Ch.5: Sigue siendo humano.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

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Ahí estaba ella, una joven de talvez 15 o 16 años, de facciones que corresponderían a una chica de inigualable belleza, de muslos gruesos, pecho pequeño y de cintura delgada, pero que lamentablemente se encontraba manchada con sangre y una emoción que conocía muy bien, el terror.

Sus brazos, esas alas, estaban temblorosas y paralizadas en un mismo sitio, y una de sus piernas se encontraba lastimada y manchada de sangre, ¡oh, pobrecita!, alrededor de ella se hallaban cadáveres calcinados de sus hermanas o tal vez incluso su madre, cenizas había en el aire, las plumas y huesos se rompían con el mínimo tacto...

Era aterrador el poder del cañón DHP-4, quemaba hasta el aire por donde pasaba, esta niña era muy suertuda pudo volverse una mota de residuo faltante en caso de atinarle.

Pero en retrospectiva, eso sería mucho más calmado, no tendría una pistola apuntando a su cabeza y con mi mano cerca de accionar el gatillo.

- "Dime, cuervo de mierda, ¿Qué buscan en estas tierras?, ¿dañar a la gente de este pueblo?, ¿robar lo mismo que los cobardes de hace rato?" - Hable calmado y con una voz baja, centro la punta del arma en la frente, podía sentir las caricias de los dedos con el gatillo.

- "y-y-yo, no-nosotras so-so-solo bus-buscábamos u-u-u-un..." - La única arpía sobreviviente intentaba hablar, solo para fallar miserablemente en ese mar de tartamudez.

- "¿Un qué?" - Yo podía ser muy cruel a veces, esa interrupción que hizo a la arpía solo logro que ella se pusiera a llorar. - "Vamos, ¡dime!" -

- "U-un es-esposo" -

Ok, era suficiente no entendía, acaso dijo ¿un esposo?, vaya eso era raro, además, había algo en esos ojos llorosos que me llenaba de culpa.

Moví mi cabeza hacia arriba, y finalmente tomé una decisión...

- "Niña, lárgate y no vuelvas" - Dije con fuerza y una mirada penetrante, incluso si mis ojos estaban detrás de los lentes de mi mascara. Baje mi pistola y acerque mi cara a la suya, continúe. - "Si te vuelves a acercar a este pueblo no dudare en dispararte" -

La pobre chica entendió con rapidez el mensaje, y aun con una pierna sangrante, se paró y comenzó a agitar sus alas con apuro, alejándose de la masacre que fue la cacería de esposos.

Se alejo volando de manera torpe, podía oír como lloraba...

Dirigí mi vista al cadáver de... ¿Mimir, o era Momer?, vi el hacha que estaba a un lado y caminando me dirigí a esta, decidí levantarla y desapareció de mis manos, con solo esta acción era suficiente para poder tener esta arma cuando quisiera, se llamaba... ¿Everblood?, sí, creo que así se llamaba.

Bueno, estaba tan centrado en mi primera arma mágica que me olvide que el público se encontraba anonadado con lo que había logrado. Decidí voltear a verlos, ellos tenían las mandíbulas hasta el suelo y con los ojos más saltones que he visto.

Robin y Jocosa estaban igual o peor, ¿Qué pensaran?

Creo que ahora es cuando se complican las cosas, ¿Cómo cortar con la incomodidad que hay en el aire y que precisamente acabo de causar?...

- "Y, díganme, ¿Hay algún lugar para pasar la noche?" - Agreguemos a las emociones mostradas por los presentes una pisca de confusión y representaría perfectamente la mirada que tenían en el momento que hice la pregunta.

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La luz de la mañana comenzó a cegarme, había soñado con una hermosa chica caballero, más bella que ninguna otra mujer que haya visto. ¿Quién será?, ¿Por qué siento que la conozco desde hace mucho?, pero si existiera me gustaría conocerla, abrazarla y besarla.

Ayer, apenas recibí la respuesta hacia mi pregunta sobre un lugar para dormir fui directamente al lugar tratando de no mirar a los presentes, page la estancia, apenas abriendo la habitación coloque mi chaqueta en el perchero, y me tire a la cama a dormir hasta el día siguiente, el uso constante de mis habilidades me genera sueño y un enorme cansancio.

Me levanté de la cama y pude ver el pequeño cuarto que había adquirido para dormir, una mesa de noche de roble un poco desgastado, paredes de piedra blanca, una especie de perchero para algunas cuantas prendas, y por supuesto, la cama de blancas sabanas en la que estaba sentado sin mi atuendo militar.

Comencé a vestirme, mientras veía las cicatrices de mis brazos y manos. Tantas guerras, tantas batallas, tantas muertes, tantos enemigos y todos se encuentran retratados en cada herida o quemadura. Podía ver las líneas de inicio y final de la piel falsa de mis hombros.

Era mejor que me distrajera en la bella caballera de mis sueños, el pensar en mi cuerpo solo traía malos recuerdos para mí.

Cuando termine iré al bar que hay en la planta baja. Tengo mucha hambre, no he comido desde que llegue a este lugar.

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Bueno, eh... no esperaba esto cuando baje al bar...

- "¡Buenos días, héroe!" - Hablo una de las meseras, una joven de cabello castaño y unas lindas pecas, enserio, ¿por qué hay tantas mujeres hermosas en esta dimensión?

- "¡Que increíble magia tienes, señor!" - Era una muchacha pelirroja con el atuendo más estereotípico para una maga de algún anime de los 90 o inicios de los 2000.

- "Estuviste fabuloso ayer" - Hablo un muchacho joven de cabello negro, con una armadura de metal, algún caballero, supongo, esto me recordó algo, o a alguien que conocí poco tiempo, pero no logro recordar a quien.

- "Debo admitirlo, realmente me impresionaste, Bullet, aunque es lamentable que no se pudieran salvar todas las vidas" - Jocosa había parecido de la nada, ¿Cómo no me di cuenta?, inconscientemente en mi mano generé un revolver.

Mierda, con lo último dicho por Jocosa, recordé a Tristán, pobre sujeto, que la diosa principal lo ayudé con su sanación.

- "Enserio, debió merecer la pena ser virgen para tener toda esa magia" - Nuevamente me sorprendí ante la repentina aparición de Robin, ¡¿Se supone que tengo sentidos mejorados?!

Recordando un poco, sigue pensando que soy un mago y que debo ser virgen, mierda...

- "Y, díganos, ¿Qué hará de ahora en adelante, señor?" - Hablo el arquero Robin, había oído de Cross que un oficio bastante popular y remunerado económicamente era el del aventurero, eran una especie de mercenarios que podían o no estar al servicio de la orden, a diferencia de los caballeros, y están compuestos por gente de distintos estratos sociales.

No suena tan mal, ¿eh?

- "Creo que me volveré aventurero" - Hablé con seguridad, comencé a pensar en las armas, a los monstruos que dispararía y los tesoros que esperan a futuro, tal vez acá si encuentre la fuerza necesaria para cuando lleguen "ellos".

Al fin y al cabo, ya tenía la licencia del gremio, a la cual le faltaba elegir la ocupación.

- "¡¿Enserio?!, pues usted tiene suerte, nosotros somos aventureros bastante conocedores de los alrededores" - Robin grito con júbilo, mientras Jocosa agarro su mano libre y alzaba su pulgar con su otra mano, creo que con eso quería mostrar confianza. - "Dígame, ¿Quiere unirse a nuestro grupo?" -

Lo pensé detenidamente, era increíble que apenas se había decidido a convertirse en aventurero y ya tenía un grupo con el cual ingresar en zonas salvajes repletas de enemigos. Los conocía poco, digo, apenas si sabe sus nombres y apellidos, dudo que pudieran creer de golpe la historia sobre ser un ser de otra dimensión, pero quien sabe, podrían volverse compañeros bastante fieles.

- "Acepto" - Dije calmadamente mientras detrás de mi mascara sonreía, decidí continuar. - "Entonces, ¿Qué hacemos ahora?" -

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De noche, más allá del bosque, cerca de la floreciente ciudad caída de Polove, había un bar en el cual desde afuera se podían oír gemidos de placer. Una verdad ampliamente conocida por casi todos los viajeros, héroes y aventureros era que la orden ocultaba muchas de las intenciones que tenían verdaderamente los monstruos, o Mamonos, como a estos seres les gustaba llamarse, pues estos solo buscaban una sola cosa: los hombres humanos, al menos en su gran mayoría.

Y bueno, ¿Qué tiene de importante esto?, pues que dentro del pequeño edificio desde el cual se podían oír tales sonidos se estaba realizando una de las más perversas orgias, las cuales podían dejar a los bacanales de tu emperador romano promedio como meras fiestas de sociedad.

- "¡Vamos, vamos, Frederic!, hazlo con más fuerza" - Grito de placer una mamono que tenía características de oveja, con esa lana tan suave y rubia, mientras chocaba sus labios vaginales contra el miembro de su querido "pastor de ovejas".

El hombre de cabello cenizo solo atino a gruñir mientras sus fuerzas volvían para simular un semental en pleno acto, con ambas manos agarro a la chica, la acerco más a su cuerpo y comenzó a lamer su cuello, casi como si este tuviera un sabor celestial.

Y así, como esta pareja había muchas más en el edificio, soltando "Jugos de amor", aun mas gemidos y sonidos húmedos. Múltiples especies, centáurides, chicas gato, arpías, slimes, orcos, onis y un largo etc.. Muchos hombres junto a una o dos chicas monstruos de diversas apariencias, algunas con las que podían llevarte a la cárcel de solo verte con ellas y otras que cumplían totalmente el sueño de tener una MILF pechugona. Esto pudo mantenerse así por mucho tiempo, de no ser por la presencia de un sonido que comenzó a hacerse más fuerte, era una mezcla entre un grito de ayuda y un lloriqueo infantil.

- "¿Qué demonios es eso?" - Hablo una amazona mientras mantenía la cabeza de su esposo entre ambos pechos, en su mente solo estaba el deseo en proteger a su esposo y mimarlo, pero sencillamente ese sonido era molesto, para todos. -" Eso suena como si fuera..." -

¡Bam!

Tan rápido como esa belleza de torso tonificado y piernas con las que cualquier hombre desearía ser aplastado hablo, una joven arpía llorando paso volando con fuerza por la puerta y chocando ligeramente con las mesas, de paso, tirando los platos, tarros y las parejas que estaban fornicando sobre estas.

- "¡Alguien, por favor, ayúdeme!" - Gritaba con desesperación y amargas lágrimas. - "Un monstruo acabo con todos" -

Todos en el bar quedaron callados mientras oían las palabras de la pequeña. De todos los presentes, solo la chica oveja y su esposo pudieron reconocer a la recién llegada.

- "¿María?, ¡María!" - Hablo la Weresheep mientras se acercaba y abrazaba a la pequeña chica pájaro. Su pareja, Frederic, con la misma mirada preocupada se paró cerca de ellas y comenzó a abrazar de manera protectora a la emplumada jovencita.

- "¡Tía Selene!" - La arpía abrazo a la chica oveja

Era una visión enternecedora, de unión entre las especies, como la de unos padres que protegen y tratan de hacer sentir bien a su hija. Bueno, claro, si obviamos el hecho de que ellos y todos los presentes, a excepción de la arpía, se encontraba desnudos.

- "Ahora, dinos, ¿Qué paso?" - Selene pregunto a María, esta última solo pudo ocultar su cara entre sus plumas, sollozando y queriendo perderse entre la oscuridad de las mismas. - "Calma, calma..." -

- "Era un monstruo, estábamos cazando es-esposos junto a mis hermanas cuando nos llamó la-la atención unos sonidos de un pueblo, c-como si un trueno hubiera retumbado, fu-fue cuando... cuando..." - Ella no pudo continuar, no podía hablar con tantas lágrimas.

- "Calma, ahora estas a salvo" - La gentil voz de Selene no hizo más que relajar a María. - "No es necesario que continúes, por si quieres descansar hay una habita-" -

- "N-no, continuare... hubo una luz que dolía y quemaba, y cuando vuelvo a ver solo había cenizas, y esa bestia verde, un humano, me apuntaba con unas armas extrañas" - Hablo finalmente. Todos los presentes solo pudieron pensar en el hijo de puta que haría algo como eso a una joven arpía. -" Él había a-asesinado a.… a todas, éramos más d-de 40" -

Un sonoro suspiro de asombro se escuchó por toda la cantina.

Esa misma noche se comenzó a generar la historia de un ser, un verdadero asesino a sangre fría, un monstruo verde, ¿Cómo era posible?, se supone que no existe un ser humano que pudiera eliminar tal cantidad de mamonos el solo. ¿Sigue siendo un humano común y corriente?...