𝐀𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧: 𝐆𝐡𝐨𝐬𝐭 𝐡𝐮𝐧𝐭, 𝐧𝐢 𝐬𝐮𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐦𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐞𝐜𝐞𝐧, 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐫𝐞́𝐝𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐮 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫.
Diciembre. Día 1
La luz del atardecer entraba por la ventana del Salón; era ya hora de salida, pero Mai se había quedado al oír que Michiru le llamó.
Grande fue su sorpresa al enterarse el porqué.
— Eh, ¿Tienes un caso para Naru? — le miro sorprendida.
— Si.— la chica asintio, un tanto nerviosa.— más temprano, estaba en el parque...— empezó a contarle.— de repente cayó agua sobre nosotros.
— ¿Como? — Mai parpadeo confundida.— ¿Estas segura que no fue una broma? — inquiero, sintiéndose un tanto extrañada por lo escuchado.
— No, no había nadie en los alrededores.— declaró su amiga con la mirada un tanto apagada.
Al verla así, Mai se acercó a ella y le dio un abrazo tomándola por sorpresa.
— ¡Ah, Michiru! ¿Que estaban haciendo los dos solos? — inquirió la castaña con mirada pícara, intenta do cambiar la expresión de su amiga, pero fue su rostro el que cambió al notar que la expresión de Michiru no había cambiado, la preocupación era clara mente visible en éste.— Lo siento. ¿Tanto te preocupa? — musito apenada.
— Si, es el primer lugar al que mi novio y yo salimos en una cita, pero me asusté tanto que no puedo volver allí. — contesto la chica.
— Significa tanto, ¿eh? — Mai se cruzó de brazos.— Bueno, supongo que puedo pedirle a Naru que se encargué.
— ¿De veras? — Michiru se levantó de su asiento emocionada.
— No te ilusiones, ¿de acuerdo? — mascullo Mai.— el no acepta casos que no le interesan.— indico para no darle tantas esperanzas.
Más tarde ese mismo día..
— Y eso es lo que dijo...
— Debería contárselo a la policía. — fue la simple respuesta de Naru, luego de que Mai le hubiera contado el accidente de Michiru.
Supuse que dirías eso... La castaña izó una mueca irritada.
— Si ya terminaste de hablar, preparame un poco de Té. — artículo el azabache, despidiendo la.— y dile a Shigusa que si sigue durmiendo le haré escribir cada caso documentado...a mano.— indicó,haciendo énfasis en lo último.
— De acuerdo.. — contesto ella, con una gota en la cabeza.
A veces pareciera que fuera clarividente.
Meditó saliendo de la Oficina y notando a su senpai desparramada en el sofá.
— Shi-senpai...
— Naru es un explotador. — le cortó la mencionada levantándose del sofa.— mocoso arrogante... — murmuro caminando hacia su escrito; mirando como si quisiera que se convirtiera en cenizas la colina de documentos en este.
Llevo trabajando aquí más de seis meses, pero las rarezas de Naru nunca dejan de sorprenderme. Reflexióno, escuchando como la campana de la puerta sonaba; iba a levantarse a saludar al cliente, pero al detallar quién era, volvió a su lugar.
— Pensé que ya se habían ido..— fueron las palabras de Haruna al verlas. La mayor fue hasta su escritorio y dejó allí su bolso y unas bolsas de compras que llamó la atención de Mai y Shigusa.
— Senpai estuvo de compras~...
— Eso es algo raro~...
Canturrearon ambas, a lo que la oji gris sonrío.
— Solo compre algo que llamó mi atención.— mencionó.— y no sólo para mi. La azul es de Shi y la Rosa es la tuya Mai.— musitó, a lo que ellas se acercaron rápidamente a las bolsas, entendiendo lo que que quería decir.
— ¡Waoo!
— ¡Haru!
Exclamaron ambas, lo que consiguió que una de las puertas de la Oficina fuera abierta y que Lin se asomara por ella, preguntandoles con la mirada, ¿porque hacían tanto ruido? o eso fue lo que Haruna habia entendido que significaba su ceño fruncido.
— No pasa nada. — le tuvo que decir la mayor, a lo que el chino luego de mirarlas fríamente, asintió y volvió a cerrar la puerta.
— Te juro que si no fuera porque le e oído hablar, pensaría que Lin es mudó.— mencionó Shigusa ganándose una mala mirada por parte de Haruna, por lo que tuvo que cambiar rápidamente de tema.— Ne, Mai, ¿no es raro que Naru no te halla pedido té? — inquirió, a lo que mencionada abrió sus ojos y salió corriendo hacia la pequeña cocina.— ya decía yo que era demasiado raro. — negó divertida, mientras devolvía el regalo de Haru a su bolsa.
A lo lejos, ambas escucharon los pasos de la menor y luego como se abría una puerta.
— Esa niña es tan despistada.— bufo la oji miel.
No habían pasado ni 10 minutos y la puerta de la Oficina de Naru fue abierta de nuevo y una irritada Mai salió por esta cerrando la con una muy innecesaria fuerza.
Mayor fue la diversión de las mayores al ver cómo Mai detenía a Lin el cual había salido a buscar un documento y regresaba a su Oficina.
— ¿Puedo ayudarte en algo? — escucharon que le preguntó el chino.
A los que ella le contestó con otra pregunta.
— ¿Quisieras algo de té?
— No me hace falta. — le había dicho el mayor de inmediato; a lo que ella se quedó en blanco mirándolo entrar a su Oficina.
— Pfff...oh mi Dios... — mascullo riendose una divertida Shigusa.
— Shi..
— Si, si, deja en paz a Mai, ¿verdad? — sonrió mirando a su amiga, al ya saber lo que le hiba a decir.
— Tú..
El sonido de la campana de la entrada distrajo a Haruna de cualquier regaño que fuera a darle a la azabache. Y luego estuvo demasiado concentrada mirando la figura de Hará Masako atravesar la puerta.
— Buenas tardes.— saludó la médium al verlas.
— ¡Masako! ¡Ha pasado tiempo! ¿Como estas? — interrogó Mai, acercándose a la mencionada con una sonrisa.
— ¿Se encuentra Naru? — la pregunta de la chica izo que la expresión de Mai cambiará inmediatamente.
¿Simpre piensas en eso? Pensó la oji café.
— He venido a contratar sus servicios. — las palabras de la médium llamaron la atención de las mayores e hicieron que Mai volviera en sí.
—¿Tu? ¿Contratanto el servicio de Naru? — Shigusa se cruzó de brazos con un ceja arqueada.
— Si, ¿hay algún problema?
— Shigusa, Masako.— llamó de inmediato Haruna, tratando de evitar una discusión.— Mai, ve a llamar a Naru.— ordenó, mientras ella se quedaba para intervenir en caso de una riña. El olor a pólvora entre esas dos era muy espeso.
Y pasado unos minutos el azabache izo acto de presencia en la pequeña sala.
— Entonces, ¿que tipo de trabajo tienes para mi? — indagó Naru, en el momento justo en que se sento frente a la médium.
— Alguien del canal de la televisión quisiera que investigues ciertos eventos extraños que han estado ocurriendo durante la filmación de una série.— contestó ella, a lo que Naru cerro los ojos.
— Es muy normal creer que los espíritus aparecen en los estudios de filmación.
— Bueno, el lugar no es un estudio, sino un parque. — destacó Masako haciendo que Naru la mirará. — cada vez que intentan filmar...les cae agua encima.— artículo.
— ¡Es lo mismo que le ocurrió a Michiru! — exclamó de repente Mai, haciendo que sus senpais le mirarán extrañada.
— ¿Ya han oído hablar al respecto? — inquirió sorprendida la médium.— a decir verdad parece que ha estado ocurriendo desde hace seis meses.
— Creo que no es más que una broma. — mascullo el azabache.
— Pero, si el culpable hubiera usado algo para arrojarles agua, hubieran encontrado algún tipo de evidencia ¿verdad? ¿Y acaso lo hicieron? — mencionó Shigusa, a lo que Masako negó de inmediato.
— No encontramos nada así, ni tampoco nada que estuviera colgando sobre sus cabezas. — le respondió la chica del kimono.
— No tiene que haber algo necesariamente cerca. — le refutó el chico.
— Eso mismo dije yo, pero...el director de la serie dijo que el agua había salido directamente del cielo y están asustados de que sea un fantasma.— indicó.— Esa es la situación, ¿podras ayudarme? — a ninguna les paso desapercibido los ojitos que le hacía Masako a Naru.
Qué asco, quita esa cara... bufaba mentalmente Shigusa.
— Recomiendo que cambien el lugar de la filmación, o que cancelen temporalmente la producción.— dictaminó Naru, tan impasible como siempre.
— Desafortunadamente eso no es posible.— le contestó con seriedad la médium.— hay ciertos problemas con el guión, y los actores tienen otros trabajos.
— No es asunto mío.— artículo él, levantándose del sofa y dándoles la espalda.
— Le debo mucho a aquella persona, quisiera ayudarlo de alguna forma. — las palabras de la chica hicieron que Naru se detuviera de inmediato.— entiendes eso, ¿verdad?
Esta niña, acaso...no, no es posible.
Naru no sería tan tonto como para dejarse chantajear por una mocosa.. Reflexionaba una muy incrédula Shigusa.
A si mismo Mai tenía un pensamiento muy diferente al de ella.
No hay manera.
Ni siquiera le presta atención a los casos que no le interesan...
— ¿Donde es?
La pregunta del chico le cayó como un rayo a la castaña e izó que le mirara impactada.
¿Porque? ¿Porque? ¿Porque? Era su única pregunta mientras le observaba.
¡Cuando yo te lo pedí lo rechazaste!¿porque aceptas el pedido de Masako?
Día 2.
Finalmente, deje de lado mi enojó y comenzamos la investigación.
— ¿Así que este es el parqué? — inquirió Bou-san mirando a su alrededor.
Para alegría de Mai, el grupo de psíquicos había sido llamado por Naru y estos habían aceptado las solicitudes para trabajar juntos de nuevo.
— Es difícil de creer.— hablo John mirando a su alrededor; el lugar estaba llenó de personas y casi que se sentia una alegria contagiosa en el ambiente. No oodia imaginarse a algo maligno rondando por aqui.
— Un fenómeno psíquico que ataca a las parejas, ¿eh? — el monje había llevado una mano a su barbilla pensativo.
— Aun no sabemos si es un fenómeno psíquico.— les dijo Naru.
— Es lo que vinimos a investigar, ¿no es cierto? — Bou-san dio una sonrisa nerviosa, ante sus palabras.
— ¿Donde esta Matsusaki-san? — pregunto Masako a una distraída Shigusa; desde que habían llegado al parque la azabache se notaba un poco desconcentrada y fue la pregunta de la médium lo que la hizo volver en si.
— Le pedí que viniera, pero...
— Bueno, ya la conocés.— la voz del Monje, la interrumpió y ocasionó que la oji miel le mirara mal.— no me mires así, Himeko-chan, seguro vendrá y dira "𝘌𝘭 𝘤𝘶𝘭𝘱𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘦𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢".— habló, haciendo una imitación de ella, para diversión de las chicas.
— ¡Es una imitación idéntica! — mascullo Mai, señalando le.
— ¡Mai! — le llamó Haru, a lo que la menor saco la lengua divertida.
— No la regañes Haru, Mai solo declaró un hecho. — artículo Shigusa mirando a su amiga.
De imprevisto, escucharon una pasos acercándose a ellos y cuando voltearon se encontraron la figura de una muy orgullosa Ayako a unos metros de ellos.
— ¡El culpable es un espíritu de la tierra!
El grupo quedó en silencio por unos segundos y luego las risas no se hicieron esperar.
— ¿Que?, Son raros.— se escuchó decir a una confundida Ayako.
— Dado que todos estamos aquí, comencemos con la investigación.— las palabras de Naru, fue lo que hizo que el grupo se enseriara. De inmediato todos se habían reunido al rededor del adolescente para escuchar. — esta vez, los incidentes ocurrieron bajo ciertas condiciones. Así que quisiera que ustedes...
— Entendemos, así que ve al grano. ¿Quieres que exorcismos el lugar? — inquirió la miko, al notar su prolongada pausa.
— ¿Eh? No quisiera llevar a cabo un exorcismos en un lugar asi.— admitió Bou-san, mirando a su alrededor. El parque era enorme y estaba lleno de personas; niños jugando y parejas paseándose, era un lugar con mucha actividad.
— Si, es demasiado grande.— le segundo Haruna, notando lo mismo que el.
— No, se equivocan. — la voz de Masako hizo que todos mirarán a la pequeña médium.
— ¿Que debemos hacer entonces? — interrogó John con extrañeza.
— Quisiéramos que actúen como carnada.— las palabras de la chica, los sorprendió a todos.
— ¿Carnada?
— Es la forma más rápida para lograr que el espíritu se manifieste.— la simpleza con la que dijo esto, hizo que Shigusa frunciera su ceño.
Esto no puede ser todo..
Esta chica debe estar planeando algo.
Concluyo mentalmente la azabache.
— Así que eso es lo que planeabas..— y tal parecía que Ayako también se había dado cuenta, ya que esta miro a la médium con una sonrisa conocedora.
— Afortunadamente, somos los suficientes como para formar cuatro parejas. — indicó ella tapando la mitad de su rostro con la manga de su kimono.
Con que se eso se trataba... Shigusa bufo por lo bajo al entender en realidad las intenciones de la médium.
— Que bien.— le susurro Bou a Mai. — es tu oportunidad de estar en una cita con Naru.— ante esto la castaña abrió sus ojos sorprendida.
E-es cierto..
De acuerdo.
— ¡Yo aceptó! — hablo de repente, haciendo que la mirarán.
Ya todos conocen tu intención, idiota..
Meditó Shigusa mirándola.
— Bien, Naru y yo seremos una pareja.
¡¿Qye dijiste, Ayako?! Mai observo a la miko con pánico. Esta se hallaba agarrado el brazo de Naru y les sonreía orgullosa.
— Yo soy la única apropiada. — musitó arrogante. — tengamos una cita, Naru-chan.— artículo, tomándolo de la barbilla.
— Esto se ve tan mal. — murmuro Shigusa para diversión de Bou.
— Que no te oiga...
Y por primera vez, Shigusa, se permitió compartir una sonrisa complice con el monje; para luego asi escuchar por fin los arreglos finales
Y al final fue así..
— Oigan, ¿que significa esto? — preguntaba una molesta Ayako.
Mientras que el grupo miraba desde una banca del parque, la pareja que habían formado Naru y Masako. De alguna forma, la médium les había ganado a Mai y a la miko y se había quedado en compañía del científico.
Te odio Masako. Era lo único que pensaba la oji café, mientras miraba desde su lugar a la pareja.
¿Que quieres decir con "carnada"?
— ¡Es lo que planeaba desde el principio! — mascullo enfurruñada, a lo que Shigusa todo sus ojos.
— Tu fuiste muy lenta para darte cuenta. — indicó.— era obvio su plan, hasta logró que Naru sacará a Lin de la Oficina. — artículo dándole una ojeada al mencionado.
Lin se hallaba junto a ellos pero en ningún momento les había hablado.
Es más fácil hacer hablar a un mudo que a Lin... Pensaba.
— ¿Todavia te estas quejando? — le preguntó el monje a una molesta Mai.
— Es que...
— ¿Sera que Masako lo esta chantajeando? — Ayako se inclinó hacia ellos.— tiene que ser así, de otra forma me hubiera elegido como su pareja.
— Te das demasiado crédito..
— Mocosa..
— Anciana. — le regresó Shigusa.
— Chicas.. — la llamada de Haruna hizo que se detuvieran, pero eso no contuvo que se mirarán mal.
— Lo dudamos mucho. — fue la respuesta tardía de Mai y Bou ante lo dicho por la miko.
Acto siguiente se escucharon dos fuertes golpes.
Y luego se pudo ver a ambos son teniendo su cabeza, por el golpe recibido.
— De cualquier forma, me sorprende que Shibuya-san haya tomado este caso. — hablo John, tratando de cambiar de tema, y recibiendo una mirada agradecida por parte de Haru.
— Si, a mi también me sorprendió. — admitió el monje, recuperándose.
— Cuando yo se lo pedí, se negó, pero cuando Masako se lo pidió, aceptó.— destacó una irritada Mai.
— Tu no olvidarás eso, ¿verda? — inquirió Haru, notando como su kohai, bufaba.
— Entonces de verdad esta siendo chantajeado.— declaró la miko.
— Ustedes son imposibles. — suspiro la castaña mayor.
— Por favor, tomense esto más enserio. — La voz de Masako les interrumpió. Ninguno supo en que momento la médium se había acercado a ellos, así que los tomó por sorpresa.— de otra manera no lograremos que el espíritu se manifieste.
— ¿De verdad quieres que nos tomemos de la mano? — se mostró curioso Bou-san.
— En cuento a ti, Masako, esta es tu gran oportunidad. Deberías besar a Naru.
Las palabras de Ayako, causaron tres reacciones.:
La primera, que Mai se escandalizara.
La segunda, que Masako se sonrojara.
Y la tercera fue ver que Shigusa soltara una carcajada por las reacciones de las dos primeras.
— Nunca podría hacer algo asi.— murmuro un sonrosada médium.
No puede ser.
¡¡No irá a besarlo, ¿verdad?!! Pensaba una histerica Mai.
— Como sea, de esta forma nunca veremos al espíritu.— musitó Masako recomponiendose.— dividanse en parejas y separense. — ordenó antes de alejarse de ellos.
— Esa mocosa orgullosa. — balbuceos Shigusa.— además de que cálculo mal, quiere venir a ordenarme. —bufo, mirando a sus compañeros.— si nos separamos, quedará uno solo, así que propongo ser maduros, y hecharlo a la suerte.— mascullo con una sonrisa maliciosa.
Al hacerlo a la suerte, el único pensamientos de la azabache era este:
Que sea John, que sea John, por favor...
Pero al ver a su compañero, no pudo evitar preguntarse que mal tan grande había hecho en su ultima vida, que se la estaban cobrando en está..
Luego de esto, buscaré un amuleto para la buena suerte en el santuario de Haru...
—...Andando, monje. — artículo una vez que las parejas fueron decididas.
Y así quedaron las parejas:
Mai y John.
Lin y Haruna.
Y Bou-san con ella.
El universo me odia... Suspiro mentalmente.
— ¿Qué crees que haces?
La azabache dejó de lanzar las migajas por el puente para así mirar al mayor junto a ella, alzando una ceja ante la tonta pregunta que había realizado.
— ¿Acaso Ayako te ha contagiado su idiotez? — inquirió, mostrando las migajas.
— Se supone que no puedes alimentar a los patos, Hime-chan.
Una risa fue lo que brotó de los labios de la fémina, burlándose de su queja e ignorando su mirada de reproche. Al final, notando que hablaba enserio, detuvo sus risas para mirarle con incredulidad.
— ¿Y eso qué? ¿Sabes tú acaso cuando volverán a comer? ¡Necesitan ser alimentados! —se quejó, dejando la bolsa de cartón sobre el grueso barandal del puente para mirar al castaño.
— Nos meteremos en problemas si nos ven, Himeko-chan... —murmuró el hombre, mirando a ambos extremos del recorrido con duda.
— Bah, deja de preocuparte —movió su mano para restarle importancia, volviendo a mirar al frente para observar a los patitos que se acercaban—. ¡No pasará nada! Y además, sólo les daré un poco más y nos iremos, no pasará nad-
Ambos observaron en cámara lenta el momento en que el brazo de la oji ámbar se movió hasta la bolsa de cartón, chocando con ésta y ocasionando que cayera al lago de los patos. Se mantuvieron unos segundos más con sus manos aferradas al borde el puente y mirando hacia abajo, sus expresiones en blanco y labios fruncidos.
— ¿Decías que nada iba a pasar?
— En mi defensa, soy humana, tengo derecho a equivocarme por primera vez en mi vida...— se volteó a verlo, en el momento justo en que sono un silbato y luego escucharon una voz gritar a lo lejos:
— ¡Ustedes dos! ¡No le den de comer a los patos!
Giraron en dirección al grito, notando que se trataba de un guardia del parque quien se acercaba a ellos.
— ¡Vengan aquí!
No voy a recibir una amonestación por alimentar a unos patitos... pensó la ojitos miel, jalando de la camiseta de su acompañante para así salir corriendo lejos del hombre.
— ¡No voy a disculparme!
— ¡Mocosos...!
En el trayecto (vía de escape) se encontraron con algunos de sus amigos/compañeros de trabajo, pero eso no les impidió seguir corriendo por sus vidas mientras reían.
Ellos sí que se toman el trabajo enserio... pensó Mai al verles pasar junto a ella y John, quien pronto soltó una exclamación de sorpresa al ver el guardia que iba tras ellos. ¿¡Eh!? ¿¡Qué habrán hecho esos dos!? Shigusa-senpai...
Volviendo con aquellos dos, éstos terminaron en una zona abierta del parque. Rodeada por el espeso bosque y algunas columnas, habían unas cuantas parejas y familias en el lugar, por lo que se les hizo fácil camuflarse.
— ¡Cielos, casi nos atrapa! —se quejó el más alto, llevando una mano a su frente mientras suspiraba.
— Eso ha sido divertidísimo, no recordaba lo bien que se sentía romper las reglas... ¿Uh?
De tuvo su habla al sentir cierto escalofrío, observó una vez más todo su alrededor antes de parar la vista en el monje, quien aún le veía confundido por su repentino actuar.
Estaban solos. El lugar, que antes había estado lleno de parejas, niños y adultos, ahora estaba desolado, y sólo se encontraban ellos dos.
— Se fueron... —murmuró, dando un paso hacia el contrario.
— De repente hay mucho silencio, ¿lo notas?
Asintió, ajustando la chaqueta de cuero en sus hombros y mirando nuevamente su entorno.
— No hay nadie por los alrededores, es... es imposible —se aferró al brazo del mayor cuando una brisa fría les envolvió—. ¿Cómo pudieron haberse ido tan rápido sin que lo hubiéramos notado?
De repente, el sonido de los arbustos moviéndose tras ellos hizo que se voltearan exaltados. Sus miradas llenas de expectación no se despegaban ni un segundo de lo que ocurría frente a sus narices, fue así como fueron testigos de la causa del fenómeno; un gato negro.
Soltaron el suspiro que tenían atorado en el pecho, la chica se apoyó sobre sus rodillas mientras que el monje llevó una mano a su pecho.
— Ah, sólo fue un gato...
La contraria asintió luego de erguirse, cuando de la nada sintió su chaqueta humedecerse. Llevó sus ojos a la zona de sus hombros, para así ver las gotas de agua que habían caído y resbalaban por su pecho.
— ¿Qué demon-?
Al alzar la vista, fue interrumpida por un chaparrón de agua que cayó sobre ellos. Como si se tratase de algún tipo de tormenta, el agua caía como si se tratase del mismísimo diluvio.
La fémina no tardó en lanzar un chillido, pero lejos de sentir miedo o angustia, tan sólo sentía enojo e indignación. Pero, así como cayó la lluvia repentina, así desapareció.
Tan rápido como llegó se esfumó, dejando a ambas víctimas confundidas y alteradas.
— ¡Mi maldita chaqueta! —se sacó la prenda con rapidez, observando que la mayoría estaba totalmente húmeda—. Voy a matar al que sea que...
Sus ojos se movieron con rapidez hacia su izquierda, notando el borrón que se acercaba como si de una bala se tratase. Pero cuando volteó, no hubo nada que hacer.
Aquella presencia que estuvo sintiendo en toda su estadía finalmente había hecho acto de presencia.
Lejos de allí y en compañia de una de las personas más serias que había conocido, Haruna sintió un escalofrío recorrer su cuerpo; lo cual causó, que ajustará un poco su chaqueta.
— Hmm, ¿Lin-san? — llamó haciendo que el mayor le mirará.— bueno, ¿que vamos a hacer? , quiero decir, se supone que debemos actuar que tenemos una cita para atraer la atención del espíritu.— mencionó al notar como el mayor había arqueado una ceja.
— Tal vez...
— ¿Qué tenemos aquí? ¡Una bella pareja de enamorados! — un vendedor se habia acercado a ello y habia interrumpido al azabache, lo cual causo que Haru sonriera levemente, por la fugaz irritación que habia visto en el rostro de Lin.
— . . .
— ¿Qué les parece un paseo en bote por la laguna del parque? ¡A sólo 10 yenes! ¡Es una oferta única y muy romántica!
El vendedor frente a ellos les había dejado sin palabras. Rápidamente las mejillas de Haruna habian adquirido un tono Rosa, mientras que Lin se había quedado casi en blanco.
— Se equivoca...
— Ahh, el amor joven es una de las experiencias más hermosa, joven, y la sinceridad debe ser una de características principales.
— Disculpe, no es lo que piensa, Lin-san solo... Es nuestra primera cita. — mintió Haruna, regalándole una sonrisa al vendedor.
— ¡Pues en ese caso, debe comprar una Rosa para la señorita, para sellar este hermoso momento! — hablo el hombre, mostrándole una canasta llena de rosas de varios colores.
Lin el cual había permanecido en silencio, tuvo que tomar una Rosa del canasto al notar la mirada insistente que le lanzaba el vendedor.
Casi podía decir que era algo como.
"Que hombre tan tacaño..o Escoria"
— Bien, espero que disfrute su día señorita.— le sonrió el hombre acercándose a ella un poco.— la apariencia no es sólo lo que importa, joven, también el carácter.— Haruna asintió, mientras que contenía una sonrisa divertida.
La mirada que le dirigió Lin, le hizo saber que el también había escuchado lo que le había dicho el vendedor a ella.
— gomen, Lin-san, fui un poco atrevida justo ahora. — se disculpó, a lo que el negó, mientras le tendia la rosa que había tomado de la canasta. — es hermosa, gracias. — Tal vez, la feliz sonrisa que Haruna le regalo movio algo en el chino, ya que, antes de siquiera tocarla, el hombre pareció cambiar de opinión y partió un poco el tallo de la Rosa, y luego la colocó en el cabello de la chica, tomándola totalmente por sorpresa.
— Es una cita.— fue lo que dijo este antes de tomar su mano y empezar a caminar en compañia de una asombrada Haruna.
Shi seguro se asustaría si viera esto...
Y su pensamiento fue acertado al notar el shok en la cara de Ayako, al pasar frente a ella en compañía del chino.
¿Se acerca el fin y yo no me he enterado? Pensó una perpleja Ayako.
Lejos de allí y recuperada del asombró, Haruna sintió nuevamente un escalofrío y luego una sensación ominosa le izó observar hacia una de las plazas apartadas del parque.
— Debemos ir allí.— fue lo que le dijo al mayor antes de soltar su mano y hechar se a correr en dirección a la plaza, seguida por el hombre.
Al llegar la imagen que la recibió hizo que su dará frío.
— ¡Shi! — exclamó llamando a su amiga al notarla rodeada de los otros psíquicos.— ¿esta bien? — inquirió al estar a su lado.
— No lo se, se desmayó de repente.— le contestó Bou-san, el cual sostenía a su amiga.
Hiba a volver a interrogarlo cuando de repente, la azabache se pudo de pie riendo.
— ¿Shi...?
— ¿Himeko-chan?
Llamaron tanto el monje como Haruna, al notar la extrañeza de su amiga.
— ¡𝘚𝘦 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘣𝘪𝘦𝘯! — la voz no era la de Shigusa y mucho menos las expresiones.
De inmediato tanto Masako como Haruna se dieron cuenta de lo que sucedía.
— ¿Que le sucede a senpai? — inquirió Mai, mirando a la chica, la cual se hallaba riendo de una forma escandalosa.— ¿se golpeó la cabeza y enloqueció?
— No es nada de eso.— negó Haruna.
— Esta poseída. — declaró la médium.
— El espíritu se apoderó de ella.— llevo las manos a su cadera la miko.
De repente hubo un extraño silencio y el equipó miro a Shigusa, ya que desde que esta había sido poseída, no había parado de reír. Vieron un borrón frente a ellos y de repente Shigusa esta prendida del brazo de Naru.
— ¡𝘌𝘴 𝘵𝘢𝘯 𝘭𝘪𝘯𝘥𝘰~! — grito esta, para irritación de Mai.
Es senpai, pero...
Eso no le da el derecho de tocar a Naru...
— ¡𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘷𝘪𝘷𝘢, 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘴𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘯𝘦𝘳 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘪𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘭, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰́𝘭𝘰 𝘩𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻~! — balbuceo, sin dejar de tocar al científico.
— Es muy impetuosa.— a Haruna no le pasó desapercibido el leve tono irritado en la voz del monje.
— Es gracioso porque es el cuerpo de Shigusa.— le siguió Ayako.
¡No es gracioso!
¡Si sigue tocando a Naru, la va a pagar!
— Aunque no comprendo algo. — la voz de John hizo que Mai volviera en si y le mirará.— ¿porque el espíritu poseyó a Shigusa-san? — destacó, a los que los otros psíquicos se miraron pensativos.
— Pues.. — comenzó Haruna, atrayendo su atención.— fue desicion de Shigusa no decirles y me hizo prometer que los les contaría, pero dado el caso. — mascullo apenada. — Shi-chan ella es... Bueno, ella, es igual a Masako.— admitió, a lo que Naru la miro de inmediato. Y los otros al caer en cuenta también no pudieron evitar abrir sus ojos.
— Estas diciendo..
— Esa niña..
— Shigusa-san es..
— ¿Un médium? — terminó de decir Mai, con una mirada apagada.
¿Porque, porque siempre tengo que enterarme por otros?
Ellas...
— Deben saber que a Shigusa, no le gusta hablar de eso, y trata en lo posible de ignorar su habilidad, para ella eso es...un maldición. — admitió, notando como Naru y Bou-san fruncian su ceño.— así que Naru, si puedes terminar esto lo más pronto posible, ella seguro te lo agradecería. — concluyó, a lo que el azabache asintió, volviéndose a mirar a la chica.
— Eres oportuna, permíteme hacerte una pregunta: ¿eres tú la que arroja agua a la gente que viene aquí? — preguntó, a lo que 'Shigusa" se separó de el, con rostro lloroso.
— 𝘈𝘴𝘪́ 𝘦́𝘴. ¡𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦́ 𝘴𝘦 𝘳𝘦𝘴𝘧𝘳𝘪𝘦𝘯 𝘺 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘢𝘯! — declaró.
— ¿Porque?
— ¡𝘔𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘦𝘯𝘰𝘫𝘢𝘳 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰! ¡𝘚𝘰𝘯 𝘵𝘢𝘯 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦𝘴 𝘺 𝘺𝘰 𝘴𝘶𝘧𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰! — admitió para vergüenza de los psíquicos.
Si Himeko-chan se viera en estos momentos, seguro se estrangularía así misma.. Pensó el monje notando el dramatismo del fantasma en el cuerpo de Shigusa.
— ¿Porque sufres? — interrogó Mai, acercándose a lo que "Shigusa" se volvió tomándola de las manos.
— ¿𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘳𝘭𝘰? — pregunto el fantasma, asustandola.— 𝘥𝘦 𝘢𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰, 𝘵𝘦 𝘭𝘰 𝘥𝘪𝘳𝘦́. ¡𝘔𝘪 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘢𝘮𝘰𝘳, 𝘵𝘳𝘢𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 y 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘯𝘨𝘢𝘯̃𝘰!
Fue aquí, en este parque, que lo conocí. Se había caído algo de mi bolsa de compras, y el se había agachado a tomarlo, para darmelo. ¡Era tan guapo!
¡El destino nos reunió!
— ¿Porros?
— ¿Es una de esas cosas anticuadas que se están poniendo de moda nuevamente? — murmuraron entre sí Mai y Bou-san.
— 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘰, 𝘷𝘪𝘯𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘢𝘲𝘶𝘪́ 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴. — siguió contando "Shigusa".— ¡ 𝘌𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘵𝘢𝘯 𝘢𝘱𝘢𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘰𝘥𝘦𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘴𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪́𝘢𝘯 𝘤𝘦𝘭𝘰𝘴𝘰𝘴! ¡Y luego! — exclamó de forma macabra, asustandolos. — 𝘦𝘭.. — lágrimas bajaron por sus mejillas.— 𝘦𝘭... 𝘢𝘲𝘶𝘪́...
— ¿Estaba con otra? ¡Que tipo idiota! — declaró Bou-san.
— ¡𝘈𝘴𝘪́ 𝘦𝘴! ¡𝘋𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘺𝘰́ 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘣𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳! — dictaminó llorona.
— ¿Y porque el agua? — preguntó Naru. A lo que ella tuvo que terminar de contarles la historia.
— ¡¿Que?! ¡Es terrible! — exclamó Mai, al escuchar que el chico le había vaciado una botella de agua en la cabeza.
— 𝘚𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘦𝘴. 𝘌𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘥𝘦𝘱𝘳𝘪𝘮𝘪𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘪́ 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘦𝘳𝘢 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘢𝘲𝘶𝘪́, 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘣𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰𝘴.
— Eso... — Haruna hizo una mueca inconforme.
— ¿Quieres decir que te suicidas te? — interrogó Mai.
— 𝘓𝘰 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘦𝘳𝘰...𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳𝘢 𝘷𝘦𝘻, 𝘭𝘢 𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘥𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘢𝘮𝘢𝘳𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘴𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘪𝘰́, 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘭𝘪𝘤𝘪́𝘢 𝘮𝘦 𝘢𝘴𝘶𝘴𝘵𝘰́ 𝘺 𝘴𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘰 𝘦𝘭 𝘷𝘦𝘯𝘦𝘯𝘰 𝘢𝘭 𝘭𝘢𝘨𝘰. 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘴 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘧𝘢𝘭𝘭𝘢𝘳𝘰𝘯, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘦 𝘳𝘦𝘯𝘥𝘪́ 𝘺 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘪𝘳 𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢.. 𝘶𝘯 𝘨𝘢𝘵𝘰 𝘮𝘦 𝘢𝘴𝘶𝘴𝘵𝘰 𝘺 𝘵𝘳𝘰𝘱𝘦𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘪𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘴 𝘺 𝘤𝘢𝘪́ 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘶𝘯𝘰𝘴 𝘢𝘳𝘣𝘶𝘴𝘵𝘰 𝘢𝘭 𝘭𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰; 𝘤𝘩𝘰𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘪 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘳𝘰 𝘺 𝘮𝘰𝘳𝘪́. 𝘦𝘴𝘰 𝘧𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘴𝘦𝘪𝘴 𝘮𝘦𝘴𝘦𝘴.
— Seis meses, eso fue lo que me dijeron.— indicó Naru.
— 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘦 𝘥𝘪 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢, 𝘮𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘦𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘧𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴𝘮𝘢.— hablo con pesar "Shigusa".
— Entonces, ¿porque no fuiste a espantarlo a él? — Preguntó Mai ganándose una mala mirada por parte de Haruna.
— No está bien hacer eso. — hablo John.
— Sería bueno que un tipo así tuviera su merecido.— mascullo Ayako.
— 𝘌𝘴𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘦́ 𝘺 𝘧𝘶𝘪 𝘢 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢𝘳𝘭𝘰. — les interrumpió "Shigusa".— 𝘱𝘦𝘳𝘰... ¡𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘮𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘵𝘰́ 𝘢𝘵𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰́𝘯! — suspiro.
— Es un verdadero idiota. — se cruzó de brazos el monje.
— 𝘈𝘴𝘪́ 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘷𝘦𝘻 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳𝘭𝘰, ¡𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘪 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘰𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘫𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘪𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘴𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦!
— ¡Eso no está bien! ! ¡las demás personas no deben pagar por el error de un solo individuo! — por primera vez, Mai vio un poco de molestia en la expresión de Haruna, cosa que " Shigusa" no debió notar ya que con un pequeño ademán un chaparrón de agua callo sobre Haruna y Lin. La mirada de ambos fue tenebrosa por unos minutos. Aunque esto no le importó a "Shigusa" la cual reía divertida.
— ¡𝘌𝘴 𝘨𝘦𝘯𝘪𝘢𝘭!
— ¡No puedes hacer eso! — exclamó Mai llamando su atención. — no importa que tan triste estes, si haces algo malo por un tipo como el, tu será la que términe siendo odiada. ¡No es algo bueno!
— Oye, ¿porque te enojas tan de repente? — inquirió el monje mirándole confundido.
— Bueno.— la expresión de Mai tomó un matiz triste.— odiar y ser odiado; no me gusta eso.— fruncio su ceño.
— Es cierto. Si sigues haciendo esto, terminarás atrapada en este lugar.— musito Ayako de repente.
— Tiene razón. Ya deberías ir al más allá. — declaró el monje, llevando sus manos tras su cabeza.
— Aun hay tiempo.— segundo John.
— ¿Son uno de esos grupos obsesionados con los fantasmas? — preguntó la chica mirandoles seriamente.
— No, no lo somos.— negó Ayako al verse confundidos con fanáticos.
— No creo que estés disfrutando la situación. — hablo por fin Naru, haciendo que la chica bajara la mirada.
— 𝘉𝘶𝘦𝘯𝘰, 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘳𝘦𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘥𝘪𝘳𝘮𝘦. — dijo luego de unos minutos en silencio.
— Espera un segundo. — la detuvo Mai.— es cierto que odiar a alguien está mal, pero no puedo aceptar que te vayas así. — dijo.
— ¿Mai? — llamó Haruna.
— No es justo que ese hombre no se haya enterado, y no haya recibido su castigó. — musito Mai, mirando a su senpai. Haruna la miro por unos largos segundo y luego soltó un suspiro.
— Bien.— asintió.
— Eh, esperen, con el tiempo recibirá su castigo. — dijo el monje, intuyendo un poco lo que planeaban hacer.
— Los actos como esos siempre se pagan caro. — le siguió John.
— Ella ya lo ha asumido. — terminó Ayako.
— ¿𝘌𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘢? — para extrañeza de ellos no fue Mai la que preguntó, si no Haruna. "Shigusa" la cual había mantenido la mirada baja, al levantarla, se llevó una gran sorpresa; la azabache miraba impactada algo detrás de ellos y lo señalo.
— Es el. — mascullo mirando a un hombre joven de cabellos castaños a unos metros de ellos. Los psíquicos de inmediato se voltearon a ver al sujeto.— quisiera darle una lección, aunque sea una vez.— musito mirando las manos.
— ¿Pero no te presta atención, verdad? ¿Como harás para que te note? — le interrogó Ayako dejándola pensativa, aunque no fue por mucho tiempo ya que un pequeño grito de mai llamo su atención.
— ¿Que te parece esto...? — y la de cabellos cortos empezó a explicarles su plan.
Al terminar de escuchar el plan de Mai, en lo único que podía pensar Haruna era en esto:
Mai debe dejar de pasar tanto tiempo con Shigusa. Meditó recordando la vena rencorosa de la azabache.
Luego de que todos entendieron su rol en el plan de Mai, era hora de empezar el espectáculo y no podían perder a la víctima principal del Show, así que empezaron a actuar de inmediato.
El primero fue Bou-san; este paso al lado del joven infiel y dejó salir unas palabras.
— Espera.. — murmuro haciendo que el hombre se detuviera. — ¿has hecho algo que provocó que alguien te odié? — inquirió, a lo que el aludido dio un pequeño sobresalto, volteando se.
— Siento un aura extremadamente maligna a su alrededor. — y ahora fue el turno de John aparecer en escena. Ambos habían detenido al joven en una parte poco transitada del parque, dándole un toque más misterioso al asunto.
— Puedo sentirlo; el espíritu de una mujer que murió odiando te. — y ahora se presentó Ayako, por alguna razón Mai pensó que la mijo pelirroja podía ser más terrorífica que Haruna.
— ¿Quienes son ustedes? ¡No digan ese tipo de cosas! — espero el joven un tanto inquietó por sus palabras.
— ¿Tienes miedo a morir? — le pregunto Bou-san con un sonrisa escalofriante.
— Dicen que la maldición de una mujer dura por generaciones. — le secundó Ayako.
— Debes exorcizar la lo antes posibles. — terminó John.
— ¡No se de que me hablan! — el miedo era muy claro en la voz de joven.— ¿porque tengo que exorcizar...? — el chico se detuvo al ver aparecer frente a él una mujer azabache.— Tu... — el chico la miro confundido y más fue esta al verla levantar su mano y vaciar le encima un botella de agua.— ¿que estas haciendo? — inquirió tapando su cabeza; pero al levantar su mirada se llevó una gran sorpresa;por unos escasos momento pudo ver un rostro diferente en la cara de la chica. Uno muy conocido y que lo lleno de terror.— Eres...
— 𝚃𝚎 𝚟𝚎𝚣 𝚋𝚒𝚎𝚗 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚖𝚙𝚊𝚙𝚊𝚍𝚘. — al oír esto, un grito asustado escapo de los labios del hombre, mientras que esta se acuclillaba en el suelo tapándose la cabeza.
A unos metros de hay y ocultos tras un árbol, Masako, Naru, Haruna y Mai miraban el show. Aunque sólo era esta última la que tenía una expresión satisfecha.
— ¡Salvenme! ¡Mis intenciones no eran malas!
— ¡funcionó! — bramo Mai con una expresión victoriosa.
El sol se ocultaba por el oeste y el ocaso estaba en su máximo esplendor. Luego del darle una lección al chico infiel, era hora de despedir al espíritu.
— 𝘔𝘦 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳.— declaró esta, alegré. — 𝘺𝘢 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦́ 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘳𝘮𝘦, 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴. — les sonrió, saliendo del cuerpo de Shigusa. Gracias a los kami, esta había estado sentada, así que cuando salió, la azabache llegó a caer en el regazo de Bou-san.
Todos miraron al espíritu irse con miradas aliviadas.
Gracias a dios, no hizo falta exorcizar la... Meditó una serena Haruna, mientras miraba a su amiga.
— Mai se llevó el crédito esta vez. — indicó el monje al estar todos reunidos en la base. Shigusa, ya estaba conciente, aunque algo enfurruñada, así que la dejaron quieta.
— Ne, pero Shigusa también estuvo genial. — admitió Ayako, a lo que la implicada arqueo una ceja observandoles. Esto no puede ser tan simple... Sospecho.
— ¿Qué fue lo que hice? — preguntó mirándoles.
— Era muy divertido verte abrazandole. — empezó el monje, haciendo una muestra.
— Y luego lo besaste. — mascullo la miko.
— ¿Qué has dicho? — un tic había aparecido en su ojo. — ¿besé a Naru? ¡Es imposible! — exclamó luego con una mueca asqueada.
— Si, ¡y no sólo una vez, sino muchas veces! — le refutó la peli roja. A lo que Shigusa se puso pálida.
Nesecito un poco de cloro y lejía... Reflexionó.
— ¡No es cierto! — el grito de Mai le hizo volver en sí, y al entender sus palabras no pudo evitar soltar un suspiro aliviado.— ¿porque mienten?
— ¡¿Estaban bromeando?! ¡por poco que hacen que compre cianuro, imbéciles! — bramó furiosa.
— Bueno, bueno, si es cierto que lo abrazaste. — indicó Ayako, sin importarle añadirle más leña al fuego..
— ¡Ustedes! — la azabache,sonrio de repente y luego se arremangó la chaqueta y crujido sus dedos. — les doy cinco.— mascullo con una sonrisa de psicópata.
— Oye, oye Himeko-chan..
— 4..
— Sólo jugaba contigo niña...
— 2...
— Haru-chan, ayuda..
—¡ 1..! — y luego la puerta de la Oficina se abrió y los demás miraron como desaparecían por esta tanto Ayako, Bou-san y Shigusa.
— No entiendo por qué la molestan tanto.— negó divertida Mai.
— Naru se va a molestar. — espeto Haruna al ver la puerta abierta y notar algunos papales regados por el piso.
Y esto era un día más en las oficinas de SPR. Gritos, Casos, Risas, y al final una tarde amena.
