Ch.8: Va con los cañones y las espadas.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

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Habían pasado algunas horas desde que ayude a la gente de afuera de las murallas, más que todo en el arado de los campos, aunque fue difícil que aceptaran mi ayuda en un principio, digo, no es común que un tipo con ropas raras se te acerque a ofrecerte su ayuda.

Me sorprendió más que no me apuntaran con un arma punzocortante.

Ahora bien, estaba frente a estas puertas de madera, posiblemente roble. Era la entrada del gremio.

Entre y casi al instante todas las miradas se posicionaron en mí, No veía a Jocosa o Robin, había muchos grupos, desde un grupo de jóvenes que pareciera que salieron del isekai más genérico hasta el grupo de barbaros de pecho desnudo más homoerótico que jamás había visto desde la serie de He-man.

Fue entonces que comenzaron a reírse...

- "JA, JA, JA, ¡DIME TU TRAJE TE LO HIZO UN ARLEQUIN!" - Exclamo el jefe del grupo de barbaros, no quiero escuchar eso de un sujeto que usa un taparrabos con cinturón...

- "¡Ja, que traje más feo!" - Dijo el Kirito del grupo de isekai genérico...

Cabrones, ahora quiero romperles la cara con un bate, estaba a punto de sacarme la máscara para gritarles e inconscientemente estaba generando un bate de beisbol metálico, cuando hubo una voz que me distrajo.

- "¡Hey!, Colt, ¡por acá!" - Habla un alegre Robin mientras Jocosa me señalaba una silla libre en su mesa.

- "Ya voy..." - Me apresure a llegar con ellos, lo mejor era mantenerme calmado, no quiero que me consideren su enemigo. - "Perdón por hacerlos esperar, ¿y díganme cual es la situación?, ¿y donde esta Tristán?" -

- "Pues, aun no nos enviaran al frente sino hasta en dentro de un mes" - Hablo Jocosa, se encontraba ligeramente relajada pero aun había una molestia en su voz. - "Es posible que nos encarguen algunas misiones para las que no tengan suficiente gente antes de enviarnos " -

- "Y Tristán está en las barracas de los caballeros del reino" - Robin menciono.

- "Bueno, al menos él está en un lugar donde recibirá entrenamiento, entonces, ehh, ¿Qué nos han dejado?" - Al momento que dije esto, Robin saco una hoja de entre sus manos y la dejo en la mesa.

En el papel estaba escrito una misión de exterminio o de ahuyentar a un monstruo, mas 700 monedas de plata para eliminar una guarida de más 30 orcos y la posibilidad de un High Orc cerca de un pueblo de la orden, Zorzal, ¿Qué nombre, eh?

- "Veo que la paga es buena" - Lleve mi mano a la barbilla. - "ustedes, ¿están bien con esto?" -

- "Por supuesto" - Contestaron ambos al momento.

Sin más fuimos a la recepción y aceptamos la misión, recibiendo miradas incrédulas de las personas a nuestro alrededor y por lo que leí sobre el lugar, este se encontraba a un día de la capital y el transporte que utilizamos no llega hasta mañana.

Que mejor momento que ir a la posada y descansar...

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Por todos los reinos demoniacos o pro monstruos cercanos a Lescatie y a la capital de la Orden se comenzó a correr el rumor de un demonio verde con ojos rojos, un monstruo diferente a todos los que habitaban en ese mundo...

Era un ser terrible, un asesino, un humano...

Por suerte, esto no cambio para nada el estilo de vida hedonista de la gran mayoría de los mamono, al fin y al cabo, solo era un rumor, una historia inventada, ¿no?

Bueno, lo cierto, es que para la conquistadora de Lescatie era una verdad absoluta, confirmada por el mismísimo Cross, su más grande aliado entre las filas humanas, una cosa más de la que preocuparse.

Entre cortinas moradas con detalles dorados, una alfombra roja que adornaba el piso de la habitación y, por supuesto, el trono oscuro con adornos de plata demoniaca acompañado por guerreros oscuros que eran tanto súcubos como íncubos, se hallaba sentada la verdadera señora de esa tierra, Druella...

- "Traigan a la Orden de la flor oscura, menos a Wilmarina" - Exigió Druella con voz autoritaria, se acercaba el aniversario en exactamente un mes y tenía que poner a sus más grandes guerreros como ejemplos de la mejora que hubo con respecto a cuando la Orden gobernaba el lugar.

Si, la mismísima Druella, la conquistadora de Lescatie, hija de la reina demonio, en teoría, el ser más feliz ahora que la orden estaba a punto de caer...

Pero había un pequeño problema.

Uno muy importante para ella.

Ese problema era que ella no era feliz...

Así como lo oyeron, no era feliz, no solo ahora tenía un héroe psicópata de la orden por el cual estar al tanto, también tenía que pensar en su amiga Wilmarina y la crisis ideológica que esto género.

Si, amigas, se habían hecho muy cercanas, de manera no sexual, después de que se transformara en un súcubo y comenzó a entrenarla en los artes de la seducción. La quería, pero la odiaba con todo su corazón.

Según las enseñanzas de sus padres, cuando una mujer se convierte en monstruo esta se vuelve el ser más feliz de la tierra, emoción que aumentaba cuando esta halla un esposo con el cual enlazarse carnalmente, pero Wilmarina era un caso especial, se convirtió en un monstruo no por el placer que ofrecía sino con el fin de buscar al amor de su vida que había desaparecido hace un año...

Y lo que más le sorprendió fue el hecho de que no era la única que deseaba esto, había un total de 10 humanos que deseaban esto antes de convertirse en monstruos, todas las miembros originales de la orden de la flor gélida hasta 4 de los caballeros de Wilmarina se encontraban enamorados de una u otra manera de la misma persona...

¿Era, acaso, un rompecorazones?, ¿un Don Juan?, incluso enamoro al estratega Eva Mystiv, el cual se convirtió en una Alp por el deseo de estar junto a él...

Pero, nuevamente, Wilmarina es un caso particular, mientras las otras buscaban la manera de borrar esas emociones por un chico que es más que obvio que está muerto, ella no lo hizo, en cambio desarrollo una obsesión enorme por buscar a su amor...

Y esta obsesión con el tiempo se convirtió en locura, una que al menos le permitía funcionar casi normalmente.

Druella no podía, ni quería creer que hubiera algo que la transformación a monstruo no pudiera arreglar.

- "Mi señora" - Hablo una guerrera oscura mientras se arrodillaba frente a la conquistadora de Lescatie. - "Ya llego la Orden de la flor oscura" -

- "Que pasen" - Y con esto dicho, la guerrera soltó un silbido y, en respuesta, la puerta se abrió mostrando a las heroínas más grandes de Lescatie actual, aquellas que fueron importantes durante las horas críticas de la invasión y durante el intento...

La que iba hasta en frente, Francisca Mistel Lescatie, la reina Roper, la que alguna vez fue una princesa enfermiza renació con esa sensualidad de su cuerpo desnudo cubierto de baba verde y con tentáculos retorciéndose por detrás suyo. De las pocas cosas que recuerda con las que fue feliz cuando era humana fueron sus amigos de la infancia, Wilmarina y un joven chico de cabello rojo, cuyo nombre guardaba en su corazón.

- "Mi señora, ¿A qué se debe nuestra presencia en el trono?" - La roper hablo de manera estoica y sin mostrar esa timidez que poseía antes.

- "Quiero un reporte de los preparativos en Lescatie..." - Hablo Druella.

La siguiente en contestar fue Sasha Fullmoon, la traidora, aquella que alguna vez fue una amable sacerdotisa peliverde de la orden con un corazón tan grande como para aceptar incluso a su enemigo en su hogar, pero debido a ciertas influencias, entre ellas la literal voz de la diosa caída, se había transformado en una sacerdotisa oscura que no temía en mostrar su voluptuoso cuerpo a las personas y corromper jóvenes con energía demoniaca, más ella añora a su hermano menor.

- "Todo va de acuerdo al plan, la comida, los afrodisiacos..." - Sasha hablaba con seguridad mientras su ropa negra con morado se agitaba de manera sensual con el andar de ella, estaba a punto de seguir hablando hasta que fue interrumpida por una compañera.

- "Y la seguridad, bueno, no hemos tenido intentos de infiltración en años, y el rumor dudo que nos afecte, al menos no por ahora" - Hablo una mujer de piel morada que por pies tenía una cola de una serpiente negra.

Mersé Dascaros, la ex-heroína con más experiencia en el arte de la guerra, ahora reducida a una echidna que buscaba, aun sin éxito, el placer de tener un esposo y un hijo, el único por el que había sentido una conexión no estaba más con ellas.

- "Y los arqueros tiene los suficientes suministros para el día del evento" - Primera Concerto, una hibrida entre elfo y humano, tuvo una vida difícil con la orden y la mayoría de la población antes de que se convirtiese en un reino demoniaco, incluso, a pesar de ser una heroína, pero después de volverse una mujer hibrida lobo-elfo-humano durante la invasión, parece que su estilo de vida había mejorado, más la soledad la seguía carcomiendo, la única persona que deseaba no estaba con ella... - "Aunque no creo que exista un solo batallón que sea lo suficientemente estúpido para tratar de atacar el reino y más cuando..." -

- " Mi señora permítame preguntarle, ¿por qué no llamo a Wilmarina junto con nosotras?" - La última en hablar, y de manera repentina, fue Mimil Milte, una bruja de cabello rosado que vestía unas prendas muy reveladoras y, que a diferencia de todas las demás de su tipo, ella tiene un cuerpo bastante adulto, por alguna razón no le afecto el hechizo que hizo el Sabbath por lo que su cuerpo siguió madurando y tiene actualmente 22 años, en su caso, ella extraña a su "Hermano mayor".

Ella ciertamente tenía curiosidad, ¿por qué no la llamaron a ella, a Mary?, estaba consciente de su problema con las alucinaciones, pero hasta donde ella sabía seguía siendo funcional y cuyo máximo impedimento eran algunos comportamientos extraños.

La pregunta solo hizo que Druella mostrara un suspiro cansado, y por un momento su mirada dura cambio a una derrotada.

- "¡Todos los guardias presentes salgan del cuarto!" - Exigió Druella. Con esos todos los caballeros y guerreros oscuros salieron, dejando solamente a los 6 miembros de la flor gélida.

- "¿Que fue eso?" - Soltó Sasha un poco más preocupada, significaba que era información que solo ellas necesitaban y debían oír.

- "Sobre eso... quiero que encierren a Wilmarina" - Hablo finalmente Druella.

- "¿QUE?" - Exclamaron al unisonó todas heroínas.

- "Pe-pero no podemos hacer eso, ¡Es nuestra amiga!" - Hablo Mersé Dascaros, saliendo del shock, pues seguía sin creer lo que había oído.

- "Lamentablemente he tomado esta decisión pensando a futuro" - Hablo finalmente Druella, estaba harta, si tenía que quitarle su obsesión a la fuerza lo haría por su preciada facción extremista. - "No será por mucho tiempo... hasta que ella deje de pensar en Elt" -

-" Pe-pero..." - El intento de contestación cayo en oídos sordos, Druella miraba con dureza a su orden mientras su energía demoniaca comenzaba a cubrirla, ellas podían sentir la presión que se soltaba alrededor de ella. Cuando callaron totalmente, la presión desapareció y les sonrió.

- "Espero que lo comprendan" - Dijo la regente de Lescatie de manera seca. - "Y espero, además, que lo hagan por lo menos una semana antes del aniversario de los 10 años, falta un mes para eso" -

Todas asintieron. Estaban sudando frio.

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Salte esquivando el azote de un látigo, que graciosamente tenía una punta de piedra en forma de corazón.

La orca gruño y se preparó para atacar nuevamente, pero lamentablemente antes de poder siquiera alzar su flagelo su cabeza fue atravesada por una flecha propinada por el buen Robin.

- "¡Maldita sea!, no creí que hubiese tantas" - Grito Jocosa mientras peleaba contra 3 orcas y cada una poseía un martillo enorme de piedra, agito espada y las 3 fueron repelidas por el movimiento. Una casi perdiendo el equilibrio.

- "Y aún estamos a la entrada de la tribu" - Menciono Robin mientras atinaba al corazón de una mamono, para nuevamente tensar su arco y apuntar a la que estuviera más cerca.

Estábamos en un bosque de coníferas cercano al sur de Zorzal, el pueblo de la misión de la tribu de orcos, tardamos más de 2 días en llegar... había una fuerte temporada de hambruna, aparentemente algunos de los monstruos se habían asentado en la zona cercana de sus plantaciones y granjas, les habían impedido realizar sus actividades desde hace unas cuantas semanas...

Nuevamente evite por poco un golpe de martillo, apunte mi escopeta a su pecho, en respuesta intento defenderse colocando su martillo enfrente, jale el gatillo...

Y su arma fue convertida en polvo, algunos perdigones lograron llegar a ella, pero apenas hizo más que unos pequeños daños, lo que realmente le hizo daño fue el cuchillo que le arroje directo a la cara.

Muerta.

La misión estaba complicando, habían más de 60 orcos en toda la tribu, más de 20 íncubos y una High orc, ¡que jodan a los idiotas que redactaron la misión en el gremio!, mínimo hubieran investigando más sobre la presencia de los monstruos... y no podía usar mi laser, requiero concentración para crearlo y los orcos habían demostrado ser bastante buenos para no dejar a uno descansar.

Hasta ahora vamos acabando con 10 orcos y 5 íncubos, la High orc estaba dando órdenes de diestra a siniestra a su pequeño ejército.

Otras 2 orcas junto a 3 íncubos se me acercaron, el primero, un Incubo de cabello rubio se me acerco con un estoque de plata demoniaca, con gracia evite el filo, agarre su cabeza, le di un rodillazo, genere rápidamente una daga y se la clave en su sien derecha.

Las 2 orcas atacaron a la vez con 2 hachas de piedra, levante el, ahora, muerto incubo como escudo, con el revolver ya listo en mi mano apunte y dispare a las 2 orcas, dos cadáveres más a mi lista.

Los últimos dos íncubos estaba orinándose en sus pantalones mientras les temblaban las piernas, agarre ambas hachas de piedra que habían tirado en el piso.

Ellos presintiendo lo que venía intentaron correr, odio a los cobardes, al menos las orcas que me enfrentaban tenían honor al morir en el campo de batalla, y con puntería mortal arroje ambas hachas y ambas atravesaron el pecho de mis objetivos.

Por fin, un espacio para pensar en una buena arma.

En la lejanía podía ver como Jocosa se había encargado de las 3 orcas e iba por 2 más, mientras Robin había acabado con 4, 3 orcas y un incubo.

Eso daría un total de 17 orcas y 9 íncubos, falta demasiado...

Tenía que encontrar otra manera de enfrentarlos, pero ¿con que?...

No puede ser con un arma a distancia ya que no están generando el daño suficiente, y las de energía tardaría demasiado el generarla.

¿Con un arma cuerpo a cuerpo?, pero, ¿cuál?

- {¡Ah!, como me pude olvidar de la Plasma Sword, ¡si seré idiota!} -

Comenzaron a acercarse y rodearme 14 orcas, algunas con martillos, otras con escudos y espadas rudimentarios, y solo dos que tenían lanza.

Metí una mano en mi chaqueta y conforme la fui sacando genere esa arma en particular, era como una espada Longsword común, claro, si cambiamos el hecho de que la empuñadura era ligeramente cuadrada y que la espada no tenía filo como tal sino una abertura.

La agite levemente y de esta abertura salió un filo de energía que cambiaba de colores verde al rojo de manera constante.

Fue en ese momento que se lanzaron a atacarme, yo solo pude sonreír mientras que el filo de la Plasma Sword brillaba con intensidad...

- "¡Coman plasma copias baratas de miss Piggy!" - Con un corte horizontal que cubrió toda un área a mi alrededor, las 14 orcas fueron partidas a la mitad por la cintura, sentía mi sangre hervir de ansias ante este combate, talvez si debería comenzar a utilizar armas cuerpo a cuerpo más seguido.

Jocosa y Robin habían logrado acabar con otras 8 cerdas y con otros 2 coge cerdos.

39 orcas y 11 incu-

¡ZAS!

No pude terminar, pues un golpe en mi cara me dejo tirado a unos cuantos metros de donde estaba, aturdido y con dolor en mi mandíbula, creo que se me aflojo un diente.

- "¡Bullet!" /"¡Bullet!" - Gritaron al unisonó ambos, Robin y Jocosa, a la vez que los demás orcos e íncubos comenzaron a alejarse.

Me senté en el piso mientras tenía mi mano encima de mi mascara, dolía como el demonio, dirigí mi mirada hacia el lugar donde estaba...

Se alzaba imponente la High orc mientras su puño acariciaba su puño enrojecido, una de las ventajas de ser una "Maravilla" es que puedes ser tan duro como una roca. Su hacha estaba a sus pies, clavada en el piso.

- "Eres duro, tú el monstruo verde, tú el demonio de las chispas" - Dijo la líder del grupo de cerdas mientras se lamia los labios de manera lenta. - "Perfecto material para esposo, cuando te derrote no harás más que lamer mi coño y mis músculos sudorosos hasta que te hagas adicto al aroma, puta" -

Ok, hare como que lo que dijo no me provoco una erección en los pantalones...

En ese justo momento, mis compañeros se pusieron frente mío en poses defensivas, creí que iban a poder detenerla por un poco de tiempo... hasta que ella saco de entre su ropa una esfera morada y reluciente, y la lanzo directamente hasta mi compañera espadachina, la cual logro defenderse con su espada...

Al momento supe que era mala idea. La esfera exploto, liberando un humo morado que cubrió su cara y empujándola unos metros.

- "¡JOCOSA!" - grito Robin, corrió para ver si estaba bien. Durante ese periodo me levante completamente, esta chica sí que me enfureció.

- "¡ROBIN!" - grite llamando la atención del arquero. - "Quiero que lleves a Cherro al pueblo lo más rápido posible, yo me hago cargo de la basura" -

El joven tardó en reaccionar a lo que dije, para después asentir derrotado y cargar a la bárbara en su espalda.

Esto solo dejaba a la High orc y yo, si no contábamos con las demás orcas y los íncubos que estaban en una retirada estratégica.

Prepare mi espada energética en mi mano derecha y un revolver en mi mano izquierda, y ella de igual manera alisto su hacha mientras sonreía salvajemente, podía ver como escurría a sus muslos un líquido proveniente de su entrepierna...

¡Maldición!, ¿por qué ahora, erección?

Sin pensarlo dos veces avance corriendo hacia ella, cuando voy con los cañones y las espadas hacia adelante soy invencible, soy el verdadero demonio de las chispas, soy el monstruo verde.