Su concentración fue interrumpida por una voz en particular, frunció el ceño. Debía concentrarse, reunir su energía en un punto central.

— cállate enano — Launch rugió con enojo.

Ten Shin Han suspiro derrotado, la mujer no lo iba a dejar en paz con su entrenamiento. Abrió los ojos, y sintió la presión que ejercía la catarata sobre él, al igual, el frío que cada vez lo estaba entumeciendo.

Se levantó sobre la roca que estaba sentado, y como si fuese una simple lluvia, dió un salto hasta la orilla que adorna a los costados del lago. Launch sonríe al verlo y corre hacia él con una toalla, que no duda en pasarlo por todo su pecho descubierto y mojado.

La malhumorada mujer, tenía una sonrisa mientras decía algo. Detuvo sus movimientos tomando ambas manos, el rostro de ella se adorna de un sonrojo.

— Ten Shin Han — Chaoz incrédulo lo miró, parecía realmente una pareja.

— Launch creo que te dije que estaría entrenando, y que no debías interrumpir.

— Haz estado entrenando todo el día — la rubia ceja de ella se hunde en su entrecejo —, un descanso no haría daño — además, creía que era estúpido que entrene, Goku era muy poderoso, aunque amara al triclope, sabía que nunca lo alcanzaría —. Tengo una mejor propuesta — sonríe, una sonrisa picaresca que no alentaba a nada bueno. Ten Shin Han temió lo peor.

— No voy a asaltar un banco, contigo ni con nadie — suavemente la aparta, y le quita la toalla. Seca su calva de las gotas heladas.

— Eso ya me lo dijiste — soltó molesta, cruzando sus brazos —, cuando fuí al pueblo, escuché que habrá una feria — vuelve a animarse —, habrá mucha comida, juegos, luces de colores, y fuegos artificiales.

Chaoz se emocionó al escuchar eso.

— ¿En serio?

— ¡Si! — Launch camina hasta ponerse delante de él cuando se sentó en una pequeña roca. La toalla descansaba sobre la cabeza, y ella no aprovechó para apachurrarlo con la toalla, limpiando bruscamente la cara de él, que soltó quejidos.

— ¡Detente! — nuevamente tomó ambas manos y la apartó —. Ustedes vayan, yo voy a entrenar.

— Aún no te he dicho la mejor parte — su sonrisa se agranda, y se inclina a él, tan cerca —, será en la noche.

Chaoz miró a su amigo con una sonrisa torcida, no tenía escapatoria.

— No iré.

La respuesta congeló el corazón de Launch, Chaoz no sabía mucho de sentimientos femeninos, pero sabía que la respuesta había destrozado a la rubia.

— ¿Por qué? ¡Es en la noche! Acaso no escuchaste.

— Sí quieres puedes ir con Chaoz.

— ¡Qué harás en la noche! — molesta quiso saber.

— Aprovecharé para entrenar un poco y luego ¡Ah! — fue interrumpido por un fuerte empuje que lo hizo caer al suelo, de espalda. Launch lo había empujado, miró con sorpresa a la mujer, ella se veía muy molesta y había algo más en sus ojos verdes.

— Ya veo que nunca cambiarás, lo único que te importa es tu estúpido entrenamiento — toma un fuerte respiro, parecía un toro molesto — idiota.

Ambos guerreros vieron como la mujer sin mucho drama se marchó.

Esa fue la última vez que vio a Launch rubia. Luego no supo más de ella, aunque claro no se animó a preguntar a ninguno de sus conocidos en común.

La exclamación de alegría interrumpe en sus recuerdos, al bajar la mirada se encuentra con la sonrisa arrogante de la joven Yurin, la estudiante que nuevamente se reintegró a la escuela Grulla, dojo que lideraba.

— Quiero ese — punto el enorme peluche de felpa, el dueño del puesto le entregó sin rechistar — ¿En qué tanto estabas pensando? Me tenía nerviosa tu mirada fija a la nada.

Ten Shin Han ríe nervioso.

— Lo siento si mi mirada te incomoda — camina a su lado — busquemos a Chaoz para irnos, hay que volver al dojo.

— ¡Ugh! Que aburrido — la joven le miró de reojo, parecía que el mayor no iba a dar más minutos para disfrutar de la velada —. Vamos, la feria solo se vive una vez al año.

— Tengo entendido que estarán una semana.

— Sabes a lo que me refiero — suelta un pesado aire — ¿En qué estabas pensando?

Ten Shin Han dudó unos minutos en contarle, pero era un peso que llevaba cada vez que la recordaba. Ella había demostrado su preocupación e interés hacia él, a su manera, y él, sin intención alguna, la había rechazado indirectamente. Había jugado con sus sentimientos al no darle una respuesta clara.

Pero si era sincero con sus propios sentimientos, si sentía algo por ella, tal vez un agradecimiento por estar pendiente a él, por cuidarlo, por toda la atención que recibía de ella. Tal vez era eso lo que le impedía darle una respuesta clara. Launch quería un novio, y él quería una compañera que lo cuide, pero sin aceptar dar nada a cambio. Era un egoísta.

— Hace tiempo atrás — Yurin volvió su mirada a él cuando empezó a hablar, parecía que lo que estaba a punto de decir, era un peso enorme que no lo dejaba vivir —, tenía una... Tenía una amiga, ella siempre se preocupaba por mí, mantenía la casa limpia y abastecidas, a pesar que sus métodos no eran de mi agrado — hizo una mueca, su maña de robar a veces lo cabreaba, tanto como ella se enojaba porque él entrena todo el día hasta el anochecer —. Vivíamos juntos, en una casa cerca de una catarata — miro el cielo oscuro —, ella era salvaje, egoísta; sin embargo, tenía su otra contraparte, era dulce, considerada y atenta; que digo, ambas eran atenta conmigo.

— ¿Ambas? — Yurin frunció el ceño sin entender — salía con dos mujeres al mismo tiempo — abrió los ojos y la furia se avecinaba. Aunque el triclope siguió hablando, ignorando a su temperamental estudiante.

— Ella era especial, sabía sobre sus sentimientos — toma un largo silencio —. Un día propuso que vayamos a la feria de un pueblo, sería en la noche, supongo que es como este — miró el lugar abastecido de tiendas, luces coloridas, risas y un montón de gente que disfrutaban de la velada —, yo no lo pensé dos veces, le dije que no tenía ganas de ir. A pesar de que era de noche, puse la tonta excusa de entrenar. Fue algo que

— Te arrepientes — Yurin lo interrumpe.

— Desde esa vez, no supe nada más de ella — deja caer un suspiro —, me gustaría saber cómo está, o dónde está.

— ¿Has intentado buscarla? — su nula respuesta desanimo a Yurin, su maestro era un idiota.

En silencio caminaron nuevamente, hasta que Ten Shin Han se detuvo de golpe al escuchar un alboroto.

— ¡Si no quieres que te llene de plomo largo de mi puesto!

Sin dudarlo, se abre paso entre las gentes para llegar hasta el puesto, un hombre despavorido corrió, huyendo, tropezando con toda la gente que se detuvo a ver el escándalo.

— ¡Alguien más quiere problemas! — los ojos esmeraldas miraron con amenaza al público, que tensos se marcharon.

— Que mal forma de conseguir clientes — Yurin se cruzó de brazos y se inmutó al tener la penetrante mirada de la comerciante ambulante, parecía que no era del pueblo, ya que su puesto estaba incorporado en una camioneta estacionada casi al final de la feria.

— Mocosa si eres mala en los tiros, será mejor que te largues.

Yurin chillo ofendida, y se acercó al puesto.

— Ten Shin Han paga a esa mujer, solo me bastará un tiro.

— ¿Ten Shin Han? — la rubia inconscientemente lo busco, parado como una estatua, estaba él. Detrás de la joven que había demandó que le pagué. Hizo una mueca de dolor.

El triclope camina tranquilamente a ella, con una sonrisa. La había encontrado. Sin embargo, antes que pudiera detenerla, ella pasa un plumero sobre su nariz.

— ¡No! — se acercó corriendo, pero demasiado tarde, el estornudo vino acompañado de un cambio de color de cabello.

— ¿P-pero tú... — Yurin nerviosa miro a la dueña — e-era rubia, c-cómo te has... ¿Qué?

— Oh — la peliazul ríe —, de seguro viste a mi otra yo — tendría que volver a explicar su sobrenatural ser.

— Launch lo siento — los ojos azules se encontraron con los de él, nunca pensó que volvería a verlo. Y lo entendió todo, porque repentinamente había aparecido —Yo.

— Me alegra volver a verte, y veo que tienes una bonita compañía.

La sonrisa femenina, dulce, sonroja a Yurin, nerviosa niega.

— No, yo no saldría con este viejo — el triclope se sonrojó de golpe, de pura vergüenza — ¡Es mi maestro!

— Oh, vaya confusión — Launch ríe suavemente — tendrás que explicárselo — le guiña un ojo, y camina hacia otro cliente que pedía ansioso el arma de tiros.

— A esto te refería con ambas — Yurin suspira, se imaginaba lo complicado que podría ser una relación con ella con su peculiar fenómeno —, pero parece que la rubia solo siente algo por ti, aunque creo que es solo resentimiento. Anímate, si es eso, quiere decir que siente algo por ti.

Sintió un pequeño golpe en su hombro.

— Eres patético en el asunto del amor.

Hace una mueca, su estudiante, a pesar que lo decía con malicia, tenía toda la razón.


Continuara...