Hola gente tiempo que no los veía.

Bueno…

Se supone que este capítulo se tendría que publicar para el 14 de Febrero. Creo que me deje llevar y me falto 200 palabras para cerrar con 20,000, pero después un factor externo me hizo continuar debido y debido también a ello esta historia y la de One piece lo dejare en pausa.

Ojo solo en PAUSA no pienso dropearla ni nada parecido.

Y ya con todo dicho.

Disfruten del capitulo :D


Regalo de San Valentín


—…

Silencio era lo único que se presenciaba en la oscura habitación del albino. Desde que regreso del parque, mil cosas pasaban por su mente que ni siquiera tomo en cuenta lo tarde que era, aun sabiendo que gracias con la ayuda de Alex el chico ya no tiene la necesidad de dormir, aun así, eso sería raro si alguien más lo viese.

¿Creen que Becky ya lo sepa? —Al fin el niño decide dar sus primeras palabras desde que llego a casa.

Pero dentro del albino las cosas estaban un poco… igual.

Y por la forma que ella habló solo se refería de una persona que 'molestaba' a Leni. —Meditaba César con las manos entrelazadas al nivel de su boca. Miraba fijamente a la fogata. Recordando la conversación que tuvo con su protegido y la pelirroja en el parque, pero sonrió levemente el guardián al notar que la chica daba indirectas con la intención de que el albino no se preocupase por su hermana.

Sin embargo…

Si no fueron aquellas amigas de Leni, entonces… ¿Quién? —Se preguntó más para sí mismo, ya que sabía por parte de Alex sobre dicha relación que tiene Leni con sus amigas cuando el hermano menor recolectaba las uñas de las mayores para la creación de las vivre cards. También Alejandro supo que la pelirroja albergaba sentimientos de opresión y confusión. Como si lo que haya visto era real o no.

Al menos por como hablaba ella no se refería lo que tienen entre tú y Leni, ¿no? —Comento Alejandro lo positivo de aquella reunión.

Y recuerda Lincoln. Dijo que paso en la hora de clases. Cosa que no estabas en ese lugar. —Pese las constantes palabras que ambos hermanos le decían al niño, este no respondía, pero de igual manera no daba respuesta alguna ante la clara lógica que hay, sin embargo, dado que Lori pudo descubrirlo, hace que Lincoln no pueda dejar el asunto.

Pero… sin tan solo-

* RING – RING *

—¡! —La conversación fue interrumpida por su propio despertador indicando las 7:20 a.m. y el comienzo de un nuevo día.

Bueno, como sea. Tienes escuela, así que podemos posponerlo al regresar. —Comento César.

Ahhh… —Suspira Lincoln con resignación para luego salir e irse a formarse al baño.


—Como… puede… ser tan… difícil. —Se golpeaba Lincoln contra el escritorio de su habitación tras cada palabra.

En su intento de hablar con Leni a solas con tal de confirmar lo dicho por Becky fueron ineficaces. Por el hecho de que Lori la necesitaba para hacer unas cosas y cuando la mayor no estaba eran las hermanas menores que pedían ayuda a Lincoln, impidiendo así aclarar ese asunto. Pero el sonido de la puerta hizo que el albino se detuviera, dejando su cabeza reposar sobre la superficie de la madera y volteo su miranda sin energía hasta que su actitud cambio al reconocer que era Lisa.

—¿No te castigaron? —Pregunta la castaña con cierta cautela al notar que su hermano mayor no se veía de buen humor tras llevarse la culpa por lo que ella misma hizo en la escuela sin saber lo que realmente atormentaba al peliblanco.

—No, no. Yo… estaba… pensando que tema elegir para mi tarea. —Inventa como puede Lincoln una excusa por su estado decaído. Pero viendo que eso no la convence del todo. Mejor se levanta y se dirige hacia ella, tratando de cambiar de tema. —Y dime, ¿ya acabaste de hacer esa bombilla?

—Corrección. Se llama bobina, pero sí. Ya casi la termino. Y así estaré más cerca de tener mi propia lámpara de plasma para luego conseguir mi propia fuente de energía.

Con ello, Lisa divago con su limitado vocabulario le permitía, cosa que no duro tanto al ser llamados por su padre para cenar.

Lincoln notó que era más que palpable la pasión que tiene su hermanita con estas cosas científicas, quizás… demasiado, aún más cuando la propia castaña hurto material escolar de Lincoln.


Después de recibir su castigo en el juego de quemados en educación física, pesé usar su Haki de observación para darse cuenta de que aún le falta hacerle frente ante objetivos en movimiento. Ya cambiado de ropa, escucha un llamado en los altavoces.

[LINCOLN LOUD PRESÉNTESE A LA DIRECCIÓN]

—Ah… —Suspira el albino tras el anuncio, dirigiéndose primero a su casillero para sacar entre sus sellos de almacenamiento una caja de cartón rosa mediana y un termo de color azul marino.

"Bueno, al menos con estos sellos Chandler ya no se lleva mis cosas", logra sonreír un poco Lincoln al recordar de que también tiene unas pertenencias de Clyde que él mismo le pidió que se lo guardase al enterarse de que los bravucones no conseguían nada por parte de él cuando husmeaban en su casillero.

¿Y quién crees que fue esta vez? —Pregunta César tratando de amainar el trayecto hacia la directora Ramírez.

Pero aquello solo le ayudo un poco en aligerarle el ánimo a Lincoln.

Ya enfrente de la puerta de la dirección, el albino se disponía en tocar, pero la voz de la directora hizo que detuviese su puño a la mitad del aire.

—Pasa Li- Loud.

Lincoln tomó la rápida autocorrección de la mujer como ya normal y mejor entro a la oficina de la directora Ramírez, encontrándola sentada detrás de su escritorio, mirando no al chico exactamente, sino lo que está cargando actualmente.

Y antes de que comience la conversación, Lincoln la detiene en el acto.

—Lo siento directo-

—María. —Corrigió la mujer con un tono amable y a su vez sereno.

—… María. —Replico el nombre Lincoln aun sintiéndose extrañado al no estar acostumbrado con este tipo de familiaridad con el personal de la escuela. —¿Cuál de mis hermanas se metió en problemas? Esta vez…

Comento con desánimo Lincoln, siendo esta la quinta o sexta vez que tiene que encubrir los desastres causados por sus hermanas menores, pero lo que aún no supera el chico es la propia forma que esto se ha solucionado, todo por la estúpida y rápida idea de Alex.

—De casualidad, ¿no tienes otra hermana llamada Lisa?

Eso ciertamente tomo por sorpresa a Lincoln, siendo esta la primera vez que escucha de ella aquí, la última vez fue que Lola había golpeado a alguien, pero era por defender a otra niña que si no se equivocaba se llamaba… ¿Meli? Sin embargo, también tenía Lincoln una ligera sospecha de lo que hizo Lisa, pero dejo que la directora se lo confirmase.

—Ella de alguna manera irrumpió la puerta donde se resguardan el equipo de laboratorio. ¿Usted no sabe algo respecto o no? —Pregunta María en su habitual tono autoritario.

Tenía una ligera sospecha de las razones por lo que hizo tales cosas su hermanita, pero primero quería escuchar para confirmarlo con ella después.

—Bueno... —De repente su voz cambio a una más animada. —Con ello, ya aclarado… —Al fijar su vista en la caja que llevaba Lincoln.

Sabiendo que ella ya no diría nada más y viendo que su enfoque había cambiado hacia él. Mejor coloco la caja sobre el escritorio y lo abrió de forma que las donas glaseadas se presentase enfrente de la mujer mientras la misma se servía té del termo.


En serio, ¿cuánto trajiste? —Pregunto Lincoln a Alex aun si creer de la cantidad de cajas de donas que se encontró en su habitación cuando regreso de la escuela. Eran tantas que hasta el propio albino tuvo que guardarlas en otro cuaderno para no confundir sus sellos de almacenamiento y comenzó a desarrollar cierto rechazo por dicha golosina.

No lo sé, solo tomé lo que pude que ese camión tenía, después de todo quién reclamaría las cosas una vez que el conductor lo volcó.

A Lincoln le sorprendió que la directora de la escuela tuviese ese gusto culposo por las donas, pero al saber que estaba teniendo escasez de ellas por el recorte de presupuesto fue un buen golpe de suerte.

Desde que atraparon a Luan por una de sus bromas que se había salido fuera control en clases, fue castigada tanto en la escuela como en la casa.

Pero cuando sucedió el primer incidente con Lana por haber traído a Charles a su clase por el 'Muestra y cuenta'. Con rapidez acudió por ayuda a Lincoln, creyendo que esta vez sí se llevarían a su mascota a la perrera.

Sin embargo, no solo fueron aquellas donas que ayudaron a persuadir a la directora todo este tiempo, sino por otro detalle que le instruyo César.

Escuchar sus problemas.

Fue lo que hizo Lincoln al notar su desconfianza sobre su relación con la bromista al ofrecerle por primera vez la caja de rosquillas. Por ello, la mujer le pidió al chico que se quedase por si le había puesto algo raro a los bocadillos y en la espera el albino solo soltó unas cuantas preguntas sueltas sobre cómo le ha estado yendo o sobre el recorte que tuvo la escuela, cosa que se le escapó la directora al ver las donas. Donde una vez se sentía el ambiente de interrogatorio se convirtió en un confesionario, hasta el punto que la mujer busco excusas para extender un poco más la estadía de Lincoln. Y así es como continuo esta peculiar dinámica.


De repente, un abrupto chirrido hizo que el albino saltase en su lugar y con ello sacándolo de aquel recuerdo. Al acercarse a su ventana ve que de la minivan sale su padre y Lori, pero esta última saliendo del asiento del conductor. Recordando sobre el deseo de la mayor de manejar por sí misma. Por la distancia no sabe de qué hablaban, pero al ver el rostro de la rubia supo que no fue algo bueno.

Solo espero hasta verla en el pasillo con la puerta entre abierta para notar su mirada abatida.

Al parecer… no le está yendo bien lo de aprender a manejar. —Comento César sintiendo empatía por ella por el poco tiempo que su padre tenía para estar con su hija en la práctica de manejo con su 'bien más preciado'.

Oigan… —Llama Lincoln a ambos guardianes. Sabiendo que podría arrepentirse después, pero viendo los anteriores intentos que hizo Lori…


—Lincoln, ¿estás… seguro de esto? —Pregunta Lori, aún insegura con el peculiar plan de aprendizaje de su hermano.

—Sí, por lo que he visto eres buena. —Nota Lincoln, que los ojos de su novia brillaron por el cumplido.

—Pero también vi que te tomas mucho tiempo en pensar sobre qué hacer. —Viendo que ambos ojos regresaban a la realidad ante el comentario, recordando la mayor los recurrentes frenados que hacía cuando su padre le hablaba varias cosas a la vez.

—Y por eso… —Termino Lincoln en poner un vaso desechable con té caliente; aún humeante y rozando con el borde del recipiente sobre el tablero enfrente suya.

—Esto será tu 'examen'.

Whoa… Sí que se lo memorizo. —Comento César sorprendido ante la fluidez que hablo su protegido y no como si fuese un comercial barato al practicarlo anteriormente. Mientras él tiene atado a su hermano hasta amordazando para evitar que este haga un comentario y provoque que la actuación del albino flaquee. No después que el mismo se lo plantease. César termino dando unos retoques en tema de que el chico no salga perjudicado de esto, ya sea con el Sr. Lynn o con la propia Lori.

Con la propuesta que sugirió con el niño hizo que este dudase, pese a que es consciente sobre su inmunidad ante las quemaduras al haberlo aprovechado en comer galletas y la lasaña de su padre recién hechas primero que nadie.

Pero para alguien que no tiene conocimiento sobre ello hace que Lori; mire por donde lo mire, sea esto algo extremo. Mucho más tomando en cuenta que están dentro de la Minivan sin el permiso de su papá, aprovechando que recién regresaron de las clases en martes y que el Sr. Lynn llegaría a tiempo para hacer la cena.

Notando su falta de convencimiento, Lincoln mejor opto en seguir lo sugerido por el guardián mayor —Sé que esto puede verse mal para mí, —Intento no prestar atención ante el contacto visual que el albino recibía por parte de la rubia de 'Oh… ¿en serio?' —¿Pero por qué no hacemos esto?

Lincoln se acerca al teléfono de Lori que está siendo utilizado por el GPS para su 'ruta de prueba'. —Si pasas uno de los ejercicios sin fallar, tomaré un sorbo del té y así habrá menos peligro, ¿te parece?

Aun mirándolo con escepticismo, Lori lentamente lleva su mano hacia la ignición de la minivan y la enciende. Alarmándose un poco al ver las ondas en el vaso desechable por el movimiento del motor. Viendo que no pasó nada, continuo con su rutina de preparación.

—Espera.

—¡¿Qué?! —Lori exclama fuertemente al creer que algo del té se derramó sobre él, pese a que el chico no lo dijese en ese tono.

—¿Y el cinturón de seguridad?

—… —Sonrojada por lo que hizo, Lori se asegura el asiento en un silencio incómodo y suelta el freno de mano para comenzar otra vez con esta prueba.

—Bien, vayamos con algo ligero.

—Ahora pásate a ese carril. —Comento Lincoln tras leer 'el temario' de la escuela de manejo, siendo en realidad las instrucciones de César sobre como conducir.

—¿A-Ahora? —Pregunta con inseguridad la rubia.

—Sí, ahora.

—Y… detente justo aquí.

Indico Lincoln en medio de una pendiente. Para después que Lori viese que por la inclinación el contenido del vaso se fue al borde, pero sin derramar ni una sola gota de té, y si no fuese por los anteriores sorbos que hizo Lincoln, era más que seguro que eso sería otra historia.

Pero la pequeña paz de Lori le fue interrumpida cuando el claxon de otro auto le presionaba que avanzase e hizo eso.

Pasando por la zona del parque, Lincoln vio una perfecta oportunidad y con ello una prueba sorpresa para su hermana.

—Lori, estaciónate aquí. —Señalo Lincoln, el lugar entre dos coches.

—¡¿Aquí?! —Exclama la rubia viendo el espacio, siendo esto la primera vez que hacía ese ejercicio.

—Sí. —Confirmo el albino tensándose un poco aun sabiendo que Alex intervendría si algo malo pasase, pero una cosa es dañar el auto de su padre y otra muy distinta es dañar uno ajeno.

Con duda, Lori se adelanta un poco para después estacionarse con cuidado usando la reversa aún más cuando vio a su hermano beber de su té.

Por parte de Lincoln, este casi se ahoga al ver que la minivan por poco se raya con el coche de adelante, pero no sucedió.

Y cuando el chico sintió el frenado, se dio cuenta de que ella lo había logrado.

—Ja… —Se desahogó un poco la rubia sin creer lo que consiguió.

El buen humor era palpable en la minivan. Tras estacionarse con éxito y salir de allí, hizo que Lori viese lo demás como un simple juego. Y la alegría podía verse en ella por una sonrisa plasmada en su rostro, imaginando que su permiso de conducción estaba en la bolsa. Giro en la siguiente cuadra para estar ahora a nada a llegar a casa.

"Oh… ¡Esto es genial! Ya nada puede-"

—¡Lori, cuidado!

—¡! —Al escuchar la advertencia de Lincoln, la adolescente solo alcanza a ver un pequeño mechón rubio frente al vehículo. Pisa a fondo el freno, haciendo rechinar los neumáticos y provocando que ambos hermanos se inclinen hacia adelante debido a la inercia. Sin embargo, los cinturones de seguridad les ayudaron a permanecer en sus asientos, a excepción del vaso desechable que salió volando hacia Lincoln.

Al divisar enfrente suya, la rubia ve que se trataba de su hermana menor Lana, completamente bañada en lodo del pecho hacia abajo. De inmediato, la pequeña corre al patio trasero.

Lori dio un suspiro liberador al darse cuenta de que estuvo a punto de cometer una estupidez. Luego, dirigió sus ojos hacia su hermano y sintió cómo un vacío se formaba en la boca de su estómago al ver el vaso sobre él.

Mientras que Lincoln solo levanto el recipiente. —Sí que tuve suerte. El vaso ya estaba vacío. Je, je… —Para luego ponerlo bocarriba demostrando su punto. Pero ni tiempo le dio el chico. Solo alcanzo ver como su hermana azotó la puerta de la minivan y se iba dentro de la casa.

¿Creen que este… —Comento Lincoln en voz al encontrándose ahora solo en el auto.

¿Enojada? —Complementa César su pregunta.

Oh, sí. Definitivamente. —Confirmo Alejandro al contener su risa tras sentir con su Haki los 'ánimos' con lo que se fue Lori. Y sin decir una palabra más, el guardián menor salió del cuerpo de Lincoln para estacionar correctamente la minivan en la cochera al notar que la rubia lo había dejado justo enfrente de la casa, más que nada para que nadie fuese castigado esta vez.


Habían pasado dos días desde la 'peculiar' prueba de manejo que hizo Lincoln a su hermana. Logrando que esta última no le hablase en ese tiempo.

Recién llegando a la casa, el albino mira de forma indecisa a la bolsa plástica que consiguió después de unas compras.

Desde aquella 'rabieta' de su hermana mayor. Lincoln ha probado diferentes formas para hablar con ella y su situación no mejoro cuando escucho a Luan sobre buscar algo para este San Valentín dándose cuenta de su metida de pata al olvidarse dicho día.

Y recién saliendo de clases. Con toda la mesada qué logro reunir, el chico consiguió lo que pudo, un par de aretes de perlas de imitación guardados en su respectivo estuche incluyendo su envoltorio de regalo y unos cuantos chocolates que ayudaban en ocultar los nuevos pendientes.

Wow… ¿$20 dólares por eso? —Comento Alex ante el precio de los aretes. Cosa que César se abstrajo de hablar después de todo, debido que el propio Lincoln no toco siquiera el tema de las horquillas de plata que le dejo a Luan para el regalo de su amiga.

¿Creen que esto funcione? —Pregunta el albino a sus hermanos estando ahora sentado en el sofá, viendo televisión solo para aparentar después de dejar lo que compro dentro de uno de sus sellos en su habitación.

Pero todo el plan que estaba tratando de formular el chico se vio interrumpido al sentir como alguien se sentaba a su lado. Él se congeló cuando se dio cuenta de que era Lori, ella rápidamente lo abrazó con fuerza con su brazo derecho alrededor de su cuello haciendo que una de las mejillas del albino se aplastase con una de las tetas de la rubia ganándose un tono carmesí por la cercanía.

—Si no es mi hermanito favorito —Comento Lori con una voz demasiado amigable mientras lo 'estrangulaba'.

Lincoln tembló un poco en su lugar cuando sus ojos encontraron al adolescente. Su mente se esforzaba por no pensar en las cosas que ella le impondría, por asustarla a ese nivel en aquel entonces.

—N-No puedo... res-respirar. —Hablo como pudo el chico tratando de escapar del agarre de la rubia.

Sus padres solo se rieron ante la interacción fraternal. —Se ven tan lindos los dos juntos, ¿no lo crees querido? —Preguntó Rita a su esposo alegremente sabiendo mejor la razón del buen humor de su hija mayor.

—Cierto, cariño. —El padre respondió igualmente feliz y miró a ambos hermanos. —Y no lo olvides Lori, solo puedes tomar la van para llevar a tus hermanos a la escuela, cuando te llamemos para una emergencia y ya más tarde veremos sobre las salidas al centro comercial, y además-

Pero antes de decir algo más, Rita le interrumpe sabiendo lo 'cuidadoso' que se vuelve su esposo cuando sale el tema de la minivan —Y gracias por cuidar a tus hermanos para nuestra velada de San Valentín.

Lori suelta a Lincoln, quien se alegró de poder sentir el oxígeno nuevamente. —No es nada mamá —Ella respondió con una sonrisa.

El chico le devolvió la mirada sin parpadear en caso de que la rubia se perdiese de su campo de visión. Él no sabía si irse de la sala sin más, pero al escuchar lo dicho por su padre, tanto Lincoln como César pudieron entenderlo.

Lori consiguió su licencia.

Con ello, el guardián mayor también leyó entre líneas la razón de la ausencia de la pareja de su protegido y de la prisa que se retiró de la escuela. Se estaba preparando para la parte de escrita del examen de conducir.

Lincoln vio a sus padres alejarse desde la ventana ya por la tarde/noche. Cuando se marcharon, se escuchó la puerta cerrándose y la voz de Lori llamando a los demás para que bajasen.

—De acuerdo, nuestros padres ya no están. Y ya saben lo que eso significa si todo esto sale bien. —Comento la mayor de los Loud en un tono de complicidad.

Luna, Luan y Lana estaban felices. Lynn y Lola solo exhalaban de frustración al ver que no tienen de otra. Y con Leni… simplemente seguía la corriente al ser el día de hoy San Valentín.

Lincoln no había visto a Lori durante la mayor parte del tiempo que pasaba haciendo sus tareas, siendo la última vez cuando fue a lavar los trastos.

Ella aparecía en ocasiones para comprobar que hacía lo que se le ha asignado. La adolescente no hizo ninguna otra aparición aparte de esas ocasiones. Sabiendo que si todos hacen las tareas domésticas antes que sus padres regresasen, cabe la posibilidad que tengan vía libre sobre las restricciones que hay para este fin de semana, por ello el entusiasmo de Luna, Luan y Lana. Pero Lincoln le pareció extraño el comportamiento de su novia. Está seguro de que ella tiene planeado algo por la forma que lo miraba cuando recién llegaron a la casa.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó a la susodicha detrás de él.

—¿Ya casi terminas?

Su voz lo asustó y saltó hacia atrás lanzando un plato al aire. Sus ojos lo siguieron para luego ser atrapado por Lynn dándole un alivio a ambos hermanos, siendo después ser interrumpido por el sonido de la porcelana rompiéndose.

—¡Y anotación! —Festejo la castaña dejándose llevar tras recibir una noticia de su equipo de soccer hasta que se dio cuenta de su actuar. —Ups…

Lori mejor no hizo ningún intento de ayudarla. Ella solo le dio a su hermana menor una mirada que juraba dolor. —Límpialo y tíralo a la basura, idiota.

—Sí, señora. —Lynn rápidamente tomó un cepillo y un recogedor pequeño y luego limpió el desorden.

Después de que el plato roto estuvo en la basura, Lincoln se volteó hacia Lori, quien lo observaba. Ella simplemente lo miró fijamente, haciendo que el niño se sintiera como un pequeño ratón.

Entonces la adolescente al fin habló. —Cuando hayas terminado aquí, ven conmigo para ver televisión. —Por el tono dado no fue una petición, fue más bien una orden. Lori lo dejó solo, regresando a su programa mientras él terminaba con su tarea.

Cuando acabo, se dirigió a la sala hacia Lori. La chica estaba sentada en el sofá con las piernas extendidas moviéndose por los canales. Ella lo vio por el rabillo del ojo y se acomodó para quedar un poco más erguida.

—Ven aquí. —Dijo señalando Lori cerca de su lugar.

Lincoln se acercó a donde ella le indicó y esperó cualquier otra cosa que necesitara que hiciera. Luego, Lori dejó el control remoto y levantó al niño con sus manos. Lincoln se quedó helado cuando su distante hermana lo subió a su regazo.

No se atrevió a moverse ni a respirar mientras estaba sentado allí, sabiendo que cualquiera que no fuera Leni lo podría ver. Lori notó su incomodidad, se rió entre dientes antes de tomar nuevamente el control remoto y cambiar a un canal diferente.

Al principio el chico no hizo nada. Intentó alejarse poco a poco, pero Lori tenía su brazo izquierdo alrededor de su cintura mientras él estaba de espaldas a su pecho.

Lincoln pronto se rindió y mejor opto por mirar la televisión. En realidad, no le molestaba lo que había sucedido, solo quería pasar la velada sin que sus demás hermanas descubran que tiene cierta 'cercanía' con la mayor y que terminase esto pronto para poder darle a su pareja su regalo de disculpa por haberla asustado por el té caliente.

Entonces sucedió.

La palma derecha de Lori se movió y tocó su hombro. Lincoln nuevamente se quedó paralizado mientras la mano subía y bajaba por su brazo.

Ella frotó suavemente su piel expuesta. El chico le pareció extraño, pero no totalmente desagradable. Todavía persistía el miedo de ser descubiertos y de que ella estuviera a punto de hacerle, así que mantuvo la guardia alta.

La mano le frotó el brazo y luego subió hasta su cuello y un pensamiento fugaz el albino creyó que lo iba a estrangular. Pero en lugar de eso, un dedo y un pulgar se arrastraron por su mandíbula, provocando que se le pusiera la piel de gallina.

Luego su mano se alejó de su cara y cuello. Haciendo que este dejase escapar un suspiro. Lori sonrió detrás de él y movió la mano hacia la rodilla del chico.

Esta vez Lincoln pensó que ella iba a ejercer presión sobre él con su fuerza superior para saber de la razón de 'jugar' con ese té. Pero nuevamente solo palpó alrededor y lo frotó en pequeños círculos. De una manera suave y tranquilizadora.

Su mano apretó tiernamente su pierna sin que le doliese. Luego volvía a frotarlo en círculos.

Entonces Lincoln ahora sí se encontraba confundido en cuanto a lo que estaba pasando. Por un lado, se sentía bastante incómodo al no esperarse ese comportamiento y quería que ella se detuviera para conseguir unas respuestas. Pero no dijo nada por dos razones.

Primero: Dudaba que ella le hiciera algo de caso.

Y segundo: A él ya le estaba gustando un poco este tipo de trato.

Sí, lo hizo sentir extraño al no estar acostumbrado está peculiar situación. Siendo Leni la única quien lo 'mimaba' de esa forma.

"Al menos que solo me esté preparando para 'su interrogatorio'", ese pensamiento le hizo sudar frío y estaba a punto de pedirle que se detuviera cuando ella lo levantó de su regazo y lo dejó en el sofá.

Antes de poder mirarla, Lori le susurro en el oído. —Después de la cena. Ven a mi habitación. —Para luego centrar sus ojos a la televisión y volvió a estirar las piernas.

Lincoln no se movió al principio de su lugar y antes de pedirle una explicación el timbre de la puerta resuena en la casa. La rubia lo deja solo para atender el repartidor de pizzas. Pero el albino no se dio cuenta de que Lori lo miraba con una sonrisa socarrona en su rostro para luego cambiar su expresión con tal de atender al repartidor.


En la penumbra de la noche. Lincoln abre un poco la puerta de su cuarto y con ayuda de la luz que proyecta de la misma ve que no había nadie, mucho menos se escuchaban sus padres en la planta baja.

Salvo por una sola cosa.

Una tenue luz se podía verse por debajo de la puerta de una de las habitaciones. Reconociendo por la distancia que era de las mayores y con ello una señal para que avance.

Con cuidado el albino se desplazó por el pasillo tomando en cuenta cada paso quedaba. Cuando llego a su destino toco dos veces de manera rápida, pero al no recibir respuesta levanta su puño para repetir el proceso, salvo que esa acción fue interrumpida.

De forma abrupta, alguien abrió la puerta y, sin darle tiempo al chico, lo haló hacia dentro de la habitación, tirando en la bolsa con los obsequios en el suelo de la misma. Casi nada le tomo en ajustar su visión con la nueva iluminación del lugar, siendo la única fuente de luz, debido a la lámpara de su hermana en su mesita de noche.

Pero poco tiempo duro eso al verla o más bien... lo que lleva vistiendo.

La rubia se encontraba meramente en ropa interior, posando con los brazos hacia atrás, algo nada inusual para su hermanito, pero estas prendas eran muy distintas que había visto antes.

El color predominante de toda la lencería era el azul claro. Se podía apreciar que el sostén y las bragas formaban un conjunto similar a la ropa deportiva, con la diferencia de que el tipo de tela era muy delgada y estaba entrelazada en rejillas. Esto casi lo volvía semitransparente, cubriendo únicamente lo esencial desde los pezones hasta la vagina.

—Bah… Bah…

Al escuchar los primeros balbuceos de su pequeño novio, el agarre que tenía Lori sobre uno de sus brazos por detrás de su espalda se suavizó y expulso toda tensión que llevaba encima con una sola exhalación, ganándose un poco de confianza en sí misma.

"Menos mal que el diseño de Leni haya valido la pena, pero…"

—¿Y bien? ¿Cómo me veo? —Pregunta la mayor moviéndose un poco haciendo que su busto casi no tenga reacción por el cambio postura, al contrario. Pareciese que el sostén se encontraba muy ajustado para su pecho.

"En serio, ¿desde cuándo este par se volvieron grandes?", se preguntó con frustración la rubia a sí misma, sin tan solo fue como 3 meses que su hermana confecciono este conjunto. "¿Estaré engordando?"

Pero esas pequeñas dudas fueron interrumpidas por el albino que recién sale de su estupor y noto algo peculiar en ella.

—Lori, eso es… ¿lápiz labial? —Pregunta el albino que sin saberlo arruga un poco sus facciones de confusión más que nada quiso tener un punto en donde mirar que no sea… su cuerpo.

Sin evitarlo, ella emboza una pequeña sonrisa ante la reacción de su novio, viendo que valió la pena en usar esta ropa interior. E ignorando la pregunta sobre su bálsamo labial, levanto al chico del suelo y tal como lo hizo por en medio día se lo llevo cargando hasta sentarse a un lado de su cama y dejaba al peliblanco en su regazo.

"No puedo creer que esté haciendo esto", se dijo a sí misma la adolescente internamente con incredulidad ante el gran paso que dará esta noche y con ello una línea que al cruzarla no habría retorno.

Pero actualmente, la mujer comenzar a besarse con él mientras le sostiene los lados de la cara con ambas manos.

Pese tenerlo a espaldas contra su pecho. La rubia lo rodeó con sus brazos, abrazándolo con cierta fuerza como si no se hubiera visto en mucho tiempo, siendo que la última vez que tuvieron este tipo de intimidad fue desde Navidad. Frotando su mano contra la mejilla de él. Sonrió, riendo internamente, por el adorable cariño que este pequeño le tiene mientras un cierto tipo de calidez comenzó inundar su cuerpo.

No pasó mucho tiempo antes de que su copo de nieve se retorciese en su regazo, balanceando sus caderas, entre gemidos y quejas. Él se separa del beso para mirarla directamente a los ojos que sin saberlo reflejaron una súplica de algo de liberación y ella supo exactamente lo que necesitaba, ya que de seguro lleva como dos meses acumulando.

Lori le dedico una cálida sonrisa para después acercase a su oído. —Tranquilo, déjame cuidarte y me aseguraré que todo irá bien. —Se mordió el labio inferior, la rubia al ver su rostro, notando que no comprendió lo que trato de decir mientras su lujuria volvía a subir.

Las manos de la mayor palpaban su pierna arriba y abajo. Ella frotó y apretó a lo largo. Cuando llegó a su cintura, su mano pasó por debajo de su camisa y palpó su barriga.

El peliblanco intentaba con todas sus fuerzas de no mover su cadera y de ignorar los dedos acariciando su estómago. Su respiración se entrecortó cuando las puntas de estos seguían con lo suyo y se burlaban de un pezón.

Lori luego sacó la mano de debajo de su camisa, pero le rodeó la cintura con un brazo con tal de recostarlo en su cama. Cuando él se había calmado lo suficiente, ella volvió a palpar sus piernas, haciéndolo estremecer, moviendo su mano arriba y abajo por la parte interna del muslo. Luego desplazo su cuerpo hacia el sur, enganchando sus pulgares alrededor de su pijama naranja para despojarlos con todo y calzoncillos.

Lincoln no se resistió, incluso al tener su polla quedó expuesta. Se estremeció cuando su erección surgió.

—Esto te ayudará a relajarte antes de comenzar con la diversión —Comento la mayor. —Simplemente recuéstate y disfruta.

—Es-Está bien.

Tras escuchar su confirmación, Lori poso una mano suave y gentil en cada uno de los muslos del niño, bajando su cabeza hacia su polla. Sorprendiéndola un poco al encontrar la punta de su pene un tanto descubierta con la erección debido a su juego previo, pero aun así seguía estando lindo, de un tamaño aceptable. Sin más preámbulos, la mayor dio una lamida a la polla del chico, luego otra.

—Relájate. —Lori abrió la boca un poco tras escuchar los gemidos del albino y se llevó de nuevo la punta de la polla a su interior. Ella comenzó a chupar, moviéndose arriba y abajo, disfrutando de los lindos gestos de Lincoln. Se sintió bastante satisfecha con sus reacciones.

Sus labios bajaron lentamente con cada movimiento, haciendo un fuerte ruido de sorbido. Fácilmente, se metió toda la polla de Lincoln, disfrutando del sabor y la textura de lo que supuso que debió ser por no ser atendido por dos meses.

El albino respiró profundamente y se recostó en el colchón. Miró, hacia donde Lori estaba chupando, sintiéndose hipnotizado nuevamente ante esas sensaciones y ver el movimiento y rebote de sus pechos ahora libres de su confinamiento, le añadía un extra a la experiencia. Cerró los ojos por un momento, disfrutando de los movimientos lentos y sensuales de la boca y la lengua de su hermana mayor. Pero al volverlos abrir, ella posó sus ojos hacia él, haciendo que el corazón del niño latiera con fuerza. Esa mirada era tan nueva y le llenaba de cierta emoción y, al final, se dio cuenta Lincoln.

Lori no pudo resistirse a llevarse una mano a su coño. Se tocó la entrepierna, pasando por debajo de sus bragas y descubrió que se estaba mojando rápidamente. No es para preocuparse. Calmaría esa comezón en breve. Sus regiones inferiores continuaron humedeciéndose y goteando mientras tomaba el pene de Lincoln. Le dio una lamida a la punta, saboreando el salado líquido pre seminal del chico.

Sintió su polla palpitando en su boca, frotándose contra su lengua. Pero la mejor parte fueron los sonidos del pequeño conejito; provocándole lindos ruidos de 'Oh… Oh…' cada pocos segundos. No podía hacer nada más que recostarse en su propio lugar, inerte por el momento. Teniendo sus manos sujetando la rubia cabellera de su hermana y pensamientos sobre lo que podían hacer inundaron la mente de Lori al notar tal reacción de él, desasiéndose así su prenda inferior y última arrojándolo a un lugar al azar.

—Ah... eso se siente increíble... —Gimió Lincoln.

Lori se separó de la polla de su novio, con un fuerte 'POP' para ganarse un poco su atención. Ella puso una mano sobre su ansioso y tembloroso miembro, masturbándolo lentamente. Se aseguró de no ir demasiado rápido con tal de que la velada perdurase más. —¿Estás menos nervioso ahora?

—Sí…

—Entonces… Esto te va a sentir más que bien. —Libero en forma de susurro más para darse aliento a sí misma por lo que iba a hacer.

La mayor se reorganizó en la cama, instando al chico a levantarse de su lugar mientras ella ocupaba el suyo. Lori abrió sus piernas y con una de sus manos usó dos dedos para abrir su empapada entrada hacia él, llamando al chico con la otra, indicándole que se aproximara.

Tragándose el inexistente nudo en su garganta, Lincoln se arrastró de rodillas a ella hasta estar entre sus piernas recién afeitada. Tomo su polla y no pudo evitar sentirse ansioso por su propia liberación que fue mermada. Desde este punto, su diferencia de tamaño era algo obvia en el momento en que colocó su pequeño cuerpo entre sus muslos más grandes, siendo eclipsando el de él. Pero en la mente de la adolescente creía que tenía la herramienta necesaria, y que el chico respiró hondo mientras lo presionaba contra su apretada raja varias veces. Haciendo todo lo posible por relajar tanto a él como a ella, presiono un poco más su órgano para conseguir algo lubricación con los jugos de Lori. Una vez hecho eso, su polla pudo entrar en ella, mientras que la propia rubia resoplaba fuertemente al sentir la intrusión de algo ajeno, poniendo sus caderas al ras con las de él. Presionando su miembro contra el agujero sorpresivamente cómodo. Despidiéndose así de su virginidad.

Sin quererlo, Lincoln libero un notable quejido de placer al sentir su calor, envolverlo, sus suaves paredes, apretándolo con fuerza. El sentimiento ni siquiera podía describirse como placer que inundó su joven mente.

"¡Guau, guau, guau! ¡Yo-Yo lo hice ¡En realidad estoy teniendo sexo!", otro gemido libero el albino con incredulidad con lo que está haciendo. Sabiendo que una cosa era tocarse mutuamente de forma intima entre si era una cosa, pero llegar hasta este punto le parecía hasta irreal.

En el momento en que el chico apretó los dientes y siseo un poco para mantener concentración y presionó su eje contra su coño, la rubia, notando la dificultad que tiene en seguir, se hizo cargo de él, sin mencionar sobre toda esa adrenalina que bombeaba sin parar desde que ella se puso en posición. Colocando sus manos en sus suaves mejillas posteriores y por su impulsividad, empujó tan profundamente dentro de ella como pudo de un solo golpe, provocando un jadeo de sorpresa y placer por parte de ambos.

—¡Oh, Dios! —En cambio, Lori gritó. Toda preocupación por el ruido se fue por la ventana cuando su barra caliente la golpeó. Sintió que su núcleo se tensaba por voluntad propia, tratando de acostumbrarse a estas nuevas sensaciones.

Con un suspiro de esfuerzo, ella dirigió sus movimientos, usando su pequeño trasero como palanca para bombearlo de adentro y hacia afuera, una y otra vez. Si alguien ajeno los viese, ahora se encontraría a una adolescente usando a un chico como un consolador viviente, hundiendo su polla dentro de su coño repetidamente. Mientras tanto, sus paredes apretadas y afelpadas lo ordeñaban con cada zambullida.

Sus cuerpos se contorsionaron uno contra el otro mientras sus caderas se separaban y se encontraban. La cama se balanceaba con sus torpes movimientos, con el sonido de su joven polla entrando y saliendo de su coño comenzaba a llenar el dormitorio.

Ella también notó lo pequeño que era su cuerpo y, sin embargo, de alguna manera la excitó aún más. Parecía casi un bebé desde su punto de vista. Antes de que pudiera detenerse, pensamientos lascivos surgieron en su mente. Ella apartó las manos de su trasero y se alegró mucho de que él siguiera follando por sí mismo. Sus palmas fueron a su cabeza, acariciando su cabello un par de veces mientras él se sonrojaba en respuesta. Suavemente, pero con firmeza, tomo su rostro hacia sus cremosas tetas, llevando su boca hasta una de las protuberancias rosadas y duras.

Él no necesitaba más orientación en esta parte. Sus labios se fijaron en su pezón y comenzó a chupar amorosamente, dejando escapar un sonido infantil 'Mmm…' mientras absorbía las tetas de su novia. Ella no tenía leche para dar, era una lástima que no tuviese la misma extraña suerte que su hermana Leni, pero su excitación quedó completamente satisfecha de todos modos, especialmente en conjunto con su polla entrando y saliendo de ella.

—Oh, Linc…~ —Gimió Lori, en tono casi opacado por sus jadeos. —Te sientes tan… tan bien... ~ —Sus manos se movieron hacia arriba para sujetar su cabello, sus uñas se clavaron en su cuero cabelludo, perdiéndose en la sensación de estar con él.

Lincoln cerró los ojos y estaba en su propio mundo mientras chupaba sus duros pezones, uno tras otro, con sus delgadas caderas, siguiendo trabajando más rápido con tal de liberar instintivamente su semilla dentro de ella. No hizo falta ser un experto para saber que él estaba preparando su inminente clímax, y ya no podía esperar por ello.

Lincoln la miró al fin con sus ojos azules llenos de asombro y deseo ante estas nuevas sensaciones. Levantó una de sus manos para depositarla sobre la otra teta. La amaso con torpeza mientras su pecho subía y bajaba por su errática respiración. Lori se rio de su romanticismo inexperto. Para recompensarlo por su intento, ella lo separó por un momento de su pecho y se inclinó brindándole un beso. Sus labios se encontraron y él sintió su lengua entrar en su boca. El apéndice lo dominaba por completo, y él estaba bien con ello. Tenía un curioso sabor dulce como el de una fruta fresca. Cada vez que él se tomaba un momento para respirar, ella apenas le daba un segundo antes de ir nuevamente sus labios.

El cuerpo de ambos se contrajo levemente cuando sintieron unos zumbidos en sus lenguas y en sus mejillas. Como si le hicieran cosquillas en el buen sentido. Recibiendo electricidad estática de la ropa de invierno, pero en sus interiores. Dejando escapar gemidos entre besos. Mientras otras corrientes eléctricas recorrían sus columnas.

Por un momento, dichas sensaciones desaparecieron. Pero pronto fue reemplazado por Lori alejándose del beso mientras su respiración se aceleraba. Apoyó las manos en la cama, y a su vez, sus gemidos se volvían más animales. —¡Oh Dios… Dios…! Voy a- —Quejidos estaban en aumento cuando comenzaba a apretar y tratando de coincidir en golpear sus caderas contra las de él.

—Lori… va…va a pasar otra… ¡Vez! —Gimió Lincoln.

Ella lo atrajo profundamente hacia sí misma hasta donde su polla podía viajar, su pelvis se frotaba contra su clítoris y los músculos de su coño se apretaban a su alrededor. Él gritó en voz alta, pero ella rápidamente bajó su boca para que volviese atender sus pezones nuevamente y sofocar sus ruidos que pudieran alertar a los demás, pero su propio cuerpo le traiciona.

Ella echó la cabeza hacia atrás contra la almohada, mientras es golpeada por última vez y grito. —¡Oh Dios! ¡Lincoln!

Entre la intensa succión de sus pezones, su clítoris frotado por su ingle sin vello y su polla acariciando sus angostas paredes. Ella obtuvo otro clímax nuevamente. Este posiblemente más fuerte que las anteriores que ha tenido mientras siseaba de placer y gruñía entre dientes al recordar que debe mantener la boca cerrada.

Su coño apretándose alrededor de él finalmente también lo llevó al límite. Con su polla enterrada profundamente dentro de ella, se contrajo y sus bolas saltaron mientras el semen lechoso viajo por su uretra y disparo cálido túnel con fuerza. Dejó escapar un agudo 'Mmm…' de pura felicidad que fue sofocado por su pezón en su boca mientras cada hilo sucesivo del esperma pegajoso de niño salpicaba dentro de ella. Como agua que apaga las llamas, su semen sofocó el abrazador calor de Lori.

Los ojos de Lincoln se abrieron cuando sus pulmones le exigieron algo de oxígeno. La cabeza de su novia rodaba sobre sus hombros mientras su cabello se encontraba todo enmarañado, estropeando un poco más gracias al sudor que generaron.

El tiempo pareció ralentizarse cuando vio que sus clímax disminuían y se desplomó el chico encima de ella, exhaustos. Sus pechos se movían y rebotaban en su cara mientras tenía réplicas debajo de él. Lo que parecieron horas finalmente llegó a su fin cuando libero uno de muchos suspiros.

Desprendiendo su boca del pezón de su hermana, empapado de saliva con un 'POP' húmedo y dejó escapar un largo y necesario suspiro. Dentro de su coño, los hilos de semen finalmente se redujeron a un mero goteo y su erección comenzó a marchitarse, deslizándose de sus profundidades empapadas de esperma. Ambos estaban cubiertos de sudor y jugos, y sus ingles igualmente húmedas por una mezcla de sus fluidos sexuales combinados.

Lori comenzó a acariciar amorosamente con una mano, su espalda sudada junto con su enmarañado cabello también por el sudor, mientras el niño lucía una sonrisa cansada en su rostro. Ella le devolvió el gesto y dejó escapar un ligero suspiro mientras él la miraba fijamente. La mayor no pudo evitar a imaginarse todo lo que esto implicaría en su posterior futuro. Pero lo primero que haría después de terminar de descansar sería llevarse a su querido conejito a una muy necesaria ducha, y luego tal vez pasar el resto de la noche en esta posición igual de desnudos.


Mientras tanto, en la habitación de las Loud más pequeñas se podía alcanzar ver otro resplandor, pero también se puede escuchar un tarareo como una especie de canción de cuna. Siendo Leni la dueña de dicha melodía y la luz, una pequeña lámpara de noche conectada a la pared con tal de mantener tranquilas tanto a Lily como Lisa. Mientras que esta última niegue que tenga un problema con la oscuridad, aun así, ella se veía plácidamente dormida.

Pero con respecto con la bebé.

Leni se encontraba sentada a un lado de la cuna, mirando con felicidad en como su nueva hermanita se amamanta de su pecho, teniendo enrollando su vestido hasta la parte superior de su busto, mostrando así sus bragas blancas, mientras que su sostén a juego colgaba del respaldo del mueble.

—Mmm… Realmente eres un salvavidas Lily. —Con un liberador suspiro elogio la rubia mayor a la bebé, pese a que esta última no le entendiese por completo. Obteniendo como única respuesta un jadeo y unos cuantos dedos pequeños clavándose tiernamente en la suave piel de Leni. Con la cabeza presionada contra sus pechos. La bebé nunca se sintió así de serena desde que la propia Rita la había destetado.

Cuando Leni le contó a su mamá sobre las 'fugas' que estaba teniendo sus pechos. Aún sorprendida con esa revelación, la tranquilizo diciéndole que irían al médico después, uno donde trata sus casos de maternidad, conociendo a su hija, puede que no sé gran cosa. Pero llego ser real aquello, hasta cierto punto.

Dentro del consultorio se supo que efectivamente la segunda mayor de sus hijos se encontraba lacteado, debido a un posible trastorno hormonal, o eso indicaban los estudios y la propia chica en cuestión al preguntarle. Guardándose la hija para sí misma, la más probable causa de su problema, la sobre estimulación de sus pechos. Siendo su Linky quien inconscientemente contribuyo a ello. Debido a que a diferencia de su hermana mayor que se abstrajo de seguir haciendo otra cosa que no sea besos y abrazos después de lo sucedido en Navidad. Con respecto con Leni, siguió visitado a su copo de nieve, continuando con sus encuentros íntimos y para mimarlo, provocando el albino constantemente los pezones tanto con su boca como sus manos.

Continuo Leni tarareando la canción que su madre les cantaba, recordando vagamente la pieza, repitiéndola hasta donde ella sabía.

—Ya, ya, Lily. Aún no me voy. —La chica le susurro, hablando con tanta madurez para alguien de su edad, pasando los dedos por su pequeña cabeza, jugando un poco con su escasa cabellera rubia de su hermanita. —Disfruta tu comida. Sé lo mucho que te encanta. —Comento esta última frase con algo de gracia al recordar la primera vez que hizo esto. Cuando por accidente la mayor la había despertado de su siesta en el sofá. Y con tal de sofocar su inminente llanto, tomo a Lily en sus brazos y le ofreció su pecho para silenciarla, llevándose la sorpresa de lo rápido que la pequeña se había calmado al instante que su boca fue inundada por una bebida familiar y a su vez algo diferente. Pero todo ello se interrumpió por Lori, que vio eso al llegar a la sala indicándole que no lo vuelva hacer.

La bebé envolvió su boca alrededor de su pezón, succionando la leche que goteaba de su generoso busto. Era adorable al ver a Lily posando sus ojos hacia ella, sonriéndole como una forma de agradecimiento mientras se alimentaba de su hermana mayor tratándose de su propio néctar personal.

—¿Me pregunto si a Linky le estará gustando el regalo de Lori? —Comento Leni aquello en el aire al recordar cuando ambas hermanas mayores hablaron al respecto sobre qué hacer en San Valentín. Y escalo tanto que las demás casi escuchan sus planes. Provocando que Lori se las ingenie al inventarse el 'protocolo de hermanas'. Aprovechando que Leni recién hizo dos vestidos iguales. Provocando así una riña por haber 'comprado la misma ropa', pero más que nada fue para que su familia, incluyendo a Lincoln, los dejase solas con tal de planificar sus regalos.

"Regalo…"

Con ese último pensamiento, Leni se paralizó en el lugar ahogando un poco a Lily contra su pecho, separándola justo cuando noto el movimiento de ella, disculpándose con pena al ponerla sobre su hombro y palmeándole un poco su espalda para que eructe. Pero aquel detalle le hizo darse cuenta de algo muy tarde. No había conseguido un regalo para él.


Muchas sensaciones reconfortantes y cálidas llenaron la mente de Lori cuando tomó conciencia. La atmósfera tranquila de una hermosa mañana se impregnaba en el aire a su alrededor. Sin ruido o interrupciones de su hermana menor, gracias que la convenció de que cuidase a Lily en la noche, pese a que le había dicho que estaba mal, que le diese su… 'Leche' aunque sonase raro eso, pero al menos eso funciono para convencerla e irse. Sin embargo, ahora estaba despierta temprano. No sabía si su reloj interno marcaba la hora exacta.

La mayor de los Loud se estiró en todas direcciones, las sábanas de su cama cedieron a sus movimientos. Su mano derecha encontró un obstáculo familiar, algo muy cálido y acogedor. Teniendo como única prenda su camisa blanca de tirantes holgada, mientras que su parte inferior no llevaba nada que le cubriese.

Lentamente, se giró sobre su costado y encontró a su compañero que le hizo pasar una de las mejores noches aun durmiendo profundamente. Era reconfortante saber que todavía quería estar cerca de ella para después encontrarse por la puerta de su habitación una bolsa hallando en su interior algunos chocolates, pero también una pequeña cosa que le trajo de vuelta unos amargos recuerdos.

Los ojos de Lori se desplazaron del durmiente Lincoln a la cajita que está sobre la mesita de noche. Solían ser un poco distante acerca de pasar tiempo juntos. Pero ahora las cosas se volvieron diferentes.

"Mierda…", maldijo la mayor internamente. Percatándose de su descuido al dejar también en el mueble las pastillas anticonceptivas, siendo solo un envase y con el aluminio perforado, indicando que una píldora ya fue ingerida.

Con cuidado Lori coloco esas pastillas en el cajón y se acercó suavemente, desplazándose a otro lugar. Deslizo su cuerpo por la cama lo suficiente para extender la mano y colocarla sobre el pecho de su conejito. Sintiendo su respiración suave y constante, con el rostro absolutamente plácido en su sueño.

"¿Cómo puede verse tan lindo?", admiro la rubia su estado onírico, recuperando la energía que habían gastado la noche anterior.

Lori volvió a cerrar los ojos y trato de conciliar un poco el sueño. Al menos sus constantes trotes por el campo de golf hicieron que perdiese su himen, ahorrando así el desastre en sus sabanas.

Pasó algo de tiempo, pero podrían haber sido minutos o días desde su perspectiva. Nuevas sensaciones la devolvieron a la realidad, un animado susurro de las sábanas y unas ya familiares manos la tocaron suavemente.

Lincoln, como pudo, busco a tientas sobre la cama una vez que su conciencia despertó. Presionó su cuerpo más pequeño contra el de ella y bostezó. La pareja no estaba del todo lista para levantarse de la cama y fácilmente podrían pasar más tiempo en el lugar, relajándose.

—Buenos días, dormilón~ —Comento Lori de forma risueña ante las acciones del peliblanco, al fin y al cabo, no lo culpa al sentir tal pereza. Pero lo siguiente sorprendió gratamente a la rubia.

—Eh… —Suelta un débil sonido Lincoln con los parpados pesados hasta que los abre por completo. Se endereza rápidamente de la cama. —¿Qu-Qué día es? —Pregunto cómo pudo Lincoln para darse cuenta a último momento que se había dormido desnudo. Después de aquella ducha que le obligo tomar Lori y al percatarse de ello intento cubrirse con la sabana.

La rubia suelta una pequeña risa ante tal reacción que no pudo evitar acercársele. —Viernes, ¿por qué? —Pregunta inocentemente la rubia al ver que buscaba algo en específico sin ni siquiera ver en la propia mesita de noche.

Viendo que ya fue suficiente Lori le ayuda un poco. —¡Oh! Buscabas… ¿Esto? —Pregunto la rubia con despreocupación, la pequeña caja que reposaba sobre una de sus palmas.

Al ver Lincoln el regalo desenvuelto y no viendo de otra, quiso por lo menos conocer su opinión. —Y-Y ¿Te gusto?

—Quien sabe… —Respondió nuevamente la mayor con desinterés, ganándose una mirada de intranquilidad por parte de su hermano. —No lo he abierto aún.

Al terminar dicha frase, ella lo abre ampliando ligeramente sus ojos al ver su contenido.

"¿No-No le gusto?", pensó Lincoln al no escuchar ningún tipo de sonido por parte de su hermana, creyendo que no había elegido correctamente el obsequio hasta que de repente el brazo de la rubia lo atrae y funde sus labios. El albino solo le basto ese gesto para aliviarse al saber que le gusto, pero este tipo cariño no tenía ningún rastro de segundas intenciones, siendo un beso genuino de agradecimiento, felicidad y sobre todo amor.

Al sentir la necesidad del oxígeno, Lori termino con el beso, pero su deseo de estar con su conejito todavía perduro. Por ello, ahora lo abrazo. Dejando que su cabeza se enterrase en su escote.

—Gracias, son muy lindas. —Agradeció Lori haciendo que cualquier intento de Lincoln en zafarse de aquel sorpresivo abrazo se desvanezca al escucharla.

A su manera, el chico levanto su vista entre aquellas cálidas almohadas. —¿Te-Te gustaron?

Y como otra afirmación. Lori se inclinó para besarle la frente. —Y tú que crees. —Comento en un tono risueño.

Lincoln se movió de su lugar con tal de darle espacio para probarse sus nuevos pendientes.

—¿Y bien? ¿Qué te parecen? —Pregunto la rubia con un peculiar brillo en los ojos que pese la luz natural de la mañana apenas ayudaba. Lincoln solo pudo dar una respuesta al verla.

—… Linda. —Ganándose ahora si una mirada perdida del albino en aquellos ojos hasta que escucho lo siguiente.

—Esta vez me aseguraré de cuidarlo muy bien~ —Comento Lori en un tono meloso. A la vez que se acercaba a su pequeño novio que se encontraba ahora al pie de la cama. Bocarriba mostrando que su amiguito regreso a la vida. Siendo esto probablemente la típica erección matutina que ha escuchado entre los chicos de la escuela.

Al notarlo, Lincoln quiso excusarse al arruinar el buen 'ambiente' del regalo, pero su novia tenía otros planes.

Sonriendo un poco tomo las manos del albino que cubrían su entrepierna. —¿En serio? Ya no es necesario ser tímido ahora. No después de lo que hicimos anoche~ —Comento con picardía y gracia Lori al ver lo sonrojado que se volvía su conejito al recordarle que ya no era virgen. Comenzando a marcar un camino de besos iniciando desde su mejilla. —¿Quieres saber lo que me propuse para este año?

—Uhn… Se-Seguro…

—Que tengamos más momentos así. —Refiriéndose a las citas y los detalles tales como los regalos. Sin esperar una respuesta del albino Lori continúo marcando su camino hasta su objetivo. Encontrándose con la sabana que hacía poco en cubrirlo. Luego frunció sus labios dándole un beso de buenos días a la cabeza de su polla, manteniéndolo durante varios segundos hasta que logro sentir algo del salado sabor pre-seminal.

—Mnn… Lori… —Entre suspiros, impulsivamente Lincoln sujeto el cabello de su hermana. Con su mano derecha recorrió con sus dedos su exuberante melena rubia.

—Está bien. Relájate… quiero hacer esto. Por ti...

Suave y rápidamente la adolescente retiro con sus dientes la tela que cubría su premio.

Dicha acción hizo que Lincoln se sonrojase aún más, encontrándolo Lori muy adorable. Con ello le alentó a continuar. Movió un poco su cabeza y metió su polla en su boca suave, cálida y húmeda. Ella hundió sus labios hasta la base, que el propio chico sintió que su labio inferior recogía también sus bolas. Luego se retiró, pero no del todo. Ella repitió el mismo movimiento repetidamente con su polla. Prácticamente haciendo que se follase su cara y añadiendo en como su lengua tomaba sus testículos era una sensación que él nunca antes había experimentado.

La mente del albino se volvió confusa, su autocontrol comenzó a flaquear cuando el agarre de sus manos en la rubia cabellera ganó fuerza. Su cabeza se movió de arriba y abajo. Ella casi pareció sonreír al escuchar su reacción, repitiendo los movimientos de su lengua y succión en su miembro. Él gimió y empujo su cabeza hacia atrás. —Oh… Sí~ —Libero Lincoln dicho comentario en forma de suspiro.

El ardor dentro de él era una dulce tortura que nunca pensó que volvería a sentir por parte de ella y rápidamente se estaba convirtiendo en un desastre bajo sus atenciones. Y la chica escuchó bien sus otras reacciones, mientras su boca se concentraba en la cabeza de su polla.

Poco después, Leni salió de la habitación de sus hermanitas con tal de encontrarse con su novio. Ella no lo llamó por su nombre, como lo haría a menudo, y cuando llegó a al cuarto que comparte con su hermana, se preparó para tocar...

Pero recordó que debe mantener silencio, por ello, mejor abrió con cuidado la puerta. Y en un tono tranquilo, trato de llamarlos si ya podía entrar. El ceño de Leni se frunció y abrió un poco más la puerta suavemente. Lográndolo sin apenas hacer ruido. La segunda mayor miró hacia adentro. Encontrándose con la vista de Lori mamándoselo a Lincoln. Este último estando a espaldas de ella escuchando como ambos gemían ante el disfrute. Hasta que Lori detuvo el lascivo sonido de succión que desconcertó el propio albino al ya no sentir su viscosa boca. Ignorando las hebras de saliva que se rompieron de sus labios con su pene hasta que noto sus ojos que estaban abiertos de sorpresa. Siguiendo su mirada se dio la vuelta encontrándose con Leni, pero lo que realmente le hizo que su estómago se hundiese fuese que los sellos de silencio de la puerta ahora estaban rotos al ver que fueron colocado al entre la misma y el marco, mientras con Lori noto que por la luz del sol no faltaba mucho para que todos se levantasen.


Ya dentro de la minivan y rumbo a la escuela, Lincoln aún no aparta su mirada del regalo que Lori le deslizo con cuidado cuando llegaron al fondo de los asientos, quedando Lincoln entre sus dos hermanas mayores recibiendo un celular que recién salió estando aún en la propia caja mientras que Lincoln le daba el suyo a Leni.

Por favor dime que no es cierto… —Comento César con una pizca de ilusión de que no sea lo que tiene en mente, al ver el logotipo de una pera y abajo del dibujo la leyenda de 'PearPhone', no pudo creerlo.

Es la misma marca que los chicos de Seattle. —Comento el guardián menor.

Y pensar que Lori lo tomo de último momento. —Recordando con gracia el mayor como después de que Leni cerrase la puerta. La expresión de su hermana cambio 180 grados cuando le pregunto si le gusto el regalo, cosa que al parecer no tenía eso preparado, terminado sacando a Lincoln de la habitación y diciéndole que su obsequio lo tendrá cuando salgan, pese a que el propio albino dijo que no era necesario. Pero aun así aprovecho eso para darle también el de Leni, sin embargo, sin saberlo el niño tomo el regalo que Alejandro cambio por la noche.

Viendo que se acercaban a la preparatoria, Lori se aproximó con Lincoln susurrándole. —Me alegro de que te haya gustado, pero recuerda. Iremos en domingo al centro comercial para que te asignen un número de teléfono. Cuídate. —Termino Lori en revolverle su blanca cabellera cuando escucho a su madre que ya habían llegado.

—Bye, Linky—Se despidió también Leni con un beso en la mejilla —Gracias… Agradeció risueñamente por su obsequio.

Ambas salieron de la minivan de forma rápida que solo Rita alcanzo ver la despedida de su segunda hija.

Viendo que arranco de nuevo el vehículo. Lincoln abrió su mochila y puso el teléfono en uno de los sellos de almacenamiento de su libreta, sin entender aún las palabras de su hermana mayor sobre ir el domingo, pero no mañana que sería sábado.


En la preparatoria de Royal Woods, durante la hora del almuerzo veían a las hermanas Loud con extrañeza.

Siendo Carol que daba unas miradas ocasionales a Lori al percatarse entre clases que ha estado ignorando los comentarios hirientes de su 'sequito' sobre no recibir nada por San Valentín de nuevo, pero, en cambio, una imperceptible sonrisa apareció y se fue.

Aun así, para Carol ese pequeño gesto le hizo que su corazón revolotease. Y ahora en la cafetería su aliento se paralizó al verla a los ojos. Sin embargo, al parecer Lori no le prestaba atención, sino que más bien se veía como si se encontrase sintonizando en otro canal de la realidad hasta que un chisme ajeno fue escuchado por Carol.

—¿Y qué tanto hicieron? —Una chica pregunto expectante.

—Más de lo que crees. Y posiblemente fue mi mejor noche de todas. Después de besarnos caímos a la cama. Para después-

Carol teniendo suficiente de escuchar sabiendo a qué dirección iban ese par en la conversación. Pero al ver a los alrededores, pocas chicas en el comedor se encontraban en el mismo estado que aquellas dos y… Lori…

Al conectar esos puntos en su cerebro abrió un poco sus ojos al llegar tal conclusión.

"No, no puede ser. ¿Alguien… con Lori?", Le parecía extraño si no falta decir de su intento de encubrir ese sentimiento de sorpresa sobre sus celos y minimizar aquel sutil daño que le está causando su corazón al pensar tal escenario.

—Pero… tan solo… ha pasado un año… —Soltó inconscientemente Carol ese pequeño comentario que ni se percató que también llamo la atención de la mesa.

—¿Un año para que Carol?

—¿Eh?... Nada importante. Algo… que… le estoy pidiendo a mi papi que me compre. —Tomada por sorpresa, la chica se entorpece con sus palabras hasta terminar el comentario de manera rápida.


—¿Lo haces tú o lo hago yo? —Pregunta Jackie a Mandee al ver lo decaída que se encontraba su amiga Leni o al menos desde que no ha sacado su almuerzo quedando reposado en la mesa sobre sus antebrazos.

Pero la decisión ya fue tomada por la propia rubia.

—Chicas... —Llamo Leni a sus amigas lo suficiente para ser escuchada por ellas dos. —Creo que soy una tonta… —Comento con desgana en forma de murmullo.

Esa declaración que los ojos de ambas chicas se posasen sobre ella. Ciertamente, su amiga es algo… despistada y que necesita de la ayuda de su hermana mayor para pasar los cursos, pero cuando se trata de moda y confección no había cavidad. Sin mencionar que ella es una persona incondicional. Si una de sus amigas necesita ser animada, Leni está ahí o… lo intenta.

—Oye tranquila chica. —La conforto un poco Mandee a su compañera ahora si tomándole total atención. Recordando esa expresión en su rostro cuando la encontraron en las duchas.

—Claro, amiga. —Llega Jackie por detrás de Leni abrazándola. Pero ambas compartían cierta idea de lo que se trataba.

"Que fue lo que ese imbécil hizo / Que fue lo que ese imbécil hizo", fue el mismo pensamiento que tuvieron simultáneamente ambas amigas.

Debido a que desde su regreso de año nuevo las chicas han visto a Leni un tanto… más… deslumbrante y llena de vida. Y solo una explicación para ello.

Ella tuvo sexo en esas vacaciones de Navidad. Al menos el consuelo de ellas es de aquel tipo, perdería el interés de su amiga una vez que se diese cuenta de que su himen fue ya rota en una de sus 'noches de chicas'.

Pero al ver la buena actitud de Leni, y quizás un poco más enérgica en todo el mes. Lograron que la atención de las del par fuese captada.

¿Era aquel misterioso chico alguien crédulo o simplemente quiere a Leni por su cuerpo?

Porque para Jackie y Mandee ya dejaron de creer de los 'hombres perfectos' al tener malos altibajos con los chicos y cuando descubrieron que el último salía a escondidas con las dos a la vez, fue el colmo. Y decidieron permanecer juntas desde entonces. Y ahora con Leni, ellas no pueden evitar en presentir que fue desechada por él, así como si nada.

—Pero... creo que lo arruine… —Comento la rubia cabizbaja.

—Oye, ¿qué tan malo puede ser? —Pregunto con algo de gracia la castaña.

—¡Es en serio! —Exclama Jackie

—Debes estar bromeando… —Comento de forma incrédula Mandee al revisar una revista tras ver el regalo ahora desenvuelto de Leni que está en sus manos. Todas dentro del baño de las chicas después de escuchar la situación de la rubia.

Siendo este un estuche que al abrirlo había un par de lentes de sol con un grueso marco blanco. Pero la cosa que realmente sorprendió a las chicas fueron el tipo de aquellas gafas.

—¡A-Aquí está! —Mandee llamo a las otras al detener su búsqueda entre las hojas de la revista de moda. Haciendo que las dos se amontonasen a su alrededor al ver la página y notar que son prácticamente los mismos, pero al mover sus ojos hacia el precio quedándose atónitas al darse cuenta de que no estaban equivocadas. Siendo la modesta cantidad de $300 dólares.

—¿Y tú dijiste que no le diste ningún regalo ayer? —Pregunta Jackie a la rubia retomando el tema central y la razón del porqué se encontraban en los baños.

—No lo digas así. Me hace ver como la mala. —Refuto infantilmente Leni. Pese a que Lori consiguió darles tiempo suficiente a las dos con tal de elegir un regalo a Lincoln. Al parecer no logro decidirse. Para luego desenvolver que quizás sea el mejor obsequio que haya recibido.

Tenía la opción de usar el otro par de ropa interior que hizo para su hermana mayor, pero se reusaba en repetir aquello. Ella también quería hacer algo especial para él. Y por ello, sin nada que perder, recurrió a sus dos mejores amigas.

—¿Qué hago?

Ante el llamado de ayuda. Ambas chicas se miran mutuamente teniendo la misma idea. Claro que le darán una mano a la rubia con su dilema. Y si no resulta, no será su culpa de que ese chico la deje.

—Oye Leni. ¿Acaso tú y él… —Pregunta con cuidado Jackie.

—¿Ya tuvieron sexo? —Termino Mandee de una vez. Sabiendo que con la rubia se tenía que ser más directas con ciertos temas.


Ya anocheciendo, el sonido del agua cayendo sobre su cuerpo era lo único que capturaba los oídos de Leni. Aún pensativa de la pequeña 'conferencia' que tuvo con sus amigas tras salir de la escuela.

Ella y Lori habían acordado que la mayor sería la primera en San Valentín y después el sábado iría Leni, o sea mañana. Todo hecho mediante el lanzamiento de una moneda.

Pero cierta intervención hará que dichos planes sean adelantados para esta noche.

[—En serio Leni. Qué chico no le gusta que lo sorprenda.]

El comentario de Mandee que no pudo refutar la rubia al recordar con gracia la reacción del peliblanco al ver sus pechos lactar por primera vez en una de sus secciones de mimos, haciéndole creer que estaba embarazada, pese no haber cruzado esa línea. Lo tranquilizo contándole lo que pudo entender en la clínica, calmándolo lo suficiente.

Ya en su habitación la segunda mayor estaba preparando sus cosas para la velada, siendo su teléfono con tal de ver unas series, un par de batidos que hizo con anticipación; guardados en unos vasos portátiles y por su puesto su regalo. Aunque sea escaso a ojos de los demás, para ella es suficiente. Y aprovechando que Lori fue la siguiente en ducharse sin saber del cambio de planes de Leni.

Coloco todo en su bolso yéndose a la habitación con bebidas en mano, sin embargo, se detiene en medio camino para al percatarse que le faltaba algo, y lo importante.

Fue directo por su mochila con tal de buscarlo y saco dos 'caramelos' siendo estos una tableta azul y una pequeña pastilla blanca.

[—Escucha bien Leni si quieres que tu noche sea 'mágica' con tu novio. Asegúrate antes que nada que él se tomen la pastilla azul y tú la blanca. Recuerda, todo debe ser sorpresa para él.]

Agradeció Leni internamente a su amiga Jackie por darle ese par de dulces después de contarles que como parte del regalo de San Valentín iban a dar el siguiente paso con su novio al tener sexo por primera vez.

Coloco la tableta azul en la bebida de Lincoln como le indicaron las chicas, mientras que con la suya dudo un poco y saco de su bolso el empaque de pastillas anticonceptivas que le dio Lori.

Tratando de elegir entre cuál debe consumir al recordar que ambas tienen el mismo propósito, evitar un embarazo. En un principio Leni estaba en contra de ello sosteniendo su deseo de tener el bebé de Lincoln, pero en una de sus reuniones con Lori le hizo cambiar un poco esa idea y por ello boto la pequeña pastilla que sus amigas le habían dado y perforo el empaque de medicamento que su hermana le dio.

"Espero que cumplas tu promesa Lori", con ese pensamiento Leni consumió junto con un poco de batido. Aguardo algo de tiempo para saber o sentir un cambio en su cuerpo, pero no hubo tal cosa. Aun así, confió en su hermana mayor, después de todo, le dijo que era las mismas que usa su madre 'quién sabe que' siendo eso lo suficiente para apartar esas preocupaciones.


—¿Me podrías repetirlo… otra vez? —Cuestiono Lincoln a Alex tranquilamente recostado en su cama y en pijama al querer una explicación al ver que el regalo de Leni que supuestamente le dio se encontraba aún en el cajón de su cómoda.

—Que quieras que te diga yo-

—Yo le pedí que hiciera el cambio. —Interrumpió César. —Y antes que sigas, solo diré que más tarde nos agradecerás. —Quiso el guardián ser lo suficientemente ambiguo para esquivar el tema cuanto antes. Y no querer revelarle al niño que el regalo que cambiaron no lo consiguieron de forma 'legal' como le gustaría y la única consecuencia fue volver la dueña de la tienda de esas gafas algo paranoica.

Antes de decirle a qué se refiere. Las palabras de Lincoln son cortadas al notar que su puerta es abierta revelando ser Leni.

"Que bien. Sigue despierto.", se alegró la rubia al ver que tenía luz verde en seguir con su plan. —Linky~ Estás listo para tu San Valentín. —Entra Leni con su habitual vestido turquesa, con su bolso, un par de bebidas y lo que pudo intuir por esas gafas sobre su cabeza era su 'obsequio'.

Lincoln y Leni se encontraban recostados en la cama viendo su segunda película con temática de búsqueda del tesoro con la espalda del chico descansando sobre el pecho de la rubia, ambos con su vista pegada al dispositivo.

Leni en realidad no estaba poniendo atención a la película, no como lo hace habitualmente. Si no más bien, sus ojos viajaban pocas veces de Lincoln y a su vaso vacío donde había puesto la tableta azul, esperando también el tipo de sorpresa que le dijeron las chicas dejando su propio vaso a medio terminar. Tan poca atención tenía los dos que Lincoln al estar absorto en el filme no se percató en su nueva postura, estando sentado sobre uno de los tibios muslos de su novia, mientras que ella seguía distraída con su 'supervisión'.

Hasta que Lincoln sintió un pequeño cosquilleo en su entrepierna que comenzó a escalar reconociendo de que se trataba y su cara se volvió roja al sentir el cambio repentino en su cuerpo sin que Leni lo provocase. El sudor se formó alrededor de su frente y sus pantalones se ajustaron.

—¿Estás bien? —La rubia se dio cuenta de su incomodidad reemplazando su plan en mente a una geniuda preocupación.

Lincoln asintió con la cabeza varias veces mientras seguía cruzando las piernas para evitar revelar su polla ya despierta, pero también se arrepintió de su acción debido a que al moverse pudo oler su dulce aroma, haciendo su erección más tensa.

Aceptando su respuesta, la rubia volvió su atención a la película solo para lanzar un grito ante la escena en la que abrieron la tumba y un esqueleto salto al protagonista. En su arrebato, el batido a medio terminar cae accidentalmente sobre el albino y le salpica un poco en los ojos llevando sus manos para limpiarse.

Viendo lo que le hizo a su pareja, la adolescente rubia jadeó y encendió las luces de la habitación. —¡Lo siento mucho, Linky! —Ella fue hacia él, comprobando si se encontraba bien y por las prisas le retiro la parte superior de su pijama para limpiarle el resto de la bebida. El chico seguía quitándose lo que quedaba del batido aún con ambas manos.

Su novio los tomo para bajarlos y mirar si no pasó nada grave. Leni sostiene su cara con tal de asegurarse. Si bien no vio ningún daño, tampoco notó que su rostro preocupado estaba cerca con el de su hermanito. El niño se quedó helado, sus fosas nasales le quemaron nuevamente al percibir su aroma natural, sus labios tan cercas a él sintiendo como un calor abrazador comenzó a invadirlo. Sus ojos se dirigen hacia sus enormes melones que cuelgan ahora enfrente suyo. Con tal de salirse de esa situación, Lincoln trato de explicarse, pero solo balbuceo podía producir y su cara se volvía cada vez más roja.

—Oh, Dios mío, ¿tienes fiebre? —Dijo Leni, poniendo una mano en su frente. Su pecho colgante llegó ahora hasta los ojos del niño, haciendo que el chico se tragase un inexistente nudo en su garganta.

—¡Vaya, realmente estás ardiendo! —Lincoln no pudo hablar, pero siguió mirando su pecho. No fue hasta todo movimiento de la rubia se detuvo.

Al volver a abrir sus ojos, Lincoln vio a Leni mirando sus pantalones con un leve sonrojo escarlata al reconocer lo que realmente tiene su copito de nieve. Al seguir sus ojos en su dirección, Lincoln vio que su entrepierna ya no estaba tapada y su tienda se encontraba levantada.

Leni se quedó ahí con la sorpresa reflejada en su rostro. Concluyendo que ahora tenía que hacer ejecutar su plan con o sin ese dicho médicamente, sin saber que el mismo ya estaba trabajando en el sistema del albino. La adolescente empujó suavemente al alterado peliblanco hacia la cama, dejándolo boca arriba y ella levantada con sus rodillas.

—Sabes Linky~ —Llamo Leni en un tono que hizo que el chico olvidase de su pánico. —Lori me contó lo que hicieron en San Valentín. —Recordando como su hermana literalmente le presume en la cara de lo 'mágico' que fue aquello cuando estaba en el baño de la casa. Pero también hizo que el chico casi se volviese estar inquieto si no fuese por la siguiente acción de la rubia.

—Y me parecía genial si me hiciese lo mismo a mí. —Termino Leni ahora levantando su vestido demostrando que no llevaba nada de ropa interior y que su coño ya encontraba ligeramente empapado con sus jugos. Pero también topándose el chico con una pequeña sorpresa y la razón del porqué su novia ya no le deja mirarle su entrepierna desde Navidad.

A diferencia del nulo vello púbico que tenía Lori cuando lo hicieron ayer; que posiblemente se lo haya retirado antes. Con Leni era diferente, debajo de ella un pequeño y esponjoso mechón de vello rubio adornaba su vagina.

—Deje que creciera un poco para poder hacer un corazón. ¿Te-Te gusta? —Con nerviosismo pregunta Leni por lo cual su rostro de se ilumina ante el asentimiento de un aturdido Lincoln por lo extraño que se estaba desarrollado esta situación.

—¡Bien! Como ya te enseñé el mío. Lo menos que puedes hacer es mostrarme también tu cosita. —Leni movió su cuerpo y alcanzó la última parte del pijama que cubría a él y a su erección. Haciendo caso omiso de la insistencia de Lincoln, tanto el pantalón como la ropa interior les fueron retiradas, lo que permitió a la rubia ver nuevamente el pene duro apuntando hacia el techo. Los ojos de Leni se quedan posando sobre su premio.

—¿Acaso… creció? —Comento la rubia en el aire con duda, inclinando su cabeza tiernamente en un vano intento de recordar para sacar una comparativa de las otras veces que lo ha atendido.

—¿Eso es bueno? —Pregunto Lincoln, pero luego su cuerpo se tensó y libero un quejido.

—¡Oh, Claro! —Leni empuja la erección un poco con expectación y saber si lo que cuentan las otras chicas que le compran sus cosas sobre al respecto al tamaño es cierto. Mientras que Lincoln soltó algunos gemidos, sentir el tacto de ella.

La adolescente responde ante tal acción siguiendo frotando la punta de su pene. Sonriéndole a su novio, Leni se reposiciona subiéndose el vestido hasta la parte superior de sus pechos. Lincoln observa todo el espectáculo de cómo su novia se preparaba para la noche al revelar su gran pecho desnudo. Cuando los ojos del peliblanco se detuvieron en sus senos sin cansarse de aquel par de pezones tímidos que se mantienen ocultos en el centro de su areola.

Lincoln tragó su nudo de nervios en un intento de hablar con ella. Pero la rubia se le adelanta.

—Perdóname. —Aquella inesperada disculpa hizo que cualquier movimiento por parte de Lincoln cesasen al no comprender a qué venía eso. —Por no ser una buena novia para atenderte. Que terminé causándote problemas. ¿no? —Recordando la rubia las veces que ha estado con el peliblanco.

Desde la primera vez que degusto el semen se volvió más apegada a Lincoln, ya sea de una forma que no tenía segundas intenciones para luego pedirle al albino si podían repetir lo de Navidad. Resultado que durante el primer mes del año Leni estuviese atendiendo a la polla de su pequeño novio. Con su boca de manera muy diligente con tal de conseguir su golosina blanca sin importar de lo poco que este pueda producir en sus sesiones. Dejándole a él que solo jugase con pechos, pero cuando el chico iba al sur, Leni lo detenía en el acto y se retiraba sin dar una explicación alguna. Buscando cada momento para estar con él y si no fuese el propio albino en establecerle una especie de horario, pero eso, cambio cuando inicio febrero, haciendo que todo ese tipo de actividad cesase por completo.

En un principio Lincoln no entendía las acciones de su hermana, hasta ahora.

El tono de Leni se volvió melodioso, sin saber ella que estaba llegando a nivel casi erótico. —Ya que amabas mis tetas, ¿qué tal si juegas con ellas? —Ofreció mientras levantaba su par de orbes de carne hacia el chico.

Viendo aún su rostro de sorpresa, Leni toma a su hermanito por los hombros y lo eleva hasta que esté quedo a la altura de sus tetas. Los ojos de Lincoln se abren aún más ante su nueva posición, haciendo que la chica disfrutase del contacto que causaba el cálido aliento de él en su carne.

Lincoln recién proceso lo que ella había dicho. Eso era una oferta que era difícilmente se pudiese negar. Lentamente, el niño movió sus manos para tocar el pecho de su novia. Comienza masajeándolos posando sus palmas sobre el centro de dicha carne, haciendo que Leni emitiese un arrullo. Lincoln seguía buscando buenas reacciones con su mirada. Sus dedos envían mensajes a su pecho. La textura suave y pastoso, su peso.

—Sí, sigue jugando con ellas… —Leni arrullo suavemente, cerrando los ojos con deleite y felicidad. Lincoln movió sus dedos y pasó a jugar ahora con sus tímidos pezones erectos, aún hundidos en su propia carne. La adolescente acaricia la blanca cabellera con añoranza. Su pecho se sacude ante las manos del chico. Ambos montículos empiezan hormiguearse después de Leni jadease al sentir como sus pezones fueron tirados hacia afuera. Una sensación familia la invadió, una ya reconocida cuando su pecho comienza a calentarse. Ella le ruega a su Linky que siga jugando con la punta de sus tetas.

Después de ser manoseada durante un tiempo indefinido, Leni lanzó un tierno gemido. Lincoln detuvo sus acciones cuando sus manos sintieron algo de humedad. Al separarse de los pechos, vio que ambas palmas empapadas con leche. El niño miró el hilo blancuzco que el pezón estaba produciendo.

Leni agarra la cabeza de Lincoln con una dulce sonrisa. —¿Me ayudas a ordeñarlas? Las he sentido pesadas y me está comenzando a doler las tetas. —Comento la rubia mientras acariciaba suavemente la nuca del chico. —Y creo que ya lleva mucho tiempo que mi bebecito merezca algo de leche. —Movió la cabeza del niño hacia uno de sus pezones. Lincoln abrió la boca y empezó a beber de ella. Leni tarareó de satisfacción, frotando continuamente la parte posterior de su cabello.

La leche estaba tibia. Lincoln no podía dejar de beber de su esencia pese a que solo haya pasado dos semanas desde última vez. Cambió a la otra protuberancia. Leni se rió un poco al ver dicho intercambio y gimió ante el toque de su lengua moviendo su pezón. Sus labios inferiores se empapaban de emoción. No predijo que el chico que se suponía que tiene poco tiempo interactuando con la nueva particularidad de sus pechos sería bastante hábil para complacerla.

Lincoln siguió bebiendo. Su hermana le insta a continuar todo el tiempo que quisiera. El chico cambiaba los pezones de izquierda a derecha haciendo que hilos de leche corriesen de ambas tetas y por la comisura de la boca. Leni gimió en su oído y cubrir su cuerpo desnudo en un tierno abrazo. La forma en que Lincoln trabajaba sus dos pezones para obtener su tibia bebida era romántica y un poco linda ante los ojos de la rubia. Sus manos apretaban los montículos para provocar que saliese más de su contenido.

Después de minutos de manosear y beber, la boca de Lincoln obtuvo hasta la última gota. La rubia, al notar que se le había acabado toda la leche, olvidándose que en parte también contribuyo Lily en ello; se rió tiernamente del niño ya saciado. Leni aleja la cara de Lincoln de su pecho con restos que aún gotean de sus labios. La adolescente lo limpio como pudo con su pulgar dicha mancha con una risita. —¿Tanto de gusto? Bien, porque ahora juguemos a un juego nuevo que creo que te encantará.

—Estoy… Estoy preparado para cualquier cosa. —Habló Lincoln aún aturdido por el goce de la reciente actividad y a Leni esa confirmación le basto.

La rubia, aún excitada, toma eso como luz verde. Ella se levantó un poco posicionando su feminidad empapada sobre su duro miembro. Leni colocó dos de sus dedos dentro de sus pliegues y los extendió para darle más facilidad. En el momento que ambos genitales se tocaron se crisparon en su lugar tras sentir el calor de uno sobre el otro.

Leni le dio a su novio una sonrisa de suma emoción. —Yo haré todo el trabajo. Así que, no te preocupes por lo demás.

Los oídos de Lincoln tardaron un poco procesar dichas palabras. La Leni que conoce, ¿tomando la iniciativa? Las manos del albino se aferran a los costados de ella estrujando su tierno trasero, preparándose para la zambullida de su segundo coño. Gimió ante la sensación abrupta de su miembro dentro de los cálidos pliegues de su hermana.

Mientras que la propia Leni todo fue un silencio sepulcral. Cuando se obligó a meterlo de una zancada, abriendo sus paredes de forma abrupta y sin tomar en cuenta la curvatura de la polla de su novio, que sin estar aún a la altura de los demás chicos de su escuela, la punta de Lincoln rasco en un lugar especialmente dulce que algo dentro de ella se rompió.

—Leni… ¿Estás bien? —Pregunto Lincoln al ver el rostro de su hermana contorsionarse un poco y cuando menos se esperaba, su novia grito.

En el momento que su polla raspó cierta parte de sus entrañas. El cerebro de Leni se apagaba de manera intermitente por las acciones de su pequeño novio.

Con Lincoln, sintió que ella se apretaba a su alrededor y un chorro caliente le golpeo no solo en su polla sino también en su abdomen mientras el chico seguía estando en su lugar, disfrutando del calor de su coño alrededor de su vara. Experimentando todo el orgasmo que le provoco mientras que el cuerpo de Leni se aflojaba, quedándose flácida sobre el de su hermanito, posando su caliente mejilla en la suave y blanca cabellera.

—Ah… Estoy… Ah… bien… muy bien. —Leni se quedó un rato para superar su ola orgásmica que experimento. Resoplando y añade con una pequeña sonrisa. —Ahora deja Mnn… que tu hermana mayor se haga cargo.

Leni movió sus caderas a un ritmo lento. Las manos de Lincoln están colocadas en su cintura. Su boca se abre a las familiares y a su vez nuevas emociones que está sintiendo. El trasero de Leni rebotó de arriba y hacia abajo. Lincoln, a contrario de lo que le indicaron, movió sus propias caderas para tratar de seguirle el ritmo de sus movimientos ahora giratorios, pero dado que Leni era más alta que él, eso causo algo de dificultad. Su enorme pecho se sacudió al unísono de sus sentones, provocando que el chico sufriese un hechizo hipnótico. Ese par rogaban que las manosearan y jugase con ellas. Lincoln se levanta un poco más y mete el pezón derecho en su boca.

—Eres un travieso~ Pese ya no tener leche, ¿aún quieres más? —Leni gime mientras inútilmente regaña al chico, pero a su vez se rio con picardía y acercó su mano izquierda para apretar la cabeza de su novio contra su pecho. Pese ya no tener nada, el albino se conformó en saborear los restos de leche que aún quedaba. Debido a ello causo que Leni se emocionase y sus movimientos provocaron que se sacudiese la cama. Lincoln actualmente tiene su atención en otro lugar para darse de cuenta de ello y del ruido que están haciendo ambos. Ella no está enojada porque él estaba prestando más atención a sus gemelas mientras lo montaba como una buena vaquera. Leni siguió cabalgando sobre él por un rato más hasta que se detuvo.

Lincoln se desprendió del pezón izquierdo de su boca y miró a su hermana.

Con una pequeña risita, Leni le llamo la atención. —Está bien... Viendo que estás muy emocionado con esto, dejaré que tengas tu turno. —Sosteniendo su delgado cuerpo, ambos se voltearon con la adolescente recostaba bocarriba con las almohadas y Lincoln arriba.

—Ahora muévete. —Pidió la rubia como una maestra diciéndole a su alumno que hiciera lo que ella puso en práctica.

Asintiendo un poco, Lincoln hace un gesto con sus caderas para moverse al fin y el cuerpo, la mayor, también se mueve. Primero fue lento y constante. Leni gimió suavemente.

—Sí, sigue así... Lo estás- Ah… haciendo… bien~…. —Comento la rubia entre jadeos con tal que él siguiera. —Puedes hacerlo… como tú- Nnn~… quieras Cariño~ —Cuando termino de decir eso, aquella sensación regresó, pero fue diferente.

Desde que toda esta loca cadena de eventos que se evocó sobre Lincoln no hizo más que perjudicar la condición de su miembro. Durante la película ha sentido como no solo su polla se volvía a la vida sin ni siquiera haber tenido ningún tipo de estímulo, y cuando Leni estuvo sobre él no pudo evitar frotarse y disfrutar del roce que generaba su polla con él esponjo arbusto de Leni. Causando que el chico se autoimpusiera grilletes invisibles al no sentirse como si fue él mismo. Más bien, aquel impulso que tuvo con Lori tirase hacia fuera y quisiera liberarse, siendo ahora Leni la receptora. Sintiéndose inseguro. Sobre qué hacer ante aquel desconocido sentimiento.

Y tras escuchar la aprobación de la rubia, el chico sintió como si aquellos grilletes invisibles se agrietasen. Movió su pene dentro y fuera de su entrada. Sus cálidas paredes abrazaban firmemente su polla, aceptándolo tal como es.

—Oh… ¡Sí, así! ~ —Leni gimió en el oído de Lincoln. Mientras que sus empujes aumentaban en vigor. El albino solo cerró los ojos para dejar que su instinto lo guiase. Sus manos tomaron su cintura y a su vez le planta besos en su escote o hasta donde su pequeño cuerpo le permitía.

Siendo aún un torpe principiante sobre tener relaciones sexuales. Y con lo poco que había aprendido estando con Lori, se movió sincronizado el balanceo de las caderas de su segunda novia provocando que la cama se agitase mucho más que antes, ganándose esta vez unos ocasionales chirridos. Leni continuo con sus arrullos. Sintiendo como una ola de nuevas y desconocidas emociones que nunca antes experimento la azotaban y siendo su novio el causante de ellas hacía que la experiencia aumentase exponencialmente. Lincoln movió sus manos sobre los tambaleantes pechos antes de empujar su cara entre ellos.

Haciendo que la expresión de Leni se volviese aún más dulce.

La cama se balanceaba al son de su peso juntos. La polla de Lincoln se asfixiaba contra las paredes viscosas de la rubia. Su velocidad va cada vez más aumento.

—¡Sigue, sigue, cariño! —Leni grita.

"Eso es… lo que intento", Lincoln trato de transmitirle dicho mensaje, pero su cuerpo solo continúo moviéndose cada vez más, en especial sus caderas. Y en otro de sus esfuerzos. Como pudo llego apenas a su cuello y le baño con pequeños besos. Provocando que los gemidos de Leni aumentasen de volumen, y ella le frota la espalda con tal de que no parase. Siendo sin saberlo aún su cuello, un punto débil como su gran pecho, excitándola más mientras fuertes gemidos llenaban la habitación.

Desafortunadamente, ser hábil en la cama y manejar bien el cuerpo de una chica pesé ser su segunda vez no era suficiente si tu resistencia no esté acostumbrada a dicha actividad.

—¡Le-Leni, ya no… aguanto! —Lincoln resopló entre jadeos, separando su rostro del cuello de ella. La presión que sentía en su polla volvía cada vez insoportable, mucho peor que con Lori.

—¡Dentro! ¡Lo quiero dentro! —Leni grito al reconocer el sentimiento que quiso describir su novio al percibir como su polla ganaba volumen en su interior. Envolvió sus piernas alrededor de la cintura del niño. Y luego agarró el rostro del chico para acercarse también y darle un beso húmedo y apasionante. Las manos de Lincoln vuelven a sujetar sus tetas mientras los brazos de Leni le rodearon el cuello. El chico seguía arremetiendo dentro de su carnoso canal hasta que de un buen y sólido empuje su polla se enfundó por completo y disparo, lo más probable la mayor eyaculación que haya podido liberar junto con otro chorro de jugos por parte de la rubia que ahora salpico bastante a ambos.

Los quejidos de los dos siguieron postergándose entre sus labios. Lincoln gimió con cada hilo de semen que liberaba y su saco se contraía hacia arriba, mientras que Leni lo recibía con réplicas que sacudían su cuerpo completamente ya sin energía, trato de recuperar inútilmente el aire que le fue arrebatado de sus pulmones. Tras terminar con el beso. Leni consigue inhalar algo de oxígeno con la lengua fuera. Formando un puente de baba con los labios del albino que fue rota por la propia rubia al recuperar algo de sus sentidos. Sonriéndole tiernamente, contrastando su apariencia ahora desalineada de su cabello y la frente bañada de sudor.

—¿Te gusto… el… regalo? —Ella habló entre jadeo cargado de emoción.

—Fue… genial… —La cara del chico estaba una vez más descansando en su busto. —Te amo… Leni… —Su voz semi-apagada del esfuerzo fue la respuesta suficiente que necesito la rubia que había hecho magnífico trabajo.

Riendo por el buen desempeño que hizo, Leni acaricia la blanca cabellera del chico. Estaba exhausta, siendo esta la primera vez experimentaba tales maravillosas emociones que corazón aún no paraba de martillar su pecho. El pobre chico estaba igual, pero en su caso era el pulso de su polla que le trajo de vuelta a la realidad junto con su voz.

—Leni... —Murmuro Lincoln lo suficiente para ser escuchado, sacándola un poco de su delirio.

—¿Sí...? —Respondió la chica mientras sentía como el niño se abrazaba más cerca de su cuerpo.

—¿Po-Podemos... hacerlo otra vez? —Preguntó dudoso si su pareja aceptaría el pedido.

—Dios… claro, ¿por qué, no? —Respondió la mayor. Mientras le revolvía su albina cabellera juguetonamente. —Solo deja… acomodarme —Luego Leni de mala gana hizo que Lincoln se separase de ella. Quedando ahora bocabajo del colchón, pero su cintura se encontraba elevada en el aire al apoyarse con sus rodillas. Presentándole a su novio su espalda desnuda y su trasero en forma de corazón. —Listo, así los dos estaremos más cómodos. —Comento Leni con una sonrisa tímida. Lincoln entendió el mensaje y rápidamente fue a tomar posición.

Un sonoro trago resonó en el aire cuando el chico paso un nudo de nervios a su garganta, colocando sus pequeñas manos en las grandes caderas de la rubia. Eran tan anchas y su trasero tan bien formado y suave… todos sus instintos masculinos le gritaban, ya que su novia se estaba ofreciendo voluntariamente que la tomase de inmediato. Pero esa parte de su cabeza era debido a la viagra que su hermana le planto haciéndole efecto, sin embargo, hasta este punto ya no importaba.

—Hazlo... —Pidió Leni. —Me está picando otra vez allí dentro... —Enfatizo la rubia balanceando rítmicamente su trasero hacia él.

Cuando la punta de su polla se acercó al coño resbaladizo, los latidos del corazón de Lincoln se volvieron a disparar. No quería que esto se acabase, no como lo sucedido con Lori.

El glande presionó contra su entrada, desacelerando su avance. Lincoln dejó escapar un gemido mientras empujaba más, sintiendo como si le estuvieran sumergiendo su polla otra vez aquel baño tibio. Hacía mucho calor y estaba tan apretado y...

—¡Aaahhh! —El grito de Leni fue rápidamente amortiguado con la almohada. Hizo que Lincoln se enfocase en ella. Pero la verdadera sorpresa que se llevó el albino fue cuando otra corriente de tibio líquido le golpea en su saco y siente por sus manos como toda la parte inferior de Leni se sacude en una serie de espasmos, obligándose en estrujar aún más el suave trasero de su novia.

Finalmente, termino aquello dándose cuenta otra vez que había regresado al acogedor lugar, metiendo sus pelotas hasta donde Leni le permitiese. Su punta presionó contra los carnosos pliegues dentro de la joven mujer y ella dejó escapar un largo lamento, temblando de placer.

—¡Ooohh! ¡Regreso! Tu cosita regresó a mi Linky... Gracias~ …—Leni agradeció como pudo al tener su cerebro sobrecargado nuevamente con estas emociones que le estaban fascinando.

Sus palabras se grabaron en la mente del albino junto con la imagen de su polla enterrada profundamente en el goteante coño de la rubia. El placer era indescriptible, sobrecargando el centro de su cerebro y provocando que se congelara en su lugar. No se atrevió a moverse por miedo, a correrse demasiado pronto, al sentirse aún sensible de su última liberación, y por algún milagro logró reprimir el impulso. No sabía que era el causante de su actuar, queriendo asegurarse que solo obtendrá un orgasmo cuando ambos alcanzaran el máximo placer.

"Lo-Lo hice…", Lincoln parecía gozar el sentimiento de haber regresado al coño de Leni.

—Mm-hmm. Muy… bien~ —Susurró la chica. —Vamos Linky. Ah… Súbete encima de mí… Mnn… y juguemos al… ¡Caballito! —Termino la rubia con un gran jadeo al ser empujada hacia adelante.

Él hizo lo que ella le indicó, como pudo, el chico se montó encima del trasero de su hermana. Su pequeño cuerpo eclipsado por uno mucho más grande. Levantando las piernas hacia adelante, las unió con los muslos de ella y comenzó a mover las caderas, para gran deleite de la mayor. Eran la imagen misma de la depravación, un niño más pequeño montando el culo de su hermana adolescente a lo perrito mientras los pies del albino ni siquiera tocaban la superficie de la cama. En ese momento solo se podía apreciar más que un par de animales apareándose entre sí, sus bolas aún tensas golpeaban hasta los labios inferiores de la rubia con cada embestida y sus tetas siendo aplastadas por el colchón aumentaba aún más el estímulo.

—¡Uoh! ¡Leni! ¡Leni! —Lincoln aulló ya sin reservas, continúo, fornicando como todo un perro en celo. —¡Te amo, te amo!

Pronto, la chica yacía boca abajo con la mejilla apoyada contra la suave almohada. Ella continuó gimiendo incoherencias. Mientras su respiración se aceleraba erráticamente y su visión se volvía borrosa. Sus ojos marrones perdían su enfoque, las caderas del chico la habían llevado a otro poderoso orgasmo. Al sentir como se contraía alrededor de su eje, Lincoln tampoco duró mucho más. Empujó su palpitante polla dentro, tanto como pudo y libero otra carga en el carnoso canal.

Luego, Lincoln se inclinó hacia adelante y envolvió sus brazos alrededor de la esbelta cintura de Leni, presionando su pecho contra su espalda. Sintió el calor de su cuerpo siendo transmitido mientras su orgasmo continuaba. Durante su liberación, mantuvo su polla en su lugar, depositando su prematura semilla hacia la adolescente. Luego, el chico se separó lentamente del apretado coño y se acostó a un costado de ella para recuperarse un poco. Ambos necesitando un respiro. Leni de igual manera se puso de lado, estando ahora los dos cara a cara.

Lincoln se acercó a ella nuevamente. Evitando mirarle el rostro por vergüenza. —Leni… ¿po-podemos repetir? —Suplicó con pena sintiendo su carne aún dura entre sus piernas.

—No… estoy cansado aún- —Su pedido es interrumpido. Cuando justo alzo su mirada se encontró con la cara de su novia finalmente dormida enfrente suya. Con la cabeza apoyada en la almohada y su aliento resoplaba sobre la cara del albino.

La mente aún acelerada del chico mira a la dormida adolescente mayor. Lentamente, mueve una de sus manos hasta sus hombros. Sacudiéndola ligeramente, confirmando su estado soñoliento. Cuando ella no reacción alguna ni emite ningún sonido, una ridícula idea paso por su cabeza, mientras que su rostro se iluminaba de carmesí. Con cuidado, se levanta de la cama con sus ojos azules, recorrió los relieves de chica dormida, recostada contra su almohada y colchón, respiro entrecortadamente por lo que iba a hacer. No era un idiota; a Leni le había dado el visto bueno que continuase antes. Pero no es suficiente para saber exactamente qué quería hacerle a su dulce y dormida hermana mayor.

Aun con dudas en la cabeza y sus manos ansiosas, el chico toco de a poco los muslos de la rubia. Sus ojos volvieron a subir por el cuerpo de Leni. Asegurándose de que todavía estuviera dormida. Cuando ella no se movió y su respiración aún era lenta y constante. Sus labios ligeramente entreabiertos. Supo que todavía estaba profundamente dormida.

Eso lo tranquilizo un poco mientras se decidió en moverse a sus muslos, con el corazón latiéndole de suma emoción, su polla nuevamente dura atrapada entre él y el colchón. Levanto su pierna izquierda. Colocándola como puede por arriba de su hombro. Moviéndose para sentarse a horcajadas sobre su pierna derecha. La cabeza de su pene se restregaba de arriba hacia abajo entre los labios de su coño, haciendo que salga más juego de amor de ella, volviéndolo más resbaladizo. Mientras que la joven gimoteaba dormida por la estimulación.

Con cuidado y lentamente, Lincoln ingresa otra vez en su tercera ronda, comienza a follarla, cada vez más impaciente para apaciguar el sentimiento de inquietud que hay en su cuerpo.

Leni empieza a moverse debajo de él cuanto más fuerte se vuelven los movimientos, justo cuando sus cálidas paredes aterciopeladas comienzan a cerrarse alrededor de miembro. Las manos de Lincoln se plantaron profundamente en el carnoso muslo que está sosteniendo, hundiendo los dedos hasta llegar a las uñas. Sintió que ella se retorcía un poco, pero permaneció impasible mientras él usaba su cuerpo.

—Leni… Leni… Leni…—Lincoln, con sus ojos cerrados, susurraba su nombre. Su sudor transpiraba sobre su piel que a su vez aumentaba la velocidad de sus embestidas.

—¿H-Hmm…?

Leni al escuchar que llamaban, abrió lentamente los ojos. —¿L-Linky…? —Debido a su somnolencia, su visión era borrosa, desconociendo los familiares golpes en su cadera, indicándole en realidad que era Lincoln y estaba llamándola.

"Es... Lincoln... pero ¿por qué está... abrazando mi pierna... y qué hay dentro de mí?", parpadeando un par de veces para enfocar su vista, la rubia finalmente pudo ver lo que estaba pasando y se sorprendió al darse cuenta de las acciones de su pequeño novio.

"Él… ¿sigue haciéndolo? Y mucho más... rápido. Debe estar muy feliz por su regalo. Y pensé que se enfadaría conmigo por haberme dormido antes que él terminase". Leni miró hacia arriba y vio que Lincoln aún no se percataba de que estaba ya consciente.

Se le abrieron dos opciones: revelar que ya despertó y hablarle severamente a su novio sobre los límites personales...

… O existía la opción más divertida; permitir que él continuara y viera adónde iba esto.

"Probablemente, lloraría si me apartase ahora y no quiero eso. Es lo mínimo que puedo hacer es dejar que se divierta tanto como quera, especialmente después de que también me diese un maravilloso regalo". Y así, Leni decidió permitir que Lincoln siguiera fallándola y abrazase su pierna. En un esfuerzo por ayudar, la adolescente apretar su interior con más fuerza alrededor de su eje, sintiendo su palpitar en su canal carnoso, mientras él bombeaba aún más fuerte. Las mejillas de su trasero se sacudían al unísono con los empujones de Lincoln, ofreciéndole indirectamente una dispareja y obscena melodía mientras metía su polla. Leni tuvo que obligarse a no gemir, tensando sutilmente su cuerpo, segregando más jugos de amor que salían de su raja, pero debido a sus otros orgasmos la cantidad ha disminuido.

—Wow… Leni… te pusiste más apretada de repente —Susurró Lincoln acaloradamente. —Ah… Puedo sentirlo… Estoy cerca ¡Muy cerca! ¡Leni estoy a punto de acabar! ¡Me corro! — Echó la cabeza hacia atrás, gritando la última parte, tal como le indico Lori, quejándose. Mientras aliviaba toda la tensión de su cuerpo, chorreando su semen dentro del coño de Leni.

La chica jadeó cortándole abruptamente el aire de sus pulmones, tensando a su vez todos sus músculos, sin su consentimiento, su cuerpo se corre de nuevo, su coño chupa la polla de su amado queriendo dejarlo seco. Su espalda todavía se arqueaba y sus ojos ahora muy abiertos en éxtasis, su pierna en el aire se veía toda tensa y recta tras ser golpeada por el orgasmo.

Ambos están jadeando mientras bajan de sus clímax. La rubia todavía mantenía su mirada desconcertada hacia el techo, sin saber qué hacer o decir.

—Oh… Eso se sintió genial... —Lincoln suspiró mientras sentía como su semen fluía fuera de él.

—¿Eh?... —Pero el alivio del albino fue momentáneo cuando sus parpados le pesaron y su fuerza le abandonaba. Y sin darse cuenta colapso otra vez soltando abruptamente la pierna de su hermana cayendo de costado al nivel del estómago de esta.

Al sentir el impacto, el estupor de Leni se cortó y sus ojos se dirigieron perezosamente al origen, encontrándose a un Lincoln inconsciente y con una respiración lenta, pero constante.

—Aww… Le gusto tanto el regalo que se quedó dormido. —Arrullo la rubia viendo a su novio ahora inconsciente.

Pesé que su cuerpo pedía descansar, Leni toma al albino. Moviéndolo hasta poder abrazarlo dándole espacio a su cabeza entre su escote desnudo y con pereza atrajo la primera manta que encontró para cubrirse los dos.

—Buenas noches… Linky~ —Se despide Leni a su pequeño novio con un tierno beso en la frente. —Gracias por los concejos, chicas. —Susurro sus agradecimientos a sus amigas sobre darle a Lincoln esta increíble noche, pero una sutil sonrisa apareció por alguien más. —Y en especial a ti Fiona… —Termino recordando un poco su charla con ella extrañándole un poco cuando se despidieron.


Después de que ambas chicas se despidiesen de Leni y se retiraran del baño. La rubia se dio media vuelta hacia los cubículos viendo un par de zapatilla ya conocidas. —Fiona, ¿Todo bien ahí? —Pregunta con genuina preocupación. Dicho sentimiento se reforzó cuando vio que ambos pies se tuercen un poco tras hablarle.

No le faltó tiempo para que la puerta se abre saliendo la susodicha no con un semblante de dolor estomacal sino más bien uno de pena debido a que escucho toda la conversación del trío de chicas.

—Hola… Leni… Yo… —En sus ojos buscaba cualquier excusa para salir de su incómoda situación. Primero la propia rubia la atrapa en infraganti tomándole fotos por debajo de su falda, y ahora esto.

"¿Qué más me falta?", se preguntó la castaña para sí misma, ya con el espíritu abatido, pero la siguiente acción le hizo replantear su situación actual.

De forma inmediata, Leni junta sus manos con las de Fiona para mirarla directamente a los ojos. —Sé que es muy repentino, pero… ¿podrías ayudarme?

Con ambas cuencas abiertas hasta no poder más, Fiona sonríe sutil, sin embargo, a su vez torcidamente al no creer de su suerte.

Al final, la rubia aún tenía en su mente sobre su cita de San Valentín, que decidió pedir una tercera opinión y esta vez fue que hay que regalarle. Todo paso tan abrupto y surrealista para Fiona, que solo respondía por inercia tratándose como de otra plática de moda.

No fue cuando Leni toco de nuevo el tema de su foto de ropa interior que al fin reacción para luego ser sorprendida otra vez.

—Gracias por ayudarme también. Y, por cierto, sobre la foto. —Se separa un poco Leni de Fiona para después sorprenderla en levantar su vestido turquesa más allá de sus pechos, revelando que no lleva sostén, solo su ropa íntima similar a una tanga rosa con bordes negros. Tomando la orilla de la tela realizando un signo de paz con ambas manos. —Creo que así será más fácil para que tengas una buena foto por ayudarme. Pero no sabía que te gustaba lo mismo que ellas. —Sonrió risueñamente al estrenar sus nuevas bragas, que ella creo que hasta el propio Lincoln se quedó sin habla al verla.

Tras registrar sus palabras, Fiona por poco se le cae su celular hasta que por fin la tomo.

Después de escuchar 'clic' del teléfono, Leni acomoda su ropa. —Oh… Casi se me olvida. No vayas a compartir esa foto o Lori te convertirá un pretzel humano, ¿de acuerdo? —Comento casualmente la rubia en su despedida. Aun sin entender para nada la amenaza de Lori.


En medio de la oscuridad, Lana se regocijaba en su propia cama por un extraño ruido y cuando su conciencia se conectó con la realidad, su cuerpo se tensó al escucharlo.

—Uhh… Mmm… Ohhh…

Unos quejidos lúgubres se emitieron en la habitación y lo preocupante para la niña era que no sabía de su procedencia.

Rápidamente, Lana se levantó y fue directo a por su gemela, pero antes de siquiera tocarla recordó la amenaza de Lola sobre despertarla y que llamaría a la perrera para que se llevasen a Charles.

Pese a que la duda aún flotaba en la mente de la pequeña, los nuevos alaridos hicieron reaccionar a la rubia. Con pavor se marchó hacia el pasillo buscando velozmente a su alrededor y entre la oscuridad encontró un haz de luz que le calmo un poco.

La habitación de su hermano mayor.

Al ver la base de la puerta aún iluminada no lo dudo la niña y se dirigió directamente hacia allá. Con cuidado abrió el cuarto encontrándose con una escena algo particular.

En la habitación del albino totalmente iluminada estaban en la cama tanto su hermano mayor como Leni y lo que hace más curiosa la vista se encuentra en el piso siendo el vestido de la rubia y la pijama de Lincoln. Al llegar a la cama movió un poco la manta que los cubría, encontrándose a sus dos hermanos desnudos con el mayor usando unos de los senos de Leni como almohada.

Pero a contrario de una persona normal actuaria, ante tal situación a Lana le brillaron los ojos de la emoción.

Recordando como ella y su gemela hacían lo mismo con Leni en las noches de verano debido a todo el calor, las tres dormían desnudas en la cama de Leni

Con ese recuerdo y notar que podía dormir con la luz encendida, la pequeña no perdió el tiempo en quitarse su ropa de noche y unírseles, al fin y cabo ambos hermanos mayores tienen el sueño pesado. Tomando el lado desocupado de Leni, recostó su cabeza en el otro pecho. Recordando con cierta nostalgia al volver sentir sus pieles tocarse. Con esa misma calidez y la luz de la habitación hicieron un buen trabajo en que Lana recuperase el sueño. Con lentitud sus parpados se cerraron al fin.


—Mmn…. —Con pereza y fastidio, Lori abre sus ojos tras escuchar la alarma de su teléfono. Como pudo lo apago. —Ah… —Con un suspiro de fastidio se levantó de mala gana debido a que 'alguien' decidió adelantarse.

Para nada discreta fue Leni al preparar sus cosas cuando Lori regreso del baño al equivocarse de toalla.

Con pasos pesados, la chica llego al cuarto de su conejito, restándole importancia al ruido que hacía debido a que es sábado por la madrugada. Cuando tomo el pomo de la puerta, y entreabrió lo suficiente para solo ver un poco el entorno, encontrándose con una vista ya predecible y curiosamente con un aroma ya conocido por la mayor que tiño de rojo sus mejillas. El cabello de su hermana hecho un desastre, pero con un rostro feliz y pacífico en su sueño, con dos bultos sobresaliendo en los laterales de su cuerpo, siendo cubiertos por la manta. Cosa que causo que Lori se frotase sus ojos para comprobar si no estaba viendo mal. Por un lado, seguramente sea el peliblanco, sin embargo, lo que le extraña es el segundo. Pero al ver no solo la cantidad de ropa tirada en el suelo de la alcoba, sino también alcanzo distinguir de quién era.

Reconoce tanto el vestido como la pijama de Lincoln, pero aquella playera verde con dibujo de rana… Cosa que le causo a la rubia mayor un hueco en el estómago al imaginarse tal escenario.

Deseando que fuese solo un mal presentimiento. Lori entra y cierra con seguro la puerta. Y rápidamente se acerca a la cama y con cuidado levanto la frazada. Provocando que su rostro palideciese al no solo encontrarse con la esperada vista de Lincoln durmiendo sobre una de las tetas de Leni, sino también, por alguna razón Lana se encontraba dormida en el otro costado, los tres totalmente desnudos.

—Yawn~ Mmm… ¡Oh! Buenos días, Lori.

Con el tardío saludo de Leni. La mayor logró componerse un poco para preguntarle a su hermana la razón de este peculiar 'escenario'.


Rita calmadamente toma su taza de café dirigiéndose a la puerta de la entrada por el periódico matutino hasta que escucha escándalo arriba y muy temprano que solo al fijo su vista a las escaleras apareciendo los 'autores' del ruido.

—Agh… Lana, ¡¿es en serio?! —Anduvo Lori cargando a su hermanita resignada y a Leni siguiéndola por detrás hacia el baño.

Con un cansado suspiro, Rita agacha su cabeza. —Bonito inicio de sábado… —Murmuro para sí misma. Gracias a su cansancio matutino no le tomo importancia que las tres chicas hayan venido desde la habitación de su hijo y mejor opto ir a por el periódico.


Lincoln tras haber tenido el momento más loco de su joven vida, pero su velada con Leni se vio interrumpida por algo desconocido para él al perder su conciencia. Y entendió eso tras encontrarse en su paisaje mental.

De inmediato busco a sus alrededores con tal de reclamarle a Alex sobre poseer su cuerpo sin su consentimiento, cosa que dicho disgusto se desvaneció al no verlos. Pero si la puerta que llevaba al cine. Al entrar lo que vio hizo que todo tipo de malestar se difuminó un poco al ver a los guardianes sentados uno enfrente del otro con un juego de mesa, ambos disfrazados de la época medieval y un clon de César interpretando como el árbitro igualmente viendo al chico extrañados por su comportamiento.

Entonces… ¿estuvieron aquí todo el tiempo? —Pregunto con lentitud Lincoln tras escuchar su explicación, ahora sentado también con ellos.

Sí. —Respondió César con un poco de alivio debido a que la partida se había complicado. Pero después de confirmárselo por segunda vez, el mayor ve que el chico pierde momentáneamente el color en su rostro para luego sonrojarse furiosamente al saber que todo lo que hizo fue por él mismo.

Hey, Enano, ¿estás bien? —Pregunto Alejandro al notar el curioso cambio de colores de su protegido para después este último golpease su cara contra el juego de mesa.

Oye cuidado. —Advirtió el guardián menor tras el movimiento abrupto de las piezas del tablero por el golpe del peliblanco.


Al sentir que volvía al plano real, Lincoln se resistió en abrir sus ojos en un principio para evitar la vergüenza. Pero una suave caricia en su cabello le hizo cambiar un poco de parecer, haciendo que abriese uno de sus ojos recibiendo la vista del amable rostro de Leni.

Cosa que duro poco dado que la rubia al verlo ya despierto se abalanzó sobre él llenándole su cara de besos.

—O-Oye, Le-Leni —Como pudo intento el albino conseguir un respiro cuando ella al fin lo escucho.

—¿Si cariño? ~… —Lincoln se congela. Siendo esta la primera vez que Leni le llama así.

Al no oír nada más, la chica continuo. —Esa fue la mejor noche de todas. —Abrazo a su novio haciendo que las mejillas de los dos se pegasen. —¡Oh! Cierto. —Con rapidez, ella se separa de él para tomar la bolsa que trago por la noche, no sin antes de voltearse hacia atrás. —Cierra los ojos~ —Comento Leni de forma risueña.

Viendo que no tenía de otra que seguirle el juego, los cerro.

—Listo. Ábrelos.

Tras escucharla, el chico abre los ojos. Unos segundos extras y un par de parpadeos más fueron necesarios para verificar si lo que veía era real o no.

—Perdón. Es que como ya tenías tantas de esas revistas no sabía cuál darte. Así que, porque no mejor que tú lo eligieses. —Comento Leni algo preocupada al malinterpretar el shock inicial de Lincoln al regalarle un billete de $500 dólares, siguiendo esta vez el consejo de Fiona sobre como los chicos, aparte de que le gustan las chicas bonitas, también les encanta el dinero. Pero viendo la reacción de su pareja, la rubia está planteando que quizás fuese una mala idea hasta que sintió un par de brazos rodeándola.

—Gracias, gracias, gracias. —Lincoln repitió abrazando a Leni con fuerza sin importarle, esta vez que su cabeza esté entre el escote de la rubia. Provocándole en ella una calidez en su pecho, correspondiendo el abrazo.

El cálido momento es interrumpido por Lori, encontrándose empapada, pero también ya no tan enojada al escuchar la explicación de Lana durante su baño al saber que el desastre de la malteada fue por Leni y reprendiéndose a sí misma al no guardar silencio mientras se masturbaba.

Y viendo que su hermana estaba dándole dinero a su conejito, fue suficiente para echar de lado eso y otras preocupaciones. —Oigan al menos recojan este lugar y abran la ventana antes que alguien venga.

Luego de un desayuno en familia un tanto peculiar. Donde Lola fue muy insistente con Leni sobre el cambio de su piel al verla mucho más radiante que otras veces. Alborotando un poco el tiempo en familia cuando la mayor meramente menciono que era un 'secreto', solo Rita sonreía disimuladamente tras escuchar de como su hijo agradecía el regalo que le dio Leni.


Ya entrando la noche se encontraban Lincoln, Lynn y Luna viendo una película aleatoria en la sala después de ver una presentación de Smooch. Todo se encontraba en calma y Lincoln aún no estaba seguro de que comprarse con el dinero que le obsequio Leni.

Pero el fuerte sonido de la puerta de sus padres es cerrado súbitamente, viendo los tres que se trataba de su papá apoyándose de su espalda, viéndose como un animal acorralado. Y al ver a sus hijos se les acerca rápidamente.

—¿Quién quiere ganarse 10 dólares?

Oh, no… —Comento César sabiendo que nada bueno pasa cuando los padres ofrecen así el dinero a sus hijos.

—¿Qué? —Preguntaron los tres hermanos creyendo que habían escuchado mal.

—Necesito un chivo expiatorio. —Confeso de inmediato el padre.

—¡Ay, Dios mío! —Se oyó por toda la casa el grito de Rita en el segundo piso, específicamente en el baño.

—¿Qué hiciste? —Pregunta Lynn Jr. ganándole ahora la curiosidad de saber qué fue lo que enfureció a su mamá y que no haya sido ella para comenzar.

—Sin detalles. Sí o no, sin preguntas. —Respondió el Sr. Lynn viendo que tanto sus opciones como el tiempo se le agotaba.

—Que sean 50. —Comento Lincoln pensando que al fin no solo tendría su primera laptop, sino también podrá comprarse una nueva consola portátil.

—Hecho —Y el padre sello el trato sin dudarlo.

—¡DIOS MÍO! —Se escuchó de otra vez el lamento de Rita.

El Sr. Lynn fue rápidamente a por Lincoln y lo sujeto por hombros. —Eres un increíble hijo. —Comento el adulto como si se tratase palabras de aliento para después cargarlo subir las escaleras aun de sus hombros. —Lo tengo querida. Lo tengo, no temas.


Y listo.

Con esto concluyo oficialmente el tema de Lori y Leni con respecto a Lincoln. Claro que tendrán sus escenas con él y demás, pero ya va siendo hora que vaya y revele que más han estado haciendo las otras hermanas mientras que el albino andaba con lo suyo.

Y una aclaración más sobre el porqué Jackie y Mandee 'ayudaron' a Leni. A parte de sus experiencias con los chicos. Ellas dos ya sabían de la 'fuerza gorila' de la rubia, por ello lo único que buscaban es que Leni le repiense la mano a su 'novio misterioso' sin saber que fueron por los medicamentos. Y que ella regresase con ellas, pero lo que no contaron fue que Leni...

[Pues te salió mal porque me encanta esa mierda. jpg]

Sobre qué sucedió con Fiona y Leni cuando se conocieron eso ya lo tengo resuelto, pero mejor me aguardo esa carta para otro momento y que amarre mejor.

Panda fuera.