Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.
xxx
Hinata se abotonaba la camisa con dificultad. Sus manos fueron reemplazadas por unas más rápidas. Sonrió a su siempre vigilante marido.
—¿Te molestan los ojos? —Sasuke terminó con la cantidad justa de botones.
—Estoy un poco mareada —admitió Hinata.
—Esperemos que puedan hacer algo al respecto con esos tratamientos —después de unos días de descanso y de recuperar su peso, ya podía empezar sus tratamientos.
—¿Tendré hoy la siguiente parte de la historia? —Hinata sonrió.
—Si te portas bien con el doctor —Hinata soltó una risita. Le costaba imaginar a su marido como el hombre malhumorado que él mismo describía, ya que era tan dulce—. Un jersey: ¿el mío o el tuyo? —preguntó Sasuke mientras rebuscaba en su armario.
—No puedo acaparar toda tu ropa —Hinata se sacó el cabello del cuello de la camisa.
—Lo mío es tuyo —Sasuke sacó uno de sus grandes jerséis y se lo tendió.
Hinata se lo puso mientras él sacaba otro para sí mismo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Hinata volvió a vomitar.
—Lo siento, Hinata-chan, sé que no es agradable —Sakura sostenía un cubo y el cabello de Hinata.
—Si ayuda, en definitiva, no me importa —Hinata tosió, pero aun así intentó sonreír.
—Toma —Sakura le tendió un paño para que se limpiara la boca, volviendo a la sesión de curación.
Hinata tomó aire, diciendo por fin lo que pensaba.
—Ya no somos amigas.
Sakura miró feo a Sasuke cuando entraron. Luego, le espetó que esperara en la sala de espera.
—Él te dijo eso, ¿verdad? Bueno, no lo recuerdas, así que no puedo echártelo en cara, ¿no? —Sakura sonrió, pero era una sonrisa falsa.
—Aunque hay una razón para ello, ¿verdad? —Hinata jugó con sus anillos sin darse cuenta.
—Podemos hablar de ello en otro momento, cuando tengas la cabeza más despejada. Estarás confundida durante un tiempo, así que no... No seas tan confiada hasta que puedas pensar con claridad.
Hinata tenía su respuesta.
Era por Sasuke.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Necesitarás dormir un poco después de estos tratamientos y asegúrate de que comer, aunque lo devuelvas en una hora —le dijo Sakura—. Si sigues sintiéndote mareada y débil, tal vez mantengamos la silla un poco más, ¿hmm? —Sakura le dio a Hinata una ligera sonrisa.
—Gracias —Sasuke dio la vuelta con la silla y la sacó del pasillo. Hinata volvió a mirarlo mientras salían a la calle. Tenía el rostro severo, lacónico e irritado, pero intentaba mantener la cabeza fría.
—¿Estás bien? —preguntó Hinata lo más suave que pudo, sin querer empeorarlo.
Sasuke se estremeció y cambió si expresión antes de detenerse, cerró los ojos y dejó caer la máscara que había intentado ponerse.
—Sí.
—... ¿Me contarás más de la historia? —preguntó Hinata.
Sasuke la miró, su rostro se suavizó mientras asentía.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Unos golpes en la puerta le despertaron. Sasuke gimió, bajándose del desvencijado sofá, para decirle a quienquiera que fuese que buscara a otra persona a la que molestar.
Sasuke abrió la puerta de golpe y recibió un pequeño ruido de sorpresa. Miró fijamente a unos ojos asustados y luego bajó la vista hacia lo que tenía delante.
—¿En serio? —Sasuke dejó la puerta abierta mientras se desplomaba de nuevo en el sofá y se frotaba la mano en el cabello.
Hinata entró y dejó la enorme olla y su bolso sobre la polvorienta encimera.
—Tienes que comer algo si sigues entrenando. No puedes seguir así. Esto es algo que podrás calentar en los próximos días —Hinata revoloteó por la cocina. Limpió un cuenco y lo llenó. Su mohosa cocina olía de repente delicioso y él fue muy consciente de su vacío estómago.
Hinata trajo el cuenco y se lo ofreció.
—Piensa en ello como un tratamiento extra para tus heridas —el estómago de Sasuke no iba a permitir que rechazara la comida. Tomo el cuenco, los palillos y empezó a comer.
Hinata le llevo agua después de no encontrar una tetera. La vio guardar los recipientes en su vieja nevera, que apenas funcionaba, antes de lavarse el polvo de las manos. Sin más, se marchó con un "lo siento" y un "adiós", pero su bufanda quedó junto a la puerta.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Y lo hacías una vez por semana, aunque la comida solo debía durar menos, nunca me la terminaba cuando traías más —Sasuke la trasladó al sofá—. No hablábamos de eso. Simplemente, aparecías con comida, tirabas los restos y lavabas los platos que dejaba en el fregadero. Sin dinero de por medio, nunca lo pediste y yo nunca lo ofrecí —Sasuke volvió a la cocina para preparar el té.
—¿Te pareció bien? —preguntó Hinata.
—Si te lo hubiera pedido, habrías parado. Sabía que tenías la opción de dejar de venir. Eso te hacía menos irritante que lo otros que habían intentado forzarme a vivir —Hinata asintió—. Empezaste a evitar a Naruto como a la peste y fue entonces cuando los demás empezaron a darse cuenta.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Sasuke la vio en el mercado, mirando una lista y con una cesta en la mano. Sabía lo que estaba comprando. Ciertamente, no necesitaba comprar para sí misma, ya que vivía en un recinto. Volvió la vista por donde había venido y pensó en marcharse, pero en vez de eso, se acercó por detrás de ella para echarle un vistazo por encima del hombro.
—¿Tienes tomates en esa lista?
Hinata dejó caer la lista y la cesta, volviéndose hacia él con la mano sobre su pecho.
—¡Sasuke-san! —Hinata tomo la lista. Sasuke la cesta—. ¿Qué haces aquí?
—¿Lo qué hago siempre? —Sasuke se metió las manos en los bolsillos, dejando que la cesta colgara de su muñeca.
—¿Te gustan los tomates? —Hinata dobló la nota, con un poco más de luz en los ojos, al oír que había algo que le gustaba.
—Y odio el azúcar, así que deja de llevar esas cosas con glaseado —Sasuke se dirigió hacia las góndolas.
—¿Rollos de canela? —Hinata lo alcanzó—. A mí me encantan —Hinata le sonrió.
Sasuke la miró y enarcó una ceja. Ella no dijo ni una palabra más.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Dijiste que te gustaba mi receta —Hinata protestó.
—Me acostumbré a comer un poco de azúcar —señaló Sasuke—. Y tú no glaseas los míos.
—¿Alguien dijo algo en la tienda? —Hinata tomó el té que él le ofrecía.
—Se podría decir que sí —Sasuke inclinó la cabeza para beber el suyo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Estuvieron de compras durante una hora, recibiendo miradas de reojo. Hinata no se dio cuenta o no le importó. A Sasuke simplemente no le importaba. La mayor parte de la hora se la pasó filtrando ingredientes y añadiendo otros nuevos con verdadero interés. Hinata se alegró de que mostrara interés por su dieta.
—Sí, también quiero eso con bayas que llevaste la semana pasada —reajustó la cesta cada vez más pesada.
—Quitaré todos los dulces innecesarios —prometió Hinata con una sonrisa.
—¿Hinata-chan? —ambos se giraron para ver a una de sus peores pesadillas—. ¿Otra vez de compras? ¿No te dan de comer en ese recinto? —Sakura rio demasiado deliberadamente.
—Oh... Um —Hinata pudo sentir la tensión entre ellas y empezó a buscar la salida más pacífica—. Me gusta cocinar —Hinata intentó quitarle su cesta, sabiendo que sería el siguiente motivo de tensión.
Sasuke la rechazó, clavando los ojos en su antigua compañera de equipo.
Hinata se removió inquieta bajo la mirada de Sakura y una sonrisa tensa.
—Sasuke-san está ayudando.
—¿Podemos hablar un momento? —sugirió Sakura.
Sasuke sintió que el humor de ella cambiaba. El rostro de Hinata se adoptó una expresión fría, plana y desafiante.
—Quizá más tarde.
Sakura pareció sorprendida.
—Bueno, entonces, nos vemos esta noche, ¿tal vez? —sonrió esperanzada—. ¿Vienes a cenar?
Los ojos de Hinata revolotearon hacia él, buscando un no. La conciencia y la mezquindad de Sasuke pudieron con él.
—Va a cenar conmigo —Sasuke reajustó la cesta.
—Oh, qué dulce de su parte. Siempre ayudando, aunque esa persona no se lo merezca —apuntó Sakura—. Bueno, hasta luego. Podemos almorzar algún día.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Sakura-chan, ¿fue así de mala? —preguntó Hinata, sorprendida.
—Estaba así de enfadada. Tenía motivos. Nunca correspondí sus sentimientos e intenté matarla. Y al final me encontró como una causa perdida cuando volví. Sakura no quería saber nada de mí y se lo dijo a todos los que aún creían que podría tener una oportunidad. Eso causó mucha tensión entre ella y Naruto —Sasuke se había alegrado por eso—. Podrías llamarla amargada, pero ella tenía todo el derecho de estarlo.
—La recuerdo discutiendo con Naruto-kun sobre eso una vez antes de que volvieras. Dijo que ya no eras tú —explicó Hinata.
—Ella tenía razón. Yo ya no era el mismo. Había hecho todo lo que me propuse en la vida y después de eso, perdí todo propósito —Sasuke bajó los hombros y dejó su taza, sentándose más cerca—. Pero tú viste algo.
—Parece que solo estaba siendo amable y no dejando que te suicidaras —Hinata notó que se encogía.
—Sí, lo estabas siendo, pero lo hiciste porque de algún modo, en mi vacío, viste algo salvable —Hinata volvió a enderezarse, dejando pasar la cercanía de sus rostros—. Gracias.
—No lo recuerdo —Hinata bajó la mirada.
—No importa. Aguantaste a un imbécil y lo mantuviste con vida el tiempo suficiente para convertirlo en tu marido. No recordarlo no significa que no pueda estar agradecido contigo —Sasuke se inclinó hacia delante y le estampó un beso en la frente. Hinata se puso rosa y sonrió.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Notas: ¡He vuelto! ¿Cómo han estado? Yo puedo decir que… Descansada, me hicieron tan bien estas vacaciones, dormí mucho, descanse mucho y leí muchos fics, jejeje. Pero ya era momento de regresar a mi labor de ficker. Ahora me despido porque me mandaron a comprar el pan y ya es segunda vez que me dicen, a la tercera hay chancla, así que me voy. Nos estamos leyendo. Saludos.
Naoko Ichigo
