Ch.3: Solamente tiene mala suerte.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} - Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
-:::::-
Oficialmente soy alguien perteneciente al gremio de la Orden, fue sencillo, solo avanzar al mostrador, escribir Bullet Colt en unos cuantos papeles y firmar, al menos acá no se ha inventado la burocracia extrema y las filas largas.
Según algunas cosas que escuche después, la entrada al Gremio se pagaba anteriormente, supongo que como están en guerra, tenían que atraer personas a sus filas, y que mejor manera que dando cosas gratis.
Aunque, un punto positivo es que te daban cierta cantidad de monedas con solo unirte al gremio, por lo que ahora no tendría que preocuparme del dinero para la comida o rentar una habitación en alguna posada por una noche, solo faltaba buscar información entre las personas que estaban en el lugar...
Había preguntado entre los borrachos y la gente que supuse no me vería como alguien extraño por mi falta de conocimiento de este mundo.
Por lo que entendí, las culturas de este mundo eran muy similares a las de mi mundo, había un archipiélago que se llamaba.. Ehh...
Ah, si, Zipangu, que era el equivalente a Japón en su cultura y lenguaje, o algo así.
La Orden y sus países cercanos correspondían a Europa, los desiertos cerca de Polove caída a medio oriente o Egipto, y el continente de la bruma a China... espero que al menos esta última no se convierta en un régimen totalitario a futuro.
Al menos eso es lo que entendí fuera de ese balbuceo típico de los borrachos y el tartamudeo que salía de la boca de unas cuantas chicas que estaban intimidadas por mi apariencia.
¿Mi mascara es tan aterradora?
Bueno, estaba frente a mi este sujeto de estructura escuálida vistiendo ropa de tela bastante holgada, pero con una mirada que denotaba mucha inteligencia y sobre todo valor, miren, un tipo con el que puedo llevarme bien.
Lamentablemente, esa inteligencia era un obstáculo para evitar levantar sospechas
Cross, creo que así se llamaba, el conocía el mundo que me rodeaba pues hace años, con el fin de terminar la segunda parte de una enciclopedia de plantas medicinales había viajado desde Zipangu hasta Lescatie antes de convertirse en un reino demoniaco. Actualmente había terminado su tercer libro e iba por el cuarto, pero para eso tenía que llegar a las cercanías de Polove.
Que los dioses de este mundo lo tengan en su santa gloria, ¿o cómo era lo que ellos decían?, creo que era: "que la diosa principal lo bañe en su luz sagrada".
Pero, hubo algo que me sorprendió mucho, y eso eran los monstruos, uno normalmente pensaría en seres como en las mitologías antiguas o modernas, de películas en blanco y negro o a color, incluso baraje la posibilidad de entidades propias de libros e historias de corte fantástico, y en cierto punto todas las ideas que tenía habían acertado, pero había cierta característica que me costaba entender...
- "Repítemelo de nuevo, ¿Cómo que los monstruos tienen apariencia de prostitutas?" - Pregunte por medio de susurros a petición de Cross, esperaba que la razón de esto fuera que intentaban engañar a las personas, pero conforme me las estaba describiendo pareciera que estuviera hablando de actoras porno y ninfómanas, al menos en apariencia, no me quiso hablar de su comportamiento...
Supongo que eso me tocara descubrirlo.
- "Lo que oíste, ¿Cómo es que no sabias eso?, es conocimiento básico" - Cross me miraba de manera inquisitiva, ¡demonios!, tenía que buscar una buena excusa.
- "No, no, me confunde, yo pensaba que eran de esa apariencia para engañar a las personas con falsa inocencia" - Estaba nervioso, agradezco tener mascara para que no note mi cara.
- "Bueno, al menos sabes más que el promedio en la capital, ja, ellos todavía creen que son monstruos como cuando estaba el anterior rey demonio" - Aparentemente, la información no era de conocimiento público, aunque se me hacia una ligera idea del por qué.
Puede que la lujuria sea una herramienta muy útil para atraer a víctimas. Después de todo el sexo atrae y vende, ¿acaso en este mundo son todos unos genios del marketing?
- "¿Por qué lo ocultarían?" - Estaba interesado en ese tema por lo que no iba a desperdiciar la oportunidad de preguntar.
- "Eso no lo puedo decir, al menos no acá" - Dijo dirigiendo su mirada a sus alrededores, ahora yo no era el tipo que debía cuidar sus palabras, ahora era él. - "Hay cosas que pueden ser consideradas blasfemias con solo decirlas, y esa es una de esas, y ten por seguro que lo averiguaras a su tiempo" -
Eso me dejo con más preguntas.
- "Y cambiando de tema, dime, ¿Qué has oído de la frontera con Lescatie?" - No podía evitarlo, a pesar de sonar como una pregunta estúpida, esa curiosidad me carcomía por dentro.
- "Lo de siempre, la guerra sigue, la gente va y viene, y con los años la fe en la diosa se ha estado reduciendo y se dice que han surgido algunos grupos contrarios a sus enseñanzas" -
- "Eso no es muy alentador" -
- "Exacto, lo único que se hace es mandar héroes a recuperar ciertas secciones del territorio, pero sin importar que hagamos vuelven a recuperarlo al cabo de medio año y después no avanzan" - Cross hizo una pausa. - "pero hay gente que cree que algo ocurrió en Lescatie más que solo la transformación en reino demoniaco, hay registros de la Lilim que conquisto Lescatie tiene ciertas tendencias de conquistador, ella no es alguien que se quede mucho tiempo en un lugar y menos ahora que se encuentra a punto de darle la tajada final a la Orden" -
- "Vaya, eso es algo-" - Había parado de hablar me sentía extraño, como una sensación punzante en el cuello casi como si tuviera una navaja en detrás de mi cabeza, lleve mi mano y no había nada, creo que recuerdo esta sensación, fue hace mucho, era algo relacionado a los sentidos mejorados de las "maravillas". Casi de manera automática dirigí mi vista a la entrada.
- "Oye, ¿Qué paso? Te quedaste callado a media fra-" - Levante mi mano, quería que se callara, oía algo como un grito muy, muy lejano, casi imperceptible.
Empezó como un gritillo imperceptible para la mayoría, después otro, otro, y otro hasta que dejaron de ser posiblemente contables. Comenzaban a aumentar de volumen hasta que fue notado por todos.
Fue entonces que todos nos hicimos una pregunta...
- "¿Que mierda es eso?" - Dijo un sujeto con armadura de cuero y un garrote enorme. Era el más cercano a la puerta por lo que comenzó a acercase con cuidado, con una mano hacia enfrente y estuvo a punto de tocar la puerta.
En mi mente comenzaron a revolotear recuerdos de sangre, recuerdos que dejaban una mala sensación en la boca, ya sabía que era.
Antes de que fuera tocada, la puerta estallo en mil pedazos al ser atravesada por un objeto volando a mucha velocidad, el sujeto del garrote fue empujado con fuerza y tirado al piso noqueado, lo que había llegado a increíble velocidad era el cadáver de un sujeto desnucado al que le faltaba una mano y con los intestinos afuera.
Por la velocidad, una mezcla de jugos internos salió disparado en todas direcciones, incluyendo una camarera que había pasado cerca de donde había chocado el cuerpo, manchándola del espeso liquido rojo. Por la naturaleza de lo presenciado ella no tuvo más que desmayarse soltando un agudo grito.
- "¡AHHHHHHHHHHH!" -
En eso, de la entrada se asomó un sujeto sonriente con un casco de metal adornado con múltiples imágenes, una cota de cuero cubría su torso, un pantalón de tela marrón, en sus manos y pies había guantes y grebas de metal respectivamente. Tenía múltiples cinturones con desde los cuales se asomaban las fundas de cuchillos. Pero lo más notable era el gigantesco martillo que llevaba en sus manos.
- "Ja, ja, escuchen bien, yo soy Alexei, El sonriente, ustedes, los débiles tendrán el placer de morir en manos de un guerrero tan fabulo-" - Lamentablemente, no pudo terminar su conferencia sobre ser el mayor usuario de maza y que el piso no merecía su presencia y blah, blah, blah...
Lo último que vieron las personas que sen encontraban en el bar, era la parte superior la cabeza convertida en una mancha roja en el piso, incluso durante la caída del cuerpo sus facciones cambiaron a unas de un horror que ningún otro comprendería más que aquellos que fueron asesinados por mi...
Todos se preguntaban... ¿Qué mierda había ocurrido?, nadie había visto lo que había ocurrido, solo recordaban un sonido...
¡Bang!
Guarde mi revolver y avance hacia la entrada, había gente en peligro...
-::::-
La tarde estaba llegando a su fin, al sol le quedaba una hora más de luz y el horror recorría las calles de Wellspie, 40 hombres terribles gritaban con regocijo y gusto maniaco mientras incendiaban casas con antorchas aceitosas. Venían en todas formas y tamaños, hombres acorazados que agitaban de manera furiosa sus enormes espadas ante cualquier sujeto que esté dispuesto a enfrentarlo o tan siquiera acercarse, otros poseían coberturas de cuero y telas junto a ballestas con puntería mortal a los pocos desaventurados, e incluso algunos que eran los más feos y corpulentos levantaban sus mazas ante los pobres aldeanos que intentando fútilmente salvar su patrimonio.
Detrás de toda la destrucción se asomó una figura que levanto su hacha al cielo burlándose de la diosa que gobernaba todo, era el jefe de los bandidos cuya letalidad era acentuada por las pieles de osos que llevaba sobre si, y su hacha, la Everblood, no paraba de soltar sangre en honor a la bendita Ares de la cual sacaba su magia, su capacidad de desangrar a cualquiera que tocara su filo.
Este hizo descender estrepitosamente su arma para que chocara con la espada del pobre caballero Tristán de Wellspie, el cual no pudo más que salir empujado, con la espada rota y con una herida en el cuerpo, aunque por suerte seguía vivo...
- "Yo, Mhimir el salvaje, el oso sangriento, declaro que este día será para nuestra diversión" - Muchos de los mercenarios alzaron sus voces en jubilo, resonando con más fuerza que incluso los gritos de las mujeres y hombres siendo quemados por el incendio provocado. - "¡Ja, ja, ja!, es hoy hermanos míos, que nuestra época dorada inicia" -
La gente, los civiles, que apreciaban esto estaban aterrado y con los ojos muy abiertos, y el jefe no paraba de reír mientras posaba su sucia bota sobre el derrotado Sir Tristán, eufórico, distraído...
Un objeto largo comenzó a asomarse por entre la multitud aterrorizada, cubierto mayormente con madera y la salida del cañón de metal. Una mira No.32 fría y calculadora apuntaba a la cabeza del imbécil que se estaba riendo de la destrucción y el miedo.
Con un dedo dispuesto a accionar el gatillo, el portador sonrió, tal vez, entonces él podría burlarse de la muerte de este hijo de puta, el dedo asesino se hallaba ansioso, y fue entonces que lo decidió...
¡Bang!
Los que presenciaron el suceso no pudieron más que asustarse con el fuerte sonido, confundidos sobre si era un rugido o una explosión, ¿Dónde venía?, y cuando voltearon a ver a la mole de músculos envuelta en piel de oso, solo pudieron ver rojo en su cara.
- "Apenas llego al pueblo y ocurre esto, creo que solamente tengo mala suerte" -
