Capítulo 7

Bien, sabía que el mocoso no había hecho nada, pero sabía que era lo suficiente ingenuo como para dejarse tramar de ese sujeto. Satoru Gojo no es de fiar, tal vez nadie lo note pero él puede notarlo, la mirada que dirige al mocoso está llena de intenciones no tan puras, ¿le importa a Sukuna cómo lo sabe? No, simplemente lo sabe.

¿Qué puede hacer para detenerlo? Por lo pronto nada. Satoru había hecho un buen movimiento acercándose a su madre para hablarle bien del mocoso. Su estúpida madre no puede ver más allá, para ella sería muy fácil entregar a Itadori a los lobos con tal de obtener grandes beneficios. Por supuesto, a Sukuna también le interesan esos beneficios solo que no quería lograrlos a costa de su inútil hermano, no porque se preocupara por su bienestar, no, sino porque simplemente odia el tipo de persona que es Satoru Gojo, no le gusta que otra persona tenga el control. El bastardo fue capaz de burlarse en su propia cara con una sonrisa estúpida y lo peor, delante de su madre, también dándole un mal ejemplo a Itadori, si su hermano también llegara a burlarse de él sabría quién es el culpable. Satoru Gojo necesita alejarse.

Sukuna está tan agotado, pero al menos le dio una lección a ese mocoso, una linda marca le recordará que debe ser obediente si no quiere que su rostro termine estropeado.

Sukuna va al baño primero, esta noche debería distraerse un rato, tal vez ir a tomar unas copas con sus amigos o desahogarse en el barrio rojo. No necesita este estrés demás que le provoca estar en casa.

Hace tiempo que no se divierte y a decir verdad después de golpear al mocoso, toda la tensión en su cuerpo fue desapareciendo, tenía que admitir que la violencia tiene un efecto liberador y relajante para él. No sabía desde cuando es así, tal vez siempre ha estado dentro de él y se ha reprimido, tal vez debería dejarlo salir un poco, y esta noche podría hacerlo, después de todo, es viernes, mañana no le apetecía ir a trabajar y ahora ya había perdido tiempo como para adelantar trabajo, dejaría todo para el lunes y el fin de semana sería solo para él.

...

Yuuji se quedó dormido toda la tarde, las esquinas de sus ojos estaban rojizas, había llorado antes de dormirse, ni siquiera bajó a comer. Su madre le había quitado el celular ese día, así que no podía hablar con sus amigos. Tuvo una pesadilla que le hizo despertarse, miraba hacia la puerta esperando que Sukuna no entrara de nuevo aunque le había puesto seguro a la puerta. No debería tener miedo de Sukuna, pero aún así lo tenía, no puede enfrentarlo tampoco porque parece negado a escucharlo, su opinión no importa para el mayor.

Claro que le dolía ser tratado así, no recuerda haber sido golpeado de esa forma antes, ni siquiera haber sido insultado como lo hizo, una jodida perra buscando atención.

Es la primera vez que le dirige ese tipo de palabras, es más nunca la ha escuchado dirigida a otras personas. Al final Sukuna le dijo que le creía, pero que no confiaba en Gojo-sensei, Yuuji no puede ver que sea una mala persona. Gojo-sensei solo es cariñoso con sus estudiantes, bueno, particularmente con él pero eso no significa que tenga otro tipo de sentimientos hacia él. Yuuji solo puede ver amabilidad, y siendo que Sukuna no es amable con las personas, a menos que sean sus amistades, lo debe estar confundiendo y le hizo sacar ese tipo de conclusión.

Yuuji se despertó y miró la hora, eran las 5 de la tarde y tenía mucha hambre. Escuchó un auto encenderse, se asomó y vio a Sukuna salir, una vez el auto se alejó decidió bajar.

Su padre ya está en casa y ¡Gracias al cielo había traído comida y postre!

"Yuuji, ya tu madre me contó" su padre lo llama "¿Te sientes mejor?"

"Si, estoy mejor, solo tengo mucha hambre" Yuuji sonríe, sentándose en la mesa del comedor, su padre justo estaba sirviendo la comida que había traído, se trataba de costillas de cerdo BBQ, los ojos de Yuuji brillaron con ansia, realmente estaba muriéndose de hambre.

Pero en cuanto iba a tomar una costilla, su madre alejó el plato "Estás mal del estómago, la comida picante no es buena, te prepararon sopa de fideos"

"Pero ya estoy mejor"

"Yuuji" Kaori lo mira con severidad, bueno, debía obedecer. Cuando se enfermaba sus padres preocupaban por él y eso le hacía sentir protegido, como es un chico sano no suele recibir tanta atención, excepto cuando está enfermo.

"¿Qué te hiciste?" Su madre acerca la mano a su mejilla.

"Ah..." Yuuji retrocede un poco, no podía decir que había sido Sukuna, dudaba de que le creyeran, además si su hermano se enteraba que lo acusó volvería a regañarlo y es lo que menos quiere en estos momentos.

"Tuve una pesadilla y me rasguñe yo mismo, no pasa nada" mueve su mano riendo bajito, debería decirles que realmente fue Sukuna quien le pegó.

"Bueno, cuando eras un bebé teníamos que ponerte guantes de lana" Kaori se ríe, le gusta cuando su madre es un poco mimada con él.

Su padre se ríe, "Termina tu sopa, no creo que un poco de picante le haga daño"

Los ojos de Yuuji brillan, gracias papá, al fin eres algo útil. Es un buen momento juntos en familia y Sukuna no está, aunque sea su hermano mayor, es él quien hace tenso el ambiente y agradece que no esté para la cena, seguramente llegará tarde o al día siguiente.

Cuando era más joven, Sukuna salía el sábado y regresaba el domingo, por supuesto, no llegaba ebrio a casa para no enojar o defraudar a sus padres. Su padre le decía que era normal divertirse, pero que debía ser responsable y cuidadoso, siempre le recomendó ir a clubes privados, nunca ir a lugares abiertos a todo público, que siempre debía ir a bares exclusivos y si tenía alguna cita, debía ser un caballero y llevarle a los mejores sitios. No debía tener aventuras de una noche, ni meterse con desconocidos o cualquier persona que no fuera digna de estar a su lado. Tal vez sonaba un poco clasista, pero así es Jin Itadori, siempre le aconsejó a Sukuna que debía ser selectivo con las personas con las que salía.

Jin le aconsejó esto en su juventud, cuando apenas estaba empezando la universidad que fue la época en que Sukuna comenzó a salir más seguido y a experimentar el mundo. Todavía no es el turno de Yuuji de recibir estos consejos pero sabe que eventualmente se los dirán. Por otro lado, le preocupa que su padre comience a aconsejarle sobre mujeres o sobre relaciones sexuales, no está listo para escuchar a su padre hablarle de educación sexual, aunque debería ser antes, ya tiene 15 años y en la escuela ya le dieron clases, pero Jin y Kaori consideran que hasta que cumpla de 18 años, es la edad adecuada. También le preocupa que su padre le dé esa tarea a Sukuna, sería perturbador, no quiere escuchar a su hermano hablar de esos temas, más con el hecho de que en medio de su discusión de hace unas horas estuvo sacando conclusiones erróneas sobre su amistad con Gojo-sensei.

Esa noche, la cena estuvo más que deliciosa para Yuuji. Decidió hacer sus tareas por la noche, mañana tendría que ir a esas clases de los sábados que no disfrutaba, sus compañeros son tan aburridos y reservados, con quien más ha tratado es con Yuta, un poco con Maki pero con Higuruma ha sido imposible, el hombre es un misterio y parece que lo cubre una capa de hielo.

Yuuji se acostó y se quedó dormido pronto.

A la mañana siguiente cuando bajó a desayunar se dio cuenta de que Sukuna no había llegado. No le importa dónde está, de hecho agradece que no esté.

Desayunó con sus padres a gusto y luego se preparó para ir a las clases, su madre también le devolvió el celular, de inmediato le informó a sus amigos que se encontraba mejor y que podían reunirse esa misma tarde después de que saliera de clases debido a que el domingo no iba a poder salir por culpa de Sukuna que se lo había prohibido, realmente no quería ningún problema con él después de la pelea que tuvieron, aunque fue una pelea unilateral.

...

Las botellas rodaron por el suelo cuando alguien las pateó. Es una habitación de hotel muy grande, en el sofá un hombre desarreglado con olor a cigarrillo y alcohol, el hombre que había pateado la botella camina hacia el balcón, corriendo la cortina primero haciendo que la luz del sol deslumbre la vista de dos chicas acostadas en la cama extragrande, una de las chicas estaba semidesnuda y la otra desarreglada.

El olor a alcohol, cigarros y sexo inunda la habitación, indicando que la noche anterior había sido salvaje, o más bien, un desastre. En la misma cama, la luz hizo brillar el color rosa del cabello del tercer hombre, se dio vuelta mirando hacia el balcón "Maldición" susurró, frunciendo las cejas y cubriéndose con la sábana nuevamente, luego sintió las manos de una de las chicas sobre su pecho "Buenos días jefe"

"Hmm" Sukuna solo se quejó, ¿por qué las mujeres tenían que ponerse tan cariñosas por la mañana?. Esta chica solo es una de sus empleadas, no tiene ningún derecho a tocarlo como si tuvieran algo más serio, debería conocer su lugar, una aventura de una noche. Justo lo que Jin le había aconsejado que no tuviera, pero ha tenido muchas de esas y considera que es lo mejor.

Sukuna quitó la mano de la chica, "Lárguense ya" gruñe dándole la espalda. La chica está acostumbrada a la forma de ser de su joven jefe, así que solo sonríe y sale de la cama, la otra chica también sale pero fue hacia el hombre que estaba en el balcón.

Todos son conocidos de Sukuna, podría decirse que son sus amigos de fiesta, todos son hijos de familias ricas que gracias al nepotismo están y han conseguido lo que quieran, incluso hacer y deshacer las cosas. A excepción de la empleada de Sukuna, todos son jóvenes millonarios. Sukuna sabía que muchas de sus empleadas querían tener la oportunidad de estar con él, después de todo es dueño de su propia empresa, es joven, soltero, apuesto y millonario, es un buen partido, agregando que tiene buen físico y es inteligente, también entre ellas habían esparcido el rumor de que era un buen amante y todas querían confirmarlo, decir todas es exagerado, por supuesto que hay excepciones pero la mayoría deseaba acercarse al tesoro de su pequeña nación dentro de la empresa.

Sin embargo, ninguna de ellas conocía el verdadero carácter de Sukuna, se pensaría que un buen amante es alguien que las trata bien y románticamente, pero Sukuna no es así, solo se acuesta con la que elija y a la mañana siguiente las desecha, también era un poco rudo en el sexo, aún así estas chicas quedaban satisfechas y a la mañana siguiente no se enojaban por su actitud cortante, no es como si quisieran tener una relación seria y duradera con él, solo buscaban saciar su curiosidad y Sukuna lo sabía. Estas mujeres solo buscan sexo, nada más, además él tampoco busca una relación ni un romance, solo pasar el rato. Que no está mal que cada persona disfrute de su libertad sexual, pero el hecho de que todas las mujeres con las que había estado solo lo buscaban por cosas superficiales le habían creado una perspectiva equivocada sobre ellas asumiendo que todas son iguales.

El hombre del sofá se despierta y se acerca a Sukuna tocándole el hombro.

"Amigo, ¿no tienes que ir a trabajar hoy?"

Sukuna niega con la cabeza "Hoy no me apetece, y tampoco quiero volver a casa"

"¿Entonces vamos a continuar la fiesta?" Le pregunta con una sonrisa entusiasmada.

Sukuna frunce el ceño "Ahora mismo solo quiero dormir, cállate un rato"

"Bien, bien. Voy a pedir el desayuno, ¿lo pido acá o bajamos?"

"Bajamos, pero más tarde" responde Sukuna.

"Como digas, voy a darme un baño entonces" el hombre se mete al baño, donde hay una bañera circular enorme, donde fácilmente pueden estar 3 personas y que la noche anterior la usaron y profanaron.

Sukuna cierra sus ojos. Se había relajado un poco, se había divertido realmente, alivió toda su tensión pero en momentos de sobriedad como estos un pensamiento atravesaba su mente, más bien un recuerdo, el momento justo cuando golpeó al mocoso se repetía en su mente así que tenía que beber porque cuando recordaba sus manos temblaban y su corazón latía con una emoción inexplicable.

La noche anterior bebió tanto hasta no pensar en ello, luego se acostó con dos mujeres dejándolo satisfecho solo por el momento porque aún sentía que debía hacer algo más, algo que lo llenara realmente. Mientras piensa, siente el colchón hundirse, dos cuerpos estaban a su lado moviéndose, poco o nada le importó que sus dos amigos estuviera a punto de hacerlo al lado suyo, después de todo estuvieron compartiendo la noche anterior.

Sukuna se dio vuelta, mirando a las dos personas besarse y las manos de ambos acariciando el cuerpo del otro, la chica yacía debajo envolviendo sus piernas alrededor del hombre, indicando que ya había entrado en ella y estaban follando intensamente. Sukuna no se inmutó, tampoco le hacía sentirse excitado, solo los observó sin mucho interés, no se considera un voyerista, en realidad no le provocaba nada, ni un poco de excitación, su mente estaba en otro mundo.

Su mirada se dirigió a la espalda de su amigo, sus músculos haciendo su trabajo y las uñas de la mujer clavándose en la piel, rasguñando con fuerza, la perra tiene uñas largas, es lo que piensa Sukuna en el momento porque anoche también lo rasguño cuando se la estaba follando en el sofá intensamente. Poco a poco pudo ver las marcas y las líneas rojas sobre la espalda de su amigo… líneas rojas, el hilo del líquido rojo que se desliza sobre la piel luego de brotar de repente le hizo recordar la mejilla del mocoso, también le había lastimado haciendo que brotara un poco de sangre. No tenía sentido, pero en ese momento su mente hizo clic y solo su cuerpo reaccionó, Sukuna se levantó un poco acercándose a los dos, algo en esa hermosa imagen del hilo de sangre deslizándose sobre la piel lo hizo actuar sin pensarlo, se acercó lo suficiente y abrió un poco la boca, deslizando su lengua sobre la piel lastimada de su amigo, lamiendo incluso la poca sangre que brotaba de ese leve rasguño en la espalda del otro.

Su amigo solo se río, le hizo cosquillas y le sorprendió sentir que le estaba lamiendo la espalda. No le importa tampoco, después de todo la noche anterior y las otras noches, a ninguno de ellos les importaba tocarse entre sí o incluso besarse, ninguno de ellos es gay pero en el calor del momento se olvidaban de esas etiquetas y simplemente disfrutaban del placer.

"Haa... ¿también quieres sexo madrugador Sukuna?" Pregunta su amiga gimiendo suavemente, envolviendo sus brazos alrededor del cuello del hombre.

Sukuna no responde, solo la mira y mordisquea la piel de su amigo, lentamente deslizando su lengua por cada marca, su mirada estaba un poco perdida concentrado en lo que estaba haciendo. Si antes no estaba excitado, ahora sí lo estaba. Es así de simple, ¿no? la violencia lo emociona, la violencia lo excita, ña violencia es lo que le falta para llenar ese vacío que siente después de tener sexo con alguien, ver ese rastro de sangre es algo nuevo, como si fuera un detonante automático de algo que no había sentido antes. Sin embargo, no sintió lo mismo cuando vio la herida del mocoso, sintió la emoción pero no como en estos momentos que era más sexual, tal vez por la situación actual de sus dos amigos teniendo sexo su cuerpo simplemente reaccionó ante el contexto.

Sin embargo, ¿no debería sentir rechazo? No importa.

Sukuna mordió el hombro de su amigo, luego bajó su cara besando los labios de la chica. Necesita encontrar de nuevo esta emoción, y lo hará esa misma noche.

...

Las clases sabatina terminaron, Itadori Yuuji salió bastante aburrido pero vio a sus amigos llegar de sorpresa

"¡Ita~do~ri!" Exclama Nobara

"¿Qué? No pensé que llegarían" les dice sonriendo.

"Vamos a comer algo, te ves pálido" le dice Megumi, ¿como no iba a estarlo? Todo el día encerrado escuchando lecciones aburridas, no sabía cómo podía soportarlo.

Decidieron caminar hasta un puesto de comida popular de la zona, Itadori no se dio cuenta, pero Sukuna había llegado no para recogerlo sino para asegurarse de que había asistido a las clases, cuando lo vio con sus amigos no se sintió enojado, al asegurarse que solo iban a comer decidió no molestarlo esta vez y se fue para su próxima cita. Había hablado con uno de sus amigos sobre lo que le pasaba, su amigo le sugirió que quizás le iba el rollo del sadomasoquismo pero Sukuna sabía que no, ya lo había experimentado antes y no le atrajo la idea. Entonces su amigo le dijo que experimentara otro tipo de cosas, siempre han salido con chicas de su clase, nunca han ido a bares públicos y esto es debido a que no podían exponerse demasiado o traerían problemas a la imagen de sus familias, claro, en privado eran un desastre pero en público no debían mostrar sus verdaderos vicios y fetiches.

Sukuna aceptó ir con él a un bar de dudosa moral, se ocultaron un poco para no llamar la atención. Esta noche irían por otro tipo de chicas, tal vez algunas prostitutas, las que su padre le había aconsejado que no, pero no es como si le hiciera caso a su padre, Sukuna le hacía caso solo porque él también se preocupaba por la reputación y la apariencia.

...

"Tu hermano vino a recogerte ayer" le dice Megumi, "y dijo algo que no me gustó"

Nobara y Junpei escuchan atentos. Yuuji sin saberlo ya se siente apenado "Lo siento" se disculpa de inmediato.

"No tienes que disculparte en nombre de ese cretino" le dice Megumi.

"¿Se puede saber qué dijo?" pregunta Yuuji.

Megumi se encoge de hombros "Llamo la palabra con 'P' a mi madre"

Los tres se quedaron en shock, eso es demasiado.

Nobara es la primera en reaccionar "¡Le hubiera dado una paliza allí mismo! ¿Cómo se atreve a meterse con la madre de otros? Es una basura"

Yuuji se siente tan mal, recordando que Sukuna también lo había insultado usando ese tipo de términos tan ofensivos, ¿qué clase de concepto tiene Sukuna de las mujeres?

"Es un asqueroso misógino" menciona Nobara.

Todos asienten de acuerdo.

"Lo siento Megumi, tuviste que escuchar eso" le dice Yuuji.

"Ya te dije que no te disculpes en su nombre, no es tu culpa" le dice Megumi molesto, pero no con Yuuji sino con Sukuna.

Yuuji repite la frase, "No es mi culpa", aunque le cuesta creerlo. Sukuna le había dicho antes que había sido su culpa haberlo golpeado, él sabe que no es su culpa pero a veces lo siente así. Si no se hubiera ido, tal vez Megumi no hubiera tenido que lidiar con Sukuna ni escuchar tal insulto.

"¿Qué te pasó en la mejilla?" Le pregunta el pelinegro cambiando de tema.

Yuuji toca su mejilla, tiene una nueva curita, esta mañana la había cambiado, y como vio que le había quedado una marca fea debajo de su ojo izquierdo prefería taparla, de todas formas cubierta o no, se iban a dar cuenta y le preguntarían qué le había pasado.

"Me rasguñe yo mismo mientras dormía" se ríe, "como un bebé"

"Qué desastre" se burla Nobara.

Megumi lo mira no muy convencido, claro no puede pensar en otro motivo, pero conoce a Yuuji y sabe cuándo está mintiendo, su risa nerviosa y esquivar la mirada son signos de que miente.

Continúan hablando sobre la práctica del día anterior y que muy pronto jugarían contra la escuela de la ciudad B, como un partido de entrenamiento para ambos equipos que aspiran a ir a las nacionales.

Yuuji se entusiasmó, definitivamente no iba a perder ninguna práctica la próxima semana, y esperaba que su hermano no se entrometiera, debía prepararse para ese juego.

...

Es domingo por la madrugada, Yuuji se despertó con el sonido de un vehículo estacionando, se asomó a la ventana, el sol aún no había salido, y eran como las cinco de la mañana.

Sukuna había llegado a casa después de haberse ido desde el viernes, no parecía borracho pero se veía más relajado. Yuuji decidió volver a acostarse y debió haber puesto el seguro de la puerta pero no esperaba que Sukuna entrara, juraba que volvería más tarde. Cuando escuchó la puerta abrirse maldijo en su mente, y fingió estar dormido pero repentinamente se levantó cuando Sukuna tiró de su tobillo con fuerza.

"No finjas que estás dormido mocoso" la expresión de Sukuna no era de rabia, todo lo contrario, se veía contento o ¿estaba fingiendo? De todas formas Yuuji se asustó, pateó un poco para que lo soltara, Sukuna lo soltó y luego se acercó sentándose en la orilla de la cama.

"¿Cómo te portaste mientras no estuve?" Le pregunta estirando su mano para tocar la curita en su mejilla, era una nueva, quiere decir que no ha sanado lo suficiente, pero Sukuna se la arranca de un tirón mirando la marca "Ya está mejor, no tienes que cubrirla"

Yuuji no entiende por qué este cambio de actitud, ¿por qué Sukuna se ve más tranquilo? No se ve ebrio por supuesto, pero igual el olor a alcohol le rodea y también a perfume, le daba miedo el comportamiento tranquilo de Sukuna, ¿qué es este cambio de humor?

"Quita esa cara de sorpresa" Sukuna le da unos golpecitos en la mejilla, "Agradece que no estoy enojado. Ayer estuviste con tus amigos, ¿no?"

Yuuji realmente no entiende nada, solo asiente, además ¿cómo lo supo? No, no pudo haber estado vigilándolo, y como fue obediente seguro Sukuna está contento por eso, no encuentra otra explicación, rara vez se comporta así, le está asustando, ¿es la calma antes de la tormenta?

"Si..." Yuuji responde, notando que Sukuna parece dócil en estos momentos decide preguntar "¿ofendiste a la mamá de Megumi?"

Sukuna se ríe suavemente, parecía más burlándose "Es lo que era, no se puede negar" se encoge de hombros.

"Estuvo mal, no me gustaría que insultaran a mi mamá, y sé que a ti tampoco" le dice serio.

Sukuna guarda silencio, luego se ríe de repente "Eres muy ingenuo" le sostiene la mandíbula "Qué importa si se ofendió, no debería tomarse mis palabras en serio" lo mira y sonríe "Pórtate bien y no volverá a pasar nada de esto, ¿de acuerdo?"

Yuuji lo mira y asiente, bueno, al menos está siendo más como un hermano esta vez, aunque igual está dudando de esta amabilidad.

Sukuna mira por la ventana, suspira sin soltar la mandíbula del menor, luego susurra algo "No vas a traicionarme, ¿verdad?"

Yuuji incluso piensa que la pregunta no es para él, ya que Sukuna no lo está mirando sino hacia otro lado, tiene miedo de que su hermano esté alucinando o algo así, tal vez no esté borracho pero puede estar drogado, este no es el Sukuna habitual.

De todas formas Yuuji responde "No"

Sukuna aún no lo mira, solo afloja su agarre y con el dedo pulgar acaricia su mejilla, solo fue unos segundos y se levantó, sin decir nada más salió de la habitación.

Yuuji rápidamente le pone el seguro a la puerta y suspira aliviado, no importa si su hermano no está enojado le asusta de todas formas su forma de ser.

Regresa a la cama e intenta volver a dormir, siente escalofríos al recordar a Sukuna hablando sin mirarlo, como hablándole a otra persona o a un fantasma, ¡Qué aterrador!, ¿estaba viendo un fantasma? Yuuji se cubre por completo hasta volver a quedarse dormido.

Sukuna vuelve a su habitación y se acuesta incluso sin cambiarse de ropa. Yuuji no se dió cuenta, pero sus nudillos estaban lastimados, enrojecidos y con manchas de sangre. Sukuna sonrie satisfecho, la noche anterior había sido su liberación, no podía esperar para volver a experimentar esa sensación. La violencia, el dolor, el miedo, apaciguadores de su ira.

¿Qué pasó anoche?

Sukuna se ríe de solo recordarlo, mira sus manos, sus nudillos, besa la parte superior y luego cierra sus ojos. Poco a poco desliza su mano debajo de sus pantalones y procede a liberar de nuevo esa emoción que lo embargaba, recordando los golpes, la ira y el miedo en los ojos de la otra persona.

Jaja...

Jaja...

¿Se estaba volviendo loco? ¿O solo estaba dejando salir su lado oscuro?

La noche anterior.

Sukuna llegó con su amigo a un bar, estaba en una zona subterránea de la ciudad, parecía un lugar sin leyes y estaba lleno de personas vestidas de forma muy exótica.

"Ven, por aquí" su amigo lo llamó hasta el fondo, ya había una mesa reservada para ellos cerca de la barra, había una chica joven sirviendo bebida a un hombre un poco mayor. Sukuna pudo notar que esa chica no era mayor de edad, ¿A dónde lo había traído?

Sukuna rápidamente se dio cuenta de que las chicas que atendían eran muy jóvenes, adolescentes, ¿a esto se refería el hijo de puta de su amigo con experimentar algo nuevo? Se sintió un poco asqueado, no le gustan las adolescentes, debería irse de allí pero su amigo le dijo que no se preocupara.

"Tranquilo, no vengo aquí por chicas de esa edad, también hay mujeres muy mayores que atienden muy bien y mejor" su amigo le guiñó el ojo, llamando a una de esas mujeres.

Esta sí era una mujer madura, mucho más grande que ellos, se sentó al lado de su amigo saludandolo "Hace tiempo no venías por acá ¿me buscas o buscas algo más?"

"Traje a mi amigo, últimamente se siente raro y quiero que pruebe los manjares que preparan, quizás eso lo relaje un poco"

Sukuna pensó que estaban hablando metafóricamente, qué podía esperar de un bar como este de dudosa moral.

"Ooh ya veo" la mujer sonrió, "Ven conmigo, te presentaré a alguien"

"No quiero ninguna de sus chicas jóvenes" respondió Sukuna.

"Oh, nada de eso, es algo mucho mejor, ven..."

Sukuna sin más siguió a la mujer, su amigo se quedó sentado y antes de irse notó que una persona se había acercado a su amigo, luego por la cantidad de personas no logra ver bien de quién se trataba.

Sukuna siguió a la mujer hasta una puerta, al entrar se dio cuenta que se trataba de una especie de consultorio, pero en lugar de un escritorio había una barra llena de botellas con líquidos brillantes, el olor de la habitación era dulce, muy intenso para su gusto. La mujer le hizo sentarse en el asiento y ella procedió a sentarse detrás de la barra, "Tu amigo me comentó antes que te sientes un poco tenso, ¿no es así?"

Sukuna la miró con sospecha, bueno, no tenía nada que perder.

"Algo así"

"¿Y se puede saber a qué se debe?"

"No lo sé"

La mujer sonrió y comenzó a hacer una mezcla de bebidas, cuando terminó le acercó el vaso, "prueba"

"¿Qué mierda es esto? Quiero saber antes de tomarlo"

"Solo es un relajante, vamos, confía en mí"

Sukuna estaba seguro que aquello no era solo alcohol, tal vez contenía algún tipo de droga, ya ha probado antes cuando estaba en la universidad así que no tiene miedo de las consecuencias, pero aún así quería estar seguro de lo que consumía. Tomó un trago, el sabor le quemó la garganta pero era dulce, demasiado dulce para su gusto pero se lo terminó tomando todo, sintió el líquido bajar hasta su estómago, era caliente pero la sensación era agradable.

"Bien, nada mal" dijo Sukuna.

La mujer asintió "Bueno, continuemos, ¿estás frustrado por algo?"

"No exactamente" respondió Sukuna, "Anoche me divertí, un poco de sexo para deshagoarme pero aún así, algo falta"

La mujer asintió mientras lo escuchaba, "¿no disfrutas solo del sexo?"

"No es eso..." Sukuna comenzó a sentir los efectos de esa bebida, parecía que era bastante rápida "Es más como si no estuviera siendo yo mismo"

"¿Te sientes atrapado?"

"Algo así, soy impulsivo... el viernes, golpeé a mi hermano, pero no me sentí mal, me agradó"

"Hm... ¿es tu hermano el que te hace enojar?"

Sukuna no sabe si es así, pero cada vez que se enoja es por algo relacionado a ese mocoso.

"La mayoría del tiempo, sí" Sukuna apretó su puño "Lo odio, quiero golpearlo cada vez que es desobediente, quiero controlarlo y que solo me haga caso" Sukuna dejó salir lo que siempre ha querido expresar con palabras "A veces quisiera darle una paliza pero me resisto por mis padres, y la vez que lo golpeé deseaba continuar pero me detuve, lo herí y estaba llorando, pero no podía sentir tristeza por él, solo me sentía satisfecho por haberle hecho sufrir"

La mujer asintió de nuevo, Sukuna la miró y luego se rió "Debe pensar que soy un abusador o estoy loco"

La mujer negó con la cabeza "Aquí llega mucha gente loca, yo solo los escucho, no hay cura mágica para solucionar tus problemas mentales pero expresar lo que sientes y que alguien te escuche es lo mejor"

"Hm"

"Si no puedes liberar ese lado que todos tenemos, puedes venir aquí para liberarlo"

Sukuna se rió "¿También tienes servicio para darle golpizas a mocosos?"

"Parece que eso es lo que quieres, ¿no?"

"No exactamente, no golpearía a un desconocido, simplemente... hay algo en mí que reacciona y luego me siento bien al dejarle salir"

La mujer preparó otra bebida "Ten, haz lo que quieras aquí, si quieres golpear a alguien hazlo, si quieres acostarte con alguien también hazlo, en este lugar pueden dejar de reprimirse"

Sukuna la miró, luego a la bebida, debió estar soñando, tomó el vaso y bebió. Después de suspirar regresó al bar.

La música era fuerte.

El efecto de esa bebida fue rápido.

Cuando llegó a la mesa donde estaba su amigo, este tenía las manos encima de un trasero, acariciándolo y apretándolo como si le perteneciera, no puede ver la cara del dueño de ese trasero pero sabe que no es una chica. Sukuna decidió sentarse de nuevo sin prestar atención, su amigo le estaba comiendo la boca a esa persona y palmeando su trasero, el sonido de los golpes lo relajaba un poco, después de todo son golpes, es violencia.

La mujer de hace un momento le trajo ahora una botella pequeña de la misma bebida "Disfruta la noche querido" le dijo.

Sukuna asintió, se sirvió un poco más y lo tomó, luego centró su mirada hacia la barra.

Había un hombre mayor hablando con un chico, el chico lleva una capucha puesta, como si estuviera ocultándose, por el momento solo los ve hablar, centrándose más en el hombre mayor que parece querer invadir el espacio del otro más joven.

Sukuna disfrutaba del ambiente, la bebida estaba haciendo efecto en su sistema, ciertamente se sintió más relajado pero también sabía que en esa bebida seguramente había sustancias alucinógenas.

Por el momento se sintió relajado, algunas chicas se le acercaron pero las ignoró y eventualmente estas se fueron, no le interesaba en esos momentos tener una aventura, pero a su amigo al parecer sí. Miró de reojo lo que estaba haciendo, la persona es un chico, estaba sentado en su regaño, y a pesar de que había dicho que que no estaba interesado en las adolescentes, justo estaba con uno y parecía que le gustaba mucho, seguro había frecuentado este lugar muchas veces. Es el bajo mundo y si sus familias se enteraran que frecuentan este tipo de lugares los desheredarían, los echarían de sus casas y seguro les retirarían el apellido.

Sukuna no podía pensar en nada que tuviera que ver con la reputación o la imagen, se sentía bien gracias a esa bebida, pero esperaba no volverse adicto a ella.

Su mirada volvió a la barra, el hombre desesperado por la atención del chico ahora estaba muy cerca hablándole al oído, ¿no entiende que el chico no quiere nada con él?

La mente de Sukuna comenzó a ver a personas que no estaban, más bien lo que sea que tuviera esa bebido le hizo ver cosas que no eran. El hombre en la barra de repente se le parecía a Satoru Gojo y de repente sintió la ira crecer, el chico de al lado se notaba incómodo, ese hombre le había bajado la capucha y el cabello del chico era de un gris azulado y largo, de espaldas podría hacerse pasar por una chica fácilmente pero en realidad es un chico.

Sukuna frunció el ceño, se estaba comenzando a enojar debido a la bebida y sus efectos, el tono de cabello del chico pasó de ser gris azulado a ser de color rosa, maldita sea, maldita bebida.

Por un momento el chico miró al hombre y trató de empujarlo, Sukuna no podía escuchar lo que estaban diciendo, pero en su mente se escuchaba muy claro, "Déjame en paz", juraba que escuchaba la voz del mocoso, la imagen del mocoso se superponía sobre la de chico, el chico estaba luchando con alejar a ese hombre, pero para la mente de Sukuna, era el mocoso el que estaba alejando al pervertido. Como si su mente quisiera jugarle una broma, ahora el hombre se estaba convirtiendo en Satoru Gojo. El efecto de lo que sea que tuviera la bebida estaba convenciendo a Sukuna de algo que no era, y la rabia comenzó a surgir nuevamente.

Se supone que salí a divertirme, ¿qué hacen esos dos aquí?

Pero no son ellos. Sí lo son.

El hombre de repente deslizó su mano asquerosa por el trasero del chico, apretándolo y acariciándolo, susurrándole al oído muy cerca "Vamos, no tengas miedo muñeco"

El chico se veía incómodo, pero no podía alejar al hombre.

Sukuna frunce nuevamente y se levanta, no puede permitir que ese estúpido pervertido se atreva a seguir tocándolo, nadie puede tocar al mocoso de esa forma, no lo puede permitir, tampoco puede dejar que lo desvíen del camino y le llenen la cabeza de basura. Debe detenerlo.

Sukuna ya estaba enojado, dispuesto a intervenir pero el hombre entonces hizo algo que lo sacó de quicio. El desconocido, que para Sukuna era Satoru, ágilmente deslizó su mano por la baja espalda bajo del chico y metió su mano por debajo del pantalón del chico, yendo cada vez más abajo y presionando justo donde quería como si quisiera meter su dedo en el pequeño agujero sin preparar, haciendo que el chico gritara sorprendido y se levantara un poco.

Es demasiado, demasiado.

Hijo de puta.

Sukuna rápidamente se mueve hacia ellos, en sus ojos todavía estaba viendo a Satoru y al mocoso, así que una vez se acercó no esperó y empujó al hombre con todas sus fuerzas. Luego se abalanzó encima y le dio un golpe en la mejilla, el golpe fue tan fuerte que las personas alrededor se alejaron pero no hicieron nada para ayudar al hombre o detener a Sukuna.

El hombre se tambaleó dispuesto a gritarle pero el peli rosa no le dio ni un momento cuando le propinó otro golpe justo en la nariz "¡Qué crees que haces, bastardo!" Le gritó Sukuna, agarrándolo del cuello de la camiseta con fuerza, cegado por la ira, comenzó a usar a este desconocido como saco de boxeo.

Las personas alrededor solo observaron, otras siguieron bailando y en lo suyo, después de todo, era normal que a veces empezaran peleas de la nada, todos saben que estaban en un lugar ilegal, donde cualquier cosa podía pasar, seguramente ese hombre se buscó la golpiza que le estaba dando Sukuna.

Un golpe, luego otro, el sonido de la carne siendo magullada y las salpicaduras de sangre cubrieron la ropa y las manos de Sukuna con el tiempo, pero una sonrisa entusiasmada nunca desapareció de sus labios.

"Lo va a matar..." susurró el chico, su cabello gris azulado era bastante largo, era hermoso y definitivamente no era mayor de edad, aún así estaba en este lugar cuando comenzó a ser acosado por ese hombre.

Fue tan repentino, vió a este hombre grande y de cabello rosa apartándose de él y comenzó a golpearlo con mucha rabia, como si lo conociera, no lo entendía.

"Para... para... lo vas a matar, ya es suficiente" el chico fue el único que intentó detenerlo, Sukuna estaba cegado, con una sonrisa en su cara y cuando sintió la mano del chico sobre su espalda, dejó de golpear al hombre que yacía casi inconsciente en el suelo, su rostro estaba hinchado y lleno de sangre, algunos de sus dientes se habían salido y definitivamente su nariz estaba rota.

Sukuna observó su obra de arte satisfecho, antes de girarse y ver al chico, no es el mocoso, pero no despertó de su euforia, la bestia había despertado y quería continuar. Se giró hacia el chico mirándolo como una presa, el chico se asustó un poco, ¿acaso sería su turno?

Sukuna agarró su muñeca y tiró de él.

"Ehh... oye... suéltame"

"Cállate" Sukuna lo arrastra hacia los baños, realmente no sabía dónde quedaban, pero caminó hacia un pasillo y luego giró, había personas en el baño haciendo sus cosas, y él no sería la excepción.

Arrastró al chico a la última cabina y lo empujó con fuerza, agarró unos mechones largos de su cabello y lo sacudió "Te dejas tocar de hombres como esos ¿te gusta perra?" Le gritó Sukuna, evidentemente disfrutándolo.

"Aaghh no, no, solo era un juego de rol"

"¡¿Un qué?!" Exclamó Sukuna enojándose, agarrando la cara del chico y apretando, clavando sus uñas en la piel joven intencionalmente "Te gustan los juegos de rol, ¿eh? ¿No quieres jugar al lobo y al cordero?"

El chico gritó por el dolor "Ahhh... duele, duele" se quejó, con lágrimas en sus ojos. Sukuna rió, lo estaba disfrutando, disfrutando ver el dolor en otros y no podía detenerse, su corazón latió muy rápido, la sangre bombeó intensamente por sus arterias, estaba totalmente emocionado y quiere más.

"Adivina quién es el lobo y quién el cordero" le susurró Sukuna mirándolo a los ojos.

El chico no pudo ver algo humano en él, parecía una bestia dispuesto a todo, no podía luchar contra este tipo de persona así que trató de quedarse quieto y esperar que la ira de este hombre disminuyera.

El sólo es un chico que suele venir los sábados a este lugar, a sus padres no les importa una mierda lo que haga, se siente atraído por el peligro pero es la primera vez que debe enfrentarse a un peligro real como este, por lo general, todas las relaciones que ha tenido son consensuadas, el hombre con el que estaba en la barra lo había conocido por internet y le propuso un juego de rol, en el que él sería un chico inocente y virgen, y él otro un acosador, todo iba bien, el hombre le había tocado y le gustó pero de repente apareció este sujeto atacando, no lo conoce y seguramente él tampoco a él. Lo arruinó, pero de alguna manera no puede quejarse del todo, mirándolo bien, es un hombre más guapo que el que conoció por internet. Lo que no le gustaba es lo violento que estaba siendo, él no le ha dado permiso, tenía que buscar la manera de calmarlo y explicarle que estaba dispuesto a hacer lo que quisiera.

Sukuna volvió a tirar del cabello, "¿Qué es este cabello tan largo?, pareces una chica, no me gusta"

"Ughh... puedes cortarlo si no te gusta"

Sukuna sonrió, acercándose demasiado a su oreja y de repente la mordió "¿Eres obediente? ¿O solo te gusta ser una zorra?"

"Lo que quieras..."

Sukuna se alejó, le dió una bofetada "Los chicos buenos no vienen a estos lugares" volvió a pegarle con la misma fuerza.

"¡Aaahh... lo siento!" Exclamó el chico, sus mejillas tiñéndose de rojo, y las lágrimas saliendo, realmente le dolió, pero no quería llevarle la contraria a este sujeto que ni siquiera conoce, su vida podría estar en peligro si presionaba el botón equivocado.

¿Lo siento?

Ha escuchado esa frase antes, tan vacía, tan mentirosa.

"Maldito mocoso" murmuró, y volvió a pegarle al chico, este se cubrió mientras Sukuna le siguió golpeando.

Ah, el sonido de los golpes, lo más relajante para él, necesita ir un poco más lejos.

Agarró los pantalones del chico y se los bajó por completo, luego lo agarró del cuello dándole la vuelta presionándolo contra la sucia pared para luego darle una palmada en su trasero, "No deberías estar en estos lugares muñeco" vuelve a pegarle más fuerte.

"AHHH lo sé, lo sé " exclamó el chico

"¿Qué haces aquí entonces?" Sukuna le habló al oído, con un tono de burla y también de enojo.

"Busco..." el chico se calló por un momento y luego decidió ser sincero "busco a hombres como tú"

Sukuna se quedó en silencio, luego de un momento sonrió, y volvió a pegarle sacándole un grito "¿Estás seguro que buscas a alguien como yo?" le susurró.

El chico asintió.

"¿Te gusta que te golpeen muñeco?" Sukuna usó el apodo que escuchó de ese hombre que golpeó, no sabía si era un apodo creado por su propias alucinaciones o que realmente lo escuchó de ese bastardo.

El chico volvió a asentir.

Sukuna se rió "¿Me dejarás hacer lo que quiera contigo, no?"

"Si, si, lo que quieras"

Sukuna se rió más fuerte "Jajaja, buen chico, obediente eh" volvió a pegarle pero está vez apretó su trasero, masajeándolo y frotándolo "¿Me dejas hacer lo que quiera? Dilo…"

"Haz lo quieras..."

Sukuna sintió sus pantalones apretados, está duro, se da cuenta que le gusta tener el control y este chico se lo está dando, así que comenzó a desabrocharse los pantalones.

El chico observó de reojo, se colocó muy rojo por ver lo grande que era y bueno, también se asustó, definitivamente le iba a doler pero tenía que soportar, se dió cuenta que a este sujeto solo le gusta dominar y debe salir con vida de aquí, si lo iba a violar prefiere eso que salir en las noticias como un muerto.

Sukuna volvió a pegarle, tiró de su cabello con fuerza y luego empujó su cabeza contra la pared.

"Aauhh aah..." el golpe lo hizo marearse, sintió que estaba en una pesadilla y su corazón latía muy rápido.

"Me has dado permiso de hacer lo que quiera muñeco, ¿puedes soportarlo?" entonces el pelirosa separó sus nalgas, y alineó su miembro ya erecto, y penetró con la punta ese agujero estrecho. Una vez entró la punta, no le importó lo muy apretado que estaba y empujó todo su miembro en seco.

"AHHHHH" gritó el chico de dolor, sintió el dolor sordo y la quemazón, era insoportable.

La sensación era increíble para Sukuna, en realidad era la primera vez que tomaba a un chico, y pudo sentir cómo las paredes internas le apretaban de forma dolorosa, pero le gusta el dolor, el dolor que infringió y el que sintió, esto no era como lo que experimentó con la práctica de sadomasoquismo, esto era violencia y la bestia que había sido liberada lo disfrutaba.

Comenzó a follar al chico con dureza, el chico solo gritó y gimió de dolor, mantuvo la cabeza del chico presionada contra la pared mientras lo embistió más rápido, lo estuvo follando en seco y sabía que el chico debe estar sangrando, lo está desgarrando con su enorme miembro y eso lo llenaba. Sukuna gruñió, soltó la cabeza del chico y agarró sus caderas empujando contra ellas.

"Haaa haa sé obediente muñeco, esto es lo que querías ¿no?" Lo siguió follando duro, hasta que el chico pareció que se le quebró la voz y se desmayó.

...

Sintió sus piernas pegajosas cuando despertó y un dolor profundo en su espalda baja y su recto. El chico de cabello gris azulado despertó en una habitación de hotel, estaba en una cómoda cama, y aún era de noche.

Miró a su alrededor, no podía levantarse, pero escuchó una voz.

"¿Despertaste? Creí que te habías muerto" sintió la mano deslizándose por su cabello, está vez con suavidad, se giró un poco para ver al hombre que lo había violado en ese baño sucio, se asustó y pensó huir pero no pudo porque le dolía su trasero y sus piernas.

"Shhh, tranquilo muñeco" Sukuna acarició su rostro "Agradece que no te dejé en ese lugar, había una fila de hombres asquerosos esperando que terminara para usar tu agujero" dijo en un tono de burla.

Este hombre no está bien, es lo que pensó.

"¿Quién eres?" Preguntó temeroso.

"Qué importa quién soy, dime, ¿quién eres tú?" Sukuna le siguió acariciando la mejilla.

"..." el chico tragó saliva, mirando a este hombre que tenía una sonrisa en sus labios, disfrutando de su miedo "Ma...mahito"

"Hm... Mahito, buen chico, ¿cuántos años tienes?" ¿Hasta ahora se le ocurre preguntar?

Mahito siempre ha mentido sobre su edad, desde que empezó a verse con hombres que conocía por internet, les decía que tenía 20 años, pero cuando los conocía les decía la verdad "Tengo 17..." susurró.

Sukuna le levantó el rostro "Muy mal, eres menor de edad, no deberías frecuentar esos lugares"

Este hombre luce como si no hubiera pasado nada, como si él no lo acabara de violar y violentarlo, de cometer un acto despreciable. El chico llamado Mahito respondió "por... dinero"

Sukuna asintió. Hubo un momento de silencio, Sukuna miró hacia la ventana y luego lo volvió a mirar "Te tengo una propuesta"

"¿Qué?"

"Tú quieres dinero, yo te lo puedo dar. Y yo quiero algo a cambio"

Mahito no tenía que preguntar para saber la respuesta, pero de todas formas es mejor que quedara claro, "¿qué quieres?"

"Vas a ser mi puta personal, ¿bien? Harás lo que yo quiera sin quejas, tiendo a ser un poco violento"

Lo dice como si nada, no está bien, este hombre está loco.

"Puedo pagarte 50.000 yenes por tu servicio"

Mahito abrió los ojos sorprendido, ni siquiera las prostitutas más caras reciben tal cantidad de dinero, ¿es cierto o es una trampa?

"Confía en mí, gano lo suficiente para mantenerte, mientras seas obediente"

Mahito lo pensó un rato.

"Dame tu respuesta en la madrugada" le dijo Sukuna, pellizcando un poco su mejilla "Vamos a descansar un rato"

No se dió cuenta, pero el hombre estaba desnudo, se acostó a su lado abrazándolo y susurrando a su oído "Piénsalo, solo debes obedecerme, sé un buen chico"

Mahito no pudo dormir, le gusta el dinero, pero ésta experiencia había sido aterradora, aunque el hombre parecía amable mientras no estuviera enojado, tal vez solo tiene un fetiche muy extremo, tal vez pueda lidiar con esto por amor al dinero.

"¿No vas a traicionarme, verdad?" fue la última frase que escuchó antes de que el hombre se quedara dormido.