NT: Este capítulo tiene más TojixSatoru, un poco más explícito, porque simplemente me gusta, pero creo que será la única escena porque es como un cierre, tal vez escriba más escenas pero que se desarrollaron en el pasado, no en la trama actual. Con esto, quiero marcar que sí habrá escenas explicitas, solo que me gusta cocinar jajaja ¡Comencemos!
Al llegar a casa Yuuji sube rápidamente a su habitación, sus padres no estaban casa y lo agradece, no quería que lo vieran llorar, aunque podría culpar a Sukuna pero seguro sus padres no le creerían y le darían la razón a Sukuna, después de todo es el mayor.
Sukuna fue a la cocina, al agarrar una botella de vino notó un rasguño en su brazo "Maldita sea" dice entre dientes, ese mocoso lo rasguño cuando intentaba hacer que le soltara el cabello, detesta tener una herida aunque sea mínima, sobretodo si está herida fue ocasionada por alguien a quien considera insignificante, ¿quién se está creyendo? ¿Por qué no puede comportarse?
Sukuna se sirve un vaso de vino, golpear a ese mocoso fue gratificante, la sonrisa aparece en sus labios mientras termina de tomarse el contenido del vaso, sus padres llegarán tarde hoy, Kaori le avisó que cenarán afuera y que pidiera algo de comer para él y Yuuji, o le pidieran a la ama de llaves que les hiciera comida, pero Sukuna tuvo una mejor idea.
Él mismo prepararía la comida, especialmente la del mocoso.
Yuuji fue a darse un baño, se miró al espejo, tenía unas marcas rojizas en su brazo, de verdad le había golpeado muy fuerte, por lo general no le aparecen marcas pero está vez sí, a pesar de haber recibido esos golpes no se arrepiente de haber defendido a Megumi y a su padre. Después de bañarse, revisó su celular, Megumi le había escrito si estaba bien, Yuuji le responde con una disculpa directa
"Sukuna es un idiota, no le hagas caso, disculpa"
"Te dije que no tienes que disculparte por él, ya sé que no debería escucharlo, simplemente es inevitable enojarse si hablan mal de tu madre"
"Sí, lo entiendo"
Yuuji se acuesta en la cama, de repente le llega un mensaje de texto de un número desconocido, no tiene foto de perfil, abre el chat.
Hay un Buenas Noches.
Luego sigue escribiendo
Palo de rosa
Yuuji se sorprende, el único que le llama así es el entrenador, no puede negar que se le escapa una sonrisa al darse cuenta que lo es.
"Toji-sensei, buenas noches" responde enviando un emoji de una carita feliz, luego pregunta "¿cómo obtuvo mi número?"
"No puedo revelar eso"
Yuuji sonríe, sabe que Megumi no pudo ser, jamás le daría su número a su padre después de tantas advertencias. Luego de ese mensaje, llega otro "Voy a enviarte algunos libros y videos sobre béisbol"
Los ojos de Yuuji brillan, por supuesto que le entusiasma la idea de estudiar más sobre el béisbol, no solo se trata de practicar el deporte sino de aprender la teoría y si quiere ser un profesional debe estudiar, sueña un día conocer a Shohei Ootani, lanzar para él, atrapar para él o batear, aunque sea solo por unos minutos. Shohei Ootani es uno de los deportistas más importantes en su país y también a nivel internacional, juega en las grandes ligas y es un sujeto agradable y fuerte, muy hábil en el deporte, es una figura muy alta a la que admira.
Su momento de ilusión se vio opacado cuando escuchó la puerta tocar, aunque no dijo nada, de todas formas Sukuna entró "La cena está lista mocoso"
Yuuji deja su celular, deseaba decir que no tenía apetito pero en realidad tenía mucha hambre, la práctica y luego el estrés de discutir con Sukuna le había agotado demasiado y su estómago rugía. Yuuji no sabía que sus padres no estaban en casa, Sukuna bajó primero, luego bajó él, al llegar al comedor se dio cuenta que solo serían ellos dos.
"Buen provecho" susurró para sí mismo, Sukuna lo miró, esperando que probara su exquisita cena.
"Buah... " Yuuji comienza a toser, toma un vaso con agua "Está muy salado..."
Sukuna toma un bocado de su propia comida, saboreando, demostrando que estaba bien mientras miraba con arrogancia.
Yuuji lo mira, mierda, debió adivinarlo. ¿Debía reclamarle? ¿No lo regañaría? Quizás tomó un bocado con la parte más salada, tomó otro bocado, el sabor era el mismo o peor, más salado, comenzó a toser y tomar agua, definitivamente no puede comer esto "Esto... ¿no hay algo más?"
"Agua" responde Sukuna con burla.
"Tch..." Yuuji, aprieta sus labios con impotencia, tenía hambre y Sukuna no hace más que fastidiarlo, "Está muy salado..."
"Si no te gusta no comas" Sukuna se encoge de hombros, continúa comiendo lo más de normal.
Yuuji se levanta, no piensa comer esto, está demasiado salado para su paladar además de eso, tampoco puede ser saludable.
Sukuna golpea la mesa "Es de mala educación abandonar la mesa si los demás no han terminado"
"Pero, la comida no está bien"
"¡Que te sientes, mocoso!" Exclama mirándolo serio. Yuuji quiere desobedecer y subir corriendo a su habitación, pero el miedo le obliga a quedarse quieto frente a la mesa.
"Pero yo..."
"¿Te obligo a sentarte?" Sukuna lo mira fijamente, Yuuji siente que esa mirada lo está atravesando como agujas muy largas. Bien, podría intentar comer mientras toma agua. Vuelve a sentarse, comenzando a juguetear con la comida.
"Deberías estar agradecido de que hice la cena, papá y mamá comerán afuera, y le pedí a la ama de llaves que se fuera temprano"
Yuuji lo escucha, debió imaginarlo, solo Sukuna le haría esto, es tan infantil.
"La próxima no te hago una mierda, basura"
Yuuji evita mirarlo, Sukuna ha estado usando más insultos para referirse a él, los golpes en el auto también parecían muy personales, la primera vez fue chocante pero está vez Sukuna no se detuvo.
Yuuji se fuerza a tomar unos bocados más, pasandolos con agua, al menos no dormiría con el estómago vacío.
Una vez Sukuna terminó, llevó su plato al fregadero, no lo lavó, esa tarea era para los trabajadores de la casa, luego volvió al comedor pasó por el lado de Yuuji pellizcando su mejilla "Buenas noches, mocoso"
Yuuji aparta su cara un poco, cualquier toque de Sukuna siempre era para herirlo, le pellizcó muy fuerte enterrando su uña, seguro le había dejado una marca.
Yuuji dejó el plato en el comedor, ambos tienen malos hábitos a la hora de limpiar. Subió a su habitación y se encerró, miró su cara en el espejo, en efecto, le había dejado una marca. Maldición.
Yuuji se arrojó a la cama, tomó su celular leyendo el último mensaje de Toji "Te envío el primero, si tienes tiempo échale un vistazo y mañana puedes preguntarme"
Yuuji guardó el archivo del libro, leyó un poco la introducción, ojeó las páginas, había bocetos y dibujos de jugadas del autor del libro, Yuuji sonrió emocionado y respondió al mensaje "¡Gracias Toji-sensei!"
Luego Toji le deseó buenas noches.
Yuuji sintió su corazón burbujear de alegría, aunque no sabía si era por el libro o por las buenas noches de su entrenador. Cielos, no debería sentir tanta emoción, es extraño.
Nadie puede culparlo, a ningún adulto de su familia le importan sus sueños, así que ese vacío existe y puede ser llenado por otras personas.
Guardó el número como Entrenador, y procedió a leer un poco el libro hasta quedarse dormido, incluso la batería de su celular se agotó hasta apagarse.
...
Megumi no lo sabía, pero su padre había tomado su celular mientras dormía, de alguna forma adivinó su contraseña, aunque era un padre ausente conocía a su hijo, la contraseña era muy predecible, como colocar la fecha de su cumpleaños.
No le interesaba ver sus chats, solo quería encontrar el número de ese chico, por supuesto no le importaba para nada si su hijo lo descubría. Tampoco estaba pensando demasiado en lo que estaba haciendo, solo quería acercarse más al chico y saber hasta dónde llegaría, le interesa mucho Itadori Yuuji, nunca ha conocido a alguien tan bueno y resplandeciente, tal vez porque le recordaba a su difunta esposa, sus personalidades eran un poco parecidas y quería un poco de esa luz en su vida.
Toji Fushiguro siempre ha vivido en la oscuridad, y cuando ve algo de luz quiere llegar a ella, abrigarse en ella y volver a sentir ese calor reconfortante, no es como esas personas con las que se acuesta, esas personas para él no tienen nada de luz.
Yuuji es actualmente su objetivo, en el pasado lo fue Satoru, aunque le gustaría volver a molestarlo, también recordaba que ese chico era resplandeciente en su juventud pero eventualmente fue perdiendo eso que le hacía especial cuando perdió a su mejor amigo, ¿cómo se llamaba? Sí, Suguru Geto.
Toji lo conoció, aunque en personalidad era diferente para su gusto, cuando estaba con Satoru ambos eran agradables, debe admitir que se metió con ese chico solo para fastidiar a Satoru. Pero eso es otra historia.
Ahora mismo su mayor interés es ganarse la confianza de palo de rosa, así que comienza recomendándole libros sobre Béisbol, los tiene desde hace años en versión digital, también tiene algunos libros y revistas en físico, puede dárselos a Yuuji poco a poco, con todo el material que tiene podrá encontrar la excusa perfecta para hablar con el chico, además que parece realmente interesado en ser un jugador de béisbol profesional.
Si su familia lo apoyara no lo hubiera conocido, porque lo tendrían estudiando en otra escuela que tuviera un equipo más fuerte o con más prestigio, e incluso estaría inscrito en algún club elitista, después de todo Yuuji Itadori viene de una familia muy rica. Pero por lo que sabe, su familia no lo apoya, así que debe esforzarse escalando poco a poco.
Toji quiere apoyarlo, pero en estos momentos no es mayor interés, él solo busca acercarse al chico para satisfacer sus propios deseos, deseos inmorales y que no le importa si es condenado por ello, desea a ese chico y de alguna manera lo tendrá.
Luego de leer las gracias de palo de rosa, miró la foto de perfil sonriendo, qué chico tan inocente y lindo.
Toji no es el único que desea acercarse a Yuuji, ni es el único que veía la foto de perfil del chico.
Satoru Gojo incluso guardó la foto en su celular, desearía tener más fotos de su estudiante favorito. Luego de darse un baño, se acostó y miró la foto que estaba en su escritorio, allí estaba su mejor amigo y él en el parque, recuerda que la foto la había tomado Shoko, ese día habían ganado un examen muy importante y debían celebrar.
Ese día también se separaron y no volvió a tener contacto con él. Suguru tiene un hermano gemelo, pero por supuesto que en nada se parece a él, nunca fue cercano con su hermano lo cual era extraño para ser gemelos, todo se debía a que su gemelo era muy distante en general. Satoru en ese tiempo buscó ayuda en el hermano gemelo de Suguru pero no logró obtener nada, fue como si Suguru se hubiera desaparecido de la faz de la tierra.
Han pasado años y no sabe nada de él todavía, no se rinde por supuesto, lo extraña también y hubiera deseado haber expresado sus sentimientos correctamente en ese tiempo, pero todo tenía que ser arruinado por ese hombre.
Incluso hoy día, Satoru culpa a Toji, aunque básicamente fue su decisión y Suguru nunca lo culpó, solo que para Suguru no podían volver a ser amigos, ni siquiera a estar cerca, incluso durante tantos años, ¿es imperdonable?
Aunque Satoru tiene sus propios sentimientos hacia otras personas, actualmente está enamorado de su estudiante, Yuuji le recuerda a sí mismo cuando era más joven, además de que le gusta su apariencia y su forma de ser, siente que tiene que protegerlo y cada día parece que no puede soportar no tenerlo en sus brazos.
Desearía tanto besarlo y tocarlo, sus deseos carnales hacia el chico cada vez son más fuertes, y mientras va más notando los cambios en Yuuji más deseoso se vuelve.
Satoru suspira, no debería hacerlo, pero qué más da, está solo en su habitación, en su casa. Nadie lo sabrá, nadie puede juzgarlo, solo está fantaseando... su mano alrededor de su miembro erecto se mueve rápido y Satoru pronuncia el nombre del dueño de sus momentos más lascivos.
"Yuuji"
Se imagina al chico sobre su regazo, sosteniendo su cintura con firmeza y haciéndolo rebotar, enterrando su polla profundamente en el chico haciéndole gemir y volviéndolo un desastre, luego lo abrazandolo, acariciando su espalda, y tomando sus labios enseñándole cómo se besan los adultos, le encanta la idea de enseñarle todo lo que sabe, de volverlo completamente suyo y hacerlo adicto al placer. El Yuuji en su fantasía lo llamaría por su nombre, pero le excita más que lo llame sensei, con sus ojos llorando de placer y sus mejillas tan ruborizadas sin poder evitarlo.
Satoru se corre llegando a su límite, jadea cubriendo su rostro con su otra mano, cielos, a veces se siente mal por masturbarse pensando en su estudiante, pero esa emoción es lo que lo impulsa a volver a hacerlo.
Desearía poder decirle lo que siente y que el chico no vaya a alejarse por miedo. Sabe que Yuuji es un buen chico y no se alejaría de él solo por eso, pero no está seguro de si le correspondería y eso le destroza más, mejor tiene paciencia, después de todo a Yuuji solo le faltan unos años para ser mayor de edad, pero si espera tanto, es probable que el chico se aleje para ir a estudiar a la universidad. No importa, encontrará la manera de seguirlo o de no perderlo.
...
Mahito no perdió tiempo y mantuvo su atención en Yuuji, todas las mañanas que llegaba sin excepción, Satoru lo saludaba muy cariñosamente a su parecer, no hacía esto con el resto de estudiantes. Mahito preguntó sobre esto a algunos compañeros de Yuuji y todos dijeron que era el estudiante favorito de Satoru pero no les importaba o no lo veían extraño porque Yuuji es un buen chico y no tiene enemigos, sus compañeros lo aprecian al igual que el resto de maestros, Satoru es muy cercano a todos los estudiantes solo que lo es un poco más con Yuuji.
Mahito desde que entró a la escuela se mantuvo alejado de casi todos así que no sabía de esto, la escuela le resultaba aburrida, y Satoru solo le daba una clase, si lo saludaba, él lo ignoraba o era indiferente. Pero ahora había algo que le estaba provocando curiosidad, haciendo que su tiempo en la escuela se volviera interesante.
Le resultaba extraña la cercanía de Satoru a Yuuji, él mismo ha salido con hombres mayores y sabe cuales son sus métodos para ganarse la confianza de los chicos, además ningún otro profesor abrazaba o tocaba a sus estudiantes como Satoru lo hacía con Yuuji, debía investigar más o vigilarlo más.
En horas de descanso, Yuuji iba a comer con sus amigos, son inseparables, en ningún momento lo dejaban solo. Megumi parecía el más cercano, y Nobara parecía del tipo protectora, y Junpei era más tímido pero siempre se veía cómodo con Yuuji. Mahito no vio nada extraño en ellos, a la semana ya estaba aburrido de Yuuji, no hay nada interesante en el chico más allá de ser el hermano menor de Sukuna.
Lo único que le parecía extraño era el comportamiento de Satoru Gojo, pero Sukuna solo le pidió que vigilara a Yuuji no a Satoru, de todas formas debía informarle.
El fin de semana, volvió a encontrarse con Sukuna en el mismo departamento.
"Hmm... ese Gojo-sensei es muy raro, ¿lo conoces?" Pregunta Mahito, estaba en el sofá jugando en su celular.
Sukuna no lo había llamado, fue Mahito quien le dijo que iría al departamento para informarle lo que había hecho en la semana.
"Desgraciadamente sí, ¿por qué preguntas?"
"Buenooo~ creo que es muy extraña la manera en que trata a tu hermanito, siempre lo saluda por las mañanas antes de iniciar clases, en el descanso también se acerca a él, aunque a tu hermano no parece importarle"
Sukuna no dice nada, está en silencio mirando su computadora sentado frente a su escritorio.
Mahito continúa "Ningún otro profesor abraza tanto a sus estudiantes, es un poco asqueroso lo cursi y cariñoso que es con él" Mahito echa un vistazo a Sukuna, su expresión comenzaba a volverse de molestia, ¿así que sí le enoja que hable de Satoru?
El peligris azulado continúa, queriendo presionarlo más "Creo que le gusta tu hermanito pero como es su maestro es incorrecto, y el tonto de Itadori parece no darse cuenta" Sukuna sigue sin decir nada, pero sí puede ver sus cejas fruncidas.
"Si yo fuera Itadori, y sé que el profesor más apuesto de la escuela tiene los ojos puestos en mí, creo que no me molestaría en meterme debajo de su escritorio y hacer lo que me pidiera, no lo sé como chuparsela" Mahito se burla con una risita inocente.
Bien, eso fue demasiado.
Sukuna se levanta y agarra el cabello de Mahito tirando con fuerza "¡Eso es porque tú eres una puta! Deja de hablar de ese bastardo."
"Ay, ay... auch... yo solo te cuento lo que veo"
"Y nadie te pidió tu opinión sobre lo que harías o no" lo empuja nuevamente "Ya sé que ese fracasado tiene alguna fijación con el mocoso, simplemente no sé si el idiota del mocoso no lo sabe o se hace el que no" Sukuna suspira "Vas a averiguarlo, y no seas tan obvio."
Mahito acaricia su cabeza, bueno, esto era lo que quería, que Sukuna le diera la autorización para investigar más sobre la relación entre Satoru y Yuuji, pero en realidad tenía otro plan, por supuesto que le haría caso a Sukuna pero también lo iba a fastidiar, quiere comprobar algo más.
...
La semana había sido bastante tranquila, Sukuna no se había enojado ni lo había molestado, parecía bastante ocupado, Yuuji estaba agradecido por esto y además él se había portado bien, aunque siempre se ha portado bien, no piensa que es un chico rebelde o desobediente, le va bien en la escuela, práctica un deporte, asiste a las clases de los sábados aunque no quiera y sus amigos no lo obligan a hacer cosas que no quiere.
Cuando llegó a casa después de la práctica, vio a su padre en el estudio hablando con alguien por teléfono, se escuchaba un poco enojado, Yuuji se acercó, escuchó algo como que ya no tenía más responsabilidad con el asunto y que no intentara acercarse, luego colgó y lo escuchó suspirar profundamente. Su padre no es alguien que se enoje con facilidad, pero cuando se enoja da un poco de miedo, es un poco parecido a cuando Sukuna se enoja pero no llega a ser violento.
Yuuji toca la puerta, su padre se gira "¿Yuuji?"
"Estoy en casa papá" saluda "¿pasó algo?"
Jin de pronto se ve nervioso y solo sonríe negando con la cabeza "No pasó nada, asuntos del trabajo, ¿necesitas algo?"
En realidad sí quería algo, pero no sabía si su padre se lo iba a dar, necesitaba un uniforme nuevo, en un mes sería el torneo intercolegial y no podía seguir usando su uniforme de hace un año, su cuerpo ha cambiado, es un poco más alto y algunas prendas le quedan muy apretadas.
"Yo... necesito un nuevo uniforme"
Su padre levanta la ceja "¿de la escuela? Si compramos uno nuevo este año"
"No, no, de béisbol"
Su padre suspira "¿No dijo tu hermano que no deberías dedicarle tanto esfuerzo a eso?"
¿Qué tiene que ver Sukuna aquí? Piensa Yuuji, ¿su padre ni siquiera se da cuenta que justo está usando su uniforme viejo y se ve sucio?
"Vamos a tener un torneo el otro mes..."
Jin lo mira con dudas, se acerca "Bueno, dile a tu hermano que lo compre, anda, estoy ocupado ahora mismo" su padre sale del estudio dándole unas palmaditas en el hombro.
¿Es, enserio? Yuuji frunce el ceño, no quiere ir a pedirle a Sukuna que le compre un uniforme, ¡es obvio que no se lo va a comprar! Cielos, pensó que iba a ser fácil pero su padre lo acaba de complicar, ¿qué le cuesta darle el dinero y él mismo lo va a comprar? ¿Por qué tiene que consultarle a Sukuna? Está cansado de esto, por supuesto que no va a ir a pedírselo, prefiere buscar otra manera de obtener el dinero.
A pesar de ser de una familia rica, tiene que pedirle a sus padres, ni siquiera tiene una tarjeta de crédito como la solía tener Sukuna cuando tenía su edad. El mismo Sukuna le dijo a sus padres que no deberían darle una tarjeta porque luego se gastaría el dinero, apenas recibe el dinero de la merienda y la mesada pero eso no es suficiente para comprar un uniforme.
Yuuji se fue a su habitación, podría intentarlo, no iba a perder nada, así que le escribió a Sukuna.
Sukuna estaba en su oficina esta vez, tenía mucho trabajo por hacer, escuchó la notificación de mensaje y revisó el mensaje
"Papá dijo que me compres un uniforme de béisbol"
Sukuna sonrió, es un mentiroso, sabe que su padre no le diría eso, responde de inmediato "No"
Yuuji lee la respuesta, lo sabía. Ahora tenía que pensar en cómo va a comprar el uniforme, tampoco le puede pedir a su madre porque ella le dirá lo mismo que su padre. La otra opción es ahorrar de su mesada, pero duda lograrlo para final de mes.
Qué frustrante.
Luego de darse un baño, Yuuji se acostó para leer un manual que le había enviado el entrenador. Mientras leía, recibió un mensaje "¿Te gustaría ir a la jaula de bateo?"
La idea llamó la atención de Yuuji, siempre ha querido ir pero sus padres no le dejaban ya que queda al otro lado de la ciudad, tampoco lo llevaron por razones obvias, no le ven importancia, sin pensarlo dos veces respondió "¡Sii! ¡Me encantaría!" Pero luego lo pensó bien y escribió de inmediato "Aunque no creo que me dejen ir"
"No te preocupes, me haré cargo"
A Yuuji le hace ilusión que a su entrenador sí le importe apoyarlo, tal vez vayan a la jaula de bateo como actividad grupal y solo así sus padres no se opondrían, pero no sabía que el entrenador en realidad solo quería llevarlo a él, después de un rato le escribió "Vamos este sábado, llega a la estación"
"Pero tengo clases los sábados"
"Puedes escaparte unos minutos antes de que acaben las clases, nadie lo sabrá"
El corazón de Yuuji comienza a latir rápido, ¿escaparse de clases? Bueno, al principio no asistió porque eran por la tarde y las prácticas eran más importantes para él, hizo que Sukuna se enojara pero de todas formas llegaron a un acuerdo. Y bueno, Sukuna ha estado ocupado en las últimas dos semanas, ni siquiera le ha preguntado sobre las clases ni tampoco lo ha ido a recoger, puede salirse de esa clase más temprano, no está obligado a quedarse, además vio que una vez Yuta se salió del salón y regresó una hora después, por supuesto, pidió permiso a la maestra, si quiere hacer lo mismo debe tener alguna excusa. Tiene muchas ganas de ir a la jaula de bateo, además irá con el entrenador y sus amigos, no es como que vaya a ir solo.
"Está bien, ¿quiénes van a ir?"
Toji leyó el mensaje y negó con la cabeza, pobre criatura ingenua. Sonrió y respondió con sinceridad "Vamos tú y yo, no tardaremos demasiado, ¿no quieres? ¿Te preocupa ir solo con tu entrenador, niño?"
Yuuji se avergüenza, no tiene que llamarlo niño, no lo es, solo le faltan 3 años para ser un adulto, no tiene que tratarlo como un niño, él sabe cuidarse. Responde un poco indignado "Claro que no, llegaré a la estación a las 3"
Bien, había logrado que el chico aceptara ir con él, tratarlo como un niño sabía que iba a funcionar.
Mientras enviaba este mensaje, miró a Megumi que pasaba por la cocina buscando algo de comer, si su hijo supiera que ha estado charlando por mensajes con Yuuji se enojaría demasiado, no puede evitar sonreír, es tan mal padre que incluso quiere arruinar la amistad de su hijo, aunque para él no estaría arruinando nada, solo los está acercando más, ¿no? Su padre siendo el amigo de su mejor amigo, y eventualmente podría convertirlo en su pareja, ¿no le gustaría que Yuuji sea parte de la familia?
Si Megumi supiera sus pensamientos le diría que está loco, lo denunciaría y lo alejaría de Yuuji lo más que pueda. Pero a Toji no le importa, solo busca su propia satisfacción.
"Cenaré afuera" menciona Toji, levantándose de la silla y saliendo de la casa sin más. A Megumi no le importa, ya está acostumbrado a las salidas nocturnas de su padre, mientras mantenga sus aventuras fuera de casa no hay problema, es un fastidio cuando vienen a buscarlo, también es asqueroso, le da asco acercarse a su padre a veces, sobretodo cuando llega tan tarde con olor a perfume mezclado con sudor. Si Yuuji conociera ese lado de su padre, no lo admiraría.
Toji se dirigió a una casa de apuestas, luego fue a una cafetería para cenar y más tarde caminó por el centro. El destino tenía que estar a su favor, porque vio salir a alguien a quien quería molestar de un restaurante bastante costoso, ¿quién podría pagar tal lujo si no el mismo Satoru Gojo?
El peliblanco no lo vio, caminó hacia el parqueadero y el pelinegro lo siguió, estas oportunidades no se dan muy seguido, y Toji quería recordar los viejos tiempos. Mientras se disponía a abrir la puerta del auto, dos grandes brazos lo rodearon de la cintura y el aliento caliente llegó a su oído "Hola, cariño"
Satoru se movió y empujó con fuerza "¡Tú! ¡¿Qué quieres?!"
"Vi a un conejito blanco salir de una madriguera, tal vez me conceda un deseo si lo atrapo" Toji lo mira a los ojos con una sonrisa petulante "Lo atrapé, ahora quiero mi deseo"
Satoru gira sus ojos "No sabía de esas reglas del juego, además, no veo ningún conejo por aquí" se encoge de hombros, ¿por qué tenía que encontrarse con este sujeto a esa hora?
Toji vuelve a acercarse, colocando su mano sobre el techo del auto y atrapandolo entre la puerta del auto y él "No estamos en la escuela, ¿qué tal si dejas de fingir?"
Satoru evita mirarlo, bien, este hombre es intimidante pero puede manejarlo, ya no es un adolescente tonto, le enseñó a este tipo en el pasado que no puede burlarse de él ni tomar el control pero ciertamente todavía hay algo en él que pide ser dominado, es su dulce pecado del pasado.
"Todavía no eres capaz de dejar las cosas atrás ¿verdad?"
Toji se encoge de hombros "Mis intereses actuales no te incluyen, pero los buenos amantes no se olvidan y es interesante refrescar la memoria ¿no te gustaría?"
Satoru lo mira, cielos, el hombre tiene razón. Bien lo admite. Tanto él como Suguru eran unos adolescentes tontos en ese tiempo, también estaban en su etapa más hormonal y tenían curiosidad, por supuesto, ninguno de los dos sabía los pensamientos del otro, cada uno actuó por su cuenta, y el único que estaba disfrutando del juego era Toji.
Lo conocieron en el parque, eso es cierto, también era cierto que el pelinegro los molestaba, pero aunque se enojaban en público, no podían negar el atractivo del hombre y su imán para atraer a las mujeres. El primero en caer fue Satoru, se dejó seducir por las habilidades de este hombre, no le importaba que fuera mayor, eso lo hacía más emocionante para él. Además de ser un niño rico de élite, era tan rebelde y quería hacerle ver a su familia que no era tan puro como pensaban, su familia nunca se enteró, pero se sentía orgulloso de haber sido manchado por alguien que seguramente sería una escoria en su familia.
"Si tan desesperado estás, no tengo ningún problema, pero, no habrá una segunda vez"
Toji sonríe, finalmente había logrado que aceptara, esta noche no tenía ninguna cita, pretendía ir por alguna pero encontró a su favorito tan fácilmente. Le encantaría recordar los viejos tiempos.
...
Un nuevo día de clases.
Yuuji llegó a la escuela y fue directamente a su salón de clases, esta vez no vio a Gojo-sensei, por lo general siempre lo está esperando para saludarlo, se preguntaba si algo había pasado que le hiciera romper su rutina, incluso en hora de descanso no lo vio, se había acostumbrado tanto a los saludos de su sensei que ahora solo por un día los extrañaba.
"¿Gojo-sensei no vino?" Pregunta Yuuji
"Cuando fui al baño lo vi dando clases" menciona Junpei
"Ah, qué raro, no lo vi esta mañana"
"Eso es bueno, no te está molestando por un día al menos" dice Nobara
Los cuatro están en la cafetería almorzando.
"No debieron invocarlo, ahí viene" dice Megumi.
Yuuji observa a su sensei acercarse con su típica sonrisa, y aunque se había sentido decepcionado durante el día ahora que lo veía se sentía más alegre.
"¡Yuuji-chan!" Gojo sensei se sienta a su lado abrazando su hombro "¿cómo estás hoy? Estaba ocupado esta mañana y no pude verte llegar"
"Jeje no importa" responde Yuuji.
"Qué lástima, pensé que ya habías renunciado a tus mañas" dice Nobara
Satoru niega con la cabeza, su mirada de repente ve a la figura alta que le quitó el sueño la noche anterior, frunce el ceño, bueno, en realidad llegó tarde por culpa de ese sujeto.
...
La noche anterior aceptó estar con el pelinegro, pero no esperaba que el hombre fuera tan agresivo y decidiera que el mejor lugar para follar era en su propio auto.
Lo hizo entrar a los asientos traseros subiéndose encima de él y atacando su cuello y hombro como una bestia.
"Espera... bastardo, no, aquí" Satoru intentó empujarlo, pero Toji simplemente sostuvo su rostro mientras mordía su cuello haciéndole gritar de dolor "¡Eso duele!" Satoru estiró su pierna golpeándolo en su abdomen, hubiera deseado haberle golpeado más abajo pero Toji ya había aprendido su lección de antes, agarró la pierna de Satoru y tiró de ella, haciendo que la espalda del peliblanco quedara sobre el asiento.
"¿Quieres que te trate como una dama? ¿Niño rico?" Toji se burla, ese apodo lo solía usar para fastidiarlo en el pasado. El pelinegro sabía que el Satoru lo usaba para sus propios intereses y a Toji no le disgustaba esto mientras pudiera obtener algo a cambio, pero tampoco podía darle total control al chico. Satoru lo veía como un capricho, el comportamiento de un chico rebelde que quiere desafiar a su familia conservadora y prestigiosa, de convertirse en la vergüenza de la familia y no le importaría bajar a un nivel que nunca lo imaginarían.
Actualmente ya no es el mismo, es un hombre adulto que decidió vivir su vida a su manera y Toji puede decir que está orgulloso, Satoru es fuerte y sabe lo que quiere, solo que quiere doblegarlo un poco porque es emocionante.
"Una mierda, hazlo de una vez" Satoru vuelve a patearlo mirando su cara y haciéndole un gesto de burla.
"No" simplemente responde, agarra al peliblanco de la cintura atrayéndolo más y comienza a desabotonar su pantalón sin perder de vista por un segundo la expresión de albino, esa expresión de disgusto y a la vez fingiendo que no le gusta lo que está pasando, cuando claramente puede ver el brillo de placer en sus ojos y el ligero rubor en su mejilla que tanto se esfuerza por ocultar. No le importa si aún no está duro, lo estará muy pronto.
"Hnn... deja de perder el tiempo" murmura Satoru, sintiendo las grandes manos acariciando sus muslos internos, teniendo que soportar la incomodidad en su espalda baja al estar acostado en los asientos de su auto, y el frío que siente en sus partes cuando el pelinegro le comienza a quitar su bóxer por completo. Ahora está totalmente expuesto delante de este hombre, se siente orgulloso de no estar duro pero sabe que este hombre hará lo que sea para hacerlo reaccionar.
"Me gustan los juegos previos cariño, ¿a ti no?"
Satoru aparta su mirada a un lado, "Deja de bromear, no es tu estilo"
De repente sus piernas son alzadas y sus rodillas se doblan, sintiendo el cabello y el aliento del hombre cerca de su entrepierna "¡No es necesario bastardo!" exclama, aunque están en el parqueadero, sabe que si alguna persona pasa cerca no va a detenerse a mirar o armar un escándalo, y si ocurriera, ni él ni Toji abrirán la puerta.
Satoru pensó que iba a lamerle y chuparle su miembro, pero se equivocó.
"¡AHH...! hn" su espalda se curva e intenta agarrarse del cojín, el bastardo le comienza a lamer directamente entre sus glúteos "Maldito... asqueroso, cómo puedes..."
Satoru no termina su frase cuando siente cómo la ágil lengua del pelinegro presiona con fuerza contra su orificio, ¿este desgraciado también ejercita su lengua?
"Oh..."
Toji se burla, presionando con sus dos manos los muslos del albino haciendo que se levante un poco más para tener acceso a ese rico agujero que seguramente lleva años sin ser profanado, recuerda la primera vez del chico, había sido un poco rudo metiendo su dedo únicamente empapado de saliva, haciendo que le gritara que se detuviera, esta vez está siendo diferente ¿no?
Usa su lengua para lamer y presionar su entrada, besando y chupando la piel alrededor, y volviendo a presionar, no le importaba si estaba limpio o sucio, lo estaba disfrutando. Quería comérselo desde que lo vio de nuevo, el chico es una delicia desde que era un jovencito, y no es la excepción ahora que es adulto.
"Haa... idiota" vuelve a jadear Satoru, mordiendo su labio y dejándose llevar por la sensación, su miembro que se resistía a reaccionar ahora está creciendo.
Toji le suelta de una de sus piernas, usando su mano libre para estirar con sus dedos y permitiéndole deslizar su lengua más profundo, contorneando el borde y abriéndolo. Su estimulación poco a poco fue funcionando, el albino jadeaba con los ojos cerrados y su miembro ya estaba goteando, Toji comenzó a besar y morder el muslo interno mientras con sus dedos estiraba y los metía y sacaba, "¿Te gusta así o rudo?" Se burla un poco.
Satoru lo mira frunciendo el ceño, ¿para qué seguir fingiendo que le molesta? Solo quería acabar pronto, no le gusta estar a merced de este hombre, quizás en el pasado opinaba diferente pero actualmente no es un inexperto.
"Termina con esto..."
Toji sonríe, se suelta sus pantalones y presume un poco su enorme bulto acariciándose por encima de la tela, Satoru evita mirarlo, no quiere caer en su juego.
"¿No extrañas este pedazo de carne?" Vuelve a burlarse el pelinegro, sabe que no le va a responder pero de todas formas le gusta jugar con el albino y ver sus expresiones de disgusto.
"Tan vulgar como siempre" menciona Satoru.
Toji desliza su bóxer lentamente, su polla salta ya goteando preseminal, es grande y gruesa, eso no lo puede negar, las venas se marcan hermosamente y está ligeramente inclinada a un lado, justo para estimular la próstata en los hombres y los puntos de placer de las mujeres. Debe sentirse tan orgulloso el maldito. Piensa Satoru, aunque no tiene nada que envidiarle, él también está dotado, la diferencia es que es más largo que ancho, pero para gustos colores y cada uno presume de su herramienta.
"Dale un besito cariño" Toji acerca la punta de su miembro al agujero lubricado solo con la saliva del pelinegro, y ahora el preseminal que se escurre de su enorme miembro "Hmm, mira como te extrañaba cariño, hasta está llorando de alegría"
"¡Cállate ya, pervertido! Deja de jugar degenerado" Satoru le grita, ¿por qué tenía que torturarlo así? De alguna manera tiene que vengarse.
"Bien" Toji se cansa de jugar, empuja su miembro y el agujero se estira recibiendo lo que había deseado.
"¡NGHHH!" Satoru se estremece, el maldito es tan ancho que duele un poco, además que tenía razón, hace tiempo que no folla de esta manera, por lo general le gusta ser más activo en el sexo, no le molesta recibir pero depende mucho de la persona, y bueno, ciertamente está dispuesto a asumir este rol cuando se trata de alguien como Toji.
"Fu... jeje" el pelinegro comienza a embestirlo a un ritmo feroz, cada vez más rápido y profundo mientras sostiene su pierna dándole acceso para sacarle gemidos y repentinos gritos de placer al albino. Oh cielos, cómo disfrutaba volver a tenerlo debajo suyo, cómo disfrutaba ver su rostro sonrojado y lleno de placer, Satoru es hermoso pero es más hermoso cuando gime como una puta insaciable.
Toji mordió su labio y cerró sus ojos, concentrándose en la sensación de entrar y salir de ese apretado agujero, no sabía por qué o bueno sí lo sabía, pero comenzó a imaginarse al chico que actualmente quería tener en sus brazos, imaginando su cabello color palo de rosa y sus lindas expresiones, con esto aceleró sus movimientos, deslizando su mano por el abdomen del albino, acariciando suavemente "haa... mierda..."
Satoru lo mira entrecerrado, el desgraciado ni siquiera tiene los ojos abiertos, Satoru agarra la mano que le acaricia y lo detiene "Bastardo... mírame al menos"
Toji lo mira y sonríe "¿celoso de qué esté pensando en otra persona, cariño?"
"Ha... no me importa, pero mientras estás usando mi cuerpo sólo puedes pensar en mí" Parecía realmente que estuviera celoso, pero en realidad no. Satoru es muy orgulloso y no puede permitir que lo usen para fantasear con alguien más, no le importa con quién esté fantaseando, aunque si lo supiera, en este mismo instante lo detendría, y lo golpearía.
"Haa... descuida cariño" Toji se acerca a su rostro mientras agarra su cintura con fuerza y en un movimiento rápido lo hace acostarse boca abajo, Satoru intenta agarrarse de lo que puede, pero están en el auto, el espacio es reducido, siente las uñas del pelinegro clavarse en su piel y su cuerpo se mueve hacia adelante con fuerza, el bastardo lo penetra y continua follándolo.
Afuera, el auto se movía, de hecho, era el único auto que quedaba. Varias personas habían escuchado y habían visto que algo no estaba bien dentro de ese auto pero antes de ser curiosos o investigadores prefirieron irse y dejarlo solo como una anécdota ¡El auto que se movía y gemía en medio de la noche!, sí, muy creíble.
"Haa... aahh" Satoru jadeaba, curvando su espalda y aferrándose a los asientos como podía. Toji desliza su brazos por su pecho y lo atrae, besó intensamente su hombro y su cuello, hasta que Satoru comenzó a correrse manchando la cubierta de los asientos.
Maldición, ahora tenía que cambiar los asientos.
Toji dio unas últimas estocadas y también se corrió. Ambos son adultos, Satoru se cuida pero a este bastardo no le importa cuidarse, es una basura y olvidó por completo que no debía confiar en él. Ahora tenía que ir a revisarse si no le había contagiado alguna enfermedad.
Parecía que Toji le había leído la mente, se río suavemente y besó su mejilla "No te preocupes cariño, siempre uso protección y me cuido regularmente, pero contigo hago la excepción"
"Tch..." Satoru no podía creer que le estuviera diciendo esto cuando aún tenía su polla dentro "¡Sal ya, bastardo!"
Toji se aleja, las piernas del albino se ensucian con el semen de ambos. Ambos descansa un momento, hasta unos minutos después que Satoru comienza a vestirse "Sal de mi auto"
"No quiero"
Bien, no iba a perder tiempo discutiendo con un idiota. Satoru con todo su cuerpo adolorido, enciende el vehículo, acelera y se dirige a su casa.
Simplemente estacionaría el auto, saldría y entraría a su casa, dejando al pelinegro dentro del auto sin seguro para que saliera más tarde, ¿o pretendía quedarse a dormir en el auto?
Nada de esto sucedió.
Lo único que sabe es que incumplió su propia condición, y lo volvieron a hacer por segunda vez, esta vez en la cama del albino.
Y por la mañana, una tercera vez, por eso llegó tarde a la escuela.
...
