Ch.2: No es un monstruo.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} - Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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En los oscuros bosques de la nación de la orden no solo debías de protegerte del ocasional encuentro con mamonos, incluso hay que protegerse del monstruo que puede llegar a ser el ser humano, muchas veces peor que esos monstruos llenos de lujuria y degeneración que los héroes de la orden quieren eliminar.
Y es así, como en lo profundo del bosque cercano al pueblo Wellspie al oriente de la capital y lo más lejano posible de la caída Lescatie, y con frontera a Welsple, se hallan bestias con pieles humanas: ladrones, asaltantes y mercenarios, desfilan entre las ramas y troncos decadentes.
Habían más de 40 o 50 casas de campaña, todas forradas con pieles de animales, habitados por hombres encapuchados, acorazados y confiados en su nueva misión, una misión de sangre y avaricia.
Y ahí, en el fondo de esa maldita congregación, una torre de humo se alza, rastrera entre las nubes y cuyo origen se da en una hoguera apagada cuyas cenizas daban lo que podían. Frente a esta se alzaba una montaña de músculos cubierta por una piel de oso con las que sus facciones se ocultaban en las sombras, y de entre sus manos había una portentosa hacha sanguinolenta, la Everblood.
Las voces de todos los presentes se volvían un mar de palabras y frases inconexas, y fue en ese instante que el portador del hacha dejo caer el enorme trozo de metal hacia el suelo, callando a todos los presentes. Y hablo...
- "Escuchen, escuchen" - Hablo con una poderosa voz. - "Esten listos para nuestra campaña hacia Wellspie, sé que hemos tenido meses complicados, pocos lugares donde no hay héroes y caballeros de la orden, más de la mitad de nosotros hemos sido arrasados por esas bestias, hemos visto a compañeros y compañeras ser convertidos en íncubos o en monstruos..." -
Hizo una pausa mientras las vistas de todos, bajaron hacia el piso, recordando a los caídos y sus caras de lujuria y placer. A más de uno entre los presentes le creció un sentimiento de envidia o deseo, el cual rápidamente era suprimido por el recuerdo de los ojos llorosos de todos ellos.
- "Es por esto que, gracias a la falta de héroes, podremos realizar un ataque al pueblo de Wellspie." - Pauso nuevamente, y antes de continuar aspiro profundo. - "Agradezcan al dios de dioses por la incompetencia de sus creyentes en los artes de la guerra" -
Un sentimiento comenzó a crecer entre los presentes.
- "El pueblo al que vamos, debilitado, será nuestro ataque más grande en meses, ¡robaremos todo!, desde las brillantes monedas, hasta las mujeres virginales..." - Y con esta pausa, los ladrones, los asaltantes y los mercenarios comenzaron a reír de la desdicha que caería en el pueblo. Continúo hablando con fuerza. - "¡Es así como festejaremos con nuestro botín!, asesinaremos a los que se nos opongan, ¡¿Quién más está conmigo?!" -
Al finalizar esto, todos los criminales alzaron su voz al cielo en dicha, en aprobación. Un mal se acerca sobre el pobre asentamiento, el pueblo ya sin héroes y pocos caballeros.
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Llegue a la villa, no era muy grande pero tampoco muy pequeña, había algo que me sorprendió, y no fue precisamente el hecho de que los pocos letreros que me dirigían hacia el pueblo estaban en mi idioma o que los habitantes eran precisamente humanos o al menos superficialmente, no, fue el ver como la iglesia era el único edificio que se veía en buen estado mientras el resto eran casas descuidadas.
Aparentemente en este mundo están en la edad media... por lo que posiblemente no hay armas de fuego, mierda, entonces, ¿solo puedo conseguir armas cuerpo a cuerpo?, ah, bueno, nadie dijo que fuera fácil derrotar a "ellos".
Y me siento incomodo, apenas puse mi pie en el pueblo las miradas de niños y adultos se posaron en mí, algunos con desconfianza, lo común, y otros con terror en sus caras, estoy seguro que debería verme un poco más amigable en comparación a mi otro traje antiguo.
- "¡Hey, tu!" - Grito alguien en la lejanía, y fue entonces que vi a un caballero cubierto por una armadura particularmente grande dirigiéndose directamente hacia mí, lleve una mano debajo de mi chaqueta, si tenía que generar un arma y dispararla lo haría rápidamente, pero tendría que fijarme si es enemigo realmente.
Y mientras más avanzaba el aparente guerrero desvainaba su espada, tenía que prepárame, si lo dejo avanzar estaría regalándome al enemigo.
Cuando ya estaban a una distancia un poco mayor a 10 metros, el caballero hizo algo que me sorprendió, dio un salto hacia adelante y alzo su espada hacia un lado.
- "Tu monstruo extraño, estas ante la presencia de Sir Tristán de Wellspie, alto caballero de la orden, héroe en entrenamiento y-¡Ack!" - Hablo este caballero con voz juvenil conocido Sir Tristán mientras caía de pie al suelo para posteriormente doblarse el tobillo y caer al piso. Creo que escuche algunas risas de los habitantes del pueblo.
- {Pero que idiota} -
Poco después de pensar eso le ofrecí mi mano para que se levantara.
- "Hey amigo, ¿estas bien?" -
- "¡Ouch!, gracias, es la cuarta vez que hago esa entrada, pero mira, no salió tan mal, ¿eh?" - La voz jovial de Sir Tristán respondió a la vez que aceptaba la mano amiga, y una vez parado comenzó a quitarse el polvo mientras hablaba como si nos conociéramos de toda la vida.
- "Yo te recomendaría que te fijaras más en tu pose a la hora de caer, y que desenvaines cuando ya hayas tocado el suelo no a medio salto" - Respondí a la vez que me ganaba una risa de Tristán.
- "Enserio, gracias, he estado tratando de encontrar el método correcto para realizarla" - Respondió agradecido. Recogió su espada del suelo.
- "No te preocupes, se nota que has intentado varias veces, con el tiempo mejoraras" -
- "Ja, ja, si" -
- "si" -
- "..." -
- "..." -
- {Uhhh...} -
- "¡Maldita sea!, ¡prepárate para una batalla, tu, monstruo devora carne!" - Parece que por fin su cerebro hizo conexión. Mientras preguntaba hacia una pose defensiva completamente exagerada, con la espada siendo sostenida por ambas manos hacía en frente mientras temblaba.
- "Hey, yo no soy ningún monstruo" - Respondí con sinceridad.
- "¿enserio?, digo, pruébalo, quítate la máscara y diga su nombre" - Comenzó a buscar en un pequeño libro de forro de cuero y con múltiples dibujos de personas y palabras debajo de estos.
- "Por supuesto, me llamo... Bullet Colt" - Comencé a quitarme la fibra inteligente la cual permitió que se deslizara fácilmente por mi cara. Ese nombre era con el que me conocían durante el proyecto "New legends" y el apellido viene de como la mayoría de la comunidad de "maravillas" me llamaba, aún tengo recuerdos de mi nombre original, pero con el tiempo deje de utilizarlo normalmente.
Sinceramente, tengo un complejo por mi cara, tantas heridas y quemaduras...
Supongo que ya no tengo que cuidar una identidad secreta, al fin y al cabo, nadie me conoce o ha oído de mí.
Además, pude notar ciertas cosas sobre el caballero frente mío.
Numero uno: comprobado, por la vestimenta de los que me rodeaban, el uso de espadas y caballos dejaba en claro que su nivel tecnológico era de la alta edad media, era obvio, con suerte tendrán el prototipo de un mosquete.
Numero dos: Sir Tristán era un principiante, el comportamiento era un claro indicador.
- "Aja, unas cuantas cicatrices, ojeras, un poco de vello facial, um..." - El joven caballero nos observaba con intensidad, para después volver a ver su libro, cambiar página y volver a vernos, y repetirlo así durante 10 minutos. - "Por lo que veo no eres ningún criminal buscado o un incubo." - Respondió finalmente.
Un... ¿incubo?
- {¿a qué se refiere?} -
- "y bueno, ¿Qué viene a hacer en nuestro pueblo y de dónde viene?" - Sir Tristán hablo finalmente mientras no soltaba su espada de entre sus dedos. Decidí colocarme la máscara nuevamente.
- "Eh, vengo de unas tierras lejanas a buscar información para, para un catálogo de armas" – Estaba nervioso, el mentir no era mi fuerte, era el de Kabuto. - "Es, es muy importante, todo con el fin de derrotar a, a esos monstruos que menciona, si eso" -
- "Ummm, bueno, puede avanzar, y si lo que quiere es información, pues le recomiendo ir a la taberna del viejo Sagan, ahí se reúnen muchos escribas y aventureros que están de pasada en el pueblo, aunque creo que la tendrá difícil desde hace tiempo que no llegan muchos" - Hablo Tristán.
¡Bingo!
Asentí nuevamente, y me dispuse a retirarme mientras me colocaba nuevamente la máscara negra. Hasta que la voz de Tristán me paro en seco.
- "Oiga señor, ¿Cómo es que se defendió de los monstruos que hay en la intemperie?" - Sentía que había cometido un error, hice como que buscaba entre mi ropa y saqué un revolver M1917.
- "Oh, es un arma mágica que dispara fuego del cañón y hace un sonido muy, muy fuerte" - Decía mientras sostenía con cuidado el arma para que no se accionara.
- "Señor, se lo que es una pistola, o, ¿arcabuz?, si creo que es eso" - Me calle de golpe, creo que me acabo de avergonzar solo. - "Puede retirarse" -
- "Gracias" - Respondí mientras caminaba hacia el interior del pueblo en búsqueda de la famosa taberna.
Entonces, habían ¿monstruos?, ¿también habrá magia, elfos, enanos, dioses y demonios?, tal vez podría desempeñarme como aventurero, esto podría ayudarme a conseguir algún arma que me permita vencer a las "maravillas", pues la magia no era algo que hubiera en mi dimensión podría servirme, aunque tendría que ver si es compatible con mi poder.
En eso, a mi lado, unos niños pasaron cerca mío, a la vez que gritaban y sonreían con júbilo, estaban jugando con unas varas, las cuales agitaban como si de espadas se trataran, llegaron hasta unas señoritas con vestidos simples y largos, las cuales reían ante las ocurrencias de los jóvenes.
No se notaba por la máscara, pero me sentía culpable, siento como si yo los hubiera condenado, no quería pensar en los hombres, mujeres y niños consumidos, degollados, abusados y convertidos en masas sanguinolentas. Agite mi cabeza.
Seguí avanzado tratando de olvidar a la gente, el pequeño pueblo se llama Wellspie, o al menos ese es el nombre que leí en algunos letreros, buscando la taberna entre casas o construcciones de madera y piedra, recibiendo miradas confundidas y aterradas ante mi apariencia estrafalaria para sus estándares.
No tarde mucho en llegar hacia un edificio que tenía la apariencia estereotípica de una taberna con esas entradas de doble puerta, desde la cual podía oír el canto y las pláticas de borrachos.
Fue ahí que salió una pareja de aventureros, una chica que daba la apariencia de guerrera bárbara, aparentemente de 20 a 25 años, con una armadura de bronce con un gran escote, una espada en su funda y el faldón de cuero de bestia en su zona baja, tenía la piel morena, ojos verdes y un peinado salvaje y desarreglado. Tenía una cara estoica y era voluptuosa.
Su acompañante, un hombre de su misma edad, con ropas más ligeras de cuero y tela, así como una cota de malla en el torso, con un arco de hueso acompañado de su carcaj de tela verde, un poco más bajo que ella, pelo castaño corto y una piel un poco blanca. Sonrojado.
¿Amor joven?, tal vez, pero lo importante no era eso, era lo que decían...
- "Oye, oíste los rumores" - Hablo el chico.
- "¿Cuáles rumores?, ¿sobre la perdida de territorio o que la guerra está perdida?" - Pregunto la bárbara, notaba cierta molestia.
- "Pronto nos llamaran a la capital, y de ahí nos llevaran hacia Ararat y el pueblo costero Mare, sinceramente estoy algo preocupado" - La consternación en la voz del joven era acompañada por su mano rascándose la nuca.
- "Todo se fue a la mierda desde Lescatie y sus putos héroes que no sirvieron de nada, apenas llegaron a la puerta de la ciudad y..." - La guerrera hablo con cierto enojo, antes de cambiar a un semblante más triste.
- "O-oye, em, incluso si estamos en guerra, no dudes que estaré ahí para ti, p-protegiéndote" - Respondió el joven de manera penosa.
Con lo dicho por el arquero, la guerrera busco la mano del arquero y la sostuvo de manera firme como temiendo perderlo, ahh, el amor en el campo de batalla, estoy orgulloso de ti joven desconocido...
- "¡Oiga!, ¡usted nos está espiando!" - Hablo con furia, la señorita bronceada, mientras me volteaba a ver con flamas en lo más profundo de sus ojos y estrujaba de manera dolorosa la mano del arquero pálido. Demonios...
- "¡Ah!, ¿q-que?, no los estaba espiando, si me disculpan, ehhh, tengo que registrarme en el gremio, nos vemos" - Habiendo dicho esto me retire hacia la cantina, sintiendo la furia homicida dirigida hacia mi persona.
Ya estando dentro del establecimiento, y habiéndome escapado de esa salvaje, no pude evitar repasar el curso de acción que debíamos tomar: conseguir más armas, hacernos más fuertes y de ser posible evitar la muerte de muchos, como digo, de ser posible.
Hey, ya lo había dicho, ¿no?, no soy un monstruo.
