Ch.7: Es diferente.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- {Tal vez no tanto} - Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

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Hoy, era temprano en la mañana, posiblemente las 9 AM, y habían pasado unos 3 días desde que partimos hacia la capital.

Para suerte nuestra, las torres y campanarios más altos se veían en el horizonte de las llanuras en las que nos encontrábamos

No fue un viaje simple o aburrido, como siempre, hubo algunos encuentros, unos cuantos ladrones o asaltantes de caravanas, y en una ocasión nos topamos con un grupo de goblis y hobgoblins, me pregunto ¿Por qué demonios las hobgoblins tenían forma de niñas y pecho tan grande?

Algo curioso con estos seres era que no paraban de llamarme "Monstruo verde", estoy seguro que se refieren a mi chaqueta de cuero verde casi negro, debería ser lo más notorio que llevo.

- "¡Ven acá, monstruo verde!" - Esto era lo que gritaba una ogra, lo irónico era que ella era la que tenía la piel verde.

Bueno, creo que mentí al decir que solo me había topado UNA vez con estos seres, ahora mismo ocurría la segunda vez...

¡BANG!

Con un sonoro disparo fue suficiente para que esa última enemiga muriera, habíamos recibido una pequeña emboscada de unas 10 chicas monstruo, eran 5 ogros, 3 goblins y 2 mujeres lobo.

¡Demonios!, si estos seres no fueran a intentar violarme a la menor muestra de debilidad, hace rato que ya habría conseguido de esposa a estos seres. Lamentablemente, yo soy del tipo dominante en la calle y sumiso en la cama, por lo que no voy a permitir que me dominen en frente de todos.

Y porque estoy del lado enemigo, si, eso también...

Durante los días que he estado en este pequeño viaje pude comprender finalmente el porqué de la apariencia de estos monstruos, solo basto para ver cómo se llevaban a uno de la caravana para después escapar de mí, supongo que les doy miedo a la gran mayoría de monstruos de tamaños pequeños.

- "Fua, ¿Cómo están los demás?" - Pregunte mientras volteaba a ver a mis compañeros de aventuras, ellos aparentemente se veían cansados, no habían podido dormir bien pues estaban al pendiente de una emboscada la noche anterior, durante los primeros 2 días de viaje yo era el que se quedaba despierto, pero decidieron dejarme descansar este último día.

- "Estamos bien" - Hablo Jocosa mientras tomaba un respiro y se sentaba al lado de Robin.

- "Si, si, todo bien" - Contesto Robin mientras se sentaba, debido a su falta de sueño solo pudo acabar con 2 goblins, Jocosa acabo con ambas mujeres lobo sin recibir ni una mordida de estas, pero aun así se podía observar las ganas de dormir en sus ojos... y ojeras. - "¡Por fin!, ya estamos a punto de llegar, ya quiero acostarme en una fresca cama" -

-" Yo... estoy muy cansado" - Tristán, por otro lado, se encontraba tirado en el piso, había derrotado a una Goblin, la cual se alejó huyendo, si, el aún tenía mucho por recorrer en la senda de la espada.

Repentinamente comenzamos a oír caballos galopando, dirigimos nuestra mirada y ahí, a unos 100 metros de iba acercando una caballería compuesta por 10 caballeros de brillante armadura, sus armaduras parecían provenir de un cuento medieval genérico donde el caballero iba a rescatar a una sexy princesa de un peligroso dragón, que, pensándolo bien el dragón también seria sexy en esta dimensión.

- "¡Escuchad!, hemos venido a salva... oh, olvídenlo" - Hablo el caballero montado sobre su noble corcel, había sido el primero en llegar. - "Bueno... podemos ayudar escoltándolos hasta la entrada..." -

- "Por favor" / "Se los agradecería" / "Por fin" - Dijeron mis compañeros al unisonó.

Y así de simple avanzamos.

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Los extraños cielos morados y con nubes negras son algunas de las cosas que prueban la existencia de un reino demoniaco, ocurría en la fortaleza del rey demonio, en Polove, en dragonia, en las islas de Court Alf, en Lescatie, y por supuesto, en Salvarision.

En esta ciudad caída, que fue alguna vez celebre en tiempos antiguos por sus fuertes murallas, su gente religiosa y por ser el hogar de la Orden de la flor gélida, hoy, en cambio, era una de las mayores victorias del reino demoniaco, ni sus héroes más poderosos pudieron evitar caer en sus manos.

De entre todos esos héroes, había una heroína muy especial, de poder increíble, persona amable, pero de motivaciones endebles, y es con esta última característica que sufrió una derrota ante las tentaciones que se le prometían... el amor, el amor de alguien muy importante para ella, un amigo de la infancia de cabello rojo, esa persona cuya posición social no le permitía acercarse de manera intima, ella una noble y el un simple ciudadano.

Hoy en día, a pesar de ser una súcubo, una con un erotismo y poder enorme, por si fuera poco, también era alguien que disfrutaba de las pequeñas muestras de amor.

Y es así como desde la cama de cierta habitación del castillo principal de Salvarision, una muy lujosa, con una cama y con cortinas de seda morada con detalles dorados, se levantaba esta poderosa ex-heroína, Wilmarina Noscrim, mientras estiraba sus brazos.

No recordaba mucho de lo ocurrido el otro día, pero eso no importaba, siempre y cuando despertara junto al chico que amaba, Elt.

Este se encontraba dormido a un lado suyo, respirando suavemente. Wilmarina, Mary, como él le decía, comenzó a agitar suavemente a su esposo mientras acercaba su boca a su oído y procedía a susurrar.

- "Levántate cariño, ya es de día" - Con esto dicho, Elt comenzó a abrir los ojos, esos ojos negros y adictivos, según ella. Vio a su esposa y le dio un pequeño beso en los labios, simbolizando ese amor tan "inocente" que tenían.

- "Buenos días, ahhhh" - Dijo finalmente mientras bostezaba y volvían a intercambiar miradas. Con solo esto Wilmarina no pudo aguantarse y lo beso apasionadamente, no queriendo dejar ningún lado de su boca sin explorar.

Al mismo tiempo, la mano de Elt se dirigía a los genitales de su amada y la toco con lascivia, ganándose unos gemidos de ella, a su vez ella procedió a ayudar a su amado llevando también una mano a su entrepierna mientras la otra la llevaba a sus senos y comenzaba a pellizcar sus pezones.

- "¡Ah!, cariño, m-más abajo" - Gimió Wilmarina mientras mantenía su mirada en los ojos negros de Elt - "¡Ahh!, ya casi... un poco más..." -

Ella arqueo su espalda, su cola se movía salvajemente, sus alas se encontraban paralizadas de tanto placer, sus ojos fueron atrás de sus parpados y no pudo evitar abrir su boca para sacar su lengua.

- "¡Si!, ¡sí!, ¡AHHHHHHHH!" - Con un gemido que casi parecía un grito no pudo evitar soltar todos líquidos en las sábanas de seda traída directamente del continente de la bruma. Ella cerro sus ojos para sentir con mayor fuerza el placer.

Pudo sentir la mano de Elt dejando su entre pierna y levantándose de la cama. Ella abrió nuevamente los ojos y Elt ya estaba completamente vestido para salir.

- "Mary, supongo que tenemos cosas por hacer, no se te olvide que hoy llega Francisca al castillo junto a Druella" - Dijo Elt mientras acariciaba la mejilla de su amada y le sonreía de manera melancólica.

Ella no pudo evitar sonreír mientras sostenía la mano en su cara, sentía la calidez de la palma.

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Las horas habían pasado y ellos, Wilmarina y Elt, se encontraban caminando en el jardín de rosas, habían terminado todos los preparativos para el aniversario de los 10 años de la conquista de Lescatie, la cual sería en aproximadamente un mes.

Eran recibidos por miradas curiosas de la gente nueva o viajeros en Salvarision, pero de aquellos que eran los pobladores solo había una mirada de cansancio, dolor y tristeza. Era algo que Wilmarina no podía entender.

- "Amor, ¿En qué piensas?" - Elt dijo mientras miraba a Marina, la cual no paraba de apretujar el brazo de su esposo, temiendo soltarlo, temiendo perderlo como hace mucho tiempo atrás...

- "No, no, en nada... ¡oh!, mira, ya están llegando" - Señalo la súcubo hacia la entrada de la fortaleza, y efectivamente, había un carruaje victoriano negro con dorado siendo tirado por jabalíes demoniacos.

Desde una de las ventanas se asomó una Roper, era la princesa Francisca Mistel Lescatie, bella, voluptuosa, peli morada, con ciertos aires de timidez y erotismo mezclados en todo su ser, la cual comenzó a saludar. Poco después una mano jalo a la noble de vuelta para adentro del transporte, y en cambio se alzó una Lilim, Druella, la señora de Lescatie, la verdadera mandamás, ella por sí solo soltaba un aura de malicia y sensualidad fuera de este mundo, con esa ropa reveladora negra, ese cabello blanco antinatural, y esa piel ligeramente rosada.

Ella solo observo a Wilmarina con dolor en los ojos, nuevamente, la ex-heroína no comprendida esas miradas.

La pareja solo atino a saludar mientras esperaban a que la carroza estuviera cerca de ellos, y cuando lo estuvo, la primera en salir fue Druella, la cual nunca quito esa emoción de su cara. La siguiente fue Francisca, la cual se mantenía con la mirada hacia abajo.

- "Wilmarina... ¿Cómo están los preparativos para la fiesta?" - Cuando uno se refería a una fiesta, un banquete o una festividad dentro de un reino demoniaco era para referirse a una orgia enorme.

- "Perfecto, las plantaciones de fruta del prisionero estarán para el aniversario, tenemos las suficientes botellas de vino dragoniano en la reserva y.…" -

- "Mira es suficiente, solo quería que me dijeras que todo estaba listo, y dime, ¿estás sola ahora?" - Interrumpió Druella.

- "¿Qué?, a que te refieres que no vez a Elt a un lado mío" - Al momento que decía eso voltea a ver hacia donde Elt estaba hace unos segundos, no había nada. Esto hizo que se le helara el corazón por unos instantes. - "¡Hey!, ¡Elt!, ¡¿Dónde estás?!" -

Ella había entrado en un estado de nerviosismo mientras volteaba a ver a todos lados, en ese estado no pudo ver como la señora de Lescatie endurecía la vista y Francisca lloraba ligeramente. ¿Cómo podrían decirle?

- "Bueno, creo que mi amorcito se fue a revisar los preparativos, si, eso fue a hacer..." - Wilmarina contesto más para sí misma que para Druella. Sin que se diera cuenta unas manos y tentáculos la comenzaron a abrazar, era Francisca, ella no paraba de llorar. - "Francisca, ¿Estas bien?" - Ella no lo comprendía.

- "Si, Mary, si estoy bien" - Ella no podía decirle, eso le rompería el corazón, ella ya había sufrido lo suficiente, pero eso no la hacía sentir mejor, solo culpable. Se quito las lágrimas, hizo su mejor sonrisa falsa y continuo. - "Oye, tiene rato que no veo el castillo de Salvarision, ¿Qué tal si me muestras el interior?" -

- "¡Oh!, claro" - Dijo felizmente la ex heroína de la orden, para que luego su semblante feliz se transformara en uno de tristeza. - "P-pero, se supone que debo ayudar a Druella en la" -

- "Puedes ir" - Dijo Druella con una sonrisa, aunque para el ojo atento podría notar cierta frialdad. - "Puedo hablar directamente con las personas encargadas" -

Así es como ambas avanzaban hacia el castillo mientras platicaban.

Druella, por su parte solo pudo verlas desde atrás como se alejaban, cuando estuvieron a cierta distancia, ella solo pudo bajar la vista y taparse la cara con su mano.

¿Cómo decirle que nunca encontraron a Elt?, ¿Qué el Elt que veía no existía?, ¿Cómo decirle que eran alucinaciones?, no podía ni contestar esas preguntas, solo se generaban más en su cabeza, ¿Qué salió mal?, ¿Por qué no podía hacer felices a todos?, se supone que la transformación a monstruo ofrece la mayor felicidad, ¿por qué no lo dejaba ir?...

¿Era eso verdadero amor?

Esto último aterraba a Druella, una especie de miedo ideológico.

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Las murallas se alzaban imponentes sobre casi la mitad de mi vista. Era hermoso, pero había algo que no me gustaba...

Al igual que en la villa, los campos con plantas marchitas, casas de madera desgastada, la delgadez de sus habitantes demostraba la presencia de una hambruna, lo recordaba, había visto cosas como estas cuando derroque a un tirano en el '87.

Algunos de ellos comenzaron a acercarse, no a nosotros, sino a nuestros escoltas. Hubo uno en particular, se acercó demasiado, cargaba un niño delgado entre sus manos, estaba afligido.

- "Héroe, por favor, mi hijo está muy enfermo, podría darnos unas cuantas monedas para la cura de mi hijo" - El pobre señor se encontraba de rodillas enfrente de nuestro guía, de mirada dolida y con unos harapos por vestimenta.

- "Largo de aquí, clase baja" - Le ordeno fríamente el miserable. El señor, con una fuerza de voluntad propia de un héroe, negó la orden y siguió en esa pose.

Esto, por supuesto no le gusto a nuestro guía, el cual saco un látigo de entre las placas de metal que formaban su armadura, y alzo su mano. Eso no me gustaba.

Con velocidad inhumana, me puse en medio de la persona y el látigo en el momento justo para recibir el azote.

¡ZZZAAAAAZZZZZZZZ!

- "¿Como fue que...?" - El guía y todos los presentes estaba impresionado por mi velocidad, esa voz que tenía era molesta. Solo volví a mirarlo a la cara.

- "No te atrevas a lastimar a un inocente, y mucho menos a un padre con su hijo" - Con solo una mirada fue suficiente para callarlo, sentía como estaba asustado.

- "B-bueno, pero que no se acerquen" - Tembló su voz.

- "Oigan, avancen, yo los veré en el gremio" - Les hable a mis compañeros, los cuales solo pudieron asentir y el carruaje comenzó a avanzar.

Lo ayude a levantarse, teniendo cuidado con su hijo enfermo.

- "Oye, toma esto" - Busque entre mis cosas y le deje una bolsa con 100 monedas de plata que había ganado con todas las "misiones" y trabajos que había tomado en la Wellspie, cuando el señor vio lo que contenía la bolsa casi se desmaya.

- "Aventurero, gracias, pero... esto es demasiado, no podría aceptarlo" - Solo pude sonreír, la humildad era una buena virtud, aunque es bueno tener un poco de egoísmo y avaricia de vez en cuando.

- "Mira, si quieres tómalo como si fuera una donación de la iglesia" - El señor asintió ligeramente, tomo la bolsita y se fue cargando a su hijo. Ahí iban casi todos mis fondos...

El poder de la religión de este mundo era enorme, ellos trabajan todos los días, en las tardes calurosas y en las frías mañanas, y su fe, los mantiene con la frente en alto.

Mire a mi alrededor, sería una buena idea ayudar a la gente del lugar, hay que probarles que no soy como los héroes de acá, soy diferente.