HOLA A TODOS, PERDÓN POR NO PODER DAR RESPUESTA A SUS REVIEWS, NO ALCANCÉ Y QUERÍA DEJAR EL CAPÍTULO SUBIDO DE UNA VEZ, LES DEBO LAS RESPUESTAS A SUS COMENTARIOS PARA LA PRÓXIMA. JEJE.

Es una mañana tranquila y Kristy está lista para comenzar su clase diaria con la señora Weiss, una mujer de mediana edad, seria pero bondadosa, encargada de la educación de la joven princesa. La tutora se sienta frente a Kristy con un libro en las manos.

"Hoy, Kristy, hablaremos de un tema importante que, aunque puede ser un poco difícil de entender, es necesario que conozcas como parte de tu formación"

"¿De qué se trata Sra. Weiss?"

"Vamos a hablar sobre el aborto, Kristy"

"¿El aborto? No sé qué significa"

"El aborto" Dijo la tutora respirando hondo antes de explicar "Es cuando una mujer decide, por diferentes razones, terminar su embarazo antes de que el bebé nazca. A veces, puede ser por razones de salud, otras veces por decisiones personales"

"¿Terminar su embarazo...?" Preguntó la niña confundida y con una expresión de preocupación "¿Eso significa que el bebé... ya no nacerá?"

"Así es, Kristy" Asintió con suavidad la Sra. Weiss "Cuando una mujer decide abortar, el bebé que está creciendo en su vientre no llega a nacer"

"Pero… ¿Por qué alguien haría eso, señora Weiss? ¿No aman a sus bebés?" Preguntó Kristy con los ojos muy abiertos y una mueca de tristeza

"Es complicado, Kristy. Algunas mujeres sienten que no pueden cuidar de un bebé por diversas razones: económicas, sociales, de salud, o incluso por miedo… No siempre es que no los amen, a veces creen que es lo mejor en ese momento"

"Pero… pero… ¿Cómo puede ser lo mejor? Un bebé es un regalo de Dios ¿No? ¿Cómo puede alguien no querer a su bebé… cuando Dios les ha dado ese regalo tan especial?"

"Tienes razón, Kristy" Dijo la señora Weiss mirando con ternura y paciencia a su alumna "Un bebé es un regalo maravilloso y precioso. Pero no todas las mujeres lo ven de la misma manera. Algunas sienten que no tienen otra opción, o no reciben el apoyo que necesitan para cuidar de su bebé"

"Pero entonces... el bebé está dentro de su vientre ¿Sentirá que su mamá no lo quiere?"

"Es posible, pero es importante recordar que muchas mujeres que toman esta decisión también sufren mucho, y a veces no entienden completamente lo que están haciendo"

"¡Eso es muy triste! No puedo imaginar que alguien no quiera a su bebé. Yo… yo nunca haría eso ¡Nunca!"

"Sé que es un tema muy difícil, Kristy. Es natural que te sientas así. Tienes un corazón bondadoso, y eso es algo hermoso"

"Señora Weiss… ¿Qué pasa con esos bebés después de que… no llegan a nacer?"

La tutora duda un momento, considerando sus palabras cuidadosamente. Sabe que este es un tema aún más delicado, pero también entiende que Kristy merece saber la verdad.

"Kristy, lo que te voy a decir es difícil de escuchar… La mayoría de esos bebés… son desechados"

"¿Desechados? ¿Como si fueran… basura?"

"Sí, Kristy" Dijo su tutora asintiendo con tristeza "Se los trata como si no fueran importantes, como si no fueran seres humanos. Es algo muy triste y doloroso de entender"

"¡Pero… son bebés! ¿Cómo puede alguien hacer eso? ¿Cómo pueden ser tan crueles?"

La Señora Weiss toma suavemente la mano de la joven princesa intentando consolarla

"Sé que es muy difícil de comprender, Kristy. A veces, las personas no piensan en los bebés como personas. Solo piensan en sus propios problemas o en las dificultades que creen que el bebé traerá"

"¡No es justo! ¡No es justo para esos pobres bebés! ¡Ellos deberían ser amados y cuidados, no… no tratados como basura!"

"Tienes razón, Kristy. No es justo. Y eso es algo que muchas personas luchan por cambiar. Hay quienes trabajan muy duro para proteger a esos bebés y para asegurarse de que cada vida sea respetada y valorada. Es una situación muy triste, pero debemos tener fe en que ellos estarán bien en el cielo"

"Sí… sí, eso quiero creer… que Dios los cuida. Pero todavía no entiendo cómo las mamás pueden hacer eso"

"Es muy difícil de entender, incluso para los adultos, Kristy. Lo más importante es que tú sigas siendo tan compasiva y amorosa como eres. Nunca dejes de sentir lo que sientes. Tu amor y tu compasión son tus mayores fortalezas"

"Gracias, señora Weiss. Intentaré entenderlo algún día"

Por la tarde, Kristy se topó con Elli en la biblioteca, rodeada de libros y apuntes. Elli, con su mente analítica, siempre parecía estar en medio de algún experimento o proyecto. Kristy se acercó, su rostro reflejaba una mezcla de confusión y tristeza.

Había estado pensando en la clase de ese día con la señora Weiss y había decidido que quería hablar del tema con su hermana mayor.

"Elli, hoy en mi clase la señora Weiss me explicó lo que es el aborto ¿Sabías de eso?"

"Sí, lo sé, Kristy" Respondió Elli con calma "Es un tema complicado. A veces las mujeres enfrentan situaciones difíciles y toman decisiones muy complicadas. No siempre es una elección fácil, y hay muchas razones detrás de cada caso. Algunas personas creen que es necesario en ciertas situaciones, y otras piensan que es algo terrible. Depende de muchos factores. En la universidad hay frascos con pequeños fetos de bebés que fueron abortados y… " Dijo Elli sin darse cuenta del impacto que sus palabras tendrían en su hermana menor.

"¿Cómo pueden tener algo así? ¡Eso es terrible! ¡Son bebés, Elli! ¡No deberían estar en frascos!"

Elli se dio cuenta de su error y trató de calmar a su hermana.

"Sí, lo sé... Pero esos fetos se usan en investigaciones científicas y médicas. Se estudian para entender mejor cómo se desarrollan los órganos, cómo prevenir enfermedades congénitas. También ayudan a conocer más sobre el desarrollo humano. Es una forma de aprender y encontrar maneras de ayudar a muchas personas"

Pero Kristy, al escuchar esto, frunció el ceño y su voz se llenó de confusión e indignación.

"¿Cómo puedes decir eso, Elli? ¡Son bebés! ¿Cómo pueden tratarlos así, como si fueran simples cosas para estudiar?"

Elli, sorprendida por la reacción de Kristy, intentó mantener la calma.

"Kristy, no es que los traten como cosas. Se trata de usar el conocimiento para mejorar la vida de otros. La ciencia busca entender para poder salvar más vidas en el futuro"

"¡No entiendo cómo puedes verlo de esa manera! ¡Son pequeños bebés que no tuvieron oportunidad de vivir! ¿Y tú crees que eso está bien? Quizás no sea una genio como tú. Pero sé que algunas cosas no necesitan ser entendidas como si fueran fórmulas o problemas de ciencias ¡Son solo correctas o incorrectas!"

Elli se quedó en silencio, reflexionando sobre las palabras de su hermana. Sabía que Kristy tenía un corazón noble y una moral firme, y entendía que este era un tema que la afectaba profundamente, mucho más allá de cualquier explicación racional o científica.

Momentos después, Elli caminaba por los pasillos del castillo, todavía pensando en la discusión que había tenido con Kristy. Sabía que debía hablar con su madre, para explicarle lo sucedido antes de que Kristy confundiera todo.

Cuando llegó a la sala de estar, encontró a su madre sentada junto a la ventana, ocupada con algunos documentos reales. Anna levantó la mirada al ver a Elli acercarse, notando de inmediato la preocupación en su rostro.

"Elli ¿Qué sucede, cielo?" Preguntó Anna, dejando los papeles a un lado.

Elli suspiró y se sentó frente a su madre.

"Mamá, tuve una discusión con Kristy… sobre el aborto... No fue mi intención hacerla enojar, pero creo que Kristy malinterpretó todo lo que dije"

Anna frunció el ceño levemente, preocupada.

"¿Qué le dijiste exactamente, Elli?"

"Estábamos hablando sobre lo que ella había aprendido en clase hoy, y yo le mencioné que, en la universidad, hay frascos con fetos de bebés que fueron abortados, para estudiar y Kristy se sintió muy mal al respecto.

Pero yo nunca quise hacerla sentir mal ni le dije que estuviera a favor del aborto, mamá… solo intentaba explicarle por qué existen esos frascos en la universidad"

Anna asintió lentamente, entendiendo el conflicto. Conocía bien a sus hijas; sabía que Kristy era muy sensible y emocional, especialmente en temas relacionados con la vida y la moral, mientras que Elli, aunque también tenía buenos valores, siempre había abordado las cosas desde una perspectiva más analítica.

"Elli, cariño, creo que Kristy no está lista para entender ese tipo de explicaciones científicas" Dijo Anna con suavidad "Para ella, esos frascos no representan un estudio o un avance médico, sino una falta de respeto por la vida"

"Lo sé, mamá… Sé que Kristy es muy sensible, pero no quiero que piense que yo estoy a favor de algo que va en contra de lo que nos han enseñado"

"Estoy segura de que Kristy lo entenderá, hija. Sabes cómo es, a veces necesita tiempo para procesar las cosas... Hablaré con ella"

Anna encontró a Kristy en el salón, sentada pensativa. Se acercó con pasos suaves y se sentó a su lado.

"Kristy, cariño, he oído sobre la conversación que tuviste con Elli" Le dijo Anna con voz suave "Quiero que sepas que entiendo que este tema puede ser muy difícil de procesar. Sé que fue un choque escuchar sobre eso"

Kristy levantó la vista, sus ojos todavía reflejaban una mezcla de confusión y tristeza.

"Elli no quiso lastimarte ni hacerte sentir incómoda. Ella simplemente trataba de explicar algo desde su perspectiva, pero entiendo que no siempre es fácil manejar esos temas"

"Yo solo quiero que todos respeten la vida, mamá"

Anna sonrió con ternura y acarició el cabello de Kristy.

"Y eso es algo muy hermoso, Kristy. Tu preocupación y tu amor por la vida son cualidades maravillosas. Entiendo que el aborto es un tema muy difícil para una niña de tu edad, y es normal que te sientas así. El aborto es algo muy complejo y doloroso, y muchas veces las mujeres que toman esa decisión lo hacen porque sienten que no tienen otra opción. Es una situación difícil que nadie debería enfrentar sola"

Kristy permaneció en silencio por un momento, asimilando las palabras de su madre.

"Me cuesta creer que no amen a sus bebes... Me parece tan… tan triste"

La voz de Kristy estaba llena de la inocencia y la pureza de su corta edad. Anna acarició el cabello de su hija, intentando encontrar las palabras correctas.

"Es algo que muchas personas no entienden completamente hasta que están en esa situación, y cada caso es diferente. Pero lo importante es que siempre tratemos de ser compasivos y entender que esas decisiones son extremadamente personales y, a menudo, están llenas de dolor. Nadie quiere hacerlo, Kristy, pero a veces las circunstancias de la vida pueden llevar a decisiones que parecen imposibles"

Kristy asintió lentamente, aunque la tristeza no abandonaba sus ojos.

"Hay países donde el aborto es ilegal, como aquí en Arendelle. Pero en otros, no lo es. Y es un tema muy discutido en muchas partes del mundo. Hay quienes piensan que las mujeres deberían tener derecho a elegir, y otros que creen que el aborto no debería permitirse en ninguna circunstancia. Es una conversación que ha estado ocurriendo durante mucho tiempo, y no siempre hay respuestas fáciles"

"¿Y tú, mamá? ¿Qué piensas sobre eso?"

"Lo que creo, Kristy, es que cada vida es preciosa. Pero también sé que la vida puede ser muy complicada, y que no siempre entendemos lo que otras personas están pasando. Lo que siempre trato de hacer es ser compasiva, ayudar a las personas a encontrar otras opciones si las hay, y apoyar a quienes lo necesitan"

"¿Alguna vez pensaste en abortarme a mí o a Elli?"

"Oh, Kristy…" Dijo Anna con voz suave "Nunca, jamás pasó por mi mente algo así. Tú y Elli siempre han sido una bendición para tu papá y para mí. La idea de no tenerlas a ustedes no es algo que siquiera consideraríamos"

"Mamá… a veces siento que soy demasiado sentimental" Admitió Kristy en un susurro "Parece que siempre me estoy entristeciendo por cosas que no puedo cambiar… y luego siento que soy un problema para todos"

Anna negó con la cabeza y apretó la mano de Kristy con suavidad.

"No eres un problema para nadie, Kristy. Eres una bendición. El mundo necesita personas que sientan, que se preocupen y que luchen por lo que es correcto. No todos ven las cosas de la misma manera, pero eso no significa que tu forma de ser esté equivocada. Tu sensibilidad es una fortaleza, no una debilidad.

"¿De verdad lo crees, mamá?"

"Desde luego, es normal sentirse triste por estas cosas. Lo importante es que nunca pierdas esa compasión que tienes en tu corazón. A veces, las personas pueden ver las cosas de manera diferente, pero eso no significa que lo que tú sientes no sea válido o valioso"

Notando que Kristy seguía un poco pensativa y triste, Anna decidió que era el momento perfecto para cambiar el ambiente y devolverle la alegría a su hija. Con una sonrisa traviesa en su rostro, se acercó un poco más a Kristy y, sin previo aviso, comenzó a hacerle cosquillas en los costados.

"¡Mamá!" Protestó Kristy sorprendida mientras estallaba en risas.

Intentó retorcerse y escapar, pero Anna continuó con su ataque de cosquillas, riendo junto con ella.

"¡No puedes escapar de las cosquillas de mamá!" Bromeó Anna, mientras Kristy reía a carcajadas

"¡Está bien, está bien, me rindo!" Dijo Kristy entre risas, tratando de alejarse, pero sin éxito.

Finalmente, Anna dejó de hacerle cosquillas, permitiendo que Kristy recuperara el aliento. La niña se desplomó en el sillón, con una gran sonrisa en su rostro y los ojos brillantes.

"Te amo, Kristy"

"Y yo también a ti" Dijo Kristy con una tierna sonrisa

Anna no pudo evitar sonreír mientras veía a Kristy sonreír. Era como verse a sí misma en un espejo, pero en una versión más joven. El cabello pelirrojo que caía sobre sus hombros, los brillantes ojos azules que se iluminaban con cada risa, y esas pecas que salpicaban su rostro de una manera tan familiar. Era casi como si estuviera reviviendo su propia infancia, pero con una chispa de algo más.

Mientras Kristy se calmaba y se acurrucaba en los brazos de su madre, Anna se dio cuenta de que, aunque su hija era su viva imagen, había algo único en ella. Kristy era más sensible y reflexiva, más propensa a sumergirse en sus pensamientos y a preocuparse por el bienestar de los demás.

Anna, aunque siempre había sido enérgica y curiosa, no recordaba haber tenido la misma capacidad de empatía profunda que veía en su hija. Era como si Kristy pudiera sentir las emociones de los demás con mayor intensidad, lo que la hacía ser extremadamente compasiva, pero también más vulnerable a las preocupaciones y tristezas.

"Eres tan parecida a mí" Le dijo Anna mientras acariciaba suavemente el cabello de Kristy "Pero al mismo tiempo, eres única, mi pequeña. Eres tan fuerte y tan dulce. Estoy tan orgullosa de ti"

Kristy levantó la mirada y sonrió con una dulzura que hizo que el corazón de Anna se hinchara de amor y orgullo.

"Gracias, mamá" Dijo Kristy, aún sonriendo "Siempre me haces sentir mucho mejor"

Anna sonrió y la abrazó suavemente.

"Me alegra escuchar eso, mi amor. Siempre es importante reír un poco, incluso cuando las cosas parecen difíciles"

Kristy asintió, aún riendo un poco mientras se acurrucaba más en los brazos de su madre.

"Sé que me pusiste Anna porque me parecía mucho a ti, pero ¿Por qué no me llamas Anna?"

"Bueno, quería que llevaras mi nombre, como un lazo especial entre nosotras. Pero desde que eras muy pequeña, todos te llamaban Kristy para diferenciar cuando te hablaban a ti y no a mí, y así se te quedó. Además, Kristy te queda perfecto" Agregó Anna pellizcándole suavemente la nariz "Es dulce y único, como tú"

"¿Y tú por qué te llamas Anna? ¿Es un nombre de alguien más?"

"Mi nombre también tiene historia, Kristy. Me lo pusieron en honor a una bisabuela tuya, una mujer muy fuerte y valiente. Y aunque en nuestra familia hay nombres que se repiten, creo que cada persona le da su propio significado al nombre que lleva"

Justo en ese momento, Olaf apareció trotando con su característico entusiasmo.

"¡Hola, hola!" Exclamó el muñequito acercándose "Entonces ¿Kristy es tu hija consentida, Anna? Porque se parece muchísimo a ti, y además ¡tienen el mismo nombre!"

Anna y Kristy se rieron de la pregunta de Olaf, acostumbradas a su inocente curiosidad.

"Oh, Olaf" Dijo Anna, arrodillándose para estar a su altura "No es que Kristy sea mi hija consentida. Tanto Kristy como Elli son igual de importantes y especiales para mí. Es cierto que Kristy se parece mucho a mí y tenemos el mismo nombre. Elli tiene una mente maravillosa, y aunque no se parezca a mí en apariencia, tiene algo de mí en su curiosidad y en su determinación. Y Kristy tiene mi carácter, mi risa, y se pareces a mí físicamente. Pero ambas son mis hijas, y no hay una más especial que la otra"

"¡Vaya! ¡Entonces no importa si una se parece más o menos, ni el nombre! ¡Cada uno tiene algo especial!" Exclamó Olaf como si hubiera descubierto el mayor de los secretos.

"Así es, Olaf. Ser diferentes es lo que hace que nuestra familia sea tan interesante y única"

La tristeza y las preocupaciones se desvanecieron, reemplazadas por el amor y la alegría de estar juntas.

Mientras Anna observaba a Kristy, su mente se llenaba de pensamientos sobre el futuro de su hija. Veía a Kristy como la niña feliz y despreocupada que era en ese momento, rodeada de amor y apoyo.

Anna confiaba en que, con el tiempo, su hija crecería rodeada de buenas influencias y una sólida educación que la mantendría lejos de decisiones precipitadas o situaciones difíciles.

En ese momento, Anna no podía prever las complejidades que la vida podría traer a Kristy. No imaginaba que las circunstancias, la inexperiencia y la falta de información adecuada podrían llevar a su hija a enfrentar un embarazo inesperado.

Mientras Kristy se levantaba para seguir jugando, Anna la miraba con una sonrisa tranquila, confiada en que Kristy estaría siempre protegida por el amor y los valores que había recibido en casa. Nunca hubiera pensado que algún día su hija podría sentirse abrumada por una situación que cambiaría su vida para siempre.

Por la tarde, Kristy se reúne con sus amigas en el jardín del castillo.

"En mi clase también discutimos temas importantes como el aborto" Explicó Kristy mientras se columpiaba "¿Saben lo que es un aborto?"

Sus amigas se miraron entre sí, confundidas.

"No, no sabemos ¿Qué es eso?" Preguntó Alva

Kristy suspiró y comenzó a explicarles.

"Es cuando una mujer decide interrumpir su embarazo, antes de que el bebé pueda nacer. Lo aprendí en mis lecciones. Es algo muy triste y en nuestro reino es ilegal. Va en contra de nuestras leyes"

Las amigas de Kristy escucharon con atención, sus ojos abriéndose con asombro y perplejidad ante esta nueva información. Para ellas, el concepto era completamente nuevo y difícil de entender.

"¿Pero por qué alguien haría algo así?" preguntó Alva con una mezcla de incredulidad y tristeza en su voz.

"No lo sé" Respondió Kristy "A mí me parece algo terrible y jamás haría algo así"

Sus amigas asintieron, todavía procesando la información. La conversación se tornó seria por un momento, y aunque eran jóvenes e inocentes, comenzaron a comprender que el mundo tenía muchas más facetas de las que habían imaginado.

Esa misma tarde, después de su conversación con su madre, Kristy se sentía más tranquila, pero sabía que aún tenía algo pendiente: hablar con Elli. Quería arreglar las cosas con su hermana y asegurarse de que no hubiera resentimientos entre ellas.

Caminó lentamente hasta la habitación de Elli, sintiendo un pequeño nudo de nervios en el estómago. Se detuvo frente a la puerta y tocó suavemente.

"Elli ¿Puedo entrar?" Preguntó con voz baja.

Elli, que estaba sentada en su escritorio leyendo un libro, levantó la vista. Al ver a Kristy en la puerta, le sonrió levemente y asintió.

"Claro, pasa, Kristy"

Kristy entró con timidez, cerrando la puerta detrás de ella. Se acercó a su hermana, jugando nerviosamente con los pliegues de su vestido.

"Quería hablar contigo sobre lo que pasó antes…" Comenzó Kristy "Siento haberme enojado tanto, Elli. No debí reaccionar de esa manera"

Elli dejó su libro a un lado y se levantó, acercándose a Kristy con una expresión de comprensión.

"Yo también siento haberte hecho sentir mal" Dijo Elli "No era mi intención. Solo estaba tratando de explicarte algo que… bueno, es complicado. Pero nunca quise que pensaras que estaba a favor de algo que va en contra de lo que creemos"

"Lo sé, Elli… creo que me dejé llevar por lo que sentía y no pensé en que tú solo querías compartir lo que sabías. Lamento ser tan sensible…" Admitió Kristy, bajando la mirada.

Elli sonrió y tomó la mano de Kristy con ternura.

"No te preocupes, Kristy. Me gusta que seas sensible. Nos complementamos ¿Sabes? Yo tiendo a ser más lógica, pero tú ves el mundo con el corazón, y eso es algo hermoso"

Kristy se sintió reconfortada por la sinceridad de Elli. Dio un paso adelante y abrazó a su hermana con fuerza.

"Gracias, Elli. No quiero pelear contigo. Eres mi hermana, y te quiero mucho"

Elli correspondió el abrazo con una sonrisa.

"Yo también te quiero, Kristy. Y siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase"

Ambas hermanas se abrazaron un poco más, sintiendo cómo la distancia entre ellas desaparecía. Sabían que, aunque a veces hubiera malentendidos, el amor y la comprensión que compartían siempre prevalecerían.

Kristy y Elli se sentaron juntas en el borde de la cama de Elli, disfrutando de la tranquilidad que seguía a su reconciliación. Después de unos momentos de silencio, Kristy se animó a hacer una pregunta que había estado rondando en su mente.

"Elli… he estado leyendo sobre algunos científicos que son ateos" Dijo Kristy con curiosidad, mirándola "Y me preguntaba… tú ¿Todavía crees en Dios?"

Elli sonrió suavemente, sin dudar en su respuesta. Sabía que esta era una de esas preguntas importantes para su hermana.

"Sí, Kristy, aún creo en Dios. Para mí, cada estrella que veo en el telescopio, cada célula que examino en el microscopio, es una prueba de Su existencia. Veo a Dios en la belleza del universo, en el orden y la complejidad de todo lo que nos rodea"

Kristy se relajó al escuchar la respuesta de Elli, aliviada de saber que su hermana mantenía su fe, a pesar de ser una científica en formación.

"Eso me hace sentir mejor" Admitió Kristy.

"Es cierto que hay científicos que no creen en Dios, y respeto sus creencias. Pero para mí, la ciencia y la fe no están en conflicto. En realidad, creo que la ciencia es una forma maravillosa de descubrir más sobre la creación de Dios. Entender cómo funcionan las cosas no me aleja de mi fe, sino que la refuerza. Me hace admirar aún más el milagro de la vida y del universo"

"Me alegra escucharte decir eso, Elli. A veces me preocupo de que, con todo lo que aprendes, te olvides de lo que es importante para nosotras"

"Nunca, Kristy. Lo que es importante para nosotras siempre estará en mi corazón"

Al día siguiente, mientras el sol apenas comenzaba a iluminar el castillo, Anna vio por la ventana a Kristy sentada en una banca del jardín, con un globo blanco atado a su muñeca y una hoja de papel entre sus manos.

Anna, intrigada, se acercó despacio, observando cómo su hija parecía concentrada, con el ceño ligeramente fruncido mientras escribía algo con su cuidadosa caligrafía. Se detuvo a unos pasos de ella, observando la escena con una mezcla de ternura y curiosidad.

"Buenos días, cariño" Dijo Anna suavemente sentándose a su lado "¿Qué estás haciendo?"

Kristy levantó la mirada, sorprendida por la presencia de su mamá, pero luego sonrió, mostrando el papel que sostenía.

"Escribí una carta, mamá" Respondió la niña con un tono serio, muy diferente al usual en su hija de once años "Es una carta para todos los bebés que no pudieron nacer porque los abortaron"

Anna sintió que su corazón se apretaba al escuchar esas palabras. Sabía que Kristy era una niña profundamente reflexiva, y que la conversación sobre el aborto del día anterior había quedado resonando en su mente. Pero escucharla hablar con tanta solemnidad sobre un tema tan delicado la conmovió de una manera que no esperaba.

"¿Una carta para los bebés abortados? Eso es algo muy bonito, Kristy ¿Qué les escribiste?

Kristy bajó la mirada hacia su carta y, con un pequeño suspiro, comenzó a leerla en voz alta.

"Queridos bebés que no pudieron nacer, siento mucho que no hayan podido llegar a este mundo. Me gustaría que supieran que, aunque nunca los conocí, pienso en ustedes y les mando todo mi cariño. Espero que donde estén ahora, sean felices y sepan que hay personas que los recuerdan, aunque nunca los vieron. Les mando un abrazo grande, hasta el cielo.

Con amor.

Princesa Kristy Bjorgman"

Cuando terminó de leer, la niña levantó la mirada hacia su madre, sus ojos azules reflejaban una inocente tristeza.

"Quería que supieran que alguien los recuerda, mamá"

Anna sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas al escuchar las dulces palabras de su hija. La empatía y el amor que Kristy estaba mostrando en ese momento era algo que la conmovía profundamente. La abrazó con fuerza, dejando que su hija sintiera el calor de su amor.

"Eres una niña tan especial, Kristy" Le dijo Anna, besándole la frente "Lo que has hecho es muy hermoso, cariño. Estoy segura de que esos bebés, dondequiera que estén, sienten tu cariño"

Kristy sonrió tímidamente y miró hacia el globo que tenía atado a su muñeca.

"Pensé que podía enviarles la carta al cielo con el globo. Así tal vez la puedan recibir allá arriba"

Anna se quedó en silencio por un momento, sabiendo que, aunque el mundo a veces podía ser complicado y doloroso, en momentos como ese, la pureza de un corazón infantil podía traer luz a las sombras más profundas.

"Eso es una idea preciosa" Dijo Anna finalmente, acariciando el cabello de Kristy "¿Te gustaría que te acompañe a soltar el globo?"

Kristy asintió, emocionada, y ambas se levantaron juntas. Anna tomó la mano de su hija mientras caminaban hacia el centro del jardín.

Cuando llegaron al lugar, Kristy miró a su madre, esperando una señal. Anna sonrió y asintió. Con cuidado, Kristy soltó el globo, viendo cómo poco a poco ascendía hacia el cielo, llevándose consigo su carta llena de amor y esperanza.

Ambas permanecieron observando cómo el globo se alejaba cada vez más, hasta convertirse en un pequeño punto en el cielo.

Anna abrazó a Kristy nuevamente, sintiendo una profunda gratitud por tener una hija tan compasiva y atenta a los sentimientos de los demás. Y mientras el globo desaparecía en la distancia, ambas se quedaron en silencio, compartiendo un momento de paz y reflexión bajo el cielo despejado de Arendelle.

Por su parte, Kristoff y Andy estaban en la sala del castillo, el ambiente entre ellos era tranquilo, pero Kristoff notaba la tristeza en los ojos de su sobrino. Andy llevaba días distante, sumido en sus pensamientos y con una melancolía que se hacía cada vez más evidente. Kristoff sabía que esto tenía que ver con Rose y cómo ella se había distanciado durante las vacaciones.

Kristoff se acercó a Andy con una sonrisa amable.

"Oye, Andy" Le dijo Kristoff con un tono cálido y paternal "He estado pensando… Hace tiempo que no salimos a las montañas juntos ¿Qué te parece si mañana me acompañas a recolectar hielo?"

A pesar de ser el príncipe heredero, Andy siempre había disfrutado del trabajo de recolección de hielo, un oficio que su tío le había enseñado desde niño. Para él, esas excursiones eran más que un trabajo; eran momentos especiales que compartía con Kristoff, quien había sido como un padre para él.

"¿A recolectar hielo?" Preguntó Andy intentando esconder su entusiasmo, pero con una chispa en los ojos que delataba sus verdaderos sentimientos.

"Sí, como en los viejos tiempos" Dijo su tío sentándose a su lado "Sé que has estado pasando por un momento difícil, y pensé que un poco de aire fresco y trabajo duro en las montañas podrían ayudarte a despejar la mente"

Andy sonrió levemente, recordando las innumerables veces que había acompañado a su tío a las montañas. Esos recuerdos siempre le daban un sentido de paz y pertenencia. Además, Kristoff tenía razón, necesitaba despejarse.

A la mañana siguiente, el aire frío de la mañana llenaba los pulmones de Andy mientras él y su tío ascendían por los senderos escarpados hacia las montañas. Con cada paso, el ruido de la vida en el castillo y la agitación de sus pensamientos quedaban atrás, reemplazados por la serenidad de la naturaleza y el crujido de la nieve bajo sus pies.

"Siempre me ha gustado venir aquí contigo, tío" Dijo Andy haciendo una pausa para observar las brillantes formaciones de hielo a su alrededor "Siempre he sentido una conexión especial con el hielo...Es como si me hablara, como si fuera una parte de mí"

Kristoff sonrió, apoyando su pico en su hombro mientras miraba a su sobrino.

"Eso es porque el hielo siempre ha sido una parte de ti Recuerdo la primera vez que te traje aquí. Eras tan pequeño que apenas podías levantar un trozo de hielo, pero incluso entonces, había algo en tus ojos, como si entendieras el hielo de una manera que nadie más lo hacía"

Kristoff sonrió, una sonrisa llena de orgullo y afecto. Había visto crecer a Andy, lo había guiado y enseñado, y sabía que, en momentos como este, cuando el joven príncipe se sentía perdido, la conexión con la naturaleza le ofrecían el refugio que necesitaba.

"Aquí, en las montañas" Continuó Kristoff "Es fácil recordar lo que realmente importa. No importa lo que esté sucediendo en la vida, aquí solo somos tú y yo, y el hielo. Y créeme, este trabajo tiene una manera de aclarar la mente"

Andy asintió mirando el horizonte, donde el sol comenzaba a iluminar las cumbres nevadas. A lo largo de los años, había perdido la cuenta de las veces que había acompañado a su tío en estas expediciones. Aprendió a manejar el hacha de hielo, a cortar bloques perfectos y a cargar el trineo con el preciado cargamento.

Kristoff siempre fue paciente, enseñándole con cuidado, pero también permitiéndole cometer errores y aprender por sí mismo.

"¿Sabes, tío?... Sé que no lo digo a menudo... pero siempre has sido como un padre para mí. Especialmente cuando era pequeño y no sabía quién era mi papá… Tú siempre estuviste ahí"

Kristoff dejó su herramienta y se acercó a Andy, colocando una mano en su hombro. Sus ojos mostraban una mezcla de emoción y gratitud.

"Significa mucho para mí escuchar eso, Andy. Siempre he querido ser alguien en quien pudieras confiar. Y aunque nunca podré reemplazar a tu verdadero padre, siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase"

Andy sonrió levemente, sintiendo cómo el peso en su pecho se aligeraba un poco. No era fácil lidiar con su situación con Rose, pero sabía que tenía a su tío, alguien que lo entendía y lo apoyaba sin condiciones.

"Gracias, tío. Realmente aprecio todo lo que has hecho por mí. Incluso cuando las cosas se ponen difíciles, sé que puedo contar contigo"

Kristoff asintió, dándole un suave apretón en el hombro antes de regresar a su trabajo.

"Siempre, Andy. Y recuerda, no importa lo que suceda, siempre tendrás este lugar, este trabajo, para recordarte quién eres. Un príncipe, sí, pero también un recolector de hielo. Eso es algo que nadie te puede quitar"

Ambos pasaron el resto de la mañana trabajando en silencio, cortando bloques de hielo y cargándolos en el trineo. Para Andy, esas horas fueron un bálsamo para su alma herida, un recordatorio de que, a pesar de todo, aún había cosas en su vida que podía controlar.

Mientras tanto, en la Villa, Liv, con su cabello rubio recogido elegantemente en un moño, supervisaba con esmero los últimos detalles mientras las sirvientas colocaban las finas tazas de porcelana y los delicados pastelillos en la mesa.

Era una tarde especial, y como cada semana, Liv había organizado una pequeña reunión para tomar el té con algunas de sus amigas más cercanas de la nobleza y realeza.

Helena, con su cabello pelirrojo cayendo en suaves ondas sobre sus hombros y un vestido de encaje rosa que resaltaba sus ojos brillantes, entró en la sala con una sonrisa radiante.

Aunque era joven, ya se había ganado el cariño y la admiración de las damas que se reunían allí, no solo por su encanto natural, sino también por los poderes mágicos que poseía, que siempre despertaban curiosidad y asombro entre ellas.

"Hola, mi amor" Le dijo Liv con una sonrisa cálida "Estaba esperando que llegaras. Nuestras invitadas ya están aquí. ¿Estás lista para unirte a nosotras?"

La Sabionda asintió con entusiasmo.

"Sí, mamá. Me encanta la hora del té contigo y tus amigas"

Las damas de la nobleza, sentadas alrededor de la mesa, se volvieron para sonreírle a Helena mientras ella se acercaba. Entre ellas estaban la duquesa Dahlia, la baronesa Lena, y la condesa Nilsa, todas mujeres elegantes y refinadas que habían sido amigas de Liv desde hace muchos años.

"¡Ah, aquí está nuestra pequeña Helena!" Exclamó la duquesa Dahlia "Estás encantadora como siempre, querida"

La Sabionda se ruborizó levemente y les hizo una pequeña reverencia.

"Gracias, duquesa Dahlia. Es un placer verlas a todas nuevamente"

Liv sonrió con orgullo al ver a su hija comportarse con tanta gracia. Si bien, era una pequeña guerrera, también empezaba a madurar y sabía cómo comportarse según la ocasión lo requiriera.

"Helena ha estado esperando esta tarde con ansias" Comentó Liv mientras tomaba asiento, indicando a Helena que se sentara a su lado "Le encanta pasar tiempo con todas ustedes"

La condesa Nilsa asintió, tomando su taza de té.

"Y nosotras adoramos tenerla aquí. Es un alma tan dulce y talentosa. Liv, debes estar muy orgullosa de ella"

Liv tomó una taza de té y asintió con una sonrisa.

"Lo estoy. Helenita es todo lo que una madre podría desear. Es inteligente, cariñosa, y tiene un corazón muy bondadoso"

La Sabionda, que estaba preparando su propia taza de té con cuidado, sonrió tímidamente ante los elogios.

"Gracias, mamá. Tú eres la mejor mamá del mundo. Me has enseñado tanto"

Liv la miró con ternura.

"Y tú me has enseñado mucho a mí, querida. Ser tu madre ha sido una de las mayores bendiciones de mi vida"

A medida que la conversación continuaba, hablaban sobre temas de la corte, de la vida en Arendelle, y de las últimas noticias de la realeza en otros reinos.

"Helena, querida" Dijo la baronesa Lena en un momento, inclinándose un poco hacia ella "¿Cómo van tus estudios mágicos? He escuchado que eres muy talentosa en los hechizos.

La Sabionda se animó al hablar de su magia, algo que le fascinaba y en lo que había estado practicando mucho últimamente.

"Estoy aprendiendo a controlar mejor mis poderes. Practico todos los días. Hace poco logré hacer levitar un poco de agua"

Las damas la miraron con asombro.

"¡Qué maravilla!" Exclamó la condesa Nilsa "Debe ser increíble tener un talento así"

Liv sonrió, orgullosa de las habilidades de su hija.

"Es cierto, Helena es muy talentosa. Y lo mejor de todo es que usa sus poderes con sabiduría y bondad. Eso es lo más importante"

La Sabionda asintió, comprendiendo las palabras de su madre.

"Siempre trato de ser cuidadosa, mamá. Sé que tener magia es una gran responsabilidad"

La conversación continuó, mezclando risas y anécdotas mientras disfrutaban del té y los pastelillos. la joven iluminada se sintió completamente incluida en la charla, participando cuando podía y escuchando con atención cuando las damas hablaban de temas más complejos.

Después de un rato, la duquesa Dahlia sugirió que Helena les mostrara uno de sus hechizos. Las damas sabían de su habilidad, pero pocas veces tenían la oportunidad de presenciarla en acción.

"¿Te gustaría, querida?" Preguntó Liv mirándola con suavidad.

La Sabionda asintió con una sonrisa, siempre encantada de mostrar lo que había aprendido, especialmente en compañía de su madre y sus amigas. La joven iluminada se puso de pie con gracia y concentrada. Extendió sus manos y cerró los ojos, enfocando toda su energía en la magia que fluía dentro de ella.

De sus manos surgieron pequeños destellos rosas que giraron en el aire antes de unirse en el centro de la mesa, formando una delicada flor que brillaba con la luz del sol. La flor se abrió lentamente, revelando intrincados pétalos cristalinos.

Las damas aplaudieron con entusiasmo, asombradas por la belleza del hechizo.

"Es absolutamente preciosa, Helena" Dijo la duquesa Dahlia "Tienes un don muy especial"

"Es realmente impresionante" Dijo Liv con un orgullo que no podía ocultar "Y cada día te haces más hábil, mi amor. Y estoy segura de que, algún día, serás una de las mejores magas que el mundo haya visto. Solo sigue practicando y nunca pierdas tu bondad"

La Sabionda sonrió, feliz de haber podido complacer a las damas y a su madre.

Había un tema en particular que todas esperaban escuchar con gran interés: las aventuras de Helena y sus amigos. Aunque la mayoría de ellas ya había oído rumores de sus hazañas, estaban ansiosas por escuchar los detalles de la propia Helena.

"Helena, querida" Dijo la duquesa Dahlia "He escuchado tantas historias fascinantes sobre tus aventuras y las de tus amigos ¿Podrías contarnos alguna de ellas? Estoy segura de que todas estaríamos encantadas de escucharla"

"Por supuesto, duquesa Dahlia" Respondió la Sabionda con una leve inclinación de cabeza "Hace apenas unos días, mis amigos y yo tuvimos que enfrentarnos a una amenaza bastante inusual... un ejército de polillas lideradas por una criatura conocida como Polilla Asesina"

Las damas se quedaron en silencio por un momento, sorprendidas. Algunas intercambiaron miradas incrédulas, mientras otras esperaban ansiosas a que Helena continuara.

"¿Ejército de polillas? ¿En serio?" Preguntó Lady Lena

"Así es. No son las polillas comunes y corrientes que rondan las lámparas. Estas eran enormes y mandíbulas que podrían cortar a través de la tela más gruesa"

"¡Qué horror! ¿Y cómo enfrentaron semejante cosa?"

"Con mucha astucia y, claro, un poco de magia. Polilla Asesina era la líder, un sujeto con la habilidad de controlar a las polillas y dirigirlas hacia nosotros. Tuvimos que pensar rápido. Mis amigos y yo combinamos nuestras habilidades"

"Debió haber sido aterrador..." Exclamó la Condesa Nilsa "Pero también emocionante. No todos los días una dama de la nobleza tiene la oportunidad de participar en una batalla así"

"Fue toda una experiencia, eso es seguro. Pero lo más importante es que logramos proteger a todos. Aunque no negaré que fue bastante caótico, hubo un momento en el que pensé que las polillas ganarían"

"Helena, siempre me sorprendes" Dijo la duquesa Dahlia "No solo eres una hechicera talentosa, sino también una heroína valiente"

La Sabionda sonrió modestamente, disfrutando de la admiración de las damas.

El resto de la tarde pasó en un ambiente de calidez y alegría. Helena continuó participando en la conversación, aprendiendo de las experiencias y consejos de las damas, mientras Liv la observaba con satisfacción.

Cuando la tarde finalmente llegó a su fin y las damas comenzaron a despedirse, Liv se acercó a Helena y la abrazó.

"Estoy muy orgullosa de ti, cielo. Eres una niña maravillosa, y cada día me asombras más.

"Gracias, mamá" Dijo la sabionda correspondiendo al abrazo "Significa mucho para mí escucharte decir eso. Te quiero mucho"

"Y yo a ti, mi amor" Respondió Liv besando la frente de su hija

En otra parte de Arendelle, Ed caminaba por el sendero hacia la biblioteca del reino. Las largas jornadas como recolector de hielo y guardián mágico eran exigentes, pero esa tarde, a pesar de su cansancio, tenía una cita importante.

No era una cita romántica, aunque sí tenía algo que ver con su novia. Elli había insistido en ayudarlo con sus estudios. Ed, por razones familiares y económicas, había tenido que dejar la escuela mucho antes de completar su educación secundaria.

Pero Elli no quería que él quedara rezagado solo porque la vida lo había empujado a trabajar a una edad temprana. Así que, con una mezcla de entusiasmo y nerviosismo, Ed decidió aceptar su oferta.

Al llegar a la entrada de la biblioteca, se detuvo un momento para observar el enorme edificio. Siempre le había parecido imponente, un lugar lleno de conocimientos que no había tenido la oportunidad de explorar.

Dentro de la biblioteca, Elli ya estaba esperándolo, sentada en una mesa con varios libros y cuadernos abiertos frente a ella. Vestía un bonito vestido color verde, y sus gafas descansaban en su nariz mientras hojeaba las páginas de uno de los libros. Al verlo entrar, una sonrisa iluminó su rostro.

"¡Ed!" Exclamó ella, alzando la mano para saludarlo "Ven, ya encontré algunos temas importantes que creo que te van a ayudar mucho. Hoy empezaremos con matemáticas y un poco de historia"

Ed se sentó frente a ella, mirando los libros con cierto recelo.

"Gracias por esto, Elli. No sé si soy el mejor alumno, pero haré lo mejor que pueda"

Elli sonrió con dulzura, apoyando la mano en la de él por un breve momento.

"Sé que lo harás genial. Y no te preocupes, vamos paso a paso. Primero, quiero asegurarme de que entiendas las fracciones"

"Bueno... Sé que las fracciones tienen que ver con dividir cosas en partes, pero más allá de eso, estoy perdido"

Elli tomó una hoja de papel y comenzó a dibujar con su pluma, haciendo círculos y dividiéndolos en partes.

"Imagínate que tienes un gran bloque de hielo. Si lo cortas en dos partes iguales, cada parte es la mitad ¿Verdad?"

Ed asintió.

"Ahora, si lo cortas en cuatro partes, cada una es un cuarto. Y eso es lo que hacen las fracciones, nos dicen en cuántas partes se divide algo"

"Ah... ya veo. Entonces si divido algo en ocho partes, cada una es un octavo ¿No?"

"¡Exactamente!" Respondió ella emocionada de que él comprendiera tan rápido "Ahora, lo que quiero que hagas es sumar fracciones. Si tienes media barra de hielo y un cuarto de otra ¿Cómo sabrías cuántas partes tienes en total?"

"Hum... Creo que tendría que sumar las partes, pero no estoy seguro de cómo hacerlo"

"Mira" Dijo Elli tomando una nueva hoja "Para sumar fracciones, necesitas que ambas fracciones tengan el mismo denominador. Eso significa que tienes que convertirlas para que las partes sean del mismo tamaño. Aquí, te mostraré cómo"

Con paciencia, Elli le explicó cómo convertir fracciones para sumarlas, usando ejemplos del trabajo de Ed para que fuera más fácil entender. Usó bloques de hielo como referencia, y al cabo de un rato, Ed estaba sumando fracciones con confianza.

Después de trabajar un rato con los números, Elli cambió de tema.

"Ahora vamos a la historia. Sé que es un poco diferente, pero quiero que conozcas un poco más sobre Arendelle y su pasado"

"Está bien, pero te advierto que no soy muy bueno para memorizar fechas"

"No te preocupes" Dijo Elli sonriendo "No quiero que memorices fechas. Lo que quiero es que entiendas por qué las cosas sucedieron. Vamos a hablar del rey Anders, el primer rey de Arendelle. Él fue el fundador de este reino, y aunque eso fue hace muchos años, su legado sigue vivo hoy"

Mientras hablaba, Elli le mostró un mapa antiguo del reino y comenzó a narrar la historia de cómo Anders había unificado las tribus y construido las primeras fortalezas de Arendelle.

Ed, aunque no era un gran fanático de la historia, se encontró fascinado por la forma en que Elli contaba los eventos, haciendo que todo pareciera cobrar vida.

"...Y entonces, el rey Anders decidió que Arendelle necesitaba un puerto" Continuó Elli, señalando una parte del mapa "Fue una decisión estratégica que permitió que el reino prosperara a través del comercio ¿Ves cómo una sola decisión cambió el destino del reino?"

Ed asintió impresionado por la historia.

"Es increíble cómo algo tan simple como construir un puerto puede cambiar tanto"

"Así es. Y lo mismo ocurre con la educación. Cada cosa que aprendes puede cambiar tu vida de maneras que tal vez no imaginas aún"

Después de varias horas de estudio, los dos salieron de la biblioteca cuando el sol comenzaba a ponerse. Mientras caminaban por las calles adoquinadas.

"Gracias por esto, Elli. De verdad" Dijo Ed sonriendo con gratitud

Elli se sonrojó un poco, acomodando sus gafas sobre su nariz.

"No tienes que agradecerme. Sabes que siempre estoy aquí para ayudarte. Además, me encanta pasar tiempo contigo"

Ed sonrió agradecido de que tenía a alguien como Elli a su lado para apoyarlo.

Mientras, de vuelta en el castillo de Arendelle. Kristy estaba sentada en su habitación, nerviosa por lo que su mamá le había dicho que harían esa tarde. Sabía que era hora de empezar a usar un sostén, pero la idea la ponía un poco ansiosa.

Anna entró con una sonrisa cálida y un paquete en la mano.

"¡Hola, cariño! ¿Estás lista para esto?"

"Supongo que sí, mamá" Asintió con timidez, mirando el paquete con curiosidad "Pero no sé por dónde empezar"

"No te preocupes, estaré aquí para guiarte en todo momento. Mira lo que encontré para ti"

Anna abrió el paquete y sacó un sostén delicado y bonito, en el color lila, el favorito de Kristy.

"Oh, es muy lindo. Pero ¿qué pasa si no me gusta cómo se siente?"

"Si eso sucede, no te preocupes. Podemos probar diferentes estilos y tallas hasta encontrar el que te haga sentir mejor. Es un proceso de prueba y error" Le explicó Anna mientras Kristy levantaba los brazos y ella deslizaba suavemente las correas del sostén sobre sus hombros.

Kristy se sintió un poco torpe al principio, pero con la guía y el apoyo de su mamá, pronto se sintió más cómoda.

"Así está bien, ahora solo tenemos que ajustarlo un poco"

Kristy se miró en el espejo mientras su mamá ajustaba las correas y el cierre del sostén para asegurarse de que le quedara perfectamente. A medida que se acostumbraba a la sensación, Kristy comenzó a sentirse más segura y confiada.

"Creo que me gusta, mamá. Gracias por todo tu apoyo"

"De nada, cariño. Siempre estoy aquí para ayudarte en todo lo que necesites"

Kristy se sintió agradecida por tener a su mamá a su lado durante este momento importante en su vida.

Más tarde, Helena y Kristy disfrutaban de unos ricos helados con varias bolas de nieve, ambas conversaban alegremente. Justo en ese momento, ambas notaron a una mujer embarazada que pasaba por ahí en compañía de su esposo.

"¡Mira, Kristy!" Le dijo la sabionda discretamente "Esa chica está embarazada ¿Verdad?"

"Sí, está esperando un bebé"

"¿Y cómo será que llega el bebé allí dentro? Ya no creo en la cigüeña, pero... no entiendo bien cómo sucede"

Helena todavía no había recibido la charla sobre el origen de los bebés. Kristy sabía que su amiga aún era joven para la charla completa.

"Bueno... Helena, sabes que hay cosas que la gente hace cuando son adultos..." Tartamudeó Kristy sonrojándose "Pero... es un tema un poco complicado. Y algún día, cuando seamos mayores, entenderás mejor cómo sucede todo..."

"Supongo..."

"Helena, ¿puedo pedirte un favor?" Preguntó Kristy cambiando de tema y bajando un poco la voz, como si estuviera compartiendo un secreto.

"Claro, Kristy ¿Qué necesitas?"

"Bueno... he invitado a unos parientes que casi no frecuento. Son familiares lejanos, pero son importantes para la familia. El problema es que vienen de muy lejos, y temo que no lleguen a tiempo para la fiesta ¿Crees que podrías usar un hechizo para que sus barcos lleguen más rápido a Arendelle?"

"¡Por supuesto! No hay problema, Kristy. Quiero que todo salga perfecto, y si puedo ayudar con eso, lo haré con gusto"

"¡Gracias, Helena! De verdad, sería un gran alivio. No quiero que se pierdan la sorpresa"

"No te preocupes. Un par de destellos rosados y tus parientes estarán aquí antes de que te des cuenta"

"Eres la mejor, Helena"

"Lo soy y lo sé, Vamos a asegurarnos de que esta fiesta sea tan perfecta como la has imaginado ¡Voy a lanzar el hechizo ahora mismo!

Con un destello rosa en sus manos, la Sabionda dirigió sus manos hacia el horizonte, donde los barcos de los parientes de Kristy navegaban..

"Listo" Exclamó la iluminada "Ahora solo falta esperar y, mientras tanto, seguimos con los preparativos ¡Tus parientes estarán aquí a tiempo para disfrutar de todo!"

"¡Gracias, Helena! Esto significa mucho para mí"

"Para eso están las amigas ¿No?"

Esa misma noche, mientras Kristy dormía plácidamente, Anna se recostó junto a Kristoff en su cama. Los dos compartían una tranquila intimidad, una rutina diaria después de largos días llenos de responsabilidades reales y momentos familiares.

"Hoy encontré a Kristy en el jardín, con una carta y un globo" Dijo Anna mientras acariciaba la mano de Kristoff.

"¿Una carta y un globo? ¿Qué estaba haciendo?"

"Le pregunté lo mismo. Me dijo que escribió una carta para todos los bebés abortados, y que la quería enviar al cielo"

"¿Kristy hizo eso?" Preguntó él conmovido y sorprendido "¿Cómo llegó a pensar en algo así?"

"No lo sé... Kristy siempre ha sido una niña muy sensible. Creo que le afectan más las cosas de lo que parece, y a veces no lo notamos del todo. Fue un momento... tan hermoso y triste a la vez"

Kristoff suspiró profundamente, asimilando lo que Anna le contaba. Sabía que Kristy tenía un corazón increíblemente compasivo, pero escuchar cómo su hija procesaba algo tan profundo a su corta edad lo hizo sentir un orgullo inmenso.

"Es una niña especial" Murmuró Kristoff, pensativo "Siempre lo ha sido, pero parece que está creciendo más rápido de lo que me gustaría"

"Es cierto. Me sorprende cómo puede ser tan reflexiva para su edad"

Kristoff le devolvió la mirada y la tomó suavemente de la mano.

"Tienes razón, Anna. Pero también es gracias a ti. Kristy tiene tu bondad, tu sensibilidad... y esa capacidad de ver más allá de lo que está frente a ella"

Anna se sonrojó ligeramente ante el cumplido de su esposo.

"Creo que ambos hemos hecho lo mejor que podemos. Y aunque no siempre sea fácil, es reconfortante ver cómo Kristy crece con tanto amor en su corazón"

"¿Crees que deberíamos preocuparnos? Quiero decir, si ya está pensando en cosas tan profundas, no me imagino cómo será cuando sea adolescente"

"Tal vez. Pero no importa lo que pase, estaremos a su lado"

"Sí, y sé que podemos estar tranquilos. Con los valores que les hemos enseñado, estoy segura de que nunca se verán abrumadas por un embarazo inesperado. Ellas saben lo que es importante y han crecido entendiendo la importancia del respeto por sí mismas y por los demás"

Ambos se quedaron en silencio un momento, disfrutando de la serenidad de la noche, confiando en que habían hecho bien al guiar a sus hijas con amor y valores sólidos, y seguros de que Kristy y Elli siempre encontrarían su camino.

Los primeros rayos del amanecer iluminaron las montañas nevadas que rodeaban Arendelle, mientras el castillo se preparaba para recibir a los parientes que llegaban desde distintas partes de Europa para asistir a la fiesta del quince aniversario de bodas de Anna y Kristoff.

Había una mezcla de emoción y nerviosismo en el aire; después de todo, era raro que todos se reunieran, y aunque mantenían contacto por cartas, el tiempo y la distancia habían hecho que las visitas fueran esporádicas.

A medida que los carruajes iban llegando uno por uno, el personal del castillo se apresuraba para recibir a los distinguidos visitantes. Las puertas del gran salón estaban abiertas, y el eco de las voces se extendía por los corredores.

"¡Oh, Arendelle! ¡Qué hermoso lugar! Hace tanto tiempo que no estaba aquí..." Dijo una dama elegante de mediana edad mientras abrazaba cálidamente a Elsa, quien había salido a recibirlos.

"Tía Margareta, tío Alaric, nos alegra tanto que hayan podido venir ¡Esperábamos con ansias esta visita!" Respondió la reina mientras caminaban al interior del castillo

"Querida Elsa, siempre es un placer verte"

Un hombre mayor, de cabello gris, con un aire noble y un tono de voz grave, las seguía, observando el lugar con una sonrisa nostálgica.

"Hace años que no visitábamos este lugar, Elsa. El castillo se ve más majestuoso que nunca "Aunque hayan pasado tantos años, la hospitalidad de la familia real nunca ha cambiado."

"Bueno, en parte es porque siempre hemos estado en contacto" Dijo Elsa "Las cartas mantienen vivos los recuerdos, pero nada se compara con verlos en persona."

Andy llegó justo en ese momento, seguido por Elli, Kristy y Helena.

"¡Bienvenidos!" Dijo Kristy abrazando a los recién llegados uno por uno.

La tía Margareta con una sonrisa dulce le revolvió el cabello.

"Siempre tan dulce, Kristy. No sé cómo lo haces, pero cada vez que te veo, me recuerdas a tu mamá cuando era pequeña"

"¡Y siempre tan atenta! Me alegra ver que sigues siendo la luz de la familia" Dijo el tío Alaric dándole un ligero apretón en el hombro.

Kristy, con una sonrisa tímida pero agradecida, disfrutaba del afecto de sus parientes. Desde pequeña había sido la consentida de muchos de ellos, y ahora, en medio de esa reunión familiar, sentía cuánto la apreciaban.

"¡Miren cuánto han crecido sus hijos, Elsa!" Dijo una mujer mayor con acento alemán, era la tía Gertrudis "¡Mira a Andy, es un joven tan apuesto!"

Andy, algo tímido, pero siempre bien educado, hizo una reverencia.

"Gracias, tía. Es un honor que hayan venido"

"Sabemos que el viaje no es fácil, pero estamos tan felices de tenerlos aquí" Agregó Elli

"¡Elli, querida! Cada vez que te veo, estás más alta" Dijo la tía Ylva, que era prima del Rey Adgar y había sido gran amiga de la reina Iduna "¡Tienes esa chispa en los ojos, igual que tu abuela!"

Tío Alistair, un hombre elegante de la edad de Elsa se dirigió a Andy, palmeándole la espalda con una sonrisa llena de orgullo.

"¡Andy, muchacho! El príncipe del hielo, como te llaman. Estoy seguro de que tu abuelo estaría más que orgulloso de ti"

"Gracias, tío Alistair"

"¿Sabes, Andy?" Dijo Lord Cedric, un primo del rey Agdar "Cada vez que te veo me parece que estoy viendo un reflejo de tu abuelo. No solo tienes su porte noble, sino también esa determinación en la mirada"

"Es verdad, Cedric" Dijo tía Gertrudis "Andy tiene ese porte y nobleza que caracterizaba a Adgar"

"Gracias por decirlo" Dijo Andy con orgullo "Es un gran honor para mí escuchar que me parezco a mi abuelo. Aunque no tuve la oportunidad de conocerlo, me esfuerzo por seguir sus pasos"

"Y lo haces maravillosamente, Andy. No solo te pareces físicamente a él, sino que también tienes esa fortaleza interior y ese sentido del deber. Adgar fue un gran rey, y aunque tuvo un destino trágico, fue un hombre valiente. Estoy segura de que tu abuelo estaría muy orgulloso de la persona en la que te has convertido"

"Gracias en verdad por sus palabras"

Un joven primo de la misma edad de Andy, se acercó y palmeó a Andy en el hombro.

"¡Por fin nos vemos de nuevo, primo! Después de tanto escribirnos, es genial poder verte otra vez cara a cara"

"¡Lo mismo digo, Karl! Tenemos tantas historias que contarnos"

Aunque había pasado tiempo escribiendo cartas a algunos de sus primos, verlos en persona le recordaba cuánto había cambiado desde la última vez que se vieron.

"¿Cómo es la vida en Arendelle siendo el príncipe heredero?" Preguntó su prima, Isabelle, una joven de quince años.

"Bueno, no es tan diferente de la vida de cualquier otra persona" Respondió Andy rascándose la nuca con modestia. "Tengo mis deberes, pero también tengo tiempo para divertirme. Y, claro, siempre estoy en compañía de mi familia, que es lo mejor"

"No es tan modesto como parece," intervino Kriste riendo suavemente. "Andy es un héroe por aquí. Ha salvado Arendelle muchas veces"

"Pues sí, algo hay de eso.. Pero ya les contaré" Dijo Andy

"Es maravilloso ver cómo las nuevas generaciones preservan la sangre real" Exclamó tío Alaric "La historia de nuestra familia sigue viva en cada uno de ustedes, muchachos"

"Exactamente" Exclamó tía Margareta "El linaje es fuerte y se mantiene con honor. Es un alivio ver que los valores y la historia que heredamos siguen presentes en ustedes, los jóvenes"

Una joven mujer, prima lejana, con un aire refinado se acercó a Elsa, admirando la sala.

"Elsa, el castillo es incluso más impresionante de lo que recordaba. Es como estar en un sueño"

"Gracias. Arendelle siempre ha sido nuestro hogar, y estamos encantados de poder compartirlo con ustedes. Queremos que se sientan como en casa. Sabemos que muchos de ustedes han viajado desde lejos, así que queremos que disfruten cada momento aquí"

"¡Qué maravillosa reunión familiar!" Exclamó la tía Ylva "Estoy deseando escuchar todas las historias y ponernos al día. Y por supuesto, probar las delicias que siempre preparan aquí"

La familia entera se echó a reír, mientras la emoción por la reunión continuaba en el aire. Los parientes, aunque venían de diferentes rincones de Europa, se sentían conectados en ese momento por el cálido recibimiento que la familia real de Arendelle les había ofrecido.

A medida que entraban en el castillo, el salón se llenó de risas, conversaciones animadas y un sentimiento compartido de alegría por la reunión tan esperada.

"¡Familia, quiero que conozcan a mi mejor amiga, Helena!" Les dijo Kristy entusiasmada

Los parientes se giraron hacia Helena, observándola con curiosidad y aprecio. Helena les sonrió cortésmente, su presencia emitiendo una tranquila seguridad.

"Helena es la media hermana de Andy y es una hechicera increíble, de hecho, fue ella quien me ayudó a que sus barcos llegaran tan rápido a Arendelle"

"¿De verdad?" Exclamó la tía Gertrudis "¡Eso explica cómo logramos llegar mucho antes de lo esperado!"

"Solo hice un pequeño hechizo para asegurarnos de que el viento estuviera a su favor y el mar calmado" Explicó la Sabionda "Quería que pudieran llegar a tiempo para la celebración"

"¡Increíble!" Esclamó el tío Alistair "Nunca había visto magia de este tipo en acción. ¡Gracias, Helena, por ayudarnos a llegar sin contratiempos!"

"Helena siempre está dispuesta a ayudar, y es la mejor amiga que podría tener. Sabía que no habría mejor persona para asegurarme de que todos estuvieran aquí con nosotros hoy"

"Es un placer conocerte, Helena" Dijo la tía Aloisa que era una mujer rubia de edad aproximada a la de Anna y Elsa "¡Definitivamente ya eres parte de la familia!"

"Muchas gracias, es un honor estar aquí con ustedes y poder ayudar. Estoy feliz de que todos hayan llegado bien y a tiempo.

En medio de los saludos y el bullicio, el capitán Escarcha, Olaf y Susy se acercaron para unirse a la bienvenida. Los tres muñecos de nieve, cada uno con su propia personalidad encantadora, fueron recibidos con la misma calidez que cualquier otro miembro de la familia.

Los parientes ya estaban acostumbrados a la presencia de estas peculiares figuras. Olaf, con su eterna sonrisa y su alegre voz, fue el primero en saludar a todos con su entusiasmo habitual, mientras Susy, con su forma más tranquila y observadora, se unía a los saludos con una leve inclinación de cabeza. El capitán Escarcha, vestido con su uniforme impecable, mostró su respeto y cortesía como siempre, saludando a los invitados con una leve reverencia.

"¡Qué gusto verlos a todos de nuevo!" Exclamó Olaf agitando sus brazos de madera enérgicamente "¡Hace tanto que no tenemos una gran reunión así! ¿No es maravilloso?"

"Sí, Olaf," Dijo Lord Cedric con una sonrisa "Es bueno verte, como siempre"

El capitán Escarcha, manteniendo su porte serio pero siempre amable, agregó:

"Espero que disfruten de la velada. Los escoltaré a sus habitaciones"

La presencia de los muñecos de nieve se había vuelto algo natural, parte del día a día en Arendelle. Los parientes ya no se sorprendían de ver a estas encantadoras criaturas de nieve caminando entre ellos, interactuando con la misma fluidez que cualquier ser humano.

Los familiares se ocultaron en las habitaciones de huéspedes, y mientras Elli, Kristy, y Kristoff se movían con cautela por la gran sala del castillo, asegurándose de que Anna no sospechara nada. Cada detalle de la fiesta sorpresa de aniversario de bodas debía ser perfecto, y todos en la familia estaban comprometidos en mantener el secreto

Elli se encargaba de coordinar los últimos detalles de la decoración. Había elegido colores cálidos y festivos, con guirnaldas de flores y luces que iluminaban la sala de manera mágica.

"¡Esto tiene que ser inolvidable para mamá y papá!" Dijo Elli, mientras se aseguraba de que cada cinta estuviera perfectamente colocada.

Kristy, con su entusiasmo infantil, ayudaba a Elli, colgando globos y distribuyendo pequeños arreglos florales por toda la sala.

"¿Crees que a mamá le gustará este color, Elli?" Preguntó Kristy, levantando un ramo de flores que había elegido con mucho cuidado.

"Estoy segura de que le encantará, Kristy. Estás haciendo un trabajo maravilloso"

Mientras tanto, Kristoff estaba en la cocina, supervisando la preparación del pastel. Sabía que Anna adoraba los pasteles, especialmente los de chocolate.

"Casi está lista la parte más importante, chicas" Les dijo Kristoff a sus hijas cuando ellas se reunieron con él en la cocina "Nada dice Te amo, como un pastel bien hecho"

"Mamá va a estar tan feliz" Exclamó Kristy

"Espero que sí" Respondió Kristoff, con una sonrisa orgullosa "Pero antes debemos mantener esto en secreto. Anna siempre es tan perspicaz que ha sido un verdadero desafío"

"¡No he dicho ni una palabra, papá! He sido una tumba" Aseguró Kristy

"Así se hace, Kristy," dijo Kristoff, dándole una palmada en la espalda. "Anna se va a sorprender mucho."

De repente, escucharon pasos en el pasillo. Todos se congelaron, sabiendo que podía ser Anna.

Elli rápidamente señaló a Kristy que escondiera algunos adornos que aún tenía en las manos.

"¡Es mamá! ¡Actúen con normalidad!" Susurró Elli.

Anna apareció en la puerta de la cocina, con una sonrisa curiosa.

"¿Qué están haciendo todos aquí?" Preguntó Anna notando la atmósfera inusualmente conspiradora.

"¡Nada!" Respondieron los tres al mismo tiempo tratando de sonar casuales.

"Solo eligiendo algo para la cena, cariño" Le dijo Kristoff "¿Por qué no vas a relajarte un poco mientras terminamos aquí?""

Anna levantó una ceja, claramente desconcertada, pero no insistió.

"Está bien... pero me parece que están tramando algo"

"¿Nosotros? ¡Jamás!" Respondió Elli intentando mantener una expresión inocente.

"De acuerdo, confío en ustedes. Pero si están planeando algo, será mejor que sea bueno"

"¡Fiu! Eso estuvo cerca" Suspiró Kristy cuando Anna finalmente salió de la cocina.

"Sí" Coincidió Elli riendo en silencio. "Pero no te preocupes, Kristy. Mamá no sospecha nada"

"Bien hecho, chicas. Ahora, volvamos al trabajo. Aún queda mucho por hacer antes de la gran sorpresa"

Más tarde, Kristy distraía a su mamá mientras daban un paseo por el campo.

"¿Sabes, mamá? No me gusta mucho esto de crecer"

"Lo entiendo, cariño. A veces puede ser difícil aceptar los cambios que vienen con el crecimiento. Es normal sentirse así. Pero recuerda que crecer también significa aprender y experimentar nuevas cosas emocionantes en la vida"

"Supongo que tienes razón. Pero todavía extraño los días en que todo era más simple"

"Es comprensible sentir nostalgia por el pasado, pero también es importante mirar hacia adelante con optimismo y aceptar los desafíos que vienen con el crecimiento"

"Dime ¿Nunca te preocupa el hecho de que nada es permanente?"

"Hum... no"

"¿En serio?... Wow.. Ojalá yo fuera tan madura como tú para no preocuparme por cosas tan importantes"

"Creo que no lo dije bien... Es sólo que no me inquieta, porque te tengo a ti y a Elli, a tu papá. A Elsa y Andy. Y ¿Sabes? Hay cosas que nunca cambiarán"

"¿Cómo cuáles?"

Por toda respuesta, Anna comenzó a entonar una canción:

"Puede que sople más frío el viento
Y nos hagamos viejos
Y las nubes se muevan conlabrisa otoñal
Plantas que adornaban, hoy fertilizan"

"También se marchitan todas las hojitas" Cantó Kristy

"Pero sé que ciertas certezas siempre habrá
Lo que no cambiará, es lo bueno que veo en ti
Lo que se mantendrá"

Anna tomó a Kristy de la mano y ambas caminaron alegremente.

"Es lo bien que estamos así" Cantaron ambas

Kristy intentó evitar que Anna volviera a Arendelle pero no lo logró y pronto ambas caminaban por las calles del reino.

Mientras Anna cantaba, Andy, Elli, y Kristoff se movían frenéticamente por las calles, tratando de ocultar los preparativos de la fiesta sorpresa del 15 aniversario de bodas. Todo debía ser perfecto, y lo más importante, Anna no debía sospechar nada.

Kristoff estaba subido sobre una escalera colocando una enorme pancarta de Feliz Aniversario.

"Las hojas están cayendo
Sven, el tiempo avanza y no se detiene"

"Quince años han pasado

Como el viento en el mar" Cantó Sven

Quince años volaron como el viento,

y aquí estoy, temblando de nervios

¿Qué si algo falla o si no lo hago bien?

Ay, Sven, ¡espero que todo salga como lo planeé

Lo que no cambiará,

es que estoy loco por su amor

Mas si me propongo, actuar en verdad
Todo saldrá muy bien ¿Verdad?"

"Lo que no cambiará" Cantó Sven

"Sven la fuerza la tienes tú" Cantó Kristoff

"¡Rápido Pa!" Exclamó Kristy acercándose a toda prisa "¡Mamá está a punto de doblar la esquina!"

Sin pensarlo dos veces, él saltó de la escalera y jaló la pancarta hacia abajo ocultándola justo cuando Anna pasaba cerca, pero terminó estrellándose de cara contra un muro.

Era un día soleado y perfecto, y Anna se encontraba completamente absorta en la melodía, sin notar los pequeños detalles a su alrededor.

Andy, por su parte, vio que Anna se acercaba a una mesa llena de decoraciones y, en un arranque desesperado, fingió que estaba vendiendo flores, colocándose frente a ella.

"¿Qué estás haciendo, Andy?" Preguntó Anna con una ceja levantada

"¡Vendiendo flores, tía! ¿Quieres una? Cortesía de la casa... ¡Son... uh... las mejores de Arendelle!"

Anna tomó la flor que Andy le ofrecía y sonrió un poco confundida, pero siguió su camino cantando

"Al igual que rocas que en la pared" Siguió cantando Anna señalando una pared
"Siempre seguras son
Lo que no cambiará
Es lo que me haces sentir tú" Agregó abrazando a su hija menor

Kristy correspondió al abrazo de su mamá y contuvo la risa cuando vio a Olaf y Sussy tratando de esconder un enorme pastel detrás de un arbusto.

La reina por su parte miraba aquellas cómicas peripecias desde el balcón de su oficina.

"Hay viento inquieto" Cantó Elsa
¿En él vendrá la voz que escucho?
¿Qué se aproxima?
Cambiar no es algo que deseara hoy

Los días tan bellos
No puedo congelar
Quiero conservarlos
Mas hoy elijo el día disfrutar"

Cantó la reina mientras salía de su oficina para darle una mano a su sobrina Kristy

Anna, completamente ajena a las maniobras a su alrededor, asintió felizmente, caminando hacia la tienda sin sospechar que su familia estaba luchando desesperadamente por mantener la sorpresa intacta.

Justo entonces llegó su hermana y ambas se abrazaron.

"Si ya el frío cerca parece" Cantaron los ciudadanos de Arendelle

"Y que ustedes, con él, envejecen" Cantó Olaf

"Hoy damos gracias bajo el cielo otoñal" Cantaron los ciudadanos de Arendelle

"En nuestro reino habrá siembre abundancia
Bailemos con esa esperanza"
"La bandera de Arendelle prometo que siempre ondeará" Cantó la reina
"La bandera ondeará" Cantó Anna
"La bandera ondeará
La bandera ondeará" Cantaron los ciudadanos de Arendelle

"Lo que no cambiará es el tiempo que ves pasar
Lo que se mantendrá es el no saber qué vendrá
El pasado ya déjalo pasar, el tiempo se escapa, sí
Lo que no cambiará

"Es lo que me haces sentir tú" Cantó Anna
"Es lo que me haces sentir tú" Cantó Elsa abrazando a Anna
"Es lo que me haces sentir tú" Cantó Kristy abrazando a su mamá
"Es lo que me haces sentir tú" Cantó Anna correspondiendo al abrazo de ambas

Mientras tanto, Andy, Kristoff, y Elli intercambiaron miradas de alivio y complicidad. Habían logrado esconder todas las pistas justo a tiempo. Todo estaba listo para la gran sorpresa, y lo mejor de todo, Anna seguía sin tener la más mínima idea de lo que se estaba tramando.

La emoción en el castillo de Arendelle aumentaba a medida que la fiesta sorpresa para Anna y tomaba forma.

Olaf, entusiasta como de costumbre, estaba lleno de ideas y energía.

"¡Esto es tan emocionante! ¡No puedo esperar para ver la cara de Anna cuando vea todo esto!" decía mientras ayudaba a colocar las guirnaldas de luces en el gran salón.

"Olaf, no olvides que las luces deben estar distribuidas uniformemente" Le recordaba Susy, asegurándose de que cada decoración estuviera en su lugar. mientras colocaba cuidadosamente las decoraciones.

Olaf, como siempre, seguía con su optimismo desbordante, aunque a veces dejaba caer una o dos cosas.

"¡Atención, equipo!" Decía el Capitán Escarcha con voz autoritaria pero amistosa, tomando su papel muy en serio "Cada adorno debe ser colocado con precisión militar"

Elsa, con su toque mágico, estaba a cargo de los detalles más especiales. Con un simple movimiento de sus manos, creaba delicados copos de nieve que caían suavemente desde el techo, formando un brillante telón de fondo.

"Este será un verdadero espectáculo de invierno" Dijo la reina sonriendo mientras veía cómo su magia transformaba la sala en un paraíso invernal.

Andy, por su parte, ayudaba a su madre a crear una pista de hielo en el centro de la sala.

"Creo que todos se divertirán mucho patinando aquí" Comentó Andy mientras miraba con orgullo su obra.

"¡Eso es genial, Andy!" Exclamó la Sabionda deslizándose sobre la pista recién formada con alegría "¡Es como una fiesta en la nieve dentro del castillo!"

Elsa dirigió su atención a Elli y Kristy, que estaban terminando de colgar algunos últimos detalles.

"¿Cómo va todo por aquí?" preguntó Elsa observando los preparativos

"¡Todo va según el plan, tía!" Respondió Elli emocionada "Solo falta un poco más y todo estará listo"

"Andy ha hecho una pista de hielo en el centro de la sala ¿Verdad que es una idea genial?" Le dijo Kristy mientras adornaba una esquina con pequeñas flores de hielo que Elsa había creado.

Elsa sonrió y asintió.

"Es una idea maravillosa. Estoy segura de que Anna y Kristoff lo adorarán."

El Capitán Escarcha se acercó, satisfecho con el trabajo de todos.

"Todo está en orden, su majestad. Esta será una fiesta digna de la realeza" declaró con orgullo el soldado de nieve

"Excelente capitán"

Más tarde, Elsa caminaba por los pasillos del palacio, preparándose mentalmente para el evento. Sin embargo, al girar una esquina, se topó con el capitán Escarcha. La reina se quedó completamente sorprendida. El capitán había afeitado su distintivo bigote de hielo, algo que jamás hubiera esperado.

Sin su característico bigote, el capitán lucía sorprendentemente diferente, y no solo eso, sino que, en lugar de su uniforme habitual, vestía un elegante traje mágico adornado con charreteras que brillaban como el hielo en un día soleado.

Las botas altas completaban el conjunto, haciéndolo ver aún más imponente y atractivo. Elsa se quedó sin palabras por unos instantes, y aunque intentó disimular su asombro, no pudo evitar que sus ojos recorrieran rápidamente la figura del capitán.

"Capitán… se ve... muy bien" Logró decir la reina con una sonrisa nerviosa sintiendo un pequeño rubor en sus mejillas que apenas podía controlar.

A diferencia de otros seres de nieve como Olaf o Susy, el capitán tenía una forma humana bien definida. Aquel cambio, aunque inesperado, solo incrementaba su atractivo. El capitán, consciente de la reacción de Elsa, inclinó la cabeza con una sonrisa modesta.

"Gracias, majestad. Quería asegurarme de estar presentable para esta ocasión tan especial" Respondió el soldado de nieve con una leve reverencia mientras sus ojos no se apartaban de los de ella.

Elsa, aún algo desconcertada por su nueva apariencia, se permitió una sonrisa más amplia.

"Pues lo ha logrado" Admitió ella antes de que ambos siguieran su camino hacia la celebración.

Con todos los preparativos completos, el equipo de amigos y familiares miró a su alrededor, admirando su trabajo. La sala estaba transformada en un hermoso y cálido refugio invernal, lleno de amor y alegría.

"¿Listos para la gran sorpresa?" Preguntó Elsa sabiendo que todo el esfuerzo había valido la pena.

"¡Listos!" Respondieron todos al mismo tiempo con una sonrisa de complicidad en sus rostros.

El salón principal del castillo estaba adornado con luces titilantes, flores de los jardines reales, y un hermoso pastel de aniversario en el centro de una larga mesa. Los invitados, amigos cercanos y familiares, ya estaban reunidos en silencio, esperando el momento en que Anna llegara.

Era una de esas tardes que Anna disfrutaba en su recámara con un buen libro, acurrucada en el sofá mientras una suave brisa veraniega se colaba por las ventanas abiertas. Ella no sospechaba nada fuera de lo normal.

Pero lo que no sabía era que mientras ella leía en su habitación, Kristoff había pasado semanas planeando cada detalle de una fiesta sorpresa junto con sus hijas.

En la recámara, Kristoff se asomó por la puerta, intentando disimular una sonrisa nerviosa. Caminó hacia Anna y la miró con una expresión despreocupada.

"¿Todo bien aquí?" Preguntó él tratando de no parecer demasiado ansioso.

Anna levantó la vista de su libro y lo miró con curiosidad.

"Sí, solo disfrutando un rato de paz ¿Por qué?"

Kristoff se encogió de hombros, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta.

"Bueno, estaba pensando que tal vez podríamos... no sé... bajar al salón principal. Algo me dice que podrías disfrutarlo"

Anna lo miró, arqueando una ceja.

"¿El salón principal? ¿Por qué? ¿Ocurre algo?"

"Nada especial" Dijo Kristoff, tratando de sonar despreocupado "Pero, ya sabes, pensé que sería un buen lugar para... hum... pasar el rato un rato. Además, quiero mostrarte algo"

Anna lo observó detenidamente, notando el ligero brillo de emoción en sus ojos. Algo no cuadraba. Kristoff no era del tipo que sugiriera pasar el rato en un salón vacío sin razón aparente.

"Está bien, esto es sospechoso" Dijo Anna mientras se levantaba del sofá, sonriendo "Pero bueno, vamos. Tienes mi curiosidad"

Kristoff sonrió con alivio y tomó su mano mientras ambos salían de la habitación. En el pasillo, Anna podía sentir la energía diferente en el aire, pero aún no tenía idea de lo que estaba a punto de suceder.

Mientras bajaban las escaleras y se acercaban al salón principal, Anna notó que las puertas estaban cerradas, lo cual no era normal para ese momento del día. Kristoff hizo una pausa justo antes de las puertas y la miró.

"Antes de entrar" Dijo él con una sonrisa sincera "Solo quiero decirte una cosa"

"¿Qué cosa?"

Kristoff tomó sus manos con delicadeza, y Anna notó que de repente se había puesto un poco nervioso, como si buscara las palabras correctas.

"Han sido los 15 años más increíbles de mi vida" Dijo él mirándola a los ojos "Nunca imaginé que una chica tan increíble como tú se enamoraría de alguien como yo, pero aquí estamos. Y no importa qué, quiero que sepas que te amo más hoy que el día en que nos casamos"

Anna sintió que su corazón se aceleraba. Las palabras de Kristoff siempre tenían un efecto especial en ella. Ella le sonrió, con los ojos ligeramente húmedos por la emoción.

"Yo también te amo, Kristoff. No puedo imaginar mi vida sin ti" Respondió ella apretando sus manos.

Kristoff sonrió y luego soltó una risa nerviosa.

"Bien, creo que ya podemos entrar" Dijo él empujando las puertas del salón principal y, en ese instante, una explosión de luces y gritos resonó en el aire.

"¡SORPRESA!"

Anna dio un paso hacia atrás, completamente asombrada. El salón estaba lleno de sus amigos y seres queridos, todos con sonrisas de oreja a oreja. El salón, decorado como un sueño, tenía guirnaldas, velas brillantes, y un enorme cartel que decía

¡Feliz 15º Aniversario! en letras doradas. Las mesas estaban llenas de comida, y el pastel, enorme y decorado con flores, ocupaba el centro de la atención.

Kristy y Elli corrieron hacia su madre y la abrazaron con fuerza.

"¡Mamá!" Exclamó Kristy "¡Sorpresa! ¿Te gustó?"

Anna, aún en estado de shock, miró alrededor y luego volvió su atención a Kristoff, quien la observaba con una sonrisa orgullosa.

"¡Esto es increíble!" Dijo Anna, riendo "¡No tenía ni idea!"

"Eso era lo que queríamos" Dijo Elli sonriendo tímidamente "Papá organizó todo, y nosotras ayudamos"

"¡Es verdad!" Agregó Kristy emocionada "Yo hice las guirnaldas"

Anna no pudo evitar las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos mientras miraba a su familia.

"Esto es tan... tan perfecto. No sé cómo agradecerles"

"Solo disfruta" Dijo Kristoff, abrazándola por detrás y besando su cabeza "Eso es todo lo que quiero"

La fiesta continuó con risas, música y momentos entrañables. Anna se sintió abrumada por la cantidad de amor que la rodeaba, y no pudo evitar pensar en lo afortunada que era de tener una familia tan maravillosa.

Kristoff, mientras observaba a Anna reír y bailar con sus hijas, supo en ese momento que había logrado lo que se había propuesto: hacer que este aniversario fuera inolvidable para la mujer que más amaba en el mundo.

Durante la animada fiesta sorpresa, Anna se abrió paso entre los invitados, con una sonrisa radiante en su rostro. La alegría y la emoción en el aire eran contagiosas. De repente, vio a un grupo de familiares que no había visto en años, y su sonrisa se hizo aún más amplia. Caminó hacia ellos con entusiasmo.

"¡Tía Ylva, Tío Allistair! ¡No puedo creer que estén aquí! ¡Cuánto tiempo ha pasado!" Exclamó Anna

"¡Anna, querida!" Exclamó Tía Ylva "¡Sí que ha pasado tiempo! Dos años, si no me equivoco" "¡Pero parece que fue ayer! Siempre es un placer verte"

"¡Lo mismo digo! ¡Estoy tan contenta de que hayan podido venir!"

"Nos aseguramos de no perdernos esta ocasión especial" Aseguró tío Allistair "Sabíamos lo importante que era para ti"

"Significa mucho para mí tenerlos aquí ¡Esta fiesta no habría sido lo mismo sin ustedes!"

"Y no podíamos perder la oportunidad de celebrar un aniversario tan especial contigo, Anna ¡Además, Arendelle siempre es un lugar maravilloso para visitar!"

"Es verdad. Y, sinceramente, me alegra mucho que puedan ver cómo ha crecido la familia. ¡Los niños han crecido tanto! Y todos han trabajado muy duro para que esta fiesta sea perfecta"

"¡Eso puedo ver! El lugar está hermoso, lleno de vida y alegría, tal como te gusta, Anna"

"¡Así es! Bueno, vamos, quiero que disfruten de la fiesta tanto como yo ¡Tenemos mucho de qué ponernos al día!"

La música suave llenaba el salón principal, creando una atmósfera mágica y envolvente. Las luces doradas colgaban del techo como pequeños destellos de estrellas, y las sonrisas de los invitados iluminaban el lugar.

Hans se sentía incómodo de estar en la misma mesa que algunos miembros de la familia real de Arendelle. Sabía que muchos de los parientes de Elsa en un inicio no estaban al tanto de su relación con Andy, y menos de los eventos que ocurrieron dieciséis años atrás.

Elsa, siempre perceptiva, notó la tensión y de inmediato tomó la palabra.

"Familia, me gustaría presentarles al Príncipe Hans de las Islas del Sur, un buen amigo y el padre de mi hijo, Andy. Hans ha sido una parte importante de la vida de Andy, y Liv y Helena son como una segunda familia para él"

Algunos de los parientes, especialmente los mayores, intercambiaron miradas discretas. Sabían bien el escándalo que había rodeado a Elsa su embarazo en su juventud. La idea de que Hans, el hombre que no se casó con Elsa y que causó tanto dolor y deshonra en su momento, estuviera ahora allí, como si todo estuviera en el pasado, les resultaba difícil de aceptar.

"Príncipe Hans" Dijo tía Gertrudis asintiendo ligeramente con la cabeza "Es… un placer verlo aquí"

"Gracias, Milady"

"Sí, qué sorpresa" Añadió tío Allistair con una voz algo áspera "No esperábamos verlo hoy"

Elsa, percibiendo la incomodidad, intervino rápidamente.

"Hans y yo hemos mantenido una relación cordial durante todos estos años. Él ha sido un padre presente para Andy, y aunque las cosas no sucedieron como algunos podrían haber esperado, todos hemos encontrado una manera de ser una familia para el bien de Andy"

Liv, quien había permanecido en silencio hasta ahora habló.

"Entendemos que las circunstancias fueron difíciles en su momento. Pero Hans siempre ha querido lo mejor para Andy, y ambos estamos comprometidos a asegurarnos de que él crezca rodeado de amor y apoyo"

"Helena y Andy son muy cercanos" Añadió Liv, mirando a su hija que estaba al lado de su hermano "Y nosotros valoramos profundamente la relación que tenemos con Elsa y su familia"

Algunas de las expresiones en la sala se suavizaron un poco ante las palabras de Liv, aunque la tensión aún persistía.

"Eso es verdad" Intervino Andy sintiendo que debía decir algo "Papá, Liv, y Helena siempre han estado allí para mí, y me siento muy afortunado de tenerlos en mi vida. Todos hemos aprendido a dejar atrás el pasado y mirar hacia adelante"

Elsa asintió en aprobación, colocando una mano en el hombro de Andy.

"Exactamente. Lo importante ahora es que todos estamos aquí como una familia, y eso es lo que realmente importa"

A pesar de sus palabras, Hans no pudo evitar sentir la incomodidad persistente en la sala. Sabía que para algunos de los parientes de Elsa, su presencia seguía siendo un recordatorio de lo que había sucedido años atrás, un tema que no se había discutido abiertamente en mucho tiempo. Sin embargo, agradeció el apoyo de Elsa y de su hijo, y decidió mantener una actitud tranquila y respetuosa.

"Es un placer conocerlos a todos" Dijo Hans finalmente dirigiéndose al grupo en general. "Espero que podamos disfrutar de esta visita juntos"

Algunos de los parientes asintieron, aunque las miradas variaban entre la cordialidad y la reserva.

Helena, con su habitual entusiasmo, comenzó a hablar con algunos de los primos de Andy, ajena a las emociones más sutiles de la situación.

"¿Sabes Ana? No puedo creer como el tiempo ha pasado tan rápido" Dijo Kristoff mientras caminaban un poco por el salón "Si parece que fue ayer cuando en aquel viaje en trineo te dije que desposar a un desconocido era completamente loco ¿Verdad?"

"Oh, espera... ¿Loco?... Eso nunca me lo dijiste ¿Eso es lo que piensas?"

"No, en ese entonces si lo estabas... No loca... Solo ingenua... no ingenua... Solo eras nueva en el amor... al igual que yo lo era en ese entonces y cuando eres nuevo... es normal que cometas errores"

"Buena jugada"

Durante la reunión, Hans se encontraba rodeado de los parientes de Elsa. La atmósfera era tensa, con miradas silenciosas intercambiándose, algunos con cierto resentimiento, otros con cautela. Tomando aire, Hans decidió enfrentar el tema que había pesado sobre todos ellos por años.

"Escuchen, sé que mis acciones en el pasado han traído mucha vergüenza y dolor, especialmente a Elsa y a todos ustedes, su familia. No hay excusa para lo que hice… para lo que no hice"

Los parientes de Elsa lo miraban con atención, algunos con expresiones severas, otros con rostros que mostraban que aún consideraban sus palabras.

"Lamento profundamente la deshonra que enfrentó… todo eso es culpa mía. Nunca quise que las cosas fueran así. Sé que el daño está hecho, y que las palabras no pueden deshacer lo que pasó, pero quería pedirles perdón"

Un silencio cayó sobre el grupo, mientras las palabras de Hans resonaban en sus corazones. Algunos de los parientes intercambiaron miradas, considerando su sinceridad.

Tía Gertrudis fue la primera en responder, su tono firme pero no sin compasión.

"Hans, el daño que causaste fue profundo, pero veo que has reflexionado sobre tus errores. Todos aquí solo queremos lo mejor para Elsa y Andy. No será fácil olvidar, pero si Elsa ha encontrado una manera de perdonar nosotros también debemos hacerlo"

"Gracias..." Dijo el pelirrojo inclinando la cabeza en señal de respeto "Sé que debo ganarme su confianza y su respeto, y estaré aquí, haciendo lo posible para demostrarles que he cambiado. Que quiero hacer lo correcto."

Los parientes asintieron lentamente, sin dejar de observarlo con cuidado, pero sus expresiones mostraban un inicio de aceptación.

"Se nota que Andy te quiere mucho, Hans" Dijo tía Margareta "A pesar de todo, él ve algo en ti que lo hace acercarse. No lo tomes a la ligera. Sabemos que eres su padre, y aunque no fue la mejor de las circunstancias, el hecho de que estés aquí, intentando ser parte de su vida, dice mucho"

"Significa mucho para mí escuchar eso. Haré todo lo que esté a mi alcance para no defraudarlo, y para reparar lo que he roto con Elsa y con todos ustedes"

El momento culminante de la fiesta llegó cuando Kristoff, con una sonrisa traviesa, tomó la mano de Anna y la condujo al centro de la pista de baile.

"¿Me concede esta pieza?" Le preguntó con una ligera inclinación de cabeza

Anna rio, tomando su mano sin dudarlo.

"Por supuesto, señor, sería un honor"

La música cambió a una melodía lenta y romántica, perfecta para ese instante. Kristoff colocó una mano con suavidad en la cintura de Anna mientras ella apoyaba una mano en su hombro. Los dos comenzaron a moverse al compás, sus movimientos en sintonía con la música y con los años de amor que los unían.

"¿Recuerdas la primera vez que bailamos?" Le preguntó Kristoff,

Anna asintió con una sonrisa melancólica.

"Fue en aquella fiesta de presentación de Andy. Estabas tan nervioso que me pisaste varias veces los pies"

"¡Eso fue porque nunca había bailado con una princesa antes! Pero creo que lo he mejorado un poco desde entonces ¿No?"

"Mucho mejor" Admitió Anna, dejándose llevar por sus movimientos suaves y seguros "Aunque a mí no me importaba si me pisabas. Siempre me hiciste sentir especial, incluso cuando no te lo proponías"

Kristoff la miró con ternura, y en ese momento todo el bullicio a su alrededor pareció desvanecerse. Para él, solo existía Anna, la mujer que le había cambiado la vida por completo. La que le había dado una familia, un hogar y un amor más grande de lo que jamás había imaginado.

"Todo lo que hemos vivido, todas las aventuras..." Dijo él "Y todavía siento que no ha sido suficiente tiempo contigo"

"Yo siento lo mismo" Respondió Anna, acariciando suavemente su mejilla con la mano libre "Cada día contigo ha sido un regalo. Y aunque hemos tenido nuestros momentos difíciles, siempre supe que todo estaría bien porque te tenía a mi lado"

La canción continuaba, y ambos seguían balanceándose suavemente al ritmo. Los invitados observaban con sonrisas cómplices, algunos susurrando entre ellos sobre lo hermosa que se veía la pareja real.

Elli y Kristy, que estaban de pie cerca del pastel, miraban a sus padres con orgullo, emocionadas de haber contribuido a una noche tan especial.

"Las niñas han crecido tanto" Murmuró Anna lanzando una mirada rápida hacia ellas "Me siento tan afortunada de tenerlas"

"Son como tú, fuertes y brillantes. Aunque a veces creo que también heredaron un poco de mi terquedad"

"Eso no lo niego" Rio ella

Ed, con una sonrisa y una mezcla de valentía y nerviosismo, se acercó a Elli, que estaba disfrutando de la música junto a otros invitados.

"Elli ¿me harías el honor de bailar conmigo?"

Elli lo miró sorprendida por un instante, pero luego su expresión se suavizó en una sonrisa alegre. Aceptó la mano de Ed con gracia.

"Claro, Ed. Me encantaría"

Los dos se dirigieron hacia la pista de baile, donde comenzaron a moverse al ritmo de la música. La conexión y la alegría en sus rostros eran evidentes, y mientras giraban juntos bajo las luces, se veía claramente que ambos estaban disfrutando del momento, creando un recuerdo especial en medio de la celebración.

Mientras Ed y Elli se deslizaban con gracia por la pista de baile, Andy observaba la escena con una sonrisa. La música continuaba envolviendo el salón, y el ambiente estaba lleno de alegría. Decidido a unirse a la diversión, Andy se dirigió hacia Birgit, que estaba de pie cerca, mirando a los demás disfrutar.

"Birgit ¿Me concedes esta pieza?" Dijo el joven príncipe con una sonrisa cálida y extendiendo la mano

"Por supuesto, Andy" Respondió ella aceptando la mano de Andy

Los dos se unieron a la pista de baile, moviéndose al compás de la música. La conexión entre ellos era innegable. Mientras Andy y Birgit giraban suavemente al compás de la música, él no podía evitar notar el aroma dulce y fresco que emanaba de su cabello. El olor era una mezcla delicada, como flores silvestres y un toque de miel.

Discretamente, Andy inclinó ligeramente la cabeza hacia ella, aspirando profundamente el perfume sin que Birgit lo notara. El simple gesto lo hizo sonreír para sí mismo, como si aquel pequeño detalle lo conectara aún más con su amiga de toda la vida.

A pesar de estar inmerso en sus pensamientos, Andy seguía manteniendo el ritmo del baile, sosteniendo a Birgit con cuidado y tratando de no hacer evidente su apreciación del aroma que ella desprendía. Sin embargo, en su interior, ese aroma lo hacía sentirse extrañamente relajado, como si todo en ese momento encajara a la perfección.

Olaf, con su eterna energía y una sonrisa radiante en su rostro de nieve, se acercó a Susy, la muñeca de nieve con ojos brillantes y una bufanda de color rosa que la hacía destacar en la pista de baile.

"¡Susy! ¿Te gustaría bailar conmigo?"

Susy, con una sonrisa traviesa, inclinó la cabeza como si estuviera considerando la propuesta. Le gustaba Olaf, pero también disfrutaba aprovecharse un poco de su inocente manera de ser.

"Hmm, no lo sé, Olaf ¿Crees que puedes seguir mi ritmo?"

Olaf se quedó un momento pensativo, pero luego su sonrisa se hizo aún más grande.

"¡Por supuesto que sí! ¡Estoy listo para cualquier cosa!"

Sin esperar más, Susy tomó la mano de Olaf y lo llevó a la pista de baile. Mientras bailaban, Susy se movía con gracia, pero de vez en cuando, hacía movimientos inesperados para ver si Olaf podía seguirla.

Olaf, en su típico estilo, intentaba imitar sus movimientos con mucho entusiasmo, aunque a veces terminaba en posiciones algo cómicas.

"¡Vamos, Olaf! ¡Intenta mantenerte en pie!" Dijo Susy riendo mientras gira alrededor de Olaf

Olaf, aunque un poco descoordinado, seguía riendo y disfrutando del momento.

"¡Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, Susy! ¡Esto es tan divertido!"

Susy no pudo evitar reír junto con él. Aunque le gustaba molestarlo un poco, también disfrutaba mucho de la compañía de Olaf.

El Capitán Escarcha, con su habitual porte valiente, se acercó a Elsa mientras la música continuaba llenando el salón. Su figura de nieve tenía una expresión decidida, y sus movimientos eran algo torpes pero llenos de entusiasmo. Al llegar junto a Elsa, hizo una pequeña reverencia, extendiendo su mano hacia ella con un aire de galantería.

"Majestad ¿Me haría el honor de concederme este baile?"

Elsa, sorprendida pero encantada por la petición, dejó escapar una ligera risa. Siempre encontraba adorable cómo el Capitán Escarcha intentaba conquistarla en cada oportunidad que se presentaba. Su sinceridad y devoción eran algo que ella apreciaba profundamente, sobre todo en momentos como este.

"Será un honor, Capitán"

La reina tomó la mano del Capitán Escarcha, permitiéndole guiarla hacia la pista de baile. A medida que comenzaban a moverse con la música, Elsa no podía evitar sentirse cálida por dentro. Aunque sabía que el Capitán Escarcha era una figura de nieve creada por su hijo, su sinceridad y dedicación siempre la hacían sentir especial.

Mientras bailaban, Elsa disfrutaba de la torpe pero entrañable determinación del Capitán Escarcha, dejándose llevar por el momento y disfrutando del tierno aprecio que él le mostraba.

Kurt, con un poco de nerviosismo en su mirada, se acercó a Helena, que estaba observando a los demás bailar desde un rincón de la pista. Se pasó una mano por el cabello, tratando de verse lo más tranquilo posible, aunque su corazón latía rápido.

"Hum... Helena" Tartamudeó Kurt "¿Te gustaría... te gustaría bailar conmigo?"

Helena, sorprendida pero emocionada, sintió un leve rubor en sus mejillas, pero intentó mantenerse tranquila.

"Claro, Kurt ¿Por qué no?" Dijo la sabionda sonriendo pero tratando de parecer casual

Kurt soltó un pequeño suspiro de alivio y le ofreció su mano. Helena la tomó con delicadeza, y juntos se dirigieron al centro de la pista. Mientras comenzaban a bailar, los dos mantuvieron una distancia formal al principio, sus ojos evitándose por momentos.

Después de unos segundos de silencio incómodo, Kurt decidió romperlo.

"Eres muy buena bailando, Helena."

Helena sintió que su corazón se aceleraba un poco más, pero respondió con una sonrisa.

"Gracias, Kurt. Tú tampoco lo haces mal"

Ambos compartieron una mirada rápida y luego se rieron suavemente, sintiéndose más relajados en compañía del otro. A medida que continuaban bailando, la tensión inicial desapareció, y ambos comenzaron a disfrutar del momento, aunque ninguno se atrevía a admitir lo que realmente sentían.

Kristy observaba a las parejas en la pista de baile, sus ojos brillando con entusiasmo mientras seguía el ritmo de la música con ligeros movimientos de sus pies. A su lado, Ken, quien también había estado contemplando el ambiente festivo, notó la emoción en el rostro de Kristy.

Sin pensarlo demasiado, Ken se giró hacia ella, una sonrisa cálida apareciendo en su rostro.

"¿Te gustaría bailar, Kristy?" Preguntó él con un tomo amigable

Kristy, sorprendida y halagada por la invitación, levantó la vista hacia él. Una mezcla de timidez y emoción iluminó sus ojos.

"¿De verdad? ¡Me encantaría!"

Ken le ofreció su mano, y Kristy la tomó con confianza, sintiendo una conexión especial en ese simple gesto. Mientras se dirigían a la pista de baile, ambos parecían sentirse más cómodos en la presencia del otro.

Comenzaron a moverse al compás de la música, y aunque al principio fueron pasos tímidos, pronto la sincronía entre ellos se volvió natural.

"Eres una gran compañía, Kristy. Gracias por aceptar"

Kristy le devolvió la sonrisa, sintiéndose segura junto a Ken.

"Gracias a ti, Ken. Nunca pensé que sería tan divertido."

Mientras bailaban, sus risas suaves y el brillo en sus ojos reflejaban la conexión especial que compartían, un lazo que parecía hacerse más fuerte con cada paso que daban juntos en la pista.

Cuando la música llegó a su fin, Kristoff hizo girar suavemente a Anna una última vez antes de detenerse frente a ella, aún sosteniéndola en sus brazos. El salón estalló en aplausos, pero para ellos, el mundo seguía siendo solo de dos.

"Te amo, Anna"

"Y yo a ti" Respondió ella, con una sonrisa que iluminaba todo su rostro.

Después de la emotiva danza, los invitados se reunieron alrededor de una elegante mesa donde reposaba el magnífico pastel de aniversario. Era una obra de arte, decorada con flores comestibles y detalles dorados que resaltaban la celebración de los 15 años de matrimonio de Anna y Kristoff. Las miradas de todos se centraban en la pareja mientras se preparaban para partirlo.

Con una sincronía perfecta, la pareja cortó la primera porción, que Anna rápidamente tomó para ofrecerle a Kristoff.

Después de compartir este simbólico momento, los sirvientes empezaron a repartir las porciones a los demás, mientras las copas de champaña comenzaban a circular por el salón.

Helena y Kristy, por supuesto, estaban particularmente emocionadas por lo que venía. Ambas habían oído hablar de la champaña pero nunca la habían probado, y ese entusiasmo se reflejaba en sus sonrisas traviesas.

"¡Por fin vamos a probarla!" Dijo Helena, acercándose a Kristy con una expresión de complicidad "He oído que burbujea como si fuera pura magia"

"Me pregunto si nos gustará" Respondió Kristy, con los ojos brillando mientras un sirviente les ofrecía las delicadas copas llenas de burbujeante champaña.

"Espero que no sepa como la soda amarga"

Las dos intercambiaron una mirada emocionada antes de acercar las copas a sus labios. Helena fue la primera en dar un pequeño sorbo, y su cara inmediatamente se iluminó de sorpresa.

"¡Está deliciosa!" Exclamó la sabionda "Es mucho mejor de lo que esperaba!"

Kristy también tomó un sorbo con curiosidad.

"¡Tienes razón! No es para nada amarga. ¡Es dulce y tiene burbujas que cosquillean la lengua!"

"No se lo digas a mi mamá, pero creo que quiero otra copa" Dijo Helena en voz baja con una sonrisa traviesa.

Anna y Kristoff, que ya estaban levantando sus copas junto con los demás invitados, intercambiaron una mirada cómplice.

"Por muchos más años juntos, y por todo lo que hemos compartido" Dijo Kristoff, alzando su copa mientras miraba a Anna con cariño.

"Por nuestra familia y por todos los que están aquí" Añadió Anna mirando a sus hijas y a los seres queridos que las rodeaban.

Las copas tintinearon al unísono, y un sentimiento de felicidad inundó el salón mientras todos brindaban por la pareja y por el amor que, durante quince años, los había unido a pesar de todos los desafíos.

Mientras tanto, Helena y Kristy, ya en su segunda copa de champaña, se reían entre ellas, disfrutando de la ocasión especial como si fuera un pequeño secreto compartido.

En la mesa de Andy, la conversación fluía de un tema a otro mientras se servían aperitivos y bebidas.

"Siempre he pensado que la monarquía es la mejor forma de gobierno" Opinó Andy "La estabilidad, la continuidad y el sentido de deber hacia el pueblo son fundamentales. En Arendelle, por ejemplo, la monarquía nos ha brindado un gobierno estable y una guía constante"

El tío Alistair, asintió con un aire de acuerdo y satisfacción.

"Estoy completamente de acuerdo contigo, Andy. La monarquía, cuando se lleva con sabiduría y justicia, proporciona una estabilidad que muchas veces las democracias no pueden garantizar. La continuidad en la gobernanza es crucial para el desarrollo y la prosperidad de un reino"

"Además" Agregó tía Margareta "La monarquía permite un sentido de identidad y tradición que une a la gente. En tiempos de cambio y desafíos, las tradiciones monárquicas pueden ser un ancla para la nación.

"Exactamente" Asintió Andy visiblemente complacido con la respuesta de sus parientes "Y en nuestra familia, especialmente en Arendelle, he visto cómo la monarquía ha servido para fortalecer nuestros lazos y mantener la unidad"

"¿Cómo ves el futuro de la monarquía, Andy?" Preguntó Lady Agda una prima de edad cercana a la del Elegido "¿Crees que habrá cambios significativos en el papel de la realeza en los próximos años?"

Andy pensó por un momento, reflexionando sobre la pregunta.

"Creo que, aunque el rol fundamental de la monarquía como símbolo de unidad y tradición se mantendrá, habrá adaptaciones a las necesidades modernas. La clave está en mantener la relevancia y el compromiso con el bienestar del pueblo mientras se preservan las tradiciones esenciales. La monarquía debe evolucionar para enfrentar los desafíos contemporáneos, pero sin perder su esencia"

Los parientes intercambiaron miradas de aprobación y asintieron, admirando la perspectiva de Andy.

"Muy bien dicho, Andy" Dijo tío Alistair "Es alentador ver que la próxima generación entiende la importancia de mantener el equilibrio entre tradición y modernidad"

"Y es reconfortante saber que la monarquía está en manos de alguien con una visión tan clara y un sentido tan profundo del deber" Dijo la tía Gertrudis

Con una copa en la mano y una sonrisa orgullosa, comenzó a hablar sobre Arendelle y su importancia.

"Arendelle no es solo un reino más" Dijo Andy con entusiasmo animado por los efectos de la champaña "Es un símbolo de unidad, fortaleza y, sobre todo, de amor. Nuestra historia está llena de momentos en los que, a pesar de las dificultades, hemos salido adelante gracias a nuestra familia y nuestras conexiones"

Los parientes asintieron, claramente de acuerdo con sus palabras. Su tía Ylva, sentada cerca, le lanzó una mirada de orgullo mientras escuchaba.

"Tienes razón, Andy" Comentó tío Cedric acariciándose la barba pensativo "Arendelle siempre ha sido más que un lugar. Es un hogar para todos nosotros, un lugar donde las tradiciones y los valores de nuestra familia perduran a través del tiempo"

"Y no solo eso" Añadió tío Allistair "La influencia de Arendelle en la región es innegable. Es un reino próspero y admirado por su capacidad de equilibrar el poder con la justicia"

"Es cierto" intervino Elli, que también participaba de la conversación "La historia de Arendelle es la historia de resiliencia. Y siempre ha sido nuestra familia la que ha guiado este reino con sabiduría"

Andy sonrió, complacido de escuchar a su familia compartir su perspectiva.

"Por Arendelle. Que siempre siga siendo un faro de esperanza y grandeza" Dijo Andy alzando su copa

Todos alzaron sus copas, brindando con entusiasmo por el reino que tanto amaban.

A pesar de su sencillez y humildad, Andy no podía escapar del hecho de que, a veces, su vida privilegiada como príncipe heredero de Arendelle se hacía evidente. Cuando escapó a Londres había experimentado la pobreza de primera mano, algo que lo transformó y lo hizo apreciar más lo que tenía. Sin embargo, esa lección no borraba del todo los lujos a los que estaba acostumbrado.

En las grandes celebraciones y reuniones familiares, Andy se encontraba rodeado de la riqueza y el esplendor del castillo. Las comidas opulentas, los trajes elegantes, y las atenciones constantes de los sirvientes formaban parte de su día a día. A veces, sin darse cuenta, se dejaba llevar por esa comodidad.

Durante la fiesta de aniversario de Anna y Kristoff, por ejemplo, Andy aceptaba con naturalidad que le sirvieran su bebida favorita o que le ofrecieran el asiento más cómodo en la mesa de honor.

Sin embargo, siempre intentaba mantener un equilibrio. Habiendo vivido en las calles de Londres, sabía lo que era luchar por una comida o dormir en lugares incómodos. A veces, cuando estaba solo, recordaba esos días difíciles y se esforzaba por ser mejor persona.

Pero, en momentos como las festividades reales, resultaba inevitable que ese lado privilegiado de su vida saliera a la luz. Lo hacía sin intención de mostrarse arrogante, pero los lujos a los que estaba acostumbrado a veces lo atrapaban.

Andy sabía que llevar esa vida no era solo un derecho, sino también una responsabilidad. Estaba decidido a usar su posición para hacer el bien, pero no siempre podía evitar que, en pequeños gestos, su vida como príncipe se notara más de lo que él mismo hubiera querido.

Por su parte, Gerda y Kai, los leales sirvientes que habían servido a la familia durante tantos años, observaban desde un rincón, sus rostros iluminados por la felicidad de ver a las hijas y nietos de los reyes Adgar e Iduna tan unidos y felices.

"Es maravilloso verlos así ¿Verdad, Kai?" Comentó Gerda limpiando una lágrima de alegría que asomaba en sus ojos "Adgar e Iduna estarían tan orgullosos de lo que han logrado sus hijas" Aregó mirando el retrato de los difuntos reyes

Kai asintió solemnemente.

"Estoy de acuerdo, ver a Elsa y Anna felices y rodeadas de sus seres queridos, incluso después de todo lo que han pasado, es más de lo que podría haber esperado"

Los dos compartieron una sonrisa, recordando los viejos tiempos cuando Elsa y Anna eran solo unas niñas que corrían por los pasillos del castillo, antes de que las preocupaciones del mundo las alcanzaran.

Gerda recordó la promesa que habían hecho al rey y la reina: cuidarían de sus hijas como si fueran sus propias hijas, y viendo la felicidad en los rostros de todos, supo que habían cumplido esa promesa.

Aunque invisibles para el ojo humano, los espíritus del rey Adgar y la reina Iduna se encontraban en el salón del trono, contemplando la escena con una mezcla de alegría y melancolía.

Habían pasado ya 19 años desde que el naufragio los había separado de sus amadas hijas, dejándolas demasiado jóvenes para enfrentarse a las responsabilidades que el destino les impondría.

Desde su partida, Adgar e Iduna habían observado, siempre presentes aunque imperceptibles, los altibajos de la vida de sus hijas. Habían visto cómo Elsa había luchado por controlar sus poderes, cómo había aprendido a confiar en sí misma, y cómo había aceptado su destino como reina de Arendelle.

Anna, siempre optimista y llena de vida, había demostrado ser una hermana leal, una líder de corazón, y finalmente había encontrado el amor en Kristoff, con quien había formado una familia.

Los dos espíritus flotaban serenamente en el salón, observando con ternura a sus hijas y nietos. A pesar del tiempo transcurrido, el amor y la protección que sentían por su familia no había disminuido.

Iduna suspiró suavemente, su mirada llena de orgullo mientras observaba a Elsabailar con el Capitán, riendo con una alegría que rara vez había mostrado durante sus años de responsabilidad como reina.

"Mira cómo ha crecido nuestra pequeña Anna, Adgar" Dijo Iduna "Nunca pensé que la vería tan libre, tan feliz"

Adgar asintió, su mirada fija en Anna, que en ese momento estaba siendo girada en el aire por Kristoff.

"Anna… siempre tan valiente, tan llena de amor. Ha encontrado su camino, y ha formado una hermosa familia" Respondió el rey con una sonrisa tranquila en su rostro "Aunque no estuvimos allí para guiarlas, han demostrado ser más fuertes de lo que podríamos haber imaginado"

"Mi mayor pesar es no haber estado cuando Elsa más nos necesitaba..." Dijo con tristeza la reina Iduna "Verla enfrentarse a esa oscuridad sola, cuando estaba embarazada de Andy... Su angustia y terror la consumían, y nosotros ya no estábamos ahí para abrazarla"

Adgar asintió, lleno de pesar.

"Elsa, siempre tan fuerte, casi se quiebra bajo el peso de ese secreto. Nunca imaginamos que su vida tomaría un giro tan doloroso después de nuestra partida. Ella, una reina poderosa y valiente, llegó al punto de la desesperación... Incluso pensó en terminar con su vida"

"Si no hubiera sido por Anna, Elsa quizá no estaría aquí hoy" Dijo Iduna cerrando los ojos y reviviendo aquellos momentos de angustia "Anna fue quien la sacó del abismo, quien le recordó su valor y la importancia de su vida. Su amor de hermana fue lo único que evitó la tragedia"

"A pesar de todo, Elsa se levantó. Con la ayuda de Anna, logró superar ese periodo oscuro, ocultando su dolor tras su reinado, y gobernó Arendelle con sabiduría y bondad. Ha hecho un trabajo excelente, pero aún nos duele pensar en lo que tuvo que soportar sola"

Ambos espíritus compartieron un silencio reverente, observando a sus hijas. Mientras Anna conversaba con Kristoff, feliz y radiante, y Elsa mantenía su porte sereno en la celebración, los espíritus de los reyes lamentaban no haber podido proteger a su hija mayor en los momentos más oscuros de su vida.

Sin embargo, también se sentían orgullosos de la fortaleza que Elsa había encontrado en sí misma y en el amor inquebrantable de su hermana menor.

Iduna miró con cariño a Andy, Kristy y Elli, los nietos que nunca llegó a conocer en vida, pero a los que había seguido desde su nacimiento.

"Nuestros nietos… Kristy, Elli… y también Andy" Dijo ella dirigiendo su mirada hacia el joven príncipe que en ese momento bailaba con Birgit.

Mientras veía a su nieto moverse con gracia en la pista de baile, Iduna no pudo evitar notar las similitudes que tenía con su abuelo.

"Adgar, míralo" Dijo Iduna suavemente, tomando la mano de su esposo en su forma etérea "Andy se parece tanto a ti. Tiene tu determinación, tu espíritu, y esa nobleza natural que siempre admiré en ti"

Adgar sonrió, observando cómo Andy daba vuelta a Birgit.

"Andy tiene el porte de un líder nato. Será un buen rey algún día, de eso estoy seguro"

Adgar observó con interés cómo Andy, con movimientos sutiles y una mirada segura, su nieto conversaba con Birgit con una mezcla de inocencia y encanto. La escena hizo que una suave risa escapara de los labios del rey.

"Definitivamente heredó la galantería de su abuelo" Comentó Adgar en voz baja con una sonrisa de orgullo y complicidad en su rostro.

A su lado, Iduna también rio con ternura, observando cómo Andy tenía ese toque de galantería que recordaba a los días en que Adgar cortejaba a ella de manera encantadora.

"Es cierto, tiene tu don para las palabras y ese porte que enamoraba en su tiempo" Respondió Iduna divertida.

Ambos espíritus rieron de buena gana, compartiendo ese momento de alegría, sintiéndose conectados con su nieto a través de esos pequeños detalles que les recordaban que, aunque ya no estuvieran físicamente, sus legados seguían vivos en la nueva generación.

Aunque pronto, una sombra de preocupación de la reina Iduna. Los años de observación silenciosa desde su plano espiritual le habían permitido ver más allá de las alegrías de la vida de su familia. Ella sabía que el destino de Andy no sería sencillo.

"Pero también veo algo más en él, Adgar. Hay una oscuridad que lo rodea, un destino incierto que me preocupa" Continuó Iduna con un suspiro "A veces, temo por su futuro. Aunque tiene un buen corazón, las pruebas que le esperan podrían ser muy difíciles de superar"

Adgar miró a Iduna, entendiendo sus temores. Aunque él también había sentido esa misma inquietud, sabía que no podían interferir directamente en el destino de Andy.

"Es cierto, querida. Andy enfrentará desafíos que ni tú ni yo podemos prever completamente" Admitió Adgar "Pero también tiene una familia que lo ama y amigos que lo apoyarán. Y, sobre todo, tiene una fortaleza interior que le permitirá superar cualquier obstáculo"

"Espero que tengas razón. Quiero creer que encontrará su camino, que será un rey justo y sabio, como tú lo fuiste. Pero no puedo dejar de preocuparme por esa oscuridad que parece acecharlo, por el dolor que podría experimentar"

Adgar envolvió a su esposa en un abrazo, tratando de consolarla.

"Sea lo que sea que enfrente nuestro nieto, siempre estará rodeado de amor" Dijo él con convicción "Y nosotros, aunque no estemos físicamente a su lado, siempre velaremos por él desde donde estemos"

Iduna asintió, aferrándose a las palabras de Adgar mientras seguía observando a Andy.

"¿Sabes, Iduna? Creo que Kristy ha heredado mucho más de ti de lo que te imaginas"

"¿De mí? ¿Qué te hace pensar eso?"

"Es su espíritu libre, su calidez con todos los que la rodean, y esa manera en que siempre encuentra la forma de hacer que los demás se sientan bienvenidos y amados. Tiene tu amabilidad, esa luz que irradiabas y que hacía que todos quisieran estar cerca de ti"

Iduna bajó la mirada, conmovida por las palabras de Adgar.

"Es un halago pensar que algo de mi carácter vive en Kristy"

"Es más que un halago. Kristy tiene tu compasión y tu deseo de hacer el bien, pero también tu valentía para enfrentar lo que venga. Lo veo en cómo se preocupa por su familia, en cómo siempre está dispuesta a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio"

"Es una niña maravillosa, y espero que siempre mantenga esa luz interior. Es reconfortante saber que nuestras cualidades continúan en nuestros nietos. Confío en que los tres sabrán encontrar su camino, al igual que yo encontré el mío contigo a mi lado"

Por su parte, ajena a la presencia de sus difuntos padres, la reina Elsa se encontraba en un rincón del salón, su rostro iluminado por las luces suaves que llenaban el lugar. La música y las risas de los invitados envolvían el ambiente, pero ella no podía dejar de sentir una ligera nostalgia.

Ver a su hermana Anna y a Kristoff celebrando quince años de matrimonio le traía recuerdos agridulces, una mezcla de felicidad por su hermana y una pequeña punzada de melancolía por lo que ella misma no había experimentado.

Anna y Kristoff, rodeados de amigos y familia, reían juntos, sus manos entrelazadas como si esos años hubieran pasado en un abrir y cerrar de ojos. La forma en que se miraban, con la complicidad y el cariño de una pareja que había superado todo, hacía que el corazón de Elsa se encogiera un poco.

Elsa nunca se había casado. A lo largo de los años, había tenido muchas responsabilidades como reina de Arendelle y, luego, como madre. Después cayó en el engaño de Aksel y había renunciado a la idea de tener una vida amorosa tradicional, y, aunque no se arrepentía de sus decisiones, no podía evitar pensar en lo diferente que había sido su propio camino.

Recordaba con claridad el momento en que supo que estaba embarazada de Andy. Había sido un tiempo lleno de incertidumbre y miedo. No solo por el embarazo en sí, sino porque lo esperaba fuera del matrimonio, en un momento en que la estabilidad política de Arendelle dependía en gran medida de la imagen de su reina. Había sentido la presión de las expectativas de su pueblo, pero decidió seguir adelante, enfrentando las críticas silenciosas y los susurros a sus espaldas.

Ahora, viendo a Andy interactuar con los demás invitados, sonriendo mientras conversaba con sus parientes y sus amigos, Elsa no podía evitar sentirse orgullosa. Había criado a su hijo sin la seguridad de un matrimonio, pero con todo el amor y dedicación que una madre podía ofrecer. A pesar de todo, había logrado construir una familia fuerte y unida.

Andy, como siempre, era su mayor tesoro. A pesar de los desafíos, ella lo había sacado adelante y lo había convertido en el joven valiente y bondadoso que era. Y eso, pensó Elsa, era su mayor logro.

El Capitán Escarcha, siempre atento a los cambios en la expresión de Elsa, notó el aire de melancolía que rodeaba a la reina. Con su habitual disposición alegre, se acercó a ella con una sonrisa cálida.

"Majestad ¿Todo está bien?" Preguntó suavemente el soldado de nieve.

Elsa suspiró, sabiendo que podía confiar en él. Siempre había sentido que el Capitán Escarcha era más que un soldado de nieve. Con él, las palabras fluían con facilidad.

"Es solo que... me siento atrapada en este papel. Ser madre soltera, haber tenido un hijo fuera del matrimonio..."

"Majestad, déjeme recordarle algo importante. Usted no es solo la Reina Elsa de Arendelle, madre del soldado Anders. Es una mujer fuerte, compasiva y llena de bondad. Si alguien no es capaz de ver lo increíble que es, entonces no merece su amor"

Elsa lo miró con gratitud, y aunque todavía había tristeza en sus ojos, las palabras del Capitán Escarcha lograron encender una chispa en su interior.

"Gracias, Capitán. No sé qué haría sin su apoyo"

"Majestad, cualquiera que no vea su valor, no sabe lo que está perdiendo" Añadió el Capitán con una sonrisa cálida

El Capitán Escarcha siempre había sido un pilar de apoyo para Elsa desde el momento en que Andy lo creó cinco años atrás. A pesar de ser un soldado de nieve, había algo profundamente humano en su personalidad.

Su constante galantería, sus palabras dulces, y su manera de hacerla sentir apreciada habían ido dejando huella en el corazón de la reina.

Ostein, se acercó hacia Ed, Angelita, Ken, Birgit y Kurt que conversaban cerca.

"Oigan chicos. Como ya todos habrán notado el Capitán Escarcha está enamorado de Elsa" Comentó el vago cruzando los brazos con un aire pensativo.

Todos asintieron afirmativamente, pues el Capitán era más que obvio respecto a sus sentimientos por la reina.

"He estado pensando en eso" Dijo Ostein, tomando un sorbo de su copa "Y creo que hay una razón detrás de los sentimientos del Capitán. Cuando Andy creó al Capitán Escarcha, era solo un niño. Un niño que, como sabemos, no tenía papá y veía a su madre sola. No es difícil imaginar que Andy, en su inocencia, deseaba que su madre tuviera alguien que la amara y protegiera"

"Espera ¿Quieres decir que Andy proyectó ese deseo en el Capitán?" Preguntó Ed

"Exactamente. El Capitán fue creado a partir de la imaginación de Andy, y creo que en su subconsciente, Andy creó a alguien que no solo protegiera a su madre, sino que la amara. En el fondo, Andy deseaba una figura que completara su familia. Y esa proyección se manifestó en el Capitán Escarcha.

"Eso tiene sentido" Opinó Birgit "Andy tiene un poder impresionante, y no sería raro que un deseo tan profundo se reflejara en lo que creó"

"Y si el Capitán Escarcha de alguna manera está ligado a ese deseo de Andy" Agregó Angelita "No me sorprende que ahora esté tan cercano a Elsa. Es como si hubiera sido creado para cumplir ese propósito"

"Y la reina Elsa... bueno, después de todo lo que ha pasado, debe sentirse reconfortada por alguien tan leal y protector como el Capitán" Opinó Ken "Aunque no sé si ella se permitiría enamorarse de él"

Ostein sonrió, satisfecho de que sus amigos parecían estar considerando su teoría.

"Sea como sea" Dijo el vago "Está claro que algo especial está ocurriendo entre ellos"

Los chicos miraron hacia la mesa, donde Elsa y el Capitán Escarcha convivían ajenos a la conversación que se desarrollaba sobre ellos.

Durante la fiesta, también el espíritu de Flonsi, el difunto padre de Birgit, observaba con orgullo a su hija desde un lugar que nadie más podía ver. Recordaba con claridad los días en que Birgit solo era una niña pequeña, llena de curiosidad y energía, cuando tuvo que dejarla debido a su muerte prematura. Ahora, al verla convertida en una jovencita no podía evitar sentirse conmovido.

Birgit había crecido bajo la guía de su madre, una mujer fuerte que, tras la pérdida de su marido, había encontrado un empleo bien pagado trabajando en el castillo. Su dedicación y trabajo arduo no solo habían asegurado el bienestar de su familia, sino que también habían permitido a Birgit seguir sus propios sueños. Flonsi sonrió al pensar en cómo su hija ahora también trabajaba en el castillo, al igual que su madre.

Pero lo que más lo llenaba de orgullo era la fortaleza y el coraje que Birgit había desarrollado. La sortija mágica que ahora llevaba en su dedo no solo le daba poderes extraordinarios, sino que la había convertido en una verdadera heroína, capaz de salvar al mundo junto con sus amigos.

"Mira cómo has crecido, mi pequeña Birgit... Recuerdo cuando apenas alcanzabas mis rodillas, y ahora te veo fuerte, valiente... Nunca imaginé que portarías una sortija mágica, y mucho menos que salvarías el mundo. ¡Qué orgullo me das!"

Hizo una pausa, dejando que los recuerdos de los días en que la cargaba en sus brazos y le contaba historias inundaran su mente.

"Tu madre ha sido tan fuerte, te ha guiado bien, Birgit. Me alegra saber que estás rodeada de amigos que te cuidan, como Andy. Él es un buen muchacho. Pero lo más importante, hija mía, es que siempre has tenido ese corazón valiente. Aunque el mundo te ponga obstáculos, sé que los enfrentarás con la misma determinación con la que has superado tantas pruebas"

Flonsi había sido un hombre sencillo toda su vida, un trabajador incansable que siempre soñaba con darle lo mejor a su pequeña Birgit. Su vida cambió cuando conoció a un hombre que le ofreció una oportunidad que parecía demasiado buena para ser verdad.

Este socio, hombre corrupto llamado Gustav, había llegado a Arendelle con promesas de riquezas y aventuras.

"Gustav ¿De verdad crees que esta expedición nos llevará a algo grande? No sé nada de arqueología, pero... Si hay algo que me asegure que mi hija tendrá una vida mejor, estoy dispuesto a intentarlo"

Gustav, con una sonrisa calculadora, asintió con entusiasmo.

"Por supuesto, Flonsi. Esta es nuestra oportunidad. He encontrado información sobre un mapa que conduce a un tesoro, puede cambiar nuestras vidas para siempre. Solo imagina... seremos ricos y poderosos, más allá de lo que Arendelle haya visto jamás"

Flonsi, con el rostro iluminado por la esperanza, comenzó a visualizar un futuro lleno de comodidades para Birgit, imaginando una vida sin preocupaciones ni sacrificios.

"No me importa la riqueza o el poder para mí, Gustav. Solo quiero asegurarme de que mi hija tenga lo que merece. Birgit y mi esposa son todo para mí"

Flonsi, convencido de que esta era la oportunidad que había estado esperando para darle una vida mejor a su hija, aceptó sin dudar. Y usó sus ahorros para financiar gran parte de la expedición. Lo que le ocasionó una fuerte discusión con su esposa Mildri.

"¿Flonsi, cómo puedes siquiera pensar en algo tan insensato? ¡Esos ahorros son para nuestra hija, para su educación, para asegurarnos de que no pase hambre! No puedes simplemente malgastarlos en un cuento de hadas"

Flonsi, aunque sabía que ella tenía razón en parte, no podía quitarse de la cabeza la idea de que estaba haciendo lo correcto. Sentía que era su única oportunidad de cambiar sus vidas de manera significativa.

"Mildri, esto no es solo un capricho. Si encuentro ese tesoro, podré darle a Birgit la vida que yo no tuve. Quiero que crezca sin preocupaciones, que tenga todo lo que necesite"

"¡Pero Flonsi, ya tenemos lo que necesitamos! No somos ricos, pero vivimos bien. Birgit está creciendo con amor, con todo lo que podemos darle. No necesitamos riquezas para ser felices"

Flonsi sintió un nudo en la garganta al escucharla, pero su deseo de darles más, de ser un hombre que pudiera ofrecerles una vida sin carencias, era más fuerte.

"No es suficiente, Mildri. Yo crecí sin nada, sin poder viajar. No quiero eso para nuestra hija. Este tesoro... esta oportunidad... puede cambiar nuestras vidas para siempre"

La discusión continuó durante horas, con ambos defendiendo sus puntos de vista. Mildri veía el peligro y la imprudencia en el plan de su esposo, mientras que Flonsi solo podía pensar en las posibilidades que aquel tesoro le ofrecía. Al final, Flonsi, decidido a seguir adelante con su expedición, se despidió de su esposa con un abrazo que estaba cargado de tensiones no resueltas. Mildri, resignada pero aún preocupada, lo observó partir sin saber si lo volvería a ver.

Los dos hombres partieron en busca del mapa, adentrándose en terrenos peligrosos y excavando en ruinas antiguas, guiados por leyendas que Gustav había recopilado. Flonsi, que nunca había visto el mundo más allá de las montañas de Arendelle, estaba impresionado y emocionado con cada paso que daban.

"Esto es increíble... Nunca pensé que vería algo así en mi vida. Birgit no lo creerá cuando le cuente ¡Vaya historia que le tendré preparada a mi regreso!"

Sin embargo, Flonsi no notó las oscuras intenciones que se escondían detrás de la aparente camaradería de Gustav. Mientras más se acercaban al tesoro, más evidente era para Gustav no estaba dispuesto a compartir la riqueza.

Finalmente, por fin dieron con aquel mapa, era sencillo de seguir

"No puedo creerlo... Este tesoro cambiará nuestras vidas, Gustav" Dijo Flonsi mientras conversaban en un muelle ansiosos por partir para buscar el tesoro al día siguiente "Imagínate, podré volver a casa con mi hija, darle una vida mejor. ¡Por fin seré el padre que siempre quise ser para ella!"

"Claro, amigo, tendremos todo eso y más... ¿No quieres un trago? Yo invito"

"Por supuesto, hoy tenemos que brindar"

Pero Gustav, quien había estado planeando desde el principio, no compartía esa emoción.

Entró en la posada, metió la mano en su bolsa, sacando un pequeño frasco.

"Lo siento, amigo, pero esta gloria es solo para mí" Pensó Gustav añadiendo el contenido de aquel frasco en la copa de Flonsi

Flonsi, ajeno a lo que estaba a punto de suceder, tomó la copa con una sonrisa.

"Por nosotros, Gustav. Por este increíble hallazgo y por todo lo que está por venir"

"Por nuestra amistad. Yo movería el cielo y la tierra por ti, mi amigo... Salud"

Bebió del vino sin dudar, su mente llena de imágenes de su hija y del futuro que imaginaba para ella. Pero mientras hablaba, su cuerpo comenzó a debilitarse. Un intenso ardor en el estómago lo invadió, acompañado de la sensación de que el mundo se estuviera oscureciendo.

"Gustav... algo... no está bien..."

"Creo que algo te cayó de peso ese pinnekjot condimentado" Dijo Gustav dándole una palmada en la espalda mientras Flonsi caía lentamente al suelo, sin comprender lo que había ocurrido.

Flonsi, mientras sentía cómo la vida se le escapaba, con lágrimas en los ojos, pensaba en Birgit. Todo lo que había hecho, todos los sacrificios, habían sido por ella. Y ahora, estaba a punto de dejarla, sin poder despedirse, sin poder cumplir su promesa de darle una vida mejor.

El mundo se oscureció para Flonsi mientras Gustav se alejaba con el mapa, sin una pizca de remordimiento.

De vuelta en la fiesta, el espíritu de Flonsi miró a su hija con ternura.

"Sé que no pude estar contigo todo este tiempo, pero he estado viéndote, siempre. Estoy orgulloso de ti, y siempre lo estaré. Sigue brillando, mi niña. El mundo necesita más almas como la tuya"

Observando la interacción entre Birgit y sus amigos, especialmente su relación con Andy, Flonsi sintió que su hija estaba en buenas manos. Aunque no podía estar con ella en persona, sabía que Birgit estaba rodeada de personas que la querían y la respetaban, y eso le daba paz.

A pesar de todo el tiempo que había pasado, su legado vivía en Birgit, en su valentía, su bondad, y en su espíritu inquebrantable. Sabía que Birgit seguiría enfrentando los desafíos que el destino le pusiera en el camino, y lo haría con la misma fuerza con la que había sobrellevado la pérdida de su padre.

Mientras tanto, los parientes de Elsa y Anna, especialmente aquellos que eran de edad cercana a Hans pronto empezaron a conversar cordialmente con él sobre distintos temas.

Excepto Tía Ylva permaneció en silencio durante la conversación. Aunque Hans intentaba redimirse y los demás parientes parecían dispuestos a perdonar, ella sabía la verdad que Elsa le había confesado años atrás cuando Andy estaba por nacer.

"Ellos no saben…" Pensaba la tía Ylva "No conocen el verdadero dolor que Elsa soportó, las lágrimas que derramó, y la fortaleza que tuvo que encontrar para seguir adelante por Andy"

Observaba a Hans con una mirada serena, pero distante. No hizo ningún comentario, ni aprobatorio ni recriminatorio. Guardó su conocimiento y su juicio en silencio, como lo había hecho todos estos años, protegiendo a Elsa y a Andy del peso de una verdad que pocos conocían.

Tía Ylva no pudo evitar que su mente viajara al pasado, recordando aquel día en que ella acompañada de varios parientes viajaron a Arendelle cuando se enteraron de que Elsa estaba embarazada. Elsa, apenas una jovencita asustada, había acudido a ella en busca de consuelo. El rostro de Elsa en ese entonces, marcado por la angustia y el temor, estaba grabado en su memoria.

La joven reina había confiado en su tía, revelándole el oscuro secreto que la atormentaba. La desesperación en sus ojos, el temblor en su voz, todo regresó en un torrente de emociones que tía Ylva no había podido olvidar.

Flashback:

El castillo de Arendelle estaba envuelto en el frío invierno perpetuo que Elsa no podía controlar del todo. Aunque intentaba mantener sus emociones bajo control, los poderosos sentimientos de angustia y miedo que la abrumaban afectaban directamente el clima, llenando su habitación de corrientes gélidas y escarcha que trepaba por las paredes.

Era una tarde gris cuando la reina Elsa, en su estado avanzado de embarazo, se encontraba sola en su alcoba, llorando en silencio. Sus manos temblaban mientras se aferraba a su vientre, sintiendo las suaves patadas de su hijo no nacido, un recordatorio constante de su oscuro y confuso origen. El peso del secreto que cargaba parecía insoportable.

Justo en ese momento, su tía Ylva, una mujer sabia y fuerte que había vivido durante décadas en las tierras del norte, entró en la habitación.

Al entrar en la habitación, Ylva encontró a su sobrina sentada junto a la ventana, mirando al horizonte con los ojos llenos de lágrimas. Elsa apenas notó su presencia hasta que Ylva se acercó silenciosamente y colocó una mano suave en su hombro.

Ylva siempre había tenido una conexión especial con Elsa, a pesar de que Elsa vivió gran parte de su vida aislada del mundo, ella se las arregló para seguir presente en si vida, por medio de cartas, obsequios y algunas que otras visitas. Sabía que algo estaba terriblemente mal con su sobrina, y su intuición la había llevado hasta allí.

Al ver a Elsa llorando, con el rostro lleno de angustia y lágrimas que parecían congelarse antes de llegar a sus mejillas, Ylva se acercó lentamente y se sentó junto a ella en el borde de la cama.

"Elsa... sé que has estado cargando con algo muy pesado. Puedo verlo en tus ojos. ¿Qué es lo que te está atormentando, querida?"

Elsa, sorprendida por la repentina emoción que le provocó escuchar esas palabras, rompió en llanto. No había dejado salir sus verdaderos sentimientos en tanto tiempo, que ahora era imposible contenerlos.

Elsa alzó la vista, sus ojos azules llenos de dolor. Durante un momento, no pudo articular palabra alguna. El silencio entre ellas era pesado, pero Ylva esperó pacientemente, dándole espacio para que pudiera hablar.

Ylva había sido testigo de las cicatrices emocionales que Elsa cargaba desde la infancia, y esto era, sin duda, una de las más profundas.

"Tía... no puedo más. No puedo con este peso... No sé si podré ser una buena reina... o una buena madre"

"Mi cielo, tú ya eres una excelente reina, tus padres estarían orgullosos de ti. Y claro que serás una excelente madre... Si tuviste el ejemplo de tu querida madre Iduna... Es normal sentir dudas, todas las madres primerizas temen no poder hacer suficiente por sus hijos"

"No sé si yo podré amar alguna vez a este hijo"

"Elsa ¿Cómo puedes decir eso? Es tu hijo ¿Cómo no vas a amarlo?"

La reina agachó la mirada y negó con la cabeza.

"No sé si pueda llegar a amarlo porque...porque este niño no fue concebido con amor"

Su tía lucía confundida. La joven reina miró a su tía con angustia y vergüenza, sin saber si continuar hablando o no. Pero su tía la miraba de forma muy maternal, siempre había sido una persona especial en su vida. Su madre Iduna confiaba en Ylva y decidió abrir su corazón.

"No estoy segura de poder amar a este hijo porque.. Porque es hijo del maldito que me violó"

"¿Te... te... te violaron?" Tartamudeó la tía

"Sí" Sollozó la reina rompiendo en llanto "Sucedió cuando estaba prisionera desmayada en los calabozos... "

"¿Quién fue el infeliz que te violó?"

"Eso no importa..."

"Claro que importa... debes decirnos"

"No tiene caso, tía... el daño ya está hecho" Lloró la reina amargamente "Nada va a devolverme la pureza que perdí ni borrará las lágrimas que he derramado ni podrá volver a pegar mi corazón roto en pedazos"

Su tía la abrazó con fuerza para reconfortarla intentando mitigar el intenso sufrimiento de su sobrina.

"Lo que me atormenta es mi hijo ¿Y si cuando lo mire solo veo el reflejo de ese pasado que trato de olvidar? ¿Y si cada vez que mire a mi hijo vea el rostro... de él? No sé si soy lo suficientemente fuerte para esto..."

"El amor, Elsa, no siempre llega de inmediato. A veces, el miedo lo oscurece al principio. Pero te prometo que, cuando lo tengas en tus brazos, cuando sientas su primer llanto y lo mires a los ojos... el amor vendrá. Y será más fuerte que cualquier miedo."

Elsa asintió lentamente, sus lágrimas todavía caían, pero su respiración se volvía más tranquila.

"¿Y si mi hijo hereda su maldad? ¿Qué si, algún día, se convierte en lo que su padre era?"

La preocupación de Elsa era evidente. Había intentado mantener su embarazo lleno de esperanza, pero la sombra del pasado la perseguía. El miedo de que su hijo, pudiera verse influenciado por la oscuridad de su padre, la había atormentado desde el día que descubrió que estaba esperando un hijo.

Ylva la escuchó con paciencia, permitiendo que Elsa expresara todo lo que había guardado en su corazón. Después de un largo silencio, le acarició suavemente la frente.

"Elsa, el origen de un niño no define quién será. Tú eres su madre, y el amor que le des es lo que lo formará. Sí, puede que su padre sea un hombre malvado, pero tu hijo no está condenado a seguir su camino. Eres fuerte, eres buena, y tu amor es más poderoso que cualquier oscuridad"

Ylva, aún sosteniendo a Elsa en un abrazo reconfortante, acarició suavemente su cabello, intentando calmarla.

"Sé que esto es muy doloroso para ti, y entiendo por qué te sientes así. Pero quiero que recuerdes algo muy importante: tu hijo tendrá todo lo que necesita, porque te tendrá a ti. Eres fuerte, amorosa, y capaz de darle todo el amor y la seguridad que un niño necesita"

Elsa levantó la mirada, sus ojos azules empañados por las lágrimas.

"Entiendo tu dolor, querida, y nadie te culpa por sentirte así. Pero quiero que sepas que tu hijo crecerá rodeado de amor, no solo el tuyo, sino el de toda tu familia. Todos estaremos aquí para apoyarte, y él nunca se sentirá solo.

Elsa asintió, aunque el dolor seguía presente en su corazón.

"Solo deseo que las cosas hubieran sido diferentes… Tía… siento que los he decepcionado. Todo esto… no era lo que se esperaba de mí"

"Elsa, tú no nos has decepcionado. Tú no tuviste ninguna culpa. Somos tu familia, y te amamos incondicionalmente. No importa lo que pase, estamos aquí para ti, como lo estaríamos para cualquiera de nosotros. Nadie esperaba que esto sucediera, pero eso no cambia lo que sentimos por ti"

FIN DE FLASHBACK

Mientras los demás hablaban, ella simplemente asentía cortésmente, pero en su interior sabía que algunas heridas nunca sanan por completo, y que ciertos secretos, por más dolorosos que sean, es mejor que permanezcan ocultos.

La fiesta se apagaba poco a poco y los últimos invitados se retiraban a las habitaciones de huéspedes. Los pasillos, que habían estado llenos de risas y conversaciones durante el día, ahora se sumían en un silencio apacible, roto solo por el crepitar de las chimeneas.

En una de las lujosas y acogedoras habitaciones de huéspedes la tía Margareta y su esposo el tío Alaric se preparaban para dormir mientras conversaban.

"Nunca pensé que volvería a ver a Hans en este castillo" Dijo tío Alaric "Después de todo lo que sucedió... Es difícil olvidar que intentó apoderarse de Arendelle. Sumió a la familia en el deshonor luego de embarazar a Elsa y para colmo no se casó con ella, incluso después de saber que estaba esperando un hijo suyo"

"Sí, fue un momento difícil para la familia... y especialmente para Elsa. Nunca olvidaré la visita que hicimos a Arendelle cuando nos enteramos de su embarazo. Quisimos estar a su lado, pero había algo en su manera de comportarse que me inquietaba profundamente"

"Recuerdo cómo fue al principio, Alaric. Elsa estaba tan avergonzada... Se negó a vernos cuando llegamos a Arendelle. La pobre niña había pasado tanto tiempo aislada que apenas conocía a sus propios parientes. Cuando finalmente accedió a hablar con nosotros, fue como si estuviera a punto de enfrentarse a un juicio. Dijo que si estábamos ahí para obligarla a abortar perdíamos nuestro tiempo porque jamás iba a hacerlo"

"¿De verdad pensó que haríamos eso?"

"Sí. Estaba tan aterrada, tan consumida por la vergüenza y el miedo, que creyó que nuestra única intención sería obligarla a deshacerse del bebé. Me rompió el corazón escucharla decir eso. Apenas tenía 21 años, y ya había pasado por tanto..."

"¿Y qué le dijiste?"

"Le dije que no habíamos venido a obligarla a nada. Le dije que éramos su familia, y estábamos allí para apoyarte. Que nadie iba a forzarla a hacer algo que no quisiera. Solo queríamos que supiera que no estaba sola"

Elsa levantó la vista en ese momento, y en sus ojos vi algo que nunca olvidaré: una mezcla de incredulidad, alivio y aún un rastro de desconfianza y dijo:

"¿No... no me van a presionar para que aborte?"

"Jamás haríamos algo así", le aseguré. "Lo que te haya pasado, lo que te haya llevado a este punto, no importa. Lo único que importa es que tú estés bien y que sepas que tienes a tu familia a tu lado".

Me senté a su lado, tomando su mano entre las mías.

"Elsa, te hemos extrañado tanto durante todos estos años. Sabemos que has tenido que enfrentar muchas cosas sola, pero ya no tienes que hacerlo. Estamos aquí para ti"

"¿Y cómo reaccionó Elsa?"

"Empezó a llorar, Alaric. Fue como si toda la tensión que había estado acumulando finalmente hubiera encontrado una salida. Me abrazó con tanta fuerza que casi no podía respirar, y entre sollozos me decía que pensaba que la odiaríamos, que la juzgaríamos... Fue un alivio para ella saber que no estaba sola, que no íbamos a juzgarla ni a rechazarla.

"Somos tu familia, Elsa. Te amamos sin importar lo que pase. Y si decides tener a este bebé, estaremos a tu lado en cada paso del camino. No tienes que enfrentarlo sola".

Después de un rato, Elsa finalmente se calmó. La promesa de que no estaría sola, de que la apoyaríamos, pareció darle una nueva fuerza.

"Estoy seguro de que nuestra presencia hizo una gran diferencia para ella en ese momento" Dijo Alaric "Elsa siempre ha sido fuerte, pero todos necesitamos apoyo en momentos así"

"Sí, y fue ese apoyo lo que le permitió seguir adelante. Verla ahora, siendo una madre tan dedicada y ver a Andy, tan fuerte, tan valiente, tan devoto de su madre, me hace sentir que todo el esfuerzo valió la pena. Pero nunca olvidaré lo cerca que estuvo de quebrarse en esos primeros días"

"Hiciste bien, Querida. Gracias a ti, Elsa supo que no estaba sola, y eso hizo toda la diferencia. Ella siempre se negó a decirnos la identidad del padre de Andy ¿Crees que fue por vergüenza? ¿O por protegerlo?"

"No lo sé. Quizás fue una mezcla de ambas cosas. Creo que Elsa estaba tratando también de protegerse a sí misma y a Andy. Sabía que la vida de su hijo no iba a ser fácil, y quería asegurarse de que estuviera rodeado de amor y seguridad, incluso si eso significaba cargar con el peso del secreto ella sola.

Cada vez que se mencionaba al padre del bebé, ella se cerraba en sí misma. Había tanto dolor en sus ojos, como si estuviera luchando contra algo que no podía compartir con nadie. Parecía estar terriblemente herida, como si la traición que había sufrido fuera tan profunda que ni siquiera podía hablar de ello"

"¿Nunca te ha parecido que Elsa... guarda algo más sobre lo que pasó durante su embarazo?"

Margareta asintió, mirando el fuego que chisporroteaba suavemente en la chimenea.

"Sí, lo he notado. Siempre ha habido algo en sus ojos cuando habla de esos tiempos, como si hubiese algo más que no está dispuesta a compartir"

"Nunca la hemos presionado, y creo que fue la decisión correcta. Elsa siempre ha sido una persona reservada, incluso cuando era niña. Si hay algo que no quiere contar, debe tener una buena razón"

"Estoy de acuerdo. Sea lo que sea, es su decisión. Ya fue bastante difícil para ella aceptar nuestra ayuda al principio. No podemos obligarla a abrirse más de lo que está dispuesta a hacer"

"Cierto, pero no podemos ignorar que hubo algo más, algo que aún no sabemos. Pero Elsa ha salido adelante, ha criado a Andy con todo el amor y la dedicación que tiene. Eso es lo que realmente importa"

"Sí, Alaric. La apoyamos entonces, y la apoyamos ahora. Si algún día decide contarnos lo que realmente pasó, estaremos aquí para escucharla. Pero hasta entonces, debemos respetar su privacidad. Elsa ha sido fuerte en su camino, y debemos confiar en que ha tomado las decisiones correctas.

"Siempre hemos hecho eso, respetar sus decisiones. Y creo que es lo mejor. Si alguna vez siente que necesita compartir más, lo hará cuando esté lista"

Los dos esposos permanecieron en silencio por un rato más, reflexionando sobre todo lo que Elsa había pasado, sobre las decisiones que había tomado y sobre las que nunca sabrían del todo

El dolor y los secretos del pasado todavía pesaban sobre la familia, pero en medio de todo, había un hilo de esperanza. Elsa había criado a un hijo fuerte, y la familia, aunque marcada por los años, seguía unida, dispuesta a enfrentar cualquier desafío que pudiera venir.

Esa noche, Elsa se encontraba inquieta en su cama. Los pensamientos que la atormentaban eran cada vez más oscuros y pesados, volviéndose insoportables en el silencio de la noche.

Andy, su hijo, había crecido sin saber la verdad sobre su origen, y ella había hecho todo lo posible por protegerlo de esa verdad. Pero ahora, cada día que pasaba, se hacía más difícil mantener ese secreto. Elsa sabía que estaba mintiéndole al ser que más amaba en el mundo, y la culpa la carcomía.

Entre sueños, Elsa se debatía, sus manos aferrando las sábanas con fuerza. Una sombra de dolor cruzó su rostro mientras un gemido quedo escapaba de sus labios.

Sus padres Adgar e Iduna observaban con preocupación. Sin que Elsa lo supiera, sus padres nunca la habían abandonado, siempre vigilantes, siempre cuidándola desde el más allá.

Iduna se acercó a su hija, su espíritu irradiando calidez.

"Elsa, mi niña" Susurró la antigua reina, acercándose a su hija adormecida "No estás sola en esto"

Adgar se unió a su esposa, su mirada llena de tristeza al ver a su hija sufrir de esa manera.

Lo que lleva en su corazón es un peso demasiado grande" Dijo Adgar, mirando a Iduna "La desgracia que le ocurrió hace 16 años la ha marcado profundamente"

Iduna asintió, recordando aquellos días oscuros. El dolor que sintió Elsa cuando ocurrió lo impensable aún resonaba en su memoria.

"Recuerdo lo asustada cuando se enteró que estaba embarazada" Dijo Iduna "Era joven, estaba sola, y la incertidumbre la consumía"

Adgar colocó una mano sobre el hombro de Iduna, tratando de brindarle el consuelo que ambos necesitaban.

"Hizo lo que tenía que hacer para proteger a Andy" Dijo el Rey con suavidad "Pero es injusto que ahora deba cargar con ese secreto"

Elsa, aún sumida en sus sueños, sintió una repentina calma envolviendo su corazón. Los temblores de su cuerpo comenzaron a ceder, y su respiración se hizo más profunda y tranquila.

Iduna acarició suavemente la frente de Elsa, como solía hacerlo cuando Elsa era una niña pequeña y tenía pesadillas.

"Andy merece saber la verdad, pero entiendo por qué Elsa tiene miedo de contársela" Dijo Adgar

Iduna sonrió con tristeza, acariciando el cabello de Elsa.

"Nuestro nieto es fuerte, como su madre. Y aunque su origen esté marcado por la oscuridad, su corazón es puro" Afirmó Iduna "Todo lo que Elsa necesita es confiar en él"

Elsa, ajena a la conversación de sus padres, finalmente se dejó llevar por un sueño profundo y pacífico. Su semblante se relajó, y se sintió aliviada de la pesada carga que llevaba dese hacia años.

"Cuando llegue el momento, sabremos que Andy tendrá la fuerza necesaria para enfrentar la verdad" Concluyó Iduna, abrazando a Adgar mientras ambos miraban a su hija mayor con orgullo y amor infinito.

Esa noche, Elsa durmió tranquila, sintiendo en su interior la presencia cálida y reconfortante de sus padres. Aunque no podía verlos, su espíritu sabía que estaban ahí, protegiéndola como siempre lo habían hecho. Y en sus sueños pudo sentir la paz que tanto anhelaba.

Los ecos de la fiesta se desvanecían por completo, y el castillo de Arendelle quedaba en calma, con sus secretos bien guardados.