JUICIO


—Tenías razón.

—Te lo dije.

Puedo imaginar su mueca.

—Como sea, me da gusto que la mudanza haya ido bien y que hayas tenido buen recibimiento en la colonia.

—Gracias, Solidad

Cambio mi celular de mano y tomo un jugo de uva del refrigerador.

—¿Ya tienes clientes nuevos?

—Sí, algunas entregas acordadas y proyectos en mente, quiero hacer una fiesta para buscar contactos por aquí y trabajar juntos.

Solidad ríe.

—Supongo que solo te pregunto por pura formalidad, sé que tienes todo bajo control.

Camino por el pasillo.

—Si te reconforta saberlo, todavía no está todo solucionado, necesito ropa y otros zapatos, aún falta que lleguen las cosas que he pedido para amueblar, por ahora funciono bien con el frigo bar y la parrilla eléctrica.

Mi amiga refunfuña.

—Sí, ya veremos cuánto te dura ese viejo cacharro, cuándo tengas problemas con ello estaré lista para decir: "Te lo dije".

—Poco probable — Avanzo sobre el pasillo para llegar a la caja — Te llamaré luego, voy a ocuparme.

—Seguro, Harley te envía saludos.

—Ugh.

Cuelgo y me concentro en los anaqueles del supermercado.

Es pequeño, pero está bien surtido, a unas cuantas calles hay muchas tiendas de abarrotes, paradas de autobús y un parque cercano.

Vi en internet que también hay muchos lugares de comida con buenas calificaciones.

Ya me haría del tiempo necesario para visitarlas.

—Disculpa.

Una vocecilla captura mi atención.

La chica frente a mí me mira con gesto apremiante, sus ojos van desde la canasta hacía mi cara y de vuelta.

De pronto, observa mi cabello.

Oh, no, conocía esa mirada.

Esa mirada que todos hacían cuándo reparaban en mi peculiar cabellera.

Casi podía escuchar sus pensamientos: ¿Existe alguien cuyo color de cabello sea naturalmente ese?

Mis labios se contraen, con desagrado.

Que estuviera acostumbrado a ese tipo de pensamientos no significaba que tuviera que soportarlo.

—¿Qué necesitas?

Aparta la mirada, apenada, sabía que la había atrapado.

—¿Puedo pedirte un favor?

Gira el cuello cuándo escucha la caja escanear los productos de la señora mayor.

Comienza a balbucear, sus ojos se mueven, preocupada.

Carraspeo para llamar su atención.

—Olvidé tomar algo del refrigerador, no me tomará mucho tiempo, ¿Puedes cuidar mi lugar?

Suena acelerada, me mira, consciente de que se comporta extraño y me dedica una sonrisa.

Se esfuerza demasiado y no entiendo por qué.

Tiene muchas cosas en sus manos, lo que me resulta aún más extraño.

No comprendo los motivos por los que no usó la canasta en primer lugar, con la cantidad de cosas que lleva.

—¿Vas a ir con todo eso en la mano?

—Puedo sujetarlo bien, no tardaré mucho.

Ese tono fingido otra vez.

Cierro los ojos y suspiro, no me gusta esa falsa amabilidad.

—¿Puedes? — Su tono de voz se torna serio — No tardaré mucho.

Ahora sonaba ofendida.

—El refrigerador está en este pasillo, será rápido.

Suelto el aire, irritado.

¿Qué ocurría con aquella joven?

—Déjame pensar.

Aquella sonrisa falsa desapareció de sus labios.

Mucho mejor.

—Es solo un tonto favor — Su rostro ahora no es amable, está molesta.

Pf, ese tipo de actitud, lo he visto y conozco a este tipo de personas.

Fingen amabilidad, y a la mínima confrontación muestran su verdadera cara.

—Bueno, entonces no importa, ¿No?

—¿Cuántos años tienes? — Vocifera — ¿De verdad estás haciendo una escena solo porque no quieres ayudarme?

—¿Quién está haciendo una escena?

Se ruboriza, avergonzada.

Es consciente del lugar dónde estamos y de que la gente en la fila nos observa.

Ella es la siguiente.

—Bien no necesito ayuda.

Coloca las cosas en la plancha, da golpes con la punta de su pie en el piso, impaciente, cuándo se devuelven su cambio abandona el supermercado.

Increíble el tipo de dramas que puede hacer una persona cuándo las cosas no salen como quieren.


Originalmente este iba a ser el fic que iba a publicar, pero dados los temas que abordé, pensé que era mejor hacerlo desde la perspectiva de May y con un estilo de narración muy diferente.

Estaba organizando mis carpetas y vi que lo tenía guardado, así que espero actualizar de forma constante, al menos la mitad, que es lo que tenía avanzado.

Esta historia ya tiene un final, no va a cambiar nada, así que si tienen curiosidad, pueden ir a "La Florería De La Cuadra".

Eso es simplemente porque no quiero perder el escrito.

Saludos, Xana.