Capítulo 17: El triste pasado de Mimi

Después del cumpleaños de Yamato, Zurata quiso tener una audiencia privada con Yamato solo para hablar. Yamato fue a prisión a hablar con él, pero no reconoció a ese hombre, tan solo lo había visto en fotografías y todo lo demás.

—Discúlpame, estoy mal vestido—Aquel hombre intento ser gracioso con él, pero vio que Yamato no reacciono ante su broma—¿Ishida cierto?

—Así es...Arata—Yamato tenía expresión de pocos amigos.

—Sé que lo hice estuvo mal, y me arrepiento realmente por todo lo que ha pasado, y sé que tu no tendrás vida para perdonarme...yo realmente tenía un enorme discurso para que pudieses perdonarme, pero al estar frente a ti, no tengo palabras, solo lamento lo que hice.

—¿Por qué lo hiciste? Por qué tuviste que matar a mi hijo y alejar al amor de mi vida—Yamato estaba bastante molesto con el.

—Decir que no fue mi intención no resolverá nada, si la golpe, pero no sabía que estaba embarazada, Asami me dijo que empezó a tener una relación contigo, y que una amiga tuya se interponía todo el tiempo, también me dijo que esa noche TU, le tenías algo especial, pero que también habías invitado a tus amigos, y le dije que yo me encargaba de tu amiguita, si la golpe y la asuste para que se alejara de ti, pero llegaron los chicos de la banda y todo se complicó.

—Complicar, golpeaste a una mujer.

—Lo sé, y pensé que acabaría en una riña de bar, pero al llegar a casa un día y que me esperaba un citatorio de parte de la corte, por golpear a una mujer embarazada, enloquecí, le pedí explicaciones a Asami y le pedí ayuda, pero la muy perra no me quiso ayudar, dijo que tu habías terminado con ella, que tú la habías engañado y que habías embarazado a tu amiga, no entendía nada no entendí nada por meses, mis abogados me dijeron que me declarara culpable para que todo esto pasara radio, pero saber que mate a esa pobre criatura me destrozo. Casi cuando estuvieron por decir cómo quedaría mi situación, ella llego a mi casa, tenía varios meses de embarazo, que era tuyo, ya no le creía nada, y me dijo que tú la golpeaste y que no te harías responsable de la criatura, que la ayudara a abortar, pero ya era muy avanzado su embarazo, cinco meses.

—Fue después que la rechace.

—Creo que sí, y la muy perra dijo que yo había planeado todo ante la corte, por eso todo se alargó, no sé dónde este, mande a mis abogados pero no la han encontrado, ahora yo estoy destruida, todo está mal en mi vida—Aquel hombre comenzó a llorar mientras le tomaba las manos a Yamato—No supe que paso con esa criatura, pero te puedo decir algo Ishida, es tuyo, porque la muy perra tenía miedo de tener relaciones.

—Bueno, puedo decir que no es así, porque si no, no lo hubiera hecho conmigo, y no te preocupes, ella de mala gana me dio a mi hija, la abandono recién nació.

—¿Que, esa infeliz hizo eso? Como puede ser tan desalmada para hacer eso.

—No lo sé, ella la dejo un día de invierno en mi casa y no he sabido de ella.

—Ishida, cuando salga te juro, por mi vida que te ayudare a buscarla, pagare mi error contigo.

Yamato entendía el coraje y la impotencia de aquel hombre, y sabía que Asami había involucrado a más de uno en su estúpido juego, y cada vez entendía menos a esa chica.

Yamato preparaba sus cosas, mientras su madre y su padre hablaban en la sala, era la primera vez que dejaría sola a Natsuo, pero estaría al cuidado de sus padres, se le hacía injusto pero era lo mejor, quería contratar a una niñera que la cuidara de tiempo completo, pero Hikari y Sora se ofrecieron también a cuidar a Natsuo mientras la madre de Yamato estuviera ocupada. Sentía un gran dolor en su pecho por dejar a su hija por dos semanas. Salió a la sala con su maleta y su guitarra, y vio cómo su madre la tenía sentada en el sofá, la pequeña hacia todo lo posible para mantenerse sentada por si sola hasta que lo logro.

—Parece una muñequita—Dijo Natsuko muy feliz, Hiroaki la veía como cuando eran jóvenes y dijo la misma frase cuando Yamato estaba aprendiendo a caminar.

—Lo es, es una hermosa muñequita—Dijo Hiroaki, diciendo exactamente la misma frase que cuando lo dijo con Yamato, su exesposa se dio cuenta de ello y volteo a verlo sonrojada.

Yamato se dio cuenta de esta situación, y tenía la esperanza de que en esas dos semanas que iban a estar a cargo de Natsuo algo más pasara entre sus padres, sería lo mejor que pudiese pasar después de tanto sufrimiento.

—Muñequita—Yamato se arrodillo ante el sofá y al decirle eso Natsuo volteo a verlo con atención—Eres una linda muñequita—La pequeña sonrió animosamente mientras intentaba tomar el rostro de su padre—Tengo que irme por unos cuantos días ¿Sí? Papá tiene que trabajar, abuelito y abuelita te van a cuidar—La niña no entendía muy bien que estaba diciendo su padre.

—Tío Tk y tía Kari también estarán jugando contigo—Dijo su abuela, pero al parecer no entendía esa situación.

Yamato la tomo en brazos y salió del departamento, su padre llevaba su maleta. Yamato en el auto de su padre iba contándole a su hija que pronto volvería y que le traería muchos regalos del extranjero. Pero al momento de despedirse en el aeropuerto Natsuo comenzó a llorar por que su padre se había ido. Serian unas dos semanas difíciles sin duda.

Había pasado más de un año desde que Mimi había vuelto a casa con sus padres, durante ese tiempo había pasado el peor año de su vida, y fue casi internada en un hospital psiquiátrico por estar tanto tiempo en depresión y no estar dando resultado la terapia psicológica que estaba tomando. Era visitada constantemente por dos de sus amigos Michael y Anni, ella no era niña elegida simplemente los conoció a los dos en la escuela.

Ambos se preocupaban demasiado por la vida que estaba llevando Mimi, incluso sus padres no supieron que hacer en un punto en el que Mimi ya no salía de la cama y dejo de comer con regularidad. De no haber sido porque un día casi muere por falta de comida el psicólogo no la hubiera enviado a tomar otro tipo de tratamiento. Cerca de Mayo Mimi comenzaba a tener una recuperación, y comenzó a salir más de casa.

—Por favor, yo quiero ir, me has enviciado tanto con la música asiática que quiero ir a ver a ese grupo—Dijo una tarde Anni a Mimi una tarde que se había qué dado en su casa.

—Está bien, pero si ese día no me siento bien, le dices Michael—Mimi realmente no quería hacer nada por esas fechas, pero la insistencia de sus amigos por continuar con una vida normal hacía que cediera a ciertas actividades.

—Michel está incluido en el paquete—Dijo la castaña mientras reía divertidamente.

El día del concierto había llegado, pero Mimi aún no sabía cuál grupo iban a ver, las luces se apagaron en el teatro y comenzó un juego de luces que iluminaban todo el escenario, las chicas comenzaron a gritar y a mientras salían al escenario los artistas, y Mimi se dio cuenta de que en medio del escenario estaba Yamato con su guitarra, después vio como un gran letrero de decía KOD se iluminaba.

Mimi comenzó a ponerse nerviosa, pero la oscuridad la cubría así que él no la podía ver, todas las canciones las conocía, Michel vio como Mimi comenzaba a reaccionar mal, se ponía nerviosa. Conocía a Yamato, y sabía que ella y Mimi fueron novios, y también sabía que él era el padre del hijo de Mimi, Anni sabia un poco pero nunca le había visto el rostro, y podía ser cualquiera. A mitad del concierto Yamato hablo en un perfecto ingles.

—La siguiente canción va dedicada al amor de mi vida, que por asares de destino no podemos estar juntos, Te Amo Mimi "Dont say Goodbye".

Las chicas gritaron en el escenario, la canción era nueva para Mimi.

—Te la dedico a ti—Grito Anni mientras abrazaba a Mimi.

—Puede ser cualquiera—Dijo Mimi casi al borde del llanto, Anni no se percató de eso por estar muy emocionada escuchando al grupo.

Michael la abrazo fuerte, Mimi realmente quería irse de ahí, no soportaba estar escuchando a Yamato cantarle una canción, no soportaba verlo, no soportaba estar ahí. Le hacía vivir todos esos viejos recuerdos, todo ese maldito año que sufrió, ese concierto estaba acabando con su vida. Se fue de ahí inmediatamente y Michel la siguió, Anni no se había dado cuenta de todo ello y se quedó ahí.

—Mimi te llevo a casa, regresare después por Anni.

—No te preocupes, regresare sola a casa—Mimi le daba la espalda a Michel.

—No, somos amigos Mimi desde hace varios años, y te prometí ayudarte y cuidarte, eres muy importante para mí, para todos, y me duele verte así, yo... yo no sabía que vendríamos aquí, Mimi, ¿Te puedo decir algo sin que te molestes? —Mimi asintió—Deberías hablar con él para que no estés sufriendo más, me dijiste que te fuiste sin despedirte, y él no te ha olvidado.

Michael dejo de hablar de golpe al ver que Mimi comenzaba a llorar, se acercó y lo primero que escucho fue que Mimi no había olvidado a Yamato. Michael la llevo a casa para que pudieran estar más tranquila. Había sido un golpe muy duro esa noche, y más porque no había podido olvidar ni dejar de amar a Yamato.

Sabia Mimi que tenía que hablarle, sabía que tenía que hacer muchas cosas y que un día cuando volviera a Japón se lo toparía porque ambos pertenecían a su círculo de amigos, pero ese día, ese día en específico no podía enfrentarlo.

Yamato termino su primer concierto en Nueva York, y todos querían festejar, pero él lo único que quería era ir a buscar a Mimi, así que dijo que exploraría un poco y luego regresaría con ellos. Camino por muchas calles intentando localizar la dirección que le dio Sora, marcando como loco una y otra vez el teléfono de Mimi, pero nunca contesto.

—Hello—Dijo una voz al otro lado del teléfono.

—Mimi, Mimi Tachikawa—Yamato dijo con desesperación.

—Lo siento, no estoy con ella, dejo su teléfono olvidado—Dijo aquella joven del otro lado de la línea.

—No entiendo, no entiendo bien lo que dices, Mimi, soy yo, por favor sé que te hice daño, y sé que no quieres hablarme, pero estoy en Nueva York, te veré, mañana te veré en Central Park.

La chica al otro lado del teléfono no entendía nada del japonés que Yamato decía, y Yamato tampoco entendía nada de lo que la chica decía, hablaba demasiado rápido y su ingles se limitaba a ciertas conversaciones para el show, para cuando acordó la chica le colgó. Yamato se sintió demasiado triste, y siguió buscando la dirección que le dieron, pero nunca la encontró. Regreso al hotel sin siquiera ir a la fiesta, se recostó en la cama y se llamó a su madre para ver cómo le iba con su hija. La pequeña se encontraba feliz, al cuidado de su abuela y de Takeru, a lo lejos escucho la voz de su padre suponiendo que esa mañana se encontraría en casa con su madre.

Anni se fue muy enojada del concierto a casa de Mimi, la habían dejado sola, y ella traía el teléfono de Mimi, llego a la casa y ahí estaban los dos.

—Ten se te olvido—Dijo molesta dándole el teléfono—Y me olvidaron—Dijo aun haciendo un berrinche.

—Lo siento Anni, Mimi se puso mal en el concierto, y mejor nos fuimos, pero iba a pasar por ti.

—No mientas, me olvidaron—Anni era más caprichosa que Mimi y por eso se agradaban—¿Qué ocurrió?—Sus amigos se vieron y Mimi agacho la cabeza—Ya díganme.

—¿Recuerdas que el chico del concierto dijo "Te amo Mimi"?—Mimi le dijo mientras Anni asentía—Bueno él es mi exnovio, por el que regrese con mis padres.

La cara de Anni era un poema, ese chico tan guapo era exnovio de Mimi, ¿Mimi salía con un roquero?, Anni no lo podía creer, sabía que había pasado en Japón por palabras de Mimi, pero nunca le había puesto rostro a la figura gris que describía.

—Por cierto, alguien te marco y conteste, le dije que habías olvidado tu teléfono, pero no sé si me entendió.

—¿Por qué dices que no te entendió? ¿Había ruido? —Pregunto Mimi bastante preocupada revisando el teléfono.

—No, es que hablaba japonés, lo único que entendí fue tu nombre.

Mimi al revisar el teléfono no reconoció el número, ya que había borrado y loqueado de su mente el número de Yamato, y al ser un número que no reconoció no devolvió la llamada.

Esa noche Mimi y Yamato volvían a compartir el mismo cielo y el mismo aire, Yamato estaba dispuesto a decirle todo lo que estaba pasando, y que si no quería volver con él lo entendería, pero él quería seguir teniendo contacto con ella. Al día siguiente le dijo a Mitsuo que iría a explorar la ciudad otra vez y que volvería una hora antes al concierto, Koji lo convenció ya que sabía que plan tenía. Volvió a buscar, pero era una ciudad tan inmensa que no sabía cómo encontrara. Pidió indicaciones, pero todo era tan confuso.

Pensó en esperarla en central Park donde le dijo que la esperaría y pasaron las horas y no llegaba, su hambre comenzaba a hacerle un dolor insoportable en su estómago. Comió algo cerca de ahí para no poder perderla de vista, pero nunca llego. Regreso decepcionado de vuelta para comenzar los preparativos, todos lo vieron mal e intentaron darle ánimos, pero esa era la última noche que pasaría en esa ciudad para después continuar con su viaje de dos semanas y ahí terminarían sus oportunidades.

El concierto fue algo tan normal, esa vez no sintió la misma emoción que sintió el día anterior. Por su parte Mimi cayo nuevamente en una depresión que le costó salir, quería imponerse a todo eso, pero su corazón estaba tan dañado que no sabía cómo hacerlo.

Un día a principios de junio Mimi caminaba por una calle y encontró una pastelería, a la cual decidió entrar solo para mirar, pero al ver todos esos hermosos pasteles quiso aprender, le pidió a la dueña que si por favor le enseñaba o le daba trabajo para poder aprender, la dueña una señora ya mayor italiana de nombre Gianna le pregunto el por qué le estaba pidiendo tal cosa si era apenas una chiquilla de secundaria, le explico un poco de su vida y de lo que estaba pasando, la señora se le apiado tanto de ella que la hizo su aprendiz y a raíz de eso Mimi comenzó a tener un nuevo estilo de vida.

Mimi decidió desde ese día vivir, y hacer felices a los demás a base de ricos dulces y pasteles que ella misma de apoco los llenaba de amor, su maestra la persuadió de volver a la escuela, para que pudiese estudiar en una universidad de gastronomía o repostería, Mimi decidió hacerle caso. Al ver este cambio de parte de Mimi, sus padres se pusieron muy contentos, al igual que sus amigos. Paso casi un año y Mimi no se comunicaba con sus amigos en Japón por estar tan concentrada en su nueva vida olvidar a Yamato fue imposible, pero ya no le dolía tanto pensar en él ni pensar en su hijo. Los amaba a los dos, pero era algo que tenía que dejar atrás.

Poco antes de entrar a la universidad Mimi conoció a un chico que con frecuencia iba a visitarla a la pastelería, y decidió darse una pequeña oportunidad, pero en su corazón siempre estuvo Yamato y esa relación no pudo superar más de los dos meses. Mimi creía que jamás podría volver a tener algo serio con alguien y dedico mejor su tiempo a estudiar y al negocio al que había entrado. Ella no estaba reacia al amor, pero todas sus relaciones continuaron siendo tormentosas por el recuerdo de Yamato.

Después de muchísimos años con ayuda del dinero que había ganado construyo un pequeño restaurante que con el tiempo gano bastante popularidad, ella era el chef principal.

Casi trece años después Mimi conoció en ese restaurante a Andrew Jhonson un bombero que iba con frecuencia ahí, pero no iba a verla, si no que se había enamorado perdidamente de la comida de Mimi, no sabía quién era el cocinero hasta que un día pidió hablar con el chef, y entonces fue amor casi a primera vista para Andrew, para ese entonces Mimi estaba por fin superando aquel feo incidente en Japón.

Al cabo de un año de citas y un noviazgo corto de menos de 5 meses Andrew le propuso matrimonio, Mimi quería ser feliz y acepto tal proposición, solamente avisándole a Miyako la situación y que guardara el secreto que pronto iría a Japón para presentarles a su marido.

Un año después de casados Daisuke la contacto, diciéndole que quería abrir un restaurante, pero que no sabía cómo empezar, Mimi lo hablo con Andrew y la convenció de que le ayudara al chico a abrir uno en Japón, y así ella tendría una excusa para ir a visitar más seguido a sus padres los cuales se habían ido hacia más de 4 años de vuelta a Japón.

Todo estaba casi listo, Mimi para esas fechas ya estaba embarazada y el día que dio a luz, Andrew tuvo que salir de emergencia sin poder acompañarla al hospital, ella tuvo que ir con su odiosa suegra que no la quería por no ser americana, y por su sumisa cuñada que tenía que estar a las órdenes de su madre.

Pero ese día ocurrió un accidente, en el cual Andrew quedo atrapado y perdió el conocimiento dejándolo muy grave, Mimi no se enteró de esto porque su suegra no le quiso decir para que su estado de salud no empeorara, pero fue inevitable no decirle ya que esa misma tarde falleció de intoxicación por humo.

Mimi creyó que no tenía sentido nada, y volvió a casa con su pequeño bebe en brazos, la señora Gianna estuvo todo el tiempo al lado de ella, le dijo que volviera a casa con sus padres, que los necesitaba, pero ella no quiso hacer nada por el dolor que sentía

—Este mismo dolor fue el que sentiste aquella vez que te vi entrar a la pastelería cuando eras una niña, ahora eres una mujer y tienes una criatura que te necesita, necesitas estar fuerte y sana para poder llevar las cosas, vuelve a casa niña.

Y así fue como después de dos años y de una larga lucha con su suegra por pelear que su nieto se quedara en américa con ella fue como volvió a Japón. Y a decir verdad en el primer momento en el que volvió a ver a Yamato su corazón se aceleró haciéndola sentir como una adolescente, esperando el día en el que las cosas volvieran a funcionar entre ellos, y esperando el día en que no fuera tan cobarde para decirle a Yamato lo que en realidad sentía por él.


Hola mis estrellitas, he estado leyendo las notas originales de este fanfic, y lo hice a principios de pandemia, osea hace poco mas de 4 años, así que no se me infarten por algunas cosas, si tengo mucho haciendo fanfics, pero por cosas de la vida he tenido que irlas borrando. Espero les guste y los estare leyendo.