Disclaimer: Ghost Hunt y sus personajes no me pertenecen. Todos los créditos son pará su creadora Fuyumi Ono.

Nt: Me disculpó por cualquier horror ortográfico; uno trata que no suceda, pero nadie es perfecto. De todos modos disfruten leyendo la historia, así cómo yo lo hice escribiendola.


Julio, Día 2.

A la mañana siguiente, el jarrón de la sala no se había movido ni un centímetro fuera de su lugar.

Su significado fué inmediatamente obvio para los investigadores.

Los eventos transcurridos la noche anterior...

No fueron causados por un humano...

— "Realizó este ritual suplicando a los dioses. Les pido que desciendan del cielo hasta este lugar, dónde ningún dios habita, para purificar y terminar este sufrimiento incesante..."

"Por favor acepten nuestro pedido de paz y tranquilidad..."

Tal y como lo dijo la noche anterior, Ayako fue la primera en realizar el ritual de exorcismo.

— Eso debería solucionar el problema.— indicó soltando una risita orgullosa mientras salía de la habitación de Ayami.

.

.

.

.

Día 2, En la noche.

— Naru, estás son las mediciones de temperatura de cada cuarto.— declaró Mai, mientras le pasaba la planilla llena de datos al azabache.

— La temperatura en el cuarto de Ayami-chan es un poco baja.— notó este, observando la planilla.

Mai de inmediato mostró una expresión preocupada. Recordando las palabras del azabache, una temperatura baja significa que ha aparecido un espíritu en ese lugar.

La adolescente volvió en si al notar como Naru dejaba la planilla en la mesa y volvía su mirada a la computadora. Por los momentos eran los únicos que se encontraban en la base; Lin había salido a hacer no sé que cosa y Haruna estaba entreteniendo a Ayami-chan.

— No hay deformaciones ni grietas en la casa.— musito Naru, luego de un rato.— los suelos también están estables.— mencionó mirando los datos en la computadora.— como no hay signos de agua subterránea, no puede haber hundimiento en el suelo.

— Eso significa que el culpable es un espíritu ¿verdad? — formuló la castaña con un poco de temor.

Hasta ahora, Mai no había tenido que enfrentarse a un caso que involucrara espíritus y el miedo a lo desconocido era espantoso.

— Esa posibilidad se va volviendo más probable.— espeto Naru, no notando la inquietud de su asistente.

— ¿Hablas en serio..?

Cualquier respuesta que fuera a darle el azabache había sido interrumpida por un estremecedor grito femenino. El científico se irguió de inmediato de la silla y ambos salieron de la base en dirección a la fuente de tal grito.

No se escuchó como Ayako o Haru-senpai, entonces solo quedan...

Cuando Mai entro a la cocina lo primero que noto fue la enorme llamarada que había sobre la cocina, luego fue que recayó en la estática figura de Kana-san a unos metros de ella.

— ¡Kana-san! — le llamó al estar frente a ella, sacándola de su aturdimiento.

— L-las llamas..s-se elevaron de repente...— farfullo asustada la mujer.

— Por favor alejense.— les pido Naru, colocándose entre ellas y el fuego.— ¡Un extinguidor! — grito, y rápidamente por la puerta del lugar entro un serio Bou cargando dicho objeto, empezando a rociarlo sobre el fuego.

Pasado unos minutos llegaron al lugar una muy preocupada Noriko y una incrédula Ayako.

Cuando por fin apagaron las llamas, todos se encontraban exautos y conmocionados. Kana-san era reconfortada por su cuñada, mientras que el monje y Mai se habían sentado en el piso de la cocina; la castaña posicionada para ver la ventana que daba al patio de la casona. Mai no supo que fue lo que la llevo a levantar la mirada y ver hacia el ventanal, pero al hacerlo se llevó una fuerte impresión al notar una pequeña sombra pegada a la ventana y viendo hacia dentro.

— ¡Naru! ¡Hay alguien ahí afuera! — exclamó llamando la atención del científico. Este de inmediato fue hacia la ventana y la abrió asomándose por ella.

— No hay nadie.— formuló este luego de asomarse.

— Había alguien, viendo hacia acá.— espeto firme la castaña.— un niño...—mascullo aterrada.

No fue una ilusión, lo sé ...

Pasado un tiempo y luego de tratar de buscarle una explicación a lo sucedido, el grupo se dirigió escaleras arriba hacia donde estaba el único niño de la casa.

Cuando llegaron frente a la puerta de la habitación de Noriko-san, Mai y Naru se acercaron a la puerta viendo por un pequeño espacio entre abierto de esta como la pequeña Ayami arropaba a su muñeca, notando también que al igual que recordaban, la niña no se encontraba sola, ya que a sentada en la cama, Haruna observaba todo lo que hacía la pequeña.

De repente la luz de la habitación fue prendida soprendiendolas, y ambas miraron hacia la puerta observando extrañadas a los visitantes.

— ¡Ayami! — llamó Noriko-san entrando a la habitación al igual que los demás.— ¿recientemente miraste a la cocina? — le interrogó mientras se acunclillaba frente a ella y la tomaba por los hombros.

— No..— al oír la negativa, la mujer se angustio más.

— Pero, Mai-chan dijo que había un niño, ¿de verdad, desde el jardín no miraste hacia dentro? — volvió a indagar, incomodando a la pequeña. Confundida por la situación, Haruna se levantó de la cama y llegó junto a Naru; este le dirigió una extraña mirada que ella interpretó que significaba "Luego" así que tuvo que conformarse con mirar el extrañó interrogatorio.

— No, no lo hice.— escucho que volvió a negar la niña.

— ¡Ayami! — la ansiedad se notaba en la voz de Noriko-san. cosa que noto la niña, así que se alejo de ella con una mirada asustada.

— ¡No, no lo hice! ¡NO FUI YO! — grito por fin alterada. De inmediato los investigadores notaron con alarma como la casa empezaba a temblar.

— ¿Que es eso? — cuestiono Mai un tanto asustada, al empezarse a escucharse golpes por toda la casa.

— Naru.— Mai volteó a mirar a Haruna al oírla llamar al científico.

Tornándose su rostro preocupado al verla con una mano en su cien, palida y un tanto tambaleante. Aunque mayor fue la sorpresa y consternacion al mirar como Naru se movía para sostenerla.

— No fue Ayami.— escucho que decía la niña, haciendo que volviera a concentrarse en ella.— ¡NO!

¡NORIKO-SAN! — grito de repente Haruna y Mai solo pudo mirar con terror como en camara lenta el estante detrás de la mencionada se despegaba de la pared e iba a caer sobre ella.

¡ONEE-CHAN! — grito también Ayami-chan.

.

.

.

Día 3.

Había amanecido y todos se hallaban reunidos en la base. Desde su lugar frente a las pantallas de videos, Mai le dirigía una mirada de vez en cuando a Haruna; está estaba acostada en uno de los sofá del salón y había permanecido insconciente desde el incidente.

Al recordar la extraña actitud de esta, la castaña no pudo evitar mostrarse un tanto curiosa, así que le había preguntado a Naru sobre ello y lo único que recibió del científico fue su muy característico silencio.

Naru y Haru-senpai...

No, no puede ser posible...

Rechazo la idea de inmediato. El solo pensarlo le parecía extraño.

— Fallaste de nuevo.— la voz del monje le izo volver en si, sacándola de ese extraño rumbo que iban llevando sus pensamientos.

— Lo se. Soy inútil.— mascullo irritada Ayako.

Estos dos...Soltó un suspiro.

— Afortunadamente Noriko-san no resultó herida.— admitió Mai, cambiando el rumbo de la conversación.— pero..¿que fue eso de ayer? — interpelo confundida.

— Parece que respondió a los gritos de la niña.— comento el monje, llamando su atención.— quizá ella fue la niña que vio Mai.— señaló.

— ¿Quieres decir que Ayami-chan es la culpable? — inquirió Naru sin dejar de ver los vídeos en las pantallas. Ni Lin ni el lo habían dejado de hacer durante toda la noche, y Mai ya estaba empezando a preocuparse.

Tercos...

— Pero la sugestión hipnótica demostró que el culpable no es humano.— observó pensativo. — ¿cuánta confianza tienes en esa prueba? — le cuestiono cruzándose de brazos.

— Cien por ciento.— declaró el científico despegando su mirada por fin de la pantalla, para verlo.

—¿Existe la posibilidad de que la sugestión no haya funcionado? — volvió a cuestionar sin dejar de mirarlo. La confianza de Naru a veces era irritante.

— No es posible.

Parece ping-pong...pensó Mai mirando como seguían en ese raro va y ven de preguntas y respuestas.

— ¡Lo dices con tanta confianza! — espeto por fin el irritado Bou.

Naru 1, Bou-san 0... suspiró.

— ¡Naru! — el llamado de Lin hizo que la extraña pelea se detuviera.— la temperatura en el cuarto de Ayami-chan ha empezado a descender.— tal declaración hizo que todos se pusieran alerta y se acercarán a las pantallas

— ¡Lin, el altavoz! — ordenó el azabache. De inmediato se empezaron a escuchar extraños ruidos provenientes del altavoz.

— Suena horrible.— admitió Bou.

Mai ajena a esto miraba con atención el vídeo de la habitación de Ayami-chan.

El cuarto de Ayami-chan...

Aún cuando no hay nadie hay...

Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

— Asombroso.— escucho que murmuraba Naru. Lo cual izo que lo volteará a ver; este observaba con atención los datos que mostraba la computadora, con una expresión que la castaña no supo identificar.

— ¿Que sucede? — pregunto observando también la computadora.

— La temperatura..— formuló, mirando también el vídeo pero desde la cámara de calor. — está descendiendo rápidamente. Está casi helado...— espetó.

— Eso significa que el culpable del poltergeist...— reflexionó ella.

— No puede ser Ayami-chan.— termino de decir el.— esto no está siendo causado por ningún humano.

Un pesado silenció descendió en el salón de repente. Mai no pudo evitar sentirse un tanto asustada por lo dicho por Naru; esto era muy diferente a lo ocurrido en la escuela.

Además no había nadie que la animara a no pensar en ello. Medito mirando hacia el sofá la insconciente figura de Haruna.

— Oye Naru.— llamo al caer en cuenta de algo. El azabache dejo lo que hacía para verla.— ¿no crees que es extraño que senpai no halla despertado? — inquirió haciendo que los demás también se dieran cuenta de la extraña situación. Rápidamente el monje dejo lo que hacía y se arrodilló a la altura de la dormida Haruna.

— Oye Haru-chan..— llamó el monje removiendola infractuosamente. El hombre siguió intentándolo pero nada pareció funcionar.

— Lin..

— Si.— ante la orden no dicha del científico, Mai y Bou se alejaron de Haruna al ver cómo el mayor hiba hacia ella y la levantaba en brazos.

— Solo está cansada.— indico el chico mientras le abría la puerta del salón a Lin para que saliera. Ambos se retiraron del lugar bajo la atenta y preocupada mirada de los demás.

Eso...no parece ser verdad..medito la adolescente.

.

.

.

Pasada unas horas, Mai observaba juntó a Noriko-san como Ayami-chan jugaba tranquilamente con su muñeca.

— Ayami-chan es tranquila. Solía ser mucho más alegre y sociable.— le comentaba la mayor.— pero ha estado así desde que mi hermano volvió a casarse y nos mudamos a esta casa.— un golpe en la puerta llamo su atención e izo que ambas dejarán su conversación.

Está se abrió y ambas miraron con atención a una sonriente Kana-san que entraba por ella, la mujer les dió una leve mirada y luego siguió su camino hasta Ayami-chan; la niña dejo de jugar al verla y bajo la mirada mientras que Kana-san dejaba una bandeja con aperitivos en la pequeña mesa frente a la niña.

— Ayami-chan, traje algo para que comas.— pronunció esta, esperando una reacción de la niña, pero al no obtener nada volvió a intentarlo.— ¿que estabas haciendo? — pregunto, frunciendo un poco su ceño al ver que la pequeña no volvía a contestarle.— quisiera que me respondieras...mira, tengo galletas.— tomo una y se la enseñó, pero la menor siguió sin dirigirle la mirada.— ¿no quieres? — inquirió, pero al no recibir nada por parte de la niña, no pudo evitar molestarse.— bien, haz lo que quieras.— expreso enfadada mientras se levantaba del piso y se dirigía a la puerta de la habitación. Cerrando está al salir con mucha fuerza.

Mai y Noriko-san que habían visto todo el intercambio no pudieran evitar soltar un suspiro.

— Ayami.— le llamo Noriko-san, mientras se levantaba de la cama y se dirigía hacia ella; sentandose en el suelo frente a la mesita.— si no quieres, yo voy a comer algunas.— le dijo, tomando una de las galletas del tazón, pero antes de siquiera levantar la mano, recibió un fuerte golpe en esta por parte de la niña.

— ¡No!

El grito y el golpe tomaron por sorpresa a ambas mujeres, ocasionando que Noriko soltara la galleta. Aunque más fue su sorpresa al escuchar lo siguiente dicho por la menor.

— ¡Están envenenadas! — exclamó dejando petrificadas a las mayores por lo dicho.— Minnie me dijo que hay veneno en las galletas.— murmuró, a lo que Mai se mostró desconcertada.— esa persona es una bruja malvada, uso brujería para convertir a papá en su esclavo. Está tratando de matarnos porque nos estamos interponiendo.— Mai ahora sí que estaba anonadada por ella.

¿De que está hablando?...pensó; su mirada cayendo de repente en la muñeca en los brazos de la niña. No entendió como, pero de pronto la mirada en los ojos de la muñeca no parecían tan sin vida como debían, un escalofrío y una sensación perturbadora la embargo de inmediato.

¿Minnie le dijo todo eso...? reflexionó con temor.

.

.

.

Al abrir los ojos lo primero que noto Mai fue la opaca luz del atardecer iluminar la habitación.

Esto...este es el cuarto de huéspedes de Noriko-san... analizó, sentandose en la cama y mirando los muebles y demás cosas repetidas por el cuarto.

Es cierto, vine aquí y me quedé dormida.. recordó, mientras bajaba los pies de la cama y se acomodaba en la orilla. De repente una oscura figura en la puerta llamo su atención e izo que mirara a su dueño con asombró.

— ¿Naru? — llamo al ver los oscuro ojos del científico sobre ella.— ¿porque..?¿que sucedió? — le interrogó confundida. Y más fue su desconcierto al ver cómo el chico movía los labios pero ninguna palabra era escuchada.— ¿que? — frunció su ceño. El chico volvió a hablar pero al no entenderlo, la chica se esforzó por leer sus labios.

Cuando por fin comprendió lo que decía el chico, su cuerpo se tenso y sudo frío.

"Ayami-chan está en peligro"

— ¿Que...que quieres decir?¿a qué te refieres con que Ayami-chan está en peligro? — inquirió alarmada, pero solo obtuvo silencio por parte del azabache.— ¡Oye Naru! — bramó.— ¿cuál es el peligro?¿que está sucediendo? — su respuesta fue una mirada enigmática por parte de el.— ¡Naru! — una oscuridad descendió sobre su ojos de repente y cuando volvió a abrirlos, la chica se dió cuenta que seguía acostada en la cama. La escena anterior parecía ahora como un sueño.

Los pequeños vestigios del sol entraban débilmente a la habitación y la iluminaban tal y como había soñado. Al parecer la oji café había pasado todo la tarde dormida.

Se reincorporo de la cama y miro hacia la puerta , pero al ver que que no había ninguna figura frente a está, no pudo evitar mostrar un leve rastro de decepción en su rostro.

—¿Que sucedió? — susurró confundida; para luego taparse su sonrojado rostro al caer en cuenta sobre quién había estado en su sueño.

No puedo creer que soñé con Naru de nuevo... pensó.

En un momento así...

— Es cierto, casi lo olvido.— farfullo de repente, acomodándose sus ropas para luego salir de la habitación rumbo a la base.

Al llegar, lo primero que noto fueron los rostros tensos y preocupados de Ayako y Bou-san.

— ¿Que sucedió? — les interrogó de inmediato, con un mal presentimiento germinando se en su interior.

— Haru-chan no ha despertado.— las palabras del monje fueron como un balde de agua fría para ella.

Haru-senpai...

De inmediato busco con la mirada a Naru y lo encontró hablando en voz baja con Lin frente a los monitores.

— Naru.— llamo, a lo que el chico la volteó a ver.

— Llevaremos a Haruna fuera de la casa.— le comunico este, tomando a todos por sorpresa.

— ¿Que...porqué? — pregunto confundida.

— Fuimos descuidados y no tomamos en cuanta algunas posibilidades.— admitió este, dejándolos estupefactos.

Naru el científico más narcisista y orgulloso que habían conocido, les estaba diciendo que se había equivocado..

¿Que mundo paralelo es este?...pensaron.

— ¿Que quieres decir con eso? — inquirió el monje cruzándose de brazos.

— Yukimura Haruna, al igual que Matsusaki-san, es una miko.— declaró, haciendo que el monje y la mencionada se pusieran serios.— solo que, sus capacidades son muy diferentes a Matsusaki-san.— espeto, a lo que Ayako izo una mueca irritada.— lo que no tomamos en cuenta, luego de que concluyeramos que no es humano lo que causa los sucesos, fue que el poltergeist se sentiría amenazado y trataría de neutralizar a cualquiera que fuera una amenaza para el.— concluyó, haciendo que Mai abriera los ojos sorprendida.

— Entonces Haru-senpai...

— Le considero la amenaza más grande por sus poderes purificadores.— observó el.— por esa razón es necesario sacarla de la casa, al estar lejos de su aflicción ella podrá volver en si.

— He, entonces si Haruna estuviera despierta nosotros no seríamos necesarios y la casa ya estuviera purificada ¿no? — hablo Ayako, con un toque de ironía en su voz.

— Así es.— la respuesta afirmativa de Naru, no izo más que irritarla más.— luego de que volvamos hablaremos sobre que hacer a continuación.— luego de decir esto el y Lin salieron del salón dejándoles solos.

— Ese chico...— mascullo entre dientes Ayako, aún molesta por la actitud de este. Lo último dicho por ella no pudo ser escuchado, pero seguro no era ningún alago para el científico.

— Nada nos servirá molestarlos.— musito el monje sentandose en uno de los sofás.— ¡Ahhh, pobre Haru-chan! hubiera Sido fantástico ver a una verdadera miko en acción.— espeto lanzando le una mirada a la peli roja, la cual bufo y se sentó en otro sofá lejos de el.

Conciente de su plática pero aún así preocupada por su senpai, Mai no pudo evitar caer en cuenta sobre una de las cosas dichas por Naru.

Haru-senpai es una miko, por eso estaba tan tranquila en el caso de la escuela... Cayó en cuenta. entonces si Naru lo supo hay...Shigusa-senpai también lo sabia..

Además Naru dijo que el poltergeist la considero una amenaza...

Ella estará bien ¿verdad?

.

.

.

— ¿Minnie lo dijo? — luego de que Naru y Lin regresarán, Mai les había contado el pequeño episodio ocurrido más temprano.— ¿Ayami-chan dijo eso? — inquirió pensativo el azabache.

— Si, ¿no te parece extraño? — espeto ella. A lo que el llevo una mano a su mentón contemplativo. Al ver su reacción, la castaña recordó el sueño que había tenido en la tarde.

Claro, fue un sueño...el nunca sonreiria así. medito observando al científico.

Pasado unos minutos, Naru izo que Noriko-san le trajera la mencionada muñeca. Al volver a verla, Mai volvió a tener esa ominosa sensación.

— Está es Minnie, si es lo que buscaban.— se las enseño la mujer, cerrando la puerta del salón y llegando frente a ellos. Al tenerla cerca, Naru la tomo en sus manos y la escudriñó absorto.— Mi hermano se la regalo justo antes de que nos mudaramos aquí.— les contó Noriko. Para cualquiera, la rubia muñeca de porcelana les hubiera parecido inofensiva, pero cuánto más Mai la miraba, más intenso se le hacía esa sensación de miedo.

— ¿Ayami-chan empezó a cambiar antes o después de eso? — le cuestiono Naru, saliendo de su contemplativo silencio.

Ante la pregunta, Noriko-san se mostró pensativa por unos segundos y luego les contesto.

— Creo que, después.— al terminar de decir esto la puerta del salón se abrió bruscamente y una agitada Ayami izo acto de presencia.

El estado de la niña los tomo por sorpresa a todos. Sus ojos los recorrieron a todos y al darse cuenta de que Naru sostenía a Minnie en brazos corrio hacia el intentando tomar a la muñeca.

Pero Naru siendo más alto que ella la sostuvo sobre su cabeza para que no pudiera tomarla

— ¡Devuélveme a Minnie!¡no la toques! — de pronto el azabache se puso a su altura sosteniendo aún a Minnie.

— Ayami-chan, ¿es cierto que puedes hablar con Minnie? — le pregunto observándola serio, a lo que ella bajo la mirada esquiva para luego quitarle a Minnie de las manos.

— ¡No dejaré que nadie la toque! — bramó corriendo fuera del salón.

— ¡Ayami! — escucharon que le llamaba Noriko-san.

Los investigadores se quedaron viendo la partida de la niña con sorpresa, aunque Mai podía jurar que Naru había captado algo que los demás no; por su expresión, el científico ya estaba empezando a juntar las piezas de este rompecabezas.

.

.

.

Pasadas las horas y cuando por fin la luna era la única dueña del cielo; Mai se dió cuenta de que su conclusión era cierta, ya que el chico les había ordenado algo que los había dejado un tanto confundidos a todos.

Así que quitando sus dudas y su obvia incomodidad, la castaña entro a la habitación que le pertenecía a Noriko-san, junto a su dueña. Ambas se dirijieron a la cama donde descansaba una tranquila y para nada consciente de su alrededor Ayami-chan.

— Lo siento Ayami-chan.— se disculpó tomando a Minnie de entre los brazos de la niña.— vamos a tomar prestada a Minnie por un rato.— murmuró, mientras Noriko-san y ella salían de la habitación.

Una vez fuera de esta, ambas fueron a contemplar la siguiente parte del plan de Naru.

.

.

.

De regreso en la base, los investigadores contemplaban fijos el vídeo de la habitación de Ayami, dónde Mai y Noriko-san habían dejado a la muñeca.

— Así que está es Minnie.— comento el monje, mirando a la muñeca sentada en el centro de la cama de la niña.— ¿de verdad se las presto? — arqueo una ceja curioso, a lo que Mai solo pudo sonreír nerviosa.

— La tomamos mientras Ayami-chan dormía.— explicó ella.— da un poco de miedo.— mencionó volviendo su mirada a las pantallas.

— Bueno, eso es porque originalmente se creía que las muñecas eran envases dónde atrapar almas humanas.— alego el— porque no tienen alma y están vacías, así que los espíritus pueden poseerlas con facilidad.— finalizó serio su explicación.— ¿que es lo que vas a hacer?— inquirió mirando a Naru, obteniendo como respuesta, que el chico se parara de la silla frente a las pantallas y mirará con atención una de estás.

— Naru, ¿que sucede? — le interrogó Mai, pero al igual que con Bou-san, Naru no le respondió; así que solo pudo obtar por mirar en la misma dirección que el, abriendo sus ojos de sobremanera al ver lo mostrado en los vídeos. Y no solo era ella, Ayako y el monje también estaban viendo el vídeo congelados en su lugar.

En dicha pantalla se mostraba el vídeo de la habitación de Ayami-chan, dónde la anteriormente quieta muñeca, se encontraba acostada boca abajo en la cama.

— Minnie..— balbuceó una atónita Mai.— no puede ser, estaba sentada hace un momento.— siguió diciendo, pero el suceso no quedo hay. Ya que todos observaron pasmados como la muñeca se arrastraba por la cama en dirección a la orilla de está. Las expresiones de los Psíquicos cambiaron a absoluta seriedad ahora. El suceso frente a ellos era escalofriante y el shock fue más, al notar como la cabeza de la muñeca giraba y se desprendía de su cuerpo para luego terminar de rodar por la cama y caer en el piso, rodando hacia la cámara puesta en este.

El grito asustado de Mai resonó por la base cuando por fin, la cabeza de Minnie dejo de rodar y quedó su inexpresivo ojo viéndolos por el vídeo.

Los demás un tanto sobresaltados, recompusieron de inmediato sus expresiones y se sumieron en un reflexionante silencio.

¿Que acaba de pasar?...