Hola a todos! La historia va cobrando velocidad y pronto los problemas van a llegar, MUCHOS problemas. Pero bueno, ya puestos y sin más qué decir además que con el Especial Londres despedimos a la animación de 5 temporadas… COMENZAMOS!
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Capítulo 16.
Problemas llegando.
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En el reino de la princesa Marinette todo parecía paz y armonía, sin embargo, los reyes tenían una batalla que luchar.
—Saludos queridos reyes —un grupo de personas del templo se arrodilló frente a los reyes que estaban en sus tronos. Estos vestían de blanco de pies a cabeza y sus rostros estaban cubiertos por velos blancos con diademas plateadas—. Hemos venido en representación de la Santa para su respuesta a la propuesta hecha.
—Bien, es bueno que vinieran —dijo el rey que se levantó con un intimidante figura—. Porque mi respuesta sigue siendo un No —declaró firme—. Los miraculous no serán del Templo y mucho menos formarán parte de sus planes.
—Debe tener a consideración que esto podría acarrear consecuencias —dijo el sacerdote que iba a la cabeza—. Los miraculous son artículos que originalmente pertenecieron al Templo.
—Le recuerdo que eso fue hace muchos años —respondió la reina con parsimonia—. Hace más de cien años cuando se realizó la guerra santa y donde muchos de los reinos terminaron implicados por culpa de sus pleitos. Ante esto, el templo mismo decidió que los Guardianes estarían a cargo de los miraculous, para que así nadie más pudiese usarlos en las guerras a futuro.
—Ese acuerdo ya no es válido. Y nuestra Santa no piensa en hacer una guerra.
—No es decisión nuestra —respondió el rey—. Sino de los guardianes.
—Pues tenemos entendido que sólo tienen a uno de los guardianes —el tono en su voz fue una clara mofa y de repente una espada se colocó en su cuello.
—¿Se atreve a hablarle así a nuestros monarcas? —siseó Kagami furiosa y el hombre cayó al suelo—. ¡Limpie su boca cuando se atreva a dirigirse a sus majestades!
—Kagami, por favor —la reina le habló en tono maternal y la dama guardó su espada—. No aguantaremos cualquier falta de respeto hacia nosotros o los Guardianes. Así que regresen a los terrenos santos y díganle a su santa que no le entregaremos los miraculous.
Todos los sacerdotes se fueron, pero sabían que las cosas no serían nada fáciles. El rey suspiró y se dejó caer en su trono.
—Cada día que pasa el apoyo de los nobles hacia ellos aumenta. Temo lo peor.
—Yo también, pero es nuestro deber proteger a los miraculous de cualquier amenaza —dijo la reina posando su mano sobre su brazo—. Debemos ser cuidadosos. Kagami, ¿cómo está nuestra hija?
—Sigue buscando al segundo Guardián. Pero me temo que no hay resultados. Por ahora las cosas en el reino de Agreste se encuentran estables entre comillas, pero he sabido que la reina Bourgeois está en camino.
—Los Bourgeois son grandes seguidores del templo —musitó la reina con ceño fruncido—. Tom, ¿qué haremos si las cosas siguen así?
—Debemos prepararnos para lo peor. ¿No es así, maestro? —de las sombras un hombre apareció, vistiendo una túnica verde con grabados de hojas que brillaban como el jade, este hizo una reverencia y se quitó la capucha revelando a un hombre mayor de ascendencia oriental y de rostro amable.
—Así es. Debemos estar preparados para lo que va a venir. Mis queridos reyes, creo que va siendo hora de que empecemos a pensar en el plan en el que hemos estado trabajando.
Los dos reyes asintieron con expresión seria y se levantaron de sus tronos para seguir al maestro. Kagami quiso seguirlos pero la reina Sabine se lo impidió.
—Kagami, te suplico que por favor aguardes de momento —ella asintió y los reyes salieron de la sala siguiendo al maestro.
—Esa dama caballero va a tener un papel muy importante dentro de poco. Debemos de prepararla para lo que vendrá —y sin decir nada más entraron a una habitación y cerraron detrás de sí.
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Mientras tanto, Félix revisaba los nombres de los detenidos. Aunque la lista era corta, bien podía intentar averiguar si había algo en común entre los nobles atrapados. Gracias a formar parte de esos círculos conocía a todos y a cada uno de ellos.
—Recuerda Félix, ten a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca.
Le decía su padre cuando era niños. Sabias palabras para un hombre roto que no ha reinado su reino de la forma debida desde hace años. Pero ese resentimiento ahora le parecía absurdo.
—Padre, espero que estés bien y te des cuenta de todo pronto —de repente un rostro vino a su cabeza. Había una persona en común entre tres nombres de nobles entre los rangos de vizcondes y barones—. Te tengo.
Tomó el pergamino y fue hasta la sala donde Luka estaba afinando su laúd.
—Tengo que pedirte un favor —el bardo sonrió y Sass se colocó en el hombro de su portador con la misma sonrisa.
—Usted dirá su alteza.
—Los nombres de la lista son de nobles que están por debajo del rango de marqueses y hay unos nombres de nobles que están relacionados a un duque de mi reino. De la familia Roth, se llama Xavier. Quiero que lo investigues, él podría ser la clave que podría llevarnos hasta la raíz de lo que está pasando, o al menos acercarnos a ello.
—Xavier Roth. Los Roth son una familia poderosa, ¿no es hijo del lord de recursos?
—Sabes mucho sobre mi reino.
—Sé muchas cosas príncipe —se levantó de su asiento y pasó a un lado de él—. Pero nunca sabrás cuánto —con esas palabras el bardo se marchó para comenzar con su pequeña misión. Félix se acercó a la cocina y allí vio a Plagg masticar un queso.
—¿Y Bridgette?
—La chica está en su salón de tesoros, hay sabes dónde queda —Félix asintió y se dio la vuelta—. No la trastoques más de lo que está. Saber que su hermana podría estar cerca significa abrir viejas heridas.
—¿Quieres que la deje a solas?
—Ya ha pasado demasiado tiempo a solas. Ahora necesita a un amigo.
Félix bajó las escaleras hasta las secciones del sótano, encontrando las puertas del salón de los tesoros abiertas y al asomarse y buscar con la mirada a Bridgette la encontró sobre el enorme candelabro que tenía colgando del techo. La dragona tenía la mirada perdida en el techo repleto de gemas iridiscentes que brillaban en el techo. Ella se percató de su presencia pero ni siquiera volteó a verle.
—En mi reino estas joyas eran valiosas para los humanos, nosotros las encontrábamos en el suelo o cuevas a cada tanto, sólo pensábamos que eran bonitas —cerró los ojos y aspiró antes de seguir—. Asesiné a todos los humanos que nos robaron y recobré estas joyas, o al menos la mayoría.
—¿Esa es otra razón por la que masacraron a los dragones?
—La ambición de mi hermana se comparaba con la ambición de los reyes. Ella quería tenerlo todo y nunca le ha importado quienes terminen como cadáveres en el suelo, siempre y cuando pase sobre de ellos —en su voz podía escuchar la amargura y el odio de esa tarde. Quería entenderla y lo hacía, pero no creía poder entender la magnitud de su odio.
—Investigaremos y te prometo que haré lo que sea para ayudarles a vengarse. Pero para eso… debo pedirte un favor.
—¿Qué favor?
—Debo regresar a mi reino —esas palabras hicieron que Bridgette se dejase caer del techo y desplegara sus alas al último segundo para caer con delicadeza.
—¡¿CÓMO?! —gritó la dragona al borde de las lágrimas—. ¿Qué hice mal? ¿Es porque te espío mientras te bañas? ¡Ya no lo volveré a hacer!
—No es… espera, ¡¿qué haces qué?! —intentó controlarse y respiró hondo antes de responder—. No tiene que ver ¡y espero que no lo vuelvas a hacer! Pero necesito estar en mi reino, no puedo dejar que Adrien se haga cargo de todo. Y quiero que vengas conmigo.
—Amm, Félix, te recuerdo que soy una dragona. No creo que el rey esté feliz de verme.
—Lo sé, pero no irás como una dragona —dijo con una sonrisa ladina—. Tengo un plan pero vas a tener que poner mucho de tu parte.
—¿A-Ah sí?
—Sí, Bridgette… —la tomó de los hombros—. ¿Qué te parecería convertirte en una princesa?
…
A la mañana siguiente todos en el palacio del rey Agreste tuvieron que madrugar ante una inminente llegada. Nino bostezó bajo su casco y susurró a Adrien.
—Viejo, son las seis de la mañana, ¿a qué clase de sádico se le ocurre hacer una visita a esa hora?
—Ya la verás… —dijo entre dientes callando de inmediato ante la mirada de su padre.
La única persona emocionada era la princesa Chloe Bourgeois, la cual no dejaba de apretar su abanico. Las criadas a su cargo tenían una expresión de muerte y Marinete notó la expresión dura del rey que miraba hacia el horizonte estoico hasta que un carruaje oscuro decorado de ornamentos de oro apareció a la vista de los presentes.
—Ya llega la bruja mayor —susurró Alya y Marinette suspiró a lo bajo.
El carruaje se detuvo y los criados que iban colgados de este bajaron rápido desplegando una alfombra dorada hasta los pies del rey, pétalos blancos volaron y las puertas se abrieron para dar paso a la reina Audrey Bourgeois en un vestido de corte de sirena de busto blanco y falda oscura y con su corona coronando su cabeza. Pero mientras todos observaban a la reina una figura más apareció detrás de ella, una joven chica de vestido blanco y decorado de plata y con un delgado velo blanco sobre su cabeza que reconoció al instante.
—Esa perra —musitó Alya y Marinette se tensó y apretó sus puños sobre su falda notando una sonrisa burlona de parte de Chloe.
—Tal parece que vamos a tener muchos problemas, Alya —susurró la princesa—. La Santa ha llegado.
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Y… ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos y sin más qué decir además que acepto bebidas de temporada… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
