Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.
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Hinata caminaba con cierta dificultad por la cocina bajo la atenta mirada de su marido. Estaba contenta de poder estirar las piernas, pero comprendía su preocupación. Su caminata se vio interrumpida por un golpe en la puerta y esta se abrió sin que nadie se lo indicara.
—Voy a entrar, vístanse —llamó Hanabi, mirando hacia la cocina—. Oh, bien.
—Hanabi-chan —Hinata se emocionó al ver a su hermana, pero también se sintió turbada y desconcertada por el comentario. ¡¿Los había pillado en el pasado?!
La sonrisa de Sasuke decía que sí. Hinata se sonrojó.
—¿Cómo te va? Andas por ahí —el cabello de Hanabi ya no le llegaba a los hombros. Era un bob con un flequillo de lado que ponía detrás de la oreja. Llevaba una cesta delante de su hinchado vientre.
—¡Estás embarazada! —Hinata se sintió desfallecer. Sasuke la guio rápidamente hasta una silla.
—Olvidé mencionarlo —se dio cuenta Sasuke.
Hanabi se pasó una mano por encima de la gran barriga.
—Está creciendo bastante deprisa. Voy a tener tantas estrías que pareceré un mapa —puso la cesta sobre la mesa, se dejó caer en una silla y puso una expresión más seria—. ¿Cómo están?
—Me estoy curando bien, pero... —Hinata miró a Sasuke, que le puso una mano en la espalda.
—Ella no recuerda nada. Seguro que es duro despertarse y descubrir que todo el mundo te odia por decisiones que no recuerdas haber tomado —Hinata asintió con la cabeza.
—De todas formas, me está contando lo nuestro —Hinata sonrió.
—No es una historia feliz —le recordó Sasuke.
—Pero me gusta —Hinata lo tranquilizó.
—Supongo que yo también debería ponerte al corriente. ¿Hasta dónde has llegado en tu historia? —intervino Hanabi.
—Compromiso, justo después de que noqueara a su excompañero de equipo por decirle que estar conmigo la convertiría en madre de muchos bebés —respondió Sasuke sin rodeos.
—Sasuke —espetó Hinata. Seguían siendo su equipo, aunque estuvieran enfadados y fueran malos.
—Oh, bien, un lugar perfecto para empezar. ¿Te importa si te la robo para almorzar? —Hanabi tomo la cesta y la agitó, como fue su intención desde el principio.
—¿Te importa si te acompaño? Hinata aún necesita la silla y no deberías esforzarte al empujarla —Sasuke señalo hacia su hinchazón abdominal.
—Claro, seguro que tú también quieres oír esto.
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Hanabi estaba harta de su maldito consejo. Se escondió en el dormitorio de su hermana hasta que llegó a casa.
—¿Hanabi-chan? —Hinata la despertó apartándole el cabello del rostro—. ¿Estás aquí otra vez?
—Llegas tarde a casa —Hanabi se frotó los ojos y miró el reloj—. Tu novio tiene que dejarte dormir más.
—Eso no tiene gracia —Hinata hizo un puchero.
—¿Es verdad que Neji-san te vio un chupetón? —Hanabi sonrió.
—¡No! ¡Era una marca del entrenamiento! —Hinata se defendió muy sonrojada.
—¿Qué clase de entrenamiento era? —Hanabi soltó una risita mientras le tiraban una almohada. Fue entonces cuando se dio cuenta—. ¡Eso es un anillo! —tomo la mano de su hermana antes de que pudiera echarse para atrás—. ¡No es cierto!
Hinata se encogió, incapaz de mentir.
—¿Habló con padre? —Hinata negó con la cabeza tímidamente, pero con una sonrisa. Hanabi sabía bien que a ella también le preguntarían a ella en lugar de consultar a su padre por la vía tradicional—. ¿Va a hacerlo?
—Espero que no, es decir, dijo que lo haría, pero creo que sabe que no podemos —Hinata retiró rápidamente su mano—. Ahora mismo no es el mejor momento con todo lo que está pasando.
—Sí... Supongo que sí —Hanabi había llegado a confiar en la suave bondad de su hermana y en sus decisiones sensatas después de darse cuenta de lo que el clan había estado intentando hacerles. Ella no consideraba que su hermana fuese débil e inútil. Simplemente, no quería lo que ellos querían. Era de voz suave y pacifista.
Hanabi se desarrolló y aprendió más rápido que su hermana mayor porque la empujaron a hacerlo y le dijeron que podía, mientras que a su hermana la descuidaron y le dijeron que no podía.
Ambas sabían que Hinata nunca sería realmente aceptada como líder, pero Hanabi estaría condenada si dejaba que algo así sucediera de nuevo y no iba a dejar que sellaran a su hermana como a su tío o a su primo. Era una aparente división y causa de hostilidad y ella tendría que encontrar una manera de evitarlo. Eran familia, no esclavos.
Hinata se lo había enseñado y ella se negaba a ser la siguiente y si alguna vez querían herederos de ella, tendrían que estar de acuerdo.
—Hoy he tenido otra reunión. El consejo no me escucha. ¿Cómo pueden decir que me seguirán si ni siquiera me escuchan? —Hanabi se dejó caer sobre su hermana.
—No vale la pena hacer este alboroto —Hinata la arrulló.
—¡No digas eso! —Hanabi se lanzó hacia arriba, viéndola con enfado—. ¡Lo vales y no soy la única que lo piensa!
Hinata dio un respingo.
—Qué te parece... ¿La posibilidad de ser su única opción, finalmente así les resultará más fácil escuchar?
Hanabi arrugó la nariz, confundida.
—Si renuncio antes de la fecha, me obligarán a tomarlo. Puedo renunciar como heredera y hacerme a un lado. Te daré públicamente mi bendición antes de hablar con el consejo...
—¡Si te marcan, será una desgracia! —objetó Hanabi.
—Y... Simplemente, esperaba que eso te diera más credibilidad a la hora de abolir las leyes del sello tal y como están ahora —Hinata se encogió ante su entusiasmo.
—No. Es perfecto. ¡Podría convertirlos en monstruos! ¡No pueden marcarte ni cegarte! —Hanabi vitoreó—. Neji-san es un ejemplo perfecto y el tío, fue gemelo por escasos minutos. Sí amenazo con la exposición pública, especialmente con la amenaza de cegarte.
—Eso es peligroso —Hinata intentó.
—¿De verdad crees que te dejarán casarte con un Uchiha si te marcan? —señaló Hanabi.
Hinata cerró la boca, bajando la mirada.
—Tendrías que renunciar a él... Se lo has dicho —Hanabi se desinfló.
Hinata negó con la cabeza, mirando el anillo.
—No me esperaba para nada la proposición y... —se le llenaron los ojos de lágrimas—. Esperaba que, si nunca lo hacíamos oficial, no teníamos hijos y nos quedábamos callados, nos ignorarían.
Hanabi abrazó a Hinata. Hinata se aferró a ella, enterrando el rostro en su hombro y dejando caer en silencio las lágrimas que no había podido contener.
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Sasuke echó la cabeza hacia atrás e interrumpió.
—Por supuesto, fui un idiota y no me di cuenta de que lo estaban ignorando o de que todo eso estaba pasando.
—Ah, no. Tuviste que ir a ver a nuestro padre para anunciarle que te casabas —Hanabi puso los ojos en blanco.
—Esto suena... Mal —Hinata gimoteó.
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Sasuke se cruzó de brazos, igualando la fría mirada que Hiashi Hyūga le dirigía.
—¿Estás pidiendo la mano de mi hija? —preguntó Hiashi levantando su perfecta ceja.
—No, por cortesía, te he dicho que ya la tengo —le dijo Sasuke sin rodeos—. Y si intentas detenerla, te encontrarás contra el Uchiha restante que tiene derechos de nacimiento sobre todos los secretos que mi familia dejó. Si profundizo, ¿qué encontraré? —amenazó fríamente—. Los clanes rivales siempre tienen trapos sucios de los otros.
Hiashi lo miro con odio. A Sasuke le habían lanzado miradas mucho peores. Tendría que estar carcajeándose y tener unos cuantos cadáveres de prueba en el sótano para hacerle pestañear siquiera.
—Te estás extralimitando en tu autoridad como heredero de tu clan —le advirtió Hiashi por lo bajo.
—Querrás decir líder. Soy mayor de edad e Itachi está muerto —Sasuke lo corrigió entre dientes.
—No tienes un clan que liderar. Pretendes hacer uno nuevo utilizando a mi inútil hija. Si quieres hijos fuertes, puedo ofrecerte una mujer Hyūga mucho más impresionante —Sasuke no podía creer que aquel imbécil dijera eso con expresión seria.
Sasuke bajó las manos sobre el escritorio, sin siquiera hacerlo estremecerse, pero había un oscurecimiento en sus ojos.
—No busco hijos y desde luego no los querría con la idiota que tuvieras en mente. Ya tengo a Hinata. He venido porque ella preferiría que fuera civilizado con ustedes. Yo, sin embargo, opino que ya debería haber ido a buscar algo que echarle en sus pomposas caras, después de oír lo que dijiste —gruñó, conteniendo a duras penas su mal genio—. La dejarás tomar su decisión sin interferencias ni presiones. Esas son tus opciones, cualquier rata que intente alejarla de mí, o la debilite y voy a asesinar a tu clan.
—Como tu hermano —se mofó Hiashi.
Sasuke bajó su cuerpo y su voz.
—Igual que mi hermano, hasta el final.
Hiashi no se movió. Sasuke le lanzó una última mirada oscura antes de levantarse.
—No quiero nada de ti, ni dote, ni promesas, solo a ella. Ofrece cualquier cosa y me insultarás. Solo mantente fuera de su camino.
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Hinata se tapó la boca.
—¿Amenazaste a mi padre?
—Le dio un ataque después y destruyó su puesto de entrenamiento —a Hinata le costaba ver a su padre violento. De todos los abusos que había sufrido a lo largo de los años, él nunca perdía los nervios.
—No sabía lo fuerte que lo había golpeado la amenaza, ya que ignoraba lo que encontraría al mirar en los registros sellados de los Uchiha. Tu clan había estado ocultando algunas cosas oscuras —Sasuke movió los hombros—. Tenerlo nos ha mantenido relativamente a salvo del clan desde nuestro matrimonio.
—Así que no estoy sellada por... Chantaje político y casada libremente por... Chantaje político —Hinata no estaba segura de cómo se sentía al respecto, pero debía de estar de acuerdo con las acciones de su hermana y su marido... ¿No?
—Si quieres decirlo así —Sasuke se encogió de hombros.
—Por lo que sabe la aldea, tú renunciaste al casarte fuera de la familia y fuiste repudiada solo porque rechazaste tu derecho de nacimiento. Esa es una bonita historia que gira en torno a ti y da al clan una razón algo tonta, pero viable para repudiarte políticamente sin un contragolpe. Sin embargo, el precio de nuestro pequeño secreto, es que no pueden sellarte. El pueblo cree que simplemente tengo ese poder, pero todos sabemos que apenas puedo mantener a mis hijos sin sellar —Hanabi expuso.
—¿Cómo va eso? —preguntó Sasuke.
Hanabi se frotó el vientre.
—Con los nuevos cambios que he propuesto, está prohibido utilizar los sellos para causar dolor o destruir un cerebro. La marca aún sirve para un propósito que no puedo negar. Protege al Byakugan de ser arrancado y empleado contra la aldea o estudiado, por lo que la probabilidad de que pueda abolirlo sin idear una alternativa es bastante improbable. Sobre todo, porque mi investigadora secreta ha perdido la memoria —ambos miraron a Hinata.
—¿Estaba investigando sellos alternativos? —parece una buena causa, pero ¿podría hacerse?
Hanabi asintió.
—No estabas en ningún avance ni nada por el estilo, así que no te enfades.
La información no paraba. No podía seguir el ritmo. Hinata se frotó la sien.
—Creo que es suficiente por hoy —dijo Sasuke, reconociendo su malestar.
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Notas: ¡Hola! ¿Qué tal les va? Por fin terminé mi semestre y pude avanzar un montón, no se imaginan las ganas que tenía de retomar las historias. Aprobé todas mis materias, por lo que ahora me merezco un buen y pequeño descanso… Y que mejor manera de descansar que acompañada del SasuHina.
Otra cosa, disculpen por esta actualización tan apresurada, pero el fin de semana pasado hubo lluvia con muuuucho viento en mi ciudad y pos… No hay wifi, por lo que toco sacrificar un par de datos móviles para subir los capítulos antes de olvidarlo. Nos estamos leyendo en próximas actualizaciones. Cuídense mucho.
Naoko Ichigo
