Gales se pasa una mano por el pelo, saliendo. Luxemburgo juega con su pelo y mira el techo.
—Hey... ¿Estás bien?
—Estaba... pensando —le mira de reojo.
—Oh, really?
Luxemburgo sonríe un poco, solo con los labios.
—What? —Gales se humedece los labios, agobiándose y se sienta en la cama.
Luxemburgo niega con la cabeza, mirando el techo.
—¿No quieres decirme qué estabas pensando? Venga...
—¿Está... está bien esto? ¿ Me estoy pasando?
—¿A qué te refieres? ¿A si está bien lo que hacemos? ¿O lo que... no hacemos?
—¿Me estoy... dejando llevar demasiado? Es... es casi como... es...
—¿Ajá? —Gales traga saliva.
—No estoy deteniendo casi nada.
—¿Y crees que deberías?
Asiente.
—Lo siento...—Gales le mira, preocupado.
—No sé sí... no sé si sea buena idea.
—¿Hasta...dónde te sentirías cómodo otra vez? —El británico suspira profundamente.
—Es que... —se incorpora, sentándose.
—¿Aja? —Gales le mira de reojo y es que... esta es una montaña rusa. Cada que siente que va bien, no... no lo va tanto.
—¿Qué tendría esto de diferente si saliéramos?
—Iría todo más lento. Estaría yo en mi casa y tú en la tuya... y sí, esperaríamos a que llegara el fin de semana para vernos. En realidad puedes darte cuenta de cómo sería esta semana que viene.
—Es que... dijimos que no íbamos a salir. Que íbamos a ser amigos y a ir lento. Y resulta que vamos hasta más rápido que eso.
—Es mi culpa —Gales aprieta los ojos.
—Creo que... no, puede que sea mi culpa. Pero creo que esto no es bueno, ni para ti ni para mí.
—¿E-Estas terminando esto?
—Solo creo que... o sea es que... ¿en qué estamos pensando? Te estás quedando en mi casa, estoy invitando a tus padres... salimos a cenar, vemos películas, jugamos... tu madre cree que vives aquí y... estamos teniendo sexo. Tal vez no estrictamente pero... es que esto no es...
—N-No es algo feo... ni malo —Gales se mira las manos.
—Non, pero... Temo que sea por los motivos equivocados.
—Me... iré a mi casa ahora.
Luxemburgo le mira todo desconsolado
—Y... Y si quieres, solo si quieres... —se muerde el labio—. Podemos vernos de vez en cuando y...
—N-No lo digo para... que te vayas, no te estoy echando.
—Ya lo sé... —susurra y traga saliva sin estar muy seguro de cuantos segundos más puede estar aquí así.
—O-Oh... —asiente un poco—. E-Entiendo
—No sé cómo arreglar esto... no se hacerlo bien. Quizás si me voy... quizás si me extrañas... lo pienses mejor y... —Gales niega con la cabeza y se lleva las manos a la cara.
—Yo... tampoco, eso es evidente —Luxemburgo suspira, mirándose las manos.
—Quizás sí es que lo que tengo que hacer es... irme y dejar que pienses tu esto bien —Gales le mira desconsolado.
—¿Pensar bien qué? —Él también, de vuelta.
—Lux, lo estamos pasando bien... y cada vez que siento algo calientito en el corazón tú... no sientes eso. Sientes... que esto está mal.
—No es que no lo sienta... es que... siento las dos cosas. A la vez.
—Y yo solo presiono. Siempre bloody presiono todo —aprieta los ojos.
—N-No creo que esto sea tu culpa.
—E-Estás... esto... ¿crees que tú estás usándome a mí? —Gales traga saliva.
—No solo tuya, al menos —asiente un poco.
—Oh... Ohh.
—L-Lo siento, sé que no es esto lo que querías oír.
—E-Entonces... esto ¿quizás no te haga tanta gracia cuando pase el rush del momento? —El británico traga saliva intentando entender las implicaciones de esa respuesta.
—No lo sé.
—B-But... si te gusto, no? —pregunta suavecito, porque... ¿qué tal que eran tal para cual en ese universo paralelo pero aquí... las circunstancias les habían hecho diferentes y no lo eran?
—Pues... me parece que eso es más que evidente.
—Pero está mal, todo esto... igualmente está mal.
Luxemburgo asiente.
—¿Q-Quieres aún ir conmigo al teatro el sábado?
—Aunque quizás no debería —Asiente de nuevo—. No quiero que te vayas... quédate, quédate hasta mañana que vayas con tu hermano.
—¿Por qué no deberías?
—No lo sé, supongo que... no lo sé. Sí, vayamos al teatro. Disculpa, no debí decir nada.
—No, no es que no debieras decir nada. Es... lo que sientes. Solo que todo lo que asocias conmigo en automático parece que no... Deberías hacerlo.
—Es que Mónaco... y mi vida... y la tuya. Y todo. Y esto es difícil para mí también. Mi mente dice una cosa y mi corazón lo contrario.
—Tiene... sentido —Gales le mira un poco—. En realidad, la lógica dice que en cuando yo no esté aquí... mañana o pasado, lo que vas a tender a pensar es que todo lo que dice tu corazón lo has imaginado y es absurdo y... quizás vayas tras Mónaco y pienses que esto ha sido como una borrachera vergonzosa.
—Q-Quoi?
—Uno tiende a escuchar más a la cabeza que al corazón... —murmura—. Si ya la estás escuchando conmigo aquí, ¿qué crees que va a pasar cuando no esté?
—N-No lo sé.
—Más aún si esto te da miedo... —susurra pensando que por ahí del miércoles va a llamarle para decirle que el sábado tiene trabajo y que quizás sea mejor verse otro día.
—Pero es que...
—Solo ha pasado una semana... ya, ya lo sé —le mira a los ojos y estira una mano hacia el acariciándole la mejilla.
—Ha sido intenso —le mira todo desconsolado.
—Ha sido también muy divertido.
Luxemburgo suspira y asiente.
—¿Por qué siento que esto suena a una... despedida...? "Fue intenso y divertido mientras duró"
—Non, non, no quiero que sea una despedida.
—Yo tampoco, pero creo que en la semana vas a decirme que el sábado no puedes ir...
—¿Por? —Parpadea.
—Ya te lo dije, en cuanto me vaya todo te parecerá absurdo e irracional.
—Entonces significa que no funciona —se mira las manos.
—Sí funciona, si no funcionara... no habríamos llegado hasta aquí —Gales aprieta los ojos—. Ya habríamos peleado o querido parar
—Es que no puede ser que... no puede ser que tengas que estar aquí constantemente. Si esto funciona, no puede dejar de funcionar solo porque no estés aquí.
Gales traga saliva porque... la verdad, ese es su súper poder. Estar e insistir.
—Si solo funciona porque estamos aquí, es que no funciona.
—V-Voy a irme a casa y... veremos qué pasa.
—Quédate hasta mañana que vayas con tu hermano, sigamos el plan. No va a pasar nada por una noche más o menos.
Gales asiente pensando que como se vaya hoy va a hacer un desastre de alcohol
—Quizás deberíamos vestirnos y... bueno, puedo irme a hacer mis cosas y dejarte en paz. ¿O-O quieres cenar conmigo?
—No, hombre, claro que voy a cenar contigo.
—Quiero que te sientas bien conmigo... —Le mira desconsoladito.
—Y yo.
—Tengo que irme a hacer bolita a mi cama... —Gales suspira
—¿Q-Quieres...? —abre los brazos.
—Lo siento, yo dije que iba a pararnos y a ir lento —es que sí que quiere, se le echa encima—. No quiero echar todo a perder.
—Yo tampoco —le abraza.
—Pero es que cuando estoy contigo no pienso siquiera que puede ir mal, solo... me dejo llevar.
—A mí me pasa lo mismo.
—Y así es que acabamos desnudos en tu cama.
Luxemburgo suspira y sonríe un poco con eso, derrotado.
—Y... es que yo aún siento que quiero... más. No hablo de sexo —sigue el británico.
—¿Entonces?
—Quiero... ver todo lo que tienes aquí, que me cuentes qué es cada cosa y de dónde la has sacado. Quiero llamarte mañana sólo una vez porque más es mucho y quizás te parezca raro, pero extrañarte todo el día y sonreír como idiots cuando te hable. Seguro el martes llamarte dos veces porque vi algo en la mañana que me recordó a ti... y ver si el miércoles me llamas tú y tontear, y comprarte una tontería que vea el jueves y dudar si dártela o no. Ponerme nervioso por la cita del sábado y echarte de menos... quiero más. No quiero menos.
Luxemburgo se sonroja con eso, mirándole a los ojos.
—Y no sé si lo único que consigo es que tú quieras... menos. Que te parezca que todo es mucho, porque tu vida y mi vida...
Niega con la cabeza sin ser capaz de decir nada. Gales traga saliva y se le esconde en el cuello.
—I'm sorry.
—Probablemente esto es mi culpa —le pone la mano en la nuca y le acaricia un poco
—No quiero que sea tu culpa. N-No te rindas conmigo.
—No me estoy rindiendo, ¿por qué crees que es todo o nada? —suspira.
—¿N-No lo es?
—No debería.
—No me... no me importa hacer ajustes si algo no te gusta —susurra.
Asiente.
—Lux, creo que no debería... volver.
—¿A dónde?
—Aquí, después de ir con Alba. Quizás debería ir a casa y tener citas normales.
Otra vez Luxemburgo le mira todo desconsolado.
—No quiero ir a casa yo tampoco...
—T-Tal vez sea... lo mejor.
—Ugh.
—Ya, ya... pero es que no... No puedes vivir aquí una semana después de empezar a hablar, eso fue mi culpa.
—Menos aún estar instalado casi para dormir contigo...
—Aunque hemos congeniado sorprendentemente bien.
—Es que... ¿Sabes? Vivimos todo el tiempo esperando que esto nos salga mal, pero lo que nos ha salido mal hasta ahora lo hemos podido resolver.
—Bueno, en una semana tampoco había tantas cosas.
—Tampoco tan pocas... o sea ha sido una semana intensa.
—Ya, ya...
—Vamos a ver cómo va esta semana que no esté. Si me echas de menos de verdad, si te echo yo de menos, si... algún día sales de la oficina y te enteras de que no estoy.
Se ríe un poco con eso último
—Lux... esto no es un invento de tu corazón. Es muy, muy real y... Vamos a encontrar la forma.
Asiente.
—Y de ahora en adelante está prohibido estar desnudos —Gales suspira y le sonríe.
—Cielos.
—¿Qué? ¿Consideras que eso es casi imposible para mí?
—Definitivamente.
—Estoy empezando a sentir que esto es mucha más tu culpa de la que creo.
—Quoi? ¿Y ahora por qué?
—Porque eres tú el culpable de mi desnudez —se ríe.
—¡Eso no es cierto!
—¿Tú crees que yo me quito la ropa así como así con cualquiera? ¡No!
—Pues no con cualquiera pero...
Gales se ríe igual y Luxemburgo sonríe mirándole.
—Igualmente desde ya traigo más ropa que tú... —sonríe de lado.
—Ahora mismo sí.
—Así será de ahora en adelante. Nada de... nada.
—No me parece muy adecuado que a partir de ahora no llevemos nada de nada.
—¿Cuáles son las reglas? —Gales asiente, pasándose una mano por el pelo
—No puedes... —le toma la mano y hace que se la ponga en la cintura y le acaricie la cadera—. Hacer esto.
¿Estás haciéndolo otra vez, Lux, te das cuenta? Gales traga saliva y se le acerca un poquito, mirándole a los ojos.
—P-Please... Lux. Me encanta hacer esto... me encanta. Te quiero comer completo, en serio, pero luego me vas a hacer sentir culpable por tocarte otra vez y...
—Ugh! Lo siento... ¿Qué me pasa?
—Te gusto, eso pasa... —Gales sonríe.
—Ugh... sí.
—Tú también me gustas... y tampoco quiero quitarte las manos de encima —Gales sonríe un poco más
—L-Lo siento.
—Me gusta gustarte —risita.
—No me gustas tanto —se tapa la cara—. Voy a vestirme
—Vengaaaa —le abraza.
—No, en serio.
—Vale... —Gales aprieta los ojos.
—La parte buena es que me he salvado de pagar la apuesta.
—Por tramposo.
—No, porque era inapropiada.
—Esto es injusto.
—¿Qué tiene de injusto?
—Que cuando tú ganas si tomamos en cuenta las cosas, pero cuando yo gano... no.
—¿Y qué quieres?
—Que me lo cambies por otra cosa.
—Veamos, qué propones.
—Otra cita.
—De momento, hay una planeada.
—Por mí. Podrías planear una tu —sonríe.
—¿Una segunda cita? No te voy a dar una segunda cita hasta después de la primera ¿Qué tal que es aburrido?
—No va a ser aburrido —Gales arruga la boca.
—Eso dices tú, pero ¿qué tal que lo es?
—Ninguna de nuestras citas ha sido aburrida.
—Eso no eran citas.
—Voy a vestirme yo también... ¿y sabes? —Gales suspira un poco y le sonríe—. Tú a mí sí me gustas mucho.
—M-Mejor... ve —se sonroja.
—Ugh... —y ahí se va—. Ven por mi cuando estés.
Luxemburgo le mira y asiente.
Gales aprieta los ojos mientras sale de ahí, AGOBIADO, sin saber realmente qué sacar de esto.
Luxemburgo suspira y aprieta los ojos también porque cada vez que parecía estar el universo en su sitio le asaltaban todas las malditas dudas.
Y es que... maldita sea, cada vez que se sentía un poco bien al respecto, Luxemburgo le hacía sentir otra vez mal. Bienvenido a la vida rara con un latino.
Aun así, Gales parecía gustarle MUCHO... aunque dijera que no y eso le daba bastante... esperanza.
El flamenco se levanta para vestirse pensando en qué hacer y porque le había dicho todo eso. No quería echarle. Ni que se fuera. No realmente. Entonces ¿qué sentido tenía todo aquello?
Eres un indeciso.
No, pero es que... pues así se sentía y casi se le había escapado sin poder evitarlo.
Gales llega a su cuarto y se viste sin saber si debería... recoger todas sus cosas o no. Seguro lo mejor sería si recogerlas... lo más sensato y lógico, pero... ugh, ¡es que estaba bien aquí! No quería irse... vamos que no le importaba ir una semana a ver a Escocia. Pero tomar sus cosas e irse era como... IRSE.
No solo eso, ¿a dónde vas a ir?
A casa de Escocia.
Escocia opina que mejor te quedes, sí.
No seas cabrón, Escocia. O sea... seguramente terminaría por ir a su casa a beber y es que con Luxemburgo está... bien, las cosas están bien.
Luxemburgo golpea su puerta.
