Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de El Reino.

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Día 18: Nyctophilia (inglés)

"Amor a lo oscuro. Amor a la noche"

Sasuke se estiró el cuello de su yukata de color violeta intenso e hizo una mueca. El traje era nuevo y la tela aún picaba. Pero su vieja yukata había sido destruido en el Festival de los Fundadores del año pasado. Y su madre lo regañaría si no se vestía de forma tradicional.

—No hagas eso —le espetó Sakura y le dio una palmada en la mano.

Él retrocedió.

—¡Mujer, detente! No soy Naruto.

—¿Qué he hecho? —preguntó Naruto distraídamente, ya con dos palos de yakitori en cada mano.

Sasuke miró a su alrededor, confundido. Apenas habían llegado al festival. ¿Cómo es que ya había encontrado comida? ¿Dónde la encontró?

—¡Eres una mala influencia para Sasuke! —regañó Sakura.

Naruto le dio un gran bocado a su comida y habló con las mejillas llenas.

—Eso es lo que me dice Fugaku —aceptó.

Sasuke soltó una risita. Los dos hombres intercambiaron golpes de puño.

Sakura suspiró exasperada.

—Lo que sea. Tengo que encontrar a Ino —su voz se volvió alegre—. Lleva una yukata de zorra este año y necesito verla.

—No creo que eso sea muy agradable —Naruto frunció el ceño.

Sakura se burló y le quitó importancia.

—Así me la describió ella.

—¿Eso es algo bueno o malo? —preguntó Sasuke.

Sakura no respondió. Se limitó a agarrarlos del brazo y a hacerlos caminar por la iluminada calle, evitando la oscuridad de la noche. Naruto y Sasuke intercambiaron miradas de desconcierto. Sakura los ignoró, abriéndose paso entre la multitud. Naruto miró con tristeza los puestos de comida a su paso. Una vez que Sakura los tenía agarrados, no podían detenerla.

A menos, claro, que se cruzaran con Tsunade.

El pequeño grupo se detuvo a trompicones. Cuando Tsunade los miró, Sakura y Sasuke se inclinaron rápidamente ante su antigua y actual maestra.

Como genin, Tsunade aceptó a Sakura y a Sasuke como alumnos. Lo cual había sido incómodo para Sasuke. No le gustaba ser el único chico en un grupo de mujeres. El enamoramiento de Sakura también lo hacía extraño. Hasta que Tsunade le dijo firmemente a Sakura que acosar sexualmente a un compañero de equipo era motivo de una baja deshonrosa.

Aparentemente, eso asustó a Sakura. Ella dejó de molestar a Sasuke después de eso, concentrándose solo en aprender el control de chakra necesario para utilizar las técnicas de fuerza bruta de Tsunade.

Sasuke aún sentía que le debía todo a Tsunade. Ganó una buena amiga en Sakura cuando ella se calmó. Pero, además, tuvo una carrera exitosa gracias a que Tsunade aceptó entrenarlo como ninja médico para fastidiar a su padre. Al parecer, a ella le pareció divertido.

Fugaku no tenía muchos amigos.

Tsunade asintió en señal de reconocimiento.

—Sí, sí —balbuceó, balanceándose en el banco—. Váyanse de aquí. Déjenme beber en paz.

—¡Adiós, abuelita! —gritó Naruto mientras Sakura lo arrastraba.

Tsunade lo señaló y luego se pasó el pulgar por la garganta. Naruto se carcajeó como si ella no acabara de amenazar con cortarle el cuello. Sasuke nunca entendió realmente su relación.

—¡Ino! —Sakura chilló.

—¡Sakura! —Ino igualó el agudo tono de Sakura.

Chocaron en un abrazo, diciéndose palabras indescifrables la una a la otra. Sasuke hizo una mueca y se ajustó la ropa. Naruto tiró sus palitos de comida en un basurero cercano. Frente a ellos, estaban Shikamaru y Chōji. Shikamaru estaba encorvado en su lugar, ya parecía medio dormido. Chōji picoteaba alegremente su takoyaki.

—¡Ooh! —murmuró Naruto—. ¿Dónde conseguiste eso?

Se acercó de un salto al otro hombre. Pronto comenzaron a elaborar un plan para visitar todos los puestos de comida.

Sasuke se metió las manos en las mangas de su yukata y suspiró. Una mirada rápida a las chicas reveló que seguían hablando de su ropa. Sakura deslizó una mano por la gran abertura de la yukata de Ino, revelando aún más pierna. Sasuke hizo una mueca y miró a Shikamaru. Intercambiaron breves asentimientos, pero no se hablaron.

Una nariz húmeda se clavó bruscamente en su pierna, haciéndolo retroceder un paso. Sasuke se sobresaltó y miró hacia abajo. Akamaru jadeó hacia él, con expresión de satisfacción.

—Quiere disculparse —dijo una voz áspera.

Kiba salió de las sombras. Shino y Hinata iban detrás de él.

Sasuke se obligó a apartar la vista de Hinata. Miró fijamente al monstruo sentado a sus pies.

—Um... —dijo Sasuke.

—Por lo del hospital —aclaró Kiba—. No quiso herir a Hinata y asustarte. Lo siente.

—Oh —comentó Sasuke sin comprender.

Akamaru se levantó de repente y trotó hacia Hinata. Ella sacó un paquete de su obi y se lo tendió. El perro lo agarró suavemente con sus caninos de aspecto letal. Volvió a trotar hacia Sasuke y se sentó expectante frente a él.

—Para ti —explicó Kiba—. Intenté decirle que a los hombres no les gustaban las flores, pero insistió en que olía bien.

Sasuke tomo con cuidado el paquete de las fauces de Akamaru. Akamaru ladró, pero el perro parecía contento.

Abriendo cuidadosamente el paquete con el pulgar, Sasuke vio unos cuantos tallos secos de lavanda. El olor le llegó a la nariz. Lo tranquilizó.

Lo cerró y metió en su propio obi. Se dirigió cortésmente a Akamaru.

—Disculpa aceptada. Gracias.

El perro dio un par de vueltas emocionado antes de volver con su compañero. Kiba asintió a Sasuke antes de fijarse en el consejo de guerra que habían establecido Naruto y Chōji.

—Ooh. ¿Qué es eso sobre la comida? —el perro ninja y su compañero se dirigieron a la pareja.

Shino pasó una mano por el codo de Hinata. Intercambiaron un par de palabras que Sasuke no pudo captar. Y se unió al grupo de chicos.

Solo Sasuke y Hinata permanecieron en ese lugar. Sasuke resistió el impulso de salir corriendo hacia los árboles. Sí, le lanzó una rápida mirada de evaluación, que le dijo mucho. A estas alturas de su carrera, era demasiado hábil como para no darse cuenta de los indicadores de salud de una persona. Además, él... Se fijaba mucho en ella. En general.

Hoy, ella tenía muy buen aspecto. Como era de noche, no llevaba gafas de sol. Sin embargo, la piel debajo de sus ojos no parecía tan hundida y oscura.

Le sonrió, aunque era una sonrisa pequeña, fue deslumbrante. No tenía los indicios de cansancio de antes. Sus hombros no estaban encorvados por el dolor y su andar era suave. Observó si cojeaba. Al no encontrarla, sus ojos recorrieron la curva de su cadera.

Sasuke parpadeó. ¿Realmente había pasado tanto tiempo desde la última vez que la vio?

Sabía lo que le había dicho Hanabi. Pero, aun así. Ver el paso del tiempo a través de su recuperación era diferente a que se lo contaran.

—Hola, Sasuke-san.

Parpadeó tontamente.

—Hola. Te ves... —bien—... Saludable.

Por suerte, ella no se dio cuenta de lo estúpido que sonaba o lo ignoró amablemente.

—Sí, gracias. Mis ojos y mi pierna se han curado bien estas últimas semanas. Incluso ya me han autorizado para ir a misiones —comentó.

La luz de un farol cercano proyectaba un suave brillo dorado sobre su rostro y ojos. Él no podía apartar la mirada.

Hasta que las palabras de ella lo golpearon. Semanas. No la vio durante semanas y eso le quemaba. Podría haber pasado más tiempo con ella si no hubiera permitido que el entrenamiento lo absorbiera.

Sasuke abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero un grito llamó su atención. Ambos se volvieron hacia sus amigos. Ino y Sakura caminaban hacia el abarrotado festival, tomadas del brazo.

Naruto los llamó con la mano.

—Vamos a buscar comida. ¡Vamos!

—¡Comida! —gritó alguien. Lee corrió hacia la pequeña multitud—. ¿Has dicho comida?

Todos saludaron animadamente al recién llegado. Ino y Sakura se volvieron, y al ver a Tenten, se enlazaron del brazo con ella también. Neji se acercó a Hinata. Un rayo de luz de una antorcha ilumino la diadema de seda negra que llevaba.

—Hola —saludó, con los brazos cruzados.

Ella extendió la mano y le tocó ligeramente el antebrazo.

—Hola, ¿acabas de llegar?

—No —suspiró Neji—. Lee y Tenten llevan un par de horas intentando ganar los juegos.

—¿Han tenido suerte? —Hinata hizo una pausa.

El grupo de varones, excepto Shikamaru, vitoreó. Lee levantó su premio triunfalmente. Sasuke hizo una mueca ante el kunai de peluche de ojos saltones.

Ella soltó una risita.

—Supongo que eso responde a mi pregunta.

Neji miró a Sasuke, reflejando la mueca de Sasuke, pero por una razón diferente.

—Uchiha-san.

—Hermano... —dijo Hinata en tono de advertencia.

Sasuke levantó una ceja, sorprendido. No sabía que ella podía sonar así.

Neji dejó escapar un resoplido.

—Sasuke-san —dijo con el mismo asco con el que uno podría decir "gonorrea" o "conjuntivitis".

—Hyūga —respondió Sasuke, porque a él no le habían dicho que debía de ser cortés.

Neji chaqueó los dientes antes de dirigirse de nuevo a Hinata.

—El tío y su hermana la han estado buscando. Quieren verla antes de que salga de misión.

Con eso, se alejó, con su larga cabellera balanceándose detrás de él.

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Notas: Jajaja, Sasuke y Neji son la mejor combinación.

Naoko Ichigo