Desde que había espiado a su hermano y a HanaYasha, en uno de los oscuros pasillos interiores del estadio de Konoha, la mente de Sasuke quedó lo bastante desordenada como para volverlo loco.

Itachi y HanaYasha se casarían. Estaban enamorados. Se gustaban. Lo había percibido por el abrazo que ambos se dieron.

Por lo mismo, hace días había optado la costumbre de internarse en los campos de entrenamiento y agotar su chakra hasta que ya no pudiera moverse más.

Quería ser fuerte... ¡Necesitaba serlo! Porque, si no lo era, entonces HanaYasha nunca lo reconocería.

Nunca podría caminar a su lado.

Expulsando de su boca una gran bola de fuego; que quemó la copa de un árbol, se apoyó sobre sus rodillas y jadeó agotado. Fue todo. Podía sentirlo por el temblor en sus brazos.

Entonces, algo cayó sobre su cabeza. Levantando la vista al oscuro cielo de esa tarde, recibió su fuerte llovizna, quedando empapado de pies a cabeza en cuestión de segundos.

Abrazado por su frialdad y por sus sentimientos rotos, cayó bocarriba a la tierra, quitándose su banda ninja y dejándola en la palma de su mano derecha.

PPPPP

-¡Buenos días, Sakura! - la saludó Naruto con una gran sonrisa, moviendo su brazo derecho, de un lado a otro, mientras se acercaba a las grandes puertas de la aldea. - ¿Eres la única que ha llegado?

-HanaYasha-sensei está por allá. - explicó, señalándola en el interior de la copa de un árbol.

Cruzada de brazos y apoyando la espalda en el tronco, la Hanyou se hallaba parada sobre una gruesa rama.

-¿Y qué hay de Sasuke? - cuestionó el rubio de nuevo.

La pelirrosa se encogió de hombros.

-No sabemos nada de...

Antes de terminar, sus ojos verde jade fueron sorprendidos por una silueta conocida. El Uchiha finalmente había llegado, caminando con lentitud. En ese instante, la joven bajó del árbol con su estilo de viento, parándose entre sus alumnos.

-Si están listos, ya podemos partir. - dijo con una sonrisa, ganándose afirmaciones inmediatas de la Haruno y el Uzumaki.

Por ello, corrieron más allá de las puertas y del puente, para luego saltar hacia las ramas de los árboles del bosque.

Al principio, Sasuke se sentía estable. Podía con eso, ya lo había hecho muchas veces. No obstante, esa mañana, se sentía diferente. Más enojado, más cansado... más solitario que nunca.

HanaYasha se casaría con su hermano... y lo abandonaría para siempre.

Pensando en ello, sintió un dolor punzante en el pecho, viéndose forzado a apoyarse en sus rodillas y detenerse en una rama.

HanaYasha, siendo la primera en darse cuenta, les dio una señal a Naruto y a Sakura para que se detuvieran, encontrándose unos metros más adelante.

-¡Sasuke, hay que darnos prisa, no podemos...!

Intentó llamar su atención, pero, de pronto, su cuerpo se balanceó hacia atrás, cayendo en picada al suelo.

Horrorizados, Sakura y Naruto gritaron su nombre, al mismo tiempo que la Hanyou se impulsaba de la rama donde se encontraba, para saltar hacia el menor y tomarlo en sus brazos.

Con sus estudiantes bajando de los árboles y dirigiéndose hacia donde estaban, la kunoichi vio preocupada al Uchiha.

Respiraba agitado, sus mejillas estaban rojas, su cuerpo temblaba y sudaba en frío. Con delicadeza, llevó su mano derecha a su frente.

-¡¿Sasuke está bien?! - preguntó Sakura.

-¡¿Qué tiene?! - interrogó Naruto.

-Lo siento, muchachos. - comentó HanaYasha, incorporándose con Sasuke en sus brazos y volteando seriamente hacia ellos. - ¿Podrían regresar con Jiraiya-sama y decirle que no podremos hacer la misión?

-¡S-Si, nosotros nos encargamos, de verás! - afirmó Naruto.

La joven sonrió. Tomando al chico de cabello negro con más fuerza, corrió de vuelta hacia la aldea, siendo seguida por sus alumnos, hasta separarse en la estatua de la voluntad de fuego.

PPPPP

Lo primero que hizo HanaYasha al llegar al hospital, fue patear las puertas principales, alertando a los pacientes en la sala de espera y confundiendo a unos ninja médicos que la veían.

Una de ellas, despertó de su trance y la condujo a una habitación cercana, donde, de forma automática, acostó a Sasuke en una cama.

Lo revisó. Le colocó un pañuelo húmedo en su frente y luego, le dio una medicina especial, siendo auxiliada por la joven para que pudiera tomársela sin problemas por la boca.

Una vez que lo acostó de nuevo, HanaYasha se arrodilló junto a la cama y tomó su mano izquierda entre las suyas.

Cada respiración agitada que daba significaba un puñal clavándose en su corazón. ¿Por qué no se había dado cuenta antes de la condición en la que se encontraba? ¿Qué lo habría ocasionado? ¿Le había exigido mucho?

-Lady HanaYasha... - la llamó la ninja médico, tocándola del hombro y haciéndola dar un respingo por el susto. - Discúlpeme, tengo que atender a otros pacientes. ¿Podría quedarse a cuidarlo?

Asintió. Después de que la mujer diera una reverencia y se marchó, juntó su frente con sus manos entrelazadas, guardando entre ellas la del joven.

-Tranquilo. No me separaré de ti hasta que despiertes.

PPPPP

SSSSS

Sasuke se sentía perdido. En un mundo completamente blanco, podía escuchar unos cascabeles a la distancia y sentir el paso del viento en su piel. Se levantó.

En cuanto vio a HanaYasha a lo lejos, sonrió, comenzando a correr para alcanzarla.

Sin embargo, a dos metros de distancia, se dio cuenta de que no estaba sola. Itachi estaba con ella, pasándole su brazo derecho por encima de sus hombros.

Ante aquella imagen, comenzó a hundirse en el piso, como si fueran arenas movedizas. Y aunque los llamaba a gritos, ellos nunca se acercaron a ayudarlo.

De hecho, para lo único que se giraron hacia él, fue para sonreírle, causándole un terror indescriptible en el pecho.

-¿Sabes por qué amo tanto a Itachi? - dijo HanaYasha con arrogancia, caminando hacia él y agachándose a su altura. - Porque no es un enclenque debilucho como tú.

SSSSS

Despertando de su pesadilla, Sasuke se inclinó hacia delante de golpe. Las sonrisas de su hermano y su maestra lo habían perturbado tanto que no podía dejar de jadear.

Volteando intranquilo de un lugar a otro, se percató de que estaba en un cuarto del hospital del distrito Haruno.

Y, a su izquierda, sentada en una silla, con los brazos cruzados y la cabeza agachada, estaba HanaYasha. Profundamente dormida.

FFFFF

-¿Sabes por qué amo tanto a Itachi? Porque no es un enclenque debilucho como tú.

FFFFF

-No seas estúpido. - pensó, moviendo la cabeza de un lado a otro. - Solo fue un sueño, ella jamás te diría algo así.

Volviendo su mirada de nuevo a su sensei, la vio respirar con tranquilidad. Con su pecho subiendo y bajando y sus labios soltando inofensivos suspiros.

Sus labios. Pensó.

¿Cuántas veces su hermano no los había tocado ya? Y... ¿...que pasaría si él se atrevía a intentarlo en serio? Y no como un accidente provocado por Naruto.

Apretó los puños.Se arrodilló frente a ella y se acercó lentamente a su rostro.

PPPPP

Gracias a un reporte médico, Tsunade y Shizune sabían que Sasuke había sido hospitalizado. Sin embargo, como ambas habían estado tan ocupadas con otros deberes y pacientes del hospital, apenas tuvieron tiempo para comunicarse con la familia Uchiha.

Al parecer, el único que se encontraba en casa era Itachi, ya que Fugaku y Mikoto habían salido de viaje. En cuanto leyó un pergamino entregado por Katsuyu; la invocación de Tsunade, el joven no dudó en dirigirse al hospital, esperando que su hermano no estuviera tan grave.

Entrando a la recepción, una enfermera lo recibió y lo condujo a la habitación indicada. Sin embargo, antes de poder abrir la puerta, vio sorprendido por el vidrio como Sasuke acariciaba con dulzura un mechón del cabello plateado de HanaYasha, pasándolo entre sus dedos, para luego acercarse con lentitud a su rostro.

Desde hace años que sospechaba sobre los verdaderos sentimientos de su hermano menor hacia su amiga de la infancia. Pero jamás se había molestado en darles el peso y la importancia que requerían, hasta ese instante. Cuando sus ojos lo apreciaban con tanta calma... al mismo tiempo que los pasos de una mujer resonaban en el piso del pasillo.

Disimulando su impresión, se giró y se acercó a Shizune Haruno con una sonrisa. Ella le devolvió el gesto, siendo conducida por él, de vuelta a la recepción, mientras la interrogaba sobre el Jutsu de reencarnación de la propia vida, una técnica ancestral y prohibida redactada en viejos pergaminos que encontró en la biblioteca del clan Hyuga.

PPPPP

Después de descansar los ojos y, tomar sin querer, una pequeña siesta, HanaYasha sintió que era momento de despertar. Sin embargo, cuando sus ojos dorados se abrieron, vio atónita los ojos negros de Sasuke, hallándose demasiado cerca. ¿Qué pretendía? ¿Por qué había acortado su distancia de esa forma?

Entonces, llevó su vista a sus mejillas ruborizadas, recordando de golpe lo mal que estaba en la mañana y el motivo por el que lo había traído al hospital.

Calmando su sorpresa, apartó su mano derecha de su pecho y la levantó hacia él, tomando su mejilla izquierda. El calor que su palma desprendía, lo puso más nervioso, acelerando los latidos de su corazón.

-¿Te sigues sintiendo mal? - interrogó, preocupada.

El menor abrió los ojos como platos. ¿No le reclamaría por...? Sonrojándose más, hasta verse como un adorable jitomate, se apartó y se acostó de nuevo en la cama, cubriéndose completamente con la frazada.

Atónita, HanaYasha se quedó con la mano levantada, mirándolo con curiosidad.

-¿Sasuke?

Escuchando de nuevo su nombre con su voz, el muchacho sentía que su corazón explotaría en cualquier momento, buscando desaparecer de ahí.

-Perdón. - la escuchó, sorprendido. - Tal vez, me pasé un poco por...

-¡Te equivocas! - al instante, se incorporó y se quitó la frazada de encima. - ¡No tienes por qué disculparte, no hiciste nada malo! - aseguró, continuando con sus mejillas rojas a más no poder.

La joven lo vio confundida. Se sentó en la orilla de la cama y llevó su mano a su frente. Poniéndose de pie, suspiró aliviada. La fiebre ya se había ido casi por completo.

-Hablaré con la señorita Shizune para que te den de alta. - avisó, con la intención de ir hacia la puerta.

No obstante...

-¡Espera!

...el Uchiha la detuvo, tomándola de su brazo derecho y llamando su atención.

-A-Antes de eso... - esforzándose por mirarla a los ojos, apretó un poco su brazo. - hay algo que quiero decirte. - jadeando y ruborizándose más, tragó saliva con fuerza. - H-HanaYasha, tú me...

-¡SASUKE! - de repente, Naruto entró a la habitación, sacándoles un buen susto que los hizo saltar.

-¡Naruto! ¡Te dije que no armaras un escándalo! - le reclamó Shizune, con dos círculos blancos en lugar de ojos.

Al escucharla, el rubio volteó hacia ella, llevándose una mano por detrás de su cabeza y sacándole la lengua. Unos segundos después, Sakura entró y se acercó al pie de la cama.

-Qué bueno que ya estás bien. - le dijo a Sasuke con una sonrisa. Los cortos mechones de su cabello rosa se ladearon a su derecha. - Nos asustamos mucho cuando te vimos caer del árbol.

-¿Te caíste?

Entonces, Itachi apareció en el umbral de la puerta, parándose al lado derecho de Shizune y detrás de Naruto.

-En el reporte, solo decía que tenías fiebre. - entrando a la alcoba, se acercó a su hermano menor y le revolvió con suavidad sus cabellos negros, extrañándolo. Quedando complacido con su reacción, dirigió su mirada hacia la Hanyou. - ¿Puedo hablar contigo a solas?

Ella, con dudas, asintió. En cuanto abandonaron la habitación, Shizune se aproximó, revisando al chico por última vez, mientras sus compañeros le contaban sobre la larga y tediosa travesía que habían hecho, desde la oficina de los sannin, hacia el hospital.

PPPPP

Tres días después, con las luces del crepúsculo bañando toda la aldea de Konoha, Sasuke cayó agotado en la tierra, rodeado por las hojas caídas de los árboles a su alrededor.

Por haber tenido fiebre, había descuidado su entrenamiento, exigiéndose hasta que ya no fue capaz de realizar un Jutsu más.

Tomó aire. Sin embargo, cuando quiso ponerse de pie, sus ojos se nublaron un momento y su entorno se balanceó con brusquedad. Iba a caerse.

Pero, para su mayor sorpresa, unos brazos lo atraparon a tiempo. Sus ojos negros se abrieron como platos al encontrarse con HanaYasha, examinando los alrededores.

Había muchas armas clavadas en los troncos de los árboles. Arbustos y hojas quemadas. Por llamas y por rayos. Sonrió de lado. Y sin decir ni una sola palabra, subió al muchacho en su espalda y tomó su mochila.

-¿A dónde me llevas? - cuestionó Sasuke cuando comenzaron a moverse.

-A tu casa, por supuesto. - respondió con una sonrisa. - Necesitas descansar.

Sasuke entristeció.

Una vez que se casara con Itachi, ya no volverían a tener este tipo de momentos.

Con el corazón encogido, se aferró a su torso y escondió su mirada en su largo cabello plateado, llamando su atención.

-¿Podemos ir a otra parte? - preguntó, cerrando los ojos. - No quiero volver pronto.

Arqueando las cejas, la Hanyou lo escuchó, caminando despacio hasta llegar al parque que se encuentra cerca de la academia ninja.

A esa hora, muchos niños estaban siendo recogidos por sus padres, sonriendo y tomando sus manos con cariño.

La joven enterneció ante aquellas muestras de afecto, recordando, por unos instantes, como sus papás hicieron lo mismo en su niñez. Abrazándola y sonriéndole después de un arduo día de entrenamiento con sus amigos.

Eso último le quitó la sonrisa.

Ahora que lo pensaba, ella, Itachi, Taichi y Shisui, muy rara vez, se daban tiempos divertidos. Quizás por ese motivo, Danzou apareció de repente frente a ellos y les ofreció unirse a Raíz. Se quejó, cerrando con fuerza los ojos y negando con la cabeza.

-¿HanaYasha?

Entonces, al escuchar la voz de su alumno, dio un respingo y abrió los ojos. Había olvidado por un segundo que lo tenía en la espalda.

-¿Te sientes bien?

Asintió con calma. Lo bajó con cuidado y volteó hacia los diferentes juegos. Quedó encantada al ver unos columpios, por lo que corrió y se sentó en uno, tomando las cadenas con sus manos para balancearse de atrás hacia adelante.

Sasuke sonrió. Se aproximó también y se sentó en otro a su lado izquierdo, imitándola. Mientras la imagen en sus ojos se distorsionaba por el movimiento, recordaba pequeños fragmentos de su infancia.

En donde su padre o Itachi se posicionaban detrás de él para empujarlo del columpio, elevándolo cada vez más alto y haciéndolo sonreír, tal y como ahora lo hacía al lado de HanaYasha.

De pronto, dejó de balancearse, frenándose a la fuerza e inclinándose hacia adelante. Extrañada por ello, la Hanyou también se detuvo, viendo cómo se cubría el rostro con sus manos.

-¿Sasuke? - lo llamó, bajándose de su columpio y arrodillándose a su altura.

Como se había quedado en silencio, se vio en la necesidad de retirar sus manos y sostener su rostro.

Sus ojos negros estaban llenos de lágrimas.

Mirándolo preocupada, usó sus pulgares para secarlos, pasándolos suavemente sobre sus parpados.

-¿Qué sucede? - se atrevió a preguntar.

Como respuesta, el chico puso sus manos sobre las suyas, quitándolas de su rostro para colocarlas en su regazo.

-Hay algo que debo decirte. - comentó, agachando un momento la mirada y tomando aire. - Tú... - cuando reunió valor, levantó la cabeza y la vio fijamente a los ojos. - Tú me gustas.

Los ojos dorados de HanaYasha se abrieron de par en par, al mismo tiempo que el viento rugía detrás de ella, elevando las hojas caídas de los árboles hacia el cielo del atardecer.

-No recuerdo cuando empezó exactamente. Pero, ahora, cada vez que te veo, mi corazón late con fuerza. - apretó ligeramente sus manos. - Y aunque quise enterrar estos sentimientos muchas veces, porque sé que no tiene sentido tenerlos... jamás lo conseguí.

Ella continuaba viéndolo pasmada.

-Así que, solo me queda luchar contra todo y contra todos con tal de caminar a tu lado. Con el pasar de las cuatro estaciones.

-Sasuke, yo...

Nuevamente fue interrumpida por el menor, quien abandonó sus manos para llevar las suyas detrás de su cabeza.

-Te juro, por el significado de esta banda, que no estoy jugando. - insistió, encerrando la tela del objeto en su puño derecho. - Mis sentimientos por ti son reales. Lo han sido durante la mayor parte de mi vida. - hizo una pausa. - Incluso estoy dispuesto a desafiar a mi hermano, para que desista de sus planes de casarse contigo.

HanaYasha no podía imaginarse tal escenario. El hermano mayor, su amigo de la infancia y su compañero de equipo. El hermano menor, a quien también consideraba parte de su familia y ahora era su alumno. Ambos, ¿Peleando por ella? No, era imposible.

Con su expresión tornándose seria, observó la banda en su mano derecha. La liberó con gentileza del agarre del chico y la tomó, llevándola de nuevo a su frente.

La repentina cercanía que hizo al ponerse de pie, puso nervioso a Sasuke, haciéndolo sonrojar y agachar la cabeza para no verle el pecho. Desde ahí, percibía con claridad el agradable aroma a flores que siempre desprendía.

-Vuélvete fuerte. - le pidió HanaYasha, terminando de hacer el nudo de la tela. - Perfecciona todo lo que te he enseñado. Aprende nuevas técnicas, toma riesgos. - al enderezarse, le sonrió y puso una mano sobre su cabello negro. - Y cuando seas igual o más fuerte que tu hermano, en lugar de desafiarlo, búscame y dime de nuevo lo que sientes por mí.

El viento rugió de nuevo, representando, para Sasuke, un choque entre sus sentimientos. Había aceptado su confesión sin lastimarlo. Incluso estaba dispuesta a esperarlo para tomar una decisión.

Su hermano no era el único que podría tener la palabra final sobre la ceremonia. Ella también. Sonriendo agradecido, se levantó del columpio y se paró a su lado derecho. El viento continuaba soplando fuerte entre ellos.

-Gracias... - murmuró, agachando la cabeza y marchándose.

La Hanyou lo siguió con sus ojos dorados hasta que desapareció entre los árboles.

Fin del capítulo.