamente en cambiar la presión.

Lori echó la cabeza hacia atrás en una dicha inesperada. Sus tetas estaban firmemente juntas, creando una pequeña y estrecha hendidura en la parte inferior. Sus pechos sedosos y acolchados lo envolvían por todos lados, formando una cálida y suave prisión. Era tan cálido y mullido, tal como si su lengua se lo estuviese devorándolo, envolviendo su polla en una pequeña grieta de suavidad acolchada.

Mientras Lincoln disfrutaba de la sensación de las apretadas tetas de Lori, ella se estaba volviendo loca. Sus ojos parecían no dejar aquellos remolinos cuando inicio, su mente era un desastre absoluto. "Lo hice. Realmente lo estoy haciendo", repetía en su mente sin poder creer lo que estaba ocurriendo en ese preciso momento. Había encontrado una nueva y tal vez última oportunidad de abrir su corazón hacia alguien más. Hacia el chico que había conocido desde que tenía memoria. Lori confiaba en que este sentimiento que la invadía era un indicativo de que lo había encontrado.

Y como si eso no fuera suficiente, ella sabía que no era la única que se había enamorado de él. Al menos, le reconfortaba saber que no solo Leni había recomendado esta descabellada idea, sino que su hermana menor era que también se había fijado en Lincoln. A Lori, ciertamente le preocupaba ver a Leni salir con otro chico preocupándole de que también jugasen con sus sentimientos, o algo… aún peor. Pero ahora, lo único que le preocupaba era el incesante martilleo de su corazón que resonaba en sus oídos, como si tuviese su teléfono sonando. El rubor candente en sus mejillas le hizo sentir el repentino impulso de besarlo en los labios y, tal vez, llevar las cosas al siguiente 'nivel'. Pero por los nervios decidió usar sus tetas y complacer al albino en ellas. Convenciéndose a sí misma que intentaría dar ese paso con Lincoln cuando se sintiera más 'preparada'.

Sus sentidos se volvían locos con cada inhalación del aroma que emanaba del peliblanco. Y lo peor de todo... deseaba que no se detuviera. Su cuerpo estaba más caliente que nunca cuando apretó suavemente con sus ágiles dedos debajo de su cálido y suave pecho. Luego, movió sus tetas de forma irregular de arriba y abajo, en un intento de proporcionar aún más placer a su polla, manteniendo un agarre firme, pero suave, atrapando a su hermano en el cálido valle de sus pechos.

Lori podía sentir los latidos que transmitía la polla de Lincoln desde su escote, y cómo la punta rozaba cierta parte de su tierna carne. Fascinada, ella miró su busto mientras seguía experimentando todas esas sensaciones. Sus pechos ya no eran pequeños en absoluto. Estaban lo suficientemente llenos y jugosos, a pesar de ser una adolescente que esta recién floreciendo. La grasa femenina se deslizaba entre sus dedos mientras comenzaba a girar ligeramente sus movimientos con su busto. Decidiendo en no preocuparse para seguir aparentando ser alguien experimentada, sino en enfocarse en complacer a su conejito, haciendo que sus blandas tetas rebotaran de manera esporádica.

Ella notó y escuchó cómo el albino echó la cabeza hacia atrás en un gemido, y se rió con alegría. —¿Entonces te gustan mis tetas? Eh… Lincoln~ —Habló Lori sin reservas, burlándose de él en un intento de aligerar el ambiente.

—Oh, sí... —Exhaló Lincoln, moviendo su mano hacia el cabello de su hermana y acariciándolo, mostrándole así su afirmación. —Tus tetas se sienten muy bien.

Lori mantuvo su sonrisa, sus ojos ganaron un brillo adicional al observar la expresión dichosa del peliblanco mientras seguía embistiendo entre sus tetas una vez más, sintiendo la longitud palpitante pulsar en su cálida grieta. Se sentía tan caliente entre sus pechos, como si un calor abrasador inundara su cuerpo. Su miembro se mantenía contenido en sus cálidas almohadas. La grasa regordeta de sus tetas se movía lo suficiente para atender cada superficie de la polla del chico.

Jadeó mientras levantaba sus suaves y cremosas tetas en su mano, deslizándolas arriba y abajo de su miembro duro y palpitante, mientras observaba cómo Lincoln continuaba empujando su parte inferior contra su pecho. Ella no pudo evitar soltar jadeos calientes y entrecortados. —Realmente te está gustando esto, ¿eh? —Sus ojos miraron fijamente al albino, quien permanecía encerrado en sí mismo, sintiendo la suave envoltura de sus tetas, sin poder evitar imaginar cómo se sentiría si Lincoln introdujera su miembro en su coño.

Ella resopló y jadeó. Sus ojos se arremolinaron cuando dicha imagen la sumergió en una neblina caliente. "Oh~... eso sí que… se sentiría increíble", exhaló aire caliente, dejando que esos pensamientos invadieran su mente. Su voz comenzó a convertirse en gemidos de necesidad.

La polla de Lincoln se tambaleó al escuchar su suave y dulce voz jadeando de lujuria. El sudor en el pecho de Lori comenzó a causar estragos, creando sonidos húmedos similares al pre-semen, salpicando algunas gotas sobre el rostro de la rubia y manchándola. Las gotas cayeron hacia abajo, deslizándose por su caliente escote, derramándose esas gotas en sus tetas como si tuviese fugas.

Lori deseaba ir más rápido, sintiendo cómo su calentura, más por su pecho se intensificaban. El fluido resbaladizo actuaba como un lubricante natural para la excitante cogida de tetas haciendo que su gemidos aumentase en tono, inhalando bocanadas calientes. Sus ágiles dedos se deslizaron, presionando sus tetas y apretando ligeramente sus pezones.

—Ah... —Libera Lori un notable gemido, sacudiendo ligeramente su lindo trasero de la cama mientras sus muslos se rozaban entre sí, y por el calor del momento la rubia desliza una de sus manos hacia el sur de su cuerpo, pasando suavemente sus dedos por su apretada y virgen entrada.

"Oh, Dios~...", Lori se derretía. Sintió humedad en la punta de sus dedos, sus jugos comenzaron a humectar su mano, facilitándole su entrada. Deslizó su dedo por la hendidura de sus labios, sintiendo la tierna carne de su coño oculta por sus labios afelpados e hinchados.

Jadeó ante la sensación invasiva en sus labios, al presionar sus partes interiores. Sus muslos se cerraron de golpe alrededor de su mano al tocas cierto punto. Entonces su dedo, profundizo en su sensible flor. Entre los pliegues, obtuvo su primer estímulo de la noche. Estaba empapada de ver a Lincoln disfrutando de sus tetas, bebiendo con avidez la imagen de su hermano embistiendo contra su busto, lo que hacía que sus deliciosos jugos siguieran fluyendo.

Lori dejó escapar un largo gemido. Sus piernas temblaban al sentir que su propio toque llegaba a nuevos ángulos. Tuvo que morderse ligeramente el labio inferior o sino estaría gimiendo en voz alta al aumentar la velocidad de su masturbación, al igual que lo hacía Lincoln con sus embestidas. Hacía cosas a su dulce coño con sus dedos que nunca podría haber imaginado sentir, contribuyendo al hecho de que su conejito estaba encima de su cuerpo masturbándose con sus tetas aumentando dicha estimulación.

El corazón de Lincoln saltó al escuchar, por fin, la voz de Lori, pero esta vez llena de necesidad y lujuria. Observó cómo sus ojos revoloteaban de deseo, considerando por un segundo bajar sus bragas y devolverle el favor en su apretada raja.

Pero sin saberlo Lori aumente la presión de su pecho, moviendo sus senos. Luego hundió sus manos en los blandos globos mientras jugueteaba por dentro, su polla dentro de su escote. Lo hundió aún más, deslizando su longitud por todo lo que podía en su escote hasta que sus tetas chocaron con la pelvis del albino. La lengua de Lori se humedeció, soltando un poco de baba sin poder evitarlo. Aprovechando eso, ella babeó en la grieta de sus tetas, añadiendo aún más brillo a su escote y deslizando su polla con más facilidad entre ellos.

Teniendo la parte baja de su rostro salpicada por su propia saliva. Ella se estaba volviéndose adicta a la cálida sensación. Lincoln gimió suavemente al sentir un cambio en el movimiento aquellas cálidas almohadas, aunque fuesen sutiles los cambios, pero gracias a la viscosidad agregada por parte de su hermana su miembro adquirió un nuevo tipo de sensibilidad, empapándolo de arriba y abajo de su palpitante miembro. Su polla se contraía de placer y no ayudaba al chico que sus caderas comenzaban a ganar fuerza.

Ya con su segundo dedo ingresado en su interior, Lori continuó masturbándose. Dibujaba líneas a lo largo de sus pliegues, círculos alrededor de su clítoris y empujaba con entusiasmo su apretada entrada, todo con el objetivo de llevarla hacia un clímax estremecedor.

A la par que Lori se acercaba a las puertas de su orgasmo, logra captar algo, en como la polla del peliblanco sutilmente ganaba algo de volumen indicándole que estaba acercándose a su orgasmo, y se mordió el labio inferior preparándose cuando surgiese.

Pero… cuando ella cerro sus ojos, anticipándose en sentir el cálido semen de su conejito entre sus tetas no sintió nada, absolutamente nada, otra vez. Aun así, eso no evito que Lincoln arremetiese en contra de ella con fuerza, desahogándose, sintiendo al fin su liberación, pese no haber expulsado nada.

Ella ahoga un gritó entre sus labios, provocando que por la emoción del momento estrujase con más fuerza con su otra mano uno de sus pechos. Lori corcoveó sus caderas por arriba de su colchón cuando alcanzó su clímax haciendo que su coño brotase algo de su dulce jugo. Provocando tanto placer como estremecimiento en el cuerpo de la chica sacudiendo bastante su trasero.

Luego, cuando el pico de su orgasmo disminuyó, ella se desplomo. Junto a ella le siguió Lincoln yaciendo a un lado de ella, agotado que se recostó sobre Lori. Sus respiraciones eran profundas, siendo la prueba los movimientos ascendente y descendente de los pechos de ambos hermanos cubiertos de sudor. La cabeza de Lincoln se acurrucó contra ella, usando las tetas de su hermana como almohadas. Su polla, finalmente marchita, descansaba contra el cuerpo de la rubia.

Ambos estaban sudorosos y jadeantes, en busca de aire. Lori se relamió los labios en un vago intento de rehidratarse. Movió su cabeza con cierta pesadez para mirar a Lincoln y lo encontró respirando suave y lentamente, indicando que su hermanito se había quedado dormido debido al esfuerzo realizado.

Con ese último pensamiento, Lori se dio cuenta de una cosa más. Lincoln pudo durar mucho más que la vez anterior, lo cual le generó un sentimiento cálido en su interior hacia su hermano al haber resistido con tal de no decepcionarla. Sin embargo, desconocía que aquello fue algo ajeno al chico.


En medio del silencio y las penumbras de la madrugada, el ambiente es interrumpido por uno que otro chirrido de madera proveniente de la segunda planta de la casa de los Loud. La responsable de dicho ruido es Leni, aunque en su mente cree lo contrario.

De repente, la rubia se percata de que ha llegado a su destino al encontrarse de frente con la puerta a la que se dirigía con la luz de la habitación filtrándose por debajo. Abre la puerta de la habitación lo suficiente como para asomar un poco la cabeza y observa las figuras de Lincoln y Lori, sonriéndole a su hermana mayor por haberse acercado tanto a Linky al ver a ambos cubiertos por la misma frazada con la rubia mayo abrazando al chico. Viendo que todo está tranquilo, decide adentrarse por completo. Sin embargo, en medio del camino se detiene, da media vuelta y asegura la puerta con seguro.

Leni suelta una risita ligera, creyendo que finalmente fue más astuta que su hermana Lori, ya que aparentemente la mayor olvidó colocar el bloqueo en la habitación.

Al llegar a la cama, ella se sube al colchón pasando de largo a Lori, rodeándola. Su objetivo es percibir un poco del calor del albino entre sus brazos, y lo logra al recostarse en el lado desocupado de Lincoln. Luego, se inclina ligeramente sobre él para besarle la mejilla izquierda, sintiendo cómo su suculento seno roza su hombro como una almohada de seda.

Siente que su piel se le eriza, incluyendo su pecho, y su mente se percata de un aroma familiar. Siendo su rodilla la que confirma sus sospechas al sentir algo duro que sobresale donde deberían estar sus partes masculinas.

Y gracias a la luz de la habitación. Leni reconoce lo que le está sucediendo a Lincoln. Sus cejas se fruncen con profunda preocupación al sentir que el miembro de Linky temblando. Creyendo la chica que eso se trataba de una señal muy mala.

Finalmente, baja su mano y lo toca primero con un dedo. Leni se sorprende al percibir lo caliente y duro que se siente su miembro. Extrañándole un poco al principio pensando que Lori se había encargado de cuidar a su hermanito.

"Tal vez necesita un poco más de ayuda", pensó la rubia menor. No podía criticar contra esa lógica. Mientras envolvía toda su mano alrededor del miembro palpitante, recordando que no era la primera vez que ella hacía algo como esto, pero… si para el sexo opuesto lo que está a punto de hacer.

Podía despertar a Linky y preguntarle si Lori lo había mimado como ella lo hace con él, pero él estaba durmiendo tan plácidamente como un hermoso ángel. Su ligera respiración, rozando un poco a los ronquidos, hacía que su corazón se hundiera y arrullase de ternura. La forma en que su hombro presionaba rítmicamente por su respiración en sus senos, veía la tranquilidad que fluía a través de su cuerpo.

No, ella lo dejaría dormir. Sería una buena novia y resolvería esto por su propia cuenta.

Miró alrededor de su nido de amor, riéndose lindamente la segunda menor al pensar en ese nombre. Dándose cuenta de que el calor que compartían con su mano simplemente no era suficiente. Al haber estado debajo de esa manta por un tiempo, debió sido suficiente para que él se hiciera más pequeño de nuevo.

"Bien… Leni, piensa, ¿qué haría Linky o… Lori?", su mano todavía envuelta alrededor de su miembro tembloroso, maravillándose de lo caliente que estaba y de cómo latía entre sus dedos como un corazón. Siendo algo hermoso para ella.

En ese momento, su hermano se movió repentinamente en su sueño, intentando posicionarse mejor. Encontrándose cara a cara. Con cuidado, destapó la frazada que cubría al chico e inclinó su cabeza hacia su entrepierna mientras admiraba su lindo miembro, un poco húmedo. Pero no podía olvidar lo suave y sedosa que era su piel, casi como un chocolate aterciopelado. Eso hizo que Leni sintiera un hormigueo en su zona privada al recordar ciertas actividades favoritas de Jackie y Mandee que también disfrutaba Leni.

"Lo siento, Linky~", se disculpó primero la rubia menor, pensando tristemente que se él se perdería de este momento. Leni deposito su lengua sobre aquella tierna polla, saboreando un sabor agridulce que inundó sus papilas gustativas. Derritiéndose bajo el calor de su boca, su mente explotaba en una sorprendente cascada de un nuevo sabor.

Le tomó un poco de esfuerzo, pero finalmente se acomodó lo suficiente para hacer su trabajo. Sentía el cabello de Lincoln haciéndole cosquillas en los dedos de los pies, lo cual la hizo reír un poco. Sus rodillas adoptaron una posición curiosa, pero la verdadera estrella de este espectáculo se encontraba justo frente de sus labios entreabiertos y jadeantes.

Ella tomo su polla de nuevo y brevemente se preguntó si le pasaría algo a su novio por lo que estaba a punto de hacerle, sintiéndose tan caliente como cuando Jackie sumergió su boca en su lugar especial aquella vez en las duchas.

Apartó un poco su flequillo de sus ojos y, lentamente, se hundió. Inclinándose, plantó un pequeño beso en la punta de la polla en forma de saludo, sonriendo un poco al sentir lo húmedo que estaba, recordándole aquellos besos que le dio a su precioso hermanito bajo el muérdago en la navidad pasada en esta misma habitación. Su corazón se llenó de calidez y suspiró contra su miembro, cuando de repente, se contrajo y golpeó un poco sus labios.

Presionó sus labios firmemente contra su punta aterciopelada y gimió ante el vapor que prácticamente salía de él en oleadas.

"Él está caliente", mencionó Leni en su mente, y no de la forma atractiva.

Su boca presionó un poco más, abriéndose para dejar que su lengua recorriera su longitud y palpara la húmeda raja en su cabeza, saboreando su lugar especial por primera vez. Se estremeció cuando este nuevo estímulo hormigueó en su cerebro. Dejando escapar un ruido que fue un gemido ahogado, riéndose un poco ante el pensamiento de que tal vez, solo tal vez, su Linky sabía mejor que el chocolate después de todo.

Y eso es un gran elogio viniendo de una Loud, eso sí.

Podía sentir su miembro bailando dentro de su boca, palpitando y hormigueando, haciendo todo tipo de movimientos felices, animándola a seguir envolviéndolo con sus labios sedosos y su lengua pecaminosa.

Ella rozó la curva de su coronilla con los dientes por accidente y sintió sacudirse dentro de su boca, presionando duramente contra su lengua, y ella se encogió un poco con preocupación. "Lo siento, Linky. Te lo compensaré".

Mientras sus labios bajaban, tomando más de él dentro de su cálida boca, su lengua rodó alrededor de él, saboreando cada centímetro de su tierna piel. Sin embargo, siempre regresaba a su punta para recoger aquel delicioso sabor. Ella se rió ante la idea de que él se estaba derritiendo como el chocolate. La vibración provocada por sus pequeñas risitas maravilló alrededor de su virilidad erecta, y se detuvo cuando Lincoln dejó escapar un débil quejido.

Recordándole a Leni haber escuchado a su hermano hacer ese tipo de ruido antes cuando estaba pasando su tiempo a solas en su dormitorio. Sus amigas Jackie y Mandee siempre le habían dicho a la rubia que era un buen sonido, un ruido alegre, algo… delicioso~.

Y ella no pudo estar más que feliz. Sonrió torcidamente y continuó tomando esa longitud en su boca expectante. Estaba feliz la segunda mayor de que a su novio le esté gustando de su trato, sea lo que ella esté haciendo. "Soy tan buena novia~".

Pero de pronto, no quedó nada. Su nariz se presionó contra la suave pelvis y la base de sus partes masculinas. Tomó una bocanada profunda de su olor, su cerebro se reconectó al reconocer el aroma almizclado de su hermano, la textura rígida y suave de su dureza palpitante mientras su lengua lo lamia con avidez, y ese curioso sabor de su húmeda carne la dejó deseando más.

"Oh~…", arrulla internamente Leni, creyendo que podría volverse adicta a esto si no tenía cuidado. Él era como una droga y ella no sabía si sería capaz de resistir una sobredosis de las sensaciones que estaba recibiendo, como el amor que estallaba dentro de su corazón por su hermano y el abrumador deseo de seguir teniendo su polla en su boca.

—Mngh… —Un quejido es liberado por una Lori aun cargada por el sueño logrando sentir cierta opresión en su seno izquierdo, con algo de pesadez abre sus parpados para bajar su mirada encontrándose a su conejito estrujando su orbe de carne con una de sus manos con un poco de fuerza. Valiéndole una ola de felicidad que mitigo su vergüenza inicial al darse cuenta que se habían dormido los dos desnudos en la misma cama, después de hacer aquello en la noche.

Pero esas sensaciones cálidas se esfumaron cuando una corriente de aire frio le golpeo sus zonas inferiores, ganándose esta un pequeño escalofrió. Cosa que le extraño un poco a la hermana mayor al recordar que como mucho antes de dormir se había asegurado en cubrirse a sí misma y a su hermanito. Por ello, giró su vista con cuidado en tal de no despertar a Lincoln, consiguiendo un rubor bastante significativo sin creer lo que veía.

Se trataba de su hermana menor, Leni que comenzaba retirar sus labios lentamente, dejando a su vez un hilo caliente de baba que conectaba a la longitud del inconsciente chico, y sonrió lindamente cuando lo soltó con un chasquido audible. Leni miró aquella polla, viéndolo brillar bajo la luz de la habitación. Encontrándose la rubia menor feliz al estar apreciando su obra y estaba contenta al ser la autora de dicha actividad. Ella lo atendió continuamente, brindándole a la chica tanto del delicioso sabor que tanto le fascino. Ella lo hizo sentir cálido, cómodo, envuelto protectoramente entre su lengua y sus labios. Estaba siendo la mejor novia en todo el universo para su Linky que sostenía su corazón en las palmas de sus manos, y ella estaba radiante de orgullo por su trabajo.

Ambas hermanas vieron contraerse otra vez el miembro del peliblanco ante sus ojos, dejando escapar un rastro de la saliva que previamente había sido lubricado, ganándose una sonrisa por parte de Leni y que antes que Lori volviese aterrizar sus pies a la tierra, ve como su hermana volvía a tomar el miembro dentro de su boca y lo succionaba como si fuese un caramelo.

El repentino jadeo que brotó de su hermano hizo que Lori saltase un poco de su sitio provocándole que escalofríos recorrieran por su columna vertebral por el susto ayudándole indirectamente en que regresase a la realidad, pero ni un tipo de sonido se atrevía salir de su boca volviéndola loca al ser una simple espectadora y un hormigueo placentero comenzó picarle allí abajo.

Apartando sus labios del miembro, Leni uso su lengua rodando alrededor de su cabeza varias veces solo para asegurarse de haber 'limpiado' hasta el último centímetro antes de poder de apartarse.

Lori escucho un largo y sensual gemido de su hermana, haciendo que su garganta se secase y su núcleo se estremezca. Desliza lentamente su mano a su vagina y comenzar a masturbarse lentamente, hasta que…

—Mnmm~…

La rubia mayor alcanzó a escuchar algo, deteniendo sus dedos que estaban complaciendo su núcleo. Vio a Leni agitando un poco su trasero mientras tarareaba, muy encantada, cerrando sus ojos con dicha. Esto hizo que los ojos de Lori se abrieran por completo, despejando toda neblina de lujuria que se estaba cerniendo sobre ella al creer que su hermana menor había sido la primera en conseguir "el premio" de su conejito. Cuando la mayor se disponía a intervenir, la rubia menor se separó de su hermanito, sacando su lengua fuera de su boca para lamerse los labios, buscando incluso una muestra más del sabor de Linky. Con un profundo suspiro, abrió los ojos y finalmente se dio cuenta de la mirada que su hermana mayor le estaba brindando.

—Oh... Buenos días, Lori. —saludó risueñamente Leni a su hermana mayor en un tono bajo, con el fin de no despertar al peliblanco. Actuaba de forma indiferente ante la desnudez de todos los ocupantes de la cama, incluyéndose a sí misma.

*Ruido*

El sonido del despertador se hizo presente en la habitación del albino, aunque de manera breve, siendo silenciado por Lori, dejándolo sonar menos de un segundo. Ambas hermanas mayores ya estaban cambiadas y aseadas, gracias a la insistencia de la mayor para aprovechar en bañarse ante la ausencia de la familia en la madrugada.

En medio de ese cambio de ropa para el día, Lori interrogó a su hermana sobre lo sucedido cuando despertó y también para confirmar cierto detalle. Su sorpresa fue grata y posiblemente se dividió en dos. Por un lado, sintió alivio al escuchar que el tarareo que escuchó fue prácticamente Leni teniendo un orgasmo, lo que explicaba el movimiento de su trasero. Pero la segunda sorpresa la hizo reflexionar. Según las palabras de la rubia menor, la polla de Lincoln tembló en el interior de su boca, lo que le pareció gracioso. Sin embargo, Leni no pudo sentir nada cálido o pegajoso, a diferencia de lo descrito por Lori. Extrañándole eso, la mayor decidió buscar algo al respecto sobre aquella condición que tiene su hermano.

—Lincoln... Hey, despierta. —Intentó Lori despertar a Lincoln hablándole en el oído para que también aproveche y se duche, eliminando cualquier tipo de evidencia de lo que hicieron. Recordando lo meticulosa que fue su madre cuando descubrió que estaba ocultando que tenía novio.

—Linky... —Le siguió Leni, esta vez frotando su blanca cabellera y trazando con su dedo índice un pequeño recorrido desde la mitad de la frente de su hermanito hasta la punta de su nariz. Esto funcionó, ya que los párpados del chico reaccionaron.

—Ugh... —Se levanta Lincoln poco a poco, frotándose los ojos para intentar despertar más rápido. Pero lo primero que vio el albino hizo que todo rastro de sueño se desvaneciese. No solo estaba Leni, quien lo despertó, sino que también se encontraba Lori enfrente suyo. La diferencia era que la mayor se adelantó en hablar.

—Antes que nada... —Le lanzó Lori una toalla aún sin usar. —Báñate primero.

Y eso fue lo último que escuchó Lincoln por parte de su hermana mayor, ya que sus padres estuvieron encima de todos los hermanos apresurándoles el paso, debido a algo relacionado con ser llamados a la escuela por respecto a Lisa.

Nuevamente había caído la noche en la ciudad. Sin embargo, a diferencia de la vez anterior, había movimiento en el interior de la casa Loud. Esta vez, Lincoln se movía a tientas por los pasillos debido a la poca visibilidad. El chico no estaría merodeando a esa hora si no fuera porque había recibido una nota de Lori debajo de su puerta, indicándole que se dirigiera a su habitación cuando todos estuvieran dormidos.

Lo peor, según la perspectiva del chico, era que sus hermanos se habían distanciado de él. Cuando les preguntó durante el almuerzo en la escuela qué estaba pasando, solo César respondió diciendo: "Solo estamos ajustando algunas cosas para tu entrenamiento, ¿de acuerdo?". Después de eso, ya no respondieron más a Lincoln, dejándolo solo ante este dilema.

*Toc*

*Toc*

A pesar de que el albino golpeó suavemente la puerta de las hermanas mayores, solo se abrió lo suficiente como para que una mano lo introdujera al interior de la habitación. Al igual que en el pasillo, el lugar estaba oscuro, pero solo por poco tiempo, ya que la linterna del teléfono de Lori iluminó el rostro de su hermano.

—Perdón… —Susurra Lori en un tono de disculpa apartando rápidamente la luz del albino. —No has visto a nadie más despierto, ¿verdad?

Lincoln niega con la cabeza, indicando que no ha visto a nadie en las otras habitaciones. La mayor se siente aliviada al liberar la tensión que se había acumulado sobre sus hombros. Sin embargo, esa serenidad es interrumpida cuando la puerta de la habitación se abre de repente, provocando que los corazones de ambos hermanos den un salto del susto. La habitación se ilumina al encender las luces, revelando a Leni, quien sostiene un envase de helado con una mano y con la otra, tres cucharas.

—Leni... —Habla Lori entre dientes, frotando con irritación el puente de su nariz con los dedos pulgar e índice. —Te dije que esto no sería una pijamada.

—¿No? —Pregunta Leni confundida, con una cucharada de helado napolitano a medio camino hacia la boca de Lincoln, quien está indeciso sobre si aceptarlo o no. —Pero tú dijiste que...

—Que solo hablaríamos sobre... sobre nosotros. —Habla Lori con cierta timidez, tardando un poco más en articular esas últimas palabras, evitando que el rubor se apodere de sus mejillas.

Con aquellas palabras, Lori apagó la luz de la habitación, dejando solo las lámparas de la mesita de noche. Pasando la próxima hora explicándole a sus dos hermanos 'Las Reglas', siendo la más obvia de ellas la de 'No ser vistos por la familia' y 'Solo ser así de... afectuosos cuando no haya nadie cerca'.

Lori mencionó otras reglas, pero lo que desconocía era que la mayoría, o tal vez todas, las que estaba mencionando eran las mismas que Lincoln había dictado a Leni.

—Y para que esto funcione, deberíamos estar... agh... comunicarnos. —Se quejó Lori al mencionar lo último, recordando que Leni no tenía un celular consigo por razones obvias, y en el caso de Lincoln ni se diga.

—Oh, cierto —Leni hablo al recordar algo, sorprendiendo tanto a Lori como a Lincoln, quien se encuentra con la cuchara del helado en la boca. Ambos simplemente observan cómo la rubia menor vuelve a encender la luz de la habitación y luego se dirige al armario en busca de algo. Logra encontrarlo y regresa a la cama con sus hermanos, ahora sosteniendo una bolsa de compras en la mano. —¿Estos servirán? —Pregunta la rubia menor, aún con dudas, mostrando el contenido de la bolsa a su hermana mayor y a Lincoln.

El albino queda perplejo al ver la gran cantidad de teléfonos móviles en un solo lugar, y Lori no se queda atrás. La palabra 'sorpresa' se queda corta para describir lo que siente, y su ojo derecho incluso tiene un tic nervioso al ver esos teléfonos que aún están en sus cajas.

—Leni... —Llama Lori a su hermana lentamente, intentando no elevar la voz debido a la hora que se encuentran para no despertar a nadie. —¿Cómo conseguiste todo esto?

—Estos me los dieron unos chicos muy amables de la escuela después de hablar con mis amigas. Lo llamaron 'intercambio de regalos', pero eso es extraño porque ya pasó San Valentín, ¿no lo creen?

*Silencio*

Ni Lori ni Lincoln se atrevieron a emitir ningún sonido después de lo que dijo Leni. Tenían un mal presentimiento por lo que habían escuchado. El albino solo miró a su hermana mayor, y ella, sin necesidad de palabras, comprendió lo que él quería transmitir con su expresión de preocupación y, quizás, miedo.

En una situación diferente, Lori se sentiría reconfortada al ver esa muestra de preocupación de Lincoln por su pareja, pero en ese momento no era apropiado.

—Hablaré con ella. —Concluyó Lori, suspirando cansadamente. Era como si esperara algo así de su hermana menor.


Alex, por favor... —Suplica César a su hermano menor mientras ambos se encuentran junto a la luz de la fogata.

¡Ni lo sueñes! —Niega Alejandro rotundamente por quinta vez, alejándose ahora de su hermano y escondiéndose detrás de un árbol. —¿Cómo sabes si eso es cierto?

¿Acaso no lo viste? El propio libro restauró las palabras que estaban quemadas en algunas páginas e incluso regeneró parte de las hojas. —Justifica el hermano mayor, tratando de convencer a Alejandro.

Oh... sí, pero se te olvidó un pequeñito 'detalle'... —Dijo el hermano menor enfatizando su punto al acercar su dedo índice al pulgar lo suficiente para que el mayor pudiera verlo. —¡Esa maldita cosa chupó 'TU' sangre! —Explotó finalmente Alex, exasperado al no esperarse ese comportamiento de la... 'criatura'.

Mientras estaban estudiando las páginas del grimorio, encontraron una sección de hojas parcialmente corroídas, como si hubieran intentado quemar el manuscrito. Al notar eso, César rozó suavemente la superficie de la hoja con la yema de sus dedos para evaluar el tipo de ignición que pudo haber ocurrido, y lo último que ambos hermanos esperaban sucedió: en el momento en que la piel de César entró en contacto con el papel dañado, este se cerró súbitamente y los dientes de la criatura se clavaron rápidamente en su antebrazo.

Cabe mencionar que cuando eso ocurrió, Alex socorrió a su hermano, intentando forzar a la criatura a soltar su brazo. Sin embargo, al ver lo que hacía el grimorio, el guardián menor tomo una buena distancia para no convertirse en la siguiente víctima, alejándose significativamente de su hermano. En cuanto a César, al principio intentó gritar por el dolor, pero algo sucedió que hizo que cualquier sonido se quedara atascado en su garganta.

La criatura en sí lo mordió, pero no lo masticó y tampoco hubo salpicaduras de sangre. Fue el grimorio el responsable de absorber la sustancia para sí misma, lo cual irónicamente no fue lo que silenció a César, sino las consecuencias de ese acto. El guardián mayor abrió notablemente sus ojos ante la sorpresa de ver cómo las áreas dañadas por el fuego no solo comenzaron a desaparecer, sino que también se restauraron algunas páginas pérdidas durante el incidente.

Oh, vamos, tú... tú mismo lo viste. —Dijo César con dificultad, tratando de no recordar lo mal que se sintió cuando el grimorio le quitó una cantidad considerable de su sangre, la cual fue recuperada por su capacidad regenerativa.

Sí... ¡Esa maldita cosa también es un vampiro! —Exclamó Alex, sacando nuevamente su sotana y crucifijo como lo hizo anteriormente, lo que provocó que el rostro del hermano mayor se tornara inexpresivo por las medidas de su hermano menor.

Sabes... una de las hojas de esta 'cosa' tiene parte del sello de camuflaje. Y tú sabes muy bien lo que eso sig-

*Chop*

Antes de que César continuara hablando, un ruido que venía detrás de él lo hizo voltearse y descubrir a su hermano siendo mordido por el grimorio.

¿Y por qué no me lo dijiste antes? —Preguntó Alex, con un tono casi ofendido al revelarse ese nuevo detalle.

Pero César conocía muy bien ese tono de voz.

Ah... Sé que me arrepentiré de esto... —Murmuró el mayor, sabiendo que ese sello en particular y su hermano no eran una linda combinación, no sin antes suspirar de alivio al ver que su hermano aceptaba formar parte de la restauración, al confirmar que ese grimorio sí que era caprichoso. A pesar de haberse llevado una gran cantidad de su sangre, no restauró las partes dañadas por Harriet, pero ahora, con la sangre de Alex, estaba comenzando a restaurar esa sección.

"Interesante", pensó el guardián mayor, formulando una que otra teoría sobre ese libro en particular.

Uh oh...

Con ese sonido emitido por Alex, César salió de sus pensamientos y se acercó a su hermano. —¿Qué? ¿Qué pa…só?...

"Ay no...", fueron los pensamientos de ambos hermanos al ver la contratapa del grimorio, en la cual había un sello de una torre y en ella se encontraba una lechuza, como si fuera su guardiana.