El ruido del vapor salir de las ollas a presión, el aceite caliente friendo, el cronometro del horno y demás sonidos provenientes del lugar eran como una música continua, cada sonido un instrumento a tocar con un sonido a dar.

¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

Más todo eso fue interrumpido por un ruido entrante.

Una voz que sobrepasó el ruido que había estado en la sala; la cocina que era el lugar en dónde estaba el ruido al auge fue invadido por una voz que parecía cortar aquel ruido que se había mantenido presente de manera continua y armoniosa en cierto grado debido al ritmo que llevaba el lugar.

Lo que había antes sus ojos, de la nada había cobrado sentido.

Fue como si aquel hombre se hubiera despertado de un sueño tras el llamado de la mujer que había entrado.

Un parpadeo.

El ruido del vapor salir de las ollas a presión, el aceite caliente friendo, el cronometro del horno y demás sonidos provenientes del lugar eran como una banda que se dedicaba a poner todo en orden antes de una presentación.

¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

Más todo eso fue interrumpido por aquella voz entrante.

Una voz que sobrepasó el ruido que había estado en la sala; la cocina que era el lugar en dónde estaba el ruido al auge fue invadido por una voz que parecía cortar aquel ruido que se había mantenido presente de manera continua y armoniosa en cierto grado debido al ritmo que llevaba el lugar.

Lo que había antes sus ojos, de la nada había cobrado sentido.

Fue como si aquel hombre se hubiera despertado de un sueño tras el llamado de la mujer que había entrado.

Un parpadeo.

El ruido del vapor salir de las ollas a presión, el aceite caliente friendo, el cronometro del horno y demás sonidos provenientes del lugar eran como una orquesta la cual se había centrado en lo máximo para poder dar el mejor resultado.

¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

Más todo eso fue interrumpido por aquella reina entrante.

Una voz que sobrepasó el ruido que había estado en la sala; la cocina que era el lugar en dónde estaba el ruido al auge fue invadido por una voz que parecía cortar aquel ruido que se había mantenido presente de manera continua y armoniosa en cierto grado debido al ritmo que llevaba el lugar.

Lo que había antes sus ojos, de la nada había cobrado sentido.

Fue como si aquel hombre se hubiera despertado de un sueño tras el llamado de la mujer que había entrado.

Un parpadeo.

¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

¡Es bueno verte!

¡Una vez más!

¡Emiya!

Emiya.

Emiya…

―…

Aquella interrupción.

El desorden llegó.

La habitación interrumpida, aquel visitante inesperado mostrándose sin vergüenza y comodidad.

Aquel tono monótono había caído en el olvido con solo una breve interpretación.

Había sido como una canción a base de instrumentos y ahora que la parte vocal entró en escena es que todo sonido parecía haber perdido fuerza.

Era como si estuviera despertando saliendo del trance, aquella persona nombrada elevó los ojos, miró fijamente el cuchillo, las verduras y la tabla de picar antes de alzar por completo la vista y ver girar el cuello para ver a la mujer que había llegado.

Un suspiro y una pose relajada, los hombros caídos pero una mirada algo fría que iba en escalando en leve ebullición.

― ¿Dónde más estaría? ―la pregunta no fue dada con mal humor, pero tampoco de la mejor forma―. Es bueno verla de vuelta ayudando, reina Boudica.

La nombrada con una sonrisa y los ojos cerrados se acercó al hombre, soltó una risa suave antes de estar al lado de Emiya.

Pelo rojo largo, ropa blanca algo reveladora pero bien puesta, botas y cinturones para portar armas, pero sin espadas presentes. Aquella mujer había sido Boudica quien se asomó para quedar parada al lado de Emiya.

―Vamos puedes decirme solo Boudica ―aquella mujer de pelo rojo y alegría constante le dio unas palmaditas al hombre en la espalda, dado que había dejado de cortar aquellas verduras se animó a acercarse―. No eres tan formal con los demás.

Un detalle que no era del todo cierto, había quienes aquel hombre de tez morena y pelo blanco trató con más facilidad que otros. Siempre se preguntó por aquella sonrisa tranquila que le daba a aquella persona conocida como el rey de los caballeros.

No pudo decir que clase de sonrisa era la que daba a aquel rey debido a que nunca se le vio feliz.

Siempre fue una sonrisa más de compasión que de alegría.

―Si es lo que desea… ―la respuesta tranquila y los ojos volviendo a ver la el cuchillo, hicieron que Boudica soltara un suspiro ante la respuesta del hombre la cual fue breve como solía darse.

―Vamos, antes lo has dicho.

― ¿Lo hice? ―Emiya preguntó ahora sin girare a ver la mujer, pero para Boudica fue obvio el porqué de aquella reacción.

Boudica dio unos cuantos pasos hacia el frente y confrontó a Emiya nuevamente; la sonrisa de lado en el rostro del hombre hizo que la mujer suspirara y le diera un par de golpes en el antebrazo a Emiya a modo de juego.

― ¿Ves?, solo te estabas metiendo conmigo ―no hubo una muestra real de molestia por parte de Boudica, al contrario, la sonrisa de la mujer creció ante aquel pequeño gesto―, ¿es tan divertido burlarte de los demás?

La respuesta para Boudica era obvia, Emiya si bien daba un sarcasmo continuo, palabras a modo de burla o gestos que podrían ser molestos para la mayoría, no significaba mucho en realidad. Boudica había dado en cuenta que era simplemente la forma de ser del hombre.

―Por supuesto que no ―Emiya replicó.

― ¿Es así?

―Quizá sea por una razón ―la pregunta de Boudica había sido respondida a medias por Emiya, pero para la pelirroja estaba bien aquello, esa media respuesta significaba que el hombre estaba dispuesto a hablar en su totalidad.

― ¿Cuál sería esa razón? ―Boudica preguntó jugando.

―Eres tú.

Un abrazo y una sonrisa.

Una risa amena y una sonrisa de lado.

Comodidad.

Tranquilidad.

Paz.

Ambos podían tener aquello al lado del otro.

Una promesa.

Una oda.

En auge y al aire.

Sin remordimientos.

Sin promesas.

¿Otra promesa?

Sin promesas.

Debes amar.

Profesar.

¿A quién?

No había arrepentimientos.

¿Por qué odiar?

Se ha elegido el camino.

¿Por qué insultar?

¿Por qué maldecir?

¿Por qué amonestar?

No había perdón.

No una razón por la cual pedir perdón.

Gracias.

Eso fue todo lo que pudo decir.

¿De qué otra forma podía decir algo así por aquella oportunidad?

No había arrepentimientos.

No lo haría.

No se arrepentiría.

Cuando abrió por primera vez los ojos en aquel mundo, aquel lugar que le pertenecía por derecho es que cayó en cuenta que todo se había dado para que pudiera dar el visto bueno a su accionar, que todo lo que había luchado en el pasado había alcanzado su punto más álgido y que su sacrificio fue aquello que marcó el principio de todo lo que había clamado emprender desde que pudo recordar.

―Gracias.

Fue todo lo que pudo decir con una sonrisa al aire y los brazos en alto en señal de aceptación del sueño forjado que había alcanzado por el sacrificio.

¿Qué mejor forma para responder a la oportunidad de vivir que ayudar a quienes pedían con fuerzas una razón real para vivir?

El continuar donde él no lo había logrado, el avanzar donde él se había detenido, el poder dejar que los demás pasen por la puerta que para él se había cerrado porque él mismo tiró la llave que le permitía el paso.

Una vida que consideró cumplida.

Ahora restaba quedarse al margen y mirar hacia adelante, observar el paso del tiempo y lidiar con todo lo que podría amenazar la felicidad de los demás, el poder llevar aquel sueño dado cuando era un niño al cúlmine de su significado era lo que buscó y ahora que se le dio la llave, incluso si estaba destinada a cerrar una puerta a su lado.

Ya no importaba en lo absoluto lo que viniera de aquí en más.

Ser un testigo, un accionario, pero del lado que uno jamás podría encontrar la capacidad del tacto para tomar algo, una condena que de la cual estaba consciente; no importó en lo más mínimo que fuese algo limitado o que no pudiera emplearlo de la manera adecuada, sin importar lo que hiciera estaba al borde con la imposibilidad de pasar al otro lado.

Un objetivo tras otro y una amenaza tras otra, incluso con el tiempo ahora siendo algo indiferente, no llegó a generar una molestia real en su persona; algo previsible y un final adecuado, una muestra de lo que buscó al lado de lo imposible.

Un milagro hecho a mano del hombre.

Y al igual que la obra hecha por un artesano, estaba destinada a la admiración, a lo que seguía viendo hacia adelante tomando una espada cuando caía y la recolectaba a pesar del tiempo que la erosionaría, la memoria quizá no se doblegaría, pero el metal se oxidaría.

Dando un paso adelante tomó una nueva espada y…

―Reina Boudica.

Un llamado que hizo que la mujer nombrada se girara para ver al hombre que se paró ante ella. Boudica sintió un leve dolor de cabeza antes de ver a quien estaba en frente, un mensajero de Roma, probablemente un enviado del emperador Tiberio Claudio.

― ¿Sucede algo?

―No hemos podido comunicarnos con el Rey Prasutago ―un reclamo que dejó a Boudica brevemente desconcertada antes de negar para sí.

―Probablemente sigue con mis hijas en los terrenos de caza, estarán en la brevedad ―Boudica estaba de pie ante una de las ventanas, sin saberlo estaba viendo hacia el frente esperando que el camino del terreno de caza mostrara signos de uso.

―En ese caso, debido a la urgencia le comunicaré que la sucesión se ha mantenido como una preocupación constante de Roma ―el comentario del emisario hizo que Boudica gire sobre sus talones, mostrando que ahora la atención iba genuinamente hacia el hombre.

― ¿Es así? Creí que se había solventado con el trato de libertad dado.

―El emperador sigue presentando su preocupación, debido a la falta de un heredero-.

―Mis hijas están presentes ―la respuesta de Boudica hizo que el emisario guardara silencio de manera repentina ante la obvia falta de respeto al haberle cortado la palabra; no hubo un signo visible en aquel hombre sobre el desagrado de su situación. El hombre solo agachó la cabeza en asentimiento e hizo una reverencia formal antes de seguir.

―Se ha dado la seña al rey con la esperanza de la reposición, incluso si la corona a heredar está prevista según las leyes, se ha determinado que la carencia de un heredero al trono, uno genuino es requerido, para que Roma pueda seguir ajustando las tazas.

Boudica inclinó la cabeza hacia un lado en señal de querer seguir con el tema y el desconcierto que le causó aquello, pero al final terminó por guardarlo, el mensaje iba a su esposo de todas formas.

―Los pagos están cronometrados, incluso las cuotas fueron pagadas con una muestra de gratitud ―Boudica en aquel momento no conocía del todo el trasfondo sobre lo que pasaba en Roma. Había sido el Rey Prasutago quien se había dedicado a gestionar todo lo relacionado a la diplomacia con Roma.

A los ojos de Boudica, en aquel momento, Roma no era nada más un benefactor que se preocupaba por llevar ayuda al resto de lugares. Se había encontrado en una ocasión con el emperador, se le notaba que no podía estar mucho tiempo de pie, que no contaba con las mismas cualidades físicas que quien parecía estar en primer lugar en la sucesión de los emperadores.

Había visto a quien sería uno de los hijos…

Boudica se detuvo brevemente recordando que aquel joven, aquel que había estado al lado del emperador y el cual sonó cada vez con más fuerza de que sería aquel el sucesor del mismo emperador. Las situaciones no se habían mostrado de forma concisa, pero era lo que más se podía escuchar en cuanto a rumores.

Rumores los cuales daban a comprender que a pesar de ser el más próximo para heredar el trono, no había nada bueno a destacar incluso si era el pueblo quien daba el comentario, algo a voces bajas, pero aún existente en torno a lo que sería el imperio bajo el nuevo mandato absoluto que se aproximaba.

El emisario no dijo mayores palabras, desistió de hablar con aquella reina y salió en busca del rey el cual estaba en camino a aquel castillo.

Boudica suspiró ante el actuar usual de aquellos que eran enviados hacia su reino. Si bien no sería tan rico como el Imperio que tanto avalaban, aun así, hubo una especie de respeto mutuo entre los dirigentes. Al menos así lo sintió Boudica cuando veía las interacciones entre el emperador y su esposo, el rey.

No entendía porque aquellos destinados a ser quienes daban el trato en la política para las relaciones entre ambos lados habían dado a meras personas amargadas que parecían rechazar cada vez que ella hablaba. Tenía conocimiento básico de la política romana, y si bien entendía que para ellos alguien que debería estar ligada a la propiedad hablase, no podía entender como podían rebajar tanto la opinión de un noble, alguien que podía pelear y mostrar su valía.

No podía comprender en lo absoluto lo que pasaba con los Romanos una vez que destinaban sus ojos a un solo objetivo.

―La cosecha de este año ha sido algo baja.

Un comentario que Boudica sabía que pasaría, no había mucho que pudiera hacer con ello, la temporada de lluvia había sido casi inexistente, el suelo no pudo labrarse y el invierno llegó antes de lo habitual, casi nada pudo crecer en aquel momento para poder solventar todo lo que se perdió para solventar la necesidad requerida en primavera, verano y otoño.

La temporada había sido bastante mala.

Boudica si bien siguió escuchando lo que pasaba, no pudo decir que estaba en contra de lo que su esposo había planteado para poder resolver la casi nula reserva de en recursos para el invierno. La relación entre el imperio y el reino había sido la misma de siempre, cordiales y Boudica podía decir que estaba gradecida debido a que gracias a ellos pudieron sobrevivir de manera amena los anteriores inviernos, el pago que se daba al imperio no había subido, haciendo que Boudica al igual que su esposo pensaran que lo único que busca el Imperio era impartir cultura y ayudar a los reinos nexos en Britania que eran considerados aliados.

La expansión del imperio no fue tomada como tal si no más como la búsqueda de aliados. Si bien las políticas de Roma eran algo distintas, aun podían conversar.

Boudica solo se preocupaba de que fuese lo que debería hacer con la agresividad creciente hacia ella por los emisarios.

Una sensación molesta.

Boudica siempre terminaba girándose hacia un extremo, buscando que era lo que causaba aquel sentimiento en el cual algo parecía observarla a la distancia. Algo lo cual la controlaba cada cierto tiempo, no es que fuese algo una sensación de todo el tiempo, pero siempre pasaba con algunas cosas.

Notar pequeños detalles es lo que había podido hacer en ese tiempo y su suposición se levantó a la espera cuando aquel sentimiento apareció y desapareció casi al mismo instante. Boudica giró sobre sus talones y vio al guarda más próximo e indicó.

―Busquen en el patio sur.

El sentimiento que algo aparecería fuera de lo planeado volvió. No es que fuese la misma sensación, si no más algo que estaba ahí, pero haría una aparición especial a costa del momento dado. No pasó mucho tiempo antes que llegara un informe indicando que apareció un hombre desconocido muerto; se le encontró una espada, veneno y el brazo con la espada sujeta por una cadena.

Algo como eso no era habitual, no era algo que uno podría pensar en encontrar en este lado y en este momento, pero ahí estaba, un distintivo que aquel hombre no era del lugar, aun así, no respondió la pregunta.

¿Quién había hecho aquel agujero en la cabeza del hombre?

Su esposo había presentado problemas debido a la edad. Boudica estaba consciente que eventualmente llegaría a irse en un par de años, no había nada que pudiera hacer más allá de sujetar la mano de su esposo y esperar que todo pasara. Aun creía en la posibilidad de su recuperación.

Hubo un mensaje por parte del imperio, que la ascensión del emperador Nero Claudio estaba programada para aquel año debido a la muerte del emperador Tiberio Claudio. No hubo movimientos por parte del imperio desde ese momento, así que no hubo posibilidad de pedir intervención o mover nada desde la capital hasta Britania. Boudica escuchó a su esposo agradecer con la vida que tuvo antes de volver a dormir para descansar y buscar fuerzas para seguir recuperándose.

No hubo una decisión final aún sobre el poder del rey, pero Boudica ya había asumido la mayor parte de las responsabilidades dentro del reino. No hubo algo así como una mediación entre partes cuando la rapidez en decisiones fue lo que más se necesitó.

El descanso o la forma obligatoria para que este se mantenga no fue una opción cuando todo parecía desmoronarse, lo que hasta hace unos años había sido un reino próspero ahora parecía desmoronarse de a poco.

El paso de las semanas y meses solo fortificó el pensamiento que el reino estaba entrando en crisis debido a la mala cosecha y constante invasiones de los pueblos vecinos quienes no habían tomado la mano de Roma o habían sido conquistado, la rebelión se armó a cada año que pasaba bajo las leyes que se imponían a los pueblos vencidos.

Boudica estaba con un dolor de cabeza creciente con los meses pasando, si bien todo se iba en aumento en torno a la inestabilidad, aún podría resolver lo que estaba presente y lidiar con todo lo necesario para poder sacar el país en adelante.

Boudica había estado compartiendo más tiempo con sus hijas que con su esposo que gradualmente ya iba perdiendo la capacidad de estar si quiera consciente.

Eventualmente a los pocos años pasó lo que todo el mundo previó y el rey pereció en su cama. Fue algo que cualquiera pudo haber visto y se notaba que estaba a punto de suceder cada momento desde que este ya no pudo levantarse. Pero la pérdida de un familiar nunca fue fácil para nadie y Boudica a pesar de la aceptación de lo que pasaría no pudo evitar sentir tristeza.

Boudica y sus hijas se habían preparado, más la despedida presente no fue algo que pudieran decir estaban listas a tomar.

Y más con lo que se avecinó poco después.

Roma había cambiado sus políticas desde la ascensión del Emperador Nero Claudio en el poder, las tasas de interés fueron reajustadas y la toma de acción dentro de los territorios pertenecientes a Britania más agresivas.

La venida siguiente de aquel emisario de Roma no fue para traer una carta de cuanto debían, no, a los meses las deudas del reino habían superado con creces lo que podían hacer, ahora que el rey había muerto y el nuevo emperador tomado el poder, todo cambió, con el reajuste la vista de los que en algún momento fueron un aliado de Roma en Britania ahora había cambiado.

Boudica solo pudo ver como aquellos emisarios con aquel ejercito llegaban con una nueva declaración por parte del nuevo emperador.

"Ahora que no hay un rey y que no pueden seguir con las normas Romanas, el Reino pasará a poder del Emperador de Roma, desistan en luchas innecesarias y acepten lo que se les ha dado"

Posterior a aquel anuncio todo fue cuesta abajo. Nada se movió en torno a lo que Boudica pudo prever, cualquier intento de mostrar descontento era quitado bajo el argumento de que estaban recaudando los prestamos dados. Los intentos de asesinato también aumentaron, Boudica no era indefensa, cualquiera que la conocía podría decir que ella estaba en una posición en la cual la defensa o un ataque personal no era algo que podía darse sin pensar.

Aun así, los intentos llegaron, pero algunos fueron como los que alguna vez Boudica había visto, siendo este con el asesino apareciendo en algún lugar muerto como si alguien la estuviera cuidando.

Como si no fuese su momento aun de morir.

Una leve pausa en el incesante paso de las preguntas formuladas. Boudica se alertó cuando un leve retumbar comenzó a mostrarse en la mesa en la que estaba, miró hacia el frente y la puerta ante ella se abrió de golpe mostrando a uno de los consejeros del reino el cual había llegado aterrado.

No hubo palabras dadas por aquel hombre porque antes que pudiera decir algo una lanza hizo que se clavara al otro extremo de la puerta haciendo que Boudica abriera los ojos en sorpresa. Posterior a eso un grupo de soldados entraron, las armaduras de aquellos hombres que acompañaban a un nuevo político romano hicieron que Boudica se sorprendiera.

Aquella pequeña porción de guardias no era simple.

Eran solo tres pero cada uno de ellos resaltaba al ser la guardia personal del emperador.

¿Qué había pasado para que tres de aquellas personas fueran enviadas?, Boudica había escuchado que el emperador actual era diestro en el manejo de la espada, pero enviar guardias de élite sin más no parecía lógico.

―Boudica.

La nombrada sintió que algo no iba bien al momento en que fue llamada sin el título de reina que alguna vez portó.

―Usted… ―Boudica intentó hablar, pero la mano en alto de aquel romano hizo que se callara y tuviera que apretar los dientes, desenfundando su espada tan rápido como pudo para evitar un golpe que iba contra ella.

Había sido un mero golpe con un caestus. Aquella mano forrada en hierro hizo que Boudica se sorprendiera ante la fuerza dada.

Tampoco es que pudiera respirar para tomar aliento y pensar en un siguiente movimiento antes que otro golpe saliera a su lado.

Se defendió como pudo, el ataque sorpresa y los enemigos no eran un juego, el mayor problema fue que su espada no estaba hecha para ser empuñada en interiores y eventualmente chocó contra una de las molduras del suelo que iba hacia la pared contigua.

El golpe esperado fue recibido en su mejilla haciendo que la cabeza de Boudica se nublara en el acto ante aquel golpe. La sangre cayó no solo de la nariz la cual había sido golpeada, sino también de la mejilla herida la cual había sido cortada por culpa del caestus.

Tampoco es que Boudica iba a rendirse tan fácil.

Soltó el arma a pesar de todo y con los ojos en blanco cerró el puño antes de golpear con todas sus fuerzas al hombre ante ella; el sonido del metal siendo golpeado y un fuerte impacto dado hicieron que el guardia golpeado saliera al otro extremo.

Boudica levantó ambas manos y se preparó para pelear.

Si lo que aquellos hombres querían al no desenfundar su espada era solo ir contra ella a puño limpio.

Entonces ella estaba dispuesta a dar el paso adelante.

―Madre…

El corazón de Boudica se detuvo al momento en que se giró y vio a sus dos hijas, golpeadas con la ropa dañada, los vestidos que antes portaban con orgullo ahora estaban rotos y sus cuerpos llenos de cortes. Desde la entrada de la puerta dos guardias imperiales más se asomaron.

Boudica rió ante aquel hecho visto.

¿No se suponía que no eran más que un puñado de hombres a los que se les otorgaba aquel título?

El metal cayendo sonó y Boudica giró la cabeza viendo como la placa de metal que estaba en el estómago de aquel hombre que golpeó simplemente cayó revelando que no había mostrado daño real.

¿Qué había pasado?

¿Por qué había guardias de élite en aquel lugar?, por sobre todo quien era aquella persona enviada para que tuviera tal disponibilidad del ejército personal del emperador.

Con sus hijas como rehenes. Boudica bajó los brazos y vio a los guardias con los que había peleado acercarse y antes que pudiera hacer algo los golpes comenzaron a caer sin descanso.

La pared y el suelo salpicaron por todos lados ante la paliza que estaba siendo dada contra ella y cuando vieron que apenas había un leve atisbo de luz en sus ojos, tomaron cadenas y la pusieron alrededor del cuerpo de Boudica, grilletes en manos y pies; el más alto de los guardias tomó las cadenas y levantó con una mano a la reina derrotada.

―Apréndanla, los salvajes deberían escuchar, por más noble que un cerdo se llame sigue siendo un animal sucio, hemos encontrado como su nobleza ha estado conspirando contra el imperio, la muerte sería un castigo leve para meros cerdos como ustedes.

Boudica no dijo nada, apenas podía decir algo, no podía si quiera decir que podía mover sus labios o decir algo más allá de un simple balbuceo, no con todo su cuerpo magullado y su rostro lastimado. El leve consuelo de ver a sus hijas vivas fue lo que la mantuvo presente.

―La "reina" será arrestada ―el tono despectivo fue más que obvio en el momento en que habló aquel hombre. Se giró y vio al resto de soldados rasos que habían entrado ahora después de que todo había terminado―. los nobles pueden ser usados, aquello se extiende a las hijas por supuesto.

Desesperación.

La ropa rasgada y los gritos llegando a los oídos de Boudica hizo que intentara forcejear en las cadenas y grilletes que la aprisionaban.

No pudo hacer nada.

No pudo defender a su pueblo.

No pudo defender su casa.

Y no pudo defender a sus hijas.

Ahora ante aquel momento en que los gritos eran dados y ella tirada al suelo para recibir el mismo trato.

Solo pudo contener aquel dolor y la amargura.

El odio naciente que no pensó que alguna vez tuviera se asomó y se marcó en ella.

Un juramento y un insulto.

Ella terminaría con todos.

Y un insulto a aquella presencia que la cuidó hasta el momento, pero en aquel instante en que más rezó que todo se mantuviera no dio señal de presencia alguna.

Un odio y un insulto injusto, pero no le importó.

En aquel momento era justificable su arrebato.

Su odio generado.

Al final las tres habían terminado en una celda.

Sus cuerpos marcados y el asco asomándose ante aquel acto de mancillar tan marcado. El llanto audible y la risa del otro lado, la desesperación de un extremo y la satisfacción del otro.

Humilladas públicamente siendo mostradas y señaladas como nada más que putas cualquiera, el pueblo mirando y el caos siendo dado.

Elementos que aglomeraron un pueblo atacado.

Dos semanas.

Tiempo desde que el caos había comenzado.

La humillación había terminado en la primera semana y al inicio de la siguiente las ropas finas y el oro se le fueron otorgados a Boudica y sus hijas, no fueron un trofeo o una muestra de poderío, meros accesorios que sirvieron para reprimir más al pueblo dañado de los Iceos.

Boudica había escuchado que la campaña de extensión violenta se había extendido a todas las zonas aledañas, cualquier lugar que no hubiera sido antes violentado por parte del imperio ahora se había ido todo cuesta abajo debido a un simple hecho.

Órdenes del nuevo emperador.

¿Masacrar, saquear y violar era lo que pensó que era lo correcto? La pregunta se dio para Boudica, una respuesta obvia al conocer los rumores dados en aquel emperador, rumores que parecían ser insuficientes para dar a relucir la verdadera maldad de este.

Un arrebato y toma de poder.

Un ejército formado que se alzó para mostrar el descontento.

Un pueblo dañado que se negó a rendirse hasta que su libertad fuese devuelta.

Un levantamiento y una contra ofensiva, Boudica sabía que no tenía la mejor posición, que era probable que en algún momento muriera en campaña, que aquel golpe que dio en su reino pudo haber salido mal, que el retomar del poder pudo haber sido algo malo, pero todo fue un logro, todo fue una victoria.

Ella fue aclamada como una reina que trajo la victoria.

La rebelión contra lo que había sido la estadía del imperio en tierras de Britania comenzó con fuerza cuando el último vestigio de cordura se fue con el secuestro y la toma de esclavos indiscriminadas. Quien fue coronada como la persona a cargo de la rebelión fue Boudica, la antigua reina de los Iceos la cual había sido tomada como alguien que no podía morir y solo podía vencer.

Ella clamaba que estaba encomendada a la diosa Andraste, diosa de la victoria misma que le había otorgado la bendición para poder sobre llevar el conflicto.

Boudica creyó que desde un principio la diosa a la cual se encomendó debido a que hasta ahora la protección que se le dio fue lo que le otorgó la posibilidad de sobrevivir hasta ahora, cada intento de asesinato, rebelión antes de la toma del Imperio o cualquier forma en la que algo amenazara su vida se resolvió, dando la confianza que ella estaba destinada a ganar.

La reina del a victoria.

Así fue como la coronaron y nombraron después del conflicto que se había desarrollado, las pequeñas escaramuzas que se dieron a lo largo del camino después del a unión de los pueblos y reinos vecinos que habían caído bajo la tiranía Romana.

Campaña tras campaña y victoria tras victoria, Boudica sintió que su ira se aplicaba conforme la toma de posición se daba y las ciudades en las que los romanos se encontraban eran arrasadas. En un principio la idea de solo tomar el control de las ciudades fue lo que Boudica quiso, pero el cómo sus hijas fueron abusadas, como su propio pueblo fue masacrado, esclavizado y usado.

¿Acaso ella no tenía derecho en este momento para enojarse?

Nada se pudo hacer para detener la ira del propio pueblo que tenía un resentimiento desbordante contra los Romanos de las tierras invadidas. Boudica estuvo también dispuesta a dejar pasar todo lo hecho y dejar que el avance desmedido de su propia gente se diera contra los Romanos quienes primeramente había dado contra la integridad de los demás.

La lucha se extendió cada vez más al punto de arrinconar a los Romanos y Boudica para ese momento estaba más que convencida que la diosa Andraste y todo lo que se dio a su alrededor fue dispuesto para que ella alcanzara la victoria y liberara sus tierras de la presión Romana. El ataque final en el punto acorralado se daría pronto y Boudica estaba más que complacida de los resultados.

Aquella era la batalla final, lo era todo y en el tiempo que había pasado hasta que llegaron a ese punto había encontrado aquella misma marca de muerte en los enemigos furtivos o en aquellos que se pusieron en secreto contra ella.

La victoria segura en todo momento para su voluntad debido a que parecía como si el propio mundo le diera la opción de seguir adelante y mostrarse como la vencedora de aquel desafío que el destino se le presentó y gracias a que ella decidió avanzar es que logró ganar.

La batalla final llegaba.

Todas las fuerzas presentes al igual que los civiles, Boudica en frente cargando con la fuerza del ejercito que sería la libertad de todos, la batalla era decisiva, la derrota no era una opción, no cuando todo estaba al borde del colapso, incluso con todas las campañas avanzando y llegando a un nuevo resultado, todo era momentáneo antes que los refuerzos llegaran y volviera el conflicto ahora con el enemigo renovado.

Era un todo o nada y Boudica estaba segura de su victoria, hasta ahora no hubo nada que impidiera que pudiera seguir avanzando, que lograra triunfar donde solo había una derrota plasmada ya en papeles, esa misma forma que tuvo de desafiarlo todo lo tomó como su destino como aquella que llevaba la victoria.

Incluso hubo quienes la llamaron el avatar de la diosa Andraste debido a como había logrado cada victoria con lo mínimo.

Ahora en el despliegue y el auge de la batalla con las pequeñas incursiones se había logrado desatar por primera vez un resultado a favor, con todos los guerreros yendo contra una cantidad reducida de romanos que aún quedaban dentro del territorio, aquel último bastión fue la resistencia final de Roma, la cual una vez esto termine, no tendría un acceso igual a las tierras de Britania.

La batalla se desarrolló según lo esperado, la victoria de la reina que proclamaba aquel hecho con su llegada era inminente, la corona de un pueblo que se había visto manchada en barro se elevaba bajo el fuego enemigo en un intento de alzarse con la salida.

Boudica estaba al frente, impune de cualquier daño, avanzando como si no hubiera un enemigo que pudiera frenarla, la espada y escudo en mano mientras que se movía a las filas romanas desalentó a quienes estaban siendo embestidos por la fuerza militar.

Pero a pesar del miedo los romanos nunca rompieron su formación o dejaron sus tácticas.

Un resultado que se iba desarrollando para el alce de la fuerza del reino empezó a ir mermando en el avance. Boudica no dejó su avance, ella podía lidiar con cualquiera que intentara ir contra ella, era fuerte y al igual que ella, sus hijas estaban a su lado ayudándola para avanzar.

Podía ver al frente la luz que daba su victoria, un poco más y eventualmente ella lograría llegar al lugar donde estaban los líderes enemigos, quienes a pesar de no haber bajado al campo de batalla y estar con los brazos cruzados viendo a los hombres caer, no se movieron como si el resultado fuese lo contrario a lo que se desarrollaba en el campo de batalla; aquella muestra de arrogancia incluso al final, molestó a Boudica al punto que apretó los dientes con fuerza y reforzó su ataque.

Llamó a sus hombres para que avanzaran y con un nuevo impulso, la emoción de los guerreros se dio con mayor fuerza, no estaban luchando en vano, no con toda la gente que estaba a la espera tras las filas.

Ante un grito más de Boudica la voz se le fue de golpe; no fue que se hubiera cansado o algo por el estilo.

Boudica cayó de rodillas y escupió sangre ante el dolor que creció en su pecho, no hubo un grito o jadeo mayor al de un leve intento de salida del aire por su boca, a lo mucho fue un suspiro, el gorgoteo de sangre llegó cuando Boudica tocó el suelo con las manos, la boca sangrante y la mirada perdida, alzó su cabeza para ver a sus hijas corriendo hacia ella, alzándola e intentando hacer algo por su herida.

No hubo nada que pudieran hacer ante un agujero que prácticamente había aparecido en su pecho.

―Ah…

Boudica vio la herida, una que reconoció al instante debido a las veces que había encontrado la misma marca.

Aquella marca de la muerte que siempre la había salvado había venido a cobrar todos los pagos que habían estado acumulándose a lo largo de su vida.

¿Pero por qué ahora?

¿Por qué ahora con la puerta de la libertad en frente?

¿Por qué la diosa envió a aquel ángel que tanto la había protegido ahora a terminarla?

No era momento.

No con todo por lo que había luchado en frente.

No era el final que quería.

No era el final que deseó.

No quería caer en combate.

No quería perder a su gente.

Un cálido recibimiento una vez que fue invocada.

Al momento en que Boudica abrió los ojos pudo ver a las personas a su alrededor, la cálida bienvenida y la forma en la que fue llamada. Había sido traída para ayudar la humanidad, había sido invocada para poder seguir ayudando a todos los que pudiera e incluso cuando había muerto en la desgracia y el resentimiento al momento de abrir los ojos sin dolor.

No hubo algo semejante al odio guardado dentro de ella.

A las horas de la bienvenida ya había interactuado con varios sirvientes, encontrándose con unos romanos los cuales al final, incluso si no hubo algo semejante al odio en ella. Simplemente tuvo un rechazo por las personas que eran pertenecientes a aquel imperio; ¿cómo podía alguien no tener algún tipo de disgusto contra quienes habían hecho tal cúmulo de pecados?

Incluso con todo lo que se desarrolló no pudo hacer nada más que suspirar y mirar a otro lado a cada que se encontraba con alguien perteneciente a roma.

Eventualmente Boudica comprendió que tenía disponibilidad para cocinar, algo lo cual le gustó, pero en su momento no pudo hacer como deseó debido a las restricciones de su puesto como reina y posterior a ello como la líder de la fuerza que expulsaría al imperio.

¿Qué podía hacer más ahora que disfrutar del momento y la oportunidad?

No era alguien quien se le diera la oportunidad de ser desplegada continuamente en el campo de batalla, incluso si era una guerrera desde el corazón, no significaba que su benevolencia se viera ofuscada por su juicio a la guerra. Había aprendido en su final que incluso la diosa Andraste no podía darle aquel destino de la victoria perfecta que ella había buscado.

De igual forma estaba bien en su situación actual, no necesitaba ir a ningún lugar para contemplar malos recuerdos y en los momentos en los que era enviada simplemente era algo rápido o con enemigos tan poco humanos que no había forma de relacionarlos en ningún sentido; Boudica tenía un horario ajustado, un horario que intentaba cumplir para que todo aquel que pasara por la cafetería lograra tener una porción de comida o algo que le gustara, saciara o complaciera.

Usualmente se perdía los intentos de convocar de su maestra debido a que usualmente terminaban en un fracaso y su maestra en un estado de quiebre mental del cual no parecía responder en lo absoluto.

Una leve risa salió de Boudica ante el recuerdo de la última vez que había visto a su maestra en el suelo con las manos en el cabello en un intento vano de calmar sus nervios crecientes debido al fracaso dado.

La puerta se abrió haciendo que Boudica se gire debido a que no era común que alguien entrara en la cocina, usualmente respetaban el espacio para que ella pudiera manejar el lugar sin mayor molestia.

― ¿Es la cocina principal?

Una voz profunda, no hubo si quiera un saludo de ante mano y solo una vista a todos lados. Boudica miró atentamente como el hombre que estaba con los brazos cruzados en la espalda comenzó a examinar la cocina milimétricamente pasando frente a ella.

Las puertas dobles de la cocina se abrieron y pudo ver a su maestra que estaba con obvios signos de haber corrido hasta ese lugar, la forma apurada que buscó en la sala al hombre también fue el indicativo que aquella suposición era la que se daba. Algo usual, Boudica podía decir, no todos los sirvientes convocados escuchaban obedientemente a su maestro, la mayoría se movía por intereses propios o porque les convenía.

Boudica observó al hombre que estaba recorriendo la cocina. Alto, de tez morena y pelo blanco, un manto rojo en los hombros y armadura negra, al menos Boudica pensó que era una armadura debido a que el material parecía ello, pero con una elasticidad mayor a la que podría ser el metal y el cuero tampoco parecía ser la respuesta a aquello.

― ¿Qué haces en la cocina vistiendo eso? ―Boudica parpadeó cuando se dio cuenta que ahora el hombre estaba parado frente a ella con los brazos cruzados viéndola con desaprobación. La mujer había escuchado que su ropa era algo libre, pero la mayoría de los sirvientes tenían la misma tendencia entonces no le dio mucha importancia.

¿Pero ahora mencionó aquello dentro de la cocina?

― ¿Perdona? ―Boudica sonrió y cerró los ojos intentando entender que quería el hombre.

―Las cadenas, cinturones de cuero, joyas y demás artículos están prohibidos dentro de la cocina.

Boudica quiso decir algo al no comprender en absoluto lo que pasaba, así que se giró y vio a su maestra que parecía derrotada con las manos en el suelo viendo al hombre que siguió su paso examinando la cocina.

― ¿Maestra?

―Lo siento… ―un leve susurro al borde del llanto que no llegaría, Boudica escuchó aquello y suspiró antes de acercarse a la joven quien estaba viendo como no podía hacer nada―, mencioné que podía ser el cocinero oficial de Chaldea a modo de juego, pero-.

―No te preocupes ―Boudica se acercó y levantó a la joven, ayudándola a ponerse de pie, seguía viendo al hombre pasar por cada punto de la cocina, Boudica ni siquiera notó cuando aquella persona se presentó con una tabla de apuntes y un lápiz―, ¿quién es?

―No lo sé…

― ¿Eh? ―Boudica se giró y vio a su maestra nuevamente que parecía desganada.

―Se presentó como Archer.

―Esa es su clase entonces…

―Dijo que no era algo necesario que lo supiera, que una novata como yo no merecía saberlo, que trabajara para conocerlo ―el ánimo en la joven de pelo naranja era evidente que estaba bajo―. Incluso héroes más grandes se identificaron, solo parece querer molestar.

Boudica quiso decir algo, abrió la boca, pero la voz del hombre hizo que escuchara debido a que salió antes.

―Bien, está en mejor condición de lo que creí, para el próximo turno intenta dejar cualquier elemento que pueda contaminar la comida ―Boudica se limitó a sonreír forzadamente viendo como el hombre seguía anotando y puntuando cosas―, hay un desperdicio de utensilios y la mayoría de los vasos del día parecen haberse roto.

La puerta de la cocina sonó una tercera vez y todos los presentes se giraron cuando el que metió la cabeza fue Cú Chulainn, quien con una sonrisa y los ojos cerrados habló.

― ¿Cuándo estarán las bebidas reina Boudica? ―Cú Chulainn abrió los ojos y observó a los presentes.

Casi al instante en que el lancero de azul vio al arquero de rojo arrugó el rostro y se detuvo de inmediato.

―Oh, tampoco puedo permitir perros en la cocina.

― ¿De verdad este bastardo no envenenará la comida? ―Cú no ocultó su disgusto al igual que el Arquero de rojo quien se quedó con los brazos cruzados viendo al recién llegado.

―Maestra.

―Maestra.

Ambos hablaron al mismo tiempo haciendo que la nombrada tragara sin saber a quién responder primero, la animosidad entre ambos parecía ser bastante personal. Boudica pensó brevemente en la reacción de Cú Chulainn y supuso que aquel arquero podría haber estado relacionado con el lancero.

Pero ahora no importaba.

Lo primero era solucionar la convivencia en la cocina.

Boudica pensó que la convivencia sería peor de lo que se había desarrollado hasta ahora.

Habían pasado tres semanas desde que ella había sido desplazada sin intención como una ayudante una cocinera secundaria, al menos desde el punto de vista de Boudica así se sintió. La primera impresión que tuvo fue una de alguien serio y que no daba cabida a los errores; conforme pasó el tiempo y visto lo dado entendió que fue más por el estado de la cocina que tuvo aquella reacción inicial.

A los estándares del hombre la cocina no cumplía con los parámetros dados, algo que posteriormente fue otro golpe cuando escuchó una pequeña charla entre el nuevo cocinero y la mujer que había sido convocada hace un par de días.

Si recordaba correctamente la mujer era Nightingale, alguien que fue reconocida en el mundo de la medicina como en costumbres que la misma Boudica no podía decir que entendía del todo.

Había escuchado la charla amena que tuvieron debido a lo que era la cocina y como ahora que la mujer berserker podía examinarla en forma encontró que todo estaba en su lugar de una forma en la que la complació.

Boudica se sorprendió de la forma tan tranquila en la que ambos habían logrado hablar, rápidamente comprendió que solo se trataban de dos personas obsesionadas a la limpieza cuando escuchó su conversación referente a productos de limpieza y demás formas de emplear elementos para mantener un nivel de higiene diferente al mostrado.

No fue culpa de Boudica que ella no tuviera la mejor noción, si bien podía tener los conocimientos necesarios para la invocación, no significaba que las viejas costumbres simplemente se irían.

Eventualmente la charla de Nightingale y Archer llegó a su fin cuando ambos se despidieron. Al momento en que el silencio llegó pudo escuchar un suspiro dado por el hombre antes de voltear la cabeza y verla directamente a los ojos.

Boudica abrió la boca en sorpresa y quiso decir algo. No hubo palabras que salieran de la boca de la mujer cuando se limitó a simplemente mirar a otro lado y jugar con los dedos de forma nerviosa.

― ¿Lo siento?

― ¿Por qué te disculpas? ―el mismo tono tranquilo y suave salió de Archer haciendo que Boudica incline la cabeza como si no comprendiera el cambio de actitud que se dio entre su invocación y los últimos días. Quizá ella fuese la que no habló con el hombre de momento, pero ya pudo notar como en la voluntad de este había a un lado positivo.

―Escuché algo sin más…

―No era una charla importante.

Boudica tragó y luego terminó de asomarse desde la esquina en la que se había encontrado.

― ¿Es eso así?

― ¿Por qué mentiría? ―una pregunta con confusión fue dada a Boudica quien se avergonzó de su comportamiento, si bien ella era conocida como algo relajada y flexible, sabía que no podía mostrar ese lado para todos debido al choque de actitud.

Y hasta el momento pensó que la cordialidad al extremo era lo que podría usar con Archer.

―Yo… ―Boudica hizo una pausa antes de volver a ver hacia el frente, como el hombre ahora estaba parado frente a ella.

Boudica no era baja, ni de asomo, también sabía que la mayoría de mujeres en la organización no pasaba de su hombro por eso que, a la mala costumbre de estar con alguien bajo, es que olvidó que ahora estaba parada frente a uno de los guerreros de mito, ahí estaba el hombre que parecía de mal humor usualmente ahora con una mano a su lado impidiéndole el paso y encerrándola como si la arrinconara.

― ¿Siempre ha sido de las que dudan? ―la pregunta fue dada de la nada, Boudica no quiso decir nada por la cercanía que había, pero al final terminó abriendo un ojo y viendo al hombre al rostro―. Creí que eran de las que cargan con todo al frente.

La respuesta dada por Archer con la forma en la que se expresó hizo que Boudica tragara. No iba a mentirse a sí misma, desde el primer momento en que lo vio sintió que era alguien de su gusto, por eso la cercanía y la forma de tratar había sido fácil hasta el momento.

Al no haber respuesta Boudica vio como el hombre suspiró y se alejó sin más con una mano en la frente.

―Si es molesto puede olvidarlo meramente, no planeo incomodarte ―fue una respuesta mucho más amigable que antes y sin ese tono que parecía buscar algo de ella de hace unos instantes.

― ¿Perdón? ―Boudica abrió los ojos y vio al hombre girar sobre sus talones.

―Puedes descansar, terminaré de limpiar los trastes, una vez que termine veré para comenzar los platos del día.

Boudica quiso replicar, pero vio el reloj, la hora que usualmente ya se hubiera retirado, pero ahí estaba. Primero consumida por la curiosidad y ahora estando plantada debido al deseo de saber hasta dónde iría la situación actual.

― ¿Bien? ―una afirmación que salió como interrogante hizo que Archer girase la cabeza y viera de reojo a la mujer una vez más.

―No olvides quitarte los accesorios esta vez.

Ante esas últimas palabras Boudica vio al hombre salir de lugar e ir a la zona en donde estaba lo usado el día anterior.

Una pequeña pregunta se formuló al momento que lo realizó.

¿Alguna vez había visto al hombre descansar desde que llegó?

Extraño sería una palabra leve para poder describir lo que Boudica pensaba de Archer. Se había sumado otros dos integrantes a la cocina, una mujer de cuerpo que incluso parecía opacar a la misma Boudica con aquel cabello largo de color purpura oscuro junto a aquella parte de la diosa del sol del panteón japonés, solo que le costó comprender porque había una mujer con aquellas características tan animales en la cocina.

Y por sobre todo le sorprendió que no escuchó nada por parte de Archer sobre que aquella mujer estuviera en la cocina, pensó que por el pelo que podría soltar la rechazaría, pero no hubo ninguna disputa. A lo cual significaba que el hombre reconocía la cocina de aquella mujer con partes de gato.

―Un día tranquilo, ¿no? ―Boudica se giró cuando aquel hombre que últimamente iba de interrogante en su mente se asomó a su lado, controlando la sopa que estaba hirviendo.

―Se podría decir ―la respuesta ambigua por parte de Boudica se dio debido al trabajo que se acumulaba e incrementaba día tras día, pero al contrario de molestarse con algo como tener que tomar más horario, Boudica entendió que Archer estaba cada vez más complacido con el tiempo a pasar en la cocina o haciendo pequeños recados―. En vida debiste ser un aventurero o héroe relacionado con la cocina por el cariño que le tienes a esta.

El comentario de Boudica fue a buena voluntad, la sonrisa mostrada por parte del hombre animó a Boudica quien tarareó levemente ante el haber logrado un cumplido para el hombre quien parecía no reaccionar a nada.

―Desde que tuve memoria pasé mi tiempo cocinando, se volvió algo que no podría olvidar, incluso en la muerte.

La risa de Boudica no se detuvo ante el hecho de haber logrado una conversación amena.

―Hablas como si hubieras vivido tras la muerte.

Una broma que Boudica creyó que fue a bien debido al bufido de diversión por parte del hombre quien no parecía molesto con la conversación.

―Quien sabe, quizá estaba más centrado en recordar sabores que a estar ocupado en el otro lado.

Un tono de burla que era obvio a modo de respuesta de juego.

Boudica negó la cabeza para sí pensando en lo dicho por el hombre.

―Eres buena persona Archer.

―…

Fue el primer silencio que escuchó por parte del hombre. Boudica se giró y vio al hombre quieto, las manos se habían detenido de tomar aquella olla y simplemente las bajó para apagar el fuego.

―No soy una buena persona.

Boudica sonrió ahora con timidez ante ese reclamo.

―Usualmente alguien que dice eso es de verdad una buena persona.

―Usualmente.

―Entonces creo que es tu caso.

―No estás escuchando.

La risa de Boudica fue leve, complaciente y mostró la diversión dada en la situación, parecía que el hombre negaba el cumplido, pero siempre aceptó un insulto. Boudica pensó que quizá era como un gato que odiaba ser acariciado.

―Todo lo que he visto-

―No pienses mucho en ello, eventualmente….

― ¿Sí?

―Nada.

El corte de la conversación hizo que Boudica suspirara. El ambiente no se arruinó por completo debido a que siguieron con un silencio tranquilo. Ambos estando en la compañía del otro en aquella noche cuando ya todos se habían retirado.

La comodidad que Boudica sintió al pasar tiempo con el hombre, incluso sin palabras de mediación o alguna situación que los hizo juntarse de forma más apretada no fueron algo que tuvieron necesidad debido a la paz que se dio entre ellos; Boudica estaba segura que Archer se sentía de la misma forma, después de todo.

¿Por qué otra razón había dejado que con el paso del tiempo ella descansara su cabeza en su hombro?

Alguien bueno.

Así fue como llamó Boudica a Archer en cada vez que interactuaban, el tiempo pasando hizo que la mujer se diera cuenta de que no era exactamente todo lo que había visto por Archer. Aun no había escuchado el nombre de este, pero había visto interacciones varias entre quienes parecían reconocerlo más eso fue vagamente meramente.

Interacciones seguidas fueron lo que construyó el punto de vista de Boudica hacia Archer para poder armar y ver a la persona que tenía delante. Alguien amable, quizá gruñón más con una preocupación justificada, podría ser algo grosero que algunos, pero no una mala persona.

No pudo decir porque había quienes tenían esa idea sobre el hombre, quizá respondiera de más pero no por ello sería alguien que uno podría tomar como molesto al grado del disgusto, inclusive había visto a Cú Chulainn soportar en mayor grado al hombre y era más que visible que había alguna especie de revalidad o conflicto entre ambos.

Aun no había tenido la oportunidad de trabajar con Archer fuera de la cocina, pero no creyó que su modo de trabajo fuera diferente al habitual que mostró a la hora de cocinar. Quizá el mayor conflicto se daba debido a que este quisiera dictar los movimientos a dar dentro de las misiones, pero más allá de eso Boudica no encontró algo que pudiera ser significante para que el rechazo se diera por Archer.

¿No estaba acaso también centrado en formar a la maestra en un buen magus?

Había escuchado que la rebeldía usual de Archer debido a que no consideró a su maestro como adecuado para que esta le diera ordenes, prueba de ello fue que ni siquiera se sabía el nombre que llevaba y coronando aquello, las interacciones breves entre los sirvientes no dieron ningún nombre o algo que pudiera ser tomado como forma de identificar a Archer.

Nadie lo reconoció, tanto por su estilo como su actuar, incluso quienes retenían alguna memoria de este no eran verdaderas memorias que ayudaran a identificarlo.

¿Por qué actuaba de esa forma Archer?

El interés fue creciendo para Boudica mientras más tiempo pasaban en la cocina, ella no podía molestarse de tal hecho, al contrario, se sentía en cierta forma libre y agradecida de poder compartir la cocina de una forma en la que estaba más que feliz. Archer también pasaba cada vez más del actuar frío inicial a uno más cálido, incluso hogareño y jovial, las interacciones y cuidados que daban no eran las de una mala persona.

Siempre parecía hacer que los sirvientes infantiles sonrieran y estuvieran a gusto, y sin que nadie lo supiera era algo que se extendía para todos. Boudica pasaba mucho tiempo con Archer y sabía quiénes eran los que ordenaban cierto tipo de comida y solo conocía una limitada cantidad de recetas o de lugares. Archer se enfocó en darle a todos una comida lo más cercana a su lugar de origen, tanto como fuese posible.

Era obvia la intención de hacer que la mayoría se sintiera en casa, que no tuvieran estrés, que al momento de probar algo supieran que estaban en un lugar al cual podían llamar "hogar".

― ¿Sucede algo hoy? ―la pregunta tranquila del hombre hizo que Boudica saliera de su estado distraído para centrarse una vez más hacia el frente con lo que tenía delante. No se había dado cuenta de lo que había descuidado de la cocina, tampoco que ella en aquel momento se estaba moviendo por instinto.

―Oh, solo tengo algunas cosas en mente ―la plática entre ambos siempre fue tranquila, casi como si se conocieran de toda la vida, algo lo cual siempre motivó a Boudica para seguir, si bien no conocía del todo al hombre, ni siquiera su nombre real, la comodidad que ella sentía y libertad al hablar no fueron algo que pudiera obviar.

―Debe ser algo preocupante para quedar en tal estado ―consideración como siempre, palabras que no parecían del todo amigables. Esa misma forma de ser hizo que Boudica riera brevemente.

―Es solo… no puedo a veces por como actúas ―las cejas de Archer se alzaron cuando aquella breve risa salió de Boudica, la mujer estaba con una mano cubriéndose el rostro y la otra apoyada en la mesada donde estaba semi recostada.

Una vista hermosa, el arquero lo reconoció.

Una sonrisa dedicada y de verdadero interés, genuino y sin prejuicios, así fue como Boudica fue vista por todos, o al menos por casi todos, el hecho que la mujer intentara no odiar a los Romanos seguía ahí, pero simplemente a palabras de Boudica, no habría posibilidad que le terminasen de agradar.

Quizá Boudica no supiera el tipo de expresión que le estaba dando a aquel Arquero, Emiya podía ver aquel destello diferente, distinguir emociones o ligeros gestos fue algo que aprendió debido a que su táctica a la hora de enfrentar a un enemigo estaba ligada al ver aquellos hábitos por parte de la persona.

Fue por eso que jamás comprendió porque la cejas de Boudica se curvaban de aquella forma, porque sus ojos se entrecerraban con un pequeño gesto de interés, la sonrisa en los labios de la mujer, como la comisura de los labios de Boudica se curvaban diferente cuando le sonreía.

No fue lo mismo que con otros, pudo decirlo, el agrado presente con la preferencia existente fue un hecho que Archer no pudo obviar, pero al mismo tiempo no pudo comprender. No había hecho nada como para que Boudica decidiera prestar tal nivel de familiaridad o tranquilidad.

Inocente y dulce.

Dos características que podían describir perfectamente a Boudica cuando se trataba de la naturaleza que presentó, el aire maternal contrastaba con aquella forma inclusive coqueta que se presentó ante Archer. No fue algo simple, tampoco que la mujer se ofreciera a nadie, simplemente parecía que la comodidad naciente había estado gestada desde un inicio, nacía saludable y apegada a la interacción de ambos.

Naturalidad.

Archer no pudo decir que algo así pudiera existir sin más, quizá en vida había hecho algo mucho más que simplemente pasar un par de noches con mujeres que clamaron necesitar su atención, pero por extraño que pareciera ante aquella mano que lo jalaba como si confiara en él desde el inicio de la vida.

No pudo evitar pensar en lo cálido que se sintió el tacto de la mujer y quedar embelesado ante la sonrisa tan grande y animada que Boudica le entregaba.

― ¡Buen día Archer! ―un saludo animado como siempre, un humor elevado a diferencia de antes y una paz que no podía parecer real por parte de ambos en aquella cocina.

―Creí que había dicho mi nombre a todos.

―No sabía si llamarte de esa forma sin tu permiso ―una risa suave y una mano tras la nuca que se rascó levemente; Boudica parada tras unas mesadas cargando una cesta con verduras fue lo que Emiya obtuvo de vista, fue diferente de lo usual.

―Te arreglaste… ―el comentario de Emiya fue debido a la ropa que la mujer llevaba, las botas altas y el metal habían desaparecido, ropa común, una falda corta y una camisa a cuadros naranja y amarilla con un delantal encima de esta.

―Fue lo que habías pedido, ¿no? ―la pregunta de Boudica fue tranquila, levemente burlesca mientras que terminaba de llevar las verduras a la mesada siguiente donde estaba una tabla de picar.

―Emiya está bien, he reconocido al maestro de forma temporal ―Boudica escuchó al hombre decir aquello, miró fijamente a Emiya como si estuviera intentando comprender algo, para al final reír nuevamente.

―Bien, Emiya~

Un tono alegre y cantarín, parecía que Boudica estaba complacida ante la libertad en la que podía referirse a Emiya. La mirada del hombre nunca dejó a Boudica, pero ahí quedó, sin más viéndola como se dio la vuelta y comenzó a organizar las verduras, preparando para su lavado y posterior corte.

Una vista diferente a la usual. La ropa de Boudica era diferente y eso hizo que Emiya viera no ahora a aquella reina que reconoció por su valía y su bravura en la batalla, si no ahora lo que tenía delante era distinto, no era aquella mujer que retrataban las historias, si bien todo lo contado por la gente de la reina de la victoria seguía intacto.

Ahora no pudo evitar ver un lado más suave y tranquilo por parte de Boudica.

Su lado más humano.

La mano de Emiya se movió sin que siquiera el hombre terminara de procesar lo que pasó, había atrapado una manzana que estaba en otra cesta al lado de Boudica.

―Eh, creí que te golpearía por como de distraído parecías, supongo que algo de cierto deben ser esos rumores que en batalla eres bastante complicado de pelear.

El comentario tranquilo de Boudica hizo que Emiya viera la manzana en su mano y alzara una ceja.

― ¿La valquiria Brynhildr la cultivó?

―Oh, te diste cuenta ―las cejas de Boudica se alzaron en sorpresa ante aquella mención―. Siempre parece en penitencia a menos que esté cerca de las manzanas, clama que no quiere a nadie cerca, desde un principio esa inestabilidad ha sido una imposibilidad para desplegarla apropiadamente.

―Supongo que ve a los aliados como enemigos ―el sonido del mordisco dado hizo que Boudica viera de reojo como ahora Emiya quedó a su lado viendo como ella estaba cortando las verduras.

―No entiendo por completo, quiero decir, está un poco más…

―Loca que un berserker ―el comentario dado por Emiya hizo que Boudica suspirara―, no suspires así sobre la comida.

Boudica no pudo evitar sonreír de lado cuando el comentario de Emiya reprendiéndola por la cocina llegó de la nada.

―En vida debiste ser una persona bastante quisquillosa con la comida para que ahora con nosotros no puedas ver el más mínimo error ―Boudica escuchó el crujir de la manzana a su lado. Ya había pasado por la "formación" por parte de Archer, quien la guío para cortar de forma adecuada.

No es que ella no tuviera técnica, simplemente aquella persona era demasiado perfeccionista y enfocada cuando se trataba de la cocina. Boudica no sabía nada del hombre, nadie lo sabía, los pocos retazos de información esparcidos por los miembros dentro de Chaldea no ayudaban para formar una historia genuina, pero ahí estaba, la interrogante que Boudica quería resolver.

¿Quién era aquel hombre sin nombre?

¿Por qué hasta ahora no decidió dar su nombre sin más?

Emiya fue un apellido, algo que le confirmaron después, al parecer Boudica no fue la única que estaba curiosa de la identidad del hombre, había quienes ya sea por molestar o curiosidad real intentaron indagar en quienes podían dar un fragmento de memoria de este; no hubo ningún resultado incluso si se juntaban todas las partes, siendo que cada uno parecía conocer algo distinto en situaciones distintas.

― ¿De verdad me lo preguntas a mí de todas las personas? ―una queja salió cuando Cú Chulainn, o mejor dicho la versión que había sido convocada como Caster.

―Escuché que luchaste contra alguien similar a Emiya en la primera singularidad que se abrió, cuando todo comenzó.

―No creo que tenga mucho sentido hablar de alguien como él, no se parece en nada algo que conoces ahora ―la respuesta de Cú Caster hizo que Boudica frunciera el ceño ante aquello.

― ¿No se parecen en nada?, ya sería la misma respuesta que dio Lancer.

―Es la verdad ―Caster dio un suspiro ante el ceño fruncida y la obvia falta de fe en sus palabras―. Diría que por cada encuentro la personalidad del hombre cambia, casi podría asegurar que no son la misma persona.

― ¿No sería lo mismo que tomar una versión dentro de otro punto de su historia? ―Boudica miró a su alrededor antes de sentarse y seguir la conversación―. Digo, eres la prueba de eso, incluso otros son lo mismo.

―No se siente igual ―Caster llevó una mano bajo su mentón reflexionando―. En situaciones normales no podría haber algo así como un recuerdo o una noción de invocaciones anteriores, pero las cosas están un poco torcidas aquí, es por eso que puedo estar seguro, el arquero con el que luché, no era el mismo que el que está presente en este lugar en este momento.

Boudica no contestó y miró a Lancer quien al verse encerrado por la mirada de la mujer y la de su versión Caster no tuvo más remedio que abrir la boca.

―Tampoco creo que sea el mismo…

La admisión de Lancer hizo que Boudica ladeara la cabeza sin dejar de ver fijamente al hombre, como si esperase que continuase. Lancer al ver la mirada continua de Boudica en búsqueda de algo más decidió seguir.

―Parece más tranquilo, menos malhumorado, sigue siendo igual que el bastardo de siempre, pero no siento lo mismo que aquella vez.

― ¿Qué fue exactamente? ―Boudica interrogó viendo a Lancer quien suspiró una vez más.

No hubo una respuesta debido a la falta de claridad, pero Boudica pudo entender a que se refería Lancer debido a las palabras que Caster le había dado, el como todo se había ordenado y ahora parecía haber una leve luz en lo que era el misterio presente detrás del hombre y su forma de ser, conocimiento y accionar.

Solo no podía entender porque sintió que lo había conocido en algún momento, en el pasado o presenciado antes de llegar.

Una misión de reconocimiento, fue la primera que se le había asignado a Boudica y que estaba en compañía de Emiya quien había dejado la cocina muy a pesar del hombre, al menos Boudica fue la que creyó que era a pesar de este, porque la mirada que dedicó a la nada cuando se le dio la noticia de la participación era el indicativo que suponía que necesitaba para aquel momento.

Hasta el momento no había ido a mayores, no había nada que podría decir que fue un encuentro importante en todo lo que iba la misión, el reconocimiento no era del todo la especialidad de Boudica, pero no fue por ese hecho que había sido seleccionada, la formación de tres y tres, separados en dos grupos para el reconocimiento se dio para poder cubrir más terreno, el que sería el ojo principal del equipo en el cual ella había sido asignada fue Emiya.

Al parecer los ojos del hombre eran buenos para el reconocimiento, o al menos así fue la recomendación de Medea. Aquella bruja parecía no tener el mismo resentimiento que los demás, quizá podría decir que era más algo semejante a lo que ella sentía con romanos.

Un rechazo implícito.

Boudica solo sabía que, ante aquella nueva pieza de información, las cosas solo irían escalando a mayores por la información que iba llegando, ella no pudo comprender del vínculo que tenía con el hombre, era como si cualquiera, independientes de la época que procedían, podrían llegar a tener recuerdos.

Boudica se burló de sí misma para reír al pensar en la posibilidad de que inclusive ell podría tener recuerdos del hombre. Algo tonto de pensar, así lo catalogó Boudica, sin importar cuanto buscara en su memoria no es que pudiera encontrar algo o alguien semejante al hombre, pero tampoco es que tuviera una idea real de lo que pasaba.

Ni siquiera había visto a Emiya en pelea una sola vez desde que llegó en Chaldea, probablemente esta era la primera vez que vería al hombre en acción real.

―Hay un pequeño puesto de avanzada más adelante.

La voz de Emiya sonó haciendo que Boudica se girara para ver a donde el hombre parecía estar viendo, se acercó al borde del peñasco en el cual estaban y miró hacia la lejanía, pudo identificar aquella columna de humo creciente, indicando fuego, pero más allá de eso no pudo ver el lugar de procedencia como tal.

Un ruido sordo repentino hizo que Boudica se girara y viera a los otros tres sirvientes faltantes llegar a su posición actual. Aquel músico, aquella reina y aquella arquera llegaron al parecer después que Emiya hubiera dado su posición actual, pero por lo que pareció no fue algo que se dio a último momento, pareciera que Emiya había comunicado mucho antes su descubrimiento al resto del equipo que a ella.

―Hay un total de cuatro puestos al sur ―la arquera caminó hasta recostarse contra un árbol y quedar con los brazos cruzados―. Los números rondan alrededor de los veinte en su total.

―Cinco de este lado, a diferencia del sur, solo he encontrad la mitad, parece que el líder está en uno de los campamentos de abajo.

Los dos arqueros se miraron fijamente y Boudica no pudo entender precisamente porque parecía que había algún tipo de rechazo por el lado de la arquera presente, y no solo eso, ni siquiera en las acaloradas discusiones o en las burlas más constantes contra Cú Chulainn había visto una sonrisa de goce tan grande como la que Emiya estaba dando ahora a cada diálogo que intercambiaba con aquella arquera.

Era su primera misión, ¿verdad?

Boudica cuestionó aquello debido a como ambos parecían estar en malos términos, había escuchado que dos arqueros en Chaldea tuvieron una fuerte discusión, pero no creyó que Emiya fuese uno de los lados que terminó en aquella discusión, no cuando el hombre parecía hacer todo lo posible para evitar lo problemático o molesto.

No hubo mayor interacción más allá del intercambio de miradas que hubo entre ambos. La discusión progresó a la hora de tomar decisiones, estaban esperando las indicaciones del maestro el cual estaba esperando las indicaciones de Chaldea.

Cuando el visto bueno fue dado asintieron con la cabeza para comenzar la misión y Boudica por fin pudo ver el arco que cargó el hombre cuando este se materializó en mano. Probablemente era mucho más alto que ella misma.

―Les dejaré el resto, confío en que podrán con los rezagados ―fue un comentario con la mayor arrogancia que había escuchado por parte de Emiya.

La misión comenzó y ambos grupos se prepararon para ir al frente.

El avanzar e ir hacia el frente las cosas se arreglaron, no hubo tantos problemas a la hora de alcanzar los objetivos principales del exterior, y tomar el reconocimiento adecuado. Boudica bajó su espada conforme la pelea llegó a su final y miró a su alrededor, los hombres que estaban distribuidos custodiando ahora estaban en el suelo sin señales de moverse.

Caminó alrededor y vio a aquella niña con el cuchillo en mano hablando animadamente con la arquera de antes, Boudica sonrió de lado ante aquella pequeña muestra, como incluso en aquel campo o en la batalla, uno podría encontrar cosas como esas.

Encontrar.

Boudica se detuvo viendo la herida de uno de los hombres que había sido asesinado por uno de los arqueros, saber que fue obra de la arquera era obvio, las flechas quedaban en el cuerpo de este, por lo cual dejó aquel agujero justo en el pecho del hombre que estaba viendo en el suelo como resultado de Emiya.

Ella reconoció aquella marca.

Reconoció el signo que la había mantenido viva tanto tiempo y también.

Reconoció el signo que le había quitado todo.

La semana siguiente tras la misión dejó a Boudica reflexionando de lo que había pasado en aquel momento; ilógico, esa fue la palabra que usó para referirse a todo cuando encontró el signo que había tomado como la bendición de la diosa Andraste. No había forma, incluidas las historias dadas por los demás sirvientes no tenían sentido si las unían, no había forma de juntar las historias de Emiya de cada relato y ponerlas juntas para que tuvieran sentido.

Eso fue al menos hasta que ella fue convocada.

Boudica recordó el momento, estaba en la mesa, sirviendo la comida cuando Emiya llegó con un plato para la recién llegada que pidió algo, la mirada de la mujer tuvo un leve brillo de diversión al ver a Emiya llegar con un tazón, pero lo que Boudica podía recalcar era el término que usó para Emiya.

"Counter Guardian"

Repentinamente todo empezó a cobrar sentido y Boudica pudo entender porque había asociado aquella herida que tuvo en su momento de mayor necesidad. El estar versada en algo así usualmente no habría pasado, no si no fuese por el sistema de invocación que le daba conocimientos, e incluso así, lo que recibió fue básico y solo tuvo una idea vaga.

Aquella situación se dio cuando estaba por cerrar que Boudica esperó pacientemente, Emiya era el último en salir y el primero en venir a la cocina, fue por esa razón que se quedó para poder hablar a solas de una vez por todas. El corazón de Boudica se aceleró y sin que lo supiera, algo semejante a un pensamiento fatalista vino a su mente, no es que pudiera considerar una traición cuando no había nada real, pero, aun así, el sentimiento de opresión en su pecho no desapareció.

Un pensamiento ilógico y sin sentido.

Así lo catalogó Boudica al recordar que no había una razón para que algo así pasara, no había ningún motivo por el cual sentirse mal por las acciones del hombre, ya sea del pasado o no, si hubieran ocurrido o no también, recordó las palabras que le habían dado diciendo que no necesariamente era la misma persona aquel hombre, cuando todos parecían contar una historia diferente en torno a Emiya, la esperanza vino a la mente de Boudica a la hora de pensar que solo estaba sacando suposiciones sin más o que tenía una idea equivocada de lo que era de verdad lo que pasaba.

No es como si todo pareciera encajar como una obra escrita para que ella después de haber comenzado a sentir aprecio al hombre se le diera tal situación de interrogante de su propio ser.

―Es raro que te hayas quedado hasta tan tarde el día de hoy.

Boudica estaba esperando la respuesta, la voz de aquella persona que venía a encontrarla a sabiendas que probablemente ya tenía una noción de lo que pasaba, era obvio, Emiya era así, no necesitó mucho tiempo a su lado para saber que el hombre se presentaba cuando sabía que tenía un control de la situación.

―Supongo que hoy quería hablar un poco más ―Boudica no se giró a pesar de escuchar al hombre acercarse al hombre y quedo tras ella.

No fueron pocas las charlas que hubo entre ambos al igual que el tiempo que pasaban al día juntos, eventualmente tanto tiempo interactuando llevó a que ambos pudieran identificar pequeños patrones de cada uno.

―Oh, ¿algo en particular? ―una pregunta inocente, pero Boudica sonrió al saber que no era el caso.

―Acompáñame al almacén, ¿te parece bien? ―la pregunta final no era necesaria, Boudica sabía que Emiya la hubiera seguido de igual forma, no había una razón para que este se negara o no la siguiera, incluso antes de estar en "buenos términos" había sido así.

―Entonces guía el camino.

No hubo un intercambio de palabras a pesar del tiempo transcurrido, tampoco el silencio entre ambos llegó a ser incomodo, meramente se limitó a un silencio entre dos personas que estaban yendo a una dirección. El tiempo transcurriendo y a la llegada de la puerta del almacén ambos entraron y Boudica señaló un par de cosas, el inventario debería hacerse mañana a primera hora, pero ahora usó de excusa simplemente querer acelerar las cosas.

―Es sorprendente que alguien como tú no tenga un mito fijo.

Boudica fue la primera en hablar, vio el pequeño sobresalto del hombre cuando este se había agachado a tomar unas cajas. El que Emiya se pusiera de pie para verla a los ojos indicaba que tenía una idea aproximada de lo que pasaba.

― ¿Es curiosidad?

La pregunta fue obvia y Boudica sabía que si decía un simple "sí" molestaría al hombre. Ella no podía hacer algo como trivializar las cosas solo por querer tener respuestas, siendo que, si diera una mala respuesta, quizá jamás obtuviera la verdad que buscaba.

―No, me gustaría aprender más de un compañero sirviente que-.

―No es necesario que des un interés vacío ―Emiya cortó la frase de Boudica. No hubo ira o molestia ante eso, algo que hizo que el hombre alzara una ceja cuando la mujer sonrió de lado y negó la cabeza para sí.

―Es genuino mi interés, quizá tenga preguntas, pero no estoy aquí para forzarte.

―No parece ser el caso.

―No te amenazaría por respuestas, puedes responder si gustas, quise un lugar aislado porque sabía que no hablarías en donde no te sintieras cómodo.

―Pareces conocerme.

― ¿Quizá tú me conoces mejor? ―una pregunta indirecta por parte de Boudica que hizo que Emiya guarde silencio. Las provocaciones no servían, Emiya se dio cuenta de ello por la amabilidad y el tono de voz tranquilo de Boudica, pero también pudo ver como cambiaba de pie de apoyo cada tanto y dejó las manos en la espalda.

Boudica estaba nerviosa.

―Puede que te haya visto en el pasado.

Una afirmación que hizo que Boudica mirara el suelo.

―… ―Boudica no dio una respuesta. No es que no supiera que responder, simplemente las palabras no salían. Era extraño, como a pesar del corto tiempo sintió una sintonía bastante buena, una forma amena de llevarse con aquel arquero que parecía haber sido al inicio algo molesto, pero no fue el caso.

Había escuchado una vez al hombre hablar de las relaciones humanas, como no porque uno tuviera una percepción del "aprecio" significaba que todos tuvieran la misma. Había quienes conseguían una amistad más rápido, otros que se enamoraban igualmente rápido, como otro grupo que tardaba bastante en llegar a un resultado de "amistad" por otros.

¿El que sintiera aquella opresión en el pecho la hacía parte del grupo que se encariñaba demasiado rápido de los demás?, era algo que había escuchado antes, quienes estaban más dispuestos a abrirse a los demás como ella al entender o querer comprender como era el comportamiento de los demás y luego estaban aquellos que no podían caer en la misma sintonía por más que lo intentaran.

―Quieres respuestas ―la voz de Emiya hizo que Boudica alzara la cabeza para ver al hombre a los ojos una vez más antes de suspirar y reír. Risa que desconcertó por completo a Emiya debido a la naturaleza de la misma―. ¿Qué es tan gracioso?

―Responderás incluso si no quieres es solo… ―una breve pausa por parte de Boudica antes de alzar la cabeza y dedicarle una enorme sonrisa a Emiya―. Eres mucho más amable de lo que cualquiera podría dar crédito.

Emiya alzó una ceja al momento de aquella mención.

― ¿Amable?

―Cuando llegaste creí que no tenías tolerancia, perdón por eso ―Boudica se disculpó brevemente ante aquello, el hombre frente a ella parecía no entender el porque de aquella disculpa―. Incluso ahora, con las dudas y todo lo que puede significar, no siento que deba obligarte a hablar si no quieres.

Amable, verdaderamente amable. Aquella era una forma de definición que Emiya podía dar a la mujer que volvió a regalarle aquella misma mirada antes de que aquella duda extraña se plantara en ella.

Usualmente el odio hacia él una vez que todo se revelaba no paraba de crecer y las personas lo dejaban de lado, intentando olvidar el momento o lo compartido, pero el ver a Boudica quien sacudió la cabeza en negación como si su reacción hubiera sido algo que ella sabía.

Hizo que quisiera hablar.

La voz no salió a pesar del intento de dar palabras, una mirada de comprensión fue dada por Boudica sin siquiera necesitar seguir o abrir la boca para que la mujer cayera en la comprensión necesaria, incluso cuando no había algo que dar, una respuesta directa que mostrar o palabras para calmar; la reina quien sonrió como si fuera natural le regaló una muestra de amabilidad y entendimiento que no pensó que alguien le pudiera dar, no sin antes llegar a dar palabras.

E incluso así era mayor la posibilidad de llegar a odiar en vez de perdonar.

¿Qué fue lo que diferenció a Boudica del resto?

Una respuesta clara estaba en decir que no había ninguna diferencia entre lo que había escuchado ahora y lo que había escuchado en el pasado, una relación para Emiya no iba a lo lejos, siendo estas condenadas a terminar eventualmente en algún momento o situación que no podía manejar sin más; las personas eran individuales y velaban por su yo, por lo que al momento en que más tiempo pasaban a su lado es que se mostró el lado que no podía cambiar de alguien.

Emiya lo supo y no lo negó, lo aceptó y esperaría a que Boudica viera lo mismo que los demás, que el pensamiento del yo que estos tenían a diferencia de él.

Una semana más había pasado desde el confrontamiento en el almacén. La relación entre Emiya y Boudica no se vio afectada, como si aquella charla no fuera nada o como si no hubiera ocurrido en primer lugar. La sintonía no se fue en ningún momento, a pesar del momento de duda y la molestia creciente en el pecho de Boudica a cada que recordaba aquella herida infligida que creyó que fue dada por el Emiya que ella conocía, el hecho que este fuese esquivo al explicar lo que pasaba, no pudo hacer nada, no pudo decir que forzaría al hombre para hablar de algo que no quería.

Fue la naturaleza propia de Boudica lo que llevó a eso, desde siempre la mirada tranquila y el intento de tener todo en paz hizo que las cosas escalasen y explotaran en su cara, aquello fue algo que Boudica sabía, algo que supo que era propio de ella desde la primera vez, desde su tempo en vida y la falta de preguntas a su esposo con todo lo referente a lo que pasaba con Roma, aquello llevó en la deuda inmanejable y una guerra que ella no tuvo más remedio que responder.

Boudica quería creer que dejar un tema como este no afectaría como lo fue en el pasado, al igual que antes, ella decidió creer antes de dudar, lo que la había llevado a la ruina era lo que se mantuvo en la superficie para ella, incluso hasta ahora con todo lo que pudo tener para odiar y la locura en la que cayó en aquel momento.

No admitió su odio hacia nadie más allá de simple palabras de "desagrado" que no iban a un insulto real.

Ella estaba consciente de su propia debilidad y por el silencio persistente y la ignorancia de Emiya hacia la pregunta que le había dado con anterioridad era bastante previsible que este también pudiera decir lo mismo; Boudica no sabía como tomar de vez en cuando la forma de accionar de Emiya, era como si el hombre la hubiera conocido en el pasado por la forma en la que respondía a lo que ella quería o lo que buscaba.

Un día tras otro y otra interacción igual a la anterior, sin saberlo Boudica había caído en una rutina de espera a las palabras de Emiya con el objetivo de obtener la respuesta a la pregunta que le había dado anteriormente, pero en vez de obtener aquella respuesta y a pesar de las palabras con conversaciones sin sentido.

Eventualmente ignoró la pregunta a post de tomar el tiempo al lado del hombre como algo a esperar en el día.

El momento en que Boudica abrió la puerta de la cocina y vio al hombre ya trabajando desde temprana hora no pudo evitar sonreír ante la concentración que mostró Emiya hacia la cocina.

― ¡Es bueno verte una vez más, Emiya!

Un saludo alegre al momento de ver al hombre. Al igual que siempre que lo veía, Boudica vio los hombros de Emiya, como estos siempre estaban tensos, como si esperase algo, era algo que al principio creyó que se trataba únicamente de la cocina. Era evidente que el hombre parecía pendiente de algo en todo momento y Boudica no supo que era, al igual que con la pregunta que le había hecho, no obtuvo una respuesta real de la situación.

―Reina-.

Antes que pudiera seguir Boudica alzó la mano y movió un dedo a los lados a modo de negación indicando que callara.

―Boudica.

―Boudica, pareces de buen humor ―el hombre miró de reojo a la mujer antes de volver a concentrarse en el frente.

―Supongo que creo que puedo dejar algo innecesario.

Ante aquello Emiya alzó una ceja.

― ¿Algo innecesario? ―la pregunta vino acompañada de una suave risa por parte de Boudica.

―Creo que he estado pensando mucho en el pasado, incluso si tengo mis preguntas, ahora no importa ¿no es así? ―una actitud despreocupada y amable, alguien que perdonaría incluso a un enemigo con tal de mantener una buena convivencia. No hubo respuestas por parte de Emiya, pero era algo que Boudica ya tenía previsto así que solo sacudió su cabeza y tomó la mano del hombre quien pareció estar bajo un leve sobresalto hasta que se giró y vio el rostro de Boudica―. ¿Qué te parece salir hoy?

Una propuesta repentina y que carecía de lógica para Emiya, una acción que por el comportamiento anterior de Boudica podría ser algo diferente a una salida amistosa.

―Hay trabajo que hacer.

― ¿Es un trabajo o es lo que quieres hacer? ―Boudica sonrió de lado ante el silencio que se dio por parte de Emiya una vez más. En cierto grado ella no esperó que su cambio de actitud a una más "asertiva" podría funcionar de tal manera.

Una pregunta válida, porque probablemente Boudica era la que había notado en Chaldea que la forma de actuar de Emiya era únicamente cerrada a las órdenes, misiones y la cocina misma. Quizá tuviera alguna que otra interacción, pero no pasaba de las burlas simples o de la reprimenda a otro servant cuando veía una actitud que Emiya tomó como inadecuada.

¿Estaba siendo tan arbitrario a la hora de mostrarse a los demás? Una pregunta que llegó en Emiya con una respuesta que era un sí rotundo debido a como se relacionó con los demás.

―Creo que… ―hubo una duda a la hora en que Emiya vio la cocina. El hombre sabía que habría otros que lo cubrieran, ya funcionaba la cafetería antes que él estuviera presente, sabía que había quienes podrían manejarlo, desde que había llegado no se alejó de la cocina y Boudica parecía notar algo raro en eso―. Creo que estaría bien salir.

La opción más fácil para hacer que Boudica no pensara mucho en su comportamiento, pero a la aceptación de la actitud sugerida de la nada por Boudica.

Emiya no pudo evitar ver aquel brillo de goce extenderse en los ojos de la mujer.

No pudo escucharla en la mayor parte del recorrido. Emiya podía verla, podía oler el perfume que la mujer llevaba y como está siempre parecía comentar algo, sin importar por donde pasaban parecía que Boudica tenía algo que decir, no fue una misión tampoco una salida por cuenta propia, había sido una invitación dada por alguien que esperó simplemente pasar tiempo con él.

Emiya quiso contestar a todo lo que Boudica iba a decir, pero mientras más parecía hablar, menos podía escuchar lo que la mujer de cabello rojo pronunciaba, la atención de Emiya iba en los labios de esta que se movían, pero sin escuchar que pronunciaba; contestando como si hubiera entendido todo desde el principio Emiya habló con Boudica quien parecía alegrarse con el simple hecho de pasar tiempo con él. No fue algo ajeno para Emiya, no con lo que había sido su vida en el pasado, pero había un detalle que no podía quitar inclusive si pasara a mayores con Boudica.

Eventualmente una relación para Emiya estaba destinada a romperse incluso si no fuera algo que quisiera. Por mucho que pudiera relacionarse, el estar con alguien por un tiempo prolongado siempre se hizo difícil. En vida pudo ver el fruto de aquello y ahora ante las ideas de algo más, entendió que estaba siendo codicioso.

Quiso ver más de Boudica y escucharla apropiadamente, pero no pudo hacerlo inclusive si es lo que le gustaría, tenía una misión y había afirmado no arrepentirse sin importar nada, es por ello que incluso ante un diálogo que ya había escuchado de otros es que se limitó en cuanto a lo que percibía.

Estaba mal para él, estaba mal querer más de lo que podría tomar y por encima de todo, estaba mal que quisiera pasar más tiempo con Boudica.

― ¡Es bueno verte de nuevo, Emiya!

Él había llegado tarde, la voz en la cocina fue la que escuchó por parte de Boudica quien tenía ya puesto un delantal y el cabello recogido en una cola de caballo alta, la mujer se giró para sonreírle y darle bienvenida.

―Buenos días Boudica ―una respuesta simple, trivial por decir menos por el hecho que no era significante, una respuesta de buenos días era lo mínimo, pero incluso cuando no fue algo importante y no hubo algo lo cual pensar de más.

Boudica sonrió como si hubiera escuchado alguna buena noticia.

― ¡Bien! ―la afirmación repentina y la forma animada de actuar hizo que Emiya levantara una ceja, pero no le diera mucha importancia. Intentó concentrarse en el frente una vez más para seguir con lo que había previsto el día anterior, debido a la salida repentina había dejado trabajo a medias que no pudo finalizar y que en este momento quiso llevar al final, solo que en vez de estar cocinando todo de forma individual ahora estaba Boudica quien parecía feliz de estar a su lado a la hora de ayudarlo en la cocina.

El tiempo pasó en minutos y horas en silencio simplemente cocinando como si fuese algo natural, como si no hubiera nada que molestar o hubiera algo que pudiera interferir, no hubo un silencio incomodo en ningún momento, Emiya pudo inclusive escuchar las breves risas de Boudica ante pequeñas acciones, la forma en la que tarareaba y como caminaba.

Se detuvo.

Emiya detuvo la mezcla que estaba haciendo y abrió los ojos en sorpresa al notar el interés que había estado presentado de manera inconsciente en Boudica. No era estúpido, tampoco era como en el pasado que no podía ver cuando alguien parecía querer algo de él, pero en aquel momento no quiso involucrarse con Boudica porque consideró que era lo mejor para ella.

Fue entonces que no pudo evitar preguntarse desde que momento había estado tan al pendiente de lo que hacía Boudica cuando estaba a su lado.

― ¿Sucede algo Emiya? ―la pregunta repentina y el silencio roto después de horas de trabajo bajo aquel mismo estado hicieron que Emiya girara el rostro y viera a Boudica, aun no había controlado su expresión debido a lo que pasaba.

El rostro de Boudica cambió de uno curioso a uno preocupado debido a la expresión dada por aquel hombre que no mostraba nada más que un ceño fruncido o un rostro plano.

―No es nada.

Ojos que giraron para ver una vez más lo que tenía en frente, pero hubo dos manos que hicieron que su rostro volviera a ver hacia donde había estado evitando ver desde hace unos momentos.

―No parece que sea nada ―Boudica se había secado las manos en el delantal antes de mover la cabeza y hacer que se vieran a los ojos.

Aquello fue lo que Emiya deseaba evitar mirar.

Vino a la mente del hombre al momento de ver aquellos ojos de color azul, el cielo que había clamado tomar como suyo, el cielo que había estado al pendiente de proteger y la decisión que había hecho con la promesa de no mirar atrás.

Antes que lo hubiera notado aquel cielo que se suponía que iba a tomar como propio había pasado a un cielo nublado, a un atardecer eterno con engranajes girando.

No era él, pero era él.

― ¿Emiya? ―un llamado más que hizo que el nombrado mirase hacia el frente y viera ahora el rostro de preocupación genuino de Boudica. Un suspiro fue dado por el hombre antes de recomponerse―, ¿estás bien? Si quieres podemos-.

Boudica se sorprendió ante un abrazo repentino, no entendió porque de tal acción, Emiya seguía igual que siempre, esperando algo, con la guardia en alto y un cuerpo tensado que era obvio el indicio que esperaba algo por parte de ella.

Aun así, hizo tal acto de contacto.

―No sé que está pasando ―Boudica no hizo preguntas simplemente alzó los brazos y devolvió el abrazo, sonrió de lado ante el gesto más no hizo comentarios, ella estaba consciente que algo como eso no le resultaría cómodo para Emiya―. Si quieres puedes apoyarte tanto como quieras.

Amable y simple. Algo característico de Boudica, pero al mismo tiempo aquella amabilidad mezclada con interés es lo que dio aquella situación con la cual Emiya no había esperado chocar.

Había pasado tanto tiempo desde que había visto el cielo azul que había jurado proteger que al momento de darse cuenta que lo había perdido no pudo evitar querer aferrarse a aquel destello que brillaba ante él y fue Boudica la propietaria de aquellos ojos que le mostraron el camino que no había mantenido a pesar de todo.

Dos días habían pasado desde aquel momento y la relación entre Boudica y Emiya había pasado a una más cercana sin que ambos se dieran cuenta.

Hoy Emiya había acordado tomar un día libre, algo que Boudica lo obligó a tomar debido a lo que había pasado con anterioridad, no hubo palabras de explicación, jamás le dijo nada a la mujer y Emiya comenzó a sentir algo que no creyó sentir debido a lo que significaba aquello.

Un leve remordimiento.

Detener.

Lo pensó brevemente sin poder creer en lo que pasó por su mente, pero aun así no pudo evitar pensarlo.

Algo que no era propio de él o algo que no había buscado obtener.

¿Por qué cuestionaba lo que había sido su existencia hasta ahora?, no había una diferencia real entre lo vivido hasta ahora con lo que estaba pasando en aquel momento, carecía de una razón justificada para ponerse en ese estado de duda o el mero hecho de plantearse tal duda. ¿Por qué tomar ahora los pensamientos referentes a un momento insignificante?

¿Cuáles eran las posibilidades de haber sido desplegado en la línea de la Boudica a la cual estaba a su lado? En otro escenario con solo la influencia de la Counter Force hubiera sido suficiente para que algún títere pudiera moverse y resolver el evento, pero en vez de aquello el intento de Boudica de triunfar había ido más allá de lo previsto generando un despliegue. Solo la pregunta del porqué había ido también en aquel momento se generó en su mente y por encima de ella, la pregunta de porque terminó en el mismo espacio y lugar que aquella que podría haber recordado.

Quizá recordar no era la palabra exacta para definir a Boudica. Hubo varios momentos en los que había estado interfiriendo en la vida de la mujer, a diferencia del resto de las situaciones, no hubo algo así como una fuerza menor que la amenazara antes de que ella cumpliera con su rol, por ello Emiya tuvo que terminar interfiriendo incluso en situaciones de "menor" importancia que las necesarias.

Todo hecho parecía sumar y ponerse al lado para poder llegar al momento actual en el que ambos estaban al lado del otro compartiendo un espacio, sonrisas y momentos. El notorio interés de Boudica hacia Emiya fue algo que este no pudo evitar notar, en cualquier otra situación no le hubiera importado mucho la toma de acción, no cuando todo era efímero.

No había porqué sentir remordimientos, no había porqué sentirse enojado, no había porqué sentir en primer lugar.

Era una máquina y las máquinas no sangraban.

―… ―Emiya soltó un breve sonido de su garganta evaluando su situación y posición, alzó la mano y la observó brevemente, como si pudiera encontrar algún error dentro de su cuerpo al examinarlo.

Cómo si estuviera evaluando más que su mente el sistema de alguna máquina con el objetivo de encontrar algún error. Aquel indicio fue lo primero que hizo que supiera que no estaba como antes, que todo por lo que había trabajado ya no era lo mismo, que desde su punto de partida hasta ahora.

Ya había pasado por el cielo azul que había estado observando y el ocaso que no había esperado se había presentado. Innecesario. Pensamientos que no deberían existir y que debería extinguir.

¿Quizá la tranquilidad presente en aquel ambiente hizo que reflexionara de lo pasado? La pregunta dada internamente en Emiya lo hizo detenerse una vez más, viendo su mano e intentando ver que había tras de sí, como si pudiera entender lo que estaba emergiendo a pesar de haberse dicho que no había nada que tomar, eventualmente si intentaba extender su mano las cosas pasarían tras sus dedos incluso si quisiera presionarlo y aferrarse a este, no es que no pudiera mantener lo que le gustara asegurado, simplemente todo estaba puesto para que no pudiera conservar lo que estaba deseando.

Un sonido distinto al usual hizo que moviera la cabeza hacia el lugar del cual provenía el ruido. La puerta de su habitación sonó indicando que lo estaban llamando.

Girando y acercándose a la puerta, Emiya la abrió y observó a la mujer quien estaba sonriendo una vez más frente a él.

Boudica no tenía una razón real para estar presente, no tenía una razón por la cual pararse delante a Emiya o buscarlo en primer lugar, había sido ella quien había enviado al hombre a descansar el día de hoy después de haber tomado otro día de este con anterioridad. Todo se suponía que era para que Emiya tomara un descanso y pudiera estar tranquilo, pero una vez más sin siquiera plantearse su accionar real, Boudica decidió buscar al hombre del que había estado ya acostumbrada de tratar.

― ¡Es bueno verte de nuevo, Emiya!

El mismo saludo con la misma forma animada de siempre, los ojos de Emiya estaban fijos en la mujer quien sonrió alegremente mientras que avanzaba dentro por su cuenta.

― ¿Sucede algo? ―una pregunta la cual Emiya sabía la respuesta sin siquiera escuchar algo por parte de Boudica, era obvia la razón por la cual la mujer lo buscó a pesar de todo. Incluso si intentara actuar como un "idiota" constantemente, había sido eventualmente más amable de lo que le hubiera gustado mostrarse con Boudica.

―Creí que te agradaría pasar tiempo una vez más, noté que estabas más relajado aquel día.

Las palabras de Boudica eran referentes a la salida que tuvieron juntos.

―Fue un momento agradable ―una sonrisa y un intento de mostrarse en paz, Emiya le sonrió e hizo una leve reverencia a Boudica la cual parecía más que complacida de tal muestra―. ¿Acaso la gran reina Boudica desea pasar un día más con un arquero del montón?

Una forma teatral de hablar que hizo que Boudica negara con la cabeza, el rostro de Boudica estaba mostrando una sonrisa grata ante lo que consideró una muestra especial de interés para ella por parte de Emiya; quizá este no lo supiera, pero Boudica quien había estado pasando casi todos los días y todo el día al lado del hombre se dio cuenta de los pequeños cambios en la personalidad de este, como parecía ir cada vez más relajado y liberado. Boudica había estado viendo todo aquello a lo lejos más ahora podía permitirse estar al lado de Emiya en aquel momento que parecía estar libre.

Un momento que parecía que el hombre podía dejar caer el peso que llevaba encima.

¿Qué fue lo especial que se había dado entre ambos?

Los secretos seguían presentes. Emiya jamás había dado ninguna palabra a Boudica de su trabajo como guardián, incluso si la reina ya hubiera llegado a una conclusión debido a las palabras de otros no se atrevió a decir nada. Fue extraño por decir menos para Emiya, el pasar tiempo o momentos al lado de Boudica en la cocina le hacía olvidarse momentáneamente quien era y como había llegado a ese lugar.

Por estúpido que le pareciera estar al lado de Boudica en aquella cocina moviéndose al mismo son como un dueto preparado le hacía recordar momentos que no podía ver con claridad.

Momentos en los cuales pudo decir que estaba vivo.

¿A quién más miraba Boudica?, la mujer no mostró el interés absoluto por su habilidad de combate y a pesar de tener dudas del pasado no se mostró enojada o molesta cuando Emiya negó a dar palabras o compartir lo que había sido; hubo una diferencia razonable a la hora de pensar en el pasado y lo que era ahora cuando se trataba de las otras relaciones que había tenido. Emiya sabía que Boudica no era tonta o tan inocente como uno podría pensar al verla, en ella había una mujer decidida, una reina y una estratega, alguien con verdadero intelecto y razonamiento.

Más incluso con todo eso rehusó al uso de todo eso a post de un sentimentalismo y una sensibilidad casi increíble para todos con quien interactuaba. A Boudica no le importó que él no dijera su pasado o lo que había pasado, desde aquella vez de la pregunta de la herida y la negación por parte de Emiya, no hubo mayores preguntas.

Eso fue porque Boudica únicamente estaba viendo a Emiya, al hombre que tenía a su lado en vez de buscar a alguien más que pudiera generar caos.

Fue ante esa mirada, ante esos ojos azules puros y limpios que Emiya comenzó a plantearse sobre su actuar y su forma de ver a los demás a la hora de dar palabras sobre su pasado. Nunca le había importado el juicio de los otros o el odio, desprecio o molestia de los demás porque no era algo que fuese importante para él, no cuando todo iba a terminar eventualmente, no cuando no tenía porque estar dando una cara que alguien quería ver, pero cuando recordaba aquel cielo azul y se perdía en el mismo cielo que eran los ojos de Boudica.

Fue que sintió algo prácticamente nuevo o quizá algo que había olvidado en tanto tiempo que había estado vagando.

¿Era temor lo que sintió? ¿Temor al rechazo o al desprecio por alguien?

La aceptación nunca fue algo que esperó, no fue algo que necesitó a la hora de cumplir su sueño o el ideal que tuvo que impartir.

Si la aceptación fuese algo que hubiera buscado quizá no hubiera terminado con el final que había llegado con él en la horca y el público celebrando su muerte, quizá hubiera un lamento con un silencio en vez de un solo grito unánime de felicidad y clamores de alegría.

Dos manos en la mejilla de Emiya hicieron que girase el rostro para ver a Boudica quien le había hecho verla a los ojos. Emiya miró fijamente a la mujer que le regaló una sonrisa una vez más, no pudo comprender las intenciones tras las acciones de Boudica, siempre parecía estar acercándose a él cuando no la buscaba.

No lo comprendía.

Se suponía que todo lo que había presentado hasta ahora había sido un acto para estar presente entre los demás, que cada paso que había dado había sido indicado para entablar y conservar la buena relación actual, algo como eso para Emiya no era más que el tránsito usual, la norma y lo estándar.

¿Entonces por qué estaba cuestionándose con tal vehemencia aquel pensamiento?

― ¿Qué haces viendo a la nada nuevamente?

Boudica soltó a Emiya luego de decir aquello, se giró como para comenzar a caminar, pero se detuvo de nuevo antes de girar sobre sus talones y con las manos en la espalda sonreír alhombre brevemente.

―Boudica…. ―como si fuese la respuesta correcta a dar, la pelirroja sonrió viendo al hombre que estaba ahora con los ojos fijos en los de ella.

―Es bueno verte de nuevo, Emiya ―el mismo saludo de siempre. La forma en la que Boudica siempre le daba aquella bienvenida parecía algo que no podría terminar de acostumbrarse, incluso si podría saber que palabras decía la mujer con solo ver los labios de esta, el sonido parecía atenuarse cada vez que la mujer hablaba.

―Todos tienen algo en que pensar ¿no? ―la pregunta hizo que Boudica suspire. Si bien la mujer estaba acostumbrada a lo críptico que era Emiya, no podía llegar a tomar la costumbre genuina de interpretar todo lo que decía.

―En ese caso deberías dejar de pensar tanto, la cara que mostraste no era precisamente amigable.

Una fractura.

¿Había dudado tanto que había perdido el control de las emociones hasta ahora?

Tras esa pregunta Emiya volvió a sonreír a Boudica. La forma amable volvió de repente ocasionando que Boudica se cuestione que pasó; todo pensamiento de Boudica se cortó cuando fue jalada en un abrazo repentino, el cuerpo de Boudica se entumeció ante el tacto, no hubo rechazo o algo semejante a la molestia por tal acción.

Incluso había devuelto el abrazo y recostado la cabeza en el pecho de Emiya quien la sostuvo con cuidado. Aquel no fue un contacto ajeno entre ambos, ya habían estado bajo la premisa del contacto físico con algo de frecuencia desde la primera salida que habían tenido juntos. El momento en el cual ambos salieron juntos fue una línea que Boudica cruzó, así lo sintió ella debido a la comodidad que había adquirido al estar al lado de Emiya de forma repentina.

― ¿Esto es mejor? ―el comentario cerca del oído de Boudica hizo que ella tragase saliva de golpe, el leve temblor probablemente también fue algo que notó Emiya, pero no dijo nada lo demostró bajando y los brazos tocando más de la piel expuesta de ella.

―Pensé que no quería romper las formalidades en la cocina…

― ¿Deberíamos salir entonces? ―una propuesta que Boudica sintió que debería aceptar, el día estaba comenzando y no habían dicho nada para la cobertura del horario, incluso si el ultimo descanso ya fue hace unos días no significaba que no pudieran hacer algo como eso, pero la pregunta de Boudica fue en la motivación repentina de Emiya.

Antes no creyó que llegaría demasiado lejos, pero por la mano que estaba bajando y sujetándola por atrás supuso que ya había pasado el punto de inflexión hace mucho. Ella no se quejó y tampoco se arrepintió de su decisión, no era rencorosa y tampoco guardó odio a nadie.

Pero no significaba que no pudiera sentir molestia o negativa hacia alguien.

Había vivido una vida dedicada a un matrimonio arreglado, había vivido una vida que no comenzó queriendo, su esposo que había causado la desgracia fue apreciado antes que todo se fuera condenado por sus acciones, el rechazo hacia este no puedo evitar formarse en ella conforme el tiempo pasó y los romanos tomaron y abusaron de su gente. No fue un matrimonio de amor incluso si amó a sus hijas.

¿Además no fue ella quien había estad moviéndose buscando a Emiya antes que este comenzara a corresponder a sus avances?, el gusto o la compañía que le generó el estar al lado del hombre fue algo que no pudo quitarse; tranquilo, un poco burlesco pero atento. Boudica podía decir que Emiya la escuchaba incluso cuando parecía que la ignoraba. Al principio realmente creyó que el hombre era simplemente así, pero al cabo del tiempo notó como reaccionó a los comentarios que daba, los pequeños detalles que daba de ella o gustos que parecían al azar.

Boudica lo reconoció. Emiya parecía recordar todo eso para atender como a ella le hubiera gustado.

Los ojos de Boudica se abrieron de golpe ante un leve mordisco en su cuello, ella se sorprendió, pero no rechazó el tacto, ni mucho menos; se sintió bien, se sintió feliz.

Se sintió aceptada.

Un ambiente diferente.

Cualquiera que viera la cocina desde las ventanas que daban al interior podría ver aquella sintonía con la cual se movían ambos cocineros de turno, no había sido solo en el momento de la cocina, cualquiera podría observarlos juntos, hubo un cambio, eso fue notorio, la forma de tratar o la forma de hablar, todo iba a un modo en el que cualquiera podía verlo, incluso era fácil ver el ánimo cambiado dentro de la cafetería.

No fue un anuncio oficial más tampoco una sorpresa para nadie el como la relación entre aquel arquero y la reina había progresado a lo observable actualmente, la forma en la que ambos se manejaban incluso antes que hubiera algún movimiento por algún lado ya era algo que sospechar, el que fuese ahora reconocido entre ambos a la hora de verse no fue algo destacable para algunos.

Para otros simplemente no podían creer la escena que había entre ambos sirvientes, no es que la relación o que algunos de estos no pudieran caer en una relación, ya hubo casos en los que la interacción continua entre sirvientes generó relaciones fuera de lo que uno podría imaginar, pero ahora llegado al momento de ver una relación que nadie podía ver o creer como coherente es que se armó ese pequeño grupo escéptico del tema.

La idea del ambiente negativo para algunos en la cocina seguía persistiendo por lo que al momento de escuchar de una cercanía más próxima entre ambos no fue creíble, cualquiera que hubiera visto a Boudica antes de todo esto hubiera pensado que no había distinción en su trato, pero quienes habían visto a la reina a la hora de tratar con el hombre podían notar como con este se presentó un trato más distintivo que los demás, algo que no fue lo mismo a la hora de tratar con el sirviente usual que incluso venía a insinuársele.

¿Era alguna especie de conexión?

No ayudó que la persona involucrada fuese alguien que no tenía una historia real construida por otros, siendo que parecía ser reconocido por quienes no debía o en momentos imposibles.

El misterio fue lo que hizo que la relación entre ambos fuese sonada de forma momentánea en Chaldea.

― ¡Es bueno verte de nuevo, Emiya!

El saludo usual, la mirada y la forma de reaccionar. Emiya se giró esta vez en la cama para ver a la mujer que estaba a su lado abrazándolo dándole los buenos días.

La diferencia del antes y el ahora le hizo cuestionarse si de verdad la aceptación que se le había presentado era real o simplemente había algo detrás. Emiya era bueno evaluado a los demás, fue aquella habilidad lo que le permitió en vida y como guardián llegar tan lejos al punto en donde había estado de pie; dado aquello pudo decir que la genuina forma de ser de Boudica era algo que no podía ser imitada, los pequeños movimientos, los leves gestos, la forma de curvar los labios y cerrar los ojos.

Natural y genuino.

―Buenos días para ti también.

Un saludo antes de comenzar el día, algo lo cual Emiya se había acostumbrado, algo a lo que no debió adecuarse, pero aun así se acondicionó a como estaba ahora, el cuerpo cálido de alguien quien estaba valorando a la persona presente sin necesidad de saber más de lo que había sido en el pasado o su vida total.

¿Cómo podría estar en contra de alguien como ella?

Un beso en los labios y unos minutos más acostados antes de levantarse para comenzar el día, una rutina que Emiya no conocía, pero ahora parecía cercana a diferencia del pasado donde no podría si quiera pensar en algo como esto, se había convertido en un día a día. Una bienvenida que no podía decir que le desagradaba.

Una risa y un abrazo, el contacto con una sonrisa y la calidez con la alegría. Las expresiones mostradas por Boudica a Emiya fueron la mayor muestra del afecto para que el hombre entendiera lo genuino y puro de la intensión que tenía. La muestra genuina que daba Boudica creía que era lo que más importaba para hacer que Emiya entendiera lo que realmente llegó a sentir.

El día siguió después de eso, la misma interacción y la cercanía, pero ahora con la forma tan solemne del trato dado para ella y solo ella. Boudica pudo decir que eventualmente la relación con Emiya hubiera progresado, a ella no le tomó mucho para percatarse que no se mostró como los demás entendían y quizá ese fue uno de los factores que la llevó a tener una buena voluntad o incluso una fe bastante centrada en Emiya.

Boudica lo veía a diario, no fue solo Emiya quien se mostró con interés sobre las acciones que daba la persona, en cierta forma, Boudica estaba bien con no observar detenidamente de la misma forma en la que Emiya le daba aquella mirada constante. No hubo una razón con la que pudiera culpar a Emiya para que ella misma decidiera no darle aquella mirada que examinara con detalle, al contrario, disfrutó verlo, disfrutó ver las pequeñas acciones y gestos, Boudica podía encontrar incluso algunas acciones de Emiya como lindas; el gusto persistente estaba ahí debía algo como eso después de todo ella era quien mostró el interés inicial para hablar, Boudica no pudo formular correctamente algo cuanto más observaba a Emiya.

Porque mientras más lo hacía más dudaba de lo que mostraba en aquel rostro que dio ante todos. ¿Quizá fue a ella quien más se le presentó esas grietas en la máscara que tenía como rostro?

Al principio no hubo diferencias, no había nada más que una persona normal, quizá algo gruñona y con ansias de mandar en la cocina, pero no hubo algo así como un momento en que ella pudiera decir que Emiya era alguien que llegó para obrar o romper la tranquilidad con el buen ambiente de la cafetería, incluso podría decir que lo mejoró debido a su forma de ser, incluso Florence Nightingale quien parecía que nunca le era suficiente nada de lo que hiciera acordó que la cocina estaba en un estado optimo desde la asunción de Emiya como el jefe de cocina.

Boudica notó el cambio de Emiya después que le hubiera hablado sobre que no hacía falta que hablase si no quisiera, después de ese momento había estado observando algunos detalles que no eran propios del Emiya había conocido antes, fue algo que notó conforme más pasó el tiempo y llegado un punto la personalidad que creía conocer de este se había ido diluyendo hasta quedar en algo que no podía tomar de la misma forma que en el pasado.

¿Ella podría decir que conocía al Emiya actual que estaba frente a ella?

No hubo un rechazo de su lado, Boudica sabía que cada quien tenía algo que ocultar, tampoco es que ella tuviera que pensar mucho a la hora de saber de la negativa de Emiya para hablar con ella en el caso del pasado, era obvio en cierta forma del porqué aquello se dio solo por ella a diferencia del resto donde Emiya era simplemente directo y sin ninguna restricción a la hora de dar las palabras.

¿Quién era aquel que se mostró con una nueva cara en cada vez que se encontraban?

Boudica no pudo ver al mismo hombre que tenía delante de la misma forma que al principio, la seguridad con la que la trató cuando todo había comenzado, no fue un cambio que uno podría decir o llamar "brusco", aun así, existía aquella intensión y la realidad al mostrarse ante ella, solo que menos perfecto por mucho que Boudica quisiera decir que el actuar cordial y buena voluntad que le mostró posterior a entablar una relación más formal fue algo notó con agrado, pero ese mismo intento de mostrarse diferente, más abierto y más sencillo, más involucrado en ella, aquel intento le hizo reflexionar brevemente en varias ocasiones.

¿Quién realmente era Emiya?

No lo comprendía, gradualmente Boudica notó el pequeño patrón que Emiya presentó ante ella, cosa que hizo que se preocupe más, había pequeños indicios, pero no parecía responder del todo cuando ella hablaba, se sintió extraño, si bien respondía al hablar no había ese detenimiento como si estuviera escuchando lo que ella decía.

¿Quizá era su imaginación? Boudica quiso descartar pensamientos innecesarios de ese lado. No hubo algo real para preocuparse más allá del leve cambio de comportamiento de Emiya, no fue algo real para preocuparse y tampoco es que ella fuese la que pudiera hablar de todas las cosas porque se conocía y sabía que Emiya no fue el único con un cambio de comportamiento desde el principio a lo que era ahora.

Impaciencia.

Quería saber más. Boudica deseaba saber más sobre Emiya; en cierto grado se sintió algo desplazada cuando no podía responder nada de este o del pasado presentado, podía incluso ver a Medea hablar y discutir con el hombre de trivialidades que ella no podía corresponder debido a la falta de información que tenía sobre el hombre. Falta de información que intentó compensar con preguntas y constantes charlas con quienes parecían saber algo de Emiya.

Le habían prometido también varias respuestas si es que ella deseaba hacerlo, el único problema fue quien había ofrecido a dar las respuestas fue alguien que le causó algo similar a lo que sería el estar con alguien de Roma. Boudica no pudo culparse por esa intranquilidad después de escuchar incluso el desagrado mostrado por aquella otra versión de la persona la cual le había prometido información. Esperar parecía la opción más viable y la más fácil para conseguir respuestas, Emiya se estaba abriendo de a poco y la falta de perfección de antes fue la muestra que Boudica obtuvo que aquel hombre estaba intentando avanzar incluso si este incluso no se diera cuenta, la pelirroja lo sabía, que quizá ella no fuese la más lista o la mejor entendida en términos de expresión o emociones en los demás, pero ella había sido una madre y había estado casada lo que la ayudó a poder discernir cosas y ver más allá de lo usual.

Esperar no era un problema, quizá hubiera una breve intranquilidad más el tiempo al lado de Emiya hacía que aquellas preocupaciones se fueran debido al buen momento que podía llegar a pasar.

Los segundos ocasionales a costa de la buena vida que estaba teniendo no eran algo lo cual quisiera romper solo para descubrir respuestas que ya podía teorizar. Boudica solo quería escucharlo, por parte de Emiya, aquellas palabras que le dirían y mostrarían lo que de verdad sentía o lo que había hecho de verdad.

Una historia trazada y una tranquilidad dada.

La vivencia que se había sostenido hasta ahora se mostró en lo alto como Boudica y Emiya podían estar ambos al grado de mostrar algo frente al otro. Las normas primerizas establecidas gradualmente se rompieron con las semanas, tales cosas como un margen o un límite de acción a la hora de trabajar se fue fragmentado hasta la relación actual en la que la estadía de Emiya en la cocina no era la inicial como antes.

Boudica estuvo orgullosa ante el mismo trato mostrado. Quizá frente a otros Emiya aun se alzaba reacio a relajarse a los demás, los músculos de la espalda del hombre siempre estaban tensos y era algo lo cual Boudica disfrutó el burlarse, pasando una mano o un dedo en la espalda de Emiya. Le agradó ver como ante el tacto podía ver como este pedía la tensión y relajaba un poco más los músculos de lo que alguna vez fue.

Boudica miró al frente y vio al hombre fuera en aquel pasillo con la vista hacia el exterior, el gran ventanal iluminado mostrando el cielo y la nieve continua no fue una vista usual después de todo lo que había pasado.

Caminando hasta pararse detrás del hombre notó como este relajó la postura que había sostenido hasta ahora, aquel pequeño gesto fue algo que le encantó.

El aprecio o cariño que Emiya tenía hacia ella no se mostró en palabras o regalos si no en acciones que delataron su postura de amor por ella.

La mano de Boudica llegó hasta la del hombre y jugó un poco antes de entrelazar los dedos y mostrarse ante este con una sonrisa. La misma mirada de siempre se le fue dada a Boudica, la duda estaba presente más no la lejanía de antes, no estaba viendo al hombre perfecto que había conocido.

Estaba viendo a aquel ser con imperfecciones que al querer ser perfecto para los ojos de ella comenzó a cometer errores. Boudica no pudo evitar pensar que aquello era lindo por parte de Emiya.

― ¿Me esperabas? ―no era lo usual que ella fuese la que saliera de últimas de la cocina, lo más normal fue el que Emiya saliera para tener el tiempo mayor posible en acción de algo, al menos así lo entendió Boudica en un principio. Ahora Emiya se mostró buscando algo, no solo centrado en la cocina si no queriendo partir de otro punto.

―Quería hablar contigo ―una voz seria que hizo que Boudica alzara las cejas confundidas, confusión que creció ante la presión creciente en los dedos entrelazados con el hombre. No hubo palabras después de aquella declaración, Boudica fue guiada hasta a la habitación en donde había seguido al hombre ciegamente y accedió a sentarse cuando este le presentó la opción a sabiendas que algo como eso fue planteado por Emiya por una razón.

Duda.

Era lo usual cuando ella lo miraba, un rostro que no mostró la emoción adecuada o una acción correcta, siempre dando una respuesta en automático con comentarios semejantes a guiones escritos por alguien debido a la naturaleza simplista y completa de estos. Emiya se presentó con una duda creciente y un rostro al borde de la fractura, una máscara que ella conocía pero que nunca había visto tras ella, aquel rostro era semejante a un error en las máquinas de la cafetería.

Al momento de marcar un error presentaban varias advertencias o algún mensaje de error más estos iban cambiando cada segundo debido a que no lograban identificar cual era el error real tras su falla.

―Yo… ―palabras que no parecían corresponder al rostro mostrado. Boudica suspiró y se puso de pie para abrazar al hombre quien parecía tensarse por completo ante el tacto que no esperó o creyó que se daría en aquel momento.

― ¿Deseas hablar de lo que es el pasado o la verdad?

―Ya deberías saber mi rol y porque conoces mi técnica… ―lo dicho por Emiya fue vago y Boudica entendió el porqué, al igual que aquel comentario vago las suposiciones lo eran igualmente, quizá el hecho que el hombre hubiera actuado en misticismo y la duda mostrada fue lo que la hizo pensar de la posibilidad real que este había interferido con ella en su historia.

―No lo sé ―una respuesta con una voz cantarina, Boudica intentó todo lo posible para que no saliera duda alguna en su voz o pasara a mostrarse en su cuerpo, la cercanía ya alcanzada y la confianza dada entre ambos al menos para Boudica fue algo que opacó en gran medida las acciones que pudieron haberse dado.

Boudica lo sabía y lo sostendría ante cualquiera. Emiya no era mala persona.

Un buen compañero, un buen amigo, un buen amante, las definiciones negativas se juntaban y sostenían más no por ello significaba que fuese real, quizá la definición existiera debido a los conceptos errores que se habían armado hasta ahora, de igual forma Boudica fue la que pudo decir que tenía la palabra final.

―La desgracia o la fortuna, incluso si no tuviera una relación directa con alguien aquí, no significa que no lo haya hecho en el pasado o en el futuro ―una explicación que Boudica no comprendió del todo por parte de Emiya, aun así, podía identificar el sentimiento de molestia por parte de este.

No fue culpa de Emiya lo que había pasado por mucho que este se mostrase así, incluso si Boudica podía decir que era la culpa lo que se presentó en Emiya, lo más probable es que este no entendiera lo que pasaba por como estaba diciendo una disculpa que otro quisiera escuchar pero que no tuviera un sentido real, no fue con malas intenciones.

Fue una disculpa genuina de algo que ni siquiera tenía control.

Boudica no pudo evitar suspirar ante eso y ver el leve signo de ojos de Emiya, reflejando que estaba bastante expectante de su reacción.

Emiya quedó ahí de pie, sin saber que decir, usualmente podría completar lo que quisiera debido a la visión que tenía de los demás, una visión que le permitió comprender en mayor grado lo que los demás sentían, pero fue con aquella mujer sonriente que lo miró como si hubiera hecho una broma que no pudo decir que estaba viendo o que estaba sintiendo.

― ¿Te culpas por algo de lo que ni siquiera estas consciente? ―Boudica quería aligerar el ambiente, aunque viendo la mirada pensativa de Emiya se dio cuenta que no estuvo cerca de aquello.

―No, la consciencia es algo lo cual poseo, incluso si quisiera excusarme por algo que ha ocurrido y no tuviera la posibilidad de afrontar, entonces-.

―Entonces no hay nada de lo cual debas culparte ―la misma forma animada, Boudica no esperó que Emiya siguiera para interrumpirlo, ella ya conocía en cierto grado a Emiya y tenía una idea de lo que haría, no era necesario escuchar algo que haría que el mismo se sintiera rebajado.

No había razón por la cual enojarse o culparlo, de todas las personas, no había porque enojarse con Emiya, no era mala persona, quizá gruñona o algo molesto con algunos, pero aquella buena voluntad siempre se alzó por encima de la actitud de vista apática. Boudica podía decirlo, ahora entendía mejor a Emiya.

No es que este fuese malo por naturaleza o no tuviera una capacidad para sostener una relación con los demás, solo existía el hecho que este tenía miedo a crear sufrimiento por su existía.

¿Cómo alguien así podría pasar a la categoría de villano que se le daba? Un héroe era aquel que podía superponer su yo por los demás, pero Emiya lo había llevado al extremo no superponiendo solo su yo por todos.

Había entregado su todo para todos.

¿Quién era ella para molestarse por algo que fue un error que cometió ella misma en vida?

Incluso sin decir nada o mostrar más allá de las gesticulaciones a los susurros, Boudica dio su mensaje fuerte y claro a Emiya quien se sorprendió ante la facilidad con la que ella se había aproximado de vuelta incluso con todo por delante.

No hubo necesidad del perdón o de la disculpa de ninguna de las partes.

Mera paz con una aceptación e integración real.

Querer y descansar.

Amar.

Emiya fijó los ojos en Boudica como lo había hecho desde el momento en que llegó a Chaldea, no la perdió de vista y siguió cada movimiento que ella hacía, la observo fijamente recordando y grabando cada pequeño gesto que podía dar para luego ver como la propia reina se giraba y lo miraba para darle una enorme sonrisa.

Aquel saludo.

La forma de ser recibido incondicionalmente fue algo que no creyó esperar por mucho que pasara.

Pasar.

¿Cuánto tiempo había pasado?

Emiya vio a Boudica acercare y mostrarse sonriente ante él. Los labios de la mujer se movieron en un diálogo que podía reconocer incluso sin la necesidad de escuchar la voz de Boudica.

"¡Es bueno verte de nuevo, Emiya!"

Aquellas palabras de bienvenida siempre fueron algo que gustó escuchar, incluso si no hubiera una necesidad real o algo que fuese necesario tras aquellas palabras fue algo que esperó y le motivó a seguir viniendo al mismo lugar cada vez que era llamado.

Emiya se quedó viendo a Boudica quien estaba a su lado. Las palabras salían de la boca de la mujer sin que pudiera llegar el sonido a los oídos de Emiya, no es que no estuviera escuchando o prestando atención a nada de lo que ella decía, era lo contrario, estaba totalmente centrado en escuchar todo lo que iba a decir; la voz de Boudica ya estaba grabada en su memoria, hacía tiempo que había llegado a eso.

Aquella interacción con Boudica en Chaldea no había sido la primera y estaba seguro que no sería la última.

Emiya no la buscó al principio por esa razón, no parecía haber estado al tanto de lo que decía, pero aun así respondía correctamente, lo que Boudica interpretó como algo atención al detalle por parte de él hacia ella no era nada más que el cúmulo de memorias que tenía de Boudica.

No quería ser odiado por ella.

Emiya estaba consciente de Boudica y su amabilidad, ella jamás lo había rechazado, ella jamás lo había insultado o maldecido, jamás había presentado una negativa incluso en aquella primera vez que se juntaron. Una compañía que lo hacía sentir relajado, una compañía que podía hacer que pudiera soltar aquella constante necesidad de estar alerta.

¿Cuánto tiempo le hubiera tomado realmente estar en aquel estado con alguien más?

Las relaciones entre humanos eran rápidas, incluso si eran sirvientes actualmente eso no quitaba su origen como nacidos humanos con carne y huesos, incluso con las divinidades caminando en los pasillos de Chaldea, la idea del sentir nunca había estado lejos. Ya sea humano o no, la posibilidad existió y esa misma necesidad de querer quedó.

Emiya quería evitar aquel sentimiento, quería evitar a Boudica, pero como en toda ocasión era casi resaltante como no había forma en la que pudiera estar fuera de los ojos de aquella mujer, incluso si no estuviera en la cocina eventualmente hubiera llegado el momento en el que se encontrarían, el momento en el que Boudica le presentaría un interés que no deseaba para no dañarla.

Un interés que intentó con todas sus fuerzas devolver con la misma sinceridad que Boudica le presentó.

En todo aquel tiempo que estuvo pensando su boca se había movido contestando a Boudica quien estaba sin apartar los ojos de él, los brillantes ojos azules que le mostraron un cielo olvidado seguían presentes con el mismo aprecio y afecto de siempre, no hubo molestia o resentimiento, solo Boudica hablando y mirando a Emiya con los ojos centrados, uno en el otro mostrando el entendimiento y gusto por la compañía del otro.

La mujer se sorprendió cuando una mano posó en su mejilla. Boudica miró como la mirada de Emiya parecía perdida cuando le acarició la mejilla, como si no supiera quien estaba presente ante él.

"Boudica"

Como si fuese un llamado para que entendiera que era a ella quien estaba viendo, Emiya habló haciendo que Boudica arqueara las cejas antes de relajar nuevamente su expresión.

― ¿Sucede algo Emiya?

Palabras amables y el mismo tono de siempre, incluso si Emiya no pudiera escucharla podría decir como habían sido pronunciadas aquellas palabras.

Un atardecer que consumía aquel cielo azul llevándolo al ocaso.

Pronto todo terminaría y volvería.

La calidez en su mano era la prueba constante que no estaba solo, que estaba con alguien a su lado quien siempre le devolvería todo con una sonrisa y una risa amena.

Alguien que sin importar que, siempre le daría una bienvenida feliz con una sonrisa alegre.

¿No era aquello lo que había hecho aquella sonrisa que el acero se fundiera para revelar el centro de cristal que estaba al borde del quiebre?

―Me hubiera gustado poder estado más tiempo juntos ―una mirada que bajó brevemente al suelo antes de volver a mirar en lo alto―. Si existe una próxima vez, ¿qué tal terminar de jugar lo que dejamos?

―…

―Padre, Madre e hijas ―Boudica se rio con los recuerdos de ambos en Chaldea. Las interacciones entre ambos juntos con los sirvientes infantiles―. Creo que serías un excelente padre.

―Es mucho viniendo de una buena madre.

Boudica rio.

―No soy para nada buena.

―Dudo que tus hijas crean eso.

― ¿Ni siquiera las conoces y ya estás de su lado? ―una burla que hizo que Emiya suspirara mostrando diversión y Boudica riera―. Es bueno verte con otra expresión fuera del ceño fruncido.

Emiya se giró y vio a Boudica quien sonreía, la mujer estaba tomando su mano, ambos tenían los dedos entrelazados viendo aquella puesta del sol a la espera que todo terminara y volviera el momento en que no había nada más que un sueño y un recuerdo.

Un apretón mayor en las manos de ambos intentando mantener la unión.

―Me alegra haber sido digno del tiempo de una reina.

Un juego, uno que siempre se presentó por parte de Emiya disimulando nobleza, aquel juego hizo que Boudica sonriera ante lo que consideró algo "lindo" como ella lo llamó por parte de Emiya. Boudica no se mostró débil incluso hasta el final.

No dijeron nada más, únicamente quedaron parados pasando el tiempo juntos en el último momento del sol en alto antes que la oscuridad clamara y el cielo azul consumido por el atardecer cediera ante la noche oscura y sin luz.

―Soy yo quien debería sentirse digna de haberme dejado entrar en tu corazón.

...

Un parpadeo.

― ¡Es bueno verte de nuevo, Emiya!

Una vez más. Había pasado tiempo desde la última convocatoria, para ser una única rama que debería haber quedado fuera de la visión de su posible invocación, aun seguía apareciendo en Chaldea, pero nunca se molestó.

Emiya miró al frente y vio a Boudica quien le dio un saludo, la mujer parada al frente con una sonrisa esperando que este llegara frente a ella. Aquella bienvenida con la voz amable y amorosa proveniente de aquella mujer que nunca le mostró resentimiento u odio.

Le dio paz.

Ambos estuvieron uno delante al otro.

Una mano se extendió y tanto Boudica se miraron a los ojos ante la vista de cada uno. Emiya examinó brevemente a Boudica y no pudo contener aquella sonrisa que siempre liberó al lado de la pelirroja, era imposible no hacerlo, después de todo.

Sintió como aquella cálida bienvenida con el interés y afecto creciente de ella una vez más.

Emiya aun no pudo moverse, pero tampoco creyó necesitar esperar mucho, incluso si Boudica no lo supiera e inconscientemente buscara a Emiya, eventualmente aquel afecto destinado se mostraría.

Aquel amor incondicional que había experimentado en su nueva vida.

―Es bueno verte igualmente, Boudica.

No sé que tipo de final es.

Boudica y Emiya. Probablemente algo de lo más esperado y lo más solicitad, me preocupa que la historia no cumpla las expectativas, además que fue una comisión siento que debía esta historia debido a la popularidad de este ship.

Espero que la historia haya sido de su agrado y que les haya gustado.

Probablemente no había sentido por tanto tiempo tanta duda a la hora de publicar una historia, sentía que por mucho que revisara una y otra vez mis notas no alcanzaría lo adecuado, este es el resultado que obtuve después de mucho, y si quedó mal o no es del agrado general quizá debería llevarlo a revisión, sí, a ese punto me hace dudar lo que he escrito.

Como sea, espero que les haya gustado la lectura y que hayan disfrutado esto.

Estaré de vuelta publicando y actualizando así que tranquilos con hacerme recordar lo que debo y lo que tengo que actualizar, esto ya lo dije mil veces, pero ninguna historia mía esta abandonada y si es que la voy a abandonar simplemente le llegaría a borrar sin decir nada. Cualquier error veré para corregirlo tarde o temprano.

Porque sí, incluso recuerdo constantemente la historia de Kane Himuro para que piensen que tengo abandonado Tinta u otra historia.

Es obvio que no quería desaparecer o dejar de escribir, es lo que me gusta, pero pasaron muchas cosas.

Estos primeros seis meses de estar al límite me hicieron bastante mal, digamos que sufrí complicaciones debido al estrés y a llevarme un poco al límite y prácticamente todo septiembre estuve con una parálisis parcial del rostro, tenía un reposo como tal por todo el mes, pero solo cumplí una semana debido a mis actividades, así que espero su comprensión que tuve que recuperar muchas cosas y no poder centrarme en escribir. Estoy mejor eso sí, pero incluso a día de hoy aun no recuperé por completo del todo el control de la mitad de mi rostro, pero como sea, gracias a eso al parecer me detuvieron de seguir y que mi problema hubiera llegado a mayores, digamos que fue el menor de los males.

Saliendo de temas así, la verdad que le metí un vicio al Honkai Star Rail, juego bonito, feliz que me saliera FeiXia, perdí el pity de Robin y Firefly, pero al menos quité a Topaz la vez pasada. Y si alguna vez me ven con un fondo del perfil con Silver Wolf es porque como dicen los jóvenes de hoy en día "es mi vieja".

Igual debo una historia de Arknight de Logos y Ho'olheyak.

Mucho que hacer y como me he recuperado espero su apoyo de siempre.

Agradezco quienes hayan leído las notas y espero su comprensión.

Lo que espero que estos 23k de palabras tengan sentido a la hora de tomar la historia… como dije, incluso si es algo "simple" no puedo concebir esa idea así sin más.

Les deseo lo mejor y espero que la pasen bien, feliz octubre y nos vemos si no la mufo y todo sale bien, por favor que así sea, este jueves o este fin de semana entrante.

Las próximas comisiones serán curiosas, por un lado, un moreno rubio y manco con una rubia loca que quería matar a Dios y por el otro lado un moreno de pelo blanco con una loquita que padece de piromanía que adopta a huérfanos.

Rey de picas fuera.