Asfi no tenía idea de en qué momento todo había descarrilado tanto cómo lo había hecho hasta ese momento. Ella rápidamente metió sus manos en las bolsas de su abdomen, tomando en ese momento un par de botellas las cuáles lanzó con fuerza contra las Violas que se aproximaban a toda velocidad hacia ella con las fauces abiertas, causó que explotara en ese mismo instante, destruyendo los monstruos antes de correr a toda velocidad hacia el hombre con la máscara de cráneo.

Ella inmediatamente tuvo que tomar su daga para saltar varios tentáculos vegetales que trataron de alcanzarla.

— Te mueves bien, aventurera, pero aún así no es suficiente — dijo el hombre, antes de levantar la mano, haciendo que con ello, del suelo saliera otra Viola con las fauces bien abiertas.

Asfi por un momento vió la muerte, pero aunque eso fuera así, ¿qué aventurero no ve la muerte? Con eso tuvo que estirar su mano para tocar sus sandalias.

— Talaria… — y tras decirlo, desde sus sandalias salieron grandes alas poderosas que elevaron a la chica por el aire.

Todos miraron a la chica arriba con una gran sorpresa, volar es algo que todas las razas mortales habían anhelado, pero era algo imposible, incluso para los aventureros, no podían volar, saltar grandes distancias claro que sí, pero volar, cómo era natural para tantos otros seres en el mundo, era algo imposible.

O por lo menos, eso se creía, puesto que ahora Asfi estaba volando en el cielo con dos sandalias con cuatro alas.

— ¿¡Qué!?

— Ella está volando en el aire…

Talaria, un objeto mágico creado por perseus, cada sandalia tiene dos alas que le permiten a su portador volar, y es algo que se mantiene en secreto por la habilidad que tienen. Era una de las grandes obras de Asfi Al Andrómeda.

— Me has hecho usar esto — Asfi metió sus manos en sus bolsas. — Ahora tendré que matarte y no dejar testigos.

Ella entonces hizo un movimiento y varias botellas empezaron a caer del cielo directamente hacia los monstruos, y hacia los remanentes de Evilus.

— ¡Mierda! ¡Al suelo! — gritó Keaks antes de saltar al suelo y cubrirse la cabeza, puesto que en el momento en el que las botellas que lanzó se quebraron contra el suelo una poderosa explosión tras otra empezaron a aparecer, un bombardeo aéreo había empezado, causando que el infierno se desatara sobre todos.

Asfi aprovechó que el hombre con la máscara de calavera hizo que varios monstruos se enroscaran a su alrededor, creando un anillo en el que él se pudo salvar del infierno que desató la chica. Aterrizó rápidamente y en un sólo movimiento empujó su daga al frente para darle un golpe directo hacia el abdomen del hombre.

— ¡Demasiado lento! — gritó ella con una sonrisa, antes de que en un sólo instante su daga fuera detenida por las manos del hombre, sorprendiéndola enormemente puesto que él ni siquiera parecía haberse movido.

Sin embargo ahí no terminó, ese sujeto la tomó del cuello de la ropa y girando la lanzó al suelo, haciendo que Asfi rebotara en el suelo antes de que claro, en el siguiente momento la peliazul diera un salto hacia atrás para alejarse, el golpe le dolió, demasiado, le había hecho daño pero no el suficiente para que ella estuviera fuera de juego.

Sin embargo, cuando regresó la mirada hacia dónde estaba el hombre, vió que él ya no se encontraba dónde lo dejó, sorprendida antes de que un aire frío en su nuca le dijera dónde estaba.

— Se te olvidó algo — y con eso Asfi sintió que el aire abandonaba su cuerpo.

Hizo un ruido, similar a un jadeo o un gemido de dolor, el aliento escapó de su cuerpo y el dolor empezó a llegar desde un sólo punto que ella pudo ver inmediatamente, desde su abdomen estaba saliendo su propia daga, la habían apuñalado por la espalda.

— ¡ASFI! — los gritos sonaron lejanos, ella ni siquiera podía escuchar lo que dijeron, pero antes de que pudiera hablar siguió escuchando al hombre.

— Conozco bien qué tan fuertes pueden ser los aventureros, con algo de esta magnitud no vas a morir — dijo antes de sonreír y apretar su agarre en la daga. — Normalmente te recuperarías fácilmente de algo cómo esto…

Y con esas palabras hizo fuerza para mandar la daga hacia arriba, cortando todo lo que encontró hasta golpear una de las costillas de la chica. El abrumador grito de dolor de Asfi hizo eco en toda la sala.

— y eso evitará que puedas recuperarte demasiado rápido, aunque no morirás por algo cómo esto.

En ese mismo instante apareció de entre la multitud en guerra un hombre, Keaks, estaba ahí cómo una especie de caballero para proteger a su amada.

— ¡NO TOQUES A LA SEÑORITA ASFI CON TUS SUCIAS MANOS! — gritó antes de hacer que las piedras se volvieran balas al arrojarlas con todas sus fuerzas contra el rostro del hombre, impactando en su máscara y haciendo que este soltara a Asfi.

Ella cayó al suelo sobre su daga, con dolor en su cuerpo, antes de que la pobre chica pudiera usar su fuerza para tratar de levantarse, el dolor era insoportable, pero aún así podía escuchar, el dolor siempre era el mejor aliado, cuando tu mente estaba abrumada algo de dolor sensorial podía hacer que tu mente se aclarara para enfocarse en una sensación.

Sin embargo en ese momento el dolor era demasiado para ponerse de pie, así que vió hacia arriba para encontrarse con la mirada de Keaks que estaba cayendo en su dirección con algo en la mano.

— ¡Señorita Asfi! ¡Use esto! — gritó mostrando el vial de la poción mejorada que ella le había entregado a Keaks para que se recuperara.

Hubo un destello de esperanza, si Asfi bebía eso podría salvarse, puesto que su herida sanaría completamente en cuestión de segundos, o por lo menos eso debería haber sido, puesto que en el siguiente instante una planta atravesó el estómago de Keaks desde la columna.

Asfi abrió los ojos cómo platos al ver al chico ser empalado, y fue peor cuando la planta lo giró para lanzarlo contra una pared, estampando al hombre y luego el mismo cayó al suelo, con dolor, ella trató de arrastrarse por el suelo para alcanzarlo.

— K…s… Ke…aks… ¡Keaks! — ella había estirado su mano para tratar de alcanzarlo, sin embargo el hombre hizo fuerza, cerrando la mano alrededor del vial, antes de golpear el suelo ensangrentado con fuerza para tratar de recuperar algo de altura.

"Puedo escucharte" pensó Keaks, el hombre golpeó el suelo y trató de arrastrarse un poco hacia ella. "No estoy aquí para ser un aventurero, eso nunca me interesó, me uní a tu familia, porque quería estar cerca de tí…".

— ¡Keaks, úsala! ¡Olvídate de mí…! ¡Rápido…! — la moribunda Asfi no perdió el tiempo en hablarle, en gritarle sobre eso que ella le había dado, mientras que Keaks buscaba acercarse a ella.

— No digas… eso… Esto sólo salvará a uno de… nosotros… — antes de poder decir más, Keaks finalmente cayó al suelo, con la mirada perdida… Y entonces se mordió la lengua.

"¡No es momento de perder la conciencia!" pensó mientras preparaba el proyectil en su mano, mirando a la chica en el suelo. Keaks siempre peleó tirando piedras, un proyectil fácil de obtener y que nunca se quedaría sin ellas al estar en el calabozo. Ahora no iba a lanzar una piedra, ahora mismo iba a hacer el lanzamiento que salvaría la vida de su capitana. "¡ES UN HONOR PARA UN HOMBRE, MORIR POR LA MUJER QUE AMA! No fui capaz de decirle cómo me siento, pero, aunque sea ¡Al menos tengo que darle esto a Asfi!"

Muere — en el momento en el que Keaks lanzó el vial, cómo si el mundo hubiera decidido darle esa última oportunidad, el hombre con la calavera le aplastó la cabeza cómo si fuera un tomate maduro de un único pisotón.

— ¡KEAAAAKS!

El desgarrador grito de la capitana Hermes llegó a todos los ocupantes del piso, viendo la poción volar por el aire, y caer a un metro de Asfi… Keaks dió su vida para salvarla, y aún así no había sido suficiente para darle un rescate a la chica de sus sueños.

— Patético — dijo el villano de la calavera, caminando lentamente hacia la chica de cabellos azules mientras la miraba. Su cuerpo estaba tan trabajado que mostraba su fuerza. — No te preocupes, te mataré rápido.

Asfi lo vió caminando hacia ella, esa calavera no podía ser algo más que la muerte, por lo que incluso así, no pudo hacer más que verlo llegar hacia ella antes de pisar las alas de Perseus, destrozándolas en el camino.

— Ella va a llegar, ¡Ella llegará! — gritó una chica de la familia Hermes, si Asfi sabía, era Lulune. — ¡Estuve dejando cristales todo el camino hacia acá! ¡La Princesa de la Espada va a estar aquí en cualquier momento!

La voz de Lulune fue callada cuando una nueva explosión hizo que otro miembro remanente de Evilus explotara, suicidándose efectivamente tratando de matar a la familia Hermes.

— La princesa de la espada no va a venir, para esta altura ya debe de estar muerta — dijo el hombre con una risa mientras empezaba a rodear a Asfi, pisando otra de las alas de la chica antes de acercarse a su cabeza. — Compañeros… Refuerzos… Dioses — dijo lo último con especial odio, antes de poner su pie en la cabeza de la chica de cabello azúl. — Ninguno de ellos te salvará, desespérate y date cuenta de lo tonta que fuiste por estar con los dioses, y luego muere.

Asfi la vió, la muerte misma, era la misma muerte que estaba poniendo su pie sobre su cabeza para terminarla. Por un momento rogó, rezó a quién fuera, a quién pudiera escucharla, que por favor, por favor la salvaran.

Y sus plegarias fueron escuchadas.

Una poderosa explosión en una de las entradas a la despensa hizo que el hombre con la calavera se diera la vuelta, sorprendido al ver un montón de violas salir volando en pedazos.

— ¡No importa cuántos de ustedes vengan, debiluchos! — gritó una voz realmente furiosa mientras lanzaba por todos los cielos a los monstruos vegetales, antes de entrar en la sala. — ¿Eh? ¿Quiénes son ustedes?

La familia Hermes por un momento respiró, viendo en la entrada del piso, había un hombre lobo que todos reconocieron, y no venía solo, había un par de elfos, una rubia, un caballero que nadie reconoció y una ayudante. Claro que a dos de los presentes los desconocían, pero a los que sí conocían es porque no hubiera nadie que no viviera bajo una roca que no lo hiciera.

Bete Loga y Lefiya Viridis, Vanargand y Thousand Elf's.

Los refuerzos habían llegado y fue justo a tiempo.

— ¿Qué demonios es este lugar? — preguntó Bete, antes de darse cuenta de que habían varios grupos reunidos, uno era un grupo de aventureros, pero el otro que vestía túnicas que incluso evitaban que supieras su género estaba usando espadas, claro que con todas las plantas come hombres de por medio.

Bete sumó dos más dos, algo que también hizo Opal.

— Oi, te conseguiré tiempo, mientras elimina a las flores — declaró Bete.

— Hay muchas personas en el medio, bombardear sería peligroso, así que te lo encargo, Lefiya — dijo Opal con una sonrisa antes de que los dos aventureros con el mayor nivel del equipo dieran un fuerte salto para esquivar a las flores que inmediatamente fueron a por ellos.

Claro que Bete no se contuvo ahí, avanzando a toda velocidad para empezar a cortar monstruos con sus dagas.

Opal por su parte ni siquiera estaba cantando, ella era una maga pero en este momento estaba usando su bastón cómo una espada para cortar a los mismos, antes de que el caballero saltara al lado de la rubia, levantando su escudo. Puesto que un hombre saltó sobre la santa, también otro saltó sobre el lobo.

— ¡Va a explotar, cuidado! — gritó Lulune desde abajo, observando la pelea antes de que Bete pateara al hombre hacia arriba y explotara con fuerza.

Bell, por su parte, recibió el impacto de las explosiones con su escudo y su cuerpo, retrocediendo apenas nada aunque luego habló.

— Mierda… Él acaba de… Puaj — dijo sacudiéndose el hollín, mostrando que seguía bien, había sobrevivido la explosión.

— Gracias por eso, Bell.

— Concentración al frente.

El albino empezó a pelear en el flanco de Opal, usando su espada y escudo para defender a la maga que peleaba cómo si fuera una luchadora del frente, lo cuál seguía siendo hilarante de cierta forma.

— Impresionante… — Meryl habló, viendo a los miembros del equipo nuevo peleando tan tranquilamente con lo que ellos habían pasado penurias para poder afrontar.

— Y pensar que iría a patearlo antes de explotar…

— ¿¡No viste que ese loco acaba de recibir la explosión de frente!?

Entonces una luz empezó a sonar detrás del equipo, era cómo si el aire se hubiera incendiado, algo que Meryl notó, ella era una maga, para ella sentir el poder mágico era vital y podía hacerlo mejor que cualquier otro miembro de la familia Hermes, por eso se dió cuenta del monstruo que estaba viendo.

— Libérenlas, las flechas de fuego de las hadas. Cayendo como lluvia, quema a los salvajes…

"Tanto poder mágico…"

— ¡Corran! ¡Ella es un monstruo!

Y con ese grito en el que todos se lanzaron a cubierto, Lefiya levantó su bastón por sobre su cabeza, haciendo que el punto álgido de la magia llegara, levantando por su propia cuenta el polvo, creando una luz que sería fácilmente confundida con un cataclismo por cuenta propia.

— ¡Fusillade Fallarica!

Una lluvia de fuego, esa era la forma más vulgar pero fácil de hacer entender lo que estaban viendo, era un poder mágico que realmente no tenía que estar en un aventurero de nivel 3. Un aluvión ardiente de destrucción y muerte que llovió sobre los monstruos, con el rugido de un dragón que abrasaba la carne de todos lo que lo alcanzaron, incluso el fanático se sorprendió al ver todo el poder que fue desatado por los nuevos intrusos.

Y cuando terminó, cuando esa demostración arrogante de poder hubo terminado, todo lo que quedó fue un campo de batalla devastado.

— Fuhhh — Lefiya soltó un jadeo cómo si estuviera algo cansada, antes de girar la mirada por un momento, un sólo instante para ver cómo Bell le estaba levantando el pulgar. Y aunque no pudiera ver su expresión por el casco, sabía que le estaba sonriendo.

— ¿¡Oi, tú eres Lefiya, verdad!? — dijo Lulune mientras levantaba las manos para llamar a la elfo, antes de que en el siguiente instante, Bete se acercara a toda velocidad para tomar del cuello de la camisa a la chica Chienthrope.

— ¿¡Dónde está Aiz!? — gritó el hombre lobo.

— N-Nos separaron.

— ¿Los separaron?

— ¡Si! ¡Un muro de plantas apareció y entonces fuimos separados de ella! — dijo Lulune antes de señalar al tipo de la calavera. — ¡Pero por favor ayúdanos a rescatar a Asfi! ¡Estoy segura que ese tipo sabe lo que le pasa a la despensa! ¡Apuesto a que todo esto es su culpa! Les explicaremos todo, pero por favor, salven a Asfi…

Bete miró al hombre de la calavera, estaban a una gran distancia, pero eran aventureros, las distancias no eran un inconveniente para un hombre de nivel cinco. Por eso pudo ver los ojos del sujeto desde la distancia en la que estaban, la mirada que tenía sobre él.

El hombre lobo desvió la mirada por un momento.

— ¡Señor Bete! — Lefiya llamó su nombre, haciendo que el hombre suspirara.

— Está bien… Pero lo haré porque no me gusta cómo me mira ese tipejo.

— Lo mismo digo — declaró Opal mientras suspiraba, girando su bastón en sus manos antes de mirar al hombre, que le dió una mirada realmente curiosa. — A leguas se ve que es uno de los malos, y los malos deberían arder — dijo ella con una sonrisa antes de que Bete desviara la mirada.

— No me estorbes.

— Si estorbara alguien serías tú en mi línea de tiro — dijo Opal antes de que Bete empezara una carrera a toda velocidad, creando una explosión sónica ahí por dónde pasaba.

Opal sonrió antes de empezar a correr también detrás de él.

Lefiya desvió su mirada hacia el grupo de las personas con túnicas, las cuáles todavía lucían con cara de querer pelear.

— Nosotros nos encargaremos de los que tienen túnicas, ustedes vayan a ayudarlos — dijo Lulune antes de que Lefiya y Filvis asintieran y empezaran a correr hacia la pelea, sin embargo Bell suspiró, estaba seguro de que había visto un fantasma.

— Lili, déjales pociones — dijo Bell antes de que su fiel escudera asintiera y rápidamente les dejara algo de sus suministros médicos, acto seguido Bell arrancó una carrera.

De regreso con Bete, este había llegado con el hombre de la calavera luego de que el mismo le lanzara un montón de plantas come hombres, Bete no perdió el tiempo en lanzarle un fuerte corte con una de las espadas dobles que llevaba, algo que el hombre esquivó rápidamente antes de ponerse en su punto ciego, con una sonrisa, asumió que Bete era demasiado rápido, grave error cuando una patada con la fuerza de hacerle estallar la cabeza estaba llegando a él.

Su brazo se interpuso, e inmediatamente el impulso lo obligó a retroceder.

"Es rápido…"

"Es duro…"

Fueron los pensamientos de ambos combatientes.

— Ya veo, ya veo, eres Vanargand, y pensar que estarías aquí.

— Me importa un carajo lo que sepas, ¿Dónde está Aiz?

— Para este momento mi secuaz debe de estar torturándola luego de haberle cortado un brazo.

El hombre rió internamente, antes de que se diera cuenta del grave error que cometió, una patada todopoderosa lo obligó a retroceder, pero antes de darse cuenta estaba viendo que ni siquiera sabía que él no estaba dónde debía estar, sorprendiéndose enormemente.

"¿¡Se volvió todavía más rápido!?"

— Voy a matarte… — esa mirada de depredador, ese rostro de un lobo que estaba mirando a su próxima cena, fue la mirada que le dió al hombre de la calavera.

— ¡Viridis tenemos que detenernos! — Filvis detuvo a la elfa mientras señalaba al frente, haciendo notar que frente a ellas se estaba desarrollando una escena que francamente dejaría estupefacto a cualquiera, porque no podían ni siquiera saber dónde estaba Bete y dónde estaba el otro hombre.

Habían empezado a pelear a tal velocidad que sólo era posible verlos cuando chocaban, y en el momento en el que eso pasaba se creaba una onda de choque tan poderosa que resonaba por toda la habitación.

La familia Loki es una de las facciones más poderosas de la ciudad y por consecuencia del mundo, con Bete siendo el más rápido de la familia, superando incluso a los miembros de alto rango en eso.

"Y sin embargo… Ese sujeto está a la par del señor Bete" pensó Lefiya mientras miraba lo que estaba pasando en esa pelea, apenas siendo capaz de seguirlos cuando se concentró en hacerlo. "Bete está ganando en velocidad, pero esa durabilidad y esa fuerza es cómo… la domadora pelirroja".

— ¡Violas! — gritó el hombre antes de que desde el techo bajaran un montón de plantas come hombres, haciendo que Bete se distrajera un segundo, un único segundo que aprovechó el hombre para darle un golpe en el estómago al hombre lobo y lanzarlo al suelo dónde empezó a ser víctima de los ataques feroces de los monstruos vegetales.

Lefiya se mordió el labio inferior antes de relajarse y levantar el bastón.

— Por favor señorita Filvis, protégeme — dijo ella antes de empezar a cantar — Rayo de luz desatado, arco del árbol sagrado… — el círculo mágico de Lefiya apareció bajo sus pies, haciendo que de repente todas las plantas arrancaran sobre ella.

— ¡Violas ataquen sólo al hombre lobo! — gritó el hombre con la máscara, logrando que los monstruos se dieran la vuelta en el último momento para empezar a atacar a Bete.

Lefiya chasqueó la lengua con un suspiro, continuando con su magia puesto que no tenía sentido cancelarla.

— Castiga, señor de los cielos que odias… Uriel — una llamarada triple consumió al hombre, desatando el infierno en su carne.

— ¡AHHHH! ¡MALDITA HIJA DE PERRA! ¿¡QUÉ MIERDA ES ESTO!? — el hombre gritó de genuino dolor mientras las llamas consumían su carne, y hacía todo el esfuerzo para poder alejarse de sus llamas.

Sin embargo, Opal estaba de pie dirigiendo los sagrados lanzallamas que rugían sobre la carne del hombre.

— Te enfrentas a la llama sagrada de Uriel, el rugido ardiente que purga de la tierra al malvado, al sucio monstruo y al violento — con esas palabras, la voz de Opal se hizo más oscura. — Y parece que cumples con los tres requisitos…

Sin embargo, Filvis no se quedó con Lefiya, viendo lo que estaba pasando con el hombre de la calavera, avanzó a toda velocidad hacia él mientras tomaba su varita y la apuntaba hacia la situación.

— Arrasa, bastón sagrado del aplastante mal — dijo ella mientras un círculo mágico aparecía bajo sus pies antes de apuntar el arma. — ¡Dio Thyrsos!

El estallido de rayos dorados fue lo primero que salió contra el hombre, una descarga extremadamente poderosa que destrozó la cabeza de un monstruo vegetal.

"¡Esa idiota!" pensó Bete, porque, aunque estuviera herido y delirando de dolor, el hombre podía superar una magia cómo el Dio Thyrsos de Filvis. Algo que hizo en ese momento para acercarse a ella y darle una patada al frente, lanzando a la espadachín mágica a rodar y tragar polvo.

En un intento de alejarse del dolor de las llamas sagradas de la sacerdotisa, el hombre dió un fuerte salto hacia Filvis, con la mano estirada y lista para darle un golpe directo a la elfa, un golpe que probablemente la hubiera matado porque Bete no podía salir a tiempo del montón de las plantas que lo tenían cautivo.

Filvis vió por un momento cómo su vida se estaba acercando a su fin en un sólo movimiento, y sin embargo, parecía que a Bell se le estaba haciendo costumbre entrar en el mejor momento con el escudo en alto, porque lo volvió a hacer. Apareciendo delante del hombre mientras levantaba su escudo y preparaba todos los músculos de su cuerpo. Un fuerte impacto metálico y un pequeño alarido de dolor de Bell confirmó lo que nadie esperaba.

Bell había logrado detener el golpe.

— No te olvides de mí — dijo el albino con un tono desafiante, aunque probablemente se estaba muriendo de dolor por el impacto.

Filvis se sorprendió por Bell en ese momento, el chico había logrado detener un golpe de tal magnitud, pero lo veía temblar completamente, aparentemente había recibido un golpe extremadamente duro, su escudo logró absorber una gran parte del impacto, pero Bell mismo tuvo que aguantar la otra parte.

Por otra parte hizo que Filvis también pensara en lo malditamente resistente que tenía que ser ese escudo si era para un nivel uno (cómo Bell no dejaba de decir que era). En serio tenía que ver al herrero si alguna vez se daba la oportunidad. Y entonces sintió ser levantada por otra persona y ser llevada lejos de ahí, algo que desde luego la hubiera molestado un montón, pero Lili tenía que sacar los obstáculos para Bell.

En el siguiente instante entonces, un corte apareció en la garganta del enmascarado.

— ¿¡Qué demonios!? — el hombre entonces volteó a ver del lugar del que había venido el impacto y no tardó en lanzar un golpe poderoso que destrozó algo, lanzando también a una asfi realmente adolorida. "¿¡Perseus!? Un casco de invisibilidad… Pensé que estaba muriendo, ¿¡por qué está aquí!?".

— Me alcanzó… Keaks — dijo ella con una sonrisa.

El hombre de la máscara realmente se sintió molesto, pero el grito de guerra que vino después lo hizo sentir mal.

"¡RAAHHHH!" Bete apareció a su lado antes de levantar sus espadas para tratar de cortarlo, obligando al hombre a levantar sus brazos para defenderse, sin embargo todo fue una finta, en el momento que levantó los brazos Bete le propinó una patada realmente poderosa, sintió que su cuello se rompió de ese golpe. Sin embargo no terminó ahí puesto que un poderoso sonido le impactó de frente, una frecuencia tan malditamente fuerte que sintió que la mera onda de choque le estalló los tímpanos.

Por eso no pudo defenderse cuando un aluvión de cortes empezó a caer sobre él, el hombre estaba tan sordo que no era capaz de escuchar sus propios gritos de dolor por el repentino asalto sobre su cuerpo. Pero no era sólo eso, habían tres espadas cortando su cuerpo, dos más rápidas que la tercera, pero podía sentir la tercera y sabía que esa era parte del maldito caballero.

Apretó sus dientes con fuerza e hizo un fuerte golpe a la derecha, impactando, tal vez por mera suerte, en las espadas de Bete, rompiéndolas en mil pedazos.

— ¡No te creas tanto! — gritó con todas sus fuerzas antes de lanzar un golpe al frente y nuevamente fue interrumpido, el golpe llegó, pero impactó con ese maldito escudo otra vez.

El caballero estaba evitando que golpeara de verdad, lo acechaba y podía sentirlo, estaba leyendo sus movimientos cómo un león lee a una cebra antes de saltarle encima. Y entonces otra bola de fuego sagrado le dió en la espalda, haciéndolo gritar nuevamente del más absoluto sufrimiento.

Bell aprovechó el impulso del golpe para girar, tomar la mano de Bete y tirar con tanta fuerza que lo hizo girar con él, antes de lanzarlo hacia el hombre que estaba realmente mal en este momento.

— ¡Penetra, flecha de precisión absoluta! — Lefiya tenía su magia lista y preparada para atacar, mirando la batalla mientras la analizaba. "Bete ha perdido sus armas, y su oponente es tan duro cómo un jefe de piso, si la señorita Opal tuviera más tiempo podría darle un golpe mortal, estoy segura, pero no tiene el tiempo, ahora debería liberar mi magia, pero incluso con eso, no sería suficiente…"

— ¡Lefiya! — la voz de Bell hizo que ella se diera cuenta de que el caballero continuaba ayudando a la pelea de Bete, el mismo la había mirado.

— ¡No dudes…! — gritó Bete.

— ¡Tu puedes, dispara! — Bell finalmente le dió el último empujón, ella se llenó de determinación antes de abrir la boca y gritar.

— ¡ARCS RAY! — la ráfaga de magia luminosa salió a toda potencia desde el bastón de la maga, directamente hacia la pelea, Bell se encogió sus piernas cómo resortes y cómo un conejo dió un salto para salir de la zona del impacto.

— ¡Parece que tú no aprendes! — dijo el hombre antes de estirar su mano, cómo si estuviera esperando recibir el impacto, pero no esperaba que la ráfaga completa se fuera hacia arriba.

Arcs Ray, una magia con un canto reducido, y que le da una peculiaridad de ser una magia con una precisión absoluta, un seguimiento automático que hace que nunca falle en darle a su objetivo, y su objetivo en esta ocasión no era nada más que las Frostvirt de un Bete que había saltado en el aire. Las Frostvirt de Bete que podían absorber la magia y usarla para aumentar el poder del hombre lobo, recibieron agradecidas el poder que rápidamente devoraron.

— Bien hecho… — dijo con una enorme sonrisa psicópata, mientras la luz brillaba con tanta fuerza que deslumbraba a cualquiera. — Ahora muere.

Y con esa declaración, Bete lanzó una poderosa patada que desató todo el poder del Arcs Ray de Lefiya junto al poder mismo de una patada a toda potencia de Bete. Causando una explosión tan cataclísmica que lanzó a volar al hombre por todo el camino directo a una pared, impactando con tanta fuerza que derrumbó escombros sobre él.

— ¡Ahora!

— Yo voy por Keaks, ustedes se encargan de Asfi.

La familia Hermes no tardó en actuar para acercarse a la zona de la pelea, yendo con una Asfi que ahora mismo estaba recibiendo una poción por parte de Lili.

— No se mueva señorita Perseus, ya está a salvo — dijo Lili mientras suspiraba y se apartaba para correr hacia el grupo que pertenecía.

Las miradas del grupo de rescate estaban enfocadas hacia donde lanzaron al hombre que acababan de linchar en grupo.

— ¿Está muerto…? — preguntó Lili.

— No creo que nadie pueda sobrevivir a una patada cómo esa.

Declaró Bete, antes de que, contra todo pronóstico, el hombre lobo tuviera que tragarse sus palabras, puesto que entre la nube de polvo finalmente apareció el hombre, su cuerpo estaba peor que los cadáveres de Evilus, realmente peor, y sin embargo sus heridas empezaron a soltar vapor y a sanar inmediatamente.

Lefiya por un momento tuvo el reflejo de mirar a Bell, ella había visto al chico sanar así luego de comer algo, pero esto era diferente.

— Admito que fallaste mi piedra mágica por milímetros — dijo el hombre con una sonrisa mientras la máscara se caía de su rostro. Causando que Asfi lo reconociera.

— Es… ¡Olivas Act!

— ¿Vendetta…? — dijo Lefiya.

La pesadilla del piso 27, aquella que maldijo a Filvis de por vida, fue organizada por un hombre al que los dioses llamaron cómo "Vendetta", o también llamado Olivas Act. Ese hombre también había muerto en la pesadilla, sus piernas habían sido separadas de su cuerpo.

Todo hizo más sentido claro, cuando vió hacia abajo, notando que sus piernas no eran para nada humanas, esas eran las piernas de un monstruo.

— Ja, lucen sorprendidas… ¡Pero cómo lo ven, volví de las profundidades de la muerte! ¡Porque "ella" me dió una segunda oportunidad de vida! — gritó el hombre cómo un verdadero fanático mientras estiraba los brazos hacia los lados y levantaba la cara con la mirada perdida, empezando a gritar mientras la piedra mágica de su pecho relucía por sus extraños colores.

— ¿Qué…? ¿Qué diablos eres tú…?

Olivas sonrió antes de levantar la mano y señalarlos a ellos, mientras que con la otra señalaba a la cabeza medio destruída de un monstruo en el suelo.

— Humano… Y monstruo, ¡Soy un ser supremo con los poderes de ambos!

Lefiya inmediatamente llevó las manos a su boca para taparla, pero en su mirada se veía lo que estaba pasando.

— Un híbrido de humano y monstruo…

— Entonces es por eso que esa pelirroja y tú sufren tanto cuando les lanzo Uriel — Opal se apuró a mirarlo a los ojos. — Eres un violento y un malvado, disfrutas causando dolor a los que te rodean, pero… sobre todo eres… Un maldito y asqueroso monstruo…

— Vaya, parece que alguien realmente odia a los monstruos — dijo Olivas mientras reía viendo a la santa. — Pero tienes razón, santa, está en mi naturaleza todo lo que tú y la magia que te dieron esos estúpidos dioses te permiten castigar.

— Esto tiene que ser una broma — dijo Lulune. — ¡Un viejo miembro de evilus es ahora mitad monstruo, y encima es un domador!

— Por favor, no me pongas en el mismo saco de ellos, los que juegan a ser seguidores buenos y fieles de los estúpidos dioses… Y mucho menos de los que juegan a ser Domadores — dijo mientras levantaba la cabeza de la viola, haciendo que se apuntara al techo donde habían cientos, si no es que miles de Violas empezando a nacer. — ¡Las violas y yo, todos venimos de "Ella"! ¡Las Violas me obedecen cómo un agente de Ella! — dijo riendo. — Esta es la planta, hicimos que los Viscum parasitaran la despensa y produjera Violas en masa, es un punto a mitad de camino para producir monstruos de pisos inferiores en los pisos intermedios y luego los pudieramos llevar a la superficie.

Un monstruo dando a luz a otro monstruo, esto es algo totalmente diferente a un monstruo convencional haciendo que tenga hijos, puesto que normalmente degradan su propia piedra mágica, pero este monstruo crea nuevos monstruos con piedras mágicas totalmente diferentes…

El calabozo es el útero que da a luz a todos los monstruos del mundo, una regla tan vieja cómo los dioses mismos, y sin embargo este hombre… esta criatura, estaba rompiéndola.

— ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué estás haciendo esto!?

— Jajaja… Esto es… Para destruir Orario…

Todos se quedaron de piedra ante la explicación del hombre.

— ¿¡Tienes una idea de lo que estás diciendo!? Orario es una cubierta, una tapa, es la única fortaleza que evita que los monstruos lleguen a la superficie, si Orario fuera destruida, los monstruos… La superficie…

La paz de 1000 años sería rota, y la guerra de la humanidad contra los monstruos volvería a empezar.

— Claro que lo sé, voy a destruir Orario a través de mi propia voluntad para cumplir su deseo… Ahhh, ¿no escuchan su voz? Ella me lo está diciendo, ella anhela ver el cielo, y ya que ella lo anhela tanto, entonces yo me sacrificaré por la causa… ¡Voy a destruir esa estúpida ciudad y entonces ella gobernará por la superficie en lugar de esos tontos humanos e inútiles Dioses! ¡Yo! ¡Sólo yo que fui elegida por ella, puedo cumplir su deseo! ¡Ella lo es todo para mí!

— Suficiente charla — Bete finalmente interrumpió a Olivas antes de suspirar. — Todo lo que tienes que hacer es morir, lo que estás haciendo es para ganar tiempo suficiente para sanarte, ¿no es así? Puedo ver cómo estás temblando, ya no te puedes mover bien.

— Parece que lo viste, sí, una protección divina que me mantiene vivo es demasiado para mí. Tal cómo lo dices, ya no me puedo mover bien… Solo yo…

— !

En ese momento Olivas levantó la mano, haciendo que del suelo saliera una enorme planta que se elevó a toda velocidad hacia el aire.

— Tienes que estarme jodiendo…

Una enorme planta de unos 200 metros de altura, se elevó sobre los aventureros. Era uno de los dos monstruos que estaban unidos al cristal de la despensa.

— ¡Quítense del camino! — gritó Bete antes de que todos corrieran para salir del área de caída.

Cuando esa monstruosidad cayó en la tierra, sacudió toda la sala, causando que por lo mismo todos los aventureros presentes tuvieran un momento en el que sintieran sus piernas retumbar.

El monstruo era básicamente una serpiente con forma de flor que había empezado a moverse apenas Olivas se lo había ordenado, su flor despedía un aroma horrendo, era cómo oler directamente a la muerte frente a ellos. Bell levantó su espada al mirar a la enorme criatura rodear a Olivas mientras su flor les apuntaba cómo si fuera la cabeza de una serpiente.

— Viscum… Mátalos — dijo Olivas, dándole la orden al enorme monstruo el cuál empezó a moverse a toda velocidad.

Esa cosa empezó a moverse a toda velocidad a ellos, aunque era particularmente lenta por lo grande que era, un nivel 3 podría esquivar fácilmente sus ataques, pero considerando el enorme monstruo que era ese bicho, no le sorprendería que pudiera hacer un enorme daño si alguno llegaba a ser impactado.

Bete no perdió el tiempo, apareciendo al lado del enorme monstruo para lanzarle una poderosa patada directamente al cuerpo, sólo para darse cuenta de que el monstruo no se inmutó.

"Mierda, es demasiado grande, no tiene ningún efecto…". Entonces volteó la mirada hacia abajo para darse cuenta de que los miembros de la familia Hermes estaban en medio del camino. — Tch, pedazo de basura…

Volviendo con Olivas, este miraba con una gran sonrisa cómo el Viscum estaba destruyendo todo para tratar de matar a los aventureros que se habían colado en la planta, tenía una sonrisa enorme antes de que una gran voz lo interrumpiera.

— ¡Olivas Act! ¿¡Cómo te atreves a seguir vivo!? ¡Por tu culpa mis compañeros están…!

— Ah, así que eres una sobreviviente de la pesadilla — dijo con una sonrisa mientras miraba a Filvis con una sonrisa. — Bueno, claro que soy ambas partes, organizador y víctima, pero gracias a eso pude liberarme de mis cadenas, ¿compartimos el dolor?

— ¡No juegues conmigo! ¡Tu…! — Filvis le estaba apuntando con su varita con una mirada de rabia absoluta, pero en ese momento Olivas se hizo hacia un lado para señalar hacia el lugar de la pelea.

— Claro que podría ser tu oponente, pero, ¿estará bien para tí dejar a esa compañera Elfo morir?

— Tch… — Filvis vió a Lefiya en apuros, sabía que Bell estaba cerca, el albino había resultado ser un gran escudo para ella, pero ahora el albino estaba ocupado tratando de no morir, no podía alcanzar a Lefiya en ese estado, por lo que, sin más que hacer, ella arrancó hacia su amiga.

"Banshee… Ellos empezaron a usar ese nombre luego de la pesadilla, estoy manchada, estoy maldita, y aún así, tu me dijiste que era hermosa…". Filvis continuó corriendo, empezando a cantar antes de cortar las piedras y llegar a Lefiya para disparar su magia hacia las raíces del Viscum que estaban funcionando de tentáculos. "¡Tu eres la hermosa, tu eres la agradable!".

— ¡Viridis, tu arma! — gritó Filvis tras llegar y sonreírle a la elfa con determinación de defenderla.

Y entonces el aire se empezó a calentar.

— ¡REA AMBROSIA! — un poderoso corte en llamas impactó contra el Viscum, haciendo que el monstruo enloqueciera y empezara a retorcerse para tratar de matar al caballero que aterrizó en su lomo y empezó a correr directamente hacia su flor.

Lefiya y Filvis llevaron su mirada hacia el aventurero acorazado, para estar usando una armadura completa y un escudo no debería estar corriendo tan rápido. Sin embargo Bell metió su mano en la bolsa de su cintura para extraer de ahí una piedra mágica.

Un recuerdo momentaneo llegó, cuando estaban frente al muro vegetal y Bete se preparaba para abrirlo.

"Lefiya, ¿las piedras mágicas son magia cristalizada?". Le preguntó a la chica.

"Si, por eso se pueden usar como fuente de poder, algo que Orario suele hacer".

"¿Qué pasa cuando un monstruo come una de estas?".

"Bueno, en ese caso el monstruo…".

— … Se haría más fuerte — y de esa forma el aventurero lanzó la piedra mágica al aire antes de que sus fauces aparecieran, mordiendo la piedra mágica antes de tragarla, y entonces Bell tuvo un estallido de velocidad.

— ¿¡Se acaba de comer una piedra mágica!?

Era cómo si su cuerpo hubiera sido infundido con el efecto de comerse todo el cuerpo de un monstruo, pero no era sólo eso, su magia, sentía que su mente se había aclarado y ahora estaba más activa que nunca.

— ¡Dios padre, perdóname! ¡Pues voy a devorar la última cena de los Dioses! — el aire nuevamente empezó a calentarse alrededor del chico mientras este empezaba a esquivar las raíces del Viscum y arrancar a cortar las mismas. — ¡Codicia, lengua de llama encerrada! ¡Devoren, colmillos ardientes! — Ignis Heros se cubrió de llamas violentas y voraces, que ansiaban comer, ansiaban destruir, algo que Bell rápidamente les confirió al saltar y clavar su espada dentro del cuerpo del Viscum, y entonces gritó con todas sus fuerzas. — ¡REA AMBROSIA!

Un alarido de dolor fue elevado por parte del Viscum mientras el mismo se retorcía violentamente para tratar de sacar al caballero de su espalda, Bell por su parte se aferró todavía con más fuerza a él mientras continuaba disparando en su interior toda la carga que le quedaba.

Pronto sintió que las llamas escaparon desde algunas fisuras, pero no fue suficiente, el Viscum logró sacudirse a Bell de encima, logrando que Bell empezara a caer desde el monstruo, antes de aterrizar sobre una plataforma brillante.

— ¡Faith Shield! — Opal lo salvó de su caída, pero el Viscum no paró de retorcerse de dolor antes de girar su cabeza para tratar de encarar a Bell.

La flor del Viscum lo miró directamente, haciendo que Bell entendiera que había ganado su odio, por lo que el albino no perdió el tiempo y tomó su espada para ponerla frente a él mismo, mientras sentía que los efectos de la piedra mágica seguían vigentes para él.

Sin embargo antes de que la pelea volviera a empezar, una de las paredes explotó, causando que todo el mundo levantara la mirada, la domadora pelirroja había regresado con la empuñadura de una espada rota en una de sus manos, y cuando uno miraba allá a dónde estaba el lugar del que ella había venido, se daría cuenta de que estaba la princesa de la espada, parada ahí mientras miraba a la pelirroja.

— Uh, están todos aquí… — dijo al darse cuenta de las personas nuevas en la habitación.

— ¿Uh? ¿¡Es que sólo eres palabras, Revis!? — dijo Olivas con odio mientras la miraba, antes de suspirar.

— Ella subió de nivel, no es algo que pueda superar fácilmente — respondió la pelirroja mientras se ponía de pie, causando que por un momento Bell viera su cara, ella realmente se parecía a Alise, la capitana de la familia Astrea.

— Hm, no se puede evitar, bueno, ya que todos estamos con "Ella" entonces — Olivas levantó su mano, causando que el Viscum se detuviera y girara la flor hacia dónde Olivas estaba apuntando.

— ¡Espera, idiota!

— ¡Viscum, destruye a la princesa de la espada! — y con ese grito, el enorme monstruo vegetal aceleró a toda velocidad directamente hacia la princesa de la espada.

Aiz se había puesto a sí misma una restricción, ella dependía mucho de su magia, por lo que iba a tratar de mejorar sus habilidades sin ella, pero en ese momento era suficiente para que ella eliminara esa restricción.

— Tempest… — el viento se arremolinaba alrededor de ella, causando que una enorme tempestad apareciera antes de rodear su espada violentamente.

Aiz entonces abanicó su espada con todas sus fuerzas, un corte preciso que envió toda la tempestad directamente hacia el monstruo cómo una cuchilla, y entonces destrozó con todo ese poder el lugar dónde ella estaba parada, las paredes de la habitación y "decapitó" limpiamente al Viscum, fue tan fuerte que la flor del monstruo cayó a pocos metros de ellos. Todos en la habitación guardaron un silencio abrumador.

— ¿¡Q-QUEEEEEE!?

Y entre todos los presentes, sólo ellos dos, los que fueron criados y entrenados por las magas más poderosas del mundo, no pudieron detener su cuerpo de temblar, porque entendían el poder que ella había usado.

Un encantamiento tan corto, cómo lo era el Ariel de Aiz, no debería hacer tanta fuerza, y Aiz siendo una humana no debería tener tanto poder mágico.

El viento de Aiz era una completa anormalidad.

Sin dudas esa era la razón por la que Aiz era considerada la nivel 5 más fuerte de la ciudad, y ahora cómo nivel 6 no había forma de que algo la detuviera.

— Tch… ¡Violas! ¡No me importa cómo lo hagan, pero retengan a la princesa de la espada, todo lo que puedan, incluso si son sólo unos segundos! — gritó Olivas, causando que el caudal de flores asesinas se giraran completamente y cómo un enjambre empezaran a ir a toda velocidad hacia la princesa de la espada. — ¡Viscum! ¡Aplastalos cómo a cucarachas!

Una estrategia suicida en la que mandaba el grueso de sus tropas de monstruos directamente hacia la princesa de la espada quién ya había demostrado que había una forma de matar a ese enorme monstruo más grande que un Monster Rex.

— ¡El método de Bell funciona! ¡La piedra mágica definitivamente está en la cabeza, hay que apuntar a la flor! — gritó Opal mientras apuntaba su bastón hacia el monstruo.

— ¿¡Cómo se supone que use mi magia!? — preguntó Lefiya, antes de que Filvis pasara corriendo a su lado.

— ¡Iré yo! — gritó antes de pasar al lado del hombre Lobo. — ¡Abreme un hueco!

— ¡Tsk, no te atrevas a darme órdenes! — gritó Bete, antes de prepararse y saltar contra el Viscum, para darle una enorme patada al monstruo justo en uno de los costados del "cuello" quitándose del camino en el momento que Filvis apareció a su lado.

— ¡Arrasa, bastón sagrado del aplastante mal! — tras completar su canto apuntó su varita directamente hacia la apertura que había hecho en el cuello del monstruo. — ¡Dio Thyrsos!

Los rayos salieron desde la varita de Filvis, haciendo un enorme daño al Viscum, causando que un pedazo del monstruo moribundo cayera al suelo, empezando a marchitarse lentamente, parecía que al final lo que dijo Opal tenía razón, Bell hubiera podido matar al Viscum si hubiera apuntado al lugar correcto.

Olivas cayó de rodillas, la expresión de su rostro lo decía todo, puesto que tenía la mirada en el Viscum derrotado, sintiendo que no había valido para nada lo que había hecho, ¿tenía algún tipo de sentido haber mandado a matar a los pilares centrales de la planta?

Entonces Aiz aterrizó no muy lejos de Olivas, causando que el mismo tuviera una mirada de terror al darse cuenta de que ahora mismo estaba siendo acorralado, pues el monstruo disfrazado de aventurera lo miraba fijamente, pero no era todo, ya que poco después apareció el grupo de aventureros de antes.

— Cómo es posible que yo haya perdido…

— Se acabó, Olivas.

El hombre miró a la rubia santa, la que tenía una mirada de odio puro antes de que el resto del grupo, con Asfi de pie al lado de Opal, rechinando los dientes mientras pensaba en qué podría hacer. Y entonces, en un único parpadeo, frente a él estaba Revis, con una mirada fija en los aventureros.

— ¿Revis…? Heh, es cierto… ¡Nosotros que hemos sobrepasado a todas las razas mortales al ser elegidos por "ella"! ¡Gáname algo de tiempo Revis, una vez que me haya curado por completo entonces podremos atacarlos juntos y no habrá manera en que logren detenernos!

— Que farsa…

Antes de que alguien hiciera un sólo ruido de pregunta, de interrogación pura por lo que estaba pasando, la mano de Revis se clavó justo en el centro del pecho de Olivas, causando que el mismo se sorprendiera.

— ¿¡Que…. Qué estás haciendo!?

— Necesito más poder, es todo, no importa cuántas Violas coma, no incrementa mucho.

Las palabras de la pelirroja sorprendieron al grupo, pero sobre todo impactaron a Bell, él mismo había comido una piedra mágica, pero no una cómo la que tenía Olivas y que ahora no tenía en duda que Revis también poseía dentro de su pecho, se mordió el labio antes de girar la mirada para ver el Viscum que Aiz decapitó.

Ese monstruo, pese a ser realmente lento, realmente era poderoso, sentía que si se hubiera distraído él hubiera muerto de algún golpe de su cuerpo.

Su piedra mágica debería tener mucho poder…

— ¡E-Espera! ¡Soy uno de los elegidos por "ella", cómo tú!

— ¿Elegido? ¿Crees que esa cosa es una Diosa o algo así? — preguntó Revis, trayendo a Bell de regreso, el que dió un par de pasos en retroceso. — No hay forma en que una cosa cómo esa sea una existencia celestial, tu y yo, somos cómo sus tentáculos.

— ¿R-Realmente vas a matar a tu único camarada? ¡Si yo no estoy aquí nadie podrá protegert-!

Ante de que Olivas terminara esa frase, Revis interpuso a Olivas de una bola de fuego blanco que estaba llegando a Ella, causando que el hombre empezara a gritar en agonía, Opal no iba a permitir que esto continuara, y eso provocó que todos los aventureros arrancaran hacia Revis.

Ella suspiró y le arrancó la piedra mágica del pecho al hombre, haciendo que Olivas empezara a caer desintegrándose en cenizas en el proceso, mientras la propia Revis se llevaba la piedra colorida a la boca.

— No me malentiendas, yo siempre he tenido que protegerme a mí misma… y lo seguiré haciendo — finalmente Revis metió la piedra mágica entre sus dientes y la masticó para tragarla.

Y entonces, en un parpadeo que Asfi no pudo seguir, Revis y Aiz salieron volando por el aire.

"¿¡Pero qué!? ¡Es casi cómo si fuera una persona totalmente diferente!". Pensó mientras era lanzada por los aires antes de que Revis metiera su mano en el suelo y sacara otra espada cómo la que había usado antes, un arma natural.

— ¿¡Cómo!?

— Así que puedes hablar, supongo que no fue suficiente… — Revis entonces lanzó un fuerte corte con su espada hacia la princesa de la espada, la cuál detuvo el corte con la espada Desperate.

Bell chasqueó la lengua y empezó a correr en una dirección opuesta a la que los miembros de la brigada de búsqueda habían arrancado, ellos corrieron hacia Aiz, mientras que Bell, Bell había arrancado a correr hacia la caída del Viscum caído.

El albino no tenía idea de cuánto poder necesitaba, sabía que tenía un límite de lo fuerte que podría volverse, no porque tuviera un límite en el poder que podría adquirir de lo que comiera, si no porque si el poder se volvía demasiado entonces su cuerpo podría no ser capaz de soportarlo. De nada servía la fuerza para levantar el mundo en los músculos, si los huesos mismos no podían soportar la fuerza de los músculos.

Sin embargo en este momento necesitaba poder, y no le importaba lo que le pasara, por lo que finalmente se sumergió en el hedor a muerte que estaba soltando la flor del Viscum en el momento en el que llegó. La pequeña luz de distintos colores brilló antes de que el albino sonriera y corriera hacia ella, para meter la mano en la carne del Viscum y arrancarla causando que el monstruo empezara a volverse cenizas. Tenía una piedra mágica colorida en sus manos, sin embargo, se había perdido de gran parte de la pelea.

— ¡Viscum! ¡Sigue dando a luz hasta que te marchites! — gritó Revis, causando que un enorme ruido avanzara desde el pilar de cuarzo, momento en el que cayó al lado del albino una viola.

Y luego otra… Y otra… Y otra… y otra, y otra.

No dejaron de caer monstruos, con Bell completamente rodeado de ellas, pronto miró a todas partes pero no había lugar en el que no hubieran monstruos, podían haber 300… o tal vez 400.

Bell chasqueó la lengua mientras se levantaba la visera del casco, en una situación normal usaría Al Questa, pero en este momento no iba a arriesgarse.

— Bell no lo hagas.

La voz de Alfia sonó en su espalda, deteniendo al chico.

— Tu cuerpo no lo puede soportar, esa piedra es muy rara, Bell, no muerdas más de lo que puedes masticar.

Zald sonó en su otro oído.

Sus maestros lo interrumpieron, pero Bell miró por un momento la piedra mágica.

"Somos elegidos por "Ella""

Bell recordó las palabras de Olivas, la piedra mágica del Viscum no era muy distinta de la de Olivas, y sospechaba que tampoco era demasiado distinta de la de Revis, el aumento que obtuvo esa mujer le permitió volar por los aires con la princesa de la espada a cuestas, por lo que nuevamente miró la situación en la que estaba, completamente rodeado de monstruos, con sus amigos pasando por un peligro mortal. No lo iba a permitir.

— Si mi cuerpo no puede, haré que pueda… ¡Si mi cuerpo no aguanta, entonces haré que aguante!

Gritó con fuerza antes de deslizar la piedra mágica entre sus dientes y morderla para destrozarla. En el mismo momento que la piedra entró en su cuerpo, Bell sintió que su mundo se volvía negro.

X X X X

Lili no sabía en qué momento todo se había vuelto tan caótico, ella no podía detener a los monstruos vegetales que llegaban directamente sobre su persona, pero estaba haciendo lo posible para mantener a los aventureros fuera de peligro, arrastrando fuera del fuego cruzado a los aventureros que estaban en peligro, se había pegado a Opal la cuál no perdía el tiempo en disparar fuera a los monstruos con sus poderosas bolas de fuego, pero incluso con ello, las Violas seguían llegando.

— ¿¡Dónde se metió el amo Bell!?

— No tengo idea — dijo Opal con un chasquido de lengua antes de levantar su mano. — ¡Castiga! ¡Uriel! — una bola de fuego que repelió otra viola, antes de girar su bastón con fuerza y lograr hacerle un corte profundo pero insuficiente al monstruo que estaba llegando a ella, aunque logró desviarla. — Si tuviera tiempo de preparar un canto a gran escala… ¡Estas cosas siguen la magia! ¡Lili nos vinimos a meter en la peor de las situaciones!

— No es la primera vez que Lili se mete en una situación calamitosa al lado del amo Bell, y sospecha que no va a ser la última — dijo la pallum antes de tomar su lanza con fuerza y dar un giro completo, antes de clavar el asta en el suelo y que una Viola se matara, puesto que al abrir la boca, Lili apuntó su lanza directamente a su piedra mágica.

Una victoria pequeña en una guerra brutal, eso es lo que estaba librando ella.

— ¡Escuchen todos! ¡Protéjanme! ¡5 minutos… no…! ¡Voy a salvarlos, pero necesito que me consigan 3 minutos — gritó Lefiya apareciendo de la nada, haciendo que la Familia Hermes, Opal y Lili levantaran la mirada para ver a Thousand Elf's.

— … Bien, no puedo esperar ver lo que puede hacer la aprendiz de Nine Hell's — respondió Opal con una sonrisa. — ¡Vamos a conseguir ese tiempo, Lefiya!

— ¿Quién está a cargo aquí? — preguntó Asfi con una sonrisa, antes de girarse y apuntar a la familia Hermes. — Bien, todos, formación de círculo, vamos a defender a Thousand Elf's lo más que podamos.

Lefiya asintió antes de aferrarse a su bastón.

Ella podía hacer canto concurrente, pero no cómo Filvis, no podía correr y esquivar, no cómo Opal, ella todavía no estaba en ese nivel, así que tenía que hacer algo que fuera realmente útil, por lo que aferrándose a su arma no perdió el tiempo en empezar a cantar.

— Deseo sobre el nombre de Wishe…

Lefiya no dejó de pensar en lo que haría Bell en esta situación, ¿Estaría bien? No pudo evitar preguntárselo, la pelea a su alrededor se había empezado a borrar.

— Ancestros del bosque, orgullosos hermanos…

Lefiya por un momento sintió que el aire se calentó, pero entonces tan pronto cómo lo hizo bajó, Opal había lanzado su magia.

— ¡Luz sagrada que defiende a los justos y los separa de los pecadores! ¡Faith Shield! — gritó Opal, haciendo una barrera extremadamente grande, y brillante, sin embargo los monstruos a los que se enfrentaba no tenían ojos, no los podía deslumbrar.

El truco hizo el apaño, la familia Hermes tuvo un respiro al ver a las Violas rápidamente estrellarse contra la barrera creada por la santa, sin embargo, sabían que eso no iba a ser suficiente para lograr detenerlos por completo.

— ¿No podrías hacer una cúpula?

— Puedo, ¿pero te gustaría que cuando se rompa tengamos 2 metros para maniobrar? — preguntó Opal empujando su mente hacia su bastón con el que estaba manteniendo el hechizo.

— Responde a mi llamada y ve a las llanuras…

— ¡Dio Thyrsos! — Filvis por la espalda de Lefiya eliminó a varias Violas de un sólo impacto, pero corta una cabeza y 2 más la reemplazarán.

Filvis chasqueó la lengua antes de levantar la mano y recibir una poción, Lili había estado haciendo el trabajo sucio al parecer, lanzando sus suministros médicos hacia la familia tanto Hermes cómo a Filvis.

"La señorita Riveria podría haber terminado este canto en un minuto, Bell podría haber estado corriendo y peleando mientras lo recitaba…." Pensó Lefiya con algo de molestia.

— Gira el círculo, y baila alrededor.

Ella abrió los ojos determinada, ella sabía, sabía que tenía que ser devota a las cosas que podía hacer. Si Bell supiera lo que estaba pensando entonces no la perdonaría.

— Ven, anillo de hadas. Por favor… dame fuerza… ¡Elf Ring! — la primera magia de Lefiya estuvo lista, la ráfaga de invocación apareció haciendo posible el uso de otra magia.

Elf Ring, era la magia que había ganado el apodo de "Mil Elfos" a Lefiya, puesto que ella podía usar la magia de cualquier otro elfo mientras supiera los efectos y el canto, era la magia de la aprendiz de los nueve infiernos, la única que podía superar a alguien capaz de lanzar siete magias era alguien capaz de usar mil hechizos.

— Oh santa mierda… — Lulune habló antes de señalar al flanco que Filvis estaba resguardando, la barrera de Opal estaba logrando que los monstruos se detuvieran y se estamparan frente a ella, los que podían pasarla por arriba eran rápidamente terminados, pero la retaguardia era solamente cubierta por una persona.

— ¡Vienen refuerzos enemigos! — gritó Lili antes de lanzarle una poción a Falgar.

Y la palabra refuerzos era quedarse corta, considerando que la cantidad de Violas que venían no era ni siquiera similar a la anterior, Viscum había dado a luz desde todo lo que abarcaba su cuerpo, incluso hasta los caminos que llevaban a la despensa.

— Lefiya, ¿todavía no terminas…?

— ¡Opal!

— ¡Estoy algo ocupada!

2 minutos y 20 segundos para la activación de la magia.

— ¿¡Dónde demonios está el amo Bell!?

X X X X

— ¿Dónde…? ¿Estoy…?

La pregunta de Bell fue claramente necesaria, puesto que ahora estaba en un lugar oscuro, no podía ver más allá de su nariz, sintió la imperiosa necesidad de quitarse el casco para poder ver más lejos pero en el momento que se lo quitó, se le cayó y lo perdió de vista.

Caminar a su alrededor fue extraño, no sabía para dónde debía ir, y caminar en línea recta no podía ser una opción.

Entonces la escuchó.

"¿Quién…?"

"¡¿Quién?!"

"¡Intruso! ¡Intruso!"

Las voces sonaron a su alrededor, pero Bell no podía ver de dónde venían, puesto que eran voces que él no conocía de nada, sin embargo por inercia giró para cortar un tentáculo que se había acercado a él.

"INTRUSO"

Las palabras de una voz femenina en el momento en el que cortó el tentáculo, hizo que del mismo lugar que del que salió ese tentáculo, empezaran a salir varios miles de ellos, tratando de alcanzar al albino, quién no perdió el tiempo para empezar a cortarlos con Ignis Heros, cada tentáculo que se acercaba era brutalmente cortado.

Sintió el impulso de usar su magia, pero pronto un tentáculo le cubrió la boca, y tratar de cortarlo fue imposible, por lo que cortó los que venían de frente mientras peleaba con el que ahora mismo evitaba que usara su magia.

"Mio… Serás mio… Vives arriba, quiero ir arriba, quiero ver el cielo"

Dijo la voz mientras más y más masas de tentáculos venían a él, el albino no podía moverse, sus piernas fueron atrapadas, el brazo de su escudo también, sólo le quedaba el brazo donde sujetaba a Ignis Heros para cortar más y más de esos tentáculos que llegaban a él a toda velocidad, con intenciones de tomarlo, de asimilarlo.

El albino no sabía en qué se había metido al comer esa piedra, pero ahora mismo no se arrepentía, había hecho todo lo que creyó necesario para defender a sus amigos, necesitaba el poder.

Necesita regresar con Filvs, con Lili, con Opal.

Con Lefiya.

Levantó su espada por sobre su cabeza antes de cortar una nueva masa de tentáculos, pero no esperaba que en el momento en el que se preparaba para hacer el swing de nuevo hacia atrás, varios de los tentáculos finalmente tomaran su brazo, completo hasta la muñeca. Rápidamente los tentáculos fueron directamente a él, para tomarlo por completo.

Sin embargo, el aire se empezó a calentar.

— Rea Ambrosia…

Una gigantesca espada, que Bell reconoció cómo la antigua Grattor, apareció, pero no estaba sola, estaba en las manos de un enorme hombre de cabello castaño rojizo, con una armadura completa de color negro.

— No toques a mi ahijado — el hombre dijo aquello antes de ponerse la espada en el hombro.

— Gospel.

Y en el siguiente instante, varias ondas de choque provenientes de los bloques de sonido eliminaron todos los tentáculos que sujetaban a Bell, una mujer con un galante vestido negro de novia había aparecido, con las manos juntas sobre su pecho mientras miraba a la oscuridad de la que habían venido los tentáculos.

— Bell no es tuyo, no lo toques.

— Ustedes…

"No… ¡No! ¡Alfia! ¡Zald! ¡Intrusos!"

"ALFIA"

"ZALD"

Bell sonrió antes de que ellos giraran a ver al albino con una sonrisa.

— Nosotros nos encargaremos aquí.

— Pero te acabas de meter en un enorme problema, jovencito…

El sonido de una campana hizo que Bell abriera los ojos, antes de darse cuenta de que tenía clavada la espada Ignis Heros en la cabeza de una de las Violas.

"ALFIA, ALFIA, ALFIA"

"ZALD, ZALD, ZALD"

Los gritos parecían venir de todos lados, pero era cómo si los escuchara dentro de su mente… y entonces sintió el efecto del poder de la piedra mágica que acababa de comerse.

Bell avanzó a una velocidad que ni siquiera él mismo podía controlar, apareciendo en el cielo mientras miraba a Bete saltar directamente a Revis.

La situación era horrible, pero era lo suficientemente mala cómo para que hubiera una línea de defensa alrededor de Lefiya, con todos los aventureros de la familia Hermes peleando para defender la retaguardia, y con Opal junto a Filvis tratando de retener a la mayor cantidad de monstruos con una barrera. El albino no pudo evitar apretar los dientes.

— ¡Amo Bell!

Escuchó la voz de Lili, escuchó las voces de todos los que levantaron la mirada, pero Bell no se iba a detener ahí. El albino levantó la espada por sobre su cabeza.

Bendición de la raíz del mal, maldición de nacimiento…

Una enorme campanada se escuchó por toda la despensa y una enorme cantidad de monstruos levantaron los ojos, habían visto algo aterrador.

Incluso Revis volteó la mirada para ver una enorme campana en el cielo, una campana de iglesia que había empezado a repicar.

— Alfia… — la pelirroja dijo ese nombre, porque escuchó que "ella" se lo decía. " Ella" lo estaba gritando con odio, ese nombre lo estaba detestando.

Sin embargo, haberse distraído le ganó un poderoso golpe en su estómago.

Mi pecado original que devoró la mitad de mi cuerpo. No es difícil. No hay purificación.

Lefiya levantó la mirada completamente sorprendida al escuchar y sentir la onda de choque que había lanzado la nueva campanada, ella había conocido varias cosas de Bell.

Bell tenía una habilidad extremadamente poderosa que con ciertas condiciones le permitían pelear por sobre su nivel. Y siendo un nivel 1 ya tenía 3 magias distintas, algo que era realmente extraño, puesto que incluso ella que era considerada el mayor logro del distrito educativo, no había conseguido sus tres magias al mismo tiempo.

Satanás Verión, una magia de canto súper corto que le permitía atacar con bloques de sonido, las ondas de choque que causaban esos golpes eran suficientes para derribar, si no es que matar, a los monstruos a los que Bell le apuntaba.

Silentium Eden, una magia de encantamiento, también de canto súper corto, que le permitía hacer una especie de "Armadura" anti-magia, el albino podía negar toda la magia que llegaba a él desde cualquier distancia o lugar.

Rea Ambrosia, la magia más fuerte del chico, era una magia de canto corto-medio, con el efecto de crear llamas para potenciar un ataque y que a su vez eran tan potentes que podían devorar todo un campo de batalla con el suficiente esfuerzo por parte de Bell.

Esas eran las tres magias del albino, por lo menos las que ella conocía, sin embargo, ahora ese conocimiento estaba siendo desafiado, por lo que no hizo más que preguntarse.

"¿Bell es cómo yo?"

El albino aterrizó en el suelo, antes de tomar su espada corta, la que le acababa de comprar a Dald antes de venir para lanzarla con todas sus fuerzas hacia una Viola que avanzaba hacia él, atravesando su carne hasta la piedra mágica para destrozarla, el albino sintió mucho dolor en el brazo luego de hacer eso. Su cuerpo estaba trabajando a marchas forzadas.

No hay salvación. La resonancia de este sonido celestial es mi pecado.

Asfi sintió la onda de choque de otra campanada, pero ella misma tuvo que ser salvada por Falgar.

Ella recordaba, oh claro que ella lo recordaba, esa era la maldita magia del Silencio, aquella mujer que la hizo crear protecciones contra el sonido, y luego las destrozó con un ruido más fuerte. Ella sabía a quién le pertenecía esa magia, pero ver la cara del chico por primera vez la hizo sentirse realmente enferma, porque era idéntico a esa mujer, a esa maldita mujer.

¡Acudan a mí, llamas carmesíes! ¡Infierno despiadado!

La trompeta de los dioses, la lira de los espíritus. Melodía de la luz, el sello del pecado.

Tanto Bell cómo Lefiya habían empezado a cantar al mismo tiempo, la campana hizo un fuerte sonido de nuevo mientras el albino continuaba corriendo hacia el campo de batalla, sin embargo cada Viola que se acercaba era inmediatamente destrozada por las campanadas, el albino tenía el juego libre para disparar todo lo que pudiera haber acumulado.

Amada por el jardín en miniatura, mi destino está destrozado. Te odio. La compensación está aquí.

Eres la encarnación del fuego del infierno. De un sólo golpe, pon fin a la gran guerra.

En ese momento, las Violas empezaron a enroscarse, antes de abandonar incluso la barrera de Opal que en ese momento cayó de rodillas, con un dolor de cabeza impresionante mientras Lili le pasaba una poción mental, pero eso no era lo peor de todo, ya que en realidad cuando se dieron cuenta, al girar la mirada, pudieron encontrar que todas las violas habían logrado juntar su cuerpo en una criatura enorme.

Era una bestia de dimensiones cataclísmicas, eso era seguro, que ahora iba en dirección de los magos que estaban preparando una magia absurdamente enorme. Opal se giró con el dolor de cabeza que sería eso, pero se preparó antes de correr hacia una Filvis que estaba preparándose, levantando su mano para apuntarle al monstruo.

— ¡Conviértete en escudo, santo grial aplastante del mal!

— ¡Luz sagrada que defiende a los justos y los separa de los pecadores!

"DIO GRAIL" "FAITH SHIELD"

Las barreras aparecieron frente al grupo, dos enormes barreras con las que se impactaron las violas, pero no fue suficiente, la barrera de Opal que fue la primera en recibir el impacto empezó a resquebrajarse rápidamente, grietas largas aparecieron en un sólo instante, antes de que finalmente se rompiera, e impactara con la barrera mucho más pequeña de Filvis.

Opal cayó al suelo, gritando de dolor por ello, pero cómo la barrera de Filvis era más pequeña, varias Violas lograron pasar la defensa, causando que la familia Hermes empezara a pelear, una resistencia desesperada.

20 segundos, eso era todo lo que le tenían que conseguir al caballero y a la elfa.

Lili incluso saltó de lleno a la boca de una Viola con su lanza, lista para destrozar al monstruo.

Entonces, el suelo frente a Lefiya se resquebrajó, y salieron varias raíces que apuntaron directamente hacia la chica elfa.

"He reunido demasiado poder mágico… incluso si ahora intento moverme, acabaría explotando… ¡No lo puedo esquivar!".

Bell estaba todavía a unos pasos, pero no llegaría a salvarla con su escudo, eso era seguro, pero, había alguien que si lo logró.

Una mujer enana, de la familia Hermes, era una chica con un cuerpo enorme y robusto, ella no era conocida de Lefiya de ninguna manera, y aún así ella saltó frente a la Elfa para que las raíces se clavaran en su cuerpo, salvando efectivamente a Lefiya a costa de su propia vida.

— Sabes, siempre odié mi cuerpo… Quería tener una figura delgada y bonita cómo tú… o cómo la princesa… Pero hay algo que sí me gusta… Y es que puedo usarlo… Para proteger…

I… Incineralos… Espada de Surtr…

Lefiya no podía evitarlo, su corazón se estrujó fuertemente, puesto que sabía que esa muerte era su culpa, si ella fuera más proficiente en el canto concurrente, si ella pudiera cantar más rápido, si pudiera pelear cómo Bell o cómo Filvis, si ella pudiera hacer eso… Esa muerte… Esa única muerte…

— Por favor… Ahora… Protégelos… A todos… — ella finalmente se derrumbó.

La elfa jamás conoció su nombre, no eran amigas, y sin embargo su corazón estaba rugiendo de dolor.

Destrúyelo todo con una prueba de mi pecado.

Bell pasó a su lado, su casco no estaba cubriendo su rostro, por lo que pudo verlo, en su mirada, Bell estaba herido, de verdad le había dolido no llegar a tiempo, pero con los ojos enfocados en el frente, él estaba dispuesto a no dejar su muerte impune.

Lefiya apretó su agarre en su bastón, con las lágrimas cayendo a cántaros por sus ojos, antes de levantar el arma y apuntarla.

¡MI NOMBRE ES ALF!

¡LLORA, SANTO CAMPANARIO!

El círculo mágico de Lefiya se expandió enormemente, cubriendo todo el suelo hasta dónde alcanzó la vista. Mientras que la enorme campana se transportaba al cielo, lanzando la última campanada.

Los dos jóvenes sintieron una explosión de poder en el interior de su alma, un rugido de rabia, un llamado para la venganza, pero sobre todo el rugido de un León y el canto de un Hada que buscaron acabar con toda la calamidad que los estaba rodeando.

¡REA LAEVANTEINN!

¡GENOS ANGELOUS!

Ese rugido al unísono atrajo el grito de los dioses y los mortales por igual, puesto que inmediatamente la campana se transformó en luz antes de caer con el sonido de la última campanada, aterrizando cómo un poderoso impacto, era la lluvia del apocalipsis, el llanto de una campana solitaria que había herido a su otra mitad, mientras que ese poder divino inmediatamente se mezclaba con una poderosa explosión de llamas, pilar tras pilar de fuego se erigió desde el suelo antes de que el bombardeo viniera de arriba y abajo.

No conforme con ello, la enorme demostración de poder hizo que el suelo de toda la despensa temblara.

Revis giró la cabeza para ver la demostración del poder de los dioses, antes de que Bete pateara su espada con todas sus fuerzas.

— ¡Para que alguien cómo tú use el viento…!

— ¡Los debiluchos allá abajo están dando todo de sí…! ¿¡Qué cara debo poner si no te detengo AHORA MISMO!?

El hombre lobo dió todas sus fuerzas en su patada, haciendo que su pierna atravesara su espada, rompiendo la Frostvirt de Bete, la espada llegó hasta la pierna, lo suficiente para atravesar la piel y llegar a romper el hueso, sin embargo, todo fue parte de un plan, Bete logró desviar la espada del camino, haciendo que Revis levante ambos brazos, y finalmente caer con la pierna destrozada. Sin embargo, tenía una sonrisa porque dejó la guardia abierta de Revis, antes de que una poderosa princesa de la espada pasara a su lado directamente hacia la pelirroja.

— ¡ADELANTE AIZ!

— ¡Tempest! — la princesa de la espada gritó su magia con fuerza antes de abanicar con fuerza su espada, y finalmente con eso la espada de la princesa atravesó la espada de la criatura, antes de cortar la carne de la misma y lanzarla contra el cristal de la despensa.

En ese momento parecía que todo había terminado. Bell giró sobre sí mismo, sintiendo que las fuerzas empezaban a abandonarlo, su brazo definitivamente ya no le respondía, al verlo por su propia cuenta había sangre filtrándose entre las placas de su armadura.

No era sólo eso, en realidad era en toda su armadura, había sangre saliendo de entre sus placas, estaba realmente cansado. ¿Era el retroceso de Genos Angelous? ¿O era el intentar alcanzar un nivel extremadamente superior al suyo? No lo sabía, pero cuando sintió que algo subía a su garganta y finalmente terminaba escupiendo sangre, se dió cuenta de que estaba muy mal.

Tan mal que lo último que escuchó antes de caer desmayado fue.

"Alfia… Zald…"