Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.

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Hinata llegó tarde. Él sabía que iría. No importaba lo tarde que volviera de una misión. Siempre iba, aunque solo fuera para ducharse, robarle el jersey y sentarse con él en el sofá.

Le sorprendió que él no saliera a recibirla a la puerta.

¿Sasuke? —oyó cómo colocaba sus zapatos junto a la puerta y cómo crujían sus bolsas al dejarlas en el suelo.

Hinata llegó a la cocina, donde él estaba sentado de espaldas a ella. Se acercó por detrás y le tocó ligeramente el hombro, él no se inmutó. Ella deslizó sus brazos alrededor de sus hombros y apoyó su rostro en él.

¿Estás bien?

Sí —Sasuke giró la cabeza para besarle la oreja.

¡Eh! —Hinata giró la cabeza para hacer un mohín.

Tengo una pregunta —Sasuke no había pensado en cómo se lo propondría. Sabía que no se arrodillaría. Se sentiría estúpido y a ella no le gustaban las tradiciones. Jugueteó con el anillo en la mano. Tal vez simplemente debería dárselo. Quizás ella se ofendería si no se lo pedía.

¿Hmm? —Hinata murmuró con curiosidad, captando el movimiento. Sasuke vio cómo sus ojos se deslizaban hasta su regazo y veían el anillo—. ¿Cuándo lo conseguiste?

Sasuke se lo tendió por encima del hombro.

Es para ti.

Sasuke no le había regalado nada antes, bueno, aparte de sus camisetas.

¿Para mí? —Hinata estiro la mano para tomarlo, aún desplomada sobre los hombros de él. Lo giró en su mano, examinándolo—. Es precioso. ¿Está hecho a mano? —preguntó. Él asintió—. ¿De dónde lo sacaste?

Lo hice yo —Sasuke se lo quitó de los dedos y, tomando su mano izquierda, se lo puso. Por suerte, la extraña mujer acertó con la talla.

¿Lo hiciste tú? —Sasuke asintió—. Pero si te cuesta remendar ropa —Hinata soltó una risita ante sus cejas fruncidas, antes de volver al anillo y examinarlo—. Me gusta mucho.

No lo entiendes, ¿verdad? —Sasuke sonrió satisfecho. No sabía qué le preocupaba.

¿Qué? —Hinata volvió a levantar los ojos.

Sasuke rio entre dientes, besándola. Hinata lanzó otra mirada confusa cuando él se apartó.

¿No entiendo qué? —Hinata desenredó sus brazos para que él pudiera darse la vuelta. Su nariz se arrugó hacia él mientras hacía un puchero—. ¿Qué?

Pensé que podría demostrarle a la aldea que me propongo a quedarme contigo para siempre —Sasuke le dio un codazo, tirando de ella para acercarla.

Quedarme... —los ojos de Hinata se abrieron de par en par—. ¿Proponer? —Hinata jadeó, palideciendo y sonrojándose al mismo tiempo, tapándose la boca. Buscó su rostro con la esperanza de tener razón y no estar equivocada. Él asintió lentamente, alzando una ceja.

¿Te parece bien? —preguntó Sasuke.

Hinata abrió la boca y solo soltó un chillido antes de asentir furiosamente, haciéndolo reír. Se levantó y la envolvió. Ella se colgó de él con fuerza.

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Hinata no sabía si emocionarse o avergonzarse. Era un recuerdo feliz para él. Se alegró. Sonrió, apoyándose en él. Aunque tuviera sus momentos difíciles, esta historia le gustaba.

Sasuke frotó el pulgar sobre el dedo anillado de ella.

—Espero que, algún día, la respuesta vuelva a ser sí.

Se le apretó el corazón. Arrugó el ceño y se inclinó hacia delante. Él la miró, cerró los ojos y le besó la frente.

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Sasuke odiaba que ella tuviera que verlo así. Podría ocultárselo, pero sería peor. Apretó la frente contra la suya, sintiendo el consuelo que ella intentaba darle con su mirada, siempre intentando sanarlo, aunque no supiera qué le pasaba, pero ahora ella sabía lo que le sucedía y de algún modo eso lo empeoraba.

La calidez se extendió por su rostro y él abrió los ojos para encontrar los de ella ligeramente cerrados y con lágrimas en las pestañas.

Hinata lo besó.

Hinata no se apartaba, pero se estaba poniendo terriblemente roja. Sasuke hizo una observación que antes no había hecho. Para ella, nunca habían dormido juntos y nunca se habían besado, lo que significaba que, una vez más, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

Sasuke retrocedió. Hinata abrió los ojos al ver su expresión divertida y se puso más roja, cubriéndose el rostro y retrocediendo mientras él se reía.

—¡Lo siento!

—Eres adorable —Sasuke rio entre dientes, tomándola de las muñecas para descubrirle el rostro e inclinarse sobre ella para darle un pequeño beso. Uno para devolverle el suyo—. ¿Almorzamos? —ella asintió furiosamente, completamente avergonzada.

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Hinata se acurrucó sobre él en el sofá, admirando su anillo.

Supongo que te gusta.

Nunca nadie había hecho algo para mí —Hinata lo giró, mirando las marcas de las herramientas y las imperfecciones.

Sasuke la acercó para apretar la nariz contra su hombro. Ella murmuró interrogante, girando la cabeza.

Eres deprimente.

Hinata soltó una risita.

¿Dónde aprendiste a hacer anillos?

Con una ninja mandona con una extraña obsesión por las armas —le dijo Sasuke.

Hinata se estremeció.

¿Hmm? —Sasuke levantó la cabeza.

¡Tenten-chan! —Hinata quedó boquiabierta.

Puede que haya sido ella. ¿Eso es malo? —preguntó Sasuke. La reacción de Hinata lo puso nervioso.

No, pero ¿cuándo lo aprendió? —Sasuke le explicó las divagaciones de la mujer acerca de que a su maestro le pareció un paso importante hacia la fabricación de armamento—. ¿Sabías quién es?

Eh, no, ¿debería? —Sasuke preguntó.

Estaba en el equipo de nii-san —explicó Hinata.

Mierda —refunfuñó Sasuke.

¿Qué? —Hinata se volvió para mirarlo, pero siguió acurrucada en su regazo.

Bueno, aquí no he seguido exactamente la tradición —Sasuke se frotó la nuca.

Hinata se quedó unos instantes en blanco antes de comprender.

¿Quieres decir que no pediste mi mano? —Sasuke asintió. Que su primo se enterara antes de ir a discutir con su padre podría ser un problema. Miró a un lado, tratando de pensar en posibles resultados, cuando fue golpeado de lleno por ella, que le rodeó el cuello con el brazo.

¡Wow! —Sasuke reajustó sus brazos alrededor de su caja torácica—. ¿Estás bien? Oye, puedo ir ahora. Creo que es estúpido preguntar. Eres una adulta, pero...

Hinata negó.

¡No! —ella sonrió, secándose lo que él ahora podía ver que eran lágrimas de felicidad—. Me alegro mucho. Gracias por darme la oportunidad de elegir.

Te das cuenta de que puedo haber causado algunos problemas —Hinata asintió con una brillante sonrisa—. No te importa, ¿verdad?

No seré la líder. No tengo que casarme dentro del clan porque no necesitaré producir al próximo heredero —Hinata ladeó la cabeza con gesto contrariado. Ambos sabían que de todas formas habría problemas, pero ya habían llegado hasta aquí con la desaprobación de la aldea.

No te apartarán de mí —gruñó Sasuke—. Incluso conseguiría la ayuda del idiota —perdería lo que le quedaba de amor propio, desde luego, pero si conseguía quedársela, ¿para qué necesitaba su orgullo?

Hinata chilló alegremente mientras se lanzaba de nuevo hacia él.

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La hora del baño fue bastante agradable, ahora que Hinata solo necesitaba ayuda para asegurarse de que no se cayera. Ya no era necesario que él estuviera allí. Aun así, ella le pedía que se quedara y se sumergían juntos en la bañera mientras hablaban.

Hinata se sentía sorprendentemente cómoda estando desnuda delante de él. Siempre se cubría con las rodillas. A pesar de eso, seguía desnuda. Estaba segura de que él la veía, pero lo que la hacía sentirse a gusto era que él no la miraba de reojo. Si ella estaba frente a él, la miraba directamente a la cara o hacia otro lado. Era su marido. La había visto desnuda antes, pero era lo suficientemente respetuoso como para mantener la vista apartada porque ella podía sentirse incómoda.

—¿Quieres ir a la aldea? —Sasuke tenía el brazo apoyado en la bañera y la cabeza en su brazo.

Hinata lo pensó un segundo.

—Todavía no, tal vez pueda escuchar un poco más de la historia. No estoy segura de qué relaciones tengo y con quién.

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Sasuke la observó revolotear por la cocina con una expresión que le decía que intentaba ocultar algo.

Hinata —ella se giró interrogante—. ¿Qué estás haciendo?

Estoy haciendo pan de hierbas. He pensado que podríamos añadirle unos tomates y queso fundido por encima y comerlo con una ensalada —Sasuke se dio cuenta ahora de que tenía el rostro cubierto de harina, ya que se había apartado el cabello al tapar el cuenco para que la masa leudara.

Bien, ¿por qué lo estás haciendo? —Sasuke consultó.

Supuse que te gustaría —Hinata se limpió las manos.

Aunque a mí me gustara... —Sasuke sonrió satisfecho—. No puedes prepararme comida cada vez que alguien me insulta. Ya lo hemos hablado.

Me hace sentir mejor —Hinata hizo un mohín, haciendo que la harina de su nariz se viera aún más tierna.

Bueno —Sasuke rodeó el mostrador para arrebatarle el paño de la mano y le quitó la harina del rostro—. Me hace sentir mejor cuando me dices qué te pasa y cuando no necesito irrumpir en la cocina para averiguarlo.

Hinata se sonrojó mientras tomaba el paño para terminar de limpiarse.

¿Y bien? —Sasuke la atrajo hacia sí.

Kiba-kun y Shino-kun han... Decidido —Hinata se apoyó en él—. Antes desconfiaban. Dijeron que confiaban en mis decisiones, pero hace poco... Se les ocurrió expresar sus... Preocupaciones.

Sobre mí —concluyó Sasuke.

Hinata asintió.

Les preocupa que estés... Utilizándome.

¿Para llegar a los Hyūga? ¿Por qué demonios iba a hacer eso? Creía que conocían tu situación —Sasuke la vio sonrojarse y se dio cuenta de que se refería a otra cosa—. Oh... ¿De verdad?

Hinata asintió.

No había mencionado el compromiso. Les preocupaba... Lo mucho y lo tarde que venía. Pensé que hablarles del compromiso lo aclararía... Pero eso inició otra... Discusión —Hinata gimoteó—. Kiba-kun está muy molesto. Él...

¿Considera que no valgo la pena? —Sasuke lo dijo sin rodeos.

Opina que tienes otros motivos —Hinata hizo una mueca—. Tiene la impresión de que de algún modo me estás usando para vengarte de Naruto-kun o que quieres una... Yegua de cría y que todo esto es un plan del que yo formo parte.

¿Tu amigo te dijo eso? —Sasuke estalló—. ¿Realmente dijo yegua de cría?

No estoy diciendo lo que dijo. Kiba-kun saca conclusiones precipitadas y solo ataca. Tiene buenas intenciones. Simplemente, le preocupa que no te importe y me estés utilizando como medio para un fin —explicó Hinata.

¿Tú piensas eso? —Sasuke esperaba saber la respuesta.

Por supuesto que no. Sé que no tienes interés en recrear un clan —habían hablado largo y tendido sobre el tema. Hinata podía entender y hablar seriamente con él sobre el tema de empezar un clan a partir de una sola persona. Tendría que tener varias mujeres para tener varios hijos. De los hijos que tuvieran el Sharingan, tendrían que reproducirse con moderación entre ellos para conservar el Sharingan. Esto era posible en un clan grande con primos lejanos que se casaban para mantener la rama principal relativamente fuerte. Sin embargo, no era saludable y podría causar complicaciones en el parto.

La única forma que se les ocurría de hacerlo sin tanta endogamia, era saltarse dos generaciones esperando que hubiera bastantes niños nacidos y cruzarlos con parientes lejanos documentados de los Uchiha y esperar que fuera suficiente. Cuanto más pensaba en ello, más se enfermaba. Estaría criando a sus hijos y nietos como cachorros de pura raza. No podía hacerlo.

Hinata mencionó que su madre y su padre eran primos en cuarto grado.

Aunque nunca mencionaron si quería o no reconstruir su clan, de todas formas, no podía hacerlo con ella. Se sabía que un niño con un padre de cada clan tendría un ojo Sharingan y un ojo Hyūga, eso no cumpliría su propósito. Aunque, más adelante, eso tendría el potencial de crear algo nuevo. Principalmente, no quería que su clan estuviera bajo el mando de los Hyūga. No quería que sus hijos crecieran como él.

Sasuke le pasó el pulgar por encima de la cadera.

¿No le importa? Cree que no te darías cuenta de algo así.

Hinata se mordió el labio, poniéndose roja.

Uhm, esa no es toda la historia.

¿Y bien? —Sasuke enarcó una ceja.

Bueno, Shino-kun hizo una pregunta parecida a Kiba-kun y... Kiba-kun dijo que pensaba que me encaprichaba con demasiada facilidad y que... Mirará mis enamoramientos anteriores —Hinata se encogió de hombros.

Sasuke se sorprendió y enfureció a la vez.

¿Qué?

Y no era mi intención —Hinata se tapó el rostro, encogiéndose de hombros—. Pero lo golpeé.

Una sonrisa divertida apareció en el rostro de Sasuke. Se dijo a sí mismo que no podía reírse mientras ella lloriqueaba avergonzada contra su hombro. Era adorable: su amigo la insultaba y ella le daba un golpe en el trasero.

Sasuke no podía reírse delante de ella.

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Naoko Ichigo