Disclaimer : Ghost Hunt y sus personajes no me pertenecen. Todos los créditos son para su creadora Fuyumi Ono.


Lunes, Abril.

— ¡Buenos días!

— ¡Buenos días! — Saludó Mai a sus amigas. Las cuáles entraron al salón con una expresión emocionada.

— Oye, oye, acabo de escuchar que ocurrió algo. — Hablo Michiru, acercándose a ella.

— ¿Eh? ¿de que hablas? — le miró confundida.

— Kuroda se ha estado haciendo alarde desde hace un rato. — le explicó Keiko, señalando a la mencionada. La cuál estaba charlando en una de las esquinas del salón, con otros estudiantes. — Pero, pero, es una gran sorpresa. Recibió una llamada del genial Shibuya-san. — comentó llamando la atención de Mai. Ésta se volteó con brusquedad y le tomo de los hombros, agitada.

— ¡¿Cuándo?! — le cuestionó, tomandola por sorpresa.

— Ayer. — respondió Michiru por su amiga.

— Ayer. Desde entonces nadie lo ha visto. ¿Qué más les contó? — le siguió interrogando.

— Bueno, uh. . .muchas cosas. El viejo edificio escolar y. . .

— Y mucho sobre ella. — termino de decir Michiru, haciendo un ademan hacia la de lentes.

¿Que pretende? ... pensó Mai frunciendo su ceño con molestia, mientras caminaba en dirección a la chica, para cuestionarle.

— Aquí estan. - la voz de un profesor izo que la castaña detuviera su andar y mirara al hombre. - Kuroda, Taniyama, por favor vayan a la oficina del director. — ordenó él, retirandose del lugar.

Las chicas se mostraron confundidas por unos segundos. Luego salieron del salón encontrándose a una muy aburrida Shigusa esperando les fuera de el.

— Se tardaron. — pronunció la mayor al verlas. — síganme. — les pidio dandose la vuelta y caminando por el pasillo, con dos confundidas adolecentes tras ella.

Las chicas no tardaron ni cinco minutos en llegar a la oficina del director del colegio; cuando estuvieron frente a la puerta de este, la mayor tocó pidiendo permiso y luego ingresó al lugar.

Sorprendiéndose al notar que no solo eran ellas dentro de la oficina.

- ¿Naru? .- escuchó que murmuró Mai tras ella. El mencionado había estado mirando por la ventana de la oficina cuando las chicas entraron, pero al escuchar la voz de Mai se volteó a mirarlas.

Haru-sempai, Masako y el resto.¿que sucede?. . .se preguntó mirando a los demás exorcistas y a su desaparecida sempai. La cuál estaba al lado de Naru, dandole una sonrisa como saludó.

— Por favor, tomen asiento. — les pidio el director. llamando la atención de las tres chicas y señalando los tres asientos desocupados frente a su escritorio.

— Estas son todas las personas involucradas en el incidente. — le comunicó Naru, mientras ellas se sentaban. — permítanme explicar. — musitó mientras cerraba las cortinas junto con Haruna.

Shigusa frunció su ceño con desconfianza al notar como el chico prendia una extraña lámpara que estaba en el escritorio. La luz de esta era de un raro color rojizo el cuál se apagaba y prendia intermitente mente.

Que luz tan extraña, se enciende y se apaga. . .Reflexionó Mai sin dejar de mirar la luz.

— Por favor concéntrense en la luz. — solicitó Naru, a lo cuál todos hicieron lo pedido. — Por favor, regulen su respiración al ritmo de la luz. — les pidio , notando como algunos ya empezaban a cerrar sus párpados, poco a poco. — Lentamente, relajen sus hombros. — se escucho que decia.

Su voz ya empezaba a ser como un murmullo para los demás, ya que se encontraban en un estado casi catatónico.

— ¿Pueden escuchar su propia respiración?...

Por alguna razón me siento cansada. . . meditó Mai, notando como sus párpados pesaban cada vez más. Debe ser por todo lo ocurrido ayer.. reflexionó.

Me siento tan cansada. . .

— Por favor, cuenten sus respiraciones.

La voz de Naru se oye tan lejana. . .

— Está noche, la silla del segundo piso del viejo edificio escolar se movera. .

¿La silla...? pensaron confundidas Mai y Shigusa.

— Está noche, iremos al laboratorio del viejo edificio.

¿Laboratorio?

Silla. . .

Silla. . .

De repente la castaña cubrió su rostro al notar la luz del sol ingresar a la anteriormente oscura oficina.

— Ya esta. — declaro Naru.

¿Ya esta que?... izo una mueca enfurruñada la oji miel.

— Gracias. — volvio a pronunciar el chico.

— Esa luz es demasiado brillante. — farfullo el Monje frotandose los ojos.

— ¿Cuál fue la razón de todo esto? — cuestionó la miko cubriendo su rostro con una mano, mientras se levantaban de sus asientos para retirarse del lugar.

Mai copió la accion de la peli roja, pero al hacerlo se le vino a la mente la clara imagen de una silla, haciendo que la chica frunciera su ceño extrañada.

¿La silla?...

— Mai. — sintió que movian su hombro regresandola de sus pensamientos, causando que mirara confundida a una de sus sempais.

— ¿Haru-sempai? .

— Naru acaba de irse, si no te vas ahora no le podras alcanzar. — musitó la oji gris, mirandola afable.

— Hmm, yo...

— Ya muévete Mai. — le empujó Shigusa sacandola de la oficina.

Aun sorprendida por las acciones de las mayores, Mai salio corriendo por el pasillo en busca de la figura de Naru. Dejando a unas muy tranquilas sempais tras ella.

— No puede ser más tonta.— rodo los ojos la azabache, al ya no ver la figura de su kohai por el pasillo.

— Me pregunto cuál sera su reacción cuando se de cuenta. — artículo pensativa su amiga.

— ¿Quién de los dos? — preguntó curiosa la oji miel.

— Los dos, por supuesto. — sonrió divertida la castaña.

— Mierda, eso sera ejemplar. — farfullo mitad decepcionada.

— Y que lo digas.. —suspiró Haruna mientras empezaba a caminar en dirección contraria, al pasillo por donde se habia ido Mai.

.

.

.

— ¡Naru! — le llamó Mai al alcanzarlo en unos de los pasillos. — ¿dónde estuviste ayer? — le pregunto al llegar a su lado.

El azabache solo le miro por sobre su hombro sin dejar de caminar.

— En varios lugares. — respondió volviendo su mirada al frente. — Escuché que te lastimaste.

— No, es nada. — sonrió ella, haciendo menos el asunto. — oye, ¿que fue todo eso de antes? — inquirio.

— ¿No tienes que ir a clase? — indagó él, tan indiferente como siempre.

— Esto es más importante. . .

— Ya veo. — le miro por sobre su hombro. — Entonces quieres terminar siendo estúpida. — espetó, causando que ella se detuviera, entre atónita y furica por lo dicho.

— ¡Espera! — volvió a llamarlo, deteniendolo junto a los estantes de zapatos en la salida del edificio. — quería preguntarte, ¿volviste allí ayer? — cuestionó, al ver como él la miraba.

— ¿Al viejo edificio escolar? — se mostró impasible. — No. — nego, no notando la decepción de ella por su respuesta. — ¿ Porque preguntas? — inquirió el, sorprendiendola.

— No es nada. ¡Volveré a clase! — movió sus manos frente a ella con nerviosismo.— Adiós. — se despidió, viéndolo salir del edificio.

Ah, Naru nunca sonreiría así... meditó con desazón.

Si, fue sólo un sueño. . . .pensó recordando la sonrisa del Naru de su sueño.

Entonces porque yo. . .

¡Esto significa, significa. . .! un fuerte sonrojó se adueñó de ella al entender la razón del extraño sentimiento que sentia cada vez que miraba al chico. Y solto un fuerte grito mientras numerosos corazones rosa se le venian a la mente.

Shigusa-sempai, va a matarme. . . reflexionó.

.

.

.

— Eres demasiado predecible; ya lo sabía, pero no quiere decir que no esté decepcionada... ¿enserio niña, de todos los hombres tenía que ser él? — izo una mueca la Mayor.

— Oh , disculpame por no tener tan buen gusto como tú, Sempai. — se cruzo de brazos la castaña .

— Mai, Shigusa. . .

— Ni que lo digas, mi gusto es excelente. — siguió molestandola la mayor. Ignorando el llamado de su amiga.

— Asi, pues..

— Ya vasta. — expreso la oji gris mientras quitaba su mano de la boca de Mai. — siempre empiezan con lo mismo y terminan discutiendo. — les riñó.

— ¡Empezó ella! — las dos se miraron con molestia al ver que dijeron lo mismo.

— Son tan parecidas. — suspiró cansina la oji gris. — Y ya llegamos, así que a callar. — les ordenó al llegar junto a la furgoneta de Naru y mirar al mencionado en el maletero de está, el cual parecía muy absorto en lo quien veía y escuchaba en la lapto.

El chico habia solicitado su presencia en el lugar luego de que terminaran las clases. Y ellas movidas por la curiosidad, habian ido.

Y bajo la divertida mirada de sus sempais, Mai se había quedado mirando prendida el perfil de Naru.

¡No, no debo! ¿por qué estoy pensando en eso?... cubrió con sus manos su rostro al recordar la gentil sonrisa del Naru de sus sueños.

Es cierto, yo. . .destapó su rostro justo en el momento en el que el azabache volteaba a mirarla.

¡No me mires! exclamó mentalmente, sacándole unas sonrisas a sus sempais, las cuáles habían visto todo con extrema diversión.

— ¿Volvieron a instalar el micrófono en el segundo piso? — les interrogó él. Mirando tanto a Mai como a Shigusa.

— Si el vídeo estaba bien, pero no estoy segura de...

— Bien hecho. — musitó él, volviendo su mirada a la computadora.

Acabo de escuchar la primera trompeta del apocalipsis... pensó Shigusa, mirando con alarma al menor.

— Puedo oír algunos sonidos extraños.— comento Naru sin dirigirles ni una mirada. — ¿que sucede? — inquirío volteandose por fin, al notar la mirada de Mai sobre él.

— Nada. — movió sus manos nerviosa la chica.— Ah, si. la estantería que se cayó, estaba tibia. — mencionó recordando el incidente.— dijiste que las cosas movidas por poltergeists se recalienta.

— Tienes buena memoria.

Oh Dios, ¿morí y no me he dado cuenta? parpadeó trastornada la oji miel.

— ¿Shigusa-san? — escuchó que le llamaban, encontrándose con la figura de un gentil John a su lado.

¿Dios eres tú? pensó mirando al rubio.

— John. — saludo al oji azul con una sonrisa.

— Bien, ¿empezamos? — habló Naru interrumpiendo el momento y ganándose una mirada irritada por parte de Shigusa.

Los demás se miraron entre ellos extrañados, ninguno sabia porque les había llamado Naru, pero seguro no era por una tontería.

.

.

.

— Cámara de vigilancia apuntando a la silla. — murmuró Mai.

Luego de haber entrado al viejo edificio escolar, Naru los había llevado al segundo piso de este y había puesto una silla en el medió del salón del laboratorio, con un circulo rodeándola y una cámara apuntándole.

— Mai, si terminaste, sal de aquí y no estorbes.— le reprendió Shigusa, mientras ayudaba a John con la cámara.

— Pues. . .

— Mai.— le llamó con cansancio Haruna, al ver venir una discusión. La mencionada soltó un suspiró , y miro a Naru.

— Oye, oye Naru, ¿qué es eso? — le preguntó, saliendo del aula. Mirando con curiosidad el equipó que armaba el azabache.

— Un radar. — contestó sin mirarla.

— ¿Como esos para rastrear aviones? — profirió curiosa. — ¿para qué es?.

— No funcionará si te digo. — artículo impasible, causando que Mai se molestara.

— Pero soy tú asistente. — mencionó ella, a lo que él, le entregó un martillo, para su confusión.

— Sella todas las puertas y ventanas de ese cuarto con esas tablas de madera. — le ordenó.

¡Maldición! ¿no puede contarme ni un poco? se quejo mentalmente mientras hacia lo ordenado, ayudada por unas curiosas sempais y un muy nervioso John. Mai golpeaba tan fuerte con el martillo , que todos llegaron a la idea de que tal vez imaginaba que era Naru al que golpeaba.

— Ya esta.— musitó con cansancio la menor, al terminar de tablear.

— Escriban sus nombres en toda la madera.— indicó ahora el chico, mientras le tendía un marcador a Haruna.

Los demás tomaron cada uno un marcador e hicieron lo ordenado, siguiendo el ejemplo de la oji gris.

— Ya firmé todas.— expresó Mai agotada, luego de un rato .

— Bien. Firmen aquí también.— les señaló un papel de color blanco que había pegado a la madera. — pueden irse a casa cuando terminen.— profirió, mientras se alejaba por el pasillo.

— Oye, ¿cual es la idea de todo esto? — le cuestionó Mai, escribiendo su nombre en el papel.

— Lo descubrirán mañana.— pronunció él, perdiéndose rápidamente por el pasillo.

— ¡Espera, Naru!.— le llamó, pero el chico ya no estaba a la vista.

— Shibuya-san debe tener un plan.— comentó John a un lado de Shigusa.

— Si, solo le gusta ser misterioso.— asintió de acuerdo la azabache.

— Mejor esperemos a mañana.— dicto la oji gris, captando la mirada irritada de Mai.

— Mañana. — profirió exasperada Mai.— Mañana. Mañana. ¡Mañana!

— La perdimos. —musitó con lástima la oji miel.

— ¡Shigusa!

— Ya, ya, solo decía. . .

.

.

.

Martes, Abril.

— Oh por Dios, pareces un zombie — espetó Shigusa no más ver la expresión de Mai. La peli corto llevaba unas ojeras que casi rivalizaban con los anteojos de los mapaches.

— No eres para nada graciosa sempai.— pronunció enfurruñada la menor.

— No le hagas caso Mai. — le indicó Haruna, ganandose una mirada exageradamente herida por parte de su amiga.

Las tres habían acordado ir un poco más temprano al viejo edificio, así tal vez Naru les diría antes porque tanto misterio. Y hacia allá era que se dirigían, apesar de que todavía el tiempo era un tanto escuro y el sol no estaba del todo en el cielo.

— Oye Mai, esas ojeras. . .

— No pude dormir en toda la noche de tanto pensar en el asunto.— la menor contesto la pregunta inacabada de Haruna; la cuál no pudo evitar suspirar aliviada.

Gracias a Dios no es eso otra vez... pensó mirando con cariño a la castaña la cuál se había enfrascado con Shigusa en una discusión.

Ah, no cambian. . .

— Oye Mai, allí esta Naru — espetó la azabache, mirando al frente.— y no esta sólo...

— ¡Ese es el verdadero asistente! — medió grito la oji café al reconocer al otro hombre.

- Oh, que incómodo.— articulo la oji miel.

— Si, yo fui la culpable de que se lastimará.— farfullo la menor, con incomodidad.

— Mai, ya hablamos de eso. Fue cincuenta, cincuenta ¿te acuerdas? — musitó la azabache.— tu no debías estar hay, y el no debió asustarte.— denotó.

— Pues...

— No me hagas golpearte.— entrecerro sus ojos al ver que la chica la iba a contradecir.

— Ya basta.— les riño Haruna al ver que ya están cerca de los dos hombres, los cuáles se dieron cuenta rápidamente de sus presencias y voltearon a verlas.

— ¿No llegan muy temprano? — les cuestionó Naru al llegar junto a ellos.

— E-es que estuve pensando en lo de ayer.— murmuró Mai, un tanto nerviosa por la presencia del hombre mayor.

— Espera solo un poco más.— profirió Naru.— los otros llegaran pronto.

— ¿Los otros? ¿te refieres a da sacerdotisa y al resto? — se mostró curiosa.— ¿por qué? — volvió a interrogar, pero el chico parecía más interesado en los datos mostrados en su lapto que en ella.

¡¿De que se trata todo esto?!

¿Y-ya te encuentras mejor? — inquirió mirando con una sonrisa nerviosa al verdadero asistente de Naru. Pero este, lejos de responderle, le miro con la más glacial expresión.

¡Por favor lleguen rápido!. rogo mentalmente.

Viendo todo desde un lado, Shigusa izo el ademán de ir y discutir con el mayor, pero antes de siquiera dar un paso, fue detenido por el brazo, por una muy tranquila Haruna. La azabache no tenia que ser adivina para saber lo que pensaba su amiga pero eso no la detuvo de asesinar con la mirada al mayor de los azabaches.

Esta sera, una larga espera... pensó soltando un suspiró la oji gris.

.

.

.

— Bueno, ¿que vas a hacer hoy? — inquirió Bou, mirando por el rabillo del ojo al asistente de Naru.

Cuando habían llegado al lugar , el castaño había notado el tenso ambiente que envolvía a las tres chicas y al hombre mayor, el cuál Naru presento momentos después, para luego por fin ingresar al viejo edificio.

Pero en vez de ir a la base, el científico los había llevado al segundo piso del edificio; más específicamente al lugar donde debería estar el laboratorio.

— Deberías renunciar antes de que quedes en vergüenza de nuevo.— artículo la sacerdotisa, llamando la atención de las adolescentes.

— Mai, Haruna-san, Tachibana-san, John. — les llamo Naru ignorando lo dicho por la miko.— por favor fijense si la tablas que firmaron ayer están rotas o no.— les pidió. A lo que los mencionados asintieron haciendo lo pedido.

— Hnm...parecen estar bien. Exactamente como ayer. — habló Mai mirando las tablas.

Así es.— concordó con ella el Australiano.

— Bien.— se escucho que decía el chino, el cuál había grabado la revisión.

Naru no necesitó más para ponerse manos a las obras; con una palanca, empezó a quitar las tablas que estaban clavadas en el lugar donde quedaba la puerta al salón. Las chicas más un curioso John se acercaron a ver dentro del salón, al Naru quitar todas las tablas que tapaban la puerta del aula.

Los chicos no pudieron evitar jadear derrepente al notar algo que los otros no notarían cuando revisaran.

— ¡Shibuya-san! — exclamó John.— ¡la silla! ¡la silla se ha movido!. — pronució para sorpresa de los demás los cuáles habían pensado, que ellos habían dejado el objeto así.

— Así es. — asintió el azabache, mientras entraban al salón.

— E-espera. ¿Qué significa esto? — cuestiono aun asombrado, John.

— Oye. ¡Naru! — le llamó Mai, al ver que el chico les ignoraba; más concentrado en revisar los datos en la computadora que habían dejado dentro del salón el día anterior.

— Gracias por su cooperación.— admitió por fin el azabache, volteandose a verlos.— doy la investigación por terminada.

— ¿Quieres decir que has resuelto el caso de nuevo? — pregunto la miko.

— Es exactamente lo que quiero decir.— pronunció él, tan indiferente como siempre.

— ¿Es un hundimiento en el terreno? — musitó Mai con curiosidad.

— Si. Creó que puedo dar cuenta de todo lo que el director me pidió que investigara en este caso.— articuló no notando las miradas que Shigusa Y Haruna le daban.

— Hmm. . . si eso es verdad, ¿cómo explicas el incidente que ocurrió anteayer? — le inquirió el monje mirándole con el ceño fruncido.

— Fue un poltergeist.

—Ya sabíamos eso.— musitó él, un tanto irritado por la indiferencia de Naru.

— Es inevitable.— hablo la miko interrumpiendo su conversación.— es el que él no pudo exorcizar, ¿verdad?.— pronunció mirando al monje.

— No creo que eso sea necesario.— indicó el azabache.— pero por favor observen.— les mostró la pantalla de la computadora, en donde se mostraba un vídeo.

Al principio se notaba todo tal cual ellos lo habian dejado anoche. La silla dentro del círculo y completamente recta. Pero pasados unos segundos, todos observaron con alarma como está empezaba a moverse dentro del círculo, para luego voltearse y salir disparada fuera de el.

— E-eso. . .— murmuró Mai asustada, mientras se sostenia del brazo del monje.

— ¿No es acaso un poltergeist y nada más? — hablo el castaño no tan asustado como los demás.

— La mitad de los casos de poltergeists son causados por humanos.— le contestó el azabache.

— ¿Quieres decir como una broma?— se intereso Mai, aun agarrada del brazo del monje.— pero nadie pudo entrar aquí.— expuso.

— Sellamos todas las formas de entrada. — les explicó Naru a los otros. — hice que Mai y los demás firmaran las tablas así sabríamos si alguien intento entrar.

— Aún si alguien hubiera intentado volver a poner las tablas, no habría forma de volver a colocar el papel sin ser detectado.— Expresó Shigusa con seriedad.

— ¿Entonces quieres decir que fue inesperado? — les pregunto kuroda, mirando tanto a Naru como a Shigusa.

—Ayer, implante una sugestión hipnótica en todas las personas presentes. — les informo el chico, ganándose algunas miradas molesta y sorprendidas por parte de los otros. — una sugestión de que la silla se movería por la noche. — explicó, llamando la atención de la Shigusa y Haruna.

— En la oficina del director. . .— pronunció Mai, recordando dicha ocasión.

— Este método nunca me ha fallado.

Y eres tan humilde al reconocerlo.. rodo los ojos la oji miel, al ya completar el rompecabezas que había armado el chico.

— Pero nadie entró a este cuarto.— musitó Mai, aun sin comprender nada.

— Un Poltergeist es una forma de poder mental latente.— profirió Naru.— por alguna razón, con el aumentó del estrés llega un deseo inconsciente de atención y protección. — habló captando la atención de todos, los cuáles escuchaban interesados su explicación.— en este tipo de situaciones, las sugestiones hipnóticas pueden causar este tipo de cosas.

— En otras palabras, una persona fue la causante de que la silla se moviera.— articulo la oji miel, haciendo que Naru asintiera deacuerdo.

¿Deseo de protección y atención? reflexionó Mai, recordando que había una persona que parecía cumplir con tales características.

"Lo único que quieres es llamar la atención ¿verdad?"

"Ha estado actuando extraño desde entonces..."

"Ha sido así desde que empezó la secundaria"

Al igual que los demás, Mai se volteo a ver a una sorprendida Naoko Kuroda.

— Q-quieres decir que. . .¿yo lo hice? — inquirió aun catatónica la chica. La cuál era observada con seriedad por los demás exorcistas.

— Desde el principio, dijiste que fuiste atacada. — musitó Naru mientras caminaba hacia ella.— además viste los espíritus de los muertos durante la guerra aquí.— inquirió deteniéndose a unos pasos de ella.— pero toda la información de que esta área fue bombardeada, de que la escuela fue usada como hospital, y de que un hospital fue construido aquí, es falsa.— declaró mirando a Shigusa, la cuál lo había ayudado a reunir está información. — o te esquivocaste o mentiste deliberadamente.— musitó volviendo a mirar a la de trenzas.

— ¡No fue una mentira! —aclamó ella sintiéndose atacada por el mayor.

— Al comienzo, pensé que solo fingías percibir espíritus.— expreso el azabache.—pero cuando sucedieron los eventos que solo podían ser resultados de un poltergeist, francamente me sentí confundido.

Y no fuiste el único..se cruzo de brazos la oji miel.

— Porque la información de nuestros instrumentos y la investigación de Hara-san demostraban que no había espíritus. — mencionó mirando a la médium. — siendo así, la causa tenia que ser de origen humano.— profirió volviendo su mirada a la de lentes.— las manifestaciones de poltergeist suelen ocurrir cerca de adolescentes. Hay incluso casos que involucran mujeres que sienten la presencia de espíritus.— argumento, notando como la de trenzas bajaba la mirada.— el fenómeno surge del inconsciente en momentos de estrés extremo. Siguiendo esta hipótesis. . .

Por favor mirenme

Volten hacia mi. . .

— Desde el comienzo de la secundaria se te conoció por sentir espíritus.— siguió hablando el chico .— si yo probaba que todos los espíritus malignos en el viejo edificio escolar eran causados por un hundimiento, entonces, sin duda, perderías tu credibilidad como alguien con poderes espirituales.— indicó, no notando como la chica apretaba sus puños con fuerza.— la ansiedad fue tan grande que te género una presión terrible, y creiste en los espíritus inconscientemente. No había evidencia de que tales espíritus existiesen, y no podías enfrentar eso. Tenía que haber un poltergeist; no podías aceptar que no lo hubiera. Entonces. . .

Todo el estrés emocional al final fue demasiado; La de lentes habia cubierto su rostro con sus manos mientras sollozaba. El científico había expresado todo lo que había estado sintiendo la chica y no era un sentimiento para nada agradable.

— Inconscientemente causaste todo, ¿eh? — musitó el monje, mirando con un poco de lastima a la chica.

— Creo que es una psíquica latente.— mencionó el azabache.

— ¿Psíquica? — murmuró Mai.

— Una persona con habilidades mentales. — le explico Haruna, parándose a su lado. — aunque ella no lo sabe.

— Quizá tiene cierto nivel de PQ. — musitó Naru, haciendo que la de lentes parará de llorar para verlo.— solo para que Mai entienda, PQ es la habilidad de convertir el pensamiento en fuerza física. — explico con indiferencia; no notando la expresion irritada que le dirigia la mencionada.

— Gracias por preocuparte. — pronuncio la castaña.

— Kuroda-san necesitaba que existieran espíritus en el viejo edificio escolar, de esa forma, podrida continuar atrayendo la atención de otros. . . para su propio bien..

— Entiendo el sentimiento.— Mai bajo su mirada entristecida; al igual que kuroda, ella habia sentido esa necesidad de atención, solo que a diferencia de la otra, ella nunca trato de llamar la atencion. Y el conocer a sus sempais fue una de las cosas que apago ese sentimiento; la protección de las mayores era como un bálsamo para ella.— en serio, todos queremos ser especiales, ser reconocidos por los otros como alguien especial. Como sea, todos queremos tener un talento único.— mencionó, notando las presencia de Haruna y Shigusa a su lado, además de las miradas de los demás sobre ella, hasta Naru la observaba. — para ti, kuroda-san, es tú sentido espiritual.— señaló dandole una amable sonrisa, que fue correspondida poco después por la mencionada.

— ¿Están satisfechos con la explicación? — les preguntó el azabache a los demás.

— Aún no.— mencionó la miko, dando un paso al frente. — tenemos su estrés y tu teoría del hundimiento del terreno. ¿Pero que hay de mi encierro en el salón de clase, y del video que fue borrado? — inquirió mirando al chico con molestia.

— En tu caso, alguien trabo la puerta con esto.— le enseño el clavo con que habia estado jugando luego del incidente, a lo que la miko se mostró sorprendida.

— ¿Un clavo?.

— Lo note antes, sólo que no creí que fuera necesario mencionarlo.

Que considerado...pensó la azabache, haciendo una mueca.

— ¿Quién demonios izo eso? — espeto la miko luego de que se le pasara la sorpresa inicial.

Ante esto, kuroda no pudo evitar bajar la mirada, llamando la atencion de la peli roja, la cuál le miro enojada.

— ¡¿Tú?!

— Probablemente fue una pequeña broma.— gesticulo el científico.— parece que le hiciste un comentario ofensivo antes.— musitó.

— ¿Y que hay del vídeo? — volvió a increparle la mujer.

— Fue deliberadamente borrado. — espeto indiferente.— cuando fuiste encerrada, todos nos fuimos. Así que hubo suficiente tiempo para hacerlo sin que nadie lo notara.— por si fuera posible, kuroda bajo más la mirada, avergonzada.

— ¡Vaya! esta chica. . .

— Entonces, ¿que debemos decir para conseguir que se continúe el trabajo de demolición como pidió el director? — hablo el monje llamando la atención del azabache.

— Esto es lo que le diré al director: — se volteo a verlo.— Los espíritus de aquellos muertos durante la guerra estaban en el edificio. Luego del exorcismo, no habrá ningún problema en el trabajo de demolición. ¿Te parece bien, kuroda-san? — inquirió mirando con casi gentileza a la chica. Esta asintió aun con la mirada baja, le daba pena mirar al chico a los ojos.

— Es muy amable de tu parte.— hablo la médium acercandose a Naru.— ¿pero estás seguro de que no quieres contar la verdad?.

— Ella ya ha conseguido reprimir su ansiedad lo suficiente.— le contestó él, no tan interesado por llevarse el crédito.— no hay necesidad de continuar persiguiéndola.

Mai no pudo evitar sonreir contenta, al parecer Naru no era tan cruel como parecía, e iba a decírselo, pero cuando voltio a ver al chico, no pudo evitar hecharse hacia atras con una mueca en su rostro al ver la imagen frente a ella.

Ayako se hallaba pegada al pecho del científico, dirigiendole al adolescente una coqueta mirada, que era ignorada por el chico en cuestión.

— Naru es muy feminista. ¿Tienes novia? — inquirió la peli roja.

— No estoy seguro de que es lo que tratas de averiguar.— musitó él imposible.

— No me importa que seas un poco más joven que yo.— pronunció la peli roja.

No tienes ni idea en lo que te metes. una sonrisa burlona se pinto en los labios de Shigusa; la azabache estaba esperando el momento en que saliera la vena narcisista del menor. Sera de lo más divertido.

Agradezco tu oferta.— las alarmas sonaron en las cabezas de las mayores, esa sonrísa de Naru les daba mala espina.—pero me temo que tendré que rechazarla, estoy demasiado acostumbrado a verme en el espejo.

Y cabe decir que las risas no se hicieron esperar, hasta Haruna tenia una sonrisa en su rostro.

Algunas veces amo a este niño.. reflexiono la oji miel mientras se limpiaba una lágrima debido a la risa.

— Bueno, ¿y quien diremos que hizo el exorcismo?— les preguntó la miko un tanto molesta por las risas.

— No importa, ¿verdad? — los miro el azabache. — no es importante quien lo hizo. — declaró. A lo que los demás se miraron entre ellos, para luego asentir deacuerdo.— Mai.

— Ya se.— sonrió ella acercandose a el.

— Lin, guardemos todo.— espetó mirando al chino.

— Si.

— Nosotras les ayudamos.— musitó Haruna.

— Oye, yo no..— un codazo por parte de su amiga le izo callar.

Me mete en sus cosas y no quiere que queje. Quien te entiende mujer. bufo Shigusa mientras ayudaba a meter las cosas en las cajas.

.

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— No fue nada tan grave.— Shigusa rodó los ojos al escuchar lo dicho por la miko, mientras esta se alejaba del edificio en compañía del monje.

Si, no te asustaste para nada... pensó con sarcasmo, mientras acomodaba una caja en el maletero de la furgoneta de Naru.

— Y no te asustaste.— escucho que le decia el monje.

Tal vez aun haya esperanza para ti. medito con diversión.

— ¡Deja de burlarte de mi!.

Es Imposible...

— Shigusa, puedes dejar de ver y ayudas a Mai.— le riño Haruna, mirando a la castaña menor, la cuál miraba por donde habían desaparecido los psíquicos pensativa.

Todos se van a casa. así que eso es todo.reflexionaba acongojada la oji café

— ¿No tienes que volver a clase? — la voz de Naru la saco de sus pensamientos, mientras el científico le quitaba el instrumento que llevaba de las manos.

— Quería despedirme.— profirió ella volviendo en si.— aunque por poco tiempo, aún eres mi jefe.— le sonrió.

— No hace falta. ¿que te perece si vuelves a clase ahora? — articulo mientras guardaba el equipó en la furgoneta. — No ayudas a nadie haciendo tonterías.

Dios, eres el epítome de la amabilidad. izo una mueca la oji miel, mientras veía a su kohai mirar al chico encrispada.

— ¡¿En serio?! ¡Entiendo! ¡Volveré y estudiare mucho! — exclamó enojada la castaña, para luego darse la vuelta y alejarse caminando. — ¡Así que, adios! — espetó echándose a correr.

Ay ,Mai...negaron un tanto divertidas las mayores, mientras la miraban alejarse.

¡Es una tontería! me sentire sola...

¡Basta! — se grito así misma la castaña al tener tales pensamientos.— ¡Me olvidare completamente de ti! — se prometió, adentrandose al colegio.

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Y a apresar que dije eso yo... no puedo olvidarme de ustedes... reflexionaba Mai, mientras miraba por la ventana, para nada interesada en la clase.

Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no noto cuando Shigusa y Haruna entraron al salón, llevandole unos papeles al profesor.

Pero las mayores si notaron su estado, y Shigusa se alejó de su compañera con intencion de llamarle la atencion, pero al llegar a la ventana tanto ella con Mai abrieron sus ojos al escuchar el inconfundible sonido de los vidrios resquebrajarse, seguido de un temblor. En segundos ya no solo eran ellas las que miraban por la ventanas como el viejon edificio escolar se desplomaba por fin. Todos su companetos hasta el mismo profesor veía con sorpresa el suceso.

Al final sucedió...