Disclaimer: Ghost Hunt y sus personajes no me pertenecen. Todos los créditos son pará su creadora Fuyumi Ono.
Nt: Me disculpó por cualquier horror ortográfico; trato de verdad de que no suceda, pero nadie es perfecto y considerando que mi vista no es muy buena de noche el cual es el unico tiempo en que puedo escribirla, entonces eso ya es un gran avance por mi parte. De todos modos disfruten leyendo la historia, así cómo yo lo hice escribiendola.
y por favor de len su corazoncito, no cuesta nada.
Jueves
La ambulancia habia llegado y transportaban a Masako en camilla hacía ella. A nadie le paso desapercibido el gran número de estudiantes que se acercaban a las ventanas de los salones para ver; el miedo estaba ecrito en sus caras y las habladurias por los pasillos no se hicieron esperar.
"Se le apareció"
"Escuche que es exactamente igual a lo que le ocurrió a Yoshino-sensei."
"Es una maldición."
"No hay duda. "
"Ella debe estar haciéndolo."
"¡Es Kasai Chiaki! "
Habladurías como estas, eran lo comentaban.
— Encargate de ella, John. — fue lo que le dijeron al australiano, al este entrar a la ambulancia para acompañar a Masako.
— Claro. Por favor, cuídense. — se despidió este con una sonrisa, en el momento justo en que cerraron las puertas de esta misma.
De vuelta en la base, el grupo discutía que debian hacer ahora.
— ¿No seria mejor capturar a esa tal Kasai inmediatamente?
— ¿No estas siendo demasiado apresurada?, no tenemos ninguna prueba de que ella halla sido, son solo conjeturas basadas en muchos prejuicios. — le recriminó Shigusa a una molesta Ayako.
— No te creas tan lista niña, ¡ nuestras vidas estan en peligro aqui! — bramo.
— ¿Acado no eres una miko? no deberias estar tan asustada. — fruncio su ceño la azabache.
— Una cosa no niete que ver con la otra, ya ahas visto el alcance de esta maldición. ¡Masako casi muere! — exclamó.
— Te equivocas.. — al ori el murmullo de Mai, ambas voltaron a verla.— ¡Kasai-san no es oa culpable!
— ¿Porque sigues diciendo esas cosas? dime entonces, ¿quien mas pudo haber hecho esto? — inquirió la miko.
— Deja de ser tan mala con Mai, ¿quieres? — salto Shigusa en su defensa.
— No importa quie es el culpable. Es una advertencia hacia nosotros.— la voz de Naru interrupio la posiboe confrontacion y ocasionó que todos le prestarán atención.— es un mensaje de culpable. Nos ha hecho blanco de las maldiciones a Hara-san y a mi, para advertirnos que no sigamos investigando.
— ¿Un mensaje? ¡Masako fue empujada escaleras a bajo por alguien! incluso tu, Naru...
— Si, ademas, quien sabe que hubiera ocurrido si Haru-chan no hubiera intervenido. — Bou-san le recordó lo ocurrido hace unas noches.
— Dado que, por lo que parece, el culpable no dudara en matarnos, y que su objetivo principal es evitar que continuemos investigando, sera difícil descubrir la verdad tras este asunto. — declaró. — las víctimas incluyen a Yoshino-sensei, las chicas del salon 2-5 que se sentaron en ese pupitre, y que tuvieron los accidentes en el tren, y el club de atletismo. Hasta ahora, hemos encontrado los muñecos con forma humana responsables de los sucesos extraños, habiendo descubierto esto, es obvio que todas estas personas fueron blanco del culpable. Somos blanco facil desde que aceptamos este caso.— admitió por fin.— para evitar que la situación empeore, tendremos que continuar investigando. Mai, Lin y yo investigatemos la conexión entre ese pupitre y el vlub de atletismo. Bou-san, Haruna, Shigusa y Matsusaki-san continuarán buscando el resto de los muñecos con forma humana. — los recorrio con la mirada. — ¿Esta claro?
— S-si.
Al ya sabe que haria cada uno el grupo de cuatro se dirigia hacia oa puerta, cuando Shigusa se volteo a ver a su jefe y sin pena alguna le dijo:
— Ne, Naru, ¿no te han dicho que eres bueno lavando cerebros? — ganandose ante esto una mirada profunda por parte de Naru y la expresion confundida de los psíquicos. — deberías darme clases. — canturreo divertida, mientras Haruna la sacaba a empujones del salon, a la misma vez que se diculpaba con el.
— Al final, nos toca el trabajo manual.— se quejaba Bou-san mientras revisaba debajo de unos arbustos.
— Se siente como si fuéramos fáciles de mandonear. — le secundo Ayako, haciendo que Shigusa roda los ojos.
— Pues yo no oí a nadie quejándose con Naru hace un rato.— espeto, a lo cual ambos se callaron por unos minutos.
El Cuarteto estaba reunido en unos de los patios de la escuela revuscando entre los arbustos y arboles del lugar.
— ¡Ah! ¡Es terrible! — exclamo Ayako de repente mientra se miraba las manos. — ¡mis uñas estan destruidas! ¿que compensación tendré por esto?
— Deja de quejarte tanto, y sigue buscando anciana. — le reclamo la azabache.— de verdad, si fueras lo mitad de callada que Haru, todo seria mejor. — espeto, haciendo que Bou-san ahogará una risa. La mencionada solo se dedico a mirarla mal, para luego hecharle una ojeada a la otra implicada, la cual estaba estatica frente a un arbusto.
— ¿Haruna? — la llamo, pero esta siguio quieta, por lo que volvio a llamar. — ¿Haru-chan? — esta vez su llamado atrajo la atención de los otros dos los cuales pararon de buscar, para verla.
De imprevisto la castaña volteo a verlos con ojos acuosos.
— Shi-shan...hay una araña. — ante lo dicho, ambas mujeres sufrieron un tic en el ojo mientras que Bou-san se acerco a "socorrerla".
Cuando este llego a su lado, notó la telaraña que se extendía por entre las ramas del arbusto y la " peligrosa"araña que estaba en ella; con cuidado tomo una rama y desbarató la telaraña y termino asi el "potencial peligro".
— Arigatou, Bou-san. — musito Haruna abrazando a un sonrojado monje, mientra que Shigusa negaba con la cabeza divertida y Ayako soltaba un bufido.
De imprevisto, ambas mikos tuvieron una extraña sensación y ambas voltearon hacia unos de los pasillos que conectaba los edificios; encontrandose con una delgada figura mirandoles desde una de las columnas.
— Oigan. — llamo Ayako a los otros dos, que habian renovado la busqueda.
— ¿Que sucede? — inquirió el monje, volteandose a verla. Pero al notar el lugar hacia donde observaba Ayako, tambien noto la figura oculta tras la columna; la cual al verse descubierta salio corriendo de nuevo hacia el edificio de la escuela.
— Cabello largo. — murmuro Ayako.— debe ser Kasai, de la que Mai y los otros hablaban.—formuló.
— No te hagas ideas raras, anciana, sigue buscando. — le dijo Shigusa, mientras volvia a buscar.
— Mocosa..
— Vieja..
— Chicas.. — llamo Haruna.
En la base; Naru y Mai habian buscado a Taka.
Una vez que la llevaron a la sala de conferencias durante su clase, le explicaron brevemente las circunstancias a la desconcertada niña y le pidieron su cooperación.
— Por mí está bien, pero… ¿En qué puedo ayudarte? — preguntó Taka con curiosidad.
Pero Naru dijo: ¿Hay alguna coneccion entre el pupitre maldito y el club de atletismo?
— ¿Algo que conecte ese pupitre con el club de atletismo?
— ¿Quien fue el primer alumno que se sento en ese escritorio?
— Eso fue en el primer semestre...he olvidado quien fue. Apartir del segundo semestre, la primera alumna fue una chica llamada Murayama. — musito luego de pensarlo un rato.
— ¿Recuerdas aproximadamente por cuanto tiempo se sentó allí? — Taka quedó envuelta en sus pensamientos por un momento.
— Um, cambiamos de asiento por primera vez a mediados de septiembre. Cambiamos de asiento cada 15 días del mes. Entonces, con las vacaciones de verano de por medio, supongo que Murayama-san estuvo allí del 15 de julio al 14 de septiembre.
Naru asintió y tomó nota de eso.
— Ella tuvo un accidente, ¿no?
— Sí.
— ¿Cuándo tuvo Murayama-san un accidente?
— Um, olvidé qué día era, pero faltaban dos o tres días para el cambio de asiento. Por eso al principio nadie pensó en eso.
— Correcto… El culpable tiene del 15 de julio al 14 de septiembre con vacaciones de verano en el medio… Entonces dos o tres días antes… sería el día 11 o 12. Podría ser durante ese tiempo que el jufu estuvo pegado al escritorio. Dado que la serie de accidentes y enfermedades comenzó a ocurrir a mediados de septiembre, la persona que estaba sentada allí frente a Murayama-san probablemente no tuvo nada que ver con eso. Murayama-san debe haber hecho algo para provocar el rencor del culpable.
— …Yo no diría tal cosa. — Taka inclinó la cabeza.
— ¿Qué tal otra víctima de un accidente?
— Nuh-uh….— Taka inclinó la cabeza pensativamente cada vez más.
— Al menos alguien guarda rencor. Es posible que el culpable sólo sepa cómo es Murayama-san. Es decir, una profesora que no está a cargo de su clase o un alumno de otro grado puede tener esa limitación.
— Sobre eso, sólo un segundo… Verás, Murayama-san a veces entra en contacto con profesores que no están a cargo de su clase, e incluso se involucra con clubes y personas de otros grados en ocasiones. El estricto Murayama-san también visita regularmente a la gente del club de literatura.
Naru golpeó el escritorio con su bolígrafo, al ver que Taka we habia detenido al tecordar algo.
—…Umm. Verás, durante el Pánico de Kasai... Es decir, cuando la escuela estaba alborotada desde que Kasai-san dijo que podía doblar cucharas, se volvió muy buscada. Si la encontraban en el pasillo o en algún lugar, todos la arrastrarían a una clase. Una vez Murayama-san entro. Ella habló con extremo sarcasmo para que la oyéramos. No fue sarcástica con Kasai-san y con nosotros solamente; Incluso los miembros del club de biología y Ubusuna-sensei también fueron atacados. Ella claramente se quejó con nosotros, quienes invitamos a Kasai-san.
— ¿Ubusuna-sensei?
— Hm, Ubusuna-sensei sabe mucho sobre habilidades psíquicas. Alguna vez le he hecho algunas preguntas al respecto.— admitió.— Asi que ha protegido a Kasai-san desde que ocurrió todo el alboroto debido a sus habilidades psíquicas.
— ¿Murayama-san fue a quejarse con Ubusuna-sensei, aun sabiendo eso?
— Si.— asintió Taka.— Ubusuna-sensei le dijo que no le diera mucha importancia al asunto. Liego de eso la asociacion de padres y otros profesores empezaron a manifestar su preocupación.
— Entonces Murayama-san fue la primera en negar la existencia de las habilidades psíquicas.
— ¡Ah, por cierto! — hablo Taka de repente. — el club de atletismo también estaba en contra, dado que su consejero es Yoshino-sensei.
— ¿Como? — Mai se mostró sorprendida.
— Es por eso que el club de atletismo esta compuesto en su mayoría por escépticos. — comentó Taka mirandola. A lo que Mai no pudo mas que ver a Naru.
Esto tenia una mirada pensariva aun cuando Taka se fue; fue pasado unos minutos que el azabache se acercó a la computadora y junto con Mai empezaron a leer las declaraciones de las víctimas.
— Como dijo Takahashi-san, todos los que protestaron contra Kasai-san se convirtieron en víctimas.
— Entonces eso significa...
— Las posibilidades de que Kasai-san sea la culpable han aumentado.
— ¡E-espera un momento!
— Este método de maldición no puede ser utilizado por cualquiera. — declaró Naru interrupiendola.— solo puede tener efecto si aquel que lo lleva a cabo posee habilidades psíquicas inherentes, o se ha entrenado estrictamente en este aspecto.
— ¡P-pero, dijiste que las habilidades psíquicas de Kasai-san don inestables! — exclamo Mai, notando la mirada apagada de Naru. — ¿no es cierto? — declaro haciendo que voltara a verla un tanto sorprendido. — ¿es posible maldecir a alguien teniendo habilidades que fluctúan?
— Claro, eso también es cierto. — mencionó el cruzándose de brazos.
— Esta forma de maldición se llama Onmyoudou, ¿no es cierto? — inquirió atrayendo la atención de Naru. — Entonces, ¿no es un onmyouji quien puede romperlo?
—…Sí.
— Kasai-san parecía un poco sorprendida cuando supo que eres un onmyouji.— menciono con la mirada baja.
— ¿Yo un onmyouji? ¿Que te hace pensar eso?
… Mai parpadeo sorprendida. Por qué… preguntó.
—...¿No eres un onmyouji?
— No soy.
¡Quéaaaaa! ¡¡De ninguna manera!!
— ¿Ni utilizaste una efigie de papel? ¡Bou-san dijo que sólo un onmyouji puede usar eso!
— Lin la hizo.
. …Lin-san…
— ¿Entonces Lin-san es un onmyouji?
— Bueno, algo asi.
… ¿Qué? Entonces, ¿Naru es simplemente un investigador psíquico? De alguna manera... estoy decepcionado...
— Pero aun asi significa que las posibilidades han aumentado, ¿no es cierto? Me refiero a las probabilidades de que Kasai-san sea la culpable.
— Si creyó que soy un onmyouji y temió que deshiciera la maldición, entonces si.
— Pero, hipotéticamente hablando, ¿es posible que lo haya hecho inconscientemente?
— Eso es imposible. El Enmi es un método directo y resuelto para maldecir a otro individuo.
— Eso significa... ¡aun así, algo esta mal! ¡ Kasai-san no es el tipo de persona que haría algo así!
Naru golpeó ligeramente el escritorio con los dedos.
— ¿Tu intuición vuelve a decirte eso?
— Si. — admitio bajando la mirada.
— Muy bien. Te creeré una vez más. Voy a investigar algo. Ayudarás a todos a buscar los muñecos faltantes.
Naru se levantó y caminó hacia la salida del salón no notando la sonrisa alegré de Mai.
— ¡Entendido!
Mai busco a todos primero. El grupo de psíquicos estaba actualmente investigando cerca del gimnasio.
Ayako gritó molesta al verla
— En serio, ¿¡por qué debo hacer algo tan indecoroso!? Mi ropa se ensuciará y mis uñas también se romperán.
— Bueno, estamos en el mismo barco.— mascullo Shigusa notándose la ropa.
— Oh, no quiero ser como tú. ¿Cuánto crees que cuesta esta ropa? Después de todo, es *Inge. No es posible que esta escuela me pague una tarifa de limpieza, ¿verdad?
— Oh, no es sólo la lana la que necesitará uno. — dijo sarcásticamente Shigusa.— Mi ropa no esta hecha de algún tipo de seda, pero es un regalo y ademas mi favorito.— miro su pantalón y la camisa.
Shigusa también estaba igual de indignada que Ayako, pero que esta se anduviera qyejando a cada rato yabia colmado su paciencia.
Debido a que las dos mujeres habían comenzado a pelear por la ropa que llevaban, Mai decidio contarles un hecho impactante sobre ese tipo.
— Por cierto, Naru dijo que no es un onmyouji.
Se detuvieron en un instante.
¿Ver? El alboroto amainó.
— ¿Que dijiste?
— ¡Tienes que estar bromeando!
Ayko y Bou-san fueron los primero en reaccionar.
— P-pero, tu fuiste el que entendió mal en un principio, Bou-san.— mascullo Mai un poco aconjonada.
— Dado que es ca paz de usar efigies de papel para realizar exorcismos, y puede determinar que en este caso se ha utilizado Enmi, cualquiera lo confundiria con un onmyouji. — reolico crizandose de brazos.
— No metas a todos en el mismo costal, monje. — comentó Shigusa.
— Parece que el verdadero onmyouji es Lin-san.— indico Mai.
— Eh, pense que ya lo sabían.— llego la voz de Haruna detras de ellos. A lo que los tres voltearon a mirarla.— en el caso anterior Lin-san y yo ayudanos a hacer la efigie.— informo, notando el tic en el ojo de Ayako.
— Ne, Haru-chan, ¿no te pareció inportante decirnoslo? — cuestionó el monje.
— Hmm, pense que ya lo sabian. Y ustedes no preguntaron.— Shigusa rio divertida al ver las mirada en blanco de ambos psíquicos.
Haru sin saberlo puede ser tan divertida..
— Ahh, siento como si me hubieran timado. — Suspiro Ayako mirándose las uñas.
— ¡Soporte su arrogancia porque creia que era un onmyouji! — Bramo Bou-san en el momento justo en que una femenina figura caminaba hacia ellos.
— ¡Ah! ¡Ubusuna-sensei! — exclamó Mai al reconocer a la profesora. Los demás, al oírla, voltearon hacia atrás, encontrándose con la mencionada profesora a unos metros de ellos.
— Umm, escuche lo que le ocurrió a Masako-san.— mencionó la mujer con una expresión apenada.
— Eh, si. Se callo por las escaleras. — espeto Mai, a lo que la profesora se mostró sorprendida.
— ¿Esta bien?
— No parecía ser muy grave. — le contestó Shigusa con una expresión seria. — pero, si no hubiera tenido suerte, estaría muerta.— Bou-san se percató de su ceño fruncido y se anotó preguntarle luego. La azabache estaba actuando extrañamente fría con la maestra.
— Espero que vigile a esa chica con 'habilidades psiquicas' a la que protege tanto, antes que nos cause más preocupaciones. — le siguió Ayako, a lo que la maestra no pudo evitar mostrar una expresión dolida.
— ¡Ayako! — le llamo Mai.
— Así que también sospechan de Kasai-chan.— mascullo.
— ¿Qué , acaso no es obvio? — se cruzo de brazos la miko, igual de seria.
— No hay ninguna evidencia convincente que demuestre lo contrario. — secundo Bou-san.
— Al igual que no hay una que demuestre que Kasai-san sea la culpable. — rompió el silencio Haruna.— todavía estamos investigando. — le explicó a la profesora, la cual le miro detenidamente.
— Ella esta muy asustada en este momento. No se de que tontería seria capaz si esto continua. — admitió la profesora.
— No querrá decir que seria capaz de suicidarse, ¿verdad? — inquirió Mai, alarmada.
— ¿Quien sabe? Estaba espiandonos hace unos momentos. — comentó la peli roja.— quizá estaba buscando a la siguiente persona para maldecir. — profirió.
— Ayako — llamo Haruna.
— ¿Que...? — la miko castaña vio una mota de pelo castaño cruzar frente a ella y detenerse frente a la maestra.
— ¡De verdad lo siento!
Haru y Shigusa se mostraron sorprendida, al ver como Mai le hacia una reverencia de disculpa a la maestra.
— Mai..
— Yo no soy así. No pienso de esa forma.— siguió diciendo la chica sin levantar la cabeza.— no creo que Kasai-san sea la culpable, igual Haru-senpai. — admitió, no mirando a la mencionada. — no estoy segura de porqué lo creo, pero puedo sentirlo.
— ¿Puedes sentirlo? — la maestra se mostró curiosa. A lo que Mai se llevo una mano a su pecho.
—Hay una voz en mi corazón que dice: "Kasai-san no es la culpable". Se que no es más que mi intuición, pero quiero creer en ella.
—Ustedes… ¿Cómo se llaman? — cuestionó regalándole una sonrisa a Mai y a Haruna.
—Taniyama Mai.
—Yukimura Haruna.
—Muchas gracias, Taniyama-san, Yukimura-san. Kasai-san estaría feliz de oír eso. — sonrió. Para luego ver al resto del equipo. — Si es posible, espero que el resto también la deje tranquila, porque no quisiera que siga siendo acosada. — alegó, antes de retirarse del lugar.
—¿A que demonios se refiere con "dejarla tranquila "? ¿Tomaria la responsabilidad si algo más serio ocurre?
—Después de todo, nosotros podríamos ser las siguientes víctimas.
Luego de ésto, en algun momento de la busqueda Mai se separó del equipo en el camino y buscó sola en los terrenos de la escuela. con la certeza de que en algún lugar de la escuela, debía haber un hitogata usada para Enmi. Fue a mirar el campus a fondo. A la sombra de plantas e incluso parterres. Debería reconocerlo simplemente viéndolo. Al menos, el hitogata de Naru debería haber sido enterrado recientemente.
Camino a lo largo de la valla occidental y llegó a un terreno baldío al otro lado del campo de deportes. Aunque antiguamente parecía haber un centro de estudiantes, ahora está derribado y se ha convertido simplemente en un terreno baldío. Las altas malas hierbas se habían marchitado. Las varas de oro de Canadá se agrupaban por allí. En ese lugar había escombros de hormigón abandonado y sobresalían barras de refuerzo descompuestas.
Descanso un poco aquí. Apoyada contra una valla, estudió el paisaje desgastado. Soplaba el viento y la hierba cubierta de maleza emitía un sonido seco y traqueteante.
Este lugar también es parte del terreno de la escuela, ¿no? ¿Debería buscar en este terreno baldío? Eso es demasiado problemático.
Después de todo, había una valla para mantener a cualquiera fuera por si acaso. Se pregunto si sería mejor buscar en todo el patio de la escuela.
Brillaba el sol de la tarde. Pronto se hundiría. Miró el terreno baldío con eso en mente.
—…?— Giro la cabeza abruptamente.
Escuchó los gritos de un niño desde alguna parte. Intento caminar a lo largo de la valla. A la sombra de las varas de oro, vio una mochila abandonada. Se inclino hacia delante y grito.— ¿¡Hay alguien ahí!?
Los gritos se hicieron un poco más fuertes.
—¿¡Hey, qué pasa!?
No hubo respuesta. Miro alrededor. No había ningún desgarro en la valla. Puaj. Subío a la malla de alambre que era más alta que ella. Una vez que salto a la fuerza, corrió hacia la mochila.
—¿¡Hay alguien ahí!? ¿¡Dónde estás!? — Cuando llamo en voz alta, escuchó una voz débil cerca.
Se levanto y miro a su alrededor. Justo cerca de ella, encontró un lugar donde se extendía un piso de concreto que parecía un edificio en ruinas.
Sintió que había escuchado la voz desde esa dirección, así que corrió hacia allí.
Había una gran grieta en la superficie del piso de concreto; una grieta de unos cinco centímetros de ancho se extendía aproximadamente tres metros de largo.
Paso sus ojos a su alrededor de nuevo.
—…Ayúdame…
Es la voz débil.
Acerqué su oreja a la grieta.
—¿¡Hay alguien ahí!? ¿¡Quién está ahí!?
—…
La voz débil dijo algo, pero fue inaudible. Sin embargo, estaba segura de que había alguien allí.
¿Podría haber un sótano aquí abajo?
Mientras se preguntaba qué hacer, miro a su alrededor. Debía haber una escalera que baje al sótano.
Apartó el grupo de malas hierbas que están brotando y se aferran al cemento. Las escaleras deberían estar en algún lugar… Mientras caminaba sin rumbo, sus pies tocaron algo duro. Cuando lo miro, vi una alcantarilla.
¿Cómo podría haber una alcantarilla en este tipo de lugar? Su pesada tapa de hierro se desprendió hasta la mitad.
— … ¿¡Hay alguien ahí!? — Se concentro y gritó hacia la alcantarilla. Una pequeña voz respondió desde adentro.
¡Esta aquí!
Alguien se había caído aquí. Probablemente sea el dueño de ese mochila. Una niña de escuela primaria.
— ¿¡Estás bien!?— Mientras llamaba, abrió la pesada tapa y la luz entró a raudales.
El interior del agujero no era tan espacioso. Su área era aproximadamente un tamaño más grande que una habitación de cuatro tatami* y medio. Sin embargo, era profundo. No pudo ver el fondo debido a las condiciones de iluminación. Una escalera de hierro conducía hacia abajo desde la alcantarilla, y una pequeña figura estaba agachada en un rincón de ese espacio. Estaba sombrío y no podía ver muy bien. Pero era una niña.
— ¿¡Estás bien!? — Cuando llamó una vez más, esa niña levantó la cara.
— Ayúdame.—fue su pequeño grito.
¿Estaba herida por eso no podía moverse? Incluso levantar la cara era un movimiento impotente.
— ¿Por qué estás en un lugar así..?Espérame; ¡Llamaré a alguien ahora mismo!
Ella gritó para detenerla.— ¡Ayúdame, ayúdame, ayúdame!
Mai dio un paso o dos hacia adelante. Era fácil bajar porque había una escalera, pero no podía subir por la escalera mientras cargaba a la niña.
— ¡Espérame! ¡Buscaré ayuda de inmediato!
Ante su voz, los gemidos de la niña se hicieron más fuertes.
¿Qué tengo que hacer? ¿Debería bajar abajo? El agujero está completamente oscuro y ella está sola en este tipo de lugar. Además, está herida, por lo que probablemente sea insoportable. Debería bajar y subir después de animarla y calmarla.
Con eso en mente, se sentó en el borde del agujero y bajó el pie hacia adentro.
— ¿¡Mai!?— una voz fuerte gritó desde muy lejos.
Miro alrededor. La figura de Naru estaba al otro lado de la valla.
— Deja de holgazanear. ¿Qué estás haciendo?
— ¡Un niño se había caído aquí!
Naru inclinó un poco la cabeza.
—…¿Un niño?
— ¡Sí! Eso…— Intentó señalar hacía la mochila, pero se quedo boquiabierta al notar un hecho impactante.
…No está ahí.
Eso es absurdo. Ciertamente estuvo allí antes. Había una mochila roja cerca de la hierba de allí…
En ese momento, perdío el equilibrio en la escalera de hierro.
— ¡Kyaaa! — Inmediatamente estiró sus manos. Apoyando los codos en el borde de la alcantarilla, resistiéndose a caer.
Espera un momento, ¡esto no es una broma! Caer al fondo de un hoyo y de un pozo una vez en la vida es suficiente!!
— ¡Mai! — Sin darse cuenta, Naru, que había cruzado la valla, corrió hacia ella.
Extendió su mano pidiendo ayuda de inmediato. "…N / A…!!"
¡Soy tan torpe!
En el momento en que levanto la mano, la fuerza con la que sostenía su cuerpo se redujo a la mitad.
Con un tirón, se inclinó y golpeó la espalda contra el borde del agujero. A partir de entonces, la fuerza de su brazo se desvaneció en el instante en que el dolor la dejó sin aliento.
Lo que soportaba su peso desapareció de repente.
— …¡Kyaa! — Se agarro frenéticamente al borde de la alcantarilla. La superficie astillada del hormigón le arañó las palmas. Los guijarros cayeron de cerca en forma de chispas, y por reflejo cerró los ojos y volvio la cara.
De repente sintió que su equilibrio se desmoronaba. Sus manos que agarraron el borde no lograron captar en qué confiaba.
…Voy a caer.
Estoy cayendo.
Todo su entorno estaba en cámara lenta. En el momento en que todo el color desapareció rápidamente, lo arrojo contra una pared. Se escuchó un ruido sordo.
…¿Qué?
Le dolieron los brazo. Los hombros crujientes resonaron.
No se estaba cayendo. Estaba en el aire. Una fuerza tiró de su brazo. Una mano Se aferrada a ella.
— … ¡NARU!
— …¡Este… idiota…! —Inclinando su cuerpo hacia adelante casi a través del agujero, Naru estaba tirando de su brazo con ambas manos. La manga de su chaqueta se salió de su lugar. Está a punto de caer. La sensación de las manos de Naru que se hundian en su brazo se volvió más firme.— Cálmate y busca un punto de apoyo.— dijo con voz hueca.
Parecía pesado. Curiosamente, se sintió tranquila. Estoy pesado, ¿no? Después de todo, tengo cuarenta *kilogramos. Naru había estado llevando bastante bien equipo de ese peso sobre su hombro, pero eso es muy diferente a llevar algo suspendido en el aire. De cualquier manera, debe ser doloroso para los delgados brazos del flaco Naru.
Cuando reflexionó sobre eso con calma, lo que desapareció rápidamente regresó. Sin embargo, en un instante, se sintió sin sangre y se le erizaron todos los pelos.— ¡Me estoy cayendo, me estoy cayendo, me estoy cayendo!
— Cálmate… ¡Encuentra un punto de apoyo!
¿Un punto de apoyo? ¿apoyo para el pie?
Buscó a tientas el espacio con los pies. Las puntas de los dedos de sus pies tocaron la rugosa superficie del muro de concreto.
El hombro que Naru estaba apretando pareció aflojarse. Giro su muñeca y agarro el brazo de Naru, estiró desesperadamente sus pies. Con una curva constante de su cuerpo, los dedos de sus pies tocaron algo duro. Parecía una barra de hierro.
Ah, claro, hay una escalera.
— Hay una escalera.
Una vez dijo eso, Naru levantó su rostro abatido.— ¿Puedes subirte a ella?
— …Sí.— contestó y levanto los pies sobre la escalera. Agarró el eslabón de la escalera con un brazo libre.
Aliviada, apoyo su peso sobre él, y el peldaño de la escalera cedió en poco tiempo. Rápidamente fue arrojada nuevamente al aire y luego el shock recorrió su brazo desequilibrado.
Naru, lamento que cargues con una persona pesada como yo.
En el momento en que se sintió a gusto, comenzó a caer magníficamente mientras agarraba el brazo de Naru.
El dolor causado por el fuerte impacto en su espalda le devolvió el sentido.
Se pregunto si esa es la abertura de la alcantarilla… que parecía vagamente blanca.
Desde arriba, se horrorizaba estar cerca de él. Debería haber saltado con valentía.
Se puso de pie, haciendo crujidos. — Mi cuerpo está palpitando, pero no tiene nada de malo.— se dijo, y al mismo tiempo una sombra también se levantó a su lado.
— …¿Estás bien?
Ahh.Naru.
— …Sí. ¿Cómo es que tú también te caíste?
— Si me hubieras soltado el brazo, yo no me habría caído también.
…Lo lamento.
— ¿Estás bien también?
—…Piensa en cuánto pesas.
…Lo lamento.
Naru se agarró del hombro y se puso en cuclillas.
— ¿Te duele? ¿Dónde te duele más?
— Eres ruidoso
…Lo siento mucho.
Mai miro a su alrededor. El estrecho espacio era de hormigón. A través del agujero, si se hubiera caído por todos lados, habría terminado sobre los grupos de concreto y barras de refuerzo en zigzag que parecían la montaña de agujas del infierno. Se sintió profundamente horrorizada. Naru y ella habían caído al espacio en medio de esos escombros, donde no había nada más que guijarros. De no ser así, habrían caído encima de los escombros esparcidos por el lugar.
Sus ojos se acostumbraron a la oscuridad. Había una alcantarilla en el techo, y desde allí las ruinas de la escalera conducían hacia abajo. La escalera que fue destrozada y cortada ahora no estaba ni siquiera a más de un metro de la abertura.
Aproximadamente un metro más de los restos de la escalera tocaron el fondo, y a pesar de no hacer mucha fuerza, pudo caer en pedazos. La altura desde abajo hasta el techo superaba los cuatro metros. Es imposible subir la escalera en este estado.
— Oye, Naru, alguien vendrá a ayudarnos pronto, ¿verdad? — se volvio hacia Naru, que todavía se sujetaba por el hombro y se agachaba.
— ¿Alguien viene…? Eventualmente. — Al fin levantó la cabeza y el pelo se le pegó a la frente.
— ¿"Eventualmente"…?
— ¿Le dijiste a alguien que vendrías aquí?
— …No lo hice.
— Yo tampoco.
…E-Eso significa…
— ¿Estamos atrapados en este lugar?
— Simplemente resultó así.
— Oye.— llamó mirando hacia la escalera destrozada que había sobre su cabeza.— si me pisas, podrás subir, ¿verdad?
— Quizás mas tarde.
—… ¿Te duele tanto el brazo?
— No te preocupes por eso.
Bajo la cabeza en silencio…
Sin embargo, la escalera se estaba corroyendo, por lo que es absolutamente poco fiable. E incluso si Naru se parara encima de mi cabeza, no era lo suficientemente alto como para alcanzar la abertura con las manos.
¿Y ahora qué? ¿Significa esto que nos quedaremos atrapados aquí hasta que alguien nos encuentre?
¿Qué vamos a hacer? Más allá del terreno de arriba había un espacioso terreno baldío. Nadie podía escuchar nuestros gritos desde aquí.
Aún así, intentó gritar y sus gritos resonaron. Una vez que los ecos se calmaron, sólo se pudo escuchar la voz resonante del viento.
…Agua potable, ninguna.
…Comida, por supuesto, ninguna también.
Sus ojos se pusieron picantes y calientes. Es mi culpa. ¿Qué tengo que hacer?
— ¿Hay algo que pueda hacer?
Al oír su voz, Naru levantó la vista.
— ¿Puedes ver bien en estas condiciones?
— …No, no puedo.
— ¿Por qué viniste a este tipo de lugar? — preguntó Naru con voz indiferente, y le tuvó que explicar la situación. Naru la escuchó inmóvil con los ojos cerrados. Y luego dijo: —… Así que finalmente tú también eres el objetivo
…¿Yo?
Un niño estaba agachado en el agujero, pero ya no hay nadie.
No hay manera de que eso fuera humano. No podía ver a través de la oscuridad debajo y, sin embargo, solo por la apariencia de ese niño, ¿por qué no noté nada extraño?
De nuevo se estremeció de horror.
Si aparecían fantasmas en esta escuela como habían dicho, entonces esto seguramente sucedería. Ese era un espíritu maligno. Fue convocado aquí a través de Enmi.
De repente, las lágrimas corrieron por su rostro. No es algo por lo que llorar, pero no pudo evitarlo.
— ¿Crees que llorar cambiará nuestra situación actual? — dijo la voz incolora de Naru.
— No lo hará
— Entonces deja de llorar.
— Corazón frío.
— Sé razonable.
— ¡Eso es frío de tu parte! Si vamos a morir aquí así, ¿cómo podemos seguir siendo razonables?
¡A este paso, sería de noche y ese niño aparecería una vez más! Esta vez podría exponer claramente sus intenciones maliciosas. De hecho, Naru también estaba siendo atacado. Si esa mujer apareciera, junto con ese niño, ¿¡qué deberíamos hacer!?
… ¡Ah, esto me enoja! Lo entendí, pero no pude evitarlo.
Naru se quedó en silencio, luciendo cansado. Despues de eso, ni siquiera volvió la cabeza hacia Mai.
¡Maldita sea, este tipo! ¡Vuelve y restaura mi juventud! ¡No voy a trabajar a tiempo parcial para morir en este tipo de lugar!
Así es. En primer lugar, es culpa de Naru. Como vino aquí y empezó a trabajar en este caso, resultó herido a mi lado. …No fui a trabajar para suicidarme doblemente con él…
¿Mmm? Esperar.
¿No estamos sólo Naru y yo en este oscuro pasaje?
Dios mío, puede que tenga suerte.
Inesperadamente, Naru dejó escapar una risita. —¿Te has animado?
—…Tengo.
Naru se rió.
Ahh, es una pena; Se parecía al Naru de mis sueños si suavizaba un poco más sus ojos.
— ¿Sabías que me animaría?
— Sí. Al principio te sentirás deprimido. Después de eso, te enojarás. Entonces tu estado de ánimo mejora y se vuelve positivo.
—… ¿Cómo pudiste saber eso tan claramente?
— Porque está escrito en tu cara.
La risa de Naru—Ya veo; entonces es porque mi cara dice mucho? Que embarazoso.
Estaba observando mi rostro no reprimido.
— Mai.— llamó Naru y levantó la cabeza. Sostenía una moneda de 500 yenes con la punta de los dedos.
— ¿...?
— ¿Te gustaría conocer a mi mascota?
— ¿Mascota? ¿Tienes algo así?
— Aquí mismo.— La mirada de Naru se volvió hacia la moneda.
…¿Tu mascota? ¿Esa moneda es? Qué desesperado estás.
Naru hizo un arco con la moneda con un golpecito.
—… Sólo un momento. — ¿Podría ser esto algún tipo de broma? Si ese es el caso, entonces será mejor que pares, Naru. Contar un chiste no te conviene. El chiste terriblemente no lograría provocar una risa.
— Pensaste que soy tonto.
— Por supuesto lo hice.
—𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘭𝘢 𝘨𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘶́𝘱𝘪𝘥𝘢 𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘣𝘭𝘦𝘮𝘢𝘴.
—¡¿Qué dijiste?!
Naru apretó la moneda.— Ahora, sal. — llamó, y poco después la moneda apareció entre sus dedos cerrados.
…Ahora mira, yo también podría hacer eso.
La moneda inmediatamente volvió a caer en su mano.
— ¿Oh? Me pregunto si es porque no le agradas.
—…¿De qué estás hablando?
— Se escondió.
—…Está en tu mano.
Como si dijera: '¿Lo es?' Naru aflojó su mano derecha, pero no está allí.
—¡Ehh, eso es imposible!
—Y sin embargo, desapareció. Olvidé mencionarlo, pero este niño tiene una habilidad especial: la teletransportación.
— Nooo. ¡Lo escondiste~!
— No lo hice.—Naru hábilmente giró ambas manos y no estaba allí.
— De ninguna manera.
— Vamos, muéstrate.— instó Naru, y una vez más se materializó en el pulgar de su puño ligeramente cerrado.
— Eehhh.
Tan pronto como Coin-kun emergió, se escondió nuevamente dentro del puño cerrado de Naru. Entonces Naru le habló.— Esta hermana mayor aquí es irascible, imprudente y malhablada, pero no te comerá.— lo persuadió, y se reveló en el espacio junto a su pulgar.
—Oye ~
Se deslizó nuevamente a su mano en un instante.
—¿No se escondió por tu voz espantosamente fuerte?
— Nooo. No es mi culpa~
—Ven afuera.—Cuando Naru llamó, se dio unas palmaditas a su alrededor en busca de ello.—Te encontré.
Estaba en su brazo, alrededor de su codo.
—Ahí, ahí.—dijo Naru, y cuando acarició la moneda, ésta salió.
—¿Por qué?
—Es porque este niño puede distinguir a los que son amables.
— Estás mintiendo~.—¡Naru no podría ser más amable que yo!
—¿Lo estoy? Muy bien, entonces, ve con Mai.—le dijo a Coin-kun y arrojó a este último al aire con un movimiento de sus dedos.
Se preparó para atraparlo.
…Pero ya no está. Desapareció.
—¡Naru, eres malvado! ¡No lo arrojaste!
Como si dijera: '¿No es así?' Naru giró sus manos.
Coin-kun no estaba a la vista.
—Ehh, ¡¿por que!?
—Porque eres aterrador.
¡Eso no es verdad~!
¿Mmm? … ¿No me estoy tomando esto en serio? ¿No es esto… lo que llamas un truco de magia?
Esta vez, Naru sacó la moneda de detrás de su cuello.
—… Eres realmente bueno.—le dijo.
—¿Oh? ¿Crees que es un truco de magia?
—¿No es eso lo que es?
Como diciendo: '¿Qué opinas?'Naru volvió a mirar la moneda.
Y luego.— 𝘏𝘰𝘭𝘢.
¡Ack! …¡La moneda habló!
— ¿Te escondiste porque Mai da miedo?— preguntó Naru, y una voz aparentemente tímida e infantil respondió débilmente.
—…𝘚𝘪.
— ¡Espera, estas diciendo que me tiene miedo…! —su boca se abrió.
—No tienes que tener miedo. Cuanto más mires a Mai, más verás que no es una persona aterradora.
—…¿𝘦𝘯 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥?
—En realidad.
¿No está simplemente diciendo lo que quiere decir?
Esto… ¿No es esa hazaña aparentemente imposible llamada ventriloquia?
¡Asombroso! Aunque sabía lo que estaba viendo, ¡nunca antes había oído hablar de una moneda! Un ventrílocuo que lleva un títere y lo hace hablar no suele aparecer en la televisión. Sabía que esto sonaría horrible, ¡pero ese tipo de truco palidecía en comparación con el de Naru!
Con un movimiento rápido de sus dedos, Naru volvió a lanzar la moneda.
Cayó sobre el regazo de Mai con un ruido sordo. — Asombroso…
Naru soltó una risa débil.
—¿Harás más si te lo pido?
— No.
— ¡Por favor~!
Naru se apoyó contra la pared.— No puedo hacer nada más complejo en este momento.
— ¿Te duele el brazo?
— No tengo las herramientas para hacerlo.
Dicho esto, parecía pálido.
Qué tipo más testarudo. Debería decir algo cuando siente dolor.
— ¿Oye? Suponiendo que te pateara… ¿te enojarías como se esperaba? Si lo usara como impulso.
— Yo lo haría.— dijo en un tono plano.
Entonces murmuro.
— Qué tipo más inútil.
— Estaremos bien. Deja de preocuparte. Dejando a un lado a los demás, Lin podrá encontrarnos aquí.
—…¿En realidad?
— Sí. Tan pronto como se ponga el sol, todos se reunirán, y si se da cuenta de que no estamos allí, creo que al menos sospechará. Estaremos bien.— dijo Naru, reclinándose contra los escombros. Cerró los ojos, pero inmediatamente frunció el ceño y miró al techo.
— Está aquí…
¿Eh?
Mai levanto la cabeza y observó al techo donde Naru estaba mirando.
— ¿Qué ocurre? ¿Es Lin-san?
Mientras decía eso, noto que Naru parecía nervioso. Se acercó a ella mientras seguía mirando al techo.
— Mai, pase lo que pase, quédate cerca de mí. Y mantén la calma.
Su corazón empezó a acelerarse.
De ninguna manera…
Está aquí…
Escuchó ruidos provenientes de arriba y luego una figura rompió la oscuridad de este lugar.
Es ella…!
— Naru…
—Está bien. No puede volverse mucho más fuerte en sólo uno o dos días. No nos hará daño. No entres en pánico.
— Está bien…
Había algo blanco en el techo. Poco a poco la frente de una mujer se hizo visible al revés y parecía fosforescente.
Mientras se deslizaba hacia abajo, sus ojos brillantes se hicieron visibles y había un palo en su boca. Un palo de madera de unos 30 cm de largo. Parecía una flauta.
La mujer se deslizó constantemente más y más abajo con las manos a los costados. Luego, cuando estuvo hasta la cintura, sonrió.
Después de eso la mujer tocó el palo que tenía en la boca, lo agarró y comenzó a sacarlo lentamente.
¡¡…!!
Estaba a punto de levantarse, pero Naru la detuvo.
— No.
Lo que la mujer estaba sacando de su boca era en realidad...una hoz...
Cuando la sacó, la hoja le cortó el labio inferior y manchas rojas de sangre corrieron por su mejilla, ojo y frente y luego gotearon de su cabello oscuro.
¡No no no! ¡No quiero ver esto! Grito en su cabeza pero ni siquiera podía parpadear.
Finalmente lo sacó todo. Con los labios desgarrados, sonrió como un demonio. Sostuvo la hoz manchada con su propia sangre y la colgó allí.
Tenía sudor frío por todo el cuerpo. El terror estaba creciendo en ella, pero si gritaba entonces todo había terminado, así que apreto los dientes.
No. No puedo… estoy tan mareado…
Mientras pensaba eso, un fuerte brazo agarró el suyo.
Cuando se recuperó, vio el perfil de Naru que todavía estaba mirando fijamente a la mujer.
— Todo está bien.— repitió Naru. Su voz tranquila estaba libre de ansiedad o miedo.
— Tengo miedo.
— Todo está bien.— Naru dijo de nuevo.
— Está bien…
Cuando respondió , los ojos entrecerrados de Naru se abrieron un poco más.
— ¿Vez?
Ante las palabras de Naru comenzó a escuchar atentamente. El sonido de alguien acercándose entre la hierba. La mujer había desaparecido del techo.
¿Eh…?
Naru suspiró.
La luz que entraba por la abertura de arriba estaba bloqueada por una sombra.
— ¡NARU! , ¡¿estás ahí?!
— Si, acá.
La sombra de la persona miró hacia el agujero.
— Eso fue rápido...Necesitamos una cuerda como escalera. — le indico a un muy conocido Lin-san.
— Está bien.Sólo un momento.
— Y una linterna.
— Bueno.
La sombra de Lin desapareció.
Increíble… No sé por qué pero…
Me sentí realmente aliviado. Reflexiono Mai sentándose nuevamente.
Lin regresó con una escalera y una cuerda rápidamente; Mai pudo escuchar la voz de Bou-san también.Los dos soltaron la cuerda que se usaba en emergencias y finalmente pudieron salir de ese agujero.
Al salir, Mai respiro profundamente. Bou-san parecía preocupado pero sonrió y miró hacia abajo.
Naru encendió la luz de allí.La luz amarilla barrió los escombros y algo blanco parpadeó en un rincón.Naru se acercó y lo recogió.
— ¿Naru?
Al oír mi voz, levantó la vista y mostró lo que encontró.
— Mai, estaba aquí.
Lo que Naru tenía en la mano era una figura con forma de muñeco.Un hitogata.
Se encontraron unas cuarenta muñecas hitogata en el agujero. Según Bou-san, era un tanque de agua o un tanque de desechos.
Todos ellos fueron criados y llevados a la sala de reuniones para ser revisados.
Encontraron uno con el nombre Kouzou Yoshino. Entre ellos se encontraban algunos nuevos con los nombres de Kazuya Shibuya, Mai Taniyama e incluso el de Haruna.
Mientras revisaba las muñecas, Ayako sacó el botiquín de primeros auxilios y aplicó medicina en los rasguños de Mai.
Bou-san miró todos los hitogatas amontonados sobre la mesa.
— Increíble... que esta persona haya hecho tantas; incluso Haru-chan también fue víctima de esto.— admitió, haciendo que Mai volteara a ver a la mencionada.
— Alguien intento jalarme por las escaleras. — músito ella, enseñando le una marca de mano en su tobillo izquierdo.— Lin-san me salvó. —mascullo mirando al hombre mayor.
Dios…
— La culpable es una mujer. No hay duda al respecto.— Señaló Ayako.
— Oye, espera, ¿por qué es eso?
— Tiene que ser una mujer. Con un rasgo tan obsesivo.
— Oh, pero últimamente también hay tipos que llegan a esos extremos.
— Los hay, ¿eh?
— Absolutamente.
Bou-san se encogió de hombros ante la declaración de Ayako.
— ¿Entonces? ¿Significa esto que el Enmi se ha vuelto más poderoso? —
Miré a Naru y él asintió.
— Sí. Ahora tenemos que ponerlos en agua… o quemarlos.
— Pero… ¿quién es el culpable?
Se acaba una vez que los purificamos. Pero hay que detener a la persona detrás de esto, ¿verdad?
Naru suspiró.
— No se detendrán. Hay que hacer algo…
El culpable de esta maldición.
Tenemos que detenerlos. Qué cosa tan malvada y estúpida.
Bou-san miró a las muñecas.
— El problema es que el culpable puede ser cualquiera.
— Sí…— murmuró Naru y se hundió en su asiento.
— Naru, tú también estás herido, ¿verdad? Déjeme ver.
Ayako, como una enfermera, llevó el botiquín de primeros auxilios.
— No... no es necesario.
— Estarás en problemas si se infecta.
Naru sonrió ante el tono de hermana mayor de Ayako, luego cerró los ojos y se hundió aún más.
— Oh, buen chico.
Ayako se paró junto a él para aplicar la medicina y de repente.
— ¿Naru...?
Se inclinó para mirar a Naru. Ella extendió la mano para sacudirle el hombro.
— Ey…?
Ante su tono incómodo, todos se volvieron a mirarlo.
Ayako sacudió su hombro un poco más fuerte y Naru comenzó a caer a un lado.
— ¡NARU!
Lin corrió y lo atrapó antes de que su cuerpo cayera al suelo.
Ayako se acercó a ellos y extendió la mano, pero Lin le apartó la mano.
— Por favor, no lo muevas. Llame una ambulancia.
Shigusa inmediatamente salió corriendo de la habitación, para asi poder hacer la llamada.
Habían venido a la escuela secundaria Yuasa para cazar fantasmas. Ya sea que Naru esté enfermo o herido, debian continuar con su trabajo.
Lin acompañó a Naru y los demás se quedaron a cargo de las muñecas.
Mientras colocaban todas las muñecas en un rincón del patio de la escuela; Mai seguía batallando con su mente.
¿Qué hacer?
No parecía herido. Pero tal vez se golpeó la cabeza o la espalda al caer.
¿O su hombro?
En cualquier caso, fue mi culpa.
Si no hubiera tenido tanta prisa, Naru no habría tenido que venir a salvarme. Si le hubiera soltado la mano, no se habría caído.
Definitivamente es mi culpa.
Bou-san encendió la pila de muñecas. Como estaban húmedos, no ardían bien, pero liberaban una gran cantidad de humo.
