Ch.4: Cambia con facilidad.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} - Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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En el fondo de los bosques, entre la negrura de las hojas y las ramas siniestras, en lo que alguna vez fue un campamento de mercenarios, se hallaban muchas creaturas extrañas, uno podría decir que eran aves de gran extensión cuyas plumas, sean negras o pálidas, soltaban fuertes corrientes de aire con el solo batir de sus alas.
Pero mirando con más detenimiento podrías ver que estos seres poseían torsos y cabezas de mujeres jóvenes, poseían una especie de pantaloncillos cubriendo sus entrepiernas, de la cual escapaban líquidos transparentes, según la enciclopedia de las chicas monstruo, se dice que todo mamono esta poseída por un incontrolable deseo de fornicar con el hombre más cercano, pero esto no siempre se aplica a todos los monstruos, o al menos, no de la misma manera...
Era época de apareamiento, cuando estos seres, las arpías, entraban en un estado de lujuria sin límites, cuando llegaba la cacería de hombres y sus mentes se encontraban llenas de literales deseos coger a cualquier cosa cuya denominación empiece con "Hombre" y termine con "Humano".
Como todo monstruo actual de este mundo, ahora solo les importa cierta cosa, conseguir un esposo, o, lo que es lo mismo, un juguete sexual de carne con el cual tendrán descendencia.
- "¡No hay hombres aquí!" - Hablo con fuerza una arpía común, decepcionada.
- "No debieron irse muy lejos" - Razono una arpía negra, mientras en su mirada afilada veía y examinaba las ropas que habían dejado detrás. Oliéndolas.
Muchas más arpías hacían lo mismo, tratando de saciarse de la picazón en sus entrepiernas.
¡Bang!
Resonó en la lejanía, asustándolas, haciendo que se alzaran en los aires, y dirigiendo su vista hacia el horizonte, desde donde pudieron ver las nubes de humo formándose...
Muchas de ellas se relamieron al pensar en los hombres, sean jóvenes o viejos que podría haber en esa dirección.
Y agitaron las alas...
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Todos sorprendidos de la explosión de materia gris que alguna vez fue la cabeza de... ¿Cómo era que se llamaba?¿Mamir o era memer?
¿Eso importa?, no lo creo, todos los mercenarios voltearon a ver el cadáver, el silencio se podía cortar con un cuchillo...
El cuerpo cubierto por pieles de osos cayo al piso de roca del pequeño pueblo, adiós jefe bárbaro genérico.
- "¡Ja! Caíste como si fueras... un, uhh, ¿Pilar de piel de oso?, ¡Mierda!, debí pensar mejor ese chiste..." - Llame la atención de todos con mi intento de humor, incluido los invasores.
Sin que se dieran cuenta convertí el rifle en dos pistolas de aleación, eran dos Beretta 92 F con cargador de 20 balas serie 98, era para sentirte como un policía disparando a muerte a un drogadicto.
Casi podía ver como la multitud de civiles se alejaba de mi como si estuvieran frente a alguien que intentara cometer una idiotez cubriéndose de carne frente a un león, y mientras esto pasaba mercenarios comenzaron a ver rojo, no era sangre, al menos no todavía, era furia asesina.
- "¡Ese cabron mato al jefe!" - Me declaro culpable, pero se lo merecía.
- "¡Vamos por el!" - Como amaba ser el centro de atención, el primer rufián que hablo se dirigió disparado contra mí con una daga negra en la mano, de esas que son onduladas y aparecen en caricaturas infantiles, debo admitir que me sentí un poco ofendido, ¿Matarme con solo eso?
Levante la pistola y le di un certero disparo entre las cejas, el idiota cayo como saco de papas al suelo, y con mi otra mano apunté y abrí fuego contra el que hablo después sin preocuparme del retroceso.
Cuatro muertos, faltan, eh, 36, creo...
- "¡Vamos imbéciles, no que me querían matar!" - Les grite mientras esquivaba una flecha. Gire mi cabeza hacia las personas que se hallaban atrás mío. - "¡Oigan!, es mejor que ayuden a la gente con las casas quemándose, yo puedo hacerme cargo de estos imbéciles" -
La gran mayoría, asustada, se retiró del lugar, algunos cuantos comenzaron a intentar apagar el fuego que se estaba extendiendo por la villa, pero un grupo de 2 aventureros, la bárbara y el chico arquero se acercaron hacia mí.
Esquive nuevamente otra flecha, está ahora estaba encendida, no podía distraerme más...
- "Nosotros somos los mejores del lugar, vamos a ayudar, incluso a ti señor entrometido" - Hablo la chica de la espada, mientras colocaba su mano en el mango y se colocaba a un costado mío, la izquierda, estaba en posición de ataque.
- "Ciertamente, no podemos dejar que destruya nuestro hogar" - Hablo el joven castaño mientras sacaba su arco de hueso junto a una flecha, hasta ahora no me había dado cuenta del tamaño, era un arco enorme. Se coloco a mi derecha.
Dirigí mi mirada de la chica al chico, y pude sentir que ambos me asentían, no pude evitar sonreír debajo de mi mascara. Y salí corriendo, siendo acompañado por estos nuevos compañeros del campo de batalla.
Moviéndome como en zigzag, esquive cada una de las flechas que llegaban, fue entonces que se acercó uno de esos rufianes con enormes martillos, transforme ambas armas en unos revólveres Colt Peacemaker calibre 45 de color plata y dorado.
Estando cerca salte y con la fuerza de mis dos pies le di una doble patada voladora que lo dejo tirado en el piso, rápidamente apunte y dispare a la cara, matándolo al instante.
Justo en ese momento otro mercenario, de esos que parecen una mala copia de Robin Hood, intento atacarme con sus llaves de pugilato con espinas, las cuales esquive, para luego deslizar mis pies debajo suyo tirándolo, torciéndole una mano y disparar a la nuca.
Otro más intento abalanzarse hacia mí, con un esquivo rápido y conectar con un golpe a la cara que lo dejo aturdido, me posicione por detrás suyo, apreté con fuerza su torso con ambos brazos recibiendo un quejido, con la furia energética levante al debilucho y con las rodillas dobladas hice que el enemigo se rompiera el cuello al chocar contra el piso.
Eso es a lo que llamo un buen suplex.
Ambos compañeros no lo hacían tan mal, al mismo tiempo que yo realizaba esto, la espadachina había acabado con 4, cortándolos a la mitad incluso con esos movimientos lentos, y el arquero tuvo una racha de 4 eliminados, contaba con una puntería mortal y se estaba haciendo cargo de los arqueros enemigos.
Las piedras de la calle están teñidas de rojo. Ahora solo quedan 26, vamos rápido...
Ahora, hay que llevar todo a un nuevo nivel, ¿por qué no atacar los tres juntos que por separados?
Otro mercenario con un hacha intento atacar a la espadachina, la cual alzo su espada para protegerse del golpe, durante ese corto periodo de tiempo gire el tambor de mis armas, apunte y dispare.
Un muerto más.
- "¡Hey tú!, tal vez debamos coordinar más nuestros ataques" - Le grite. Ella nuevamente hizo girar su espada a su alrededor partiendo el torso de otros 2 mercenario, había un tercer mercenario que había esquivado el filo y que se disponía a atacar, pero una flecha atravesó su cráneo. - "Además, dime como te llamas" -
- "Acepto, yo ataco con ferocidad de frente, tu con tus extraños pedreñales eliminas a los enemigos que queden, Robin estará cuidando nuestras espaldas..." - Hablo mientras se acercaba a mí y daba una mirada a ¿Robin? el arquero, el cual también asintió y tenso nuevamente su flecha para acabar con el ultimo asaetador enemigo. - "Además, el no dar su nombre primero es de mala educación, pero bueno, me llamo Jocosa Cherro y el flechero es Robin Relish" -
- "Bullet Colt" - Dije simplemente mientras disparaba al pecho de un tipo con un lucero del alba en la mano. Se llama Jocosa, irónico...
Quedan 20, solo la mitad.
Podía ver como los ladrones se encontraban con la moral baja, sudando los mierdecillas. Se habían juntado, como si creyeran que podrían hacer un cambio, algo que detestaba era a los cobardes, inician una matanza y no afrontan las consecuencias.
De entre ellos se asomó uno que tenía unos ropajes de tela muy holgada, un sombrero que oscurecía su cara y un báculo de metal cobrizo. Comenzó a alzarla en el aire mientras decía unas palabras que no entendía.
- "¡Auctus viribus!" - Todos los demás cobardes comenzaron a brillar con una luz rojiza, esto me pareció extraño. Pude ver como mis compañeros estaban nerviosos.
- "¡Maldición, aumentaron su fuerza!" - Grito Robin el arquero, que nuevamente tenso su arco de manera amenazante.
Los 20 mercenarios que quedaban avanzaron mientras daban fuertes y salvajes gritos. Levante mis pistolas y acerté varios disparos en el pecho y la cabeza, mas este no caía, seguía avanzando...
¡¿Quieren la artillería pesada verdad?!, con un movimiento de mis manos convertí ambos revólveres en una escopeta recortada, convertí en una nube roja la cabeza del enemigo, el cual quedo tirado en el piso como cadáver.
Jocosa estaba peleando por dominar la caída de su espada cuyo filo era sostenido por otro de esos mercenarios gordos, rápidamente apunte a sus piernas y dispare.
- "¡AAAHHHHH!" - Grito con una voz aceitosa, la cual fue callada por la espada partiéndole el cráneo. Un muerto más...
- "Demonios, son más duros" - Gruño la chica Jocosa, mientras levantaba nuevamente su espada.
- "Ni que lo digas" - Respondí. Mientras esquivaba el ataque de otros 3 mercenarios que se habían acercado.
- "¡Chicos, agáchense, hare un multi-disparo!" - Robin grito, ¿un multi-disparo? No sonaba bien, seguí sus instrucciones y me puse de cuclillas.
Su mano y su flecha comenzaron a brillar, apunto, y cuando disparo, no salieron una sola flecha sino 10, envueltas en esa misma luz.
Cabe aclarar que ninguno de los 3 mercenarios sobrevivió, pues todos recibieron flechas en la cara, atravesándoselas. Lamentablemente, Robin fue empujado por la fuerza de la habilidad.
Quedan 15.
A Jocosa y a mí se nos acercaron 4 mercenarios, rodeándonos, quedando uno a espaldas del otro.
El primero en atacar fue uno con una manopla, se abalanzo contra mí, levante mi recortada y el disparo que salió hizo que su ataque fuera repelido quedando aturdido. Estaba a punto de darle el disparo de gracia, pero tuve que esquivar la cabeza de una lanza dirigida a mi cara.
En respuesta me agaché e hice girar mi pierna, tirándolo y abriendo fuego, bañando el suelo en vísceras. El otro mercenario, el de los nudillos, despabilo de su confusión solo para ser golpeado por mi puño e igualmente tirándolo al suelo, estos imbéciles me enojaron...
Convertí mi arma de fuego a una blanca, en específico, un puñal plateado, y lo clave en su sucia frente. No tarde mucho en levantarme para ver a mi compañera.
Jocosa, mientras tanto, había logrado decapitar a un tipo con martillo, y se estaba debatiendo en duelo contra otro espadachín cubierto por cuero de cabra.
En ese momento escuché un cantico, el hechicero está intentando potenciarlo nuevamente, volví nuevamente a mis revólveres Colt Peacemaker, y apunte.
- "¡Imbécil! acabare contigo, ¡Auctus viriAHHHHHHHHHH!" - El mago no pudo completar su encantamiento, y de su pecho emergía una espada rota, detrás suyo surgió Tristán el cual con sus últimas fuerzas encajo la espada por la espalda y cayo desmayado.
Baje mis escopetas, tal vez Tristán podría salvarse. Ya solo quedan 11...
- "¡AHH AGH! U-usted es... es u-un... demonio" - El espadachín de piel de cabra cayó al suelo, con el estómago abierto, bueno, quedan 10, error de cálculo...
Los últimos mercenarios viendo que ya no tenían ni a su jefe como a su único mago, decidieron escapar como los maricas que eran, como perros con la cola entre las piernas. Muchos de ellos solo gritaban y lloraban.
Casi podía oír y ver en mi mente, un solo de rock mientras aparecían letras blancas diciendo "Has ganado" …
Las casas habían parado de quemarse, los aldeanos lograron extinguir las llamas con una buena ayuda comunitaria. Algunos fueron hacia Tristán para socorrerlo, por lo que notaba era posible que lo salvaran.
Volteo a ver hacia los valientes aventureros que me ayudaron con el repeler a los rufianes, Robin se venía acercando, se le veía cansado, tal vez el multi-disparo hace algo más que solo empujar a su usuario.
- "¡Wow!, ¡fue increíble! Ja, ja. No me sentía así desde la misión de las Orcos" - Robin dijo mientras mostraba una sonrisa brillante. - "¡Ah, Jocosa! ¿Te encuentras bien?" -
Jocosa solo movió la cabeza lentamente antes de tomar la mano del arquero, ahh, el amor joven, ojalá hubiera tenido uno, pero no recuerdo nada de mi infancia, quien sabe, a lo mejor si tuve mis aventuras con una chica.
- "¡ah!, por cierto, gracias... ¿tu?" - El arquero se dirigió hacia mí.
- "Es Bullet Colt" -
- "Ah, gracias, eh, Bullet. Soy Robin Relish, un gusto. ¿Qué son esas extrañas armas que utilizas?, eran pequeñas y de un momento a otro eran grandes y soltaban explosiones, no he visto a ningún arcabuz o pistola hacer eso." - Pregunto con genuina curiosidad. Levante mi mano vacía, de esta comenzó a surgir una distorsión como la que provoca el calor en el suelo del desierto o como en los techos de lámina en un día muy caluroso, en un abrir y cerrar de ojos tenia los revólveres.
Ambos, la bárbara y el arquero, no pudieron más que abrir los ojos con impresión.
- "Podríamos decir que es mi "magia", puedo generar cualquier arma que toque, sea a distancia o de cuerpo a cuerpo, y reproducirla infinidad de veces, además de que no necesitan recarga o cuidados" - Hable un poco feliz, había impresionado a alguien con mis habilidades, eso ya no pasaba en mi mundo pues todos se quedaban con las habilidades más impresionantes como volar, dispara rayos láser y cosas como esas.
Ojalá las personas respetaran más las habilidades discretas como abrir cualquier puerta o crear objetos...
- "¡Enserio!, genial, nunca creí estar en frente de un héroe mago" - Hablo aún más impresionado, tiene sentido que me llamara así, según lo que me dijo Cross, la gente con poderes especiales eran usualmente catalogados como héroes por ser habilidades otorgadas por la diosa principal. - "¿Es cierto que ustedes los magos tienen que ser vírgenes para mantener su magia?, que valeroso de usted señor..." -
¿Que?
-" ¿Eh?" -
- "Perdona, debe ser uno de esos temas de los que no les gusta hablar, ¿verdad?" - Dijo Robin. Casi podría notar como Jocosa estaba aguantándose la risa.
- "Espera, espera, creo que te estas confundien-" - Pude haber contestado, pero nuevamente desde el fondo de mi cráneo sentía que algo andaba mal, era una sensación extraña, como picazón en la nuca, ¿Es posible que obtuviera el sentido arácnido como ese héroe rojo y azul de las historietas?, pero nuevamente eso es gracias a los sentidos superiores al promedio debido a mi condición como "Maravilla", o será que estoy sufriendo de un particular caso de paranoia.
- "¡Ahhhh!, ¡Una parvada de arpías!" - Escuche gritar a una señora.
Mierda, me hubiera gustado que fuera paranoia.
Volteamos atrás nuestro, y de entre las nubes, por sobre el bosque, se alzaba una mancha enorme, aleteando con gracia, de colores pálidos y oscuros de seres que incluso a esa distancia era posible identificarlos como mujeres jóvenes de 15 a 18 años como máximo y estas poseían alas en los brazos como garras por pies.
Era tan extraña visión, incluso para mí, una persona que ha visto a gente volar o cargar edificios sobre sus espaldas. Me encontraba maravillado, lamentablemente esta emoción solo la poseía yo...
Miré para atrás, todos intentaban escapar del lugar, incluso mis compañeros de batalla, tan malo era la presencia de estos seres, recordé a Cross, me dijo de la apariencia, pero no de los comportamientos de los monstruos, son, entonces, ¿seres completamente malvados?
Tal vez eso explique el comportamiento de los demás, los pobres inocentes, es, por lo tanto, mi deber es eliminar ese mal cercano.
¿Qué arma podría utilizar? Pues tengo que ser rápido... y cruel.
- "¡Entrometido, hay que retirarnos!" - Grito Jocosa, no me importo.
- "¡Señor, hay que irnos!" - También grito Robin, tampoco me importo.
Tenía que estar concentrado, recordando cañones, balas, miras, e incluso centros energéticos. Fue entonces que en mi mente se formó una imagen, algo mortal. Oh, la gran debilidad de mi poder, el pensar en lo que quieres exactamente.
Abrí mis ojos y en mis manos surgió un arma enorme de cañón largo y con varias aberturas en su punta, el cual agarre con ambas manos y accioné el mecanismo.
Las arpías ya habían pasado los sembradíos, en un minuto llegaban al pueblo. En sus mentes crueles, podía imaginar lo que pasaba.
De la punta del arma salió una luz intensa, de tonos rojizos, y posterior a este un pilar de luz cuya fuerza agito los árboles, levanto el polvo e hizo crujir la tierra debajo mío.
Y es así como el rayo de luz, ese laser, avanzaba quemando el aire, borrando la cara de lujuria de los seres emplumados y dejándolas atónitas ante la luz que las desintegraba.
Y fue así como por primera vez en Wellspie llovieron plumas quemadas, cenizas, huesos a medio carbonizar y carne cocida.
- "¡JA, JA, JA!, ¡COMO EXTRAÑABA ESTO!" - Grite, estaba eufórico mientras movía el láser para seguir quemando.
A veces la suerte cambia con facilidad.
