Ya se ha ido ¡no le hagas volver!
Gales se encoge de hombros... yendo a buscar un jarrón a la cocina. Sospecho que va a encontrar una jarra. Va además a... ir al baño. A quitarse la camisa. Y la camiseta... y quizás los pantalones para que no se le mojen... y a meter la cabeza bajo el chorro del agua y a lavarse la cabeza con jabón.
Hay jarrones por todos lados, con lo grande que es esta casa.
Pues todos tienen cosas y ¡parecen de utilería! Mira, las va a poner donde pueda y que Vincent se encargue.
Después va a pasarse un buen rato buscando una loción nueva para ponerse encima a ver si encuentra algo, porque todo su aroma se ha ido con el jabón del baño, malditasea.
Al menos sí trae un peine... SIEMPRE trae un peine, aunque sin gomina, va a estar despeinado todo el rato.
Se hace igualmente su raya de lado y se peina lo mejor que puede... pensando que esta cita está empezando de manera desastrosa. Mira la hora y es que ya son como veinte pasadas de las siete.
Y nos estamos viendo bastante optimistas. No van a llegar al teatro a las nueve, está seguro.
A cinco para las ocho es que sale Luxemburgo envuelto en una nube de vapor ya limpio y reluciente. Vestido, afeitado, peinado y perfumado también.
Y viéndose quince veces mejor que Gales. Sí, eres hijo de Galia sin duda.
Gales ha hecho ya un surco en el suelo de en frente a las escaleras de pasear de un lado a otro.
Luxemburgo baja, arreglándose algo de la manga de la camisa
—Todo listo, he hecho un par de llamadas mientras estaba en la ducha, podemos subir el coche al jet. Aunque tendremos que fingir que es uno de los míos.
—Podemos llevar uno de los tuyos si quieres...
—Tú mandas.
—Vamos en el mío mejor, que... tiene lo que se requiere —cálmate James Bond—. Venga... aun no puedo creerme que vayamos a montar el coche en un jet, pero bueno. Eso nunca lo ha hecho. Puede que se ponga nerviosa.
—¿Nerviosa? —le tiende el codo y él se lo toma.
—Bueno, ella es una chica bastante delicada. Volar la primera vez puede ponerla nerviosa, sí... ahora le diré algunas palabras bonitas.
—No sabía que los coches tenían sexo... que lo determina eso... ¿el... tubo de escape? ¿El lado por el que se les echa la gasolina?
—Todos mis coches han sido chicas... —se encoge de hombros y se ríe—. Pero pareciera ser esa una buena regla.
—Si estoy diciendo obscenidades, detenme.
—Vas a hacer que el coche se sonroje. Vincent va a poner las flores en tu cuarto, por cierto... Oh, y mi cabeza está lista para los besos.
—¿A ver? —levanta una mano.
Gales traga saliva, deteniéndose junto al coche y mirándole de reojo, sonrojado, desde luego
—V-Voy a estar despeinado todo el rato... —agrega en un susurrito.
Luxemburgo le hunde la mano en el pelo suavecito y luego le mira a los ojos.
Gales le sigue la caricia como si... nunca en su vida nadie le hubiera hecho una, cerrando un poquito los ojos y tragando saliva.
La lleva hasta la nuca y se acerca a la vez que le atrae hacia sí para un beso.
Gales cieeeeerra los ojos con el corazón ACELERADO.
Ya está, le va a dar un beso ahora sí... las mariposas le hacen una tabla gimnástica en el estómago.
Sí, sí, sí que se lo da
¿Qué... tipo de beso?
De los buenos.
Gales le abraza de la cintura y se pieeeerde, devolviéndole el beso. Vale. Vale... los nervios han valido la pena. También lavarse la cabeza con jabón del baño de visitas. E irle a ver al trabajo.
La verdad, Luxemburgo ya no se acuerda de lo que tenía que hacerle en el pelo por lo que ha protestado tanto así que parece ser que el resultado es satisfactorio. Espera que te separes y veas que se le ha bufado el pelo de electricidad estática y ahora parece Inglaterra.
Sí... eso si va a pasar, pero antes en cuanto te separes se te va a ir detrás. Marca británica de la casa.
Se ríe y no le deja.
—¿No llegábamos tan tarde?
—Quizás solo estamos volviendo temprano... —susurra, sonriendo un poco—. Blood hell, Lux...
—Oh, non, vengaaa
—V-Vale, vale... vamos —le mira a los ojos—. La próxima vez voy a citarte a las tres de la tarde... del viernes. Para ir al teatro el sábado en la noche.
—¡Eres un exagerado! ¡Si he ido súper rápido!
—Ya, entre tu lentitud y para poderte besuquear todo lo que quiera antes del teatro —se ríe y... renuentemente se separa.
—Este es el motivo por el que los besos se guardan para el final...
—Yo quiero besos antes, durante y al final... no tengo problema con los besos en el avión tampoco.
—Eso podrías habérmelo dicho entonces antes de vestirme y llamar para el jet y todo lo demás.
—¿Por? ¿No puedes hacer todo eso con besos?
—Non, nos habríamos nada más quedado aquí y ya.
—Nah, mejor esperar... al fin de la cita. Anda... ¿a dónde tengo que llevarnos?
—Al aeropuerto. Sacrebleu, ya veo el problema con tu pelo... ¿dejarás que haga algo con ello en el avión?
—W-What? ¿Qué le pasa? —Gales parpadea y se pasa una mano.
—Está un poco...
—¿Un poco?
Hace gestos con las manos para ilustrarlo
—Ya... si la gomina es para algo.
—Déjame intentar una cosa ahora que estemos en el avión.
—No quiero quitarte las esperanzas...
—Venga, por probar... ¿qué te crees? yo tengo el pelo rizado.
—Qué vas a tenerlo... lo tienes así como perfecto —sale a la calle.
—Cuando se moja se me riza todo.
—Es verdad... el otro día en la alberca lo tenías así todo bonito —hace gesto con la mano—. Igualmente no creo que mi pelo tenga mucha solución.
—Veremos. Si lo consigo te enseñaré como se hace.
Gales sonríe y asiente.
—Me preocupa un poco que tengas esperanzas de que de verdad voy a conseguir verme bien en algún punto... —Gales se ríe igual.
—Lo que no sabes es que tengo un arma secreta.
—¿Arma secreta?
—Oui.
—¿De qué tipo? ¿Así como... una secadora de pelo?
—Oui.
—Si mis hermanos llegan a enterarse alguna vez que yo uso algo así para peinarme... —Gales se ríe.
—Quoi? ¿Van a pensar que se te ve bien y que también quieren?
—No, van a pensar que soy aún más ridículo de lo que ya piensan —se ríe encaminándose al aeropuerto siguiendo los letreros.
—Ya, ya... todo el mundo era ridículo por querer electricidad en casa y bien que ahora nadie vive sin ella.
Gales se ríe con la comparación.
—Mis hermanos son complicados. Si ya les parece que soy un estirado solo por intentar vestirme sin camisetas de conciertos de rock...
—Bueno, a lo mejor sí lo eres, solo que no por eso. Es decir... no tenías ni unas bambas.
—¿Ahora resulta que vas a hacer equipo con ellos? —Gales entrecierra los ojos y le mira de reojo.
—Bueno, ¿quién no tiene unas bambas?
—No lo sé, yo tengo varias... me las compró un chico muy guapo —se encoge de hombros.
—Merci a Deux por él —Se ríe.
—Eso pienso todos los días últimamente... —le mira de reojo y se sonroja—. Estoy saliendo con él.
—Uy... ¿De veras? ¿Con lo de tu mujer tan reciente?
—Well... estamos tomando las cosas lentamente —Gales hace una mueca con eso.
—Oh. Eso está bien... ¿Y qué tal?
—Aún siento todo el rato mariposas en el estómago—susurra sonrojándose un poquito más, sin mirarle.
—Aaaw, que mono —se burla un poco Luxemburgo, tragando saliva y sonrojándose él también.
—Shut up... Es un buen tipo. Y mono... e impuntual. Y un poco loco... y pervertido.
—Anda ya, no te creo que sea tan horrible, tú siempre lo exageras todo.
—Nadie ha dicho que nada de eso sea horrible. Excepto lo de impuntual. Todo lo demás es bastante... Bueno, las mariposas son por algo.
—Ya, claro, ahora resulta que está bien ser... ¿Cómo has dicho? Un loco pervertido. Bueno, menos mal que no hablas de mí, vamos.
—Bueno, es que no le conoces... si le conocieras querrías tú salir con él. Pero no. YO tengo la suerte de que no sé por qué pero soy yo quien l-le... gusta! —sigue, sin mirarle
—Quoi? Anda ya, ¡qué vas a gustarle tú!
—Bueno, está saliendo conmigo, ¿no? —Gales traga saliva.
—¿Y por qué lo hace?
—Eso habría que preguntárselo a él... algo debe parecerle que hago bien —Gales le mira de reojo, sonrojadito.
—¿No se lo has preguntado?
—¿Por qué estás saliendo conmigo? —pregunta bastante dulcemente.
—Bueno, estaba yo aburrido en mi casa hace dos semanas...
—¿Ajá? —Gales sonríe un poquito, de lado.
—Y Belgique estaba diciendo que iba a casarse... —carraspea.
—Oh... yes. Cierto.
—Supongo que pensé que tal como estaba mi vida, yo no lo haría nunca.
Gales traga saliva con eso y le mira otra vez, llegando al aeropuerto y no queriendo hacerlo.
—No que... haya que hacerlo ahora necesariamente, no te agobies. Me refiero a que, de algún modo, necesitaba un... cambio. Sentí que estaba estancado. Y no que estuviera estancado en un mal lugar, en realidad era una situación muy comoda y conveniente pero ya no... no me decía nada. No me aportaba nada.
—¿Y...? —Gales sonríe un poco.
—Y bueno, pues llegó este tipo raro con sus... ideas raras y sus chistes malos y yo... me dejé llevar. Es sorprendente lo fácil que fue hacerlo, en realidad y no me extraña que nadie acabe de creerlo.
—¿Por qué te parece tan raro?
—Es MUY raro. ¡El tipo no tenía ni unas bambas!
—¿Eso es todo lo raro que hace? Pfff...
—¡No! Ni unos vaqueros. Y cuenta historias de la nada que no sé de dónde saca y no para de venir toda su familia en romería a mi casa!
—Eso... sí que suena fatal —Gales se ríe con eso apretando los ojos—. Aún no me dices por qué te gusta... ¿voy por allá donde dice vuelos privados?
—Oui, oui, perdona, es la puerta del fondo, verás que... Uy, claro, es que no van a reconocer el coche, bueno. No pasa nada. Es ahí. Hablaré con el guarda y te dirán por dónde entrar a la pista.
—Bueno... eso lo arreglamos ahora. ¡Termina de contarme!
—Oui, espera, que tengo que llamar que he dicho que lo haría cuando estuviéramos aquí. ¿Tienes los papeles del coche?
—Están en la guantera... ugh! Justo ahora!
Luxemburgo saca el teléfono, marcando y luego busca los papeles en lo que llegan a la puerta.
Buscan los permisos, los pasaportes y no tardan en decirle por donde tiene que ir.
Luxemburgo le indica en que pista están. Y tras un par de vueltas ya están en el avión.
Y es que esto ha sido casi tan rápido como si estuviera volando la reina Isabel. Gales está bastante impresionado.
Pues es que le han preparado el avión mientras estaban ellos en el baño. Luxemburgo acaba de hablar con el capitán mientras le señalan a Gales donde sentarse y le ofrecen una copa. Con el coche ya adecuadamente abordado.
Gales vacila y pide... lo que vaya a tomar Luxemburgo, que ahí vuelve.
—Todo listo. Y solo son las ocho y veinte. Estaremos en Cardiff a las nueve menos diez.
—No vamos a llegar...
—Vamos un poco justos de tiempo pero... venga, ten fe.
—Vale, vale... sí llegamos.
Se ríe un poco y se sienta a su lado en las grandes butacas de piel de color beige.
—Me estabas contando algo en el coche... e ibas a peinarme.
—Ah, oui —automáticamente vuelve a levantarse yendo a pedir a los auxiliares de vuelo.
—Pero terminaaaaa.
Él levanta la mano pidiéndole un momento en lo que la chica le trae lo que le ha pedido. Se acerca a él con una plancha de pelo y unos cepillos.
—Ohhh... Galia usa a veces una de eras... creo —Gales levanta las cejas
—Pues claro que Galia lo usa, todo el mundo lo usa, es una cosa maravillosa.
—Mmm... vale. Mi barbero nunca ha usado una.
—Es tiempo de cambiar de barbero entonces, mon cher.
La cara... como si le hubiera dicho convertirte en nazi. Luxemburgo conecta la plancha a la corriente y ahí se va a peinarle un poco.
—Pero... Pero! ¡Llevan doscientos años atendiéndome!
—Y por lo visto aun te lavan en una palangana.
—Pues... sí, algo así —le da un escalofrío que le toques, dejándose igual.
Luxemburgo se ríe.
—Y me corta con tijeras y me saca brillo en las uñas —le muestra una mano.
—Pues dile que use más suavizante en tu pelo...
—¡Eso sí uso! Bueno, usaba... del de Galia. Y es que obviamente hoy no había en tu baño de visitas.
—Nooon, ¡tienes que comprar uno para tu tipo de pelo! —se ríe.
—A veces cuando hablo contigo me haces pensar que no sé NADA de la vida.
—¡Pues parece! Mira, ya veras, no te muevas —ahí va a tomar la plancha.
—Eres tú y tus extravagancias —no lo hace, mirándole de reojo.
—Mis extravagancias, claro, porque cuidarse y mimarse a uno mismo es raro.
—Pues yo me cuido y me mimo yendo al barbero o al pedicuro. Pero tú lo llevas a límites extremos —es que le sigue cada movimiento que hace con las manos como perro al que le acarician la cabeza.
—¡Que va!
—Aunque no pareces haber ido a ningún especialista para esta cita.
—¡Ja! Eso es porque todo tiene que parecer natural, ya te lo he dicho, la gracia es que no veas el truco.
—No, es que te he visto estar en camiseta en la oficina y luego tú solito te has duchado y arreglado.
—¡Porque todo lo otro ya me lo han hecho durante la semana!
—Que va, ni siquiera parecías recordar que teníamos una cita.
—¡Anda ya! Que no iba a acordarme si no has hablado de otra cosa en toda la semana.
El británico se sonroja.
—Mira, ya veras, pásate la mano por el pelo por este lado. Cuidado no te quemes.
Gales levanta una mano y se toca la cabeza un poco, con cuidado.
—¿Lo sientes? Está suave pero vuelve a su sitio naturalmente después que lo guíes un poco.
—Pues sí que se siente suave.
—Es como la ropa, si la almidonas o la planchas.
—¿Te gusta a ti como se me ve?
—Pues claro, se te ve igual pero sin sentirse como acartonado.
—Vamos a ver ahora con la humedad de Cardiff si... todo sigue igual —Gales sonríe un poco.
—¡Anda ya! No hay tanta. Además si usas el acondicionador adecuado eso ayuda.
—Darling, hoy mi acondicionador es inexistente, con trabajos me lave con Jabón de manos —le mira de reojo.
—¿Quién es ahora el que no se ha preparado para la cita?
—Me preparé perfectamente bien hasta que me hiciste lavarme la cabeza si quería besos.
—Anda ya —pone los ojos en blanco, pero sonríe.
—Eso me has dicho... que mi horrendo peinado iba a apagar cualquier tipo de pasión.
—Pues sí —se ríe dejando ya de peinarle.
—¿Ya quedé? —Gales le mira de reojo.
—Oui.
—Ohh... se siente menos... crespo —Gales se pasa las dos manos por el pelo.
—Exacto.
—¿Me veo bien?
—Oui —le sonríe y Gales se sonroja un poquito.
—Ven —pide y Luxemburgo se acerca. Gales traga saliva y sonríe un poco más, sonrojadito—. Ven más.
—¿Más como sentado en tu regazo?
—Exactly.
Se levanta y ahí va. Gales sonríe abriendo un poco los brazos y se le sienta ahí.
—¿Qué me vas a traer para navidad?
Gales se ríe jojojo y Luxemburgo sonríe.
—Si te portas bien, puede que te... dé unos besitos.
—Mmm... ¿Solo eso? No sé si valga la pena portarme bien.
—Puede que te de... un paseo en trineo —Gales se sonroja más.
—¿Literal o figurado?
—Esperaba que fuera bastante figurado... —sonríe de lado.
—¡Quién es el pervertido ahora! —protesta riendo.
—Aprendo del mejor... —se defiende.
—Te olvidas de una cosa —empieza, levantando un dedo.
—Yes? —le mira a los ojos y sonríe un poquito.
—Yo no soy gay —susurra y va a besarle.
Gales sonríe y se deja besar, cerrando los ojos y haciendo "mmmm" para decir algo y ya van a llegar y al final no le ha dicho lo de porque le gusta.
¡No! Maldita sea.
Pues no le ha vuelto a decir.
Ya le dirá... esto es toda una cita.
Pues cuando sienta el avión a aterrizar es que Luxemburgo va a separarse.
