"Dejando de lado el regaño, recomiendo hacer algo con respecto a los humanos que has conocido y..." El vampiro anciano ve a Doraemon que tenía espirales en los ojos por estar inconciente "¿Una suerte de mapache azul? Como sea. Luna Escarlata ha estado muy activo últimamente, parece que quieren comenzar una guerra aprovechando de que no has asumido tu rol como Reina Vampira. Si van humanos a Amarant, podrían peligrar por esa tensión, no es bueno tener problemas con otros planetas, aunque sea uno menos avanzado"

"No puedes negarle a mis amigos terrestres en ir a mi ceremonia, ellos me hicieron una fiesta de cumpleaños, me cuidaron, me dieron un hogar, me hicieron sentir que puedo tener amistades genuinas. Además, conozco a Nobita lo suficiente aún con mes y medio de conocernos, insistiría en ir de todas maneras y yo quiero que esté conmigo en ese momento de mi vida." Dice Selene un poco irritada.

El consejo se mira entre sí y luego a la princesa "Entonces tendremos que borrarle la memoria al niño humano" Lo que dice Donovan pone más pálida a Selene, iba a perder a otro amigo, de nuevo, el terror se había apoderado de su corazón.

"De hecho, no serviría si solo le borramos la memoria a él, el resto de los que están en la cabaña también deberán olvidar todo este asunto de nuestra especie y de tu existencia. Y ya que estamos, podríamos usar el Brillo Vampírico, ya sabes, nuestro hechizo que usamos con magentun para alterar la (existencia) de alguien de forma específica a un sector en específico. Solo podemos usarlo solo una vez al año, porque implica una gran cantidad de energía de magentun para una mitad y parte de nuestra sangre como la mitad de la energía para ese poder, ya que altera la realidad del objetivo, pero no hay momento más adecuado que este"

"Lo usaremos en la ciudad humana de estos niños de esa manera, TODOS allí se olvidarán de ti, pensarán que solo conocieron a una niña común y corriente nada especial, cualquier rastro de ti quedará borrado. Piénsalo, si solo hacemos lo del borrado con estos chicos, interactuaste con esa ciudad, sabrán sobre ti de nuevo, no vamos a arriesgarnos y no sabemos lo que los humanos terrestres son capaces de hacer, sobre todo por lo que hizo Luna Escarlata, así que es mejor prevenir que lamentar" Dice otro miembro del consejo mientras se rascaba la cabeza

"¿Van a hacer que Nobita y el resto con los que interactué olviden que alguna vez existí? ¡No es justo, he podido hacer amigos de verdad, no quiero perderlos, quería seguir comunicándome con ellos aún después de regresar a casa, ustedes no me pueden hacer esto!" Selene empieza a llorar nuevamente de frustración y dolor.

Donovan se arrodilla frente a la chica que solo lloraba con dolor "Si lo piensas de ese modo, entonces piensa en lo que pasó hoy. Estos niños pasaron por algo terrible solo por ti, sobre todo él"

Selene mira a Nobita quien tuvo que sentarse, el subidón de adrenalina que tuvo por gritarles a los del consejo hace un momento había desaparecido y se debilitó de nuevo, aún no se recuperaba del todo "Por lo visto, un vampiro lo mordió y está débil, así que debió ser obra de los Luna Escarlata. Ellos aún están detrás de ti ¿Cómo vas a saber si la próxima vez no se muere de verdad si vuelve a pasar por lo mismo? Él casi muere por tu culpa después de todo"

Él casi muere por tu culpa.Esa frase bastó para que Selene vuelva a revivir el pasado de su antigua amistad en su mente, y volvió a recordarle lo que pasó hace un rato con Nobita, las palabras del anciano fueron crueles, pero en el corazón de la chica de platino, las sintió algo ciertas, incluso ella empezó a pensar en una cosa.


Lady Belladonna se desquitó con su amigo por culpa de ella


Selene agacha la cabeza aceptando eso con el dolor en su corazón, no solamente tenía que aceptar su destino sin escapatoria, sino que ahora tenía que separarse del amigo al que le tenía mucho cariño, y él no la iba a recordar. En la mitad de su corazón no quería hacerlo... Pero la otra parte sentía que para protegerlo; él tenía que olvidarla.

La chica solo lagrimeaba, Nobita notó eso volviéndose a levantar con dificultad y acercándose lentamente para escuchar lo que pasaba, Selene no la notó por lo dolida que estaba. "Entonces está decidido; Dejaremos al chico humano y sus amigos en sus casas, recogerás toda evidencia de tu existencia que consideres salvable para que no sea borrado y usaremos el hechizo, la ciudad humana olvidará que tu exististe, todo registro tuyo será eliminado y solo pensarán que una niña común que apenas interactuó con ellos vino y se fue, ni tampoco recordarán como lucía aquella niña, solo que existió en vez de ti"

"¡¿QUEEEEÉ?!" Selene escucha el grito de Nobita, ella voltea lentamente, viendo como el chico torpe tenía una mirada de tristeza y dolor, la misma que tenía ella. "¡No, no quiero olvidarte, no quiero que nadie te olvide, Selene, eres mi amiga, no quiero olvidarte!"

"Yo... ¡Yo tampoco quiero que te olvides de mí, Nobita! Pero..." La vampiresa con lágrimas en los ojos, solo respira hondo volteando a ver al anciano "¿Puedo ser yo quien lo haga? Al menos, solo con él"

Donovan asiente mientras Lady Mara se acerca a mirar, la pequeña vampiresa le sonríe al azabache mientras que a él solo se le salen las lágrimas "Pero... Somos amigos ¿No?" dice con la voz quebrándose.

Selene se limpia las lágrimas, para poder sonreírle, ella quería que aunque él la termine olvidando, que su sonrisa sea lo último que él viera antes de separarse. "Lo somos Nobita, siempre seremos amigos"

"Pero... No pude protegerte antes, casi mueres por mi culpa, no una, sino dos veces, por eso déjame protegerte de este modo" La vampiresa no puede evitar tomar a su amigo de las manos, al ver como le sonreía y el como los adultos vampiros se hicieron a un lado, Nobita mira a otro lado cerrando los ojos con fuerza mientras lloraba, entendió lo que iba a hacer ella. "Por favor Nobita, mírame a los ojos"

"¡No te quiero olvidar! ¿No lo entiendes? ¡Es gracias a ti que he podido mejorar en la escuela, que pude hablar por mí mismo cuando me trataban mal, ya no me regañan, me gusta pasar el tiempo contigo, no quiero olvidarte, no quiero olvidar tu sonrisa, no me hagas esto, no quiero olvidarte! ¡No pienso abrir los ojos, no pienso mirarte! Si lo hago... Si te miro... ¡SI TE MIRO A LOS OJOS, NO VOY A RECORDARTE MÁS, NO QUIERO SEPARARME DE TI DE ESTA FORMA!"

"Pero Nobita, solo te di un empujoncito, el resto lo hiciste tú solo, debes seguir adelante sin mí, vas por buen camino. Y aunque me olvides, no dejaremos de ser amigos ¿Recuerdas la promesa? Sé que en tu corazón siempre seré tu amiga, aunque en tu mente no lo sabrás, eso es inquebrantable. Voy a aceptar mi destino también para evitar que ellos hagan daño a inocentes, para evitar que los lastimen a ustedes. Gracias por todo lo que has hecho por mí, gracias por tu apoyo y el como cuidaste de mí"

El azabache solo lagrimea, seguía sin querer ver a su amiga a los ojos, sabía lo que pasaría si miraba a esos ojos violetas que desde sueños le habían llamado la atención, no quería olvidar los buenos momentos que vivió con ella, el como él la protegió y el como ella lo protegió a él. No quería deshacerse de eso, de la felicidad de haber compartido espacio y el apoyo mutuo.

"Ambos nos tendremos en nuestros corazones, por favor, mírame a los ojos, hazme ese último favor, déjame protegerte ¿Sí?" Selene le sonríe, pero por dentro estaba sufriendo por tener que hacer lo que iba a hacer, pero la culpa que no debía sentir, la estaba devorando a tal punto que pensaba que ESO era lo correcto, el cariño que le tenía a su amigo era tal que estaba dispuesta a dejarlo ir.

Con la insistencia de la pequeña vampira, el chico lentamente fija su mirada hacia ella y lentamente abre los ojos, dejando escapar un par de lágrimas más, en su corazón no quería hacerlo, pero ya estaba en el punto donde era lo que le quedaba hacer, debía hacerlo por ella al menos, por esa confianza que ella le dio "Cuídate mucho Selene, sé que lo harás bien, siempre seremos amigos, aunque mi cabeza no lo sepa" Él sonríe por un momento para darle un recuerdo feliz para Selene, pero luego vuelve a ponerse triste.

Los preciosos ojos de la vampiresa tal amatistas resplandecientes, brillan haciendo que los ojos de Nobita se tornen de color violeta entrando en el trance, pero aún con la cara de tristeza. Selene se entristece de la misma manera, así que con una voz quebradiza y lágrimas en sus ojos brillantes, ella le susurra al oído mientras que pone su mano en la mejilla de su amigo humano


"Duerme, OLVÍDAME y sigue adelante"


Nobita poco a poco empieza a dormirse, Selene logra atraparlo entre sus brazos antes de caer en el pasto, Selene lo recuesta gentilmente, mientras que con los ojos aún de color violeta, el chico empezaba a adormilarse, los párpados empezaban a cerrarse, siendo lo último que ve la sonrisa de Selene, quien le dice un "Gracias por haber sido mi amigo, Nobita".


El sonido del despertador hace que Nobita abriera poco a poco los ojos, estaba en su cuarto, tenía su pijama puesta y sus gafas estaban a lado de su futón, el chico se sienta, mira por todos lados y apaga su reloj. Él se pone sus gafas mientras que Doraemon desliza la puerta del clóset.

"Buenos días Nobita, despertaste temprano hoy también, llevas toda una racha de repente." Le dice el gato robot saludándole. "¿Pasó algo contigo que decidiste tomar riendas en la vida?"

Nobita solo lo mira "Solo... Solo no lo sé, lo quise y ya, supongo. Pero no me siento irritado por este cambio. Mejor bajaré a desayunar"

El azabache se levanta, no parecía tener ninguna mordida en su cuello, aunque sentía que le dolía un poco, pensó que era porque durmió mal. Él guarda su futón, Doraemon baja porque también iba a desayunar.

El gato azul se adelanta, abre la puerta de la habitación donde solo había la pared de siempre cruzando el pasillo y la pequeña ventana. El chico voltea a ver su escritorio arqueando la ceja, se acerca un momento para ver lo que había allí, estaban sus cosas de siempre, abre los cajones donde solo ve un grupo de fotos de ellos en la playa, pero en estas solo estaban él, Doraemon y Shizuka, nadie más...

Nobita mira las fotos, las vuelve a guardar, para finalmente voltear para ir al pasillo bostezando mientras bajaba las escaleras para desayunar y comenzar otro día de escuela.