Ch.6: Mas no un humano común.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} - Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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Habían pasado dos semanas desde que llegue a este mundo, e increíblemente ya había obtenido un grupo que me pudiera ayudar en mis misiones, aunque no esperaba que la gran mayoría, por no decir todo, fueran de recuperar o ayudar con algunos oficios en la villa. Supongo que no se puede tener todo.
Ahora, a lo que nos importa, desde el día sábado, ayer, "aceptamos" una misión en la capital, con "aceptar" quiero decir que llego una carta solicitando la presencia de todo aventurero y caballero en el pueblo.
Esto era estúpido, básicamente dejábamos el pueblo sin defensas ante cualquier incursión de bandidos o monstruos, ¿pero que se le va a hacer?, era lo que querían los lideres de este mundo, pero lamentablemente incluso si no quisiera o tuviera el deber irme del poblado, encontraba cierta lógica en su accionar, al final la capital de la Orden era su último bastión importante y en cualquier momento la regidora de Lescatie podría atacar.
Algo que había aprendido era que la situación en el borde no era la mejor y estaban comenzando a caer en la cantidad de soldados disponibles.
Esos monstruos en serio deben ser criaturas temibles, para hacer flaquear a una nación con un "decente" poderío militar altamente radicalizado, lo que me recuerda el único contacto que he tenido con estos seres, el asesinato de arpías de hace dos semanas exactas.
Aun me parecía curioso eso de la cacería de esposos, no lo comprendía en ese momento, pero pensándolo con detenimiento era posible que solo sean hembras, por lo que, en teoría, dependerían de otras especies para poder procrear, umm, curioso...
Entonces, son monstruos malvados, calientes y ¿parasitarios?
Pero de regreso con el tema de la misión, Jocosa y Robin no estaban particularmente felices por esto, es más diría que están enojados.
Comencé a saludar a la gente de la taberna, me había ganado buena fama durante el poco tiempo que estuve entre ellos. Dirigí mi vista hacia una de las mesas, ahí estaba mi nuevo equipo y caminé feliz hacia ellos.
- "¡Hey!, Jocosa y Robin" - Salude mientras tomaba mi asiento en una silla frente a ellos. - "¿No sabrán cuando nos vamos para la capital?" -
Tal vez soy un poco inconsciente con ellos al preguntarles sobre lo que los molestaba, pero sinceramente no preste mucha atención a lo que contenía la carta, solo me intereso la idea de volver a un frente de batalla como en los viejos tiempos.
Pensándolo bien, no creo que sea normal que alguien desee participar en una guerra.
- "Nos iremos en una hora y media" - Contesto Jocosa con molestia mientras dirigía su vista al piso, ante esto Robin coloco su palma en su hombro y le sonrió con calidez, solo con esto pareció ayudar a la espadachina a recobrar los ánimos.
Viendo esa expresión de amor joven tan cerca mío solo me hizo querer levantar mi pulgar, sonreír detrás de mi mascara y felicitarlo. Nunca tuve una pareja cuando era joven, de hecho, no recuerdo nada de mi infancia más que el orfanato donde vivía y la linda monja que me cuidaba, aunque ahora no importaba, todos ellos murieron con el pasar de los años, los últimos en morir fueron el pequeño Brendon a los 70 años, y la joven Sally a los 96 años.
Estaba en una situación dulce recordando una situación amarga, fantástico, ¿no?
- "Oigan, ¿Qué tal si pedimos el desayuno?, digo, hay que eliminar esas malas emociones, además, pude oír que hoy sirven costillas de puerco" - Sentí que encontré una buena manera de cortar esa tensión entre ellos y yo, y, ciertamente, ya estaba comenzando a tener hambre.
- "¡¿Qué?!, ¿enserio?, ¡Vamos!" - El arquero Robin hablo con entusiasmo mientras que Jocosa solo pudo suspirar para después sonreír, llamamos a una mesera a que nos atendiera.
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El rumor de la bestia verde se había extendido por todo el pueblo de Polove, muchos escuchaban la historia con incredulidad, no había humano, que pudiera enfrentarse a más de 40 arpías y eliminarlas a todas en un santiamén, al menos no desde hace más de 1000 años.
Esto era lo que pensaba Saphirette Spherica mientras devolvía un libro antiguo a un estante lleno de telarañas en la biblioteca, la académica de Polove con todos sus estudios en espíritus elementales y magia demoniaca llego a la conclusión de que era simplemente poco factible que algo así ocurriera...
- "Y, ¿en qué estás pensando compañera?" - Hablo un hombre de complexión escuálida y una mirada de gran inteligencia. Era Cross, pero él no era un simple botánico buscando nuevas hierbas medicinales, es más, ni siquiera era botánico, era un simple erudito errante que buscaba crear una de las enciclopedias más completas en mamonos, todo valía en la búsqueda de su meta final, no importaba si uno de los libros que había creado junto a Druella pudieran convertir a más gente en mamonos. - "Te veo distraída, ¿paso algo?" -
- "No, no, nada importante, solo en esos rumores" - Saphirette era una Dark matter muy poderosa, pero que tenía una muy mala suerte en el amor, irónico proviniendo de un ser que podría hacer caer a cualquier hombre con solo su apariencia. Era tan mala, que incluso el hombre delante suyo, Cross, ya había sido tomado por una Leanan Sidhe llamada Ann, o como el la llamaba "Su compañera de viaje". Sentía envidia. - "Como si un hombre pudiera eliminar a 40 arpías el solo, tonto, ¿no?" -
Terminando de decir eso sintió como el erudito errante se tensaba un poco, esto llamo la atención de la salvadora de Polove.
- "¿Eh?, ¿Qué pasa?" - Pregunto la materia oscura.
- "Bueno, sobre eso..." - Cross estaba nervioso, no sabía cómo decirlo. - "Es... em, verdadero" -
- "¡¿QUE?!" -
- "Mira, resulta que... yo estuve presente cuando ocurrió la masacre" - Estaba temeroso de la reacción.
- "Y, ¡¿por qué no hiciste nada?!, pudiste evitar que eso pasara" - Spherica estaba furiosa con su coescritor, esto, el ocultar tal verdad era casi considerado un pecado mortal en la fe de la diosa caída y en la cualquier diosa y mas si incluía la muerte de fieles.
- "No podría haber hecho nada, si me descubrían a mi o a mi compañera de viaje me hubieran asesinado, además, por dios, no te atreverías a mostrarte y aun menos después de ver esa maldita luz" - Ahora, Cross, también estaba furioso, pero se estaba calmando. -" No pude detectar algún poder sobresaliente, no había rastros de magia, de energía demoniaca o divina, simplemente nada, pero aun así se sentía un poco extraño" -
- "¿A qué te refieres?" - Saphirette estaba más calmada, pero la situación sí que la estaba molestando, ¿Cómo era posible que hubiera alguien similar al esposo de la reina demonio sin siquiera ser un maldito héroe?, esto podría ser un obstáculo a futuro.
- "Antes de que todo pasara, hable con él, aparte de un total desconocimiento de la apariencia de los mamono, se sentía como hablar con un viejo a pesar de que por su voz no debería tener más de 30 años..." - Cross continuo. - "Y vaya que tenía una máscara y un traje feo, un verde apagado y una máscara negra con lentes rojos." -
- "Hay que informar a los demás reinos demoniacos, ahora" -
- "Eso no será necesario, yo ya informé a Druella antes de llegar a Polove" - Eso tranquilizo a su coescritora. - "Aunque me dijo que iba a tardar en tomar acción con este sujeto, tiene algunas cosas que realizar antes." -
- "¿Noscrim?" - Pregunto la Dark matter.
- "Si, Noscrim, aún tiene problemas con ella y sus alucinaciones" - Asintió Cross. - "Pobre chica... Por cierto, creo que deberíamos buscar nuevamente, ninguno me habla sobre los hábitos reproductivos de los elementales..." -
- "Si..." - Saphirette no entendía la obsesión de Cross con los hábitos sexuales de los mamonos, ella supuso que estaba en el proceso de convertirse en un Incubo, maldecía la suerte de esa Leanan Sidhe.
Con esto dicho, reiniciaron su investigación sobre la magia elemental. Pero Saphirette no podía evitar seguir pensando en la suerte de esa pobre ex-heroina desdichada y en ese monstruo humano que había aparecido. Todo en días cercanos al décimo aniversario de la conquista de Lescatie.
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Agitaba mi mano con energía mientras me despedía de Henrietta, la panadera de la villa y su esposo Vasco, el herrero fornido, del aventurero retirado Azor, de la moza Maja, de la granjera Cirno, y así como muchos otros.
Gente con la que de una manera u otra me había sentido cómodo, se sentía tan familiar, tan similar a mi vida en los campos hace tantos años.
- "¡Adiós!" - gritaban los niños y niñas, no podía más que ponerme melancólico mientras más nos alejábamos de la entrada del pueblo.
- "Soy malo con las despedidas, ¿y cómo van ustedes?" - Pregunte a mis compañeros de equipo y Tristán mientras fingía sacar una lagrima de mi cara enmascarada.
Tristán no llevaba su casco, mostrando sus ojos y cabello negro, y las facciones de un muchacho de 19 o 20 años. Estaba llorando a mares, mientras lanzaba besos a Maja, nada fuera de lo común. Pero lo que si me dejo callado fue ver a Robin y Jocosa abrazándose, o más bien, a Jocosa abrazando a Robin con fuerza y ocultaba su cara en su hombro, el joven no podía más que responder al abrazo.
Creo que sería buena idea no molestarlos, no quisiera arruinar su momento privado...
- "Perdona, es que a Jocosa no le gustan las despedidas" - Hablo Robin mientras más la abrazaba... - "Ella... tuvo muchos problemas... antes" -
- "Perdón... no quería interrumpirlos" - Dije con nerviosismo.
Me mantuve viéndolos un rato antes de apartar la vista, cuando vives más de lo que debería un ser humano normal te sientes un poco envidioso de sus vidas, las viven rápido pero felices, en cambio la vida de un inmortal, o, al menos, la de alguien con una esperanza de vida muy larga, es aburrida y llena de tragedias, muertos y desastres vistos por tus propios ojos.
Por ahora, solo falta ver cómo nos ira en la ciudad de la Orden, estoy consciente que terminaremos de una u otra forma en el borde, peleando directamente con ejércitos del rey demonio, o, mejor dicho, con las fuerzas de una de las hijas de la reina demonio.
Lamentablemente, los días felices no son eternos, y mucho menos con una guerra ocurriendo en ese mismo instante, pero avanzamos hacia adelante, siempre. Al fin y al cabo, yo no era más un simple humano y tendré siempre más posibilidades.
