¡Y lo que viene es la temida comida!
Exacto.
Igualmente... ehm... Gales no va a despertarse temprano bajo ninguna circunstancia. Así que si quieres trabajar, puedes hacerlo en la mañana, aunque sería agradable que estuvieras ahí cuando despertara.
Supongo que... Luxemburgo no se va a despertar tan pronto tampoco, pero... no tan tarde.
Despiértale: Esa es mi más sincera recomendación, despiértale cuando te despiertes.
No quiereeee mira que mono está aquí dormidito. Tooodo despeinado, como nunca esta cuando está despierto. Va a sacarle una foto
Aún tiene un brazo sobre Luxemburgo, más relajadamente, pero aún le abraza. Y se le han abierto dos botones de la parte de arriba del pijama. ¡Ugh!
Sonríe cuando lo consigue sin que se despierte.
No se la mandes a nadie, por favor.
Y decide moverle un poco el pelo y acomodarle la camisa ¿Tal vez otro botón abierto?
Gales paladea, dormido aún y alega algo incomprensible.
¿Tal vez todos?
Quizás si haces mucho esfuerzo imaginativo con las sombras parezca que tiene el abdomen un poco marcado. Con los pectorales si nada que hacer y los tres pelitos en pecho no ayudan mucho.
Le hace otra foto y le pasa un dedo por los pelitos, sonriendo.
—Mmmm... —alega un poco más entre dientes.
Luxemburgo separa la mano y aprieta los ojos preguntándose qué está haciendo, Mónaco tenía unos pechos preciosos.
Mejor que esta flacuchez, seguro. Mónaco los tenía perfectos. Porque si no nació con ellos prefectos fue y se los hizo absolutamente perfectos del tamaño que quiso, parejitos y además los tenía bronceaditos y sin ninguna marca de nada.
Gales tiene pecas y manchas y cicatrices y probablemente un barro medio sanguinolento porque se lo aplastó ayer mientras se bañaba. Sí. Dista de la perfección de Mónaco.
Sí, además eso. Se pasa una mano por el pelo porque además Gales teme que esto salga mal, él no lo estaba temiendo pero tal vez Gales está viendo algo que él no. Y por tonto ha echado a Mónaco casi sin posibilidad de retorno. Tal vez debería disculparse. Al final... o sea, es que... Gales es un perfecto desconocido que se ha hasta metido en su cama.
Gales se mueve y poquito y susurra "Luuuux", porque tienes suerte chico.
Levanta las cejas con eso.
Y luego sigue durmiendo, con sus pecas y sus pelitos que no son pechos perfectos.
Aprieta los ojos otra vez.
El británico le abraza un poco... y hace un sonidito de dormir.
—Ugh.
Y alega algo más entre dientes. Creo que se está peleando contigo en sueños por ropa o por el trabajo o algo así.
—¿Qué dices?
—Nnnnn... azul.
—Bleu?
—N-Negro no...
—Vale, vale, bleu.
Sonríe un poco y... de hecho se ríe.
Luxemburgo le da un besito en los labios.
Sonríe un poco más, tan contento y entreabre los ojos, despertándose.
El flamenco se acurruca a su lado fingiendo estar dormido.
El británico paladea otra vez, sin saber dónde está, mirando al techo y moviéndose un poco a lo que se mueve también e intenta no sonreír.
—E-Ehm... —levanta las cejas al notarle ahí y parpadea al enfocarle. Sonríe—. Oh... ohhnn
Intenta no moverse, la verdad, hace esto bastante mal.
—Estas aquí aún... ¿es de día ya? —sonríe, es que ni siquiera le cree que no esté despierto.
Traga saliva y se mueve un poco como... frotando la cara por el cojín.
—G-Good morning... —Gales sonríe un poco más.
Sigue intentando no moverse.
Gales se humedece los labios y le mira por unos segundos así medio embobadito, pero es que le está viendo que sí que se mueeeeve
Y se le escapa la risa. Ojos cerrados.
—¡Estás despiertoo! —Gales se ríe también.
Niega, ojos cerrados.
Gales vacila y... se acerca a darle un besito rápido en los labios.
—¡Eso no se puede! —abre los ojos de golpe.
—¿Ha-Hacer qué?
—Lo sabes perfecto.
—Yo no hice nada.
—Sí hiciste.
—¡Que va! Tú estabas... soñando —le pasa una mano por el pelo—. Cielos, ¿cómo puedes verte así de bien sólo de despertar? —sutil cambio de tema.
—No estaba soñando —se sonroja un poco.
—Y-Yo estaba soñando contigo... de hecho.
—Ya lo sé.
—¿L-Lo sabes? —parpadea.
—Eeeeeh... non, ¿qué soñabas?
—¡Me estabas viendo dormir!
—Non! ¡Yo dormía!
—Ugh... —se lleva las manos a la cara.
—Quoi?
—Nada, nada. No estaba... No soy England pero sí hablo un poco a veces dormido. Ugh. ¡No me mires dormir!
—¿Por qué no?
—¡Porque no puedo controlar los sueños!
—¿Y?
—Igualmente es creepy y seguro dormía ridículo... tú en cambio...
Luxemburgo levanta una ceja.
—¡No me pongas esas caras, espía!
—No estaba... espiándote así.
—Pues yo sí, pero ¡estabas despierto!
—Quoi?
—Yo sí te iba a espiar así —admite riéndose.
—¡Pues no lo hagas! No puedes pedirme que yo no lo haga y hacerlo tú.
—¡Tú eres el rey de hacer eso!
—Exacto. Yo soy el rey yo sí puedo hacerlo —se ríe.
—¡Las interpretaciones!
—¿Qué interpretaciones?
—El rey de pedirme que no lo haga y hacerlo tú, ¡no el rey y punto!
—El rey de todo.
—El rey de la casa.
—El rey de todo.
—De TODO... es un poco presuntuoso eso ¿no?
—Nah —se encoge de hombros
—El rey de todo —Gales le quita el pelo del ojo. Él sonríe de ladito, dejándole—. Falta aún para que seas el rey de mi todo... vas a tener que hacer méritos.
—¿Méritos? —inclina la cabeza—. ¿Como cuáles?
—Ser bueno conmigo.
—Bueno... ¿cómo? —se muerde un poco el labio.
—Hasta ahora vas bien —Gales sonríe.
—¡Mira por donde! —se ríe.
—Pero no puedes bajar la guardia —Gales se encoge de hombros.
—Ah, no, no... claro —se ríe.
—¡No me hables así! Dormimos juntos... ¿dormiste bien?
—Me... quedé dormido en algún momento con la serie —miente sonrojándose.
—Te has sonrojado.
—¡Q-Que va!
—Que siiiiií! —se ríe un poco, pasándole otra vez una mano por el pelo—. Me ha gustado dormir contigo.
—A mí no, roncas.
—O-Oh... ¿en serio? —Gales se sonroja.
—Nah —se ríe porque le tomaba el pelo—. Solo un poco.
—¿Te he despertado? Perdona —Gales le mira, sonrojado.
—Estoy bromeando.
—Ya, claro... ¿Cómo es que ronco? ¿Así? —Hace un ronquido súper estruendoso—. Nunca volverás a dormir una noche
—¿Por qué no? —se ríe
—Quizás por los ronquidos... o por...
—¿Porque planeas compartir cama conmigo a partir de ahora? —recoge las rodillas, mirándole.
—Si me dejas... yes
—No creo que se pueda —se ríe.
—¿Por?
—Bueno...
—¿Es raro? Vamos, no he dicho SIEMPRE. No tienes por qué... o sea solo...
—No, pero es como algo... de más adelante.
—Vale —Gales se sonroja un poco más.
—¿No?
—De vez en vez, no me molesta —Gales sonríe.
—Ya, de vez en vez... mmmm
—O... más adelante.
La mirada.
—Hoy quizás...
—¿Hoy es más adelante?
—Sí —Gales se ríe.
—No lo bastante adelante.
—Tú mandas —le da un besito en la mejilla.
—¿No era justo de eso de lo que te quejabas hace un rato? —Se ríe
—Bueno, sí, pero en el fondo no es mentira —es que así de idiota le traes—. ¿Puedo darte un besito?
—Non!
—¿Puedo abrazarte?
—Mmm... Bueno, pero no con intenciones raras
—No dormimos con intenciones raras, darling.
—No, pero... los abrazos pueden tenerlas.
—Ven... —le abraza un poco y... le pone una mano en el culo, riéndose.
—Te estoy viendo.
—Tu culo me gusta —admite.
—Ya, bueno, ¿y a quién no? —sonríe de ladito.
—No le hagas competir —mete las manos por el pijama.
—¿Competir con qué? —Se mueve un poco, acercándose.
—Con las personas a quien no les guste tanto tu culo —le aprieta un poquito.
—No existen —aprieta para ponerlo duro.
—A nadie le gusta más que a mí... —de hecho debes sentir como le gusta.
¿Ya? ¿Así?
La verdad, no es tanto por culpa de él sino porque... acaba de despertar.
Ah, ya, ya...
—ESO sí es pretencioso —le toca la nariz con un dedo.
—He dicho... —Gales se ríe—. Que a nadie le gusta más de lo que me gusta a mí, no que a nadie le gusta, solo a mí —pone cara de beso, o más bien, pone cara de esperanzas de beso.
Le pone el mismo dedo de la nariz en los labios.
—Dime que hago para conseguir un beso y lo haré —le acaricia la piel suavecita del culo.
—¿Lo que sea?
—Pues...
—Mjm?
—Yes... —susurra.
—Mueve las manos... hacia delante.
Gales se sonroja un poco y sonríe
—Lo que usted quiera, my King —susurra, acariciándole con ellas hacia enfrente y metiéndolas entre ambos.
Se sonroja por espejo y con el movimiento y con el apelativo. Mueve un poco las caderas.
—¿Y-Y qué más?
—E-Ehm... Y-Y ahora... m-muévelas.
—Me... m-me dices cómo... —Gales se sonroja bastante... poniéndole las dos manos sobre el ASUNTO.
—Ehm... L-Lento —Se tensa un poco y se sonroja más.
Gales le mira a los ojos y mueve una de las manos, con suavidad, de la base a la punta, tratando de moverle atrás la piel que cubre a la zona de peligro como haría él con el suyo propio. Ventajas de que este sea un hombre.
Luxemburgo se sonroja un montón y tiembla un poco.
—¿A-Así?
—O-Oui... —susurra y cierra los ojos.
—E-Estaría mejor si estuviéramos de cucharita.
De repente tocan a la puerta.
Gales, sinceramente, no conoce el timbre... así que lo ignora, tragando de concentrarse en hacer lo que le gustaría a él y Luxemburgo se esconde en su cuello porque...
—¿S-Sigo? —Gales sigue, haciéndole lo mejor que puede para la posición.
Luxemburgo ahoga un gemidito ahí dentro y asiente.
Sigue con suavidad. Aunque hace una pausa por un momento para escupirse en la mano.
Luxemburgo le muerde el cuello un poco y tocan a la puerta del cuarto.
Gales le toma... las regiones vitales con la mano recién escupida haciéndole temblar un poco cuando Vincent entra al cuarto.
¿ENTRA AL CUARTO? WTF!
Y les anuncia que Monsieur Rome y su acompañante están en la sala.
Gales pega un salto sin esperarle ahí dentro. Luxemburgo se cubre entero con la manta y asiente suavecito.
—¿Q-Qué hacen a-aquí... todos?
—Les invitaron, ¿no es así? —pregunta Vincent que ya se iba y la pregunta de Gales le ha detenido.
—Ugh!
Luxemburgo se mueve junto a él porque ¡¿qué hace hablando ahora con Vincent!?
No está hablando con Vincent ¡está hablando con él! Gales traga saliva y mueve un poquito los dedos.
Es que el gemido, porque no se lo esperaba ahora. Vincent parpadea con eso.
Gales traga saliva porque... porque mueve un poquito más la mano medio húmeda, intentando buscar un ritmo.
—Les diré que enseguida estarán con ellos —decide Vincent saliendo el cuarto mientras Luxemburgo intenta ahogarlo todo.
—N-No nos ha oído... —Gales sonríe de ladito.
—Sí nos ha oído.
—¿Y por qué ha entradooo?
—Pues porque han llegado tus padres Dréckt, ¿qué hora es?
—No son mis padres. No sé...
—Le dije a las dos a tu madre, creo. ¿Le dije antes? ¿Cuánto hemos dormido?
—Mi madre... y los horarios. Trae siempre el horario británico y no se aclara.
—Ugh... ugh... vale, voy... voy a ducharme rápido —se separa.
—Noooo, termina antes.
—Cymru... no hay tiempo —le mira un poco intensamente.
—Tendrás que apurarte...
—Non, en serio, ya están ahí fuera.
—Mientras tú estás aquí excitado —Gales hace un cejas cejas.
—Ugh, tais toi, que además te lo pedí yo y eso no lo hace mejor —se sonroja.
—Me lo pediste y yo soy muy obediente. Hasta las últimas consecuencias.
—Non, non! —le detiene las manos aunque sí que sonríe un poco.
—Oh, yes... —mueve los dedos y la mano un poco pese a todo.
—Non, vengaaaa... —lloriquea un poco sin detenerle completamente.
—Shh... Venga, no me hagas tener que sostenerte yo las manos.
—C-Cymru... S-Si'l vous plait...
—S'il vous plait que, ¿Que pare? ¿Seguro? O que siga, mejor...
—T-Te... —es que vuelve a gemir—. Te...
Gales traga saliva, pero sigue.
—U-Uf... El... beso...
—¿M-Me lo e-estoy... g-ganando?
—Te lo... te... —es que le cuesta ordenar las palabras.
Gales traga saliva, pero ralentiza e intensifica un poco los movimientos, a ver cuál es la reacción acordándose de Francia que siempre le decía que aprender cómo reacciona el otro y que le gusta es algo básico.
Bien, reacciona estúpidamente bien. Creo que de hecho le va a dar instrucciones otra vez.
La verdad, Gales se siente un poco el rey del mundo porque si está funcionando bien. Sonríe y trata de ponerle atención y hacer lo que le pide.
Es que arquea la espalda y le clava las uñas
—¿Paro entonces? —vuelve a preguntar sin parar solo por el efecto final.
—Te mato —susurra apretando los ojos.
Gales se ríe un poquito, sin parar, rozándole la punta cómo le va pedido. Es el que grito/gemido medio contenido, medio incontenible.
Más sonrisa encantada, podría hacer esto un buen rato del día.
No, porque va a acabar.
Ya, ya...
Vuelve a esconderse en su cuello abrazándole con fuerza y Gales sonríe.
—Eso ha sido fantástico, lo has hecho muy bien... —le susurra limpiándose la mano en el pijama y yendo a abrazarle.
—Uuuuf...
Gales se ríe con esa respuesta. La verdad debes sentirle ahí en medio de los dos... como un faro muy puesto y feliz, porque tanto gemido no ayuda a desaparecer los normales asuntos masculinos de la mañana.
—No te burles de mí... —protesta un poco, aun respirando con dificultad.
—No me estoy burlando de ti.
—Sí que lo haces... y solo por desobediente tú te las vas a apañar solo.
—¿Desobediente?
—Te he dicho un millón de veces que pararas.
—Y que si paraba me matabas, sí —Gales se ríe.
—¡Eso fue ya al final! —igual se sonroja.
—Quiero mi beso.
—No lo mereces.
—¡Que va!
—Pues no.
—Pero perooooo... —pone carita triste.
Luxemburgo se encoge de hombros y le suelta un poco.
—B-But...
—Es lo que hay —palmaditas en la cabeza y se levanta.
Gales suspira, dejándose caer en la cama, riendo derrotado.
Luxemburgo se acomoda lo pantalones y... todo lo que la zona implica y recoge su teléfono.
Gales le mira sin creer que ni beso le va a dar, acomodándose el mismo un poco su propia zona y levantándose.
Le mira de reojo, sonriendo de ladito.
¿En qué momento se había abierto toda la camisa del pijama? Es un misterio para él. Se sonroja un poco porque un simple acomodo no está sirviendo para arreglarse la zona en cuestión, poniéndose de espaldas y apachurrándose un poquitín... es que su besoooooo. ¿Será culpa de su aliento? Se lo huele "discretamente"
—Vas a tener que hacer algo más... drástico para disimular eso.
Gales deja de olerse el aliento de golpe, casi tosiendo ahora sin estar seguro de si se refiere al aliento o no. Se sonroja.
En realidad, a donde está mirando es abajo.
Ya, ya, ugh. Lo nota cuando le mira de reojito y se olvida del aliento, llevándose las dos manos ahí abajo.
—A-Ahora lo resolveré en la ducha...
—¿Quoi? No. Vas a salir a recibir a tus padres en lo que yo me ducho. Has gastado tu tiempo de ducha en cosas que no debías.
—What? Estas... ¡No voy a ir así en pijama! Y menos... ASÍ. ¡Y no son mis padres!
—Oh, sí que vas a ir —le toma de los hombros y le empuja hacia fuera.
—Dile a Vincent —Gales hace fuerza para resistirse porque... es que nadie va a entender nada.
—No son los padres de Vincent —replica empujándole.
—Ven conmigo... Ugh. No. Es... Ugh. E-Esto ya... ya es lo... ¡Ugh! Van a comerme los dos —se aprieta ahí abajo más fuerte en la desesperación.
—No si yo te como primero —le susurra y sonríe.
Gales le mira levantando las cejas sin esperarse esa respuesta y ahí va su beso.
Vale, corto circuito to mental. Le abraza como puede y le responde como puede.
Pero luego lo va a empujar a la sala.
Eres igual a sus hermanos, con el poder de causarle una erección. Te pareces a Franciaaaaa.
—Pardón —susurra saliendo corriendo hacia la ducha
Gales parpadea... perdido y empalmado. Esta... no era la forma en la que pretendía empezar el día.
Vincent le nota y le anuncia a los otros dos.
O sea no está ni peinado ni... vestido ni... bañado. Ni siquiera está tranquilo. Da dos pasos atrás. Esto no puede estar pasando, debe ser una pesadilla.
Roma se gira a mirarle, desde luego y le sonríe.
Sí, seguro, seguro que esto es un mal sueño y va a despertarse en su cama y no va a estar aquí con su madre y con este hombre. Frunce un poco el ceño en automático y traga saliva.
—What the hell —protesta Britania.
Let's start the show...
—Hijo... —Roma mantiene la sonrisa y hace un gesto para que se acerque y se siente con ellos—. ¿Cómo estás? Ven, ven.
ES una pesadilla. Gales le hace una cara de you've got to be KIDDING ME.
La verdad hasta Britania parpadea un poco en plan... ¿cómo le has llamado? Pero él no la mira.
Gales se toma un segundo. Porque esto... esto era como un juego de póker. En el que de entrada ya tenía la peor mano posible. Se suponía que debía empezar al menos bien parado y con un par de ases bajo la manga. Carraspea pensando en salir corriendo a esconderse en su coche, quizás, hasta que todo fuera un poco mejor.
—Está en pijama, ¿os hemos despertado? —sigue Roma y se gira a Britania—. Te dije que veníamos muy pronto.
Es que tiene hasta semen de Luxemburgo embarrado en el pijama, sin hablar de erección terrible. Vamos, esta pesadilla al menos tuvo la piedad de que no estuviera desnudo... thank you.
—Es... Ehm... e-es temprano, sí —hace un sobreesfuerzo por sonreír cínicamente, pero el sonrojo le traiciona. Traga saliva y se pasa una mano por el pelo—. He-Hello.
Alguien del servicio se acerca a Gales y le pone una bata en los hombros.
—¿Ves? Te lo he dicho. Disculpa a tu madre, ya sabes que no se aclara con los horarios y el sol —sigue Roma.
—No es tan temprano, ¡es la hora correcta en casa! —Britania se sonroja un poco también.
Gales nunca había agradecido tanto una bata en la vida. Agradece a quien sea el ángel de bondad que se la ha puesto, cerrándosela.
—Pero no estamos en casa —sigue Roma.
—Ya, ya... No se aclara nadie con nada, eso desde luego —murmura Gales. ¿Será muy temprano para pedir una copa? Una doble. O triple. Una de esas a las que le cabe la botella completa. Al fin se acerca al sillón.
—Igualmente no es tan temprano, el chico me dijo que llegáramos a la una —protesta Britania.
—Aunque ahora que parece que Galles vive aquí tal vez sí —Roma se encoge de hombros.
—Es un gusto igualmente que estén aquí... —al fin, Gales consigue meter la velocidad del cinismo, se sienta y sonríe, cruzando una pierna y mirándoles—. ¿Parece que vivo aquí?
—Eso dicen, que llevas unos días viviendo aquí —sigue él.
—Bueno, pero por lo que veo no es que lleve unos días viviendo aquí así como... un invitado. Pareces extremadamente cómodo —Britania le frunce el ceño.
—Briiit, que hemos dicho de las riñas —Roma se ríe—. No le hagas mucho caso, es un poco rencorosa y cree que es muy pronto, pero yo me alegro mucho que estés rehaciendo tu vida.
—Claro que debes alegrarte enormemente, estoy seguro, aunque creo que están teniendo una impresión que no es del todo la correcta.
—No seas cínico, Cymru —igualmente le riñe Britania —. Y no es rencor, pero es que...
—¿Por qué no es la correcta? —pregunta Roma.
—Luxembourg me invitó a quedarme aquí en un gesto de buena voluntad... —Gales se encoge de hombros—. Es un poco prematuro llamar a esto rehacer mi vida. ¿Ustedes cómo están?
—Ah, bueno, si es un problema de ser muy pronto ya se resolverá —le guiña un ojo.
—¿Eso crees? —Gales frunce el ceño con ese guiño, sin poder evitarlo—. Me dejas tranquilo entonces.
—Si es lo que quieres —el romano levanta las manos.
—No sabía que ahora estabas interesado en lo que quiero... dad.
—Lo que digo es que si quieres, puedo ayudarte —igual sonríe sinceramente.
—Ayudarme... Tú a mí —le mira, ignorando a su madre que les mira como si fuera un partido de ping pong.
—Si es lo que quieres —le tiende la mano.
—Vamos, que el gran Rome considera que necesito su ayuda. ¿Exactamente a qué me vas a ayudar? Solo por saber.
—No considero que la necesites, solo la ofrezco —levanta las manos—. Como señal de buena voluntad.
—¿Tú crees que Galia necesita que tú le ayudes a él? —protesta un poco Britania
—Galia estará de acuerdo conmigo —replica Roma.
Gales mira a su madre, suspirando y tensándose un poco más. O sea es que debía haber apostado a ver a favor de quien iba a estar su madre... de nuevo.
—Solo digo que no parece estar requiriendo ninguna ayuda —Britania señala a Gales—. ¿Hace cuánto tiempo estás haciendo esto?
—Bueno, hasta ahora no parece necesitarla, pero estas cosas son carreras de fondo y no siempre parece todo tan fácil —sigue Roma.
—Ya, claro... ¿y Galia? —insiste Britania
—¿Galia qué?
—Galia ya ha vuelto a donde debe estar, que es en casa de Rome, porque todos ustedes son maravillosos y por fin consiguieron su cometido. Mum, por Dios, ¿qué más quieres con Galia tú? No le eches a perder nada de esto a Rome asumiendo que existe la posibilidad de volver —la riñe Gales.
—Sé que estás enfadado —Roma le mira de reojo y suspira—, pero no seas duro con tu madre, esto es difícil y sabes que también es lo mejor para ti.
—¿Que yo no sea duro con mi... madre? Vaya... ¿y es lo mejor para mi?
—¿No lo crees?
—Supongo que depende... en algunas cosas estoy mejor, en otras evidentemente no.
—Bueno, eso desde luego, pero ya estarás mejor pronto.
—Por supuesto... estaré bien yo, estará bien Galia. Estas cosas pasan a veces, las relaciones no funcionan. Seguramente ella misma se los ha explicado bien.
—Ahí está —Roma asiente.
—Volvamos mejor a este asunto de que vas a ayudarme, papá. ¿Mum va a ayudarme también?
—No lo sé —Roma mira a Britania, que frunce el ceño con los dos que están actuando muy irritantemente.
—¿Ayudarles a qué?
—¿Tú qué crees?
—¿A tirar a Galia a la basura como si fuera basura? ¡Yo no voy a ayudarles a eso!
—Veo que has estado hablando con England, Mum —Gales suspira.
—¿Tirarla a la basura? Brit, estás exagerando un poco. No es como que nadie pueda tirar a Galia a la basura.
—¡Está quitándosela de encima como si él fuera perfecto!
—Simplemente no se entienden, Brit, no es culpa de nadie —sigue Roma.
Gales se humedece los labios protestando mentalmente que no sólo no se entienden sino necesitaron ayuda de alguien, desde luego.
—Cómo es que no hay nadie aquí cuando admito estas cosas abiertamente... —susurra para sí.
—Exactly.
—No vale la pena poner el dedo en la llaga, bastante mal lo debe estar pasando el pobre —sigue Roma... No presiones tú suerte.
Gales toma aire profundamente.
—¡Ella lo está pasando mal también! —alega Britania.
—Desde luego, pero ella no está aquí ahora —insiste el latino.
—¿Y crees que él lo está pasando mal? No parece, la verdad —Britania señala a Gales.
—Hay muchas maneras de lidiar con el dolor —asegura Roma.
—No estoy... usando esto para lidiar con el dolor —interrumpe Gales
—¿Entonces? —Roma le mira de reojo.
—Es decir, evidentemente ayuda... la compañía. Pero esto no es para... ello
—¿Y para qué es?
—A veces las cosas pasan en momentos inapropiados. Este es un momento inapropiado para conocer a alguien nuevo —sigue Gales, mirando a Roma.
—Bueno, ciertamente, pero si solo te dedicas a sentarte y esperar el adecuado tal vez no llegue nunca.
—Hay cosas que pasan cuando uno no las busca ni las espera.
—Exacto —sonríe.
—E-Esto ha sido un poco así.
—A veces así son las cosas —asiente
—En resumen, ¿llevas a saber cuánto engañando a Galia porque se te presento una oportunidad cuando no la buscabas? —Britania frunce un poco el ceño.
—Mum... really? ¿Vas a decirme que ahora hasta Rome entiende esto mejor que tú?
—No creo que la haya engañado. France me dijo que no empezó a hablar con el chico hasta que Galia le dijo —le vuelve a defender Roma.
France parece tener toda la información del universo condensada, piensa Gales para sí, suspirando.
—Mum, te diré a ti lo mismo que le dije a England... si crees de verdad que PUEDO engañar a Galia es que no la conoces.
—Bueno, no es que Galia sea infalible, pero yo te creo —asegura Roma.
—Pues tendría que no estarme haciendo el más mínimo caso —Gales le medio fulmina.
—Bueno, como tú tampoco le hacías —protesta Britania
Gales le frunce el ceño a su madre porque ahora resulta que está siendo peor que el cabrón de Roma.
—¿Sabes? Tienes razón. Por eso justamente me ha dejado.
—Venga, venga, calmaos —pide el latino, suspirando.
—Nadie ha dicho que no fuera yo un marido de mierda, Mum. De hecho yo no he culpado a Galia ni una sola vez de esto, yo lo intenté y no salió del todo bien.
—Y no hay nada de malo en ello. Esas cosas pasan, a mí tampoco me han ido bien siempre todas mis relaciones —asegura Roma dándole la razón.
Gales le levanta una ceja y abre la boca para protestarle.
—Y a tu madre ni se diga —añade.
—¡Que va! —protesta Britania.
—Dime una relación que te haya ido bien —la reta.
—Yo no tengo relaciones —se cruza de brazos.
—Imagina —ojos en blanco del romano.
—Sí que tienes, Mum. Algunas más terribles que otras. Pero al final del día, funcionales... que no tienen que acabar desastrosamente cómo esta —Gales se encoge de hombros —. En fin, lo hecho, hecho está.
—Me parece que vuelve mañana de Saint Tropez... eso me dijo Germaniae —Roma cambia de tema intentando mantener la paz.
—¿Cómo le ha ido? —Gales suspira con eso, poniéndose nervioso porque Galia le ha dicho que hablarían entonces.
—Me parece que bien.
—Espero que pronto esté tranquila y bien otra vez.
—Eso creo —asiente.
—Ya, claro, quieres eso para no sentirte culpable —Britania se sonroja un poco.
—Queremos eso porque queremos bien para ella —replica Roma.
—Queremos todos eso, Mum... cielos. Es que ¡¿podrías por favor darme un poco de bloody crédito?!
—Es que... ¡No entiendo cómo puede tener alguien más YA! —protesta ella.
—Porque es un chico listo que heredó mis encantos y tus cejas —le suelta Roma a Britania.
—Siempre hay una primera vez en la vida para estar de acuerdo contigo —Gales se ríe, rindiéndose un poco de la cara de su madre.
—Gracias —asiente para Gales, sonriendo
—¡No se me van a poner los dos en contra! —protesta ella.
—También siempre hay una primera vez para eso... tú estás en contra mía todo el tiempo, no veo por qué no pueda ponerme yo en contra tuya con quien sea que lo esté —asegura Gales.
—Pues si sigues diciendo cosas que no son... —asiente Roma.
—No digo cosas que no son! —protesta Britania y ahí entra Luxemburgo, perfectamente vestido, peinado, rasurado y perfumado.
