Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de El Reino.

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Día 19: Saudade (portugués) y Sehnsucht (alemán)

"Anhelo profundo por alguien a quien amas, pero que se ha ido y puede que nunca regrese" y "Un doloroso deseo por lo que puede y nunca será"

—¿Qué quiere decir con que iras a una misión? —preguntó Sasuke.

Hinata solo sonrió y juntó las manos frente a ella.

—Me han autorizado a volver con el deber. Kiba, Shino y yo nos iremos a una misión.

Sasuke pudo notar que puso una expresión extraña porque ella sonrió antes de continuar.

—Vamos a llevar un par de pergaminos no clasificados al daimyō. Apenas es una de clase C.

Apretó los dientes e hizo lo posible por no sonar como un imbécil sobre protector.

—¿Crees que estás a la altura? ¿Saltar no te causa dolor?

Ella sacudió la cabeza, haciendo que un par de mechones de cabello se escaparan de su peinado y cubrieran su diadema de seda blanca.

—No he sentido dolor desde hace al menos cuatro semanas. Tal y como lo prescribió el fisioterapeuta. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos.

Sasuke se detuvo ante la expresión de pesar de su rostro. Un rubor floreció en sus mejillas. Su voz bajó involuntariamente y dio un paso hacia Hinata. Ella no se apartó, solo se inclinó más cerca.

—¿Has estado siguiendo las instrucciones? —le preguntó en voz baja.

Ella abrió la boca para responder, sus labios rosados y brillantes se separaron. Él los observó atentamente. Ella aspiró un poco de aire y él soltó el suyo.

Un fuerte jadeo los sacó a ambos de su ensueño. A sus pies estaba sentado Akamaru, que los observaba con avidez.

Riendo, Hinata enterró sus manos en el manto de piel que rodeaba su cuello. Sasuke se dio cuenta de que todos se habían ido ya.

Hinata le puso una mano en el cuello. Akamaru abrió un ojo para mirar ávidamente a Sasuke. Ella acarició el pelaje de Akamaru.

—Está esperando. Nos llevará con los demás.

Sasuke quiso protestar. No quería tocar a ese perro apestoso con sus manos. Pero Hinata esperó y Akamaru empezó a agacharse como si estuviera ofendido.

Bueno, al menos era un perro y no un escarabajo. Con un largo suspiro, puso con cautela su mano en el pelaje de Akamaru, junto a la mano de Hinata.

Sorprendiéndolo, Hinata movió la mano y unió sus dedos meñiques, mientras seguía manteniendo un suave agarre en el pelaje de Akamaru. Sus manos estaban ocultas, pero para él se sentía evidente y chocante.

El perro avanzó. Sasuke tropezó tras ellos. Se alegró mucho de que fuera de noche y de que eso ocultara sus orejas rojas. Ninguno de los dos se miró por un momento.

Sin embargo, Hinata se animó a conversar.

—Siento lo de Neji —susurró—. Es muy protector.

Sasuke se aclaró la garganta, repentinamente seca.

—¿Sientes que necesitas que te protejan?

Su voz salió tranquila y suave como una pluma.

—¿De ti? Nunca.

El corazón le golpeó en el interior del pecho con tanta fuerza que quiso toser. De nuevo, se aclaró la garganta.

Aunque no era inexperto en el coqueteo y las citas, esto lo tomó desprevenido. Sobre todo, por Hinata. Ni en un millón de años pensó que estaría agarrado del meñique con una mujer mientras estaban a solas. Eran adultos, no niños de diez años.

Pero Hinata lo hacía todo tan sutil. Llevaba la sinceridad a flor de piel. Además, la parte Hyūga de ella hacía que cada pequeño gesto tuviera un gran significado. Cuando llegaran a la etapa de los besos, y él esperaba que eso sucediera pronto, sabría que ella lo amaba. Solo porque su dignidad Hyūga combinada con su timidez, nunca le permitirían ser así de cercana con alguien más.

No es de extrañar que Neji odiara a Sasuke. Hinata era seria y Sasuke nunca había tenido nada serio con nadie.

Dejó escapar un largo y lento suspiro. Tenía que tener cuidado con esto. Si no, podría herir de verdad a Hinata, y también a sí mismo.

Sintiéndose valiente, pero también un poco temerario, ajustó su mano para poder ponerla encima de la de ella y enlazar completamente sus dedos.

Sus labios se curvaron hacia arriba, estaba complacida.

Antes de que se unieran al grupo en torno a una mesa de pícnic llena con diversos alimentos del festival, Hinata los soltó a él y a Akamaru. El perro saltó hacia delante y se enredó en las piernas de todos hasta que le dieron de sus bocadillos.

Kiba le entregó a Hinata una brocheta de carne. Ella no la comió hasta se enfrió. Lo mismo con el chocolate caliente que Shino le puso en la mano. Naruto tiró de Sasuke por el cuello y lo obligó a probar una especie de pescado frito lleno de salsa. Sasuke estaba demasiado ocupado para seguir viendo a Hinata comer todo frío.

Seguía siendo asqueroso.

No hablaron durante el resto de la noche. Pero se mantuvieron cerca. Ella se arrimó a su lado varias veces. Él se inclinó y respiró el aroma de su cabello.

La única vez que se separaron, Hinata se dirigió a hablar con su padre y su hermana. Sasuke reconoció a la mujer que lo emboscó en el hospital. Oh. Entonces, esa debía ser Hanabi.

Cuando las otras dos personas de su grupo se distrajeron, Hanabi llamó su atención. Hizo un pequeño saludo con la mano. Él le devolvió el saludo torpemente. Ella le hizo un gesto con el dedo medio. Él levantó las manos en señal de sorpresa y ofensa. Ella se rio.

Él la observó por un momento antes de distraerse. Ino, Sakura y Tenten estaban de pie en un pequeño grupo, mirándolo.

Ino, con los dedos en "v", se señalaba los ojos y luego a él. Sakura se pasó el pulgar por la garganta. Tenten hizo girar un senbon entre sus dedos.

Sasuke puso los ojos en blanco.

"¡Mensaje recibido!", les hizo una señal agresiva. Luego combinó un par de señales que realizaban en las misiones. "Persona importante. Manipulación cuidadosa; carga frágil."

No pretendía comparar a Hinata con un paquete o un cliente. Pero las chicas eran inteligentes. Podían darse cuenta.

Efectivamente, Sakura lo comprendió, dejando escapar un sorprendido "¡Oh!"

Tiró de las mangas de la otra chica, y estas juntaron sus cabezas. Lo que les dijo Sakura debió ser positivo. Ino ya no tenía las manos preparadas para realizar el jutsu característico de su clan. Y Tenten escondió el senbon en su ropa.

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Más tarde esa noche, sorprendió a Hinata en su propia conversación no verbal.

"¿Estás bien?" Shino señaló a Hinata.

Ella sonrió. Su manga ocultaba la mayor parte de su mano, pero él pudo ver lo suficiente para captarla.

"Bien. La situación no ha cambiado; calma."

Hm. Muy útil. Se preguntó si podría alargar sus mangas para las misiones en las que tuviera que comiscarse con movimientos de sus manos.

—Huh.

—¿Dijiste algo, Sasuke-san? —preguntó.

—¿Es una cosa de las kunoichi? ¿Hacer gestos con las manos detrás de las mangas?

Probando su punto, ella mantuvo su mano cubierta por la tela y la usó para amortiguar su risa.

—Eso. Esto. A los hombres no nos enseñan eso —dijo acusadoramente.

Sus cejas se alzaron.

—Me sorprende. Tsunade-sama lo hace todo el tiempo.

—¿Ella lo hace?

—Son técnicas que enseñan solo a las mujeres, pero también a algunos hombres.

Su rostro se torció de confusión.

—¿Por qué? —preguntó, pero pronto se le ocurrió la respuesta.

«—Oh. Oh. Usaban es en las técnicas de seducción. Oh, mierda.»

Durante el resto del tiempo, discutieron cómo se enseñaba a ciertos ninjas a tentar a sus objetivos. Aunque ella lo explicó de forma mecánica. Sasuke se sintió ofendido.

Pero su sentir estaba justificado. Porque no recordaba que ella hubiera utilizado con él ninguno de los métodos de los que platicaron. Todo había sido puramente Hinata.

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Naoko Ichigo