Capítulo 13
Yuuji se encoge cubriendo su cabeza, seguía llorando de dolor, su espalda quemaba como si le estuvieran prendiendo fuego, y también siente la humedad de la sangre de esas heridas.
Solo quiere que Sukuna se detenga, le duele mucho que lo maltrate de esa forma, nunca le han pegado con un cinturón, sus padres no son violentos y no aprueban el castigo físico, ha escuchado historias de sus compañeros que los castigaban pegándole con el cinturón, con nalgadas o con la chancla. Pero él nunca experimentó algo así, ¿por qué Sukuna elige los golpes? A él tampoco lo educaron así, tal vez lo odia tanto como para hacerle daño.
Sukuna se ríe "Deja de llorar mocoso, asume las consecuencias" se aleja, y vuelve a golpearlo esta vez en su trasero "Eres un mal niño, desobediente, papá y mamá no saben nada de disciplina, pero yo sí".
"Ugh... ya..." Yuuji gime, vuelve a quejarse cuando el peli rosa mayor le azota esta vez en su trasero, y recoge sus piernas como forma de protegerse.
Sukuna suspira, "Bien, quédate quieto"
Evidentemente no puede moverse, le duele la espalda demasiado, solo fueron dos golpes en su trasero pero también le duele, Sukuna parece que estuviera burlándose de él.
"Creo que es suficiente castigo" Sukuna vuelve a guardar el cinturón, luego sale de la habitación. Yuuji se siente aliviado de que haya parado, pensó que no iba a detenerse, su cuerpo tiembla recordando el impacto del cinturón con tanta fuerza, no puede acostarse boca arriba porque teme que le duela más. Su cuerpo se tensa cuando escucha los pasos de Sukuna acercándose ¿ya terminó, verdad?
"Ven" Sukuna agarra su brazo sin importarle lastimarlo.
"No... ya..." Yuuji lo mira asustado, su cara es un desastre, lágrimas y mocos por toda su cara, y una expresión tan lamentable. Nunca le habían golpeado así, es demasiado para él, para un niño que fue criado sin saber qué eran los castigos con golpes.
Sukuna se burla "Deja de llorar" le arroja la toalla a la cara "Te ves horrible, límpiate, ven, vamos a curarte"
Yuuji no puede creer que justo después de darle una paliza ahora esté como si nada hubiera pasado y se va a hacer cargo de curarle. Tiene miedo de reprocharle la hipocresía de sus actos y además quiere dejar de sentir dolor, así que se queda quieto dejando que Sukuna se haga cargo.
No lo entiendo.
No entiende para nada a su hermano y sus cambios de actitud, sabe que disfruta maltratarlo pero no tiene sentido que también lo cure, fue lo mismo cuando lastimó su mejilla, ¿acaso es bipolar? No, no es algo como eso.
Sukuna lo hace sentarse en la cama, se coloca detrás y le levanta la camiseta, Yuuji se queja por el roce de la tela sobre la piel más sensible y la que fue más lastimada.
Sukuna susurra "Mamá no se puede enterar de esto, la harías llorar de nuevo"
Yuuji se estremece, ¿qué está diciendo? ¿Lo está amenazando? Pero si él fue quien lo golpeó, si su madre se entera sería él quien la haría llorar.
Sukuna desliza el algodón con alcohol sobre la piel maltratada, Yuuji tiembla apretando la sábana a su costado con sus manos hasta cerrarlas en puño, arde demasiado.
Sukuna está en silencio, luego de su estallido viene la calma, está un poco satisfecho con haberle dado una lección al mocoso, y ahora solo observa las marcas que quedaron en el piel del menor mientras aplica agua oxigenada y le coloca gasas cubriendo las zonas donde había salido sangre, la vista de lo que hizo de alguna forma lo hace sentir bien, son las marcas de la violencia ejercida por él mismo, ¿no son hermosas?
Sukuna sonríe, está por terminar, pero su paz dura poco. Este mocoso siempre encuentra cómo hacerlo enojar.
El celular de Yuuji, que estaba a un lado de la almohada comienza a sonar, el pelirosa menor se estira para tomarlo y contestar, pero Sukuna se mueve más rápido y le arrebata el celular. Yuuji pensó que quizás era Megumi.
Sukuna mira el número, frunce el ceño "¿No te dije que bloquearas su número?" Pregunta apretando los dientes.
Yuuji se da cuenta que seguramente se trata de Gojo-sensei, ¿por qué el destino es tan cruel? Acaba de salir del arrebato de furia de Sukuna, y ahora nuevamente algo que sabe que le enoja se presenta.
"No...no puedo... bloquear los números de los maestros..." termina de decir Yuuji con la voz temblando.
Sukuna arroja el celular al suelo "Entonces no contestes si no es la hora correcta, es domingo, no tiene por qué llamarte si no se trata de nada académico" el tono de voz de Sukuna es autoritario, mirándolo fijamente como si nuevamente estuviera a punto de golpearlo.
Yuuji asiente despacio, evita seguir mirándolo y muerde su labio inferior, quiere que Sukuna salga de su habitación, no lo quiere tener cerca.
Sukuna sabe la presión que ejerce sobre el chico, y no está mal disfrutar un poco de ese miedo, "Es un buen castigo el que te dió mamá, no vas a asistir a esas prácticas de nuevo"
Yuuji siente que eso le duele más que los golpes, sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas pero se resiste.
"Si te hubieras comportado, esto no hubiera pasado, ¿lo entiendes?" Sukuna guarda las cosas en el botiquín, se baja de la cama, luego agarra la mandíbula de su hermano con fuerza "Sé obediente mocoso"
Yuuji no dice nada, está congelado en su sitio, Sukuna le aprieta y empuja su cara, luego le pellizca la mejilla "Estúpido" le dice mirándolo con desprecio, Yuuji baja su mirada.
El mayor sale de la habitación.
Yuuji se recuesta, no quiere recoger el celular en estos momentos, no quiere hablar con nadie, solo quiere descansar. No solo le duele su espalda, le duele su corazón, es solo un adolescente de 15 años y no debería estar pasando por esto, cierra sus ojos dejando salir las lágrimas que se habían acumulado y sus labios tiemblan ligeramente.
Sí, se equivocó, fue un estúpido pero no tenía que ser golpeado de esa forma, parecía que Sukuna había sacado la excusa perfecta para saciar su ira con él.
Sukuna tiene un motivo para hacer que cambien de escuela a su hermano. Si le contara a sus padres que Yuuji se escapó de clases con su amigo y el entrenador para irse a la jaula de bateo al otro lado de la ciudad, eso sería una buena excusa para sacarlo y alejarlo de ese tipo de amistades. Pero Sukuna piensa que no es suficiente, el mocoso hizo que lo castigaran por su cuenta y le prohibieran ir a entrenar de nuevo, al menos durante un mes, piensa que es un buen castigo, su madre está vez hizo bien.
Sin embargo necesita más, el mocoso sabía meterse en problemas por sí mismo, y de alguna forma eso le beneficiaba, también podría castigarlo a su manera y dejar salir ese lado violento que tanto deseaba ejercer.
Sukuna sale de la casa, toma su celular y llama a Mahito.
El chico contesta de inmediato "¡Sí, amo!"
Sukuna frunce irritado, este otro niñato es un maldito, al principio se veía tan diferente y poco a poco ha estado mostrando su verdadera cara.
"Tenemos un trato, ¿no?"
"¿Cuál de todos, amo?"
"Vuelves a usar ese apodo e iré a buscarte de inmediato para romperte los dientes" le amenaza Sukuna.
Mahito se queda en silencio, luego suspira "No eres divertido"
"¿Qué has averiguado de Satoru Gojo?"
"Ahhh, sobre tu hermano. Creo que está enamorado de ese solecito" menciona Mahito en un tono irritante.
Sukuna frunce "¿Crees? ¿Todavía no lo confirmas?"
"¿Por qué quieres confirmarlo? ¿Qué sentido tiene?"
"Quiero sacar al mocoso de esa escuela, y necesito un buen motivo, si mis padres se enterarán que un maestro está detrás de su hijo no dudarían en cambiarlo de escuela"
"Hm, ¿quieres pruebas?"
"Algo así"
"Pues..." Mahito piensa un poco, "Para obtener pruebas deberías dejar que se acercara a Itadori, porque por lo que sé hasta el momento, Gojo-sensei sólo le gusta pero no ha intentado hacer ningún acercamiento"
Sukuna no puede soportar escuchar a este chico, pero en parte tiene razón. No quiere que ese sujeto se acerque, pero necesita pruebas. Justo Satoru llamó a Yuuji hoy por la mañana, ¿qué sentido tiene que un maestro llame un domingo por la mañana a su estudiante?, ¿será al único que llama? Detesta a Satoru desde que lo conoce, pero bien dice el dicho que hay que tener a los amigos cerca y a los enemigos aún más cerca.
"Solo consigue pruebas" Sukuna cuelga, levanta la mirada hacia la ventana del segundo piso que es la habitación de Yuuji, debe asegurarse de que su madre no se entere de los golpes, sus padres no aprueban la violencia como forma de castigo, aunque siempre le dan la razón en otros asuntos, sabe que no le darían permiso de castigar físicamente a Yuuji, de todas formas ya lo hizo, lo hará y ese es el punto, no pueden enterarse.
Fue a la habitación de Yuuji, el chico dormía profundamente, decidió cubrirlo con la sábana, no porque se preocupara de que tuviera frío o algo así, simplemente estaba cubriendo su espalda herida, si su madre se asomara para verlo se daría cuenta y haría un escándalo. Yuuji se movió un poco, susurrando algo, pero Sukuna no lo entendió, solo lo miró unos segundos antes de salir.
Mientras caminaba de vuelta a su habitación recordó algo que lo hizo irritar, debía salir un momento para despejar su mente, aunque no hace mucho había llamado a Mahito, decide enviarle un mensaje "Llega al departamento"
...
Ya era tarde, Yuuji despertó por el sonido de su celular, al moverse sintió su cuerpo adolorido y su espalda aún ardía pero no con la misma intensidad de antes, se levantó y agarró el celular para luego sentarse en la orilla de la cama.
Tenía varios mensajes, una llamada perdida de Megumi, y una de Gojo-sensei.
"¿Todo bien?" Le pregunta Megumi.
"Dime, ¿te regañaron?"
"No me digas que te quitaron el celular"
Yuuji sonríe. Luego lee los mensajes de sus amigos.
"Fushiguro nos contó lo que pasó, ¿es cierto que Sukuna te jaló del brazo?" Pregunta Nobara.
Bueno, más que eso.
"Responde en el chat cuando termine el regaño" le dice Junpei con una carita sonriente.
Aunque había una llamada perdida de Gojo-sensei no había algún mensaje, quiso preguntar, de hecho quería que sensei lo volviera a llamar.
"Sensei, ¿me llamabas por algo?" Le escribe.
Luego vio el chat de su entrenador, había unas imágenes adjuntas, las vio y sonrió. Eran suyas practicando bateo, a pesar del castigo no se arrepentía de haber ido a ese lugar.
"Guárdalas, no puedo tener fotos tuyas o Megumi se pondrá celoso" le escribe Toji en forma de broma.
Yuuji se ríe suavemente, aunque el dolor en la espalda le recordaba lo que había pasado y el hecho de que sus amigos y maestros no lo supieran le dolía muchísimo.
…
Satoru estaba leyendo cuando escuchó la notificación de nuevo mensaje, abrió el chat y una sonrisa apareció en sus labios, esta mañana había llamado a Yuuji para saludarle, luego de las palabras de ese chico Mahito de alguna manera le habían impulsado a que debía acercarse más a su objetivo, necesita saber más de Yuuji, si le gusta alguien o alguien gusta de él, sino estaría perdiendo la oportunidad, no puede hacer ningún movimiento impulsivo ni ser tan obvio, también sabe que Yuuji está en una etapa de desarrollo de su personalidad, si se enamorara de alguien perdería, ya que los adolescentes viven el romance de forma muy intensa.
Debería ser él quien se gane el corazón del chico, al menos sembrar el sentimiento ya que no quiere llegar a convertirse en una especie de depredador, aunque justamente pensar en ello y llevarlo a cabo es algo que haría un depredador, preparando el plan para atraer y atrapar a su presa, sea de forma violenta o pacífica, el objetivo es el mismo.
Decidió llamar a Yuuji en lugar de escribirle con la esperanza de que le conteste, tal vez había llamado muy temprano por la mañana y el chico aún seguía dormido.
Una vez Yuuji contestó, pronunció su nombre de forma dulce y feliz, "Yuuji-chan~"
"Eh, eh, sensei, no me llames así, es vergonzoso" se queja Yuuji con sus mejillas ruborizadas, le alegra escuchar una voz que le habla con aprecio, aún seguía sentado en la cama, con temor a hacer un movimiento brusco que le causara dolor.
"Pero no hay nadie cerca escuchando, ¿verdad? Puedo llamarte de esa manera" el tono juguetón de Satoru hacía reír a Yuuji, a veces se preguntaba si tenían la misma edad.
"¿Por qué me llamabas esta mañana sensei? ¿Pasó algo?" Yuuji intenta sonar lo más normal posible, aunque internamente está triste.
"Si te soy sincero, algo me dijo que debía llamarte, así que simplemente lo hice"
"Ah ya veo" Yuuji se queda un momento en silencio, de hecho, no tenía ningún motivo para llamarle así que era extraño, pero eso no evitaba que su corazón comenzara a latir más rápido, le hace sentir cálido y querido, algo que justamente necesita en estos momentos, "Gracias sensei, siempre apareces en los mejores momentos" le dice sin pensarlo demasiado, es lo que realmente está sintiendo, se siente agradecido.
Satoru se sorprende un poco, notando el cambio de voz en su estudiante lo que le lleva a hacer la pregunta, "¿Estás bien Itadori?"
Yuuji se queda en silencio, debería decirle que no pasa nada, reír e inventar alguna excusa, profundamente desea expresar lo que siente, pero le da miedo que los otros sientan lástima por él, siempre se muestra como una persona alegre ante ellos no quiere mostrarse débil.
"¡Jajaja estoy bien sensei! No pasa nada" mierda, su voz flaquea.
Espera que Satoru no lo haya notado.
"¿No estás mintiendo? Sabes que puedes contarme lo que quieras, no importa lo vergonzoso que sea"
Yuuji sonríe, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, debería despedirse y colgar, no sabe por qué sus emociones parecen estar descontrolandose solo por escuchar a Satoru preocuparse por él.
"Hmm de verdad, solo, estoy un poco cansado. Los sábados debo ir a clases y solo tengo libre los domingos"
"Oh no, un chico de tu edad debería estar saliendo con sus amigos... o con su novia" menciona Satoru, mencionó esto para encaminar la conversación a su objetivo, para descubrir si Yuuji tiene algún interés amoroso, si lo tuviera se sentiría devastado, si no lo tuviera debería darse prisa y entrar en escena.
"¿Eh? Jeje no tengo novia sensei, ¿por qué dice eso?" Yuuji se seca sus ojos, se siente aliviado de que la conversación se haya dirigido a otro tema.
"Bueno, estas en la edad ideal para enamorarte, suponía que al menos te gusta alguien" Satoru trata de escucharse como si fuera un amigo en lugar de un maestro.
"¡ah, a... a mí, jaja" Yuuji se avergüenza, realmente no tiene a nadie que le guste, bueno, esto es lo que había hablado con Mahito, aún no ha pensado en ello seriamente "Apenas tengo 15 años sensei, ¿cómo voy a saber si me gusta alguien? Solo sé que me gustan famosos y admiro a varios"
"Pero eso no es lo mismo. Veamos..." Satoru finge que piensa un poco "Sabes que te gusta alguien cuando ves a esa persona y sonríes sin razón, tu pecho y tu corazón se sienten cálidos, quieres hablar y pasar más tiempo con esa persona y tratar de conocerle más"
Mientras Yuuji escucha esto, no puede evitar pensar justamente en lo mucho que le gusta cuando Sensei lo saluda por las mañanas y hace un momento su pecho se sintió caliente, ¿no puede ser que le guste su maestro? Pero, también se sintió feliz de pasar tiempo con el entrenador y además se sintió interesado en saber más de su vida, ¿eso significa que le gusta también el entrenador? No, debe haber algo más para determinar si te gusta una persona.
"Hmm... no lo sé sensei, además de lo que mencionaste, ¿habría alguna otra señal?"
"Bueno, pueden ser muchas cosas pero lo ideal es cuando todas estas cosas se agrupan, por ejemplo, cuando te gusta alguien piensas también en si te gustaría intimar con esta persona, si te sientes nervioso o avergonzado, o incluso imaginas un futuro con esta persona"
Yuuji se ruboriza, piensa que es demasiado, en realidad no siente tantas cosas por una sola persona, solo algunas y puede descartar a sus amigos, con ellos es feliz pero no se pone nervioso, comparten gustos e intereses en común así que no es como si estuviera intentando encajar o llamar la atención de alguno de sus amigos.
Espera, acaba de pensar incluso en incluir a Megumi y Junpei, no solo a Nobara que es la única chica del grupo, ambos son chicos, entonces ¿realmente considera que le pueden gustar los chicos?
"Creo que... por ahora no me gusta nadie, sensei" responde Yuuji, hablar de algo diferente hizo que olvidara el dolor en su espalda por un momento, "pero ¿por qué me preguntas eso? Ahora tengo curiosidad"
Satoru sonríe, ideando una respuesta rápida "Seré sincero, una chica vino a mí preguntándome si tenías novia, creo que tienes a alguien a quien le gustas Yuuji-chan~" Satoru bromea, en realidad quería decirle que esa persona es él pero no es el momento.
"¡Ehh! Ah... ¿en serio?" Yuuji se ríe un poco orgulloso "bueno, ¿soy un poco guapo, no?"
"Claro que si" eres lo más lindo que he visto en mi vida, piensa Satoru.
"Gojo-sensei, ¿quién es? ¿Puedes decirme?"
"Es un secreto, cuando sea el momento indicado lo sabrás", ah, deseaba tanto decirle cuánto le gusta e ir de inmediato a su casa para confesarse frente a frente.
"Hm... ahora tengo curiosidad" Yuuji estaba disfrutando de esta charla, se sentía tan cómodo y ahora tenía curiosidad por este tema del romance. "Sensei, ¿usted tiene a alguien que le guste?"
Satoru sonríe "Sí, me gusta una persona muy amable y linda con todos"
"Oh" Yuuji no sabe si sentirse feliz o decepcionado, ¿qué esperaba? Satoru es un adulto, es millonario, tiene una profesión, y una vida y futuro muy próspero, se podría decir que solo le falta casarse, "¿Es alguien que conozco?" Pregunta, Mahito le dijo que había descubierto que al sensei le gustaba alguien y es de la escuela, tal vez pueda averiguarlo si le pregunta ahora mismo.
"Sí, le conoces muy bien" Satoru está jugando con la tentación de decirle o al menos dejarle pistas, pero no quiere arruinarlo, no sabía si el chico reaccionaría mal y se alejaría, lo más probable es que se asuste, después de todo él es un adulto y él es solo un adolescente ingenuo.
"Ha! ¡Es la enfermera Shoko!" Exclama Yuuji un poco emocionado.
Satoru se ríe nuevamente "¿qué? Claro que no, Shoko es una de mis mejores amigas, ¿cómo podría serlo?"
"Hmm... entonces voy a mencionar a todas las maestras hasta que digas cuál es" responde Yuuji dispuesto a descubrirlo.
"Hm~ ¿y cómo estás tan seguro de que solo se trata de maestras?" Satoru sigue incentivando la curiosidad del chico.
Yuuji se queda en silencio, ¿podría ser un maestro? Sus mejillas se ruborizan, no puede ser, ¿Gojo-sensei podría ser gay? ¿No fue Mahito quién le dijo que a Gojo-sensei le gusta alguien? Y luego repentinamente Mahito le confesó que es gay, ¿por qué siente como un deja-vu?
Espera...
"Eh… un maestro…"
"¿Sorprendido?" Pregunta Satoru.
"No, es que... no me lo esperaba sensei"
"¿No cambia nada entre nosotros, cierto?"
Yuuji sigue un poco desconcertado pero debe responder algo, no quiere que Gojo-sensei sienta que lo rechaza, aunque piensa que es algo tonto que un adulto tan lleno de confianza le importe la opinión de un mocoso de 15 años.
"No cambia nada sensei, solo que ahora me gustaría saber más"
¿No es eso una señal de que le gusta alguien? Quiere saber más de esa persona.
"Y puedes saber lo que quieras, ya te lo dije antes, puedes preguntarme o contarme lo que quieras"
Yuuji sonríe, agradece tener a alguien como Satoru Gojo como su maestro, le está dando permiso para contarle lo que quiera, debería hacerlo y confiar en él.
"Bien, ¡descubriré a quién le gusta Sensei!"
"Jeje te deseo buena suerte" responde Satoru.
Yuuji escucha un auto llegar, se asusta un poco pensando que es Sukuna, despacio se levanta y se asoma a la ventana, es su madre. No puede verlo así, le gustaría acusar a Sukuna pero no quiere seguir preocupando a su madre o crear un problema más grande, después de todo esto se generó por su culpa.
"Sensei, tengo que irme"
"Está bien"
Yuuji se despide de su maestro, se coloca una camiseta holgada, al menos es más cómoda y no rozara demasiado su piel que aún está sensible.
Se acuesta de lado jugando con su celular, si su madre entrara a su habitación no tardaría mucho, y además estando enojada duda que entre a mirarlo o a preguntarle cómo está.
En efecto, pasan unos minutos y su madre ni siquiera se asoma, se siente herido pero mejor se concentra en jugar en lugar de seguir pensando en ello, después de todo lo hecho está hecho.
...
"Haa... ayy... ¡no hagas eso! Aahh…" Mahito se queja de las uñas que son enterradas en su espalda baja mientras es follado con rudeza desde atrás.
Sukuna se burla, en lugar de detenerse vuelve a rasguñarle "Pero así es mejor" le agarra la mandíbula también enterrando sus uñas.
Este hombre definitivamente no sabe ser cariñoso, ni un poco, siempre es violento y un poco sádico, más bien, parece que cada vez se vuelve más sádico.
"Haaaa..."
Sukuna le entierra sus uñas en la espalda y cadera, luego agarra su cabello tirando con fuerza, ya que es largo puede enrollarlo en su mano y hacer que Mahito se tuerza y sienta que le va a partir el cuello "ughh ha..." siente las uñas del pelirrosa rozando y lastimando su piel.
"Es mejor cuando se derrama sangre" susurra Sukuna inclinándose cerca de su oído "Tu sucia sangre de puto"
Una línea de sangre aparece en la espalda de Mahito, Sukuna aprecia su obra de arte minimalista y comienza a follarle con más fuerza, como si el color rojizo sobre la piel fuera su detonante.
"Haa..."
Sukuna empuja su miembro con fuerza, se corre y luego sale del chico, dándole una nalgada "Solo para esto sirves" se burla y sale de la habitación después de ponerse los pantalones, ni siquiera se molestó en quitarse la ropa, en cambio Mahito se vio obligado a quitársela toda.
"Desgraciado..." susurra Mahito, bueno, no podía negar que a pesar de lo brusco que era, le gustaba ser dominado pero ojalá Sukuna fuera un poquito más cariñoso, lo cual era imposible.
¿Ha mostrado cariño alguna vez? No lo sabe, no lo conoce, de alguna forma quiere obtener más información de él, el único que la tiene es su hermano menor, pero no puede llegar a él a preguntarle suponiendo que no conoce a Sukuna, sería muy extraño.
Mahito se quedó acostado exhausto, simplemente lo llamó para ser abusado nuevamente.
Sukuna decide volver a casa, hoy quiere descansar de todo lo que ha pasado en las últimas horas.
Cuando llega, su madre y su padre ya están en casa, si el mocoso les dijo algo realmente no le importa en estos momentos, tampoco piensa que les haya dicho y si les dijo, no le importaría volver a golpearlo hasta que aprenda la lección.
"Hola" saluda Sukuna, su madre estaba tomando té y leyendo en la sala de estar, esta lo llama para que se acerque.
"Dime" cuando se trata de su madre prefiere usar su voz tranquila.
"Querido, deberías estar más pendiente de tu hermano menor, sé que no fue tu culpa pero ¿por qué simplemente se quedó a dormir en casa de un desconocido?" Kaori se refiere a que no conoce a la familia de Megumi, conoce al chico debido a que Yuuji lo invitaba a sus cumpleaños, sabe que es amigo de su hijo desde que eran más pequeños pero nunca le ha interesado la familia de ese chico, ni siquiera sabe que en realidad es un niño que fue abandonado y huérfano, tampoco sabe quién es su padre. Si Sukuna se lo dijera, Kaori impondría un castigo más fuerte para Yuuji, si Sukuna le dijera que el padre de Megumi es una especie de hombre de alquiler sería como provocarle una enfermedad, lo único bueno sería es que le prohibiría a Yuuji ser amigo de esa basura.
"Si mamá, simplemente me descuidé, era el cumpleaños de Kenjaku y me dejé llevar por el buen tiempo"
"Lo entiendo. Me preocupa que Yuuji comience su etapa rebelde y no pueda controlarlo"
Sukuna sonríe, la abraza "No te preocupes, no va a tener ninguna etapa rebelde, me haré cargo de todo, esto no volverá a pasar"
"Gracias querido, anda, ve a saludar a tu padre"
"Hm" Sukuna no obedece, no quiere ir a saludar al estúpido de su padre, así que se va directo a su habitación, antes de entrar mira hacia la habitación del mocoso. Todo parece indicar que no les ha dicho nada, debería ir a amenazarlo por si acaso pero mejor espera a la cena, con sus padres presentes.
…
Nuevamente es lunes.
El dolor en su espalda había disminuido luego de que Sukuna le dio analgésicos por la noche. Durante la cena hablaron nuevamente, Sukuna fue quien más habló y sugirió que tomaría la responsabilidad siempre que Yuuji se equivocara, sus padres estuvieron de acuerdo, incluso le dieron permiso de ser él quien lo castigara.
Yuuji no pudo opinar nada, el culpable no tiene derecho a hablar, solo podía mirar a Sukuna con un poco de enojo pero no podía expresarlo con su cara, por momentos deseaba pararse y enseñarles los golpes que le había dado con el cinturón, sus padres no aprueban el castigo físico así que si vieran las marcas definitivamente no dejarían que Sukuna lo volviera a hacer pero si hacía eso, entonces Sukuna les contaría su verdad distorsionada y justificaría haber usado el castigo físico, piensa que sus padres le creerían e incluso Sukuna aprovecharía la oportunidad para hacer que lo saquen de la escuela. Yuuji no quiere cambiar de escuela, extrañaría mucho a sus amigos, a sus maestros y sobre todo ya no podría jugar béisbol.
Luego de la cena, Sukuna actuó como si fuera un buen hermano.
"Voy a hablar seriamente con Yuuji, les prometo que no volverá a pasar" incluso colocó su mano sobre el hombro de Yuuji como un gesto de apoyo y lo acompañó a la habitación, incluso luego de ya no estar frente a sus padres siguió actuando como el mejor hermano. Yuuji por supuesto no le creía, pero sí le generaba confusión, pensó que lo iba a amenazar con golpear de nuevo, pero no fue así, le trajo un vaso con agua y una pastilla.
"Bebe, te aliviará el dolor" Sukuna le dio incluso la pastilla en su mano, Yuuji la tomó y se acostó, murmuró algo que Sukuna no pudo escuchar pero igual el mayor sonrió.
"Pórtate bien hermanito" le dijo Sukuna, revolviendo el cabello al costado de su cabeza, tiró de su oreja y luego salió de la habitación.
Yuuji suspiró, sigue sin entenderlo en lo más mínimo. Sabe que Sukuna solo está fingiendo, no lo aprecia, lo odia, solo quiere confundirlo.
Cuando bajó al primer piso, Sukuna lo estaba esperando para llevarlo a la escuela, como habían hablado la noche anterior. Le dijo a sus padres que haría lo posible por siempre llevarlo y recogerlo en la escuela, y en caso de que no pudiera, Yuuji prometió que siempre avisaría y esperaría, tiene prohibido regresar solo durante al menos un mes para volver a recuperar la confianza de sus padres.
"Vamos mocoso" Sukuna usaba su ropa de oficina, siempre luce elegante y como si fuera una persona muy normal, Yuuji sabe que es solo un violento que cede a la rabia muy fácilmente. Eso es lo que sabe Yuuji, pero Sukuna es incluso peor de lo que cree.
Durante el viaje a la escuela no hablaron, Yuuji solo miraba por la ventana con una expresión triste, también pensaba en que ahora ya no tendrá un uniforme nuevo, planeaba ahorrar o convencer a sus padres, pero ahora la segunda opción está descartada, debió pensarlo mejor antes de quedarse a dormir en casa de Megumi, más bien debió simplemente avisar pero por querer fastidiar a Sukuna cometió un error.
Al llegar a la escuela, ni siquiera se despidieron. Yuuji bajó del auto, se dirigió a la entrada, Sukuna se marchó de inmediato.
"Yuujii~" como siempre, Satoru se acercó saludandolo, le dio un abrazo un poco fuerte.
Yuuji se aguantó el dolor al sentir las manos del sensei apretando su espalda, esperaba que no se diera cuenta.
"Gojo-sensei, ¿cómo estuvo su fin de semana?" Pregunta Yuuji con una sonrisa, no era una sonrisa fingida, realmente le gusta ver a su profesor y le hace feliz estar de nuevo en la escuela, rodeado de personas que realmente lo quieren y se preocupan por él.
"Muy bien, pero estoy mejor al verte de nuevo" Satoru no piensa lo que puede desatar esa frase, Yuuji se siente conmovido y lo mira a los ojos, su sensei es una buena persona y dice cosas tan vergonzosas.
"Por favor sensei, dijo que le gusta alguien, no me digas ese tipo de cosas jeje debería decírselo a la persona que le gusta"
Satoru lo mira con una sonrisa dulce, su estudiante es tan ingenuo que no puede conectar las ideas, si le dice algo como eso es porque él es la persona que le gusta, pero se alegra que su estudiante no tenga la astucia para llegar a esa conclusión.
"Tienes razón, pero me gusta Yuuji muchísimo también" Satoru lo dice en un tono tan poco serio, que por eso el pelirosa no ve nada extraño.
"Ahhh Gojo-sensei, voy a descubrir quién es esa persona"
"Inténtalo" Satoru le revuelve el cabello, deseaba acercarse a la cara del chico y darle un beso en la mejilla, cada vez se siente más impulsivo a hacer ese tipo de cosas, parece que cada día pierde su autocontrol, cada día ve a Yuuji más lindo y más apetecible, después de todo le gusta, lo quiere, lo desea, es normal que sienta todas esas ganas de estar con el chico del que está enamorado.
A Yuuji le gusta las muestras de cariño, está acostumbrado a ello, Satoru ha usado este tipo de acercamiento para acostumbrarlo a su toque, el chico ni siquiera se aleja o lo rechaza, si sigue así pronto podría darle un beso en la mejilla, o incluso podría robarle un beso en los labios.
Gracias al cielo, Megumi se acerca para salvar a su amigo y también para salvar a Satoru de hacer algo inapropiado frente a todos y que lo meta en problemas, estaba por tomar la muñeca de Yuuji y arrastrarlo a algún salón de clases para abrazarlo y robarle un beso, confesando su amor finalmente, era solo su ilusión del momento hasta que llegó Megumi.
"Itadori, ¿cómo estás? No nos contaste qué pasó, ¿se enojaron mucho tus padres?" Pregunta el pelinegro mientras caminaban por el pasillo para ir al salón.
"Jeje sí un poco, me castigaron... no voy a asistir a las prácticas" menciona decaído.
"¿Qué? ¿Tanto así?" Megumi suspira "Debiste avisar, ¿por qué no lo hiciste?"
"Quería vengarme de Sukuna" Yuuji ríe suavemente "Pero lo arruiné"
Megumi lo mira "¿Y qué dijo Sukuna? ¿Te regañó?"
"Si, lo normal..." ¿lo normal? Le dio una paliza y no se atreve a hablar de ello.
Entran al salón, Nobara y Junpei lo saludan también preguntándole sobre los detalles de su travesura inofensiva del fin de semana, todos estuvieron de acuerdo en que pudo haber evitado este castigo y lo ayudarían a convencer a sus padres para que le dejaran asistir a las prácticas, después de todo en un mes iniciaría el torneo.
Si supieran que Sukuna lo golpeó, ¿cómo reaccionarían?
...
Continuará...
NT: Yuuji no quiere preocupar a sus amigos, sabe que lo defenderían a capa y espada, pero también teme que su familia se desmorone por culpa de Sukuna, él solo quiere resolverlo por su cuenta.
