Una vez más, en un campo de entrenamiento; ubicado en el centro de Konoha, Sakura, Sasuke y Naruto se reunieron en un mismo punto, para esperar a su maestra.

A esa hora de la mañana, el sol apenas estaba saliendo por detrás de las montañas, iluminando con sus rayos, algunos de los árboles del bosque y negocios de la aldea.

Las horas pasaron. Y aún no había rastro de la kunoichi de largo cabello plateado. Por ello, Naruto y Sakura se sentaron en el suelo y comenzaron a lanzar rocas a un hoyo, como una especie de juego para entretenerse. Sasuke seguía inerte en el mismo sitio, apoyando su espalda en el tronco de un árbol y cruzado de brazos.

-¡AAAHHH! - Naruto gritó de repente, asustando a Sakura y a los pájaros que pasaban por ahí. - ¡De haber sabido que se demoraría tanto, me hubiera cambiado los calzones, de verás!

-¡Estoy de acu...! - exclamó la pelirrosa, deteniéndose. - ¡Espera, ¿Qué dijiste?! - cuestionó enojada, al mismo tiempo que el rubio cerraba los ojos y sacaba la lengua a modo de broma.

-Claramente... - habló una voz ajena, sorprendiéndolos. - ...dijo que necesitaba tiempo para cambiarse de ropa interior. - culminó HanaYasha, sosteniendo su mentón con su mano derecha.

-Al fin llegas. - dijo Sasuke, apartándose del árbol. - ¿Dónde diablos estabas?

-Lamento la demora. - comentó apenada. - Es que me perdí en el sendero de la vida.

Al levantar la mirada al cielo, los chicos la vieron con una gotita de sudor bajando por su nuca.

-B-Bueno, dejando eso de lado... - habló Sakura, con un tic en su ojo izquierdo. - ¿Qué vamos a hacer el día de hoy?

-Mientras esperamos a que nos den nuestra nueva misión, les enseñaré a controlar su chakra... - respondió, caminando hacia un árbol y comenzando a escalar por el tronco, hasta quedar de cabeza en una rama. - ¡...para que puedan hacer esto!

-¡Genial! - exclamó Naruto con una gran sonrisa.

-¡¿Por dónde empezamos, HanaYasha-sensei?! - cuestionó Sakura, emocionada.

Usando la rama como soporte, la joven flexionó las rodillas y saltó, dando una vuelta en el aire para reunirse con ellos. Enseguida, tomó una vara que encontró en los arbustos y les explicó la forma en la que debían concentrar su chakra en las plantas de sus pies, para luego escalar el tronco de un árbol.

Con un kunai, tenían que hacer una marca para contemplar su progreso, justo cuando sintieran que ya no disponían de chakra. Preparados para comenzar, los tres estudiantes hicieron una posición de manos y cerraron los ojos. El silencio en los alrededores era tan reconfortante que consiguieron obtener lo que deseaban en poco tiempo.

Naruto, siendo el primero en correr hacia un árbol, escaló solo unos centímetros, atorando sin querer su pie en el tronco, por haber puesto demasiado chakra. Sasuke fue el segundo en intentarlo, dando solo tres pasos, hasta conseguir hacer su primera marca en el tronco con su kunai.

Sakura fue la última, corriendo y subiendo por el árbol, hasta llegar a las ramas. Alcanzando a percibir que se había quedado sin chakra en sus pies, clavó su kunai en donde había llegado y se impulsó en el tronco para dar una voltereta en el aire y regresar al suelo.

-¡Wow! - gritó el rubio. - ¡Eres asombrosa Sakura, de verás!

-Claro que lo es. - pensó HanaYasha, sonriendo. - Los miembros del clan Haruno son expertos en el control preciso de chakra. De otra manera, no tendrían a tantos ninjas médico trabajando en el hospital.

Escuchando un repentino quejido, volteó a su izquierda. El Uchiha ya había marcado 7 veces el tronco con su kunai, yendo en camino por su octavo intento.

-¡Naruto!

Por el tono con el que lo llamó, el mencionado dio un respingo, volteando nervioso.

-¡Si no dejas de holgazanear, temo que no habrá almuerzo para ti!

Al instante, sus ojos azules fueron reemplazados por dos círculos blancos, quedándose boquiabierto.

-¿Por eso nos pediste que nos viniéramos sin desayunar? - interrogó el chico de ojos negros, después de haber colocado su novena marca en el tronco.

-¡HanaYasha-sensei! - la llamó Sakura. Parada de cabeza en una de las ramas de su árbol, saludaba a todos con el simple movimiento de su brazo derecho, de un lado a otro. - ¡¿Aquí estoy bien?!

-¡Increíble! - bramó Naruto, excesivamente sorprendido, al igual que Sasuke.

-Impresionante, Sakura. - la felicitó HanaYasha. - Con este ejercicio dominado, podrás llevar a cabo una de las técnicas más sobresalientes de Tsunade-sama.

-¡¿D-De verdad?! - interrogó con entusiasmo, impulsándose para dar una voltereta y volver al suelo.

Su maestra asintió y se dirigió a los chicos.

-Cuando consigan hacer una marca hasta las ramas, podrán almorzar. Si me necesitan, solo llámenme, ¿De acuerdo?

Ambos asintieron, viendo cómo se iban a un lugar apartado, atravesando los arbustos. En aquel claro, iluminado por los primerizos rayos del sol, había más rocas que árboles.

-Pon atención, Sakura. - pidió seriamente.

La menor asintió, viendo confundida como juntaba su puño derecho con su palma izquierda. Cerraba los ojos y lo estampaba con fuerza en una de las rocas gigantes frente a ellas, estallándola de golpe.

El sonido fue tan agresivo, que las aves salieron volando del bosque... y tiró a Naruto del árbol en su noveno intento por escalar, dándose un buen golpe en la cabeza que distrajo a Sasuke un segundo.

-Bien. Ahora es tu turno. - comentó la Hanyou, volteando de nuevo hacia la pelirrosa.

Esta última, repitiendo sus palabras en su mente, gritó escandalizada. ¡¿Cómo iba a conseguir una hazaña de esa magnitud?! ¡¿Y SIENDO UNA PRINCIPIANTE?!

Al verla tan mal, HanaYasha soltó una risotada. Ya después de que ambas se tranquilizaran, le explicó lo que debía hacer, para destruir cualquier cosa o superficie que quisiera.

Sakura asintió. Aunque no estaba tan segura de sí misma, tampoco quería tirar la toalla. Quería esforzarse. Dar lo mejor de sí, para una persona que la estaba reconociendo.

Apretando con fuerza su puño derecho; acumulando el chakra que necesitaría, corrió decidida hacia una segunda roca gigante, golpeándola con sus dedos.

El impacto solo generó algunas grietas. Pero, para HanaYasha, eso fue más que suficiente. Sobre todo, al verla cayendo de rodillas y jadeando exhausta.

-Lo hiciste muy bien. - la felicitó con una sonrisa.

Sin dejar de jadear, la menor le devolvió el gesto.

PPPPP

-¡Si! ¡Hora de almorzar, de verás! - exclamó Naruto, devorándose el bento; con arroz y otros alimentos caseros,que tenía en sus piernas.

-Oye, si sigues comiendo así...

Sasuke intentó advertirle, pero, para su mala suerte, el pedazo de ciruela y un poco de arroz, le quitaron el habla, asfixiándolo y volviéndolo azul. Asustada, Sakura le dio una fuerte palmada en su espalda, haciéndolo escupir.

-G-Gracias... - dijo el rubio en voz baja.

-Solo ten más cuidado la próxima vez, ¿Si? - comentó con comprensión, ganándose una afirmación con la cabeza de su parte.

Mientras continuaban comiendo, el Uchiha volteó un momento hacía los árboles que habían escalado recién. Parada frente a ellos, HanaYasha los contemplaba cruzada de brazos.

-Están parejos. - pensó, alcanzando a ver las marcas de los kunai. - Igual que Itachi y Taichi...

El viento sopló. Al cerrar los ojos, pudo ver a cada uno de sus amigos correr hacia el tronco de un árbol. Y cuando se les terminaba el chakra que tenían en las plantas de sus pies, hacían su marca con su kunai y daban una voltereta hacia atrás en el aire, regresando a la tierra llena de hojas y bellotas.

Shisui les había enseñado ese ejercicio, observando con una sonrisa como ella ya había alcanzado la cima de su árbol, viendo a los chicos esforzándose. La hidra todavía no había atacado la aldea. Tampoco había perdido sus poderes sobrenaturales, ni la vida, por culpa del sujeto con la máscara anaranjada.

-Oye.

Abrió los ojos y volteó a su derecha. Sasuke sostenía en sus manos uno de los compartimentos del bento.

-¿No tienes hambre?

La Hanyou sonrió. Tomó el recipiente cuadrado y, con agradecimiento, le revolvió los cabellos negros. El chico vio cómo se acercaba a Naruto y a Sakura; bajo la sombra de los árboles, antes de voltear hacia los troncos con marcas de kunai.

¿Sus avances eran tan interesantes?

PPPPP

Dos semanas después, los jóvenes ninjas consiguieron mejorar en los ejercicios impuestos por su maestra.

Naruto y Sasuke ya podían escalar árboles más grandes y aguantar más tiempo, caminando en el tronco. Sakura, por otra parte, ya era capaz de estallar las rocas gigantes que se le ponían en frente, destruyéndolas en el primer intento. A veces, desfallecía por el uso excesivo de chakra, pero eso no la detenía.

Una mañana, mientras descansaba, se sorprendió por un repentino grito de Naruto, por lo que tiró su botella de bambú y corrió hacia los arbustos. No tuvo tiempo de preguntar lo que sucedía, ya que Sasuke estaba ocupado, lanzándole una serie de shuriken a un gran y peludo demonio.

Y aunque la batalla le resultaba impresionante; porque el Uchiha también utilizaba el estilo de fuego para mantener a raya a la criatura, un quejido del rubio llamó más su atención. No podía mantenerse de pie por la herida que le sangraba desde su rodilla, manchando sus pantalones anaranjados.

De pronto, Sasuke fue lanzado con fuerza por el aire, cayendo hacia los arbustos junto al Uzumaki. Al ver aquello, Sakura frunció el ceño y volteó hacia la criatura. Era enorme. Un lobo de pelaje castaño vestido con una armadura. Sus pupilas eran rojizas y, por mucho que lo intentara, no podía dejar de moverse. Una consecuencia de esto, fue que con sus manos tomó un tronco hueco, dirigiéndolo a los chicos.

Sin pensarlo, la joven de cabello rosa se interpuso, tomándolo desde el otro extremo y esforzándose por empujarlo. Naruto y Sasuke vieron aquello con asombro.

Y se quedaron más boquiabiertos cuando su compañera consiguió concentrar chakra en las palmas de sus manos y poner el tronco en el hocico de la bestia, haciéndola tropezar bocarriba.

-S-Sasuke... - lo llamó el rubio, con un tic en su ojo izquierdo. - Recuérdame ya no hacer enojar a Sakura...

El mencionado asintió.

-¡Muchachos! - bajando de las ramas de los árboles, lo primero que hizo HanaYasha fue correr hacia ellos. - ¡Percibí una presencia maligna! ¡¿Se encuentran bien?!

-Nosotros sí, pero... - explicó Sasuke, señalando al gran monstruo tirado.

-Ay... - la Hanyou hizo una mueca.

Se aproximó y le quitó el gran tronco hueco de su hocico, dándole la oportunidad de escupir pedazos de madera.

-MEDI... - balbuceaba, mareado por el golpe. - MEDICI...

-Tranquilo, Royakan. - comentó HanaYasha.

Buscó algo en el bolsillo izquierdo de sus pantalones negros y, sacando un par de pétalos violetas, los lanzó hacia la boca del Youkai, transformándolo en una versión más pequeña de sí mismo. Con ojos azules de enormes pupilas negras.

-¡M-Muchas gracias, lady HanaYasha! - exclamó, poniéndose de pie y recibiendo en sus patas un pequeño frasco.

Despidiéndose de manera más amigable de los menores; moviendo su cola de un lado a otro, se giró y se internó, saltando con felicidad, a lo profundo del bosque.

-¿Quién era ese? - interrogó Sasuke, arqueando una ceja.

-¡Si! ¡¿Y por qué dejó de ser tan grande?! - continuó Naruto. - ¡Hasta se ve más adorable, de verás!

-Ese monstruo es Royakan, el guardián de los bosques. - explicó la joven, arrodillándose frente al Uzumaki para curar su rodilla herida con su ninjutsu médico. - Así como los ninjas dependen del chakra para vivir y para realizar sus técnicas, las criaturas sobrenaturales como él o incluso, mi padre y yo, dependemos del equilibrio de las energías. Si existe un exceso, perdemos el control de nosotros mismos y atacamos a cualquiera que se interponga en nuestro camino.

-¿Eso fue lo que le pasó? - preguntó Sakura.

Su maestra asintió, incorporándose al igual que el rubio y el Uchiha.

-Los Youkai pacíficos suelen caer, raras veces, ante influencias malignas que los convierten en seres totalmente opuestos a los que son. Y lo único que se necesita para conseguirlo, es un objeto que traiga desequilibrio y caos.

-¿Cómo cuál? - inquirió Sasuke.

-La perla de Shikon es un buen ejemplo.

-¿La joya que incrementaba el poder de los monstruos? - cuestionó Naruto.

-Así es. Obteniendo un trozo de la perla de Shikon, un Youkai era capaz de incrementar sus poderes sobrenaturales. Sin embargo, en manos de un humano, este terminaba sufriendo una desgracia tras otra.

-¿Y qué hay de los Hanyou? - volvió a interrogar Sasuke. - ¿Qué sucedía cuando ellos se apoderaban de un fragmento?

-Perdían el control. - respondió seriamente, preocupando a los jóvenes. - Los fragmentos otorgaban fuerza y poder. Si un Hanyou se apoderaba de uno, al seguir siendo humano, atacaba con el juicio nublado, sin ser capaz de distinguir a sus aliados y enemigos.

El viento sopló a su alrededor, dándole pasó a un incómodo silencio que hizo latir con fuerza los corazones de los menores.

-Por fortuna, esa cosa dejó de existir hace mucho tiempo. - dijo con una sonrisa, estirando los brazos y dándoles la espalda. - Iré por el almuerzo. Cuando regrese, quiero ver los progresos de su entrenamiento. - les guiñó el ojo izquierdo y desapareció en medio de un remolino de viento.

Fin del capítulo.