Gracias a mi cómplice Li por su lectura previa. Los errores siguen siendo míos.


Disclaimer:la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 21

Cuando escuchamos un ruido provocado de una puerta al cerrarse, comprendí que Sam nos había dejado solos, fue el momento que Edward se apartó un poco de mí.

Miró mi cara con detenimiento.

― ¿Te estaba molestando?

Pensé en sonreír al ver su expresión. Edward estaba celoso y no podía ocultarlo.

Apresé mi labio inferior entre mis dientes y deslicé mis dedos en su dócil pelo alborotado. Tenía un gusto culposo por jugar con sus hebras cobrizas.

― Me estaba haciendo dudar de ti ―fui honesta― dice que tú le tendiste una trampa con Leah.

Esbozó una risa burlona.

―¿Yo qué? Seguramente le dije que se la cogiera y que durmiera en su apartamento.

Mi sonrisa se desvaneció. Él frunció el entrecejo y cerró brevemente los ojos.

― Discúlpame ―exhaló― no me gusta usar un vocabulario vulgar frente a ti.

Asentí varias veces.

― No me habías dicho qué sabías… ―guardé silencio, tratando de hacer memoria y recordar si Edward había hablado sobre del tema― ¿ellos dormían juntos?

Edward resopló haciendo una mueca.

― Sí, ya sea Leah dormía con él o viceversa y tengo las fotos que el investigador capturó de ambos.

― Quiero verlas ―exigí―, necesito tener las pruebas en mi poder.

― ¿Por qué? ―preguntó― ¿estás dudando de mí?

― No. No se trata de ti, sino de echarles en su cara a la otra que intenten culparte.

Su mirada se estrechó.

― ¿Estás segura que ese tipo ya no te importa? ―tiró con fuerza de mi cintura, me acercó a su cuerpo y apretó sus dedos en mi piel antes de bajar por la redondez de mi trasero―. Quiero saber qué sientes por ese pendejo.

― No siento nada ―balbucee.

― ¿Me lo prometes?

― Sí ―asentí al momento que su boca se estrelló fuertemente en la mía.

Correspondí a su beso separando mis labios, su forma tan arrebatada de besarme era puramente de celos, él estaba marcando territorio.

Caminé hacia atrás dejándome llevar por su beso hasta que sentí el borde de madera en mi trasero, solté un pequeño jadeo cuando sin esfuerzo me sentó en el escritorio y se posicionó entre medio de mis piernas.

Sus dedos ágiles empezaron a desabotonar mi blusa, jugando con mis tetas y apretando sobre el encaje de mi sostén.

― Bella…

Di un salto al escuchar la voz de mi padre. Agitada y nerviosa empecé a componer mi ropa.

― ¿Qué demonios pasa contigo? ―gruñó papá―. Estás convirtiendo mi oficina en hotel de paso.

― Más respeto para mi esposa ―replicó Edward, por su voz fuerte sabía que estaba a nada de explotar.

― Aquí no vengas a gritar ―espetó papá― que soy capaz de mandarte echar.

Edward caminó hacia mi padre. Nerviosa lo seguí y sujeté fuertemente su brazo.

― Quiero ver cómo me sacan ―advirtió―. Solo quiero que te atrevas a tocarme.

― No lo haré yo ―respondió Charlie.

― Es cierto, tienes gente que se encarga del trabajo sucio… ―Edward siseó, podría apreciar como sus fosas nasales se hinchaban a causa de su enfado― es por eso que siempre sales bien librado ¿no?

― ¿De qué hablas? ―intervine.

Mi padre negó. Me centré en Edward y este rodeó mi cintura acercándome a él.

― Quiero que me expliques qué significa que le has cedido el diez por ciento de tus acciones a Cullen ―mi padre cuestionó―. ¿Qué tienes en la cabeza, Bella?

― Estoy haciendo uso del porcentaje que me heredó mi abuelo ―respondí―. Edward es mi esposo y es mi manera de darle la bienvenida a la empresa.

No le había dado absolutamente nada, ese diez por ciento no existía. La documentación que lo garantizaba era falsa, con la firme y única idea de integrar a Edward al consorcio.

Buscábamos una manera de unirlo y que pudiera inmiscuirse y recaudar pruebas contra Sam. Edward tenía gente de confianza que dudó en alterar cada documento para poder lograr nuestro objetivo.

― Tenemos mucho qué hablar, Bella ―dijo mi padre― así que te espero en mi oficina.

― Será después ―increpó Edward―. Porque mi esposa y yo saldremos a desayunar. No permitiré que esté enfrascada en papeles teniendo el estómago vacío.

Sonreí ampliamente, no podía ocultar la emoción que corría por mi cuerpo y se expandía en mi pecho al escuchar a mi esposo. Sutilmente curve mis dedos en los suyos.

Ni siquiera fue importante ver el rostro de Charlie. Tan solo me centré en ver la cara de Edward que no dejaba de tener ese semblante altanero.

.

― Cuando me dijiste que querías desayunar ―jadee― no pensé que se tratara de mí.

Moví mis caderas. Era mi primera vez teniendo sexo en un auto, comprendí lo incómodo que Tanya siempre alegó que era, y le daba la razón ahora.

Los dedos de Edward se clavaron en mis caderas, ayudándome a marcar el ritmo. No fue posible prolongar el momento cuando teníamos pendientes por resolver.

Mi cuerpo terminó rendido encima del suyo y mi rostro oculto en su cuello.

― No te muevas ―gruñó al terminar― que estoy completamente agotado.

― Debemos comprar un buen ambientador ―murmuré con los ojos cerrados.

― Ahí en el compartimiento hay una botella de spray.

Sentí sus dedos empezaron a jugar con mi cabello, sabía que estaba despeinada y que él trataba de arreglarlo.

― Edward ―murmuré somnolienta― ¿crees qué este trato no tendrá consecuencias? Ya sé que prometimos no involucrar sentimientos, pero me deshago en tus dedos cuando juegas con mi cabello.

Su risa retumbó en mi cabeza y empezó a repartir dulces besos.

― Te pedí seis meses ―me recordó― te dije que era el tiempo que necesitaba para hundir a Sam.

Saqué mi rostro lejos de su cuello y me centré en sus ojos verdes.

Las matiposas que revoloteaban siempre en mi estómago, probablemente murieron al escuchar su respuesta.

Me prometí hacerme fuerte. No pensar en que nuestro tiempo estaba corriendo y que un día llegará a su fin; era consciente que teníamos vidas distintas, él radicaba en Chicago, amaba la fiesta en sus yates y viajar.

En cambio yo. Debía pensar en cómo reconstruirme, probablemente una nueva ciudad y empezar de cero lejos de todo.

Fingí una sonrisa.

― Creo que te voy a extrañar mucho ―confesó cuando su mano acunó mi cara.

― También yo.

La punta de su índice perfiló mi nariz una y otra vez.

― No quiero que pensemos en nuestra despedida ―pidió―. Porque antes de que eso suceda quiero que tengamos muchos momentos y no me refiero solo al sexo ―sonrió― sino que me encantaría que viajemos, que nos divertamos, pero antes que nada quiero que todo esto haya valido la pena, deseo que seas una mujer fuerte, que jamás vuelvas a permitir bajezas como la que Sam hizo contigo.

Miré hacia los demás autos en el estacionamiento. Una risa estruendosa había captado mi atención; era Leah la dueña de esas carcajadas mientras Sam sujetaba su mano, caminaban muy felices hacia la oficina.

Escuché que Edward resopló.

― Bajemos ―ordenó molesto, devolviéndome a mi lugar del pasajero.

Quería explicarle que no era lo que se estaba imaginando. No estaba celosa por Sam, sin embargo su habilidad para acomodarse el pantalón y camisa fueron más rápido que mis palabras, bajó del auto soltando un portazo y siendo siempre un caballero me ayudó a bajar.

Arreglé mi falda y blusa antes de que tirara de mi mano.

― Edward… ―hablé, casi me llevaba corriendo y no podía seguirle el paso― no es lo que te estás imaginando.

― No hay problema, Isabella ―acotó― no pasa nada.

― Si no pasara nada no me trajeras arrastrando ―intenté bromear.

Fue la única forma que se detuvo por completo. Me miró avergonzado y de nuevo sus manos estaban en mi rostro.

― Lo siento amor ―suavizó su voz, mientras se inclinaba hacia mí y dejaba un beso en mis labios―. Discúlpame por ser tan idiota y un celoso.

― ¿Estás celoso? ―indagué, mordiendo mis labios.

― Mucho.

― Pensé que… ―dudé― eras muy seguro de ti.

Arrastró su nariz contra la mía haciéndome sonreír.

― Isabella, eres mi esposa, mi mujer y sería un imbécil si no sintiera una pizca de celos por ti. Me mata en la forma que te robas miradas, imagina cómo me pongo al ver que tú le dedicas un solo segundo a él.

― A mí no me interesa ―expresé.

― ¿Lo prometes?

― Te lo juro.

Su sonrisa me lo dijo todo y su beso salvaje me lo comprobó. Antes de ingresar al edificio su brazo se enganchó en mi cintura de manera posesiva.

― Debo ir al sanitario ―le dije en su oreja― necesito limpiar restos ―sentí mi cara calentarse

Su semblante había cambiado por completo. Ahora lucía relajado y presumido nuevamente.

Me dejó justamente fuera de los baños. Sabía que permanecería esperando por mí como si fuese mi guarura.

Empujé la puerta y estuve a nada de dar la vuelta.

― Bella.

Sacudí la cabeza al escuchar la voz de Leah. Ella estaba lavando sus manos bajo el chorro de agua que seguía abierto.

― Necesitamos hablar ―insistió― es mi derecho de réplica.

― ¿Qué vas a decir? ―la enfrenté―. Que no podías dormir por las noches por eso te quedabas con Sam.

Sorprendida, abrió ampliamente sus ojos oscuros. Ella no esperaba que supiera el porqué Sam nunca me invitó a quedarme con él.

― Lo siento. No quería enamorarme, no lo planeé. Sam y yo jamás pensamos en hacerte daño.

― Si lo planeaste, has hecho todo lo posible por quitarme todo lo que es mío. Me quitaste el cariño de mi padre, te volviste su pupila, te enredaste con Sam y ahora estás haciendo lo mismo, logrando tener a mi madre de tu lado.

― Yo no tengo la culpa que seas una persona tan gris y aburrida ―espetó, diciéndome las mismas palabras que siempre me repitió―. Tu falta de personalidad se volvió contra ti y yo no hice nada. No tengo la culpa de que sea la hija que tu padre siempre quiso tener y tampoco de ser la mujer que Sam necesita.

Dolió. Sus palabras calaron en lo más profundo de mi ser. Por eso la rabia se apoderó de mí, no lo pensé sino que estrellé mi palma fuertemente en su rostro.

― Que te aproveche, porque quien se lo queda pierde, amiga.


Hola. Espero que el capítulo de hoy les guste ¿qué opinan de Charlie y Leah? Se que están ansiosas porque Edward y Bella se declaren, pero vamos a esperar un poco más, mientras ellos seguirán de luna de miel.

Únanse al grupo de Facebook para ver imágenes alusivas respecto a cada capítulo *

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Lore562, Lily Pattinson Stewart, Andrea, Valeria Sinai Cullen, ALBANIDIA, mrs puff, Jade HSos, Flor McCarty-Cullen, Carmen,(haha), Daniela Masen, Diannita Robles, Vanesa, patito feo, Rosemarie28, LOQUIBELL, Antonella Masen, Adriana Ruiz, Cassandra Cantu, Tata XOXO, Isis Janet, Smedina, Car Cullen Stewart Pattinson, Noriitha, Adriana Molina, Verónica, Jimena, miop, Laura Arvizu, rociolujan, Pepita GY, Mapi13, The Vampire Goddess, Krisr0405, Maryluna, Lili Cullen-Swan, kasslpz saraipineda44, Cary, y comentarios Guest

Gracias totales por leer 🌹