N/A: Serie de one shots independientes uno del otro auto conclusivos de Naruto y Sasuke para el SNS Month 2023.

No es que me haya equivocado con el año, este es un one shot que escribí para el month del año pasado y como ya tengo empezados el de 2021 y 2022, quería subir el de 2023 antes de pasar al de 2024 total son one shots así que no afecta en nada leer primero uno u otro.

Gracias a mi beta Arukise por revisar mi historia

Día 1: Soulmate

Siempre tenía el mismo sueño. Estaba en una cascada con enormes estatuas de piedra. Una bajo sus pies, mientras la otra se encontraba frente suyo con un hombre encima de ella. No lograba distinguir la expresión que tenía en su rostro en aquellos momentos. El viento soplaba con fuerza, pero sus ojos seguían fijos en el otro a pesar de que su propio cabello molestaba su visión. Algo grande estaba por suceder. Algo que nunca lograba concretarse porque en el momento en que estaba a punto de decir algo, se despertaba.

—De nuevo —suspiró con molestia al momento de abrir los ojos—. ¿Qué demonios le sucede a mi alma gemela? —interrogó al aire sintiéndose frustrado.

No era secreto para nadie que existía un sueño recurrente compartido con entre aquellos que eran "almas gemelas". Dos personas se encontrarían en un sueño durante el tiempo necesario para solucionar sus asuntos pendientes de la vida pasada. Entretanto no tendrían permitido soñar con nada más. Era frustrante tener esa limitación. Siempre lo consideró un castigo divino, pese a no ser religioso, no dejaba de maldecir a la entidad o lo que fuera que les hacía eso a las personas. Porque debía haber algún responsable ¿cierto?

No podía ser que la mente de una persona estuviera regida por una ley tan absurda creada por la naturaleza. Aunque a menudo encontraba consuelo en ese pensamiento. La ley de las almas gemelas era algo tan natural como la gravitatoria, la térmica y demás. Se les daba nombre para explicar el mundo que se habitaba, pero no era como si hubiera un ser supremo que caprichosamente decidió sus destinos de esa manera. Encontraba alivio en el libre albedrío, pero frustración por no haber un objetivo a quien dirigir sus reclamos o incluso sus dudas acerca de por qué debían soportar esa clase de sueños.

Sasuke a menudo se preguntaba qué clase de asunto tenía pendiente con su alma gemela. No le molestaba en lo absoluta que se tratara de otro hombre. Siempre fue del tipo de persona que daba prioridad a la esencia misma de la persona y no algo tan superficial como su cuerpo. Su problema radicaba en el contenido de sus encuentros inconclusos. El sitio donde se reunían en sus sueños no parecía ser romántico ni nada de ese estilo. Además, se veía así mismo a solas con el otro. ¿No debería ser algo más cursi y rosa el asunto? De la boca de familiares y conocidos había escuchado un poco sobre los sueños ajenos. A menudo se veían en citas, en sus hogares o cualquier sitio cliché y cursi donde se reunieran los amantes. ¿Lo suyo eran los deportes extremos? No encontraba otra explicación a estar parados en un enorme valle con varios metros de caída libre si resbalaba.

—Puras tonterías —bufó harto de buscarle significado a su sueño.

Salió de la cama y se dispuso a vestirse para ir a la escuela. A esas horas su hogar se encontraba vacío. Sus padres salían temprano rumbo al trabajo y su hermano mayor estaba estudiando en el extranjero por lo que no lo tendría en casa fastidiándolo hasta las vacaciones. Eso hacía cada mañana tranquila y silenciosa. Podía perderse en sus pensamientos y maldecir cuanto quisiera a su alma gemela en lo que tomaba el desayuno e iba a su preparatoria. Una rutina normal y tranquila para un adolescente de dieciséis años como él.

Limpió lo que usó para su desayuno y se echó la mochila al hombro al salir. Caminó a paso lento hasta ser alcanzado por sus amigos en el camino. Juugo lo saludó educadamente y caminó a su lado en silencio. Mientras Suigetsu y Karin como siempre iban discutiendo entre ellos. Aún le parecía increíble que esos dos fueran almas gemelas. Al principio hubo un tiempo donde la pelirroja creyó que él era su destinado debido a que aquel día en que dejó de soñar fue cuando se conocieron. El problema era que Karin conoció a Uchiha al mismo tiempo que a Suigetsu, su verdadero destinado. Sumado a lo anterior sus sueños compartidos no eran del todo claros. La pelirroja toda su vida soñó que viajaba junto a Juugo, Suigetsu y Sasuke. Por lo cual al cambiar su sueño era difícil precisar cuál de ellos lo provocó. Al principio el de cabellos blancos al igual que la chica negaron vehementemente ser destinados. Empero, tras superar las siete fases del duelo finalmente aceptaron que eran lo que eran. Mas nunca dejaron de pelear y gritarse como el día que se conocieron.

—Hey, Sasuke ¿lo oíste? —preguntó el de dientes filosos.

—¿Qué cosa? —preguntó el moreno sin entender.

—Hoy llega un nuevo alumno a la escuela —respondió el de dientes filosos con una sonrisa maliciosa—. Dicen que está metido en una pandilla y me gustaría probarme con él.

—No puedes hacer eso, idiota —regañó Karin con severidad—. Oí que es el nieto de la directora Tsunade y si es verdad que está relacionado con la yakuza será peligroso para ti.

—Qué dulce que te preocúpese por mí, pero verás como tu novio se asegurará de dejarle claro que no puede venir a hacer lo que quiera en nuestro colegio —explicó Suigetsu mostrándose confiado.

—Ni siquiera sabemos si los rumores son reales —alegó Juugo—. Podría tratarse de un malentendido, ¿verdad, Sasuke? —preguntó en busca de apoyo.

—No me interesa quién vaya o venga mientras no se meta conmigo —respondió Uchiha con indiferencia.

—Qué sujeto más frío —murmuró Suigetsu.

—Tan genial como siempre, Sasuke-kun —halago Karin acomodándose las gafas.

—Calma tus hormonas —picó el albino celoso por la expresión de su novia ante esa respuesta.

—Cállate, adefesio —insultó la pelirroja señalando con su dedo índice a su novio—. Más te vale no meterte en problemas —ordenó con una mano en la cadera y la otra en sus gafas—. No quiero que te hagan daño —agregó en un susurro mientras caminaba más rápido, adelantándose al grupo para que no vieran su sonrojo.

Suigetsu también sintió sus mejillas arder. Si había un motivo por el cual quería ponerle los puntos claros al chico nuevo es porque conocía la fama de los yakuzas de molestar a las chicas bonitas. Él no iba a tolerar que nadie se quisiera propasar con la pelirroja y no esperaría hasta que el daño estuviera hecho para actuar. Sin embargo, ella sólo se preocupaba por su bienestar. Sasuke pasó al lado de su amigo y le dedicó una sonrisa burlona.

—Te dejaron sin habla —dijo con burla.

—¡Cállate! —gritó Suigetsu enojado y avergonzado—. Algún día estarás igual de idiota que yo.

—¿Admites ser idiota? —preguntó Uchiha con tranquilidad.

—Me refiero a estar idiota por un alma gemela. Karin es la única que me deja como tonto —expresó Suigetsu acelerando el paso para no quedarse atrás.

—No culpes a otros por cosas naturales —mencionó Juugo.

El de cabellos blancos continuó quejándose y lanzando improperios acerca de lo malos amigos que eran por reírse de esa forma de su persona hasta que llegaron a la escuela. Las primeras clases sucedieron de manera normal. Demasiado de hecho. El tan mencionado alumno nuevo no había aparecido siquiera. Pasaron el almuerzo sin novedades y sin ningún apuro. Siendo la siguiente clase la de Kakashi sabían que no llegaría a tiempo. Y si lo hiciera era señal de que el apocalipsis estaba cerca. Todos llegaron al salón y se acomodaron donde querían. Algunos estaban en grupos hablando con sus amigos, otros estaban terminando sus tareas a último minuto y Sasuke permanecía en su respectivo asiento sin hacer nada en particular.

—¡Mi nombre es Naruto Uzumaki y seré el próximo jefe yakuza ttebayo! —gritó un escandaloso adolescente rubio tras escribir su nombre en el pizarrón.

—¿Quién te crees que eres para irrumpir en nuestra clase de esa manera? —interrogó Sakura, la delegada del curso, señalando con su dedo al intruso.

—Eres muy bonita —dijo Uzumaki sonrojado—. ¿Quieres ser mi novia? —preguntó sonriente.

—¡Jamás! —gritó Haruno ofendida—. ¡Ahora lárgate de mi vista antes de que llegue el maestro! —ordenó apuntando hacia la puerta.

—Esta es mi clase, soy un nuevo alumno así que tendremos mucho tiempo para conocernos y que te enamores de mí ttebayo —afirmó Naruto con el pulgar en alto mientras cerraba un ojo.

—Ruidosos —murmuró Sasuke por semejante escándalo que estaban armando.

El nuevo alumno alcanzó a oír aquel murmullo. Buscó con la mirada hasta dar con aquellos oscuros ojos que lo miraban con fastidio. Entonces caminó a paso decidido hasta él y lo sujetó por el cuello de la camisa del uniforme escolar para obligar a alzar la cabeza.

—¿Quieres pelea, niño bonito? —interrogó Uzumaki de manera fiera.

—No durarías nada contra mí, Usuratonkachi —respondió el moreno con desprecio.

Sin embargo, pese al insulto, aquellos ojos azules parecieron brillar de emoción ante sus palabras. ¿El chico nuevo además de ser un intento de delincuente y un alborotador también era masoquista? No continuaron discutiendo debido a la llegada del maestro.

—¡Naruto! —llamó Hatake con advertencia—. ¿Ya estás causando problemas con tus compañeros? —interrogó viéndolo con aburrimiento—. Siempre lo mismo contigo. ¿No aprendiste nada de tu escuela anterior? —cuestionó viéndolo fijamente.

—¿Y usted como sabe de mi escuela anterior si esta es la primera vez que nos vemos? —cuestionó Uzumaki viéndolo con sospecha.

—Porque Iruka me lo advirtió está mañana —contestó con desinterés el de cabellos grises.

—¡Ah! Tú eres el pervertido que lo hacía llegar tarde a sus clases —acusó el blondo con el puño en alto—. Siempre decía que había un sujeto muy molesto que lo retenía camino al trabajo.

—Por su culpa yo también llegó tarde —se defendió Hatake.

—Iruka-sensei es muy responsable y correcto. No le eches la culpa de tu pereza —defendió el de ojos azules.

—Es su culpa seducirme. La carne es débil —susurró Hatake.

—La carne es... —repitió Naruto queriendo entender lo que quiso decir—. ¡Maldito pervertido! —gruñó con enojo.

Le tomó un buen tiempo a Hatake tranquilizar al rubio alborotador tras su pequeño desliz respecto a la naturaleza de su relación con el anterior maestro del rubio. Sumado a que Kakashi había llegado tarde, no llegó a iniciar la lección. Sólo se les dejó de tarea leer el capítulo que el maestro debería haberles explicado de no estar discutiendo con Naruto. Lógicamente muchos lo culparon por ser la causa de tener que leer demás. Siendo esa la última clase del día, todos agradecieron poder irse a sus casas finalmente. Aunque antes de que sus caminos se separaran, el rubio se aseguró de hacerle algunas malas caras al moreno. A lo cual él le frunció el ceño en respuesta.

Sasuke se sintió algo molesto por la aparición del rubio escandaloso, mas no podía negar que de alguna manera se sintió bien decirle "Usuratonkachi". Frunció los labios ante esos pensamientos. Es cierto que él no era alguien cariñoso, pero tampoco se consideraba un sádico como para disfrutar de insultar y degradar a otros. Dio algunas vueltas en su cama hasta finalmente decidirse a mantenerse ocupado hasta la hora de dormir. Hizo su tarea, leyó el capítulo asignado por Kakashi, tomó un baño e incluso preparó la cena para que cuando llegarán sus padres no tuvieran que cocinar. Todo normal y en calma. Eso al menos hasta la noche.

Su sueño recurrente cambió. Esta vez no estaba en aquel valle de enormes estatuas. Estaba en lo que parecía un salón de clases. Sin embargo, los asientos no eran como los conocía. Es decir, no eran individuales. En su lugar había largas mesas y bancas como para que se sentarán tres personas perfectamente. Él estaba sentado en su sitio cuando repentinamente una sombra le cubrió la cara.

¿Qué? —preguntó al intruso en su espacio personal.

¿Cómo qué qué? —respondió una voz chillona que se le hacía malditamente familiar.

Quítate, Dobe —ordenó al ver al rubio con las inconfundibles marquitas en su rostro.

Oblígame, Teme —contestó con desafío antes de que sus labios chocarán con los propios en un beso que le supo a miso ramen.

El grito que dio Uchiha en ese momento fue tan alto que consiguió despertar a sus padres, quienes fueron corriendo a su habitación preocupados por el motivo del escándalo. Le costó un poco a Sasuke inventarse una pesadilla lo suficientemente plausible para asustar a un adolescente de su edad. Aún no muy convencidos por su mentira obvia, el matrimonio Uchiha se retiró de la habitación de su hijo tras ofrecerle leche tibia para dormir, a lo cual el menor se negó. Él estaba demasiado cerca de convertirse en adulto como para necesitar ser consolado como una criatura. No era ningún infante asustado por monstruos debajo de su cama o en su armario. Era un adolescente asustado de sus hormonas enloquecidas y la posibilidad de haber encontrado a su alma gemela. Porque estaba seguro de que ese niño que lo besó en sus sueños era Naruto. Él fue a quién conoció ese día. La única persona nueva en su vida y dado que su sueño cambió, no había forma de equivocarse. Seguramente el sueño del rubio también había cambiado.

—Tranquilo, Sasuke —se habló así mismo aún alterado—. Hoy conoció al menos a treinta personas nuevas y mi sueño recurrente no me dejaba ver su rostro. Además, aunque su sueño haya cambiado nada asegura que fuera a mí a quien viera. Podría ser como Karin y ver a varias personas al mismo tiempo. Mientras no hable de mi sueño no sabrá que soy su alma gemela en un buen tiempo —se consoló soltando un suspiro de alivio—. Tengo tiempo para conocerlo un poco más, averiguar algo sobre nuestro asunto pendiente y cuando crea que es el momento correcto, le diré que es mi alma gemela. Sí, eso haré —se dijo resuelto.

Siendo alguien tan cuidadoso y reservado acerca de las personas que dejaba entrar a su vida, era lógico que Sasuke actuará con cautela. Debía ir despacio. Consultaría con sus amigos y familiares sobre sus experiencias descubriendo a sus almas gemelas y estudiaría la mejor forma de abordarlo con el rubio. No iba a ir a declararse como su destinado de un día para el otro y menos habiendo empezado con el pie izquierdo. Si quería construir una buena relación con él tendría que trabajar arduamente en cimentar la confianza mutua y demás. Lo bueno es que él era quien sabía qué eran almas gemelas. Tenía la ventaja y control total. Eso lo hizo sentir aliviado y confiado. Es más, hasta estaba emocionado imaginando como podría divertirse viendo al blondo en busca de su alma a gemela sin siquiera saber que lo tenía delante de sus narices.

Esa mañana se despertó más animado de lo habitual. Se había propuesto acercarse a Uzumaki de forma lenta. Quizás debería exigirle que se disculpara por insultarlo, o quizás debería molestarlo. No, no. Eso era lo que hacían los niños pequeños cuando les gustaba una niña. Tal vez una buena opción sería competir con él. Hacerle desafíos inocentes para descubrir poco a poco sus habilidades y sus gustos. Sí, eso sería buena idea. Y cuando lo venciera de forma humillante, el rubio vendría corriendo, queriendo una revancha contra él. ¡Eso era perfecto! Podría tenerlo cerca, conocerlo y no se verían sus verdaderas intenciones.

—Eres un genio, Sasuke —se elogió así mismo.

No era frecuente que se hiciera auto alabanzas, pero esta vez se lo merecía. Se sentía un genio diabólico al tener a su alma gemela en la palma de su mano. Al llegar a su salón de clases se sentó en su lugar habitual a esperar a que llegara el rubio para iniciar sus planes. Sin embargo, las cosas no salían como se planeaba cuando se involucraba al Uzumaki en la ecuación. Nada más llegar al salón sujetó la muñeca de Sasuke y lo sacó a la fuerza de su asiento.

—Espera, Dobe —llamó el azabache mientras caminaba a rastras por el pasillo sin ser liberado del agarre del rubio—. ¿Qué haces?

—Necesitamos hablar —respondió Naruto llevándolo a la azotea de la escuela.

Una vez que llegaron allí, el de ojos azules lo soltó. Se alejó unos pasos y comenzó a mirar a su alrededor como si se cerciorara de que no hubiera nadie alrededor. Una vez que pareció satisfecho volvió a mirarlo. Una sonrisa zorruna afloró de los labios del de ojos claros.

—Soy tu destino, Teme —habló en tono orgulloso y confiado.

—Creo que hay un error —dijo Sasuke fingiendo indiferencia no queriendo que arruinará sus perfectos planes que le costaron una noche en vela—. Ayer conociste a todo un salón de clases, ¿cómo puedes estar seguro de que yo soy tu alma gemela? —interrogó lo más convincente posible.

Si le decía en estos momentos que eran destinados todo se iría al traste. Sasuke quería conocerlo como una persona normal, pues la idea de que ames locamente a un perfecto desconocido o le juraran amor verdadero le parecía ridícula. No importaba si le decían que eran almas gemelas y estaban hechos el uno para el otro. Él quería hacer las cosas bien. Y ser novios de buenas a primeras sólo por compartir un sueño no era su definición de eso.

Uzumaki estuvo en silencio un largo tiempo y parecía que no diría nada. Ante eso, Sasuke sonrió internamente. Había logrado engañarlo. Ahora sólo debería planear cómo disculparse cuando le revelará la verdad, pues originalmente sólo pensaba omitir que eran almas gemelas, ahora directamente lo estaba negando. Aunque siendo técnicos no le dijo que no fueran destinados, sólo le recordó la posibilidad de no serlo. Mas, repentinamente el rubio se acercó a él y lo sujetó del cuello de la camisa como el día anterior y le plantó un beso. Uno que al igual que en su sueño le supo a miso ramen.

—Por esto —respondió Naruto con seriedad—. Anoche soñé que te besaba ttebayo —declaró sin dudas—. Y sé que tú también, sólo que allí teníamos doce años —agregó para convencerlo.

—¡Suéltame! –ordenó Uchiha empujándolo lejos de él—. Exactamente esta es la clase de cosas que quería evitar —declaró mirándolo con molestia.

—¿Qué quieres decir? —interrogó Naruto sin entender.

—Me molesta la idea de que sólo por compartir un mismo sueño estemos atados a una persona —dijo Sasuke frunciendo el ceño—. Odio la idea de que el destino esté decidido y que tengamos que amar automáticamente a alguien que ni siquiera conocemos —explicó con molestia—. Apenas ayer estabas coqueteando con Sakura y pidiéndole ser novios y hoy me besaste sólo por un sueño —reclamó.

—Podemos conocernos de a poco y si llegas a la conclusión de que no me amas simplemente resolveremos nuestro asunto pendiente y serás libre de soñar con lo que quieras ttebayo —dijo Naruto alegremente—. Yo también detesto que me digan que hacer.

—Antes te veías muy orgulloso de decirte mi destinado —mencionó Uchiha viéndolo con sospecha.

—Eso es porque yo creo que nosotros mismos forjamos nuestro destino y no me disgusta para nada que sea con un chico lindo como tú —aseguró Uzumaki con una gran sonrisa que mostraba todos sus dientes.

—Nada te asegura que quiera un futuro próximo contigo —advirtió Sasuke desviando la mirada.

—¡No importa! —declaró Naruto con una sonrisa animada—. El tiempo que pasamos juntos valdrá la pena aún si no nos hacemos pareja. Lo prometo. Sólo dame una oportunidad —pidió con una voz que sonaba a ruego, pero una mirada determinada que expresaba una fuerte convicción.

—Lo pensaré —respondió Sasuke de manera evasiva—. No te hagas ilusiones, Usuratonkachi —advirtió mientras regresaba por la puerta rumbo al salón de clases con el corazón latiéndole a mil por hora dejando al rubio atrás.

Naruto jamás se lo diría a Sasuke, pero él sí recordaba sus sueños. Para ser exactos, veía completos los recuerdos de su vida anterior transmitidos a él a través de los sueños de cada noche. Sabía quién fue él, quién fue Sasuke y la relación que llevaron en la época de los ninjas. No le gustó lo que vio. No por las dificultades, no claro que no, él amaba las historias de romances donde tras pasar por un infierno juntos la pareja lograba triunfar al final demostrando la fortaleza de su amor. Estaba disgustado por no haber correspondido a los sentimientos de Sasuke a tiempo.

La primera vez que le preguntó el motivo de su obsesión respondió que era por amistad. Sabía que el portador del sharingan esperaba una respuesta diferente, pero fingió demencia y el asunto se cerró temporalmente. Con la palabra del azabache acerca de no matar a nadie de Konoha hasta enfrentarse a él, se sintió tranquilo respecto a él y se enfocó en la cuarta gran guerra ninja. La siguiente vez que le preguntó sobre sus sentimientos dudó. Dio una respuesta ambigua no muy seguro de sus propios sentimientos. Sasuke lo entendió como un rechazo y quizás eso es lo que buscaba. Rechazar sus sentimientos de manera indirecta, pues nunca fue de lastimar a otros emocionalmente. A Hinata también la había dejado de lado tras su confesión sin saber cómo responder de manera adecuada.

Uchiha abandonó la aldea luego de la guerra y el tiempo pasó. Se casó con la joven Hyuga, tuvieron hijos y formaron una familia. Creía que eso era lo correcto. Tenía el puesto de Hokage con el que siempre soñó, la gente de todo el mundo lo admiraba y reconocía, tenía amigos leales, una esposa hermosa que muchos envidiaban e hijos, pero no se sentía satisfecho. Estando en su lecho de muerte todo lo que podía pensar era en Sasuke. En sus sentimientos. Aquellos que ahora sabia correspondidos, pero en su época de juventud no estaba dispuesto a aceptar. Dolió. Lloró. Derramó lágrimas lamentando una vida que nunca fue suya, pero con la que se vio soñando.

No sabía quién o qué oyó sus lamentos desesperados, pero le concedió su pedido. En su siguiente vida vio a través de sus sueños la anterior. Al inicio eran confusos, pero pronto se hicieron nítidos y fácilmente legibles. Entonces lo supo. Fue él quien pidió privar a Sasuke de los recuerdos de su vida anterior; la masacre del clan Uchiha, la muerte de su hermano y sobre todo su rechazo. En esta vida no debía sufrir nada de la anterior. Por lo mismo, deseo ser él quién cargase con todo su odio, su dolor y su tristeza mientras a él le concedía la libertad de no seguir pagando por sus errores anteriores. Esta nueva vida era una oportunidad para ambos, una que Naruto aprovecharía al máximo para ser felices juntos.

"Si volviéramos a nacer y tú no fueras un Uchiha y yo no fuera un jinchuriki…"